Hola chicas e Ismael, primero que nada, quiero agradecer su contribución y aportes, cada punto de vista es único y respetable, no pretendo que todos piensen igual que yo, y tampoco creo que explicar mi óptica de la historia ayude mucho.
He disfrutado crear esta historia, este es un capítulo muuyy largo, que espero que despeje algunas de sus dudas.
Quisiera pedir que no entremos en agresiones o polémicas innecesarias, y con esto no me refiero a que no digan lo que piensan o a quien odian, solo no caigamos en provocaciones.
Agradezco sinceramente y desde lo más profundo de mi corazón su apoyo, y comentarios, en verdad mil gracias.
Un fuerte abrazo, y bendiciones.
RAA 28
Albert terminó de asegurar a Drew en su asiento y subió a su auto, iba a pasar el día en familia, los meses anteriores habían sido determinantes para su vida, había comenzado a ir a terapia, y dentro de él había descubierto una innata necesidad de familia, de pasar tiempo con sus padres, con su hermana, con sus primos, de alguna forma siempre había amado su privacidad y autosuficiencia, pero en esos meses había aprendido que todo es más fácil cuando no se está solo, así que su familia se había vuelto un bálsamo.
Condujo por el terreno de grava recordando fugazmente una lejana tarde cuando él y una sonriente rubia habían salido de ahí a toda prisa en medio de una reunión familiar dejando a todos sorprendidos ante su osadía… pero no fue más allá por la senda de sus recuerdos, el sol estival mezclado con sus risas y ese vago sentimiento de esperanza… sin embargo, el presente era más importante, su presente era ese pequeño que se encontraba firmemente asegurado en la parte trasera del auto, él era el que lo había hecho reír, sentir, llorar, amar, como nadie más, su hijo, su único hijo, por quien lo daría todo.
Aparcó su auto en la parte trasera de la casa, habían quedado de hacer una comida campestre, vio el blanco BMW de su hermana estacionado, antes de poder descender de su auto su madre ya estaba abriendo la puerta trasera para bajar a su adorado nieto, haciéndole arrumacos para hacerlo sonreír.
Albert, que bueno que llegaste. – lo saludó su padre con un abrazo, antes de volverse para saludar a Drew con emoción infinita, consciente de que no podría quitarlo de lo brazos de su abuela por nada del mundo.
Hermanito, menos mal que has llegado la reunión no podía comenzar sin ti. – lo saludó Rosemary dándole un fuerte abrazo, que él correspondió con igual afecto.
Pasemos al jardín de rosas dispusimos del almuerzo ahí, que por cierto es para celebrar tu éxito de anoche Albert… - le informó Pauna viendo con ojos de adoración a su hijo mayor.
Madre… -
No te apenes, en verdad fue simplemente un éxito…estas en todos los diarios. –
Vayamos a comer familia.
Comieron felices, era un pequeño grupo íntimo de seis adultos y un pequeño que era la adoración y el centro de atención de todos. Cuando terminaron y sirvieron el postre George se aclaró la garganta y pidió la palabra.
Les tenemos una noticia. – dijo tomando la mano de Rosemary y mirándola con adoración. La electricidad corría en el aire, y con ese juego de miradas acordaron que sería Rose quien daría la noticia.
Vamos a ser padres. – dijo con una enorme sonrisa. Lo cual produjo gritos de alegría de Pauna y por supuesto efusivos abrazos de parte de William y Albert.
Es el momento perfecto para brindar, iré por champagne. – dijo William poniéndose de pie y caminando dentro de la casa seguido por Drew.
¿Cuánto tiempo tienes hija? –
Hemos pasado el primer trimestre madre. –
¿No has tenido molestias? – preguntó Albert curioso.
Mínimas, pero en general todo está perfecto. –
Pues felicidades a ambos, puedo atestiguar que la paternidad es simplemente el mejor trabajo que he tenido hasta ahora, aunque a veces los hijos son pequeños tiranos. – les dijo Albert con un guiño señalando a su padre que cargaba a Drew de caballito y llevaba consigo entre manos una botella de champagne y publicaciones, por supuesto Miles le seguía con una bandeja de copas y fresas.
Papá, ¿qué traes ahí?
Drew me pidió que trajera esto. – dijo depositando la botella sobre la mesa, junto con las publicaciones que quedaron abiertas sobre la mesa mostrando una muy buena foto de cierta rubia en la gala anterior. William bajó al niño, y este se puso de puntitas para tomar entre sus manos la fotografía y dirigirse a su tía.
Bonita mamá. – le dijo mientras le enseñaba la foto a Rose.
Si Drew, es tu mamá. – le respondió a su sobrino quién después fue con su abuela, y añadió. – debiste pagarle a la prensa para que no salieran fotos de ella-
Rose… - George tomó su mano para pedirle que no siguiera.
Es la verdad amor, ni siquiera entiendo porque la retrataron a ella, su nombre no aparece en ningún lado.
Rose, si bien no lo han publicado por respeto, los medios saben lo que ha motivado todo este proyecto, así que es natural que la tomen a ella como parte de todo… -
Albert, ya sabes que prefiero no hablar de ella, es insufrible... debiste escucharla semanas atrás, con sus aires de víctima y su intento de reconciliación. –
¿De que hablas Rosemary? – pregunto Albert.
Vino a buscarnos, bueno a papá ya mamá, peor yo también estaba y me tocó escuchar todas sus inútiles y superfluas justificaciones, es simplemente ridículo… -
Basta Rosemary. – le dijo Albert con firmeza, volteando a ver a sus padres. - ¿vino a hablar con ustedes?
Sí, unas semanas después de que dejaron de vivir juntos. – le respondió William viéndolo significativamente, y comenzando a contarle a rasgos generales la conversación.
Después de que William terminó de explicarle a Albert, Rosemary iba a añadir algo más. Pero Albert la detuvo.
Rosemary, por favor no digas nada más. –
Pero Albert… -
Nada, y en realidad quiero pedirles un favor, es algo que ha dado vueltas por mi cabeza durante un tiempo, y ahora es el momento de ponerlo en palabras, quiero pedirles que paren de hacerla a un lado, especialmente tu Rose, y tu otro poco mamá, papá ha sido neutral, pero ustedes han tenido una lucha abierta en contra de ella, y ya no puedo seguir permitiéndolo… ella es la madre de mi hijo, y hace no tanto era tu mejor amiga mi querida hermana, y casi tu hija madre, se equívoco garrafalmente, fue muy poco inteligente a la hora de tomar decisiones y me lastimó, pero también me dio a lo que más amo en este mundo, y por él es que llevaremos la fiesta en paz, no más desplantes, no más caras, no más provocaciones… véanlo, la adora. – dijo señalando a su hijo que sentado en el regazo de George besaba cada una de las fotografías donde aparecía su madre. - ¿acaso no es eso suficiente? ¿qué mas quieren?
Albert…
Rosemary, creo que ahora que estás embarazada podrás comprender que todo lo que ella ha aguantado este tiempo ha sido por amor. Sabes que te adoro, y que aprecio tu apoyo, pero también te diré algo que he aprendido en este tiempo, guardar rencores envenena el alma, serás madre, no permitas que todo esto contamine el alma pura que llevas en tu vientre, por favor pasa la hoja, no espero que sean amigas de nuevo, pero si quisiera no verte furiosa cada vez que se habla de ella o que ella está, conforme Drew crezca se dará cuenta de más cosas, y yo espero que podamos hacer las reuniones, navidades y demás como lo hicimos cuando éramos niños, todos juntos…
Estas pensando perdonarla… - le dijo Pauna en un susurro.
No lo estoy pensando madre… la he perdonado, decido hacer una vida aparte, pero he decidido perdonarla.
Me parece lo más sensato y estoy de acuerdo contigo Albert, Pauna, hija, hagamos las cosas distintas, ninguna puede negar que es más que excelente madre, y es tiempo de avanzar, tenemos a Drew, podemos disfrutar de él, y los apoyaremos a ambos en lo que falta por pelear hijo.
Gracias papá… ¿mamá? ¿Rose? –
Hijo, de mi parte tienes mi palabra de que no hablaré mal de ella, y fui muy clara con lo que esperaba de su parte… así que puedo prometerte que me esforzare por llevar la fiesta en paz-
Albert volteó a ver a Rose quien le sostuvo la mirada por un momento, pero después la bajó.
Bien, seré neutral, y civilizada, no más… -
Con eso basta por ahora, pero considera perdonar, se quita un peso de encima… - le dijo Albert.
Rose le sonrió y le sacó la lengua, el resto de la tarde lo dedicaron a divertirse, era pleno verano, montaron hasta el lago y nadaron en él, siempre habían amado la naturaleza y los animales, y como familia comenzaban a trasmitir eso mismo a Drew.
Albert llegó a casa de los White-Rowan, una vez que habían decidido quedarse en Londres compraron una hermosa propiedad, descendió del auto y llamó a la puerta con Drew aún adormilado en brazos, el mayordomo le abrió la puerta a una acogedora y elegante estancia que tenía todo el estilo de Katherine entró disfrutando del ambiente y atmósfera, esperando que Dorothy o Lena le recibieran al niño, el pequeño estaba agotado, y ya dormía, llevaba en sus manitas la foto del periódico de sus padres, porque se había negado a soltarla, pero le sorprendió que la misma Candy se acercó a saludarlos, iba divinamente vestida, completamente cómoda con su piel, un corto vestido informal color amarillo, sandalias bajas, se veía arreglada, segura de sí misma, incluso feliz.
Hola, está agotado, tuvimos un día intenso en casa de mis padres, montar, nadar, y ser mimado sin parar por sus abuelos y tíos.
Gracias por traerlo. – le dijo tomando a Drew de sus brazos y viendo la foto que traía abrazada. – hola mi amor, ¿que tienes ahí? – el pequeño se desperezó un poco y le mostró a su madre su tesoro.
- Papá guapo, mamá bonita. – le dijo con una dulce sonrisa.
Jajajajaja, si mi vida. – le dijo Candy enternecida por su hijo.
Beso a mamá, papá. – le exigió el bribonzuelo a su padre. Lo cuál por supuesto puso un poco incómodos al par de rubios por unos segundos, pero después recuperaron el aplomo y Albert besó ligeramente la mejilla de Candy.
El chiquillo rio feliz. Y antes de que exigiera algo más Candy le dijo.
¿Beso a Drew? –
Sí, mamá y papá. – dijo presentándole su mejilla a su madre y esperando que ambos lo besaran, a lo cual sus padres no pudieron resistirse.
Me voy, cualquier cosa que necesiten, me llamas.
Claro, seguro en un rato se despierta y sigue, sus abuelos le compraron regalos.
No sé si quieres saber… pero me parece raro no decírtelo…-
¿Qué es?
Voy a ser tío… Rose y George tendrán un bebé… -
Se que felicitaciones de mi parte no serán bien recibidas, pero espero que sepas que, deseo que todo vaya bien con su embarazo, y que por supuesto estoy contenta por ella, por ustedes como familia…de hecho, mis padres me pidieron que te invitara a cenar…–
No quiero molestar… -
No es molestia, de hecho, sé que papá ama verte, y mi madre también, además están Archie y Anne… –
Ven papá. – le dijo el pequeño lanzándose a sus brazos para abrazarlo.
Ves Drew también quiere que vengas… -
¿No será incómodo para ti?
No Albert, esta es nuestra realidad ahora, y jamás te negaría el placer de cenar con mis padres, porque se que se tienen afecto… además a Drew le hace bien vernos juntos de vez en cuando… claro que si tienes planes lo entiendo…
Gracias, por supuesto que los acompaño. –
Albert la siguió hasta el jardín adornado con velas y antorchas, dónde una íntima cena familiar muy parecida a lo que él había tenido esa tarde se estaba llevando a cabo.
Albert, que gusto que decidieras acompañarnos, pasa hijo. – lo saludó Katherine con un beso y un abrazo.
Gracias por recibirme Katherine, me temo que no estoy arreglado para la ocasión.
Pamplinas, hombre, es solo una cena informal en familia. – le dijo Victor extendiéndole un vaso de whiskey y dándole un abrazo de bienvenida.
Anne, Archiebald. Buenas noches. –
Hola Albert, un gusto verte. - le dijo Anne con su acostumbrada elegancia.
Mi querido primo, has venido a equilibrar la mesa. –
¿Dónde está la hermosa Victoria? – preguntó Albert al no ver a la pequeña hija de los Cornwell.
Con su niñera en casa por supuesto. – respondió Anne.
Es solo que no queremos arruinarle su horario. -Explicó Archie omitiendo algún otro comentario.
Debiste traerla Anne, una vez que no duerma a su hora no pasa nada, o bien, debiste traer a Helga contigo para que te ayudara si ese era el problema.
No es que sea un problema madre, es solo que los niños deben ser educados de cierta forma, y mi hija debe conocer sus horarios, eso es todo, si tan importante era verla, pues hubiésemos comido más temprano, pero por supuesto, como Drew no iba a estar por eso eligieron la noche, así que Victoria no pudo venir y listo. – le contestó Anne que ya estaba fastidiada de que su madre le insistiera en que llevara a la niña, que además a la forma de ver la vida de Anne era solo un bebé de meses que nada tenía que contribuir. Se puso en pie para servirse un poco más de vino y terminar con la conversación.
Hija… - Katherine iba a comenzar a calmarla, pero Archie la interrumpió.
Ni siquiera te preocupes Katherine, la verdad es que aún estamos experimentando en esto de ser padres, y Anne está algo cansada por las desveladas. – la justificó Archie, aunque sabía bien que su mujer no se despertaba a atender a la pequeña Victoria por nada del mundo.
Es cierto mamá, lo siento, estoy algo desvelada. – dijo regresando a su lugar como si nada hubiese pasado. –
Lamento haber preguntado. – le dijo Albert por lo bajo a Archie.
No te preocupes, ni lo menciones, Albert. –
Mamá, Albert acaba de darme una noticia que seguro te encantará escuchar. –
¿Qué es, Albert?
Rosemary y George tendrán su primer bebé.
Dios mío, que gran bendición, debo llamar a Pauna para felicitarla, e ir de compras… supongo que aun no sabe si será una niña o un niño, pero se puede comprar todo en colores neutrales. – le dijo Katherine con una enorme sonrisa.
Candy de pronto fue consciente de lo que ella le había robado a su madre, esa posibilidad de disfrutar la noticia de su embarazo, de decorar, de ser parte de la vida de Drew, de anunciar con orgullo frente a sus amigas que sería abuela, sabía bien que no era un reproche de parte de su madre, pero sintió pena por ella, porque cuando Anne estaba embarazada tampoco había podido hacer mucho, ya que su padre estaba hospitalizado, y Drew también. Candy se sorprendió a si misma diciendo el próximo bebé será… ¿Cuál próximo bebé? Si para ella tal vez solo existiría Drew…
Drew estaba felizmente recostado en los brazos de su abuelo examinando con atención su reloj y escuchando a su padre, y su tío hablar sobre algo, que Candy no estaba segura qué era, ya que había dejado de poner atención. Vio la sonrisa de su madre por tener esa cena familiar, e hizo una nota mental de procurar que sucediera más seguido.
Las relaciones con sus padres estaban en construcción, hablar había ayudado mucho, ya hora podía entender tantas cosas, sabía que debía hablar con Anne también, pero, su hermana se había mostrado esquiva, y Candy no había tenido energía para enfrentar esa conversación después de la conversación con sus padres y los Andrew.
Candy disfrutó de la escena y la compañía, pero se perdió entre sus recuerdos, haciendo memora de lo que había sucedido tan solo un par de meses atrás.
Unos meses atrás.
Candy giraba su cuchara en la taza de té ausente, estaba en el salón del piso londinense de sus padres, sentada con propiedad en un sillón, habían tenido una comida familiar, y Anne y Archie acababan de retirarse, ella se había quedado otro poco, ya que Drew descansaba en la cama de una de las habitaciones de huéspedes. Albert se había mudado un par de semanas atrás, y todo el reajuste había sido simplemente complicado. Sus padres entraron al salón después de despedir a los Cornwell y la observaron por un momento.
¿Nos dirás que sucede? O ¿debemos seguir esperando? – preguntó Katherine a quemarropa, de alguna forma la larga convalecencia de Victor había terminado por hacerla más fuerte, consciente de que sí el faltaba sus hijas necesitarían de ella para darles dirección y defenderlas si era necesario.
Candy levantó la vista y la fijó en los ojos azules de su madre, tan parecidos a los de Annie, trató de encontrar en ella un reflejo de sí misma, pero al igual que siempre, no lograba verlo, su padre había tomado asiento, pero guardaba silencio. Candy observó el contenido de su taza por unos segundos más, tomó aire y se armó de valor.
¿Qué quieres saber madre? Responderé lo que sea. –
¿Por qué se mudó Albert?
Porque nos dimos cuenta de que no podíamos seguir juntos, porque a pesar de que aún siente algo por mí lo que le hice es simplemente imperdonable, y debe retomar su vida, su relación con Allison, y yo, debo crecer y enmendar los errores del pasado. Mamá, papá… quiero pedirles perdón, me equivoqué garrafalmente, los juzgué y dicté sentencia sin siquiera darles derecho de réplica, en el proceso los herí profundamente, y destruí al amor de mi vida, dejé a mi hijo sin la presencia constante de su padre, herí a un buen hombre, casi llevé la compañía a la quiebra y a ustedes a la bancarrota, y todo por tonta, por creerle a quien no debía creerle… - las lágrimas corrían por sus mejillas. Victor se puso en pie y se sentó a su lado, tomando su mano. Candy era su niña, y como padre, a pesar de todo no podía verla así sin conmoverse.
¿Qué sucedió, hija, a quién le creíste? -
A Eliza Leegan… ella me dijo que tú no eras mi padre, que mamá te había sido infiel… y que yo en realidad era hija de William. – dijo ella soltando la bomba. El ruido de la mano de su madre contra su mejilla la aturdió y le hizo perder el aliento, ellos jamás le habían puesto la mano encima, pero por supuesto que era consciente de que lo tenía bien merecido. El ardor y el calor inundaron su blanca piel, y entre lágrimas fijó su vista en su madre.
Katherine White-Rowan miró a su hija incrédula. La ira corrió por sus venas, ira hacía la estúpida de Sarah Leegan que seguro debía ser la fuente principal de semejante calumnia, hacia Eliza, por supuesto, y hacia Candice, que había creído semejante ridiculez. Su blanco rostro estaba lívido de ira.
¿Mamá?
Así, nada más, un chisme estúpido te hizo dudar de mí… ¿cómo pudiste pensar, que hubiésemos permitido que Albert y tú estuvieran juntos si eso hubiese sido cierto? ¿cómo pudiste creer que yo era el tipo de mujer podía traicionar así a mi esposo y a mi mejor amiga? ¿acaso alguna vez te di razones para creer semejante barbaridad? ¿Soy una mujerzuela? ¿una cualquiera que va por la vida revolcándose con quien se le ponga enfrente? No Candice, jamás te di el derecho de pensar semejante cosa de mí, y todo por una chiquilla estúpida que siempre te tuvo envidia, explícate de inmediato, y una vez que escuches lo que tengo que decir no quiero verte por un tiempo…no hasta que me haya calmado. - Las preguntas se agolpaban en su mente y no lograba en realidad entender todo. Victor guardó silencio, y volteó a ver a su hija.
Comenzó cuando tenía 16, envió pruebas, chismes de revistas… después una prueba de paternidad… que yo repetí a los 21 y salió negativa… y antes de casarme con Michael otra dónde aseguraba que William era mi padre… y esa a pesar de que la investigué en su momento, después resultó ser falsa, tal vez, usó muestras de Rose y William… - Candy terminó su monólogo y volteó a ver a sus padres.
¿Por qué no viniste a nosotros? – preguntó Victor quedamente, consciente de que Katherine aún echaba chispas.
Porque no quería lastimarlos… pero terminé haciéndolo más de lo que hablar con ustedes lo hubiese logrado… - Candy volteó a ver a Katherine que estaba sentada lívida de coraje, pero había algo más en su mirada…
Pensaste que Albert y tú eran hermanos, por eso te casaste con Michael…
Sí…
Fuiste una grandísima estúpida por creerle a Eliza… lo sabes. Y me duele que creyeras que yo soy el tipo de mujer capaz de engañar a su esposo y a su mejor amiga de esa forma… ¿Quién te crees que soy Candice? Además… jamás hubiésemos permitido que te enamoraras de él… nada que puedas decir justifica la forma en la que hiciste las cosas, huiste dejándonos casi en la bancarrota, sin explicaciones nos trataste como lo peor, cuando quisimos verte y ver a nuestro nieto, prácticamente nos corriste de tu casa con tu silencio y tu actitud, no te importó la enfermedad de tu padre, no te importaron nuestros sentimientos, no te importó nada, simplemente te largaste a enterrar la cabeza en la arena, dejando que el mundo rodara, que se derrumbara a nuestro alrededor… eres una egoísta, una princesa mimada que piensa que el mundo gira alrededor de ella. Y lo cierto es que nosotros tenemos también la culpa de eso, tal vez te dimos demasiado, tal vez debimos mimarte menos… te hemos dado más que a Anne, hemos esperado más de ti que de ella… y resultó que nos equivocamos… y por mucho. – lágrimas de furia y dolor corrían por su rostro.
Katherine sentía una mezcla entre impotencia, incredulidad, dolor… observó a la mujer sentada junto a su esposo, la chiquilla rubia que les había robado el corazón, y a quien en un intento por protegerla de todo dolor le habían mentido, entendía muchas cosas, entendía la lejanía, el accidente, la necesidad de Candy de alejarse, de hacer su propia vida, de mantenerlos a distancia y en parte se sentía un fracaso como madre, pero por otro lado como mujer estaba indignada. Victor se puso de pie y fue hasta ella para abrazarla. Su amor incondicional siempre había sido un muro de protección para ella, su esposo era el pegamento de esa familia, porque en su momento, ella había estado demasiado destrozada, perdida y confundida como para poder hacer frente a todo… en gran parte entendía a Candice, físicamente eran muy diferentes, pero emocionalmente, por alguna razón desconocida se parecían mucho, y Victor sentía hacia ambas esa primitiva necesidad de protegerlas y amarlas sin reservas.
Mamá, perdóname… - le dijo Candy acercándose a ella, y viéndola con esos profundos ojos verde esmeralda. La relación entre ellas nunca había sido la de Victor y Candy, que fluía con naturalidad, pero lo cierto era que Katherine la amaba, solo a veces había sentido que debía limitar más, ayudarla a crecer, a tener otras perspectivas, mientras Victor siempre había creído que Candy debía ser libre de perseguir sus sueños, de ser lo que quisiera… tal vez producto de la conciencia natural que tenía de que Candy en sí misma era un regalo para ellos, y que había habido una meta clara… hacerla feliz, retar al destino, y darle todo lo que le había sido negado alguna vez.
¿Tienes idea de por qué? – preguntó Katherine, consciente de que la verdad que iba a revelarle la iba a herir en lo más profundo de su ser. Pero también a sabiendas de que era imposible seguir callando.
¿Porqué? – la rubia la miró confundida.
¿Por qué salió negativa la prueba? – le preguntó ella.
Katherine. – la voz de Victor sonaba tensa.
No Victor, creo que nos hubiésemos ahorrado muchísimo dolor si desde un principio hubiésemos hablado con la verdad, Candice merece conocer la verdad… y darse cuenta de cuan equivocada estaba. Y de paso valorar muchas cosas.
¿Qué verdad? – preguntó la rubia viendo dubitativamente primero a su padre, y después a su madre. Katherine se aclaró la garganta y comenzó a hablar, con la vista puesta en algún lugar lejano. Su voz sonaba distante, dolida, no solo por lo que se acababa de enterar, sino dolida por un pasado que ella misma hacía mucho no enfrentaba.
Bien…todas esas fotos…que Eliza envió, los chismes, todo… tienen una explicación, y creo saber que también había una foto de William y mía… pero las cosas no son como las contaron ni como las creíste… batallamos muchísimo para tener a Anne… a pesar de que nos casamos mas o menos al mismo tiempo que Pauna y Willliam, ellos fueron bendecidos con Albert en el primer año de su matrimonio, tú padre y yo debimos esperar seis años… después de que nació Anne, tuve una depresión terrible, pero milagrosamente quedé embarazada de nuevo…estaba tan feliz… y todo parecía perfecto…pero la prensa nos seguía, rumoraba mil y un cosas, y yo no estaba del todo estable… y en un abrir y cerrar de ojos, mi mundo se derrumbó, tu padre había viajado, y no había nadie más… William y Pauna tuvieron que ir por mí al hospital… Pauna estaba ahí… esa foto mal intencionada en realidad no es lo que aparenta, William y yo no estábamos solos…- las palabras parecían no querer salir, guardó silencio por unos momentos. Aparentemente perdida en sus recuerdos.
¿Qué pasó mamá? - preguntó Candy suavemente, estirando su mano para tomar la mano de Katherine, esperando ser rechazada, pero Katherine no la rechazó, sino más bien la apretó y fijó su mirada en ella, esos ojos azules, un tanto más claros que los de Albert, Candy recordaba que de niña había envidiado a Anne por tener los ojos de su madre. Katherine respiró profundo y dejó salir un hecho que habían guardado por casi 30 años, algo que les había dolido tanto, que habían preferido enterrarlo y creer que nunca había sucedido.
Lo perdí… perdí a mi bebé… todo fue tan rápido, y tu padre estaba tan lejos que no alcanzó a llegar para estar conmigo… los médicos dijeron que no podría tener más hijos…
Candy escuchaba sin comprender del todo, y entonces recordó las palabras de Albert hacía un par de semanas… "No quiero estar presente el día que sepas porque esa prueba salió negativa." Su tono de voz, su mirada… lo había pasado por alto. Pero un pequeño rayo de luz hizo germinar una idea… el peso de la misma la hizo perder el aliento, luchó por sacar las palabras, por preguntar lo que ahora carcomía su ser… tenía que saber.
Mamá… ¿si tú y yo nos hacemos una prueba también saldrá negativa? –
Katherine la miró a los ojos, no necesitaba responder, su mirada le decía todo. Vio a la pecosa derrumbarse, ser consciente de la magnitud de sus trasgresiones, así como de la magnitud de su fortuna… y el dolor que vio en su mirada parecía ahogarla, las lágrimas corrieron raudas por sus mejillas, y un sollozo prolongado y profundo escapó de su garganta,
Dios… he sido una estúpida, no tengo derecho a estar aquí, ni a llamarlos padres… ni a nada… he sido una malagradecida, pero como hija siempre pensé que podrían perdonarlo todo…pero no soy su hija… - la cara se le caía de vergüenza, pensar que había ido por la vida creyéndose una princesa merecedora de la atención y amor de todos, sintiéndose la víctima, cuando en realidad era una mendiga que no tenía nada ni nadie, y que antes debía venerar la tierra que Victor y Katherine White-Rowan pisaban. - ¿Quiénes…? ¿Cómo..? Dios… - Candy simplemente se hundió en su asiento, avergonzada, impotente, deshecha… -Perdón… por favor perdónenme y entiendo también si no quieren volver a verme jamás… obviamente el fideicomiso... y todo… -
Candy, veme a los ojos hija. – le dijo Victor sentándose a su lado. Sabía que Katherine estaba molesta, pero también era consciente de que no podía permitir que más de lo que ya había sido destruido fuese destruido, simplemente debía ayudar a ambas a perdonarse, y a reconstruir a partir de las ruinas… hacía no muchos meses el había creído que iba a morir, y sabía que la vida no es sino momentos fugaces, no iba a permitir que su familia se rompiera justo ahora que parecía estar recomponiéndose.
Me equivoqué horriblemente… papá. – no podía llamarlo de otra forma.
Lo sé, pero eso no cambia las cosas… - le dijo él pasándole un pañuelo y tomando su mano.
No me merezco su amor… ¿mamá? – la mirada perdida en la joven apagó las llamas de la furia, como mujer herida había querido verla destrozada, hacerla sentir un poco del dolor que ella misma sentía en ese momento, pero como madre, madre por elección, no era inmune al amor que sentía por ella. Respiró profundo y se acercó. Sabía que su marido sufriría innecesariamente con una ruptura, y que ella misma adoraba a Candy y a Drew.
Hija, como dijo tu padre, eres nuestra hija, y si estoy molesta, incrédula, furiosa contigo, con Eliza, conmigo misma, por no haberte obligado a hablar a los 16 y simplemente haberte permitido ir de vagabunda por el mundo, eras una niña…todos hemos cometido errores…pero debemos hablar, y ser abiertos… mira nada más todo el dolor que te hubieses evitado y que nos hubieses evitado si nos hubieras preguntado la primera vez…
No podía, no podía ofenderlos de esa forma, ni preguntarles…
¿Pero si podías dudar de nosotros y simplemente irte, dejarnos, negarte a verte a menos que fuésemos a dónde estabas? ¿te das cuenta de lo incongruente que estás siendo? - una vez más los sentimientos de rabia e incredulidad podían más en Katherine.
Pensé que si dejaba las cosas por la paz evitaría problemas… - tan pronto se escuchó decirlo se sintió como una estúpida, pero eso era al final de cuentas.
¿Acaso lo lograste? – preguntó Victor haciéndola reflexionar.
No, por supuesto que no… mamá, papá, perdónenme, y por favor permítanme resarcir el daño… quiero rehacer mi vida, ser la hija que ustedes merecen, apoyarlos, hacer lo que me correspondía hacer en la empresa… si ustedes me lo permiten, quiero recuperar nuestra relación, el tiempo… - Candy sentía que no había palabras que pudiesen ser suficientes para rogar por perdón al matrimonio que le había dado un hogar, una familia.
Katherine observó a la joven mujer sentada en el sofá, sus hombros estaban encorvados, su rostro hinchado por las lágrimas que corrían libremente, si Candy alguna vez había pensado que lo peor que podía pasarle era perder a Albert, que sus errores lo habían lastimado principalmente a él, hoy se daba cuenta que había herido profundamente a aquellos a quienes les debía todo.
Sumida en sus pensamientos, Katherine recordó la imagen de la indefensa bebé llorando desconsoladamente en un orfanato de Europa del Este habían ido como parte de una visita de una de las asociaciones de caridad que apoyaban, la muerte de su propio bebé era tan reciente que le dolía en el alma estar ahí, su depresión la mantenía ausente la mayor parte del tiempo, pero Victor hacía hasta lo imposible por mantenerla a flote, Katherine observó a Victor tomar en brazos a la pequeña, no sabía porque a ella, simplemente algo lo había atraído, y en cuanto la cargó la pequeñita dejó de llorar, el rostro de Victor se transformó, y algo cambió dentro del corazón de Katherine, ver la mirada de su marido, de compasión, ternura, si su vista no le engañaba, la pequeña debía tener la edad que tendría su hijo, unos tres meses, y sin pensarlo se acercó tocó la mano y el pequeño y rosado puño se cerró alrededor de su dedo.
¿Quieres tomarla en brazos? – preguntó Victor con cautela. Katherine no le respondió, pero tomó a la pequeña de sus brazos, y alisó sus rubios cabellitos. Sin pensarlo se escuchó a sí misma decir.
Quiero llevarla a casa. - Victor guardó silencio por un momento, viéndola a los ojos, tratando de descifrar su mirada.
¿Estás segura? No debemos tomar decisiones apresuradas, estamos en etapa de duelo… -
Victor, no habrá más bebés, y esta pequeña necesita un hogar. Por favor, llevémosla a casa, cambiemos su destino. –
Victor la había abrazado conmovido, y había movido cielo mar y tierra para que en un tiempo récord de dos semanas pudieran llevar a la pequeña a casa.
Se acercó a Candy y tomó su mano.
Escúchame bien, todos nos equivocamos, y por supuesto que me duele todo lo que decidiste, pero también se que esas decisiones te están costando sangre… hija, se libre, ten la seguridad de que eres amada, no hay más secretos, te adoptamos, porque quisimos darte un hogar, cambiar tu destino, darte una oportunidad…decidimos amarte, y eso no va a cambiar.
¿Dónde?
En un pequeño orfanato de Europa del Este…tú madre había muerto en el parto… tú padre… nunca pudieron decirnos quien era… pero tú eres Candice White-Rowan, nuestra hija y heredera, y ese precioso bebé que duerme en la habitación es nuestro nieto, sabemos de sobra que las cosas no están siendo sencillas, pero renacerás como el ave fénix…
He perdido a Albert para siempre. – les dijo ella desconsolada. Victor tomó su mano y la besó.
Tal vez sí, aunque en cierta forma siempre tendrás algo de él en Drew… la vida da muchas vueltas mi amor, por lo pronto dedícate a sanar, a crecer, a ser la mujer que sabemos puedes ser…
Debo hablar con Pauna y con William… pedirles perdón por haber alejado a Drew de ellos.
No será sencillo, conoces el orgullo de los Andrew. – le dijo Katherine consciente de que su mejor amiga no iba a ser tan blanda como ella.
Lo sé mamá, pero es lo correcto, y de ahora en adelante solo quiero hacer lo correcto.
Katherine alisó el cabello de su hija, y besó su frente, consciente de que aún tenían un largo camino por recorrer.
Un par de días después de la charla con sus padres.
Pauna Andrew se sorprendió cuando el mayordomo le hizo saber que la señorita White-Rowan pedía verla a ella y al señor. Levantó la vista hacia su hija con quien tomaba el té, y pude discernir la completa negativa en su rostro.
Miles, hazla pasar a un salón, e informa a William, sí él está dispuesto a concederle audiencia, lo acompañaré por supuesto. – respondió la señora de la casa.
El mayordomo hizo una leve inclinación de cabeza y luego se retiró a cumplir con sus órdenes.
No deberías siquiera hacerla pasar.
Rose sabes bien, que no podemos dar pie a murmuraciones, no puedo dejarla esperando afuera, o decirle a Miles que no la recibiré, si tu padre dice que está ocupado, podemos decir que lamentamos mucho no poder recibirla.
Mamá, simplemente no la soporto, y odio pensar que Albert vaya a reconciliarse con ella, si tuviera algo de dignidad se haría a un lado y le daría a Drew.
Rose, sabes perfectamente que eso no va a suceder, a pesar de todos los errores cometidos, debes reconocer que Candice es una excelente madre.
¿Excelente? Se largó y podría haber privado a Drew de conocer a su padre de no ser por la enfermedad de Victor, o de la conciencia de Anthony…
Hija, no tiene caso, sabes bien que tampoco me agrada, pero, hay cosas que no podemos dejar de lado, primero que nada, es la madre de mi nieto, y tan solo por ello debo ser civilizada, segundo, así me lo pidió Albert, y tercero es la hija de mi mejor amiga.
Rose no pudo contestar nada porque el mismo William entró en el salón.
Mandé decir a Candice que estaremos ahí en un momento. –
¡Papá!
Lo sé Rose, pero, siendo la madre de mi nieto, tengo que escucharla, no puedo simplemente negarme.
Pues ella simplemente se negó a dejarnos conocerlo, pero, supongo que tú y mamá no cambiaran de parecer por ello, así que, los dejo, después me cuentas que quería, mamá. – dijo Rose mientras se despedía de sus padres, como siempre su alta y grácil figura de modelo estaba enmarcada impecablemente en un vestido, su cabello perfectamente acomodado.
Salieron juntos de la sala, y cuando Rose se dirigía a la salida, Miles les comentó que la señorita White-Rowan les suplicaba que Rose pudiese estar también presente.
No, yo tengo cosas que hacer… - comenzó Rose en cuanto Miles se retiró.
Sabes que ella es tan persistente como tú, y si quiere hablar contigo te seguirá buscando, tal vez lo mejor sea acabar con esto de una vez por todas. – le dijo William con paciencia y tacto.
Tú padre tiene razón, vamos hija.
Rosemary puso los ojos en blanco por unos segundos, pero debía admitir que sus padres tenían razón, William abrió la puerta y dejó pasar a las mujeres primero.
Candy se había puesto de pie como impulsada por un resorte en cuanto escuchó abrirse la puerta, vestía elegantemente, había escogido su atuendo como si se tratase de una armadura, finos pantalones blancos, pumps color rosa nude, y una blusa de seda del mismo tono, todo complementado con perlas, su cabello estaba estilizado, y llevaba un discreto maquillaje, observó entrar a Pauna, seguida de Rosemary y William, la mirada francamente hostil de Rose le hacía ver que no sería nada fácil. Pero tomó aliento y se dispuso a saludar.
Pauna, William, gracias por recibirme. Rose, gracias por quedarte.
Por favor toma asiento Candice, ¿te ofrezco un té? -preguntó Pauna consciente de que no podía ser menos que la señora propiamente educada.
Gracias Pauna, en realidad no es precisamente una visita social, y supongo que lo saben… tal vez quieran terminar con esto de una vez. – ahí estaba esa diferencia de educación, la directa forma americana de ser contra los convencionalismos sociales, y el tacto inglés.
Vamos Candice, seguro todo será más sencillo si no con un té, al menos con algo de beber, pediré un Claret para ustedes y un whiskey para mí. – le dijo William mientras sonaba la campana para que Miles les llevara las bebidas.
Hablaron por unos 10 minutos sobre el clima, Victor y Katherine, Drew, después de todo eso era lo que la etiqueta dictaba. Candy tomó un sorbo del aromático vino de color rojo profundo. Respiró profundo y volteó a ver los Andrew, quienes evidentemente esperaban escuchar lo que tenía que decir, y el tiempo de las civilidades se había agotado. Se aclaró la garganta y habló por fin.
Sé que se preguntan qué hago aquí…he venido a pedir que me perdonen…
¿Por pretender robarnos a Drew? ¿por haberle sido infiel a Albert? ¿por arrastrarnos a una crisis económica? No, ya sé, por dejarnos para limpiar el desastre que hiciste y cuidar de tus padres ya que tú te largaste y Anne jamás se ha preocupado por ellos. – le respondió Rosemary completamente furiosa. Para ella su hermano mayor era perfecto y no había razones válidas para lo que Candy había hecho.
Rose. – dijo su madre en tono de reproche, no porque no tuviese razón, sino porque no era propio de una dama.
Tienes razón Rose, son demasiadas las cosas por las que tengo que pedir perdón, y también que debí hacerlo hace mucho tiempo, pero hoy no solo quiero pedirles perdón, sino también darles una explicación del porqué de mis actos.
En realidad, no importa porque lo hayas hecho Candice. Y prometimos a Albert que no sería algo en lo que nos entrometeríamos, que no pediríamos razones, así que, es innecesario. – le dijo Pauna con seriedad.
Pauna, te ruego que me escuchen, no es algo sencillo, y tampoco será agradable, pero debo arreglar las cosas, no por mí, sino por Drew, para darle una familia…
Tiene una familia, no te equivoques. – la cortó Pauna.
Lo sé, pero también sé que Albert soñaba con que su hijo tuviera lo mismo que nosotros al crecer, una familia unida…
¿Y de qué sirvió? Eso no evitó que te fueras, ni que dejaras a tus padres… - le respondió Rose.
William guardaba silencio, observando a las tres rubias, estaba consciente de que tanto su esposa como Rose tenían razón en estar furiosas, que estaban dolidas, sobre todo porque Pauna a había amado como a una hija, y porque para Rose había sido una hermana.
Rose, lo siento, en verdad lo siento, en ese momento no había otra salida, lo hice pensando que era la mejor opción.
¿La mejor opción? Dejar a Albert que te amaba con todo su ser, así como sí nada. ¿Irte con otro hombre? ¿casarte con él? ¿qué sucedió? ¿no estabas segura de quien era el padre de tú hijo? – le reclamó Pauna incrédula. Ahí estaba, lo había dicho.
Candy enrojeció, consciente que eso era justo lo que había parecido, que ella le había sido infiel a Albert con Michael, y que se había ido pensado que eso era lo que había sucedido. Observó a William, quien estaba silenciosamente bebiendo su whiskey con cara de preocupación y expectativa, por alguna razón parecía listo para lo que venía.
No fue así… sé que eso fue lo que pareció, pero no fue así…
¿Entonces? – preguntó Pauna por fin cediendo ante la necesidad de saber que era lo que había sucedido en la cabeza de esa chiquilla.
Bien…tengo algunas cosas que quiero que vean, es muy vergonzoso ponerlo en palabras, pero lo que tengo en este sobre es la razón por la cual me fui, puedo dejarlas con ustedes e irme… si quieren hablamos después….
No Candice, quédate, resolvamos esto de una vez por todas. – le dijo William extendiendo la mano para tomar el sobre, e infundiéndole ánimos con la mirada, lo abrió, y lo primero que salió de el fue la foto de él y Katherine.
El silencio se volvió pesado, Pauna tomó la foto, recordando perfectamente ese día, y donde estaba ella parada en el momento de esa fotografía, William le pasó las supuestas pruebas de paternidad, así como el resto de la basura.
Moriría de vergüenza si mi hija pensara que soy capaz de semejante obscenidad. – le dijo Pauna en tono apenas contenido pensando en Katherine.
Candice, jamás les hubiésemos permitido tener una relación si algo de esto fuera cierto. – le dijo William con tranquilidad, por alguna razón Candy estaba segura de que todo esto no era una sorpresa para él.
Lo sé, ahora lo sé, y tienes razón Pauna, mi madre estaba más que furiosa cuando al fin se los conté… y por esto debo pedir perdón, por dudar de ustedes, por creer que… -
No lo digas, es un insulto a todos. – le dijo Rose. - ¿Eliza Leegan, cierto? Candice fuiste más que idiota en creerle a esa víbora, y en permitirle envenenarte de esa forma, no tienes excusa, éramos una familia… ¿cómo pudiste ser tan…? Ni siquiera tengo palabras que pueda pronunciar para decirlo, Albert te amaba con todo su corazón, y lo dejaste destrozado… -Candy sabía perfectamente cuanto amaba Rose a su hermano, y sabía bien que siempre lo defendería contra todo y contra todos. Pero la miró suplicante y le respondió con valor.
Rose, entiéndeme, estaba embarazada, había hecho un lío, Albert y yo nos habíamos peleado, y parte de esto llegó justo en ese momento, yo había hecho un test de paternidad años atrás y sabía que Victor no era mi padre biológico, así que… sí fui idiota, estúpida, imbécil, todo lo que quieras decir, pero pensé que si me iba, y cortaba con todo, y con todos, evitaría que ustedes se enteraran y sufrieran lo que yo sufría, y que la amistad de años de nuestros padres se derrumbara, que tú y Albert sintieran vergüenza… ¿qué tal si mi hijo nacía enfermo?... – las lágrimas corrían por sus mejillas, pero Rose no se amilanó y le respondió.
Privaste a Albert de ver a Drew nacer, y podrías haber decidido no decirle nunca, Anthony fue quien le dijo, Albert fue quien fue por ti, no has dado la cara hasta ahora que te sientes acorralada y por fin te das cuenta de lo que hiciste, pero dime, ¿de qué sirve pedir disculpas? ¿Eso les va a ahorrar la vergüenza a nuestros padres? ¿Deshará el dolor de Albert? ¿Le regresará el tiempo perdido? Dime, ¿esas míseras disculpas, repararán lo que dañaste entre nosotras? Eras mi hermana, mi mejor amiga, ibas a ser la dama de honor en mi boda, y te largaste sin siquiera decir adiós, no Candice, lo que hiciste no tiene perdón, ya escuché lo que tenías que decir, y mi respuesta es sencilla, no, no puedo perdonarte, pero descuida, adoro a Drew, y jamás le hablaré mal de ti, no porque lo merezcas, sino porque lo amo, a él y a Albert… eso es lo que corresponde hacer, no intentar enlodar el nombre de él hombre que decías amar como lo hiciste tú, diciéndole a tu padre que Albert era responsable de tus errores, con tal de tapar tus propios pecados como intentaste hacerlo con Albert cuando te fuiste. Mamá, ya sé que estoy siendo todo menos una dama, lo siento. Papá, nos vemos después. – le dijo mientras se ponía en pie y salía del lugar.
William suspiró y se dirigió al carrito de bar para rellenar sus copas.
No me disculpare por Rose, porque tiene sus razones, pero no puedo dejar de ver en ti a la chiquilla que vimos crecer y amamos casi casi como a nuestra hija…creo que sabes que las cosas no serán como antes… -
Lo sé William, pero al menos tenía que pedir perdón y hablar con la verdad, como les he dicho a mis padres, haré lo necesario por reparar mis trasgresiones, por ser la mujer de la que ellos y Drew puedan sentirse orgullosos… y espero al menos limpiar un poco el aire entre nosotros… sé que soy indigna de su perdón, pero les pido humildemente que consideren un poco de lo que les he dicho. –
¿Te dijeron por qué? – preguntó Pauna sin pensar que respondería si Victor y Katherine no habían revelado su secreto.
Sí, y por supuesto eso me hizo sentir todavía peor…créeme que soy consciente de lo horriblemente injusta que fui.
Prométeme una cosa. – le dijo Pauna viéndola a los ojos.
Dime.
Prométeme que dejarás que mi hijo sea feliz… Albert no tiene por qué luchar con todo esto, merece ser feliz, y si decide rehacer su vida con Allison o con quien sea, no debes inmiscuirte en ello.
Te prometo que dejaré que sea feliz, Pauna, y también te prometo que haré lo mismo por Drew… pero no puedo prometerte que nunca volvería con él si un día me lo pidiera, lo amo, eso no ha cambiado… ni espero que cambie. – la mirada de Candy no era desafiante, pero sí firme y honesta, William pudo ver que, a pesar de todos sus errores, que eran muchos y grandes, ella seguía tan enamorada de su hijo como su hijo lo estaba de ella. Pero fiel a sus convicciones él no se iba a meter, ambos debían encontrar por sí solos el camino, y luchar por ese amor que ambos creían perdido, porque solo eso les daría la fuerza para permanecer juntos, así que le respondió a Candy con seriedad.
Bien Candice, te hemos escuchado, de mi parte, puedo decirte que no te guardo rencor y que deseo de todo corazón que hayas aprendido de tus errores, porque de no ser así, no dudaré en tomar cartas en el asunto a favor de mi nieto.
No tienes ni que decirlo William… pero lo entiendo.
¿Estás haciendo algo con respecto a Eliza y a Sonia?
Sí…Estoy en eso.
Bien, si necesitas ayuda, puedes contar conmigo.
Gracias William. – le dijo la rubia poniéndose de pie para retirarse.
Una cosa más Candice. – la imperiosa voz de Pauna la detuvo.
Sí Pauna.
Al igual que William daré vuelta a la página, por el bien de mi nieto y de mi hijo. Y además te prometo, qué si un día Albert decide perdonarte, y que te quiere a su lado, no me voy a meter entre ustedes, siempre y cuando me jures que lo harás feliz, porque de no ser así, yo misma me encargaré de destruirte, y quitarte a Drew... ¿queda claro? –
Candy le sonrió, las cartas estaban sobre la mesa, y aunque para ella Albert hoy era un imposible, parecía que Pauna creía que un día las aguas podrían volver a su cauce.
Bastante claro Pauna. Gracias por tu tiempo, gracias a los dos, y les juro que haré hasta lo imposible por ser la madre que Drew merece. – les dijo antes de salir del salón y de la mansión señorial hasta su auto que estaba aparcado en la entrada.
Las piernas le temblaban y sentía que no tenía fuerzas, la reunión en casa de los Andrew había sido menos exitosa que la que había tenido con sus padres por supuesto, pero al menos aligeraría un poco el ambiente.
Tiempo presente. Propiedad de los White Rowan.
Anne observaba a Candy y Albert jugueteaban en el césped con Drew quien había tomado un segundo aire, a pesar d que era algo tarde, era un niño feliz, tan emocionado que su pequeño cuerpo no podía contenerse, reía, gritaba y corría, hacía algún tiempo que no podía disfrutar de sus padres juntos, y esa noche, ahí estaban los dos para él.
Anne no entendía como era que podían seguir adelante como si nada, como sus padres podían perdonarle todo, o como es que ellos podían ser felices con un niño enfermo, una relación rota, el estar separados, pero así había sido siempre con Candy de alguna forma siempre salía bien parada de toda circunstancia, y ser feliz era sencillo para ella.
Alrededor de las 11:30 Albert y Candy caminaron hacia sus vehículos, se habían despedido de Victor y Katherine cerca de una hora después de que Anne y Archie se habían ido. Albert llevaba a Drew en brazos hasta el auto de Candy, y justo antes de subirlo a su asiento Drew lo miró fijamente a los ojos.
Beso mamá. – le dijo nuevamente a su padre. A lo cual Albert y Candy accedieron repitiendo toda la escena de besos, y abrazando a su pequeño con amor.
Gracias por quedarte, les hizo mucho bien a mis padres vernos en paz.
No tienes nada que agradecer, manejo detrás de ti para asegurarme de que lleguen con bien a casa.
No es necesario… -
Sé que eres perfectamente capaz de manejar, es solo por mi paz mental, por favor. –
Está bien, claro. –
Se despidieron y manejaron juntos hasta el departamento de ella. No había sido más que una cortesía, búsqueda de paz mental como diría Albert, pero parecía que al fin las cosas se iban acomodando, que podrían al fin reconstruir sus vidas y seguir hacia adelante. Drew parecía estar en remisión, el futuro parecía por fin sonreírles.
Y Candy se preguntaba si esa sería la realidad de Albert y de ella de ahora en adelante, compartir lapsos de felicidad con su hijo y en familia, de una manera tan armónica como lo habían hecho hoy que casi podían creer que estaban juntos a pesar de no estarlo ¿si Drew en verdad estaba curado, terminarían por separarse al fin? ¿o tendrían aún esperanzad? Por un lado, Candy quería creer que su hijo estaba curado, pero tampoco podía olvidar las cifras estadísticas que tan bien conocía ahora, y que eran una sombra que empañaba lo que de otra forma sería un perfecto verano.
Albert, por su parte tenía las mismas interrogantes que ella, evaluaba su supuesta relación con Allison, su tranquilidad presente, su relación cordial y superficial con Candy en todo lo referente a lo personal, pero profunda, perfectamente coordinada y hasta cierto punto íntima en todo lo referente a Drew. ¿Sería eso suficiente para ser felices? ¿Podrían intentarlo de nuevo solo teniendo a Drew como base? ¿o acaso era demasiado peligroso para la estabilidad de Drew? En todo caso, mientras Drew no fuese declarado fuera de peligro, las cosas seguirían como hasta ahora.
Un par de días después Albert llegó a su hogar a eso del medio día y se encontró con una visita inesperada.
Hola. – le dijo ella acercándose para rozar sus labios a manera de saludo.
Allison… no… ¿qué…? Hola. –
Veo que logré mi cometido, sorprenderte… ¿no me invitas a pasar?
Te diré qué, te invito a comer, dame 40 minutos y paso por ti a tu departamento. –
Puedo esperarte… -
No quisiera que esperaras en el lobby… -
¿En el lobby? – preguntó ella arqueando la ceja.
Bien, no me malentiendas, podemos hablarlo durante la comida, pero este no es mi departamento de soltero, es el hogar de mi hijo la mitad de la semana, por lo tanto, creo, que sigue aplicando el arreglo anterior…
Vernos en el mío. –
Sí…
Está bien, te veo en una hora entonces. – le dijo ella poniéndose de puntillas para besarlo nuevamente y caminando con aplomo hacia la salida, como si lo que él acababa de informarle no importara, y ella lo aceptara como un mero hecho de la vida, no cabía duda qué tenía muchas cosas que rectificar… y por un breve segundo se preguntó si acaso tenía oportunidad, pero Allison no era una mujer que dudara de sí misma, sino una mujer acostumbrada a trabajar duro por lo que quería, y Albert Andrew no sería la excepción.
Albert llevó a Allison a su restaurant favorito y pidió una mesa discreta, era una sorpresa tenerla ahí.
Allison, es bueno verte, porque creo que es una buena oportunidad para platicar acerca de nosotros. – Albert en realidad pensaba que después de esta ocasión podrían dar por terminada su relación, ya que sabía que era inútil seguir pretendiendo que las cosas no habían cambiado. Pero ella lo sorprendió con su respuesta.
También tengo cosas que decirte, he aceptado estar a cargo de la oficina de Londres.
Me da gusto por ti, si eso es lo que querías para crecer profesionalmente, pero eso no cambia el hecho de que tenemos que hablar.
¿Qué sucede Albert?
¿Esperas que brinque de gusto? ¿Qué te agradezca? ¿Qué te pida matrimonio?
Albert, no esperaba esta respuesta de ti.
No sé que respuesta esperabas, pero la realidad es que mi vida y mis circunstancias han cambiado, y las cosas no pueden ser iguales. Mi vida es completamente distinta de lo que era 10 meses atrás, y pretender que la vida es ligera, cuando la realidad de mi hijo me grita en la cara cada día que la vida es cruda, injusta y muy dura. No es una opción, lo cierto es que en tu ausencia he tenido tiempo de pensar, y creo que es engañarnos pretender que seguimos funcionando como pareja cuando todo es tan diferente. Allison, si cambiaste de trabajo por mí, estás a tiempo de decir que no es lo que quieres y seguir con tu vida, porque la realidad es que poco tengo que ofrecerte.
No lo hice por ti me hago cargo de las decisiones que he tomado y estoy aquí por decisión propia, así que dime que has pensado, porque también hay cosas que debes de escuchar.
¿Quieres decirme que has pensado tú primero?
No, quiero escucharte, primero.
Allison, la realidad es que creo que lo nuestro no tiene futuro.
¿Así de fácil, lo nuestro no tiene futuro? ¿hablas en serio?
No es sencillo, nada de lo que estoy viviendo lo es, y tener que pasar por todo esto solo tampoco lo ha sido.
¿Ese es tu reclamo, que has estado solo? Albert, no puedes reclamar algo que tú mismo propiciaste, en cuanto Drew y Candice llegaron tú simplemente me hiciste a un lado, entendí o intenté entender que lo que estaba sucediendo era complicado, pero la realidad es que nosotros como pareja pasamos a último plano, y entonces no me quedó más alternativa que dedicarme a mi trabajo, porque en tu vida no había espacio para mí.
¿Qué esperabas? Las cosas ya no eran iguales.
No, no lo eran, pero ese no es el verdadero problema, sino que pareciera que tú no me querías en tu vida.
¿Cómo puedes decir eso?
El ejemplo más sencillo es la fundación.
¿Qué hay de la fundación?
¿Por qué no me dijiste de la fundación? Tengo experiencia en esto, puedo ayudarte, pero aún así si no querías que fuese parte de ello, al menos hubiese esperado que me lo dijeras, no verlo publicado en todos los medios nacionales e internacionales.
No te lo dije simplemente porque es algo tan apegado a Drew, a la familia, que es privado.
Eso es lo complicado Albert, estoy aquí haciendo cambios significativos para tratar de estar juntos y me respondes que es privado, no puedes reclamar mi actitud cuando tú sistemáticamente me has dejado fuera una y otra vez ¿qué crees que sentí cuando vi todas esas portadas celebrando tu éxito y yo ni enterada estaba? Y al final de cuentas el problema no es que no me dijeras nada sobre la fundación, o que no estuviese invitada a la gala, sino que esa ha sido nuestra realidad de pareja desde hace más de seis meses, no ha habido comunicación, no me haces parte de tu vida, y tampoco te interesa en realidad que hago con la mía.
Bien, estamos siendo francos, ninguno de los dos estamos contentos con el estatus de las cosas, y es claro que no está funcionando, ¿no te parece que es mejor dejar todo por la paz? En vez de seguirnos engañando con una relación que no existe desde hace mucho tiempo.
Si creyera que no podemos lograrlo, o que lo nuestro no vale la pena como pareces insinuar no estaría aquí, con un nuevo plan de vida, y con una consciencia diferente, dispuesta a trabajar porque las cosas funcionen, pero la realidad es que es algo que los dos tenemos que hacer, acepto mi parte de la responsabilidad, pero no todo me corresponde.
No sugiero que todo sea tu culpa, reconozco mis errores, somos adultos, y en todo caso te ofrezco una disculpa por haber dejado pasar tanto tiempo sin hablar como lo estamos haciendo hoy, pero en su momento sentí que era la forma correcta de hacer las cosas, o bien era para lo que las circunstancias me alcanzaban, Allison, no es sencillo, nada de lo que estoy viviendo lo es, ¿estás segura de querer meterte en todo esto?
¿Qué es todo esto? Albert, ¿cómo visualizas un nosotros?
Bien… mi tiempo con Drew es sagrado, y su hogar también lo es, y definitivamente las bases de lo que tú y yo tenemos no son suficientes para sostener una posible relación, tenemos que empezar de cero, y cimentar diferente si pretendemos que funcione, tomarnos el tiempo de conocernos en estos nuevos roles, no quiero utilizarte como válvula de escape o consuelo, no quiero solo sexo, o distracción, sino algo más profundo, una verdadera relación de pareja. Las cosas son tan diferentes ahora, debes saber que no habrá momentos de completa soledad o intimidad, estoy disponible para Candice por Drew las 24 horas del día, los 7 días de la semana, pensar en que viajaremos, o nos perderemos del mundo no es una realidad, hoy, Drew es mi prioridad, y mientras no sea declarado sano, no puedo pretender que mi vida será diferente, debo decírtelo con claridad, porque tal vez todo esto es más de lo que has pensado…y también debo dejarte claro que no quiero más hijos, si en algún momento se te ocurre que esa sería la forma de retenerme a tu lado de una vez te digo, que estás equivocada, así que en su momento tomaremos las medidas necesarias para evitarlo como siempre lo hemos hecho. Drew es muy pequeño, el mundo gira en torno a su madre ya mí, y aunque ya no vivimos juntos hacemos lo posible porque él esté bien, porque sea feliz, y eso no va a cambiar. Lo siento si sueno egoísta, o impositivo, lo que busco es ser muy claro, sumamente claro y darte todas las oportunidades de decir no, porque la realidad es que no soy el hombre que era hace dos años, Drew, su enfermedad, y su existencia me cambiaron para siempre, y lo que ves y escuchas hoy es lo que soy. Un hombre consciente de que ya no puede jugar más, de que ya no puede ser un trotamundos, de que no puede pretender relaciones sin compromisos, porque debe pensar en que es lo más sano y adecuado para su hijo, soy un hombre roto Allison, un hombre que ama perdidamente a su hijo, y que es consciente que en cualquier momento puede perderlo… ¿Algo de esto sirve para intentar una relación?
Creo que sabes de sobra que los hijos no entran en mis planes, así que tu advertencia al respecto es innecesaria, estoy segura de querer estar contigo, y creo que podemos luchar por lo nuestro, intentarlo, pero necesito que me incluyas en tu vida, podemos buscar adaptarnos nosotros primero y después pensar como incluiremos a Drew en nuestra ecuación, ¿te parece?
Allison, Drew no está incluido en la ecuación, ni lo estará mientras yo no sepa que mi relación contigo, o con quien sea será permanente, no voy a desfilarle a mi hijo novias que pueden no estar mañana, tú no puedes garantizar que esta vida te va a gustar y yo no puedo garantizar que las cosas funcionarán, así que te dejo claro que Drew no tendrá una relación contigo.
Albert, no me dejas muchas opciones, pareciera que en realidad quieres convencerme de que no hay nada por lo cual luchar. ¿Acaso no te gustaba lo que teníamos? ¿Solo soy yo la que piensa que nuestra relación era buena?
Allison, no se trata de si me gusta algo del pasado, se trata de que precisamente eso fue pasado. Eres una mujer hermosa, inteligente, independiente, que no tiene que cambiar su vida por y para mí, estoy seguro de que más de uno se sentiría honrado de tenerte en su vida, tal vez eso sea lo mejor para ti, no quiero cortar tus alas, no quiero que después me reclames, ni sentirme culpable por ello.
Sé que puedo conseguir alguien que en papel sea más conveniente, el problema es que yo quiero a Albert Andrew en mi vida, además, no cortas mis alas, decido hacer algo un poco distinto, la opción de viajar sigue estando ahí para mí, la opción de retomar mi antiguo puesto de trabajo también, pero, por ahora quiero estar en Londres, decido estar en Londres para que averigüemos si podemos construir algo juntos. Es una decisión adulta, racional, y totalmente informada, más aún es una decisión propia, y en su momento me haré responsable de ella.
¿Estas dispuesta a que nuestra relación no sea mi prioridad? ¿a qué mi familia, Candice y Drew sean aparte de nuestra relación? No quiero complicidades ni visitas sorpresas con Rosemary, y espero que si Candice y tú coinciden por alguna razón el trato sea cordial y respetuoso…. ¿Allison, no crees que es un precio muy alto que pagar? ¿no sería mejor que buscaras a alguien que pueda ser exclusivamente tuyo? Por favor piénsalo, tomate el tiempo, no me respondas ahora… perdóname si he sido brusco, pero siempre he sido honesto contigo, y creo que era importante que me escucharas. Valora las cosas y decide, cuando estés lista para hacerlo. Pero sobre todo, debemos enfrentar esto como adultos, puede que funcione, y puede que no, y si ese es el caso debemos estar preparados para hacerle frente como adultos que entraron en una relación consensual, sin dramas sin culpas, sin sentimientos de derrota o fracaso, solo con aceptación y plena conciencia de que a veces las cosas simplemente no se dan.
Ni siquiera terminaron de cenar, Albert llevó a Allison a su casa y se despidió de ella con un beso en la mejilla, cuando estaba por irse Allison lo detuvo.
Albert, lo pensaré, pero también piensa tú, que si estoy aquí es porque en parte estaba consciente de todo esto, y porque te amo, tal vez ya no eres el mismo hombre del que me enamoré, es cierto, pero, estoy aquí para luchar por lo nuestro, mi pregunta para ti es ¿Estás tú dispuesto a darnos una oportunidad? ¿o ya decidiste que es imposible?
La única decisión que he tomado es que Drew es mi prioridad, no puedo prometerte nada, lo único que puedo decirte, es que sí estás dispuesta a ir despacio, y colaborar conmigo para construir una nueva relación desde cero, no veo porque no podamos lograrlo. Pero piénsalo, y cuando tengas una respuesta me lo haces saber. Debo irme, tengo cosas que hacer. -
Se despidió de ella con un beso en la mejilla y la dejó sola. Allison tenía mucho que pensar y procesar, amaba a Albert, y no estaba dispuesta a fracasar, era una mujer de armas tomar, una mujer objetiva, y consciente de que las mejores cosas de la vida son aquellas por las que uno lucha, y si debía poner en pausa su sed de aventura, sus necesidades sexuales, y alguno que otro aspecto de su vida lo haría por apoyar al hombre que había decidido quería que fuera el compañero de su vida, porque a pesar de todos sus peros, de la enfermedad de su hijo, de su compleja relación con Candice, Albert Andrew era un hombre por el que valía la pena luchar hasta el último aliento.
