Disclaimer: Hey Arnold no me pertenece, todos los derechos corresponden a Craig Bartlett y Nickelodeon salvo la idea de la historia y los personajes inventados.

...

Nuevamente la brisa fresca acaricia mi piel, el aire lleno de nostalgia inunda cada célula de mi alma; han pasado dos años y aun siento su ausencia, sin importar que tan agradable sea la compañía de mis amigos y mi familia, ese pequeño hueco en mi corazón jamás podrá estar lleno; pero ya no siento una tristeza tan profunda como en aquellos días, siento tranquilidad, aunque parezca difícil de creer. Cuando pierdes a un ser querido cercano a ti, jamás encuentras la manera de llenar ese vació, te acompaña siempre, pero aprendes a vivir con él, tu mente siempre se inunda de bellos recuerdos, las sonrisas no paran de llenar tu rostro cada vez que aparecen.

Han cambiado muchas cosas en estos años, Olga y Richard se casaron y ya estaban esperando a su primer hijo, esto me causo mucha emoción y felicidad; a pesar de lo que deseábamos en un principio, Richard encontró a una persona interesada en comprar las acciones que tenías en Hillwood, Bob. Después de dialogar con Olga, llegaron a un acuerdo de venta, ya nada nos ataba a aquella ciudad.

Richard y Olga radican en San Francisco, debo decir que me daba tristeza separarme de Olga, pero ahora ella iba a formar una familia y no era justo quitarle su felicidad, prometí visitarla cada que pudiera hacerlo y ella también prometió visitarme.

Hace unos días recibí respuesta a mi solicitud de ingreso a la universidad de Nueva York, fui aceptada en el programa de literatura, estaba realmente feliz, pero a la vez estaba un poco triste. Parece que fue ayer cuando aún caminábamos por los pasillos de la preparatoria e íbamos juntos a los distintos eventos y después llego la graduación, sin embargo, nuestros caminos se separan a partir de aquí.

Arnold y Phoebe se irán a Harvard mañana, Gerald a Massachussets la próxima semana junto con Steve y Mike quienes se irán en la universidad de Chicago, mientras que Eli se irá a Oxford; soy la única que estudiará aquí en Nueva York. Aunque el tema me ponga un poco triste, siempre estaremos en constante comunicación.

Sabes Bob, sigue siendo muy extraño hablarte como si estuvieras aquí escuchando al lado mío, supongo que se hizo costumbre después de tu ausencia, imagino que tú y Míriam están muy orgullosos porque hemos podido avanzar después de su partida. La doctora Bliss fue quien me hizo la sugerencia de hablar con ustedes de esta manera.

Esta foto de todos nosotros me gusta mucho, es la única en donde realmente puedo apreciar una sonrisa sincera en mi rostro. Ayer nos despedimos los chicos y yo, quedamos de vernos en la cafetería de siempre para pasar nuestras ultimas horas juntos; cuando llegue, Eli y Phoebe ya se encontraban conversando. Fue divertido y fastidiante escuchar como Phoebe seguía preocupada por el señor cabellos de espagueti, se que Gerald era un mujeriego antes, pero ahora es diferente, se nota que él y Phoebe se aman, sin contar que ya no es tan bruto como antes, el volver a recordar esa conversación me saca una pequeña sonrisa, como los iba a extrañar a todos.

— Geraldine, dile a Phoebe que es una exagerada al creer que el mandilón de su novio se va a extinguir por estar separados un par de años — me decía Eli dramatizando como siempre.

— Oh vamos Phoebe, ¿sigues preocupada por eso? — pregunte rodando los ojos — el cabeza de cepillo estará bien, solo serán cuatro años, a menos que el muy idiota termine reprobando sus materias, entonces tendrás que esperar como veinte años.

— ¡Helga! — me reprendió Phoebe ante mi muy obvio comentario.

— ¿¡Qué?! Es la verdad.

— Estas exagerando, el no reprobara todas sus materias, ¿acaso tu no estas preocupada por Arnold?

— Claro que no, el cabeza de balón es un samaritano pura sangre, sin contar de que no es tan bruto como Gerald.

— ¡Helga! — volvió a reprenderme Phoebe.

— Ya pues, no dije nada.

— Por cierto, Geraldine, Arnold y tú ya… bueno tú sabes, ¿se despidieron románticamente? — preguntó Eli con un tono acusador y alzando sus cejas con una mirada tan picara.

— No puedo creer que me estés preguntando si Arnold y yo ya hemos tenido relaciones, ¿qué clase de relación enferma crees que tenemos?

— No evadas y solo responde.

— No, ahí tienes tu respuesta.

— Que cortante eres, y aburrida.

— ¿Acaso tu ya lo… lo has hecho Eli? — pregunto Phoebe con toda la vergüenza del mundo, no entiendo como a estas alturas de nuestra amistad, aun siente vergüenza por algunas cosas.

— No, para ser sincera, no estoy interesada en una relación carnal por el momento.

— ¿Y por qué tienes tanta prisa de que yo si tenga ese interés?

— No es eso, solo supuse que tú y Arnold ya habían avanzado un poco más en su relación, después de todo ya tienen un tiempo juntos ¿o no?

— El que tengamos un tiempo juntos no es señal de nada, simplemente no me da la gana avanzar a esos niveles.

— Tampoco estoy implicando en que tenga algo de malo, solo preguntaba. ¿Qué tal tú Phoebe?

— Yo ammm… pienso que ese momento es especial para cualquier pareja, no solo para la mujer, por ello, no veo por qué habría que apresurar un acto que se dará de manera natural y para responderte, no, no ha pasado nada entre nosotros.

Eli comenzó a sonreír, eso no parecía una buena señal — chicas, estoy orgullosa de ustedes, no solo por tener una relación sana a pesar de todo lo que hemos vivido, sino que también por darse a respetar, tampoco digo que si lo hubiesen hecho las juzgaría, pero me hace feliz saber que tengo amigas que si piensan con la cabeza y no con las piernas.

Sin contar lo incomodo que se tornó después la conversación, Eli en ocasiones puede ser muy estúpida para hablar cuando se le acerca una idea en la cabeza, pero en algo estaba en lo cierto, hoy en día muy pocas personas se dan a respetar, sienten que, si no complacen a su pareja de brincar al próximo nivel, lo perderán cuando en realidad se están perdiendo a ellos mismos; ¿Qué ocurre cuando concedes su deseo? En algunos casos te botan como basura, en el mejor de los casos siguen juntos.

Creo que mi miedo es ese, aunque sé que Arnold no es un patán, en mi cabeza llegan un sinfín de malos pensamientos, ¿qué tal que no le gusta porque no tengo experiencia? ¿y si lo hago mal? O peor ¿y si a mí no me gusta?

Sin embargo, creo que lo importante para mí en este momento es enfocarme en la universidad que pensar en cosas menos importantes. Después de que los chicos arribaron a la cafetería, nos quedamos un poco más conversando acerca de nuestro futuro como universitarios, también de lo difícil que será para todos el separarnos, hemos formado una increíble amistad, que se nos complicará un poco el acostumbrarnos a estar distanciados. Fuimos al parque a dar la vuelta, al cine, al centro comercial, vagamos todo lo que se pudo, estas serían nuestras ultimas horas juntos, pero sin duda no serán las ultimas.

Siempre existe un mañana, sabes Bob, aunque parezca que la vida me lo ha quitado todo al separarme de ustedes, siento que me ha dado más de lo que me ha quitado, tengo unos increíbles padres que me han demostrado desde el primer día cuanto me aman, unos amigos que a pesar de los años de ausencia, han estado ahí conmigo compartiendo grandes anécdotas, hice nuevos amigos que han resultado las personas más increíbles, he pasado tantos momentos graciosos con ellos y me han aceptado tal y como soy, no podía estar más feliz. Obviamente no puedo olvidar mi relación con Olga que fue mejorando después de aquella separación.

También comencé a buscar un empleo, ahorrare un poco de dinero al quedarme en los dormitorios de la universidad, pero, aun así, quisiera tener mi propio departamento e incluso quiero comprar un automóvil; aunque no se si sea muy buena idea, después del accidente, me ha dado algo de miedo volver a conducir, no he tocado un volante en todo este tiempo. Mañana iré a despedir a Arnold y a Phoebe, me dolerá separarme del cabeza de balón, pero se que nos volveremos a ver.

PROV. Arnold

Mi equipaje ya estaba listo, solo estaba cerciorándome de no olvidar nada, la verdad estaba un poco nervioso e inseguro. No solo por la universidad, también por dejar a Helga sola; prometimos estar en constante comunicación, pero no puedo evitar pensar en que ella conocerá gente nueva y tal vez algún chico la pretenda. Realmente no quiero perderla, y aunque tal vez suene un poco exagerado, no quiero que se fije en nadie más.

El amor puede cambiarnos de tantas maneras, nos puede brindar felicidad, confianza e incluso puede desarrollar sentimientos negativos, como lo son los celos. Yo jamás me considere un chico celoso, pero desde que Helga y yo estamos juntos, he desarrollado ese horrible sentimiento, no me agrada y lo peor de todo es que Helga se burla de mi por eso; envidio tanto su confianza, ella parece no sufrir de celos, aunque parece irónico pues de niños ella era demasiado celosa.

Después de asegurarme que todo esta en orden, me dirijo al comedor con mis padres, mis abuelos, Gerald y Phoebe. Claramente Phoebe y Gerald están algo tristes porque también se separarán durante un tiempo, aunque claro ellos no lo sufrirán tanto, sus institutos están relativamente cerca que pueden verse en cualquier momento, aunque no puedo decir lo mismo de Helga y de mí.

Tuvimos una velada increíble, las ocurrencias del abuelo no podían faltar, realmente iba a extrañar a mis abuelos y a mis padres; escucho el teléfono sonar, me pongo de pie para ir a responderlo.

— ¿Sí, diga?

— Que formal eres cabeza de balón — logro escuchar a Helga del otro lado del auricular.

— ¡Helga! Que sorpresa — no puedo evitar sonreír al escuchar su voz — ¿pasa algo?

— No, ¿por qué siempre piensas que pasa algo cuando te llamo? — coloco mis ojos en blanco con fastidio, pero sigo manteniendo mi sonrisa — no seas tan trágico Arnoldo.

— ¿A que debo tu llamada querida? ¿no me digas que solo me hablabas para insultarme?

— Eso suena bien, pero no, de hecho, estoy marcando para hablar con Phoebe, ¿podrías comunicarme con ella?

— ¿Acaso vas a pedirle que me vigile de las hermosas chicas de Harvard? — no escucho nada del otro lado de la línea, pensé que tal vez se había cortado la llamada — ¿Helga?

Escucho una carcajada tan fuerte que tuve que apartar el teléfono de mi oído — Ni que tuvieras tanta suerte, melenudo, pasame a Phoebe rápido, mi tiempo vale oro.

— Esta bien, yo también te amo, adiós — comente con fastidio y un poco decepcionado de que ella no me dijera que me amaba como siempre lo hacía cuando estábamos en persona.

Dejo el teléfono en la pequeña mesita donde se encontraba mientras le digo a Phoebe que la llamada era para ella, de inmediato se dirige al teléfono y veo como se queda platicando con una sonrisa con Helga.

— ¿Ocurre algo viejo? — me pregunta Gerald mientras yo recargo mi cabeza en el sofá y coloco mi brazo sobre mis ojos.

— Era Helga, quería hablar con Phoebe.

— ¿Y eso te molesta porque…?

— No me molesta, es solo que…

— No me digas, creíste que ella te diria que te amaba ¿cierto?

— ¿Tan predecible soy?

— Hermano, desde que están saliendo, has deseado que ella te diga que te ama siempre que te marca como tú le dices a ella — me decía Gerald con una sonrisa burlona en su rostro — deberías de aceptar que ella jamás te lo dirá por teléfono, ya lo hace en persona.

— Tenía la esperanza.

Phoebe se acerca a mi para decirme que Helga deseaba hablar conmigo — ¿qué pasa Helga?

— Te amo, nos vemos mañana y no te acostumbres porque esto solo te lo diré una vez.

Helga cuelga la llamada y me quedo mirando el auricular como no creyendo lo que acababa de escuchar, pero inmediatamente sonrió como un tarado. Tal vez la esperanza si es lo último que muere.

PROV. GENERAL

En el aeropuerto de Nueva York, se encontraban Phoebe y Arnold despidiéndose de sus familiares y amigos, sus cursos de inducción iniciaban unas semanas antes de que las clases comenzarán de manera oficial. Uno a uno sus amigos fueron brindándoles abrazos y palabras de aliento, aunque estaban conscientes del tiempo que tardarían en volverse a ver nuevamente, sabían que no sería una despedida definitiva.

El vuelo a Cambridge había sido anunciado, Phoebe y Arnold se preparaban para abordar, antes de irse, Helga le entrega a cada uno un pequeño regalo indicándoles que no lo abrieran hasta que estuvieran instalados en sus dormitorios.

Así, los primeros en marcharse fueron Phoebe y Arnold; seguido por Gerald, Steve y Mike, siendo Eli la ultima en irse de Nueva York a seguir sus sueños.

— Te voy a extrañar mucho, maldita loca — decía Helga mientras que le brindaba un abrazo a su amiga.

— No hagas fiestas en el campus y si planeas destrucción masiva, me hablas y tomo el primer vuelo — respondió Eli con una enorme sonrisa.

— Dalo por hecho, aunque no te prometo poder esperar tanto, ya sabes, soy una persona muy ocupada.

— Eres una estúpida, gracias por brindarme tu amistad durante estos años.

— Oye, lo dices como si no nos fuéramos a ver nunca más y te recuerdo que no puedes deshacerte de Geraldine Anderson así de fácil — decía con orgullo Helga.

— Ósea, no seas tarada — respondió Eli colocando sus ojos en blanco con fastidio — tu eres la que no se puede deshacer de mí.

El vuelo hacia Inglaterra había sido anunciado, Eli le brinda una ultima sonrisa a Helga antes de abordar su vuelo; en el fondo Helga sabía que, aunque su amiga estuviera del otro lado del mundo, podría escucharla regañarla o planear algunas maldades juntas.

Finalmente, Helga se quedó sola, ella y sus amigos cumplirían una de sus metas al estudiar aquella carrera que tanto les apasionaba, se convertirían en mejores personas de las que ya eran. La experiencia universitaria es una etapa única que te permite experimentar distintas cosas, en ocasiones te vuelves más responsable, en otras te vuelves lo contrario al sentir la presión; pero una de las experiencias más importantes es adquirir amistades que se vuelven incondicionales en tu vida.

No solo conservas a tus amistades de la infancia o aquellas de tu secundaria y preparatoria; también haces amistades nuevas con las que vives aventuras diferentes, con las que sales de fiesta, haces reuniones para pasar el rato, e incluso ingresas a alguna fraternidad para; obtienes tu primer empleo, te conviertes poco a poco en un adulto, independizándote de tus padres.

Mientas a las afueras se encuentra Helga viendo despegar el avión de su amiga, una pregunta surge en su mente "¿Qué tanto cambiaremos durante este tiempo separados?".

¡Hola a todos!

Antes que nada, una disculpa por la larga ausencia, por cuestiones delicadas de salud, tuve que ausentarme, pero ya todo está mejor, espero no ausentarme tanto.

Poco a poco estamos llegando al final de la historia, muchas gracias por sus comentarios y sugerencias, me hace feliz el saber que aún hay personas a las que les gusta; realmente me hace feliz.

Espero tengan una magnifica semana y nos veremos para la próxima.