Disclaimer: Hey Arnold no me pertenece, todos los derechos corresponden a Craig Bartlett y Nickelodeon salvo la idea de la historia y los personajes inventados.
...
Vacío, solo siento vacío en mi vida, han pasado ya tres semanas de aquel horrible día, después de que Olga y yo salimos del hospital, lo primero que hicimos fue visitar la tumba de nuestros padres, estuvimos un buen rato, en silencio las dos, un silencio lleno de apoyo mutuo, tristeza e incertidumbre. En todo este tiempo decidí no ver a mis amigos, siento que de alguna forma ellos no logran entender el tipo de dolor y culpa que tengo clavado en mi ser, aunque la culpa no fuese del todo mía, yo pude evitar el accidente de haber reaccionado de una manera distinta, estoy consciente del apoyo que ellos desean brindarme, pero en estos momentos no quiero ver a nadie, solo deseo guardar esto para mí misma.
Olga y yo hablamos seriamente sobre qué hacer con las propiedades de nuestros padres, el negocio sería manejado por Richard, aunque Olga y yo estaremos al pendiente de él; debo decir que Richard ha sido un magnifico apoyo no solo para Olga, también para mí, mis padres tuvieron un poco de dificultad para localizarlo ya que después del crucero que disfruto con mis padres y con Olga, él tuvo que salir de viaje a atender unos asuntos personales por lo cual no pudo disfrutar del resto de las vacaciones con nosotros. Aunque Richard sea estudiante de leyes, tiene conocimientos sobre administración de empresas por lo que no dudamos por un momento que el fuese el indicado para cuidar de los negocios de Bob en lo que contratamos a una persona de manera permanente. Decidimos vender la casa, Olga dijo que el quedarse ahí la deprimiría, por lo que venderla sería una buena opción, claro que ella y Richard se quedarían en Hillwood para terminar todos los trámites necesarios, yo regresare a Nueva York con Hannah y Dylan. Después de salir del hospital, les ofrecí una disculpa por mi pésimo comportamiento, no fue justo tratarlos de esa manera, claro que tampoco olvido que debo disculparme con mis amigos de igual forma por haberles gritado aquel día.
Después de enterarme de que Rhonda causo el accidente, el abogado de mis padres se encargó de todo el proceso, obviamente yo recibí un castigo por parte del juez tras conducir sin licencia, una multa un tanto cariñosa si debo remarcar, aunque preferí eso a pasar un mes detenida; a Rhonda no le fue nada bien, recibió una sentencia de doce meses de prisión, tres años de libertad condicional y una multa de cincuenta mil dólares, sus padres se mostraron avergonzados por el comportamiento de su hija, sin contar que todos aquellos que la conocieron desde la P.S. 118 la señalaron de asesina, definitivamente no desearía ser ella en estos momentos.
No puedo asegurar que en un futuro la prueba perdonar, esto no fue un objeto roto que se puede reemplazar, fue arrebatarme una parte importante de mí, no existe nada en el mundo que me pueda regresar a mis padres y tanto ella como yo debemos aprender a vivir con eso. No le avise a Arnold y los demás que regresaba a Nueva York, quiero asimilar mi soledad y sé que ellos harían lo imposible porque yo no pensará en lo ocurrido, pero eso no es lo que realmente deseo, muchas veces el dolor que vivimos nos convierte en personas más fuertes, yo quiero ser fuerte no solo por mí, también por Olga; la doctora Bliss me dijo que es normal tener esos deseos, pero que tampoco me puedo aislar de por vida del mundo, en algún momento tengo que verlos. Aún falta un poco para regresar a clases, y aunque realmente no deseo volver tan pronto, me servirá para retomar mi vida.
PROV. MIKE
Desde el accidente de Geraldine, las cosas no han salido nada bien, ella no ha estado evitando y aunque realmente me duela su actitud, respeto sus deseos, pero eso no significa que no me duela que ella no me dijera que iba a regresar a Nueva York, somos muy cercanos y esto definitivamente se está volviendo muy molesto.
Me cansé de su aislamiento y decidí visitarla a la que era la casa de sus padres, fue ahí donde Olga me dijo que había vuelto con los Anderson a Nueva York, ella me explico que, a pesar de no demostrar abiertamente su tristeza, se sentía realmente mal por el accidente, y conociendo como es ella, no quería causarle molestias a nadie, pero, ¿acaso los amigos no están para brindarte apoyo en casos como estos? Es más que obvio que no sé lo que se siente perder a un padre o a una madre, pero sé que mi presencia puede darle calma, aunque mis labios no puedan brindarle palabras de aliento.
Les comunique a los chicos lo de Geraldine y acordamos volver a Nueva York para estar con ella, aunque no quiera decirnos nada, sé que nos necesita y mucho. Ella es una chica fuerte, pero por dentro es demasiado frágil y quiero estar ahí con ella.
Al llegar a la ciudad, en lugar de ir directo a mi casa a dejar mi equipaje, fui a buscarla, necesitaba ponerle un alto a su actitud, esto no le iba a hacer ningún bien a su salud. Al llegar llame a la puerta y me abrió María.
— Buenas tardes María, ¿se encuentra Geraldine?
— Si joven, pero no quiere recibir visitas de nadie — me comento muy apenada.
— Bien, en estos momentos no me importa lo que ella quiera, y con el debido respeto, entraré a su habitación a buscarla.
— María se sorprendió ante mis palabras — pero joven ella...
— Se que tiene ordenes de no permitirme entrar, pero usted y yo sabemos que Geraldine en estos momentos necesita de mucho cariño para que no se sienta sola, si en Hillwood no nos permitió acercarnos a ella, en Nueva York no hará lo que se le venga en gana, no le diga nada, solo permítame ingresar, yo me hago responsable de cualquier cosa que ocurra con ese huracán de emociones que se va a desatar.
María se hizo a un lado para que pudiera ingresar, deje mi equipaje en la sala para que no estorbará en la entrada, me dirigí a su habitación y toque ligeramente a su puerta.
— Adelante María, está abierto.
— Ingresé y la vi observando fijamente la ventana sentada en su cama con las piernas pegadas a su pecho — pues lamento decepcionarte, pero no soy María.
— ¿Qué haces aquí Mike? No quiero ver a nadie — Su expresión de sorpresa no evito que viera el dolor que su mirada reflejaba, estaba más que claro que aún no se encontraba bien.
— Pues a mí no me importa lo que tú quieras, me importa más asegurarme que mi amiga se encuentre perfectamente bien físicamente hablando y recordarle que no está sola para enfrentar este dolor, que aquí tiene a su estúpido que la apoyara sin importar la situación que sea, pero veo que a ella se le olvido ese detalle.
— No lo he olvidado tarado, es solo que... — desvió su mirada nuevamente hacia la ventana — quiero estar sola por el momento.
— Pues tendrás que sacarme a golpes por qué no te voy a dejar sola, es más que obvio que no te encuentras bien.
— ¡Acaso no estás viendo que estoy bien! ¡largo!
— Pues hazle como quieras, pero no me voy a ir de aquí — me cruce de brazos, no estaba dispuesto a ceder ante su petición.
Se levanto de la cama y comenzó a empujarme, me dio gusto ver que aún conservaba su fuerza, yo no me moví ni un milímetro de donde estaba, Geraldine no dejaba de decirme que no me necesitaba ahí y que quería vivir esto sola, fue justo en ese momento que dejé de sentir fuerza por parte de ella, solo me golpeaba levemente el pecho con sus puños cerrados y comenzó a sollozar, después detuvo sus golpes, sus piernas perdieron fuerza y termino hincada ante mi comenzando a llorar, sabía cuánto odiaba Geraldine que otros la vieran llorar, me hinque y comencé a abrazarla con fuerza cuidando de no lastimarla.
— Se que eres la mujer más fuerte del mundo, pero en estos momentos debes dejar que las personas que te amamos nos acerquemos a ti, no estás sola, yo siempre estaré a tu lado, al igual que Eli y Steve, y ni se diga de Phoebe, Gerald y sobre todo Arnold; todos estamos muy preocupados por ti, sé que no existen palabras para reconfortarte ante este inmenso dolor, pero al menos permítenos permanecer a tu lado.
— Lo siento, lo siento tanto, no sé qué hacer, tengo mucho miedo de no poder seguir con mi vida, de no despertar a la mañana siguiente, por alguna razón tengo miedo — dijo entre lágrimas y con mucha dificultad.
— Descarga todo tu dolor, aquí estoy para apoyarte siempre, para cuidarte hasta donde tú me lo permitas, Geraldine — la forcé a que me viera directamente a los ojos — te amo y eso nunca va a cambiar, pero necesito que dejes de victimizarte por lo que paso; si es difícil, lo sé, pero recuerda que tienes a mucha gente que esta incondicionalmente a tu lado, tus padres, tus amigos, tu novio, tu hermana, todos deseamos ver que continúes feliz y sobre todo, que cumplas los sueños que Bob y Míriam tenían para ti, ser una mujer exitosa y feliz.
— Mike.
— Vamos, desahoga todo tu dolor, aquí estoy yo para cuidarte siempre.
Mientras ella descargaba todo su dolor, yo le acaricie la espalda para que sintiera mi apoyo, saque mi teléfono como pude y mensaje a Eli para que le avisara a todos que Geraldine estaba lista para recibirlos.
PROV. ARNOLD
Termine de desempacar todo y me avente a la cama, este viaje había resultado más agotador de lo que creía, deseaba saber cómo se encontraba Helga, desde aquel día en el hospital, no habíamos podido verla, me costaba mucho creer que ella no deseara vernos, mis padres y mis abuelos dijeron que eso era normal, que cuando una persona pierde a un familiar o amigo cercano, lo único que desea es soledad para asimilar su dolor; claramente yo no lo entendía del todo hasta que mis abuelos me recordaron como me sentía en la fecha de aniversario de la desaparición de mis padres, ese día no quería estar con nadie, quería que todos me dejaran solo.
No pude evitar preguntarme si ella se encontraba bien físicamente, deseaba verla con todo mi corazón, fue justo en ese momento que el teléfono de la casa comenzó a sonar, salí para responder, pero Phoebe ya había atendido.
— ¿Lo dices enserio? Esa es una gran noticia, le diré a los chicos enseguida, si ahí nos vemos.
— ¿ocurre algo Phoebe? — le pregunte con algo de curiosidad, era claro que la llamada era algo bueno.
— Era Eli, dice que Mike le mando un mensaje diciendo que Helga nos recibirá en su departamento, parece que él fue a verla y termino convenciéndola.
— ¿De verdad? Hay que ir cuanto antes.
Después de avisarle a mis abuelos y a mis padres, arrastramos a Gerald fuera del baño para ir rápidamente a casa de Helga, esta era una gran oportunidad y conociendo a Helga como es, era posible que se fuera a arrepentir de su decisión. Aunque no me agrado mucho saber que Mike fue quien la convenció, es decir, que bien que logro persuadirla, pero eso implicaba que estaban ellos solos y eso no me gusto, confió plenamente en Helga, pero, también sé que Mike tiene sentimientos profundos por ella, no quiero ser un novio celoso, pero esto aún no puedo superarlo de cierta manera.
Llegamos a su casa, nos abrió su ama de llaves y nos dijo que ella y Mike estaban en su habitación, Eli y Steve nos condujeron hasta ella, estaba un poco nervioso por como reaccionaria al vernos, aunque no lo mencionemos, a todos nos entristeció la forma en como ella nos corrió aquel día del hospital y está claro que fue su dolor lo que hablo en lugar de ella, pero aun así me dolió mucho lo que paso.
— Somos nosotros, ¿podemos pasar? — pregunto Eli con cautela.
— Pasen chicos.
Al ingresar a la habitación de Helga, ella estaba arriba de su cama abrazando a Mike y ocultando su rostro en su pecho, eso hizo que mi corazón se sobresaltará un poco, Eli se acercó con mucho cuidado a ella y coloco su mano en su espalda, Helga volteo a verla y pudimos ver por qué ocultaba su rostro, había estado llorando.
— Helga, estamos aquí para apoyarte, no estás sola — le dijo Phoebe una vez que se acercó y se hincó a su lado.
— Chicos, lamento mucho la forma en como los trate aquel día en el hospital y también lamento no haberme comunicado con ustedes, necesitaba estar sola un momento para asimilar todo lo que estaba ocurriendo a mi alrededor, realmente no fue mi intención lastimarlos.
— No te preocupes por eso Pataki, sabemos que son momentos difíciles para ti y al menos en lo que respecta a mí, yo no tengo nada que perdonas puesto que no hiciste nada malo.
— Lo mismo digo yo princesa, no tengo nada que perdonarle a una guerrera un momento de descontrol.
— Digo lo mismo que ellos y seguramente Arnold piensa igual, ¿verdad Arnold?
— Eh, sí — me acerque a ella, tome asiento aun lado y la tome de las manos — Helga, puedo entender perfectamente como te sientes, me refiero a tu sentimiento de aislamiento, cuando se acercaba la fecha de aniversario en que mis padres habían viajado a San Lorenzo y nunca regresado, recuerdo que lo único que deseaba era estar solo ese día ya que nadie comprendería el dolor por el que estaba pasando, por eso se cómo te sientes, pero también sé que no es correcto que te aísles de esa manera, hay muchas personas que te amamos y queremos estar contigo en estos momentos tan difíciles.
— Arnold — pude ver una pequeña sonrisa que se estaba formando en sus labios, sus dulces y hermosos labios —gracias chicos.
— Geraldine, te amamos y jamás te dejaremos enfrentar estas situaciones sola.
— Gracias Steve, aunque es raro escuchar de tu boca la palabra amor.
— Oh vamos chiquita, bien que te encanta que te hable bonito, es más creo que estás enamorada de mí y no lo quieres admitir.
Todos comenzamos a reírnos ante el comentario de Steve, fue hermoso escuchar una risita de los labios de Helga, por una parte, me alegro mucho que ella tenga amigos que la aman tanto como nosotros y que la hayan ayudado a sobrellevar su soledad cuando se mudó por primera vez a esta ciudad; sé que todos juntos podremos ayudarle a superar esta enorme perdida.
PROV. HELGA
Me alegra tanto que mis amigos estuvieran aquí conmigo, me hicieron ver lo equivocada que estaba al aislarme del mundo, a pesar de sentir una enorme culpa por el accidente, ellos han logrado darme ánimo para seguir adelante con su presencia; de igual manera le estoy agradecida a Mike por sus palabras, el inmenso amor que me ha demostrado es algo que no podre corresponder de la forma que el desea, pero que acepto a pesar de todo, de alguna u otra forma, Mike siempre está ahí para mí cuando lo necesito, igual de terco que yo.
— Geraldine — volteo a ver a Mike con una pequeña sonrisa en mis labios — la vida siempre te da y te arrebata, jamás te culpes por las fatalidades que puedan ocurrir, tú no eres responsable de la partida de tus padres, pero sí de asegurarte cumplir con sus sueños, aquellos que todos los padres tienen por sus hijos, vive feliz siempre, esfuérzate por cumplir tus metas, jamás te arrepientas de tus decisiones, confía plenamente en ti y veras que ellos te sonreirán desde donde quiera que te vean.
Mike tenía razón, después de todo yo soy Helga G Pataki y un Pataki no se deja pisotear por nadie, ni siquiera por la vida misma, gracias al apoyo de mis padres, de mis amigos, de mi hermana y de aquellas personas que me amanes que podre aprender a vivir nuevamente feliz por lo que el futuro me depara.
