CAPITULO 19 LOS SACRIFICIOS DE HELGA II
A veces nunca te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes, es entonces donde descubres el ser maravilloso que tuviste a tu lado y que sin importarle mil cosas siempre estuvo ahí dándote lo mejor de todo para que tú no te derrumbaras o solo para verte sonreír aunque sea un momento y aunque fuera el dolor para esa persona, si para ti era la felicidad entonces era felicidad para ella aunque dolorosa.
La ceguera como tal realmente no lo es tanto, solo que no aprendemos a ver a nuestro entorno las cosas más sencillas y explicitas que puede haber, solo nos fijamos en la apariencia y en lo que las personas lucen en el exterior pero ¿El interior? ¿Qué hay de eso?
No olvidemos lo que dice el dicho "las apariencias engañan" muchas veces yo me deje llevar por ellas y por eso ahora…ahora me doy cuenta de cuantos sacrificios ha hecho por mí y tal vez sea momento de que yo haga algunos, pero… ¿Qué estarían dispuestos a hacer o perder por la persona más amada para ustedes? Yo les puedo decir que daría mi vida, para que jamás nunca más volviera a sufrir o quitarle todo el sufrimiento que una vez pudo tener.
A.P.S
Llevaba ya todo el día buscando nuevamente a la rubia de ojos azules que hacia latir mi corazón donde la me dijo Gerald que trabajaba, trataría de conseguir su dirección lo que me alentaba a seguir buscando y no perder la esperanza pero realmente comenzaba a desesperarme al no saber nada de ella, pues no había llegado a trabajar según la recepcionista.
-¿Qué haces aquí?
Di media vuelta para encontrarme con Michael, la persona que menos deseaba ver, el me miro realmente molesto pero no me importo, yo no vine hasta esta ciudad para nada.
-Busco a Helga
-Ella no está aquí, ya te dijeron ¿No?
-Si
-Entonces ¿porque no te vas?
-¿Acaso no tienes algo mejor que hacer? –Dije molesto
-Ella no te perdonara –Sonrió burlonamente antes de ingresar al gran edificio, dejándome completamente con la duda.
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Una hermosa rubia se encontraba en el hospital, donde la habían recibido el día anterior, comenzaba a recuperar el sentido al parecer pues la veía moverse una y otra vez.
-¿Helga?
No me respondió obviamente y aun no abría los ojos pera la vi moverse.
-¿Helga?
Abrió los ojos
-Helga
-¿Dónde…don…estoy?
-En el hospital
De inmediato la vi tomarse con ambas manos el vientre y enfocando rápidamente a mi dirección, le vi su miedo y terror en sus ojos azules como el mar, el dolor que sentía solo de saber que…
-¡Mi bebe…mi…esta!
-Tranquila, no pasa nada
-¡¿Qué paso con…?!
-Veo que ya despertó señora Pataki –Comento el doctor al ingresar –Tranquila estará bien
-¡Mi…bebe! –Dijo ya con lágrimas cayendo por sus ojos
-Él bebe está bien, tranquilícese por favor –Comento el doctor preocupado –Soy el doctor Baker
Suspiro aliviada, solo había mirado la escena callado y tratando de darle un poco de consuelo a la rubia que una vez me robo el aliento.
-¿Qué fue lo que…?
-Tuviste una amenaza de aborto –Comento leyendo el reporte médico –Pero ahora ya están fuera de peligro pero necesitas seguir mis indicaciones
-Lo que sea doctor, lo hare
Sonrió dulcemente el doctor a Helga, antes de proseguir con las indicaciones, mientras observaba como la rubia atesoraba aquel bebe con sus manos temiendo que cualquier cosa le hiciera daño, podía ver con el amor que estaba amando ya aquel pequeño, así debió haber sido, siempre debió haber sido así pero…desgraciadamente no en todos hay un final feliz y el mío…no lo era, simplemente no estaba destinado.
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-Muchas gracias en verdad Gerald
-Por nada viejo –Decía su amigo por el otro lado de la línea –Pero me dijo Phoebe que te matara si la lastimas mas
-Prometo que no será así, solo quiero que me escuche y que podamos estar juntos ahora si…para siempre –Sonrió el rubio ante esa idea.
Después de colgar se dirigió de inmediato hacia el departamento de la rubia, sin darse cuenta de que una joven rubia le miraba desde lejos.
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Helga iba saliendo del hospital en compañía de aquel joven rubio, quien solo trataba de cuidarla para que no hiciera tanto esfuerzo, una vez en el automóvil, él le miro sonriente. –Así que ¿Serás madre? –Dijo sarcásticamente con una sonrisa dulce
La rubia rio un poco –Si –Dijo sonriente tomando nuevamente su vientre con su mano, dándole una caricia dulce
-Bien pues ya sabes, nada de corajes, preocupaciones o estrés, no es bueno para él bebe
-Sí, ya escuche Brainy –Dijo sarcásticamente –A todo esto… ¿Qué haces aquí?
-Pensé que nunca me lo preguntarías
-Tal vez porque siempre me acostumbre a tenerte detrás de mí todo el tiempo –Dijo bromistamente la rubia, ambos rieron –Pero ya enserio ¿Qué haces en New York?
-Voy a trabajar aquí –Sonrió dulcemente –Lo cual me alegra ya que si no puedes viajar por el momento, puedo cuidarte un poco –Comento mientras encendía el auto
-Eso me daría mucho gusto, realmente necesito un amigo, Brainy
-Siempre lo hemos sido ¿No?
-Si –Se borró la sonrisa de la joven al recordar algo –Lamento…lamento mucho lo que paso Brainy, ya sabes finalmente Li…
-No hay que hablar de ella por favor
-Quizá deberías buscarla
-Ella hizo su vida y yo la mía –Dijo fríamente
-Pero…el pasado aun…
-No me interesa saber más de ella, además de que…perdóname Helga pero a mí no se me olvida tan fácil las cosas, ella estuvo con Arnold y…
-Si lo se
-¿Cómo lo perdonaste?
-¿Quién dijo que lo perdone?
-Estas esperando un hijo de él, es obvio ¿No? –Dijo un poco molesto y con algo de envidia sin poder evitarlo, ninguno de esos dos se merecía el sufrimiento de Helga ni de él.
La rubia se sonrojo -¿Cómo…?
-Te conozco y sé que no hubiera podido ser de alguien más, más que de él ¿O me equivoco?
Negó con la cabeza la rubia, mientras sonreía dulcemente. Brainy ya no dijo nada, prefirió dejar de pelear con la joven, finalmente el pasado era el pasado y tanto ella como el, habían hecho ya suficientes sacrificios.
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Arnold se encontraba en el departamento de la joven rubia, gracias al portero, claro tuvo que mentirle un poco pero no le importaba, deseaba saber cómo estaba la joven y más cuando le dijo que desde el día anterior que no volvía a su departamento aquello sí que era más preocupante que nada. ¿Qué pudo pasar? Estaba buscando alguna pista cuando encontró aquel libro rosa que al parecer llevaba años ahí, pues lo que redactaba era de cuando tenían tan solo nueve años y Helga hacía referencia a cosas que pasaron cuando tan solo iban al jardín de niños.
"Siempre le he amado…creo que eso no cambiara pese a que tiene la manía de meterse en problemas el estúpido cabeza con balón como lo odio pero…lo amo no puedo evitarlo, amo su manera de ser, la forma de su cabeza tan única y especial, amo sus hermosos ojos verdes esmeralda que quisiera bañarme a diario con ellos, moriría por tan solo una mirada suya, ¡ah! Pero que tonta, el solo se fija en…Ruth…odio eso pero…realmente lo amo tanto pero a la vez odio… ¡ah! ¿Qué puedo hacer? Además me dio la mejor noche de san Valentín aunque él no lo sepa y no me importa…no importa que piense que soy otra, solo importa que soy feliz, aun cuando él nunca me vea…."
-¡¿Qué demonios…?!
Dio media vuelta y estaba ingresando Helga con Brainy quien le ayudaba ambos lo miraban sorprendidos, se había enfrascado tanto en la lectura de aquel diario que no escucho que la puerta se había abierto y menos de los pasos de la rubia, tampoco se explicaba como había terminado en aquel sillón donde había dejado que el pasado y todo se le volcara encima.
Helga era Cecile, Helga lo había besado, había sacrificado su orgullo, había logrado persuadir a todas para que le dejaran el papel de Julieta solo para besarlo… ¡¿Solo por un beso de alguien que no la merecía?!
-Helga…
-¿Qué haces aquí, Arnoldo? –Dijo entre dientes la rubia, pues había visto que Arnold sostenía uno de sus diarios, "¡Demonios debía haberse deshecho de él desde hace años!" pensó la joven molesta
-Helga –Le murmuro Brainy tomándola entre sus brazos, algo que para nada le gusto a Arnold –Recuerda lo que dijo el doctor, cariño
-Necesitamos hablar –Dijo Arnold acercándose a ella con la intención de alejarla de Brainy, sabía que él siempre quiso a Helga pero jamás tuvo el valor de decírselo, ahora Brainy podría desquitarse después de que él y Lila…no, no podía perderla y menos ahora.
-No tenemos nada de qué hablar, Shortman –Dijo fríamente la rubia pero recordando lo que el doctor dijo –Ahora debo descansar así que te pediría de la manera más atenta que te vayas, antes de que llame a seguridad para que te saque –Dijo la rubia sin mirarlo
-Helga… -Dijo en un tono más suplicante
-Arnold, sé que no debo meterme pero…realmente necesita descansar –Dijo Brainy tomando a Helga para que fuera a su habitación, la rubia antes de irse le miro molesta
-Nada de lo que está escrito ahí vale la pena recordarlo, ¿por qué no te vas con Summer? Seguro que te está esperando –Dijo molesta y sin darle oportunidad de hablar se fue directo a su habitación con paso seguro
Arnold trato de detenerla pero una mano se posó en su hombro –No la molestes ahorita, Arnold
-Tú no te metas –Siseo molesto el rubio mientras se zafaba bruscamente de su agarre.
-Ella me importa y no debe estar…
-¡Vete al demonio Brainy! –Dijo mientras malhumorado salía del lugar, enojado con Helga ¿Cómo se atrevía a correrlo pero a Brainy no? Él era el padre del hijo que esperaba ¿Acaso no lo entendía? Había dejado a Lila y ni siquiera oportunidad de decirlo le dio y ¿Qué tiene que ver Summer? ¿Acaso los vio?
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La rubia se encontraba dormida plácidamente en aquella cama, estaba tranquila, relajada más desde que Brainy se fue, la verdad es que se sentía algo incomoda con él, no porque su amigo tuviera alguna culpa o le hubiera hecho algo, sino porque realmente se sentía mal de todo lo que Lila y Arnold habían ocasionado, aquel pasado que aún les seguía en el presente, su pasado formaba otra vez parte del presente, no sabía si Brainy aun la amaba pero sabía que no la había olvidado ni perdonado, ella…¿Acaso su amor por Arnold era más grande que cualquier traición? Aunque si lo pensaba bien a ella no le fue mal, Arnold termino con ella de una manera más honesta y tal vez dolorosa pero hasta cierto punto menos dolorosa, en cambio Brainy…
Sonó su teléfono -¿Diga?
-Hola Helga… -Esa voz, la conocía perfectamente hacía tiempo que no la escuchaba pero ese tono meloso y burlón era solo de una persona, esa persona que pensó que jamás volvería a escuchar en su vida…
-¡¿Gloria?!
Hola queridos lectores
bueno aqui les dejo un nuevo capitulo que espero les guste
muchas gracias pro sus reviews y disculpen la demora, pero sus comentarios son los que me inspiran a seguir escribiendo asi que no olviden darle al botoncito, cualquier duda o comentario queja o sugerencia no duden en apretarle jejej todo se vale
saludos
