Disclaimer: Hey Arnold no me pertenece, todos los derechos corresponden a Craig Bartlett y Nickelodeon salvo la idea de la historia y los personajes inventados.

...

Cuando tocas fondo, lo único que te queda por hacer es volver a levantarte. Cometí demasiados errores de los cuales me avergüenzo, pero con el paso de los años, he logrado enmendar un poco mis errores, solo me falta enmendar el más importante... Solucionar mi asunto Pataky.

Se que tanto Olga como Helga han vendido sus propiedades en Hillwood, pero eso no significa que no pueda tratar de localizarlas, después de pasar estos años en prisión, comprendí el enorme daño que le hice a todos, no sólo a Helga por lo de sus padres, también a Curly y a Nadine los he lastimado de la peor manera; Curly, ¿por qué ocupaste mí corazón de esa manera?

Desde que Curly se fue a estudiar leyes a Harvard, no he podido localizarlo, podría jurar que él no desea seguir hablando conmigo. Lo intento, realmente estoy intentando arreglar las cosas con él, pero... No puedo.

Nadine ha logrado perdonarme, aunque me remarco que ya no confía del todo en mí y que por el momento no desea mí amistad. No puedo culpar su decisión, pero si puedo demostrarle que he cambiado. También las cosas con mis padres han sido diferentes; han retirado todo su apoyo económico hacía mi persona, aunque su apoyo moral seguirá ahí.

— No podemos dejar de apoyarte, eres nuestra hija después de todo — comentó mi padre — pero no recibirás ni un solo dólar de nuestra parte, de ahora en adelante tendrás que arreglártelas como puedas después de salir de esta prisión.

Aquellas palabras no han abandonado mi cabeza desde ese último día que los vi. Han pasado cinco años, supongo que la mayoría de mis antiguos compañeros han de estar terminando con su carrera. Me pregunto si alguno de ellos se ha de acordar de mí; es difícil estar realmente sola, no puedo dejar de pensar que me lo merezco, pero tampoco voy a quedarme en el piso, me volveré a levantar y seré exitosa.

Logré conseguir un pequeño departamento bastante económico en las afueras de Washington, realmente no es mi estilo, pero debo empezar desde cero. Tampoco he renunciado a mi sueño de ser una diseñadora de modas, tal vez me retrasé un poco en el inicio, sin embargo, la intención y el deseo son los mismos.

Después de acomodar mi escaso guardarropa, he decidido recorrer un poco el lugar para familiarizarme con mis alrededores, también debo conseguir un periódico para buscar un empleo y así tener una estabilidad económica, mis ahorros no durarán mucho si no consigo uno.

Conforme iba caminando, me percate que este lugar no se ve tan mal, logre divisar un pequeño parque al dar la vuelta a la esquina, decido atravesarlo, del otro lado puedo ver varios negocios; cafeterías, librerías, Florerías, restaurantes, bancos. Decido detenerme en un pequeño supermercado para realizar unas pequeñas compras, al entrar puedo ver que hay un estante con los periódicos que maneja la ciudad, decido tomar uno y continuo con mis compras.

Me alegra saber que no necesitare ir lejos para comprar mis provisiones, creo que realmente no considere estas cosas cuando conseguí el departamento.

— ¿Acaso es Rhonda Wellington Lloyd a quién tengo enfrente de mí? — escucho a alguien pronunciar mi nombre, pero no logro recordar su voz por lo que me veo obligada a voltear y ver de quien se trata.

— ¿Acaso nos conocemos? — pregunte con desconcierto a la mujer a mis espaldas.

— Supongo que es normal que te olvides de aquellos que nunca pertenecimos a tu círculo de amistades — me brindo una sonrisa sincera, la cual me resulto bastante familiar — soy Patty.

— ¿Cómo? ¿la gran Patty? — mi asombro debió ser peculiar pues Patty no dejaba de reírse.

— Créeme que, de todas las personas del mundo, jamás creí encontrarte aquí y debo imaginar que no has estado del todo bien, tu aspecto demacrado lo dice todo por ti.

— Imagino que te da gusto verme así no, después de todo, siempre tuvimos nuestros roces de niñas — le comento mientras colocaba mis compras en la barra para que la cajera me cobrara.

— Aunque no me lo creas, me da gusto ver que estas bien. Se que muchos en Hillwood tenían curiosidad por ver como lucia la gran Rhonda en prisión, mientras que otros tantos realmente nos preocupábamos por tu bienestar — ¿acaso escuche bien?

— Dijiste ¿bienestar? — le brindo el total de la cuenta a la cajera, cuando me da el cambio tomo mis bolsas y espero a que Patty termine de pagar sus compras — no sabía que te preocupabas por mí.

agradece a la cajera mientras toma sus compras y ambas proseguimos a salir del super — sabes, por muchos años había sufrido el rechazo de la mayoría de los estudiantes, sus palabras hirientes y otras cosas. Pero, aunque hubo muchos momentos malos para mí, también hubo momentos felices y esos se los debo a ti y a Helga.

— ¿Helga? — tal vez Patty sepa algo de ella — supongo que tú y Helga se han hecho muy amigas.

— No las mejores, pero si estamos en contacto de vez en cuando, me la encontré en Nueva York mientras me encontraba de vacaciones en aquella ciudad — así que se encuentra en Nueva York dije en voz baja — créeme cuando te digo que para ella tampoco ha sido fácil toda esta situación.

— Puedo imaginarlo.

— En estos momentos debe estar en sus últimos exámenes antes de graduarse e irse a estudiar la maestría al extranjero.

— ¿Helga se va a ir? — pregunté sorprendida, eso es algo que realmente no esperaba escuchar.

— Así es, ha conseguido una beca literaria en Inglaterra. Jamás pensé que la gran Helga G. Pataki fuera una excelente escritora literaria, sus publicaciones son muy populares, aunque solo ha hecho dos y fueron por parte de la universidad a la que asiste.

— Me da gusto escuchar que a pesar de lo que paso este teniendo éxito. Aunque Helga siempre ha sido una mujer muy fuerte, era obvio que nada la iba a detener.

— Sabes Rhonda, la vida siempre nos pone pruebas inimaginables para ver qué tan resistentes podemos ser — comentó Patty con un poco de melancolía — Pataki no la ha pasado nada bien, después de la muerte de sus padres, todo Hillwood se enteró de los problemas que existían entre ella y sus padres biológicos, un periódico amarillista saco todo el caso y lo expuso. Cuando leí la nota, sentí pena por ella, debió ser horrible vivir en la misma casa que una familia para la cual tu no existías. Pero ella jamás demostró cuanto le afectaba esa situación, al contrario, se volvió mucho más fuerte; esa fortaleza de alguna manera le ayudo a tener afecto hacia la familia que la adopto mientras ocurría todo lo del juicio contra sus padres.

— Ahora entiendo lo del cambio de sus apellidos. Jamás me detuve a pensar por qué se había cambiado sus apellidos cuando me la encontré en la competencia de porristas.

— Nadie lo sabía, pero no puedo dejar de sentir admiración hacia su persona — Patty se detuvo frente a mí, comenzó a buscar en su bolso y me dio una tarjeta — sé que tú y ella necesitan arreglar las cosas, en esta tarjeta están los datos de su hermana Olga, no puedo proporcionarte los de Helga directamente, a ella no le gusta que nadie pase su información. Además, Helga no es la única que necesita escucharte, también a Olga la afectaste.

— ¿Por qué haces esto por mí? — pregunte desconcertada mientras tomaba la tarjeta que me estaba ofreciendo.

— Todos necesitamos de un pequeño empujón para poder levantarnos, tú ya tocaste fondo, y puedo ver en tus ojos que deseas arreglar tus asuntos con los Pataki.

— Muchas gracias, Patty, de verdad te lo agradezco.

— Descuida, espero que puedas solucionar todos tus asuntos pendientes, nos vemos después.

Aunque fuera poco, ya tenía como comenzar a solucionar mi deuda con las hermanas Pataki, ahora mi único problema es que Olga radica en San Francisco según lo que dice la tarjeta, no cuento con el dinero suficiente para un viaje así. Mientras me dirigía a mi departamento pensé en las múltiples formas de poder verla en persona; ¿tal vez pueda convencerla de que ella viaje hasta acá.

Mientras pensaba como hacerlo, comencé a leer el periódico buscando algún trabajo cuando encontré un pequeño anunció sobre un curso de cuidados de la piel y técnicas de maquillaje las cuales serían impartidas por Olga Pataki. De alguna manera las cosas se estaban acomodando para mi beneficio; ese día podría hablar con ella para disculparme. Después de apuntar el lugar y el horario donde se llevaría a cabo dicho curso, vi que en la librería estaban solicitando personal. Me pareció buena idea ir a aplicar ahí, después de todo no podía ponerme exigente cuando mis antecedentes me darían problemas para poder conseguir otro tipo de empleo. Fui a librería a solicitar la vacante, después de que el gerente del lugar estuviera analizando mi solicitud y mis papeles me informo que me daría el empleo, pero bajo observación debido a mis antecedentes en prisión, no quería arriesgarse, pero necesitaba la ayuda de otra persona por lo que me dio la oportunidad. Me alegre tanto, ya no tendría que preocuparme tanto por mi situación económica.

La semana paso rápido, el día que vería a Olga había llegado y por suerte era mi día libre, no tuve que preocuparme de pedir permiso; llegue al lugar y ya había una pequeña fila para ingresar, esperé paciente hasta que nos permitieran ingresar. Al entrar al lugar, decidí guardar un poco mi distancia por si Olga me llegaba a reconocer, no quería desconcertarla por lo que decidí esperar hasta el final del curso para hablar con ella; termino el curso, las otras mujeres se acercaban a la pequeña mesa para comprar alguno de los productos que nos mostró Olga, esta era mi oportunidad perfecta para hablar con ella.

— ¿Disculpe señorita, puedo hablar con usted un momento? — pregunté claramente nerviosa.

— Claro querida, ¿te ha quedado duda sobre alguna técnica? — me pregunto con una sonrisa en su rostro, parece que no me ha reconocido.

— En realidad, quería tratar un tema un poco delicado, es sobre el caso de sus padres, los señores Pataki — el rostro de Olga se oscureció un poco dejando de sonreír — tal vez no me reconozcas, soy Rhonda Wellington Lloyd y realmente me gustaría hablar contigo en privado.

— Entiendo — se alejó y comenzó a hablar con una mujer, tomo su bolso y nuevamente se acercó a mí — vamos, conozco un buen lugar donde podemos hablar.

Caminamos unas calles hasta dar con una cafetería, al entrar Olga se acomoda en una mesa que estaba algo alejada, resignada a lo que pudiera ocurrir, me acerco y tomo asiento.

— Escucha Olga, antes que nada, quiero…

— ¿Te parece bien si primero hablo yo? — pregunto interrumpiéndome, asentí con la cabeza agachando la mirada, sentí tanta vergüenza estando con ella, definitivamente me estaba arrepintiendo de estar ahí — Rhonda, hace mucho tiempo que te hemos perdonado — sus palabras me causaron sorpresa que tuve que levantar la mirada para verla a los ojos — Si, nos has causado el dolor más grande. Lo que paso es algo que no se puede olvidar, pero tú ya pagaste por tu error; imagine que en algún momento nos encontraríamos y tendríamos que hablar al respecto.

— ¿Por qué? — pregunte con un hilo de voz.

— ¿Por qué no?, desafortunadamente los seres humanos cometemos errores y muchas veces pagamos por ellos, pero solo aquellos que viven una perdida pueden conocer el dolor que otros viven. Yo perdí a mis padres y nada en el mundo me los va a regresar, tu perdiste tu libertad, tus amigos y a tu familia; tienes la opción de reivindicarte y arreglar tus errores. Mi esposo me hizo ver las cosas desde un punto de vista diferente a como lo había estado viendo yo. Al final de cuentas fue un accidente.

— Mi imprudencia te causo una herida muy grande, podrías vivir odiándome de por vida y decides perdonarme, es algo que no me esperaba — una leve sonrisa sale de mi rostro — tantos años en prisión imagine que tanto Helga como tú me gritarían e incluso me golpearían para saciar un poco su dolor.

— Jamás podría vivir con un corazón lleno de rencor, yo disfrute de mis padres el tiempo suficiente. Pero el caso de Helga es muy distinto.

— Lo sé, realmente deseo hablar con ella para enmendar todo esto.

— ¿Y cómo piensas hacerlo? Los muertos no pueden ser revividos y tampoco puedes darle una familia nueva porque ella ya tiene una. ¿Crees que con una disculpa solucionaras las cosas con Helga?

— No, sé que nada de lo que le diga o haga puede enmendar esto, pero — no pude controlarme más, comencé a derramar incontables lágrimas — te juro Olga que estoy arrepentida de lo que ocurrió, de todo el dolor que le cause. Siempre tuve todo en mis manos, para mí era de suma importancia que todos creyeran que yo era la mejor anfitriona por lo que no podía permitir que mis invitados pensaran lo contrario. Se me hizo fácil tomar las llaves e ir en busca de más alcohol para no denigrar mi estatus, pero desde ese día, revivo una y otra vez en mi mente lo ocurrido ¿y si no hubiese desobedecido a Thaddeus y a Nadine cuando me dijeron que no lo hiciera? ¿si me hubiera conformado con que todo se acabara.

— Eras muy joven y solo querías vivir tu libertad y tu juventud, pero desafortunadamente lo hiciste a un costo muy alto.

— Necesito hablar con Helga, necesito que me escuche y… que me perdone.

— No creo que sea buena idea, al menos no por ahora. A pesar de que han pasado algunos años, ella… no lo ha superado. ¿Por qué no me dejas tus datos? Yo se los haré llegar y ya será decisión de ella si te busca o no.

— Entiendo, está bien, gracias.

Le entregue a Olga un papel con mi dirección y mi teléfono, después ella me brindo una sonrisa y se marchó dejándome sola en el lugar. No esperaba que Olga reaccionara de esta manera y realmente deseo que Helga también pueda perdonarme.

Paso un año completo y nunca recibí noticias de Helga o de Olga, me resigne a que ella no quería saber nada de mí, hoy era mi día libre y me encontraba en mi departamento buscando una buena universidad donde pudiera ingresar sin problemas a estudiar diseño de modas; mis padres siguen sin brindarme ayuda económica, pero se han alegrado de que haya podido establecerme aquí. Escucho que tocan el timbre, me pongo de pie y me acerco a la puerta, decido no asomarme por la mirilla de la puerta, debía de ser la paquetería que había ordenado hace unos días atrás.

— ¿Sí di…ga? — no podía ser posible — ¿cómo?

— ¿Puedo pasar Rhonda?

— Claro, pasa — me hice aun lado para que él pudiera pasar, le ofrecí algo de tomar, pero rechazo mi oferta — ¿cómo supiste dónde estaba?

— Helga me lo dijo, me la encontré unos meses atrás y me paso tus datos.

— Ya veo — dije agachando la mirada, parece que Helga si recibió mi mensaje, pero no desea saber nada de mí.

— Me pidió que te diera esto si algún día decidía verte — me extiende una carta sellada.

— Gracias.

— Rhonda, sé que las cosas entre nosotros no terminaron muy bien por lo que paso, pero…

— Lo siento Thaddeus, si te hubiera escuchado nada de esto habría pasado. Lamento haberte lastimado de esa manera, jamás creí que algo así pasaría.

— Rhonda, mis sentimientos por ti no han cambiado.

— ¿Qué? — mi respiración se estaba cortando.

— Después de todos estos años, no pude arrancarte de mi corazón. Lo intenté tantas veces, pero simplemente no pude. Lo único que me ayudo a no enloquecer fue concentrarme en la carrera y ser el mejor.

— ¿Lo lograste? — pregunte con una sonrisa.

— ¿Disculpa?

— ¿Lograste ser el mejor?

— Logre terminar la carrera con honores, pero aún no me puedo considerar como el mejor abogado, necesito experiencia para eso.

— Descuida, sé que lo serás. Lograrás triunfar.

— Rhonda, la razón por la que nunca tome tus llamadas fue… no quería volver a salir lastimado sin contar que en ese momento yo estaba intentando algo con otra persona.

— Algo así había imaginado, después de todo, te convertiste en un hombre muy atractivo, solo una ciega no aceptaría salir contigo.

— Se que has sufrido mucho todos estos años, no puedo imaginar siquiera lo mal que la pasaste sola. Pero para ser honesto, tampoco yo podía aguatar más tiempo sin saber de ti. Me encontré con Helga de casualidad en Nueva York, no conversamos tanto tiempo, pero si me dijo que habías hablado con Olga y que le habías dado tus datos para que Helga te localizará.

— Se que no quiere verme, si así fuera ya me habría buscado.

— Ignoro los motivos de Helga para no buscarte, pero si me dijo que hablará contigo. "Sin importar lo que pase en una relación, siempre es mejor afrontar las cosas que ser un maldito cobarde y huir de todo".

— Se escucha como ella.

— En su momento no lo acepte, pero tenía razón, solo estaba huyendo de ti.

— Thaddeus, yo te amo. Cuando salí de prisión, lo primero que quise hacer era enmendar, aunque fuera un poco las cosas con todas aquellas personas a las que lastime, a ti, a Nadine, a Olga, a Helga. Pero no fue fácil localizarlos, nadie confiaba en mí, sin contar que todos habían tomado caminos diferentes. Imaginé que algunos estarían terminando la universidad y, la verdad no supe como empezar.

— Rhonda yo…

— Perdóname Thaddeus — dije interrumpiéndolo mientras sollozaba — te he lastimado de la peor manera, por favor perdóname.

No escuche respuesta de su parte, no pude contener más mis lágrimas y llore, no quería que el me viera así de quebrada, pero ya no podía seguir guardando mis sentimientos. Pude sentir los brazos de Thaddeus rodearme, mientras me abrazaba pude escuchar sus palabras, "te perdono"; fue el momento más feliz de mi vida. La única persona que faltaba por hablar era Helga y de corazón espero que pueda perdonarme.

FIN PRIMERA PARTE