Hola chicas, y chico… he aquí la siguiente entrega, espero que la disfruten, les mando un abrazo, ha sido una semana caótica, así que una disculpa si no escribo más o si estoy pasando por alto preguntas o comentarios.
Bendiciones.
RAA 29
Albert llegó al moderno edificio que albergaba los headquarters del corporativo, temprano en la mañana, entró a la oficina de Anthony con la esperanza de encontrar a su primo, y en vez de ello se topó con Isabella y Patricia.
Y bien Andrew, dinos la noticia que no sé si la escuché bien.
¿De qué hablas Patty? – le respondió Albert tratando de encontrar en su mente la multitud de cosas a la que podía referirse Patty. - Rosemary está embarazada. – dijo eligiendo la más neutral.
¡Wow! ¿y cómo está? – Patty no se había referido a eso, pero, le daba gusto escuchar esa noticia.
Feliz, por supuesto. ¿hay noticias de tu parte O'Brian? – le preguntó Albert con el mismo tono irreverente que ella había usado con él, en todos esos meses de caos, Albert y Patty habían renovado su relación de amigos, Albert le estaba infinitamente agradecido por el apoyo que ella le había brindado a Candy, y en su momento habían compartido una charla íntima y profunda que los había acercado.
Ninguna aún, pero, sabes que eso no me quita el sueño, me gusta el estatus de mi relación, y de mi vida. –
No lo decía por eso… solo me preguntaba si pronto seré tío de nuevo, o si tienes alguna pieza de joyería interesante que mostrarnos. –
Déjala en paz Albert, y mejor sácanos de una duda. – contraatacó Isabella, quien hacía mucho que había aprendido a tomar la misma actitud relajada que Anthony tenía con él.
Dime. –
¿Dónde está Allison?
En Londres. –
Aha y…. –
¿Qué quieres saber exactamente? –
Por qué no estaba en la gala de DAWR.
Porque estaba en Sudamérica.
Sí, y no pudo tomar un vuelo…
Creo que olvidas mi querida Isabella que nuestra relación nunca ha sido de ese tipo, pero, además, todo lo referente con Drew es punto y a aparte de mi relación con Allison.
Entonces no fue requerida. – insistió Patty.
Creo que me retiro, necesitaba hablar unas cosas con Anthony, pero sí no está tengo mucho trabajo… si la pregunta es si seguimos juntos, pues la respuesta es sí, igual que siempre, cuando hay oportunidad, y a puertas cerradas, porque ese siempre fue el estatus de nuestra relación, no por otra cosa. Por favor díganle a Anthony que necesito hablar con él. ¿sigue en pie el café de mañana, O´Brian? –
Claro Andrew… huye, antes de que se nos ocurra otra cosa. – le dijo Patty amenazante.
Albert pasó su mañana en la oficina, no se dio cuenta ni como fue que voló el tiempo de tantas cosas que tenía por hacer hasta que su puerta de abrió y entró Anthony.
¿Vamos a comer?
¿Comer?
No sabes ni que hora es, me dijeron que querías hablar conmigo, ¿pido el almuerzo?
Dame dos segundos tengo que terminar de leer esto para aprobar algunas cosas para la fundación. - Albert terminó de leer, firmó y luego concentró su atención en Anthony. -Dime-
Me buscabas esta mañana.
Cierto y fui interrogado por tu esposa y tu cuñada.
Debió ser divertido, ese par es imparable, y si Candy se les une son un terremoto.
Pide el almuerzo tengo una idea en mente para la imagen oficial de los hoteles de luna de miel.
Así que sí se trata de trabajo.
¿De qué más podía tratarse?
De una rubia irlandesa que de pronto reside en Londres.
Eres igual que tu mujer.
Bien cuéntame tu idea de la imagen de los hoteles.
Verás… -
Anthony no terminaba de entender, la idea era muy buena, pero no entendía la razón de ella.
Albert… -
No me cuestiones, que no tengo respuestas, no sé, solamente sé que me pareció perfecta, puede que signifique algo, puede que no signifique nada, y en todo caso nadie tiene porque saber el origen, solo debemos comercializar mi creatividad.
Ella no lo sabe.
Por supuesto que no lo sabe, ni debe saberlo. Ni ella ni nadie.
Bien si estás decidido pasaré el objeto a los diseñadores para que hagan lo necesario.
Cuando tengas la impresión en 3d necesito una copia tengo otra idea en mente.
Bien, ni siquiera preguntaré, si esto no nos sirve, ¿puedo conseguir de otra forma lo que necesitamos?
Sí, mientras sea de la fuente original.
Estás loco, pero la idea es muy buena así que te guardaré el secreto.
Gracias, llévale estos documentos a George, dile que ya quedó aprobado lo que Candice me pidió.
Está haciendo un magnífico trabajo, ¿cierto?
Impresionante, no creo habría mejor persona para manejar lo que ella está manejando, me ha dejado sin palabras. Yo me he enfocado en todo lo que tiene que ver con el área de investigación, los contratos, la parte legal, no porque no me guste la parte humana, pero, no puedo con ambas cosas a la vez.
¿Cómo van las cosas con Allison?
Anthony, Anthony, si no supiera que lo que te diga terminará en oídos de tu mujer…
Estoy hablando contigo de hombre a hombre, puedes decirme.
Debo admitir que es grato tenerla aquí en Londres, es una mujer sumamente interesante, inteligente, es atractiva, centrada…
Pero….
No hay peros, Anthony, las cosas son lo que son y punto, sé que todo lo que tiene que ver con el futuro de Drew es muy delicado, y precisamente por eso es que mi relación con Allison es será aparte de Drew mientras las cosas entre nosotros no sean más formales, pero a casi dos años, no estamos ahí, y creo que no lo estaremos hasta que Drew esté sano, pero estamos trabajando por construir una relación diferente desde cero, obviamente Drew y su espacio es sagrado para mí, por lo tanto, nuestra relación no irá más allá de eso mientras la vida de Drew esté en juego.
¿Y ella lo sabe?
Se lo dejé bastante claro. Y ahora toca ver si las cosas se dan o no… pero ve y llévale eso a George para que le comunique a Candy que ya quedó aprobado.
¿Por qué no se lo dices tú mismo?
Porque la línea que establecimos en la fundación es esa, y no pretendo saltarme ningún paso o protocolo por mi salud mental y la de ella, pero, sobre todo por el bien de la fundación en sí.
Muy inteligente de tu parte mi querido primo, por cierto, esta noche saldremos a tomar una copa con Patty y Stear, y tal vez Archie y Anne, eres bienvenido con cualquiera de las dos rubias.
Muy gracioso Anthony, muy gracioso, puedo acompañarlos, solo dile a Patty y a Isabella que se comporten.
¿Comportarse con Candy?
Anthony….
Está bien, les diré, pero ya sabes que no puedo garantizar nada, igual pueden decidir interrogarte en cualquier momento.
Le dijo el apuesto rubio ojiazul con un guiño antes de desaparecer por la puerta. En dirección a la oficina de George.
Un par de semanas después.
Allison caminaba por el elegante centro comercial, vestía unos exquisitos pantalones palazzo color blanco, hechos a la medida por Valentino, y una blusa de seda color azul muy claro, se encontraba en un lugar exclusivo, repleto de tiendas de diseñador, restaurantes de lujo, era un lugar elitista y con clase, un bastión de la clase alta londinense, dónde ir de compras era un desfile de modas en sí. Ese día buscaba algo especial para su cena con Albert, y observaba vitrina tras vitrina, ya llevaba una pequeña bolsa negra con blanco con el sello de una exclusiva casa de lencería francesa. Y ahora buscaba el complemento perfecto a sus compras.
Observó un área de pintura para niños, en donde pequeños ataviados a la última moda jugaban a ser artistas y eran cuidados por sus estrictas nannies, y en medio de eso vio a un hombre apuesto, el único en el lugar, sentado en el piso, como si su traje de diseñador no costara una fortuna, ayudando a su pequeño hijo a pintar, era una imagen que llamaba la atención, y que atraía como un imán.
Allison pensó que esa era su oportunidad, cada vez que había buscado interesarse en Drew había recibido respuestas vagas y evasivas, así que se acercó con aplomo hasta el rubio que estaba totalmente concentrado en su hijo, y poniéndose de cuclillas tapó sus ojos y mordisqueó su oreja leve y juguetonamente.
Albert se sorprendió al sentir el perfume y las manos femeninas asaltándolo, ciertamente no lo esperaba, pero todo sucedió en cuestión de segundos, un pequeño con manos manchadas de pintura soltó un manotazo que aterrizó en los blancos pantalones de Allison, y reclamó la atención de su padre.
¡Papá mío! – dijo con fuerza.
Allison se vio sorprendida por ese acto contundente y sin pensarlo al ver sus exquisitos pantalones manchados de pintura color roja soltó sin pensarlo.
¡Por Dios, Drew! ¡La pintura no va en los pantalones blancos de nadie! ¡Ten cuidado! – el tono no fue demasiado fuerte o brusco, pero el pequeño que estaba acostumbrado a que le hablaran con la mayor de las dulzuras, y había visto pocas veces a Allison, hizo un puchero silencioso lleno de sentimiento, y enormes lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, se abrazó a su padre manchando el traje de Albert en el proceso, en cuestión de segundos su llanto se volvió incontenible.
Albert abrazó a su hijo y se puso en pie para tratar de consolarlo, estaba furioso ante la situación y ante el hecho de que el pequeño había tenido una excelente mañana hasta ese momento, e innecesariamente le habían arruinado el rato que le quedaba con su hijo.
Allison, lo mejor será que te vayas, por supuesto pagaré lo que sea haya costado ese pantalón, y te voy a pedir que en un futuro cuando nos encontremos por casualidad si estoy con Drew mejor pases de largo. – le dijo tajante, y dejando ver su molestia un poco más evidentemente de lo que había pretendido hacerlo.
Albert… mi intención no fue… -
No, yo sé que tu intención no fue hacerlo llorar, así como su intención no fue mancharte, pero esas cosas suceden alrededor de los niños, y si no puedes lidiar con ello lo mejor es evitar que vuelva a suceder, ahora bien, lo has alterado, y eso tampoco es bueno… - Albert estaba a punto de continuar, pero la llegada de Candy lo interrumpió.
Candy había observado a lo lejos la escena, y se había detenido, por un lado, no quería entrometerse, y por el otro, sus instintos de madre la hicieron sentirse furiosa cuando vio que Drew lloraba ante la reacción de Allison, y decidió que debía intervenir.
Caminó sosegadamente, venía de una junta con inversionistas así que vestía elegantemente, un traje sastre color nude de ajustados pantalones, blusa de seda color negro, pumps de Louboutin color negros y un clutch de piel exótica, su cabello que llegaba a sus hombros iba completamente lacio. Allison era algo más alta que ella, pero hacia un rato que el estilo de ella había dejado de intimidarla, ciertamente se veía muy bien, pero eso no le importaba a Candy.
Llegó hasta dónde Albert hablaba con Allison, y saludó con aplomo, como si encontrarlos juntos con Drew fuese lo más natural del mundo.
Ya llegué Albert, Allison, que sorpresa encontrarte aquí… -
Candy. -
Mami… - sollozó Drew.
Hola mi amor, ¿qué sucede? ¿te sientes bien? ¿tienes fiebre? – Candy sabía que exageraba, pero era la sutil forma de recordarle a Allison que su hijo aún era un niño en recuperación.
Está bien, sólo tuvo un pequeño exabrupto. – le dijo Albert para tranquilizarla. El niño trató de que Candy lo tomara en brazos, y ella iba a hacerlo cuando Albert le dijo.
Trae pintura y una brocha en las manos. –
Ya veo, ese no es problema, verdad amor mío. – dijo mientras sacaba de su muy chic bolso un paquete de toallitas húmedas y limpiaba eficientemente las manos del pequeño pasándole a Albert la brocha.
Todo esto en perfecta coordinación y comodidad como si lo hubiesen hecho mil veces, pensó Allison, y después cayó en cuenta de que seguramente lo habían hecho mil veces.
– Listo, mi amor, ahora sí puedes venir. –
Drew se lanzó a los brazos de su madre con deleite y se volteó con exigencia a su padre.
Papá, beso, mamá. – le dijo, ya que una vez que había descubierto que sus deseos eran órdenes para su padre había convertido eso en su pequeño ritual cada vez que tenía oportunidad de verlos juntos.
Albert siempre lo había complacido y al igual que Candy sabía que lo que seguía era que después de que el besara la mejilla de su madre pediría que su madre lo besara a él y posteriormente que ambos lo besaran al mismo tiempo.
Sabía que seguramente después habría un comentario de parte de Allison, pero su pequeño ritual era importante para Drew y no lo iba a decepcionar, se inclinó para rozar la mejilla de Candy, Candy besó la mejilla de Albert, y después cada uno besó al mismo tiempo una mejilla de Drew.
Allison observó la perfecta coreografía con incomodidad, se sentía una intrusa… en realidad no se sentía, era una intrusa, así de sencillo, ellos tres, juntos eran una familia.
Candy observó que la blanca camisa de Albert estaba manchada de pintura azul brillante, así que con toda naturalidad sacó otra toallita mientras sostenía a su hijo con un brazo y limpió con destreza la mancha de la camisa.
Yo lo hago. – le dijo Allison al verla frotar el pectoral de Albert con decisión. Candy ni siquiera se inmutó y le pasó el paquete a la otra rubia. Albert por supuesto se sintió incómodo, pocas veces había tenido que estar con las dos al mismo tiempo, además la reacción de Drew a la cercanía de Allison hacía unos momentos había sido contundente, así que intervino.
No es necesario, puedo hacerme cargo por mí mismo, y en todo caso, en realidad no me importa si está manchada. – dijo tomando el paquete de nuevo y guardándolo en el bolso de Candy como si tal cosa fuese lo más natural.
¿Te vemos en la fundación? – preguntó Candy tranquilamente, recordándole de manera elegante que tenían un compromiso al que habían acordado ir juntos, y en la cual Allison sobraba.
No, sólo dame unos minutos por favor. – le dijo con amabilidad.
Claro, iré a la juguetería a recoger lo que había encargado, ¿me alcanzas allá?
Por supuesto. Gracias. –
Un gusto verte Allison, con permiso. – Candy ni siquiera le pidió a Drew que se despidiera de Allison como solía ser su costumbre con todo el mundo.
Igualmente, Candice. – respondió la abogada civilizadamente.
Allison observó a Candy caminar elegantemente con Drew balanceado sobre su cadera en eso infinitos tacones como si fuese la cosa más sencilla del mundo, con una naturalidad envidiable, y no pudo dejar de notar que un par de refinadas señoras de sociedad la saludaron con deleite y acariciaron al pequeño.
¿Qué estabas pensando? – le preguntó Albert sacándola de su contemplación de la súbitamente perfecta Candice White-Rowan.
Pensé que te daría gusto verme, eso fue lo que pensé, pensé, que tendría la oportunidad de saludar a Drew, que lo normal es que cuando uno encuentra a su pareja en algún lugar se acerca a saludarlo, nunca esperé que un pequeño con manos manchadas de pintura vandalizara mi pantalón, y eso me tomó por sorpresa, pero debes admitir que no lo regañé. – le respondió ella con aplomo.
Allison, nunca te ha interesado saludar a Drew, y aunque sé que no gritaste, ni dijiste nada incorrecto, no lo conoces, no te conoce, y no fue intencional, además creí que había sido muy claro en lo que respecta a mi hijo. –
Lo sé, discúlpame, fue una reacción…no volverá a suceder… pero tal vez no sucederían estas cosas si cuando lo tienes contigo me incluyes en sus planes, cuando regresé te pedí que me dieras una oportunidad, y no es la primera vez que dejas tan tajantemente claro que no quieres que tenga nada que ver conmigo.
Allison, desde un principio dejaste claro que mi hijo no era de tú interés. –
Creo que en este tiempo también te he hecho saber qué quiero que las cosas cambien , y si bien no creo que tengo un pelo maternal en mí, entiendo que es tú hijo y que he sido muy egoísta al dejarte lidiar solo con todo, te pido la oportunidad de irlo conociendo, para que no sucedan estas cosas, porque al final del día estamos juntos, y puedo ver que me equivoqué, no estoy diciendo que quiero reemplazar a Candice, eso es imposible, pero estoy diciendo que quiero conocerlo, y que me conozca. –
Por ahora la respuesta sigue siendo no, y en todo caso tengo que pensarlo, y hablarlo con Candice, ahora, debo irme, tenemos que estar en la fundación. –
¿Hablarlo con Candice?
Es lo que yo esperaría que ella hiciera si tuviese una pareja, al menos mientras estuviesen iniciando la relación.
¿Iniciando la relación? Tenemos casi dos años juntos, pero, claro, eso fue lo que hizo ella con Michael… - le respondió Allison mordaz.
Sabes bien que hemos decidido dejar eso en el pasado, lo que importa hoy es Drew… pero, precisamente porque no puedes entender eso es por lo que no puedes pretender que exponga a mi hijo a ese tipo de comentarios, su madre es su mundo, su adoración, y espera que el resto del mundo la trate igual, sé que nunca fuiste descortés, pero hoy fuiste fría, así que te pido que pienses las cosas y tus actitudes alrededor de ella y de Drew.
¡Albert! – Ella le reclamó sacándolo de su postura.
Lo siento si estoy siendo brusco, pero, si mi madre y Rose están haciendo un esfuerzo por llevar la fiesta en paz, no veo porque tu no debas hacerlo. – Su tono seguía siendo serio, así que Allison que no tenía ganas de discutir, y menos en público salió por la tangente.
¿Pasarás por mí? ¿te veo en el restaurante? – le dijo refiriéndose a sus planes para esa noche.
Paso por ti… - le dijo Albert dudoso de si en realidad tenía ánimos de cenar con ella.
¿Me perdonas? –
Tenemos que hablar a profundidad, porque al parecer hay cosas que no quedaron claras, pero este no es el momento ni el lugar, discúlpame tú a mi por ser brusco, y envíale la cuenta de tus pantalones a Neal, o las especificaciones para que te consiga otros.
Jajajajajaja. –
¿Qué te causa tanta gracia?
Son Valentino Vintage de los 60s, no se consiguen a la vuelta de la esquina.
Niel puede sorprenderte, pero, además, la pintura es de agua, debería quitarse, adiós, querida. – le dijo dándole un breve beso y caminando en dirección a la juguetería que Candy había mencionado.
Allison esperó a verlos salir, caminaban uno al lado del otro, Albert llevaba a Drew en brazos además de un monton de paquetes y ella caminaba a su lado con otro par de bolsas, el cuadro era el de una familia feliz, Allison sabía perfectamente que quién los viera pensaría justo eso, que eran una familia feliz.
Suspiró profundo, había sido una tonta, cierto nunca había querido ser madre, pero tampoco era de piedra, y en verdad amaba a Albert, le desesperaba ver como se le escapaba de las manos, no sabía cómo remediarlo, pero sabía que la puerta al corazón de Albert era Drew, así que habría que encontrar la forma de ganarse al chiquillo.
Clínica para la atención de niños con cáncer de la fundación DAWR.
Albert y Candy manejaron hasta la bella propiedad recién remodelada que habían adquirido en una villa cercana a la ciudad, pero con todos los beneficios del campo, cuando plantearon el proyecto en un inicio se había pensado en un moderno edificio dentro de la ciudad, pero en medio de una junta Candy les había cambiado la visión, les habló de los beneficios del campo, de la necesidad de los niños del aire libre y de un ambiente que aunque controlado y estéril pudiese ser más sereno y parecido a un hogar que un hospital, la rubia había transmitido su visión con tanta pasión que en automático Albert le había ofrecido hacerse cargo de todo lo que tuviese que ver con esa parte del proyecto, la junta lo había aprobado y le habían dado carta blanca para hacer su visión una realidad.
Ahora, por primera vez Albert vería el proyecto terminado y funcionando, un puñado de pequeños ya estaban siendo tratados ahí, y aunque Candy conocía personalmente a cada uno de los niños y a las familias, Albert no había ido ni a ver ni a supervisar nada, por un lado para darle completa libertad, y por otro por auténtica curiosidad de ver qué era capaz de hacer, un par de días atrás, ella misma le había invitado a ir junto con ella y con Drew a hacer una visita.
Albert se maravilló por lo que tenía ante sus ojos, la propiedad que él había visto en fotos había estado semiabandonada, pero ahora lucía una capa fresca de pintura en todos lados, el lugar estaba decorado de manera acogedora con muebles funcionales, modernos, y fáciles de limpiar, la luz entraba a raudales por los grandes ventanales, y se respiraba una atmósfera de paz y tranquilidad.
Llegamos justo a tiempo.
¿A tiempo para?
Hay un grupo de apoyo y justo comienza la sesión.
¿Hablas en serio?
¿Por qué no? Es la manera perfecta de conocerlos, de hacerles saber que no están solos, que sabemos exactamente lo que se siente y que en verdad queremos que sus hijos sanen, así como queremos que Drew lo haga.
Eres brillante, y me parece simplemente perfecto. Lo has hecho antes, ¿cierto?
Sí, suelo venir una vez por semana, aunque nunca había traído a Drew o a nadie.
Vamos, me ha gustado hacerme cargo de todo lo que me hago cargo para la fundación, pero, esta es la parte más satisfactoria, el contacto humano. – le dijo Albert siguiéndola hasta una linda sala con cómodos sillones, alfombras, y juguetes, Albert llevaba a Drew cargado y seguía a Candy, quien entró con toda naturalidad saludando a cada uno de los presentes por su nombre, con naturaleza y familiaridad, y siendo recibida de la misma forma. Candy lo presentó como el papá de Drew, y por supuesto presentó a Drew.
La sesión comenzó, y mientras los niños jugaban siendo vigilados por sus padres los adultos compartieron sus miedos, sus esperanzas, y deseos de una forma natural, confiada. Albert encontró reconfortante hablar un poco de Drew, y de lo que su enfermedad significaba para él, al final compartieron como familias un picnic en el precioso jardín por el cual pasaba un arroyo y un bosque se extendía detrás de él. Albert y Candy eran una pareja más, jugando con los niños y compartiendo con sus padres, ambos eran excelentes con los niños, y en poco tiempo habían organizado juegos de mesa, ya que lo importante era mantener la energía de los pequeños y pensar en que se desgastaran con actividades más físicas no era viable, cuando pasó el tiempo, y los niños debieron regresar dentro para continuar con su rutina Candy y Albert se quedaron otro poco afuera, sentados en una manta.
Tengo que decirte que hiciste un trabajo magnífico.
Sabes bien que no lo hice sola, pero me alegra que te guste, espero que esto sea parte de lo que soñaste construir.
Es mucho más de lo que soñé construir Candy, mucho más, tomaste la idea y la llevaste muy lejos…
En todo caso todo el trabajo de fondo es tuyo, yo solo le di forma a esta parte, las instalaciones del centro de investigación, así como sus empleados, y los trabajadores sociales y demás personal que contrataste para este centro, todo es perfecto…gracias por darme la oportunidad de colaborar.
Es por Drew, es nuestro legado conjunto para él… ¿Para cuantas familias tenemos capacidad?
30… es un número muy pequeño, lo sé, pero pensaba que este puede ser el primero, y que podemos abrir otros en diferentes lugares del país, e incluso, ¿porque no? En el mundo.
30 familias… creo que es un buen número para empezar, pero por supuesto que planearemos como apoyar a más.
Pues la otra fase es apoyar en los hospitales, podemos apoyar directamente a 30, pero indirectamente a muchos más, ya lo estoy analizando, en cuanto tenga las proyecciones te las haré llegar a través de George.
Albert la observó jugar con toda naturalidad con su hijo, y simplemente ignorar el hecho que sus manitas tenían rastros de la galleta que se había comido.
Deja le limpio las manos, te va a llenar de galletas.
Está bien, pero no pasa nada. Tú traes una mancha azul en la camisa.
Cierto… ¿puedo preguntarte algo?
Sí.
¿Te dice algo pantalones Valentino Vintage de los 60s?
Jajajajaja, hazle esa pregunta a Patty o a Isabella, creo que sabes que es gracias a ellas que mi guardarropa es lo que es en lo que se refiere a marcas.
Tienes buen gusto. –
Tal vez, pero las verdaderas conocedoras son ellas, y yo soy lo suficientemente inteligente para hacerles caso a ellas o a Niel… ¿Los pantalones de Allison eran eso?
Sí…
Es pintura de agua… - intentó Candy, aunque la verdad no le importaba. - por otro lado, ¿por qué iba así vestida si sabía que vería a Drew?
No estábamos juntos, nos encontramos por casualidad mientras Drew y yo esperábamos por ti. - le aclaró Albert.
Candy de pronto se puso seria, no quería empañar la perfecta visita, pero había algo que daba vueltas en su cabeza.
¿Candice, estás bien?
¿Por qué lo preguntas? – respondió ella evasiva.
¿Qué sucede, de pronto te pusiste seria?
Mira, no me toca opinar… o bueno seguro es lo que me responderás, pero siendo la madre de Drew te lo diré tal cual lo pienso…No quiero a Allison cerca de él, sé que es tu pareja, y eres libre de hacer tu vida como mejor te parezca, pero una mujer que se molesta porque un bebé le manchó la ropa no es la mejor opción que puedes tener, no la quiero en el hospital, no la quiero en contacto con Drew, no la quiero en su vida, si estuviésemos hablando de que es tu prometida y tienen planes de casarse lo entendería, y te diría que necesitas ayudarles a tener una relación entre ellos, pero hasta dónde sé, no es tu prometida, así que te pido que le digas que Drew no es de su incumbencia, y sí me vas a echar el cuento de Michael encima, está bien… pero… -
Candy se detuvo, sabía que estaba siendo irracional, reconocía que Allison no había actuado de mala fe, pero Drew era su todo, su tesoro, y una parte de ella dolía de tener que compartirlo y otra no entendía como en seis meses Allison no se había rendido ante la gracia de su pequeño, para ella era incomprensible que Allison no lo viera como lo más bello del mundo, y saber que ella no quería nada que ver con él le calaba en el fondo de su alma.
Alto, por favor no continúes, tienes razón en algunas cosas, pero estás muy molesta y dolida por lo que acaba de suceder con Allison el día de hoy, no tiene caso herirnos o decir cosas que después lamentaremos, no voy a discutir mi relación con Allison contigo, pero te propongo un trato… -Albert hacía un esfuerzo supremo por mantener la ecuanimidad, no quería cometer los errores del pasado.
Está bien, dime…
He pensado y analizado como puede funcionar, y la decisión a la que he llegado es que no permitiré el contacto con Drew mientras la relación no sea formal, y para llegar a ese punto aún falta mucho, en todo caso, en su momento te prometo que no haré nada sin hablarlo contigo primero, pero la realidad es que si un día llega ese momento tendremos que encontrar la forma de que todo funcione, de que Drew esté bien…
¿No lo llevarás con Allison sin que antes lleguemos a un acuerdo, aunque las cosas sean más formales?
Así es… ¿Qué dices?
Me parece justo… y puedo decirte que tendrás lo mismo de mí, si ese momento se presenta, pero Albert, hay muchas cosas que Allison y tú tienen que considerar siquiera en convertirla en la madrastra de Drew… - Candy iba a comenzar a listar el número de razones, pero Albert la interrumpió amable, pero firmemente.
Prefiero no hablar de eso, ¿nos vamos?
Sí, está bien, quedé de ver a mis padres en la noche.
Entonces lo mejor será que nos vayamos para que tengas tiempo de arreglarte y descansar.
Condujeron en silencio de regreso a la ciudad, cuando llegaron al departamento, Candy se bajó del auto, desabrochó a Drew y se lo pasó a Albert para que se despidiera, después entró al elevador abrazando a Drew con todas sus fuerzas, no sabía cómo explicarlo, pero había una ansiedad inexplicable en ella, algo que no alcanzaba a comprender, parecía que todo iba perfectamente, y aún así, la incertidumbre y el temor crecían dentro de ella. Candy no era supersticiosa, ni creía en las premoniciones, pero había una inquietud constante en su alma que se negaba a abandonarla, y que parecía querer gritarle que el tiempo de paz y tranquilidad estaba por llegar a su fin.
