Disclaimer: Hey Arnold no me pertenece, todos los derechos corresponden a Craig Bartlett y Nickelodeon salvo la idea de la historia y los personajes inventados.
…
Han pasado diez años desde la muerte de los señores Pataky, todos nos separamos después de concluir la preparatoria, hace unos meses termine mis estadías en el departamento de leyes, Gerald y yo habíamos planeado vivir juntos después de que terminaran mis compromisos con el buffet de abogados. Gerald logró convertirse en un magnifico ingeniero civil, muy a pesar de lo que Helga le decía, pudo graduarse sin problema alguno.
Una constructora le dio una oportunidad a Gerald hace cinco años para trabajar con ellos en San Diego; le ha ido muy bien. Cada vez que pienso en la vida que tendré al lado de Gerald, llena de felicidad y alegría, me hace pensar en Rhonda. Hace unos días me tope con Curly mientras recogía mi documentación del buffet; es un poco irónico que Curly y yo compartiéramos algunas clases mientras estudiábamos la carrera juntos, y ahora somos rivales a pesar de pertenecer al mismo buffet.
Curly me comento que había logrado hablar con Rhonda respecto a lo ocurrido hace diez años, y que la perdono; ahora ella desea hablar con Helga, sin importar que ya han pasado cinco años de su salida de prisión; Helga aún no se ha dignado a enfrentar a Rhonda. Por una parte, la entiendo, nadie puede imaginar el dolor que aún hay en el corazón de Helga; ni siquiera Arnold, quien perdió a sus abuelos hace dos años. Phil y Gertie siempre habían sido como unos padres para él, pero la perdida que tuvo Helga no es la misma que tuvo Arnold.
— Bueno, creo que ya no falta nada por empacar, me pregunto ¿cómo le estará yendo a Helga en su presentación? — escucho timbrar mi teléfono móvil notificándome la recepción de un mensaje — tal vez sea Gerald, en ocasiones puede ser tan impaciente.
Mi sorpresa es enorme al ver que era un mensaje de Helga, a veces creo que tiene poderes o algo parecido que le indican que alguien está hablando de ella, da miedo.
"Rotundo éxito Phoebs, estaré de camino a casa en el vuelo de la tarde, no le digas al melenudo y tampoco a Geraldo, será sorpresa. Es más, borra este mensaje, sé que tu noviecillo tiene la mala costumbre de revisar tu teléfono".
— ¡Helga! Pero que cosas dices — a los pocos segundos me llega otro mensaje de su parte "¡¿qué!? Es la verdad y lo sabes" — definitivamente me das miedo.
Borro el mensaje de Helga y le envió uno a Gerald notificando que termine de empacar mis cosas, le hecho un último vistazo al pequeño departamento que fue mi hogar estos años, lista para lo que nos depará la vida. A pesar de que a Gerald le iba muy bien en San Diego, lo mandaron a Nueva York a supervisar una nueva obra que se realizaría en las costas. Después de todo este tiempo, nos reuniremos todos nuevamente en Nueva York, me muero por ver que tanto han cambiado en diez años.
— Escucho sonar el timbre — un momento.
— Enserio mujer te tardas demasiado en atender a este Bombón — me reclamaba Gerald al abrirle la puerta.
— Lo siento señor irresistible, pero quería estar segura de no olvidar nada.
— ¿Lo tienes todo? — me pregunta Gerald después de darme un beso.
— Sí, ¿has sabido algo de Arnold?
— Si, llego hace unos días a Nueva York, pero esta algo… nervioso, Pataki no se ha comunicado con él.
— Bueno, esta semana Helga tenía la presentación de su libro, y si mal no recuerdo dijo que estaría ocupada como para atender a nuestros mensajes y llamadas. Yo tampoco se nada de ella desde aquella última vez que hablamos.
— No te creo, Phoebe, tú y Pataki son como uña y mugre, sin contar a Eli, siempre están hablando — remarco Gerald con un gesto de incredulidad a lo que le había dicho.
— ¿Me estas llamando mentirosa? — le pregunte fingiendo estar molesta.
— ¡¿Qué?!... ¡no!... pero me extraña que no tengas información de tu hermana del alma.
— Pues no, no sé nada de mi hermana del alma — remarco esto último con sarcasmo — Anda Vámonos, recuerda que el viaje a Nueva York será muy largo. Sigo sin entender porque preferiste conducir hasta allá.
— Por qué quería disfrutar de un viaje solo con mi chica y en avión llegaríamos en unas pocas horas, no es romántico.
— ¿Ahora quieres ser romántico? — pregunte con algo de ironía.
— Contigo siempre soy romántico nena.
Subimos las pocas maletas y cajas que quedaban en el departamento y nos dispusimos a iniciar con nuestro viaje en carretera, a pesar de que sería un largo camino, Gerald y yo siempre buscábamos la manera de entretenernos. Unas horas después en carretera, decidimos hacer una pequeña parada para comer algo en un restaurante que se encontraba a unos kilómetros de la gasolinera donde habíamos cargado combustible.
— Por cierto, Gerald, has escuchado algo más detallado sobre el plan de Arnold.
— Desde ayer no he hablado con él, pero no te preocupes, ayer me garantizo que tenía todo listo, solo le faltaba saber algo de Pataki.
— Eso va a ser difícil, ni yo sé nada de ella.
— Hay una cosa que debes entender Phoebe.
— ¿Cuál?
— Tú no eres tan importante en la vida de Pataki como lo es Arnold, existen ciertos niveles.
— ¡Gerald! Pero que cosas dices — comencé a reír ante la ocurrencia de Gerald — de lo que si estoy segura es que por fin el sueño de Helga se verá cumplido y eso me causa mucha felicidad.
— Tienes razón, aunque hay algo que me preocupa.
— ¿Qué es lo que te preocupa?
— Laila, nadie ha sabido nada de ella desde hace un buen tiempo. Tengo miedo de que intenté algo en contra de la felicidad de Arnold y Pataki, después de todo, ella no había dejado de entrometerse, ¿si te dije que lo siguió hasta la universidad?
— Si, lo mencionaste. Aunque yo jamás la vi por el campus.
— Si fue capaz de eso, no dudo que sea capaz de otras cosas más intensas.
— Te aseguro que Laila ya no es un problema, hasta ahora, Helga ha sabido confiar en Arnold a pesar de la distancia y en todos estos años, jamás han tenido un problema de celos ni mucho menos.
— Tienes razón, esperemos que todo salga a la perfección.
Después de comer, retomamos nuestro viaje. Estoy tan ansiosa por lo que va a ocurrir una vez que lleguemos a Nueva York, será el evento más esperado por todos.
…
Estoy sumamente nervioso, ni siquiera cuando presenté mi examen de admisión estuve tan nervioso. Logre terminar mi carrera en Harvard, y aunque fue difícil, todo salió de maravilla, aunque con algunas trabas; Laila me siguió hasta la universidad para, según ella, conquistar mi corazón ahora que Helga y yo nos habíamos separado. No tengo la menor idea de cómo esa mujer supo que entraría a esa universidad pues a ella jamás se lo revelé.
— Laila, ¿cuántas veces debo decirte que yo y Helga no hemos terminado nuestra relación?
— Vamos Arnold, nadie puede mantener una relación a distancia por tanto tiempo. Además, yo puedo hacer que la olvides — me respondió de manera seductora.
— Gracias, pero no gracias. Laila, yo respetare a Helga a pesar de la distancia que en este momento existe entre nosotros.
— Pero quién dice que ella te respetará a ti, vamos Arnold — se colocó de brazos cruzados con una sonrisa en su rostro — no me digas que no te ha cruzado por la mente la posibilidad de que algún chico guapo te coma los mandados.
— Como se ve que no conoces a Helga, aunque un chico comience a cortejarla, ella jamás le prestará atención.
— Consiente no, pero estamos hablando de jóvenes universitarios. Te recuerdo que existen fraternidades que hacen fiestas un poco… como decirlo, un tanto locas, Helga podría ir a alguna de ellas y, tú sabes, divertirse y olvidarse de ti.
— ¿Acaso esta chica no escucha lo que le digo? — escucha Laila, Helga no es así y aunque ella fuera a una de esas fiestas locas como dices, yo confió en ella y nada de lo que digas me va a hacer cambiar de opinión. Adiós.
En ese momento me alejé lo más que pude de ella. Me parece absurdo que Laila crea que con meterme esas ideas hará que Helga y yo terminemos lo que nos ha costado tanto construir juntos. A partir de ese momento Laila siempre andaba rondando lista para "atraparme", sin embargo, alguien informo que había un intruso en el campus y al pedir a todos una identificación que comprobara que estábamos estudiando en el campus, ella no tuvo más remedio que desistir.
No volví a saber de ella y eso me permitió respirar un poco y concentrarme completamente en los estudios. Durante los periodos de vacaciones, iba y visitaba a mis padres; muy pocas ocasiones podía ver a Helga pues ella estaba siempre ocupada con algún trabajo extra de la universidad y también visitando a su hermana Olga. No voy a negar que muchas veces me sentí desplazado por ella, pero tampoco podía culparla, ella estaba cumpliendo su sueño y yo no podía arrebatárselo solo porque quería pasar tiempo con ella.
Pasó el tiempo, Helga comenzó a publicar algunos artículos, libros, poco a poco fue forjando su camino realizando algunos viajes a distintas conferencias y presentaciones que tenía; yo por otro lado, participaba en el diseño de alguna que otra construcción y edificaciones como parte de un programa de prácticas, lo cual me daba experiencia para ir formando mi currículum laboral. Todos estos años sin vernos han sido difíciles y no lo voy a negar, pero por fin podremos estar juntos.
Phoebe y Gerald me ayudaron a planear mi propuesta de matrimonio hacia Helga, todo quedo listo cuando arribe a Nueva York, mis padres junto con los padres de Helga me ayudaron a realizar reservaciones y comprar algunas cosas para el gran día. Será el momento más mágico y maravilloso para Helga, solo espero que le guste la sorpresa.
Todos nos reuniríamos en Nueva York después de diez años, Mike, Steve, Eli, Phoebe y Gerald ya habían confirmado que en unas horas llegarían, pero no he sabido nada de Helga desde hace una semana, sé que tenía una presentación de su último libro en el extranjero, y no la he querido molestar, pero me mata no saber nada de ella; ni siquiera le he podido avisar que había llegado a Nueva York hace un par de días. Supongo que esa también será una grata sorpresa.
…
Por fin termino todo, mi segundo libro ha sido todo un éxito de ventas, ¿quién se hubiera imaginado que una estudiante de literatura tendría publicaciones tan seguidas?
Aunque debo admitir que no ha sido nada fácil, cuando me ofrecieron esta oportunidad de publicar mis escritos en Inglaterra, tuve mucho miedo; significaba un gran cambio, no solo tendría que dejar a mi familia, amigos, novio, significaba posponer mi carrera unos años. Pero por fortuna, había adelantado algunas materias y pude terminar mi carrera antes de lo planeado, esto me ayudo a tomar una maestría aquí en Inglaterra y así poder dedicarme completamente a este proyecto y a mis estudios.
Vivir en Inglaterra unos años no fue tan malo, madure como persona, logre cortar lazos de dependencia los cuales debo admitir, jamás llegue a creer que poseía. Aunque extrañe mucho ver a Arnold, las pocas veces que regresaba a EU tenía que dividir mi tiempo en mi familia, en Arnold y en los asuntos pendientes que tenía con algunas publicaciones.
Soy muy afortunada por tener a un novio tan comprensivo como Arnold, me ha apoyado en el cumplimiento de mi sueño desde que se comenzaron a abrir las puertas para mí. Pero no todo puede ser felicidad, el tema Rhonda aún está pendiente. En una ocasión Phoebe me dijo que Curly y Rhonda deseaban reunirse conmigo para arreglar nuestro pasado, han pasado años y yo simplemente no he querido hablar con ella, no es fácil enfrentar al asesino de tus padres, pero tampoco puedo evitar este encuentro por siempre. Le pedí a Curly que nos reuniéramos acá en Inglaterra si realmente Rhonda tiene deseos de "arreglar" las cosas, no se negará. Mi maleta ya está lista y aun dispongo de pocas horas antes de regresar a Nueva York.
— ¡Helga! — puedo divisar a lo lejos que alguien alza su brazo para llamar mi atención.
— Parece que, si estaba interesada, esto será demasiado incómodo.
— Disculpa la demora, tuvimos…
— No me interesan sus excusas, mi tiempo es valioso — los interrumpo con leve molestia, realmente no deseaba hablar con ellos — bien, soy toda oídos y que sea rápido, debo tomar un vuelo.
— Helga, antes que nada, te pido una disculpa por todo lo que hice; sé que nada de lo que diga traerá de vuelta a tus padres. Se que fui una persona muy inconsciente por haberme atrevido a conducir en ese estado y créeme que jamás dimensione las consecuencias, yo… — las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos — de verdad lo siento mucho.
— Rhonda si viniste hasta acá para darme esa disculpa tan patética, dejame decirte que acabas de hacerme perder mi tiempo — le digo mientras me pongo de pie.
— ¿Acaso no vas a escucharla Helga? — me cuestionó Curly levemente molesto.
— Vaya, eres un genio cuatro ojos — respondo mientras saco algo de efectivo de mi cartera para pagar la cuenta de mi consumo mientras esperaba a estos idiotas — yo no vine aquí a escuchar una disculpa tan patética como esa. Realmente esperaba más de ti Rhonda, pero veo que me equivoque.
— ¿Qué deseas escuchar de mí? — preguntó Rhonda un poco molesta ante mi actitud.
— Yo no deseo nada de ti, tú eres la que busca algo de mí y puedo ver que no sabes cómo pedirlo.
— ¡¿Acaso no escuchaste lo que te dije?!
— Por supuesto que lo escuche, pero no es lo que realmente quieres decirme. El día que quieras ser sincera me buscas, adiós.
— ¿Cómo puedes ser tan frívola e inhumana? — alzo al aire Rhonda mientras se ponía de pie.
— ¿Frívola yo? ¡¿Quién fue la que tomo un vehículo y comenzó a conducir como loca desquiciada por la carretera en estado de ebriedad en busca de más alcohol? ¿quién destruyo a una familia completa por su imprudencia? ¿acaso fui yo? ¿yo mate a tus padres? ¿yo le provoque un coma a tu hermana mayor? — estaba tan furiosa y fuera de mis cabales que no me percate que todo el mundo nos estaba observando y claramente tampoco me importo — ¿quieres que te perdone por haber matado a mis padres? Por haber destruido mis momentos de felicidad — comencé a tranquilizarme al sentir las lágrimas querer salir de mis ojos — por separarme de mi familia, pues vaya forma que tienes de pedir las cosas.
— Se que lo que hice no tiene perdón, pero…
— Si lo sabes ¿por qué lo pides? — pregunte interrumpiéndola.
— ¿Qué… quieres decir? — pregunto incrédula Rhonda.
— Si viniste aquí a obtener mi perdón por haber causado el accidente donde mis padres murieron, te informo que acabas de perder tu tiempo. Si te soy sincera, el tiempo que pasaste en prisión y todo eso, ante mis ojos no fue suficiente — suspire pesado, necesitaba terminar con este asunto de una vez por todas — yo no puedo perdonarte por lo que hiciste, pero si te disculpo por ello.
— ¿Qué significa eso?
— Lo que escuchaste, jamás te voy a perdonar por haberme arrebatado a mis padres y haber roto a mi familia, pero te disculpo por tus malas decisiones, ojo, no es lo mismo perdonar que disculpar, aunque hayas sido la responsable de lo que ocurrió y estés arrepentida, yo no puedo perdonarte, si Olga decidió hacerlo bien por ella, pero yo no soy Olga. No tengo nada más que decirte.
— De corazón espero que un día puedas perdonarme, sé que no puedo traer a tus padres de vuelta, pero te juro que estoy arrepentida de lo que ocurrió.
— Adiós.
Me fui del lugar, han pasado diez años, yo no he olvidado lo que ocurrió y mucho menos después de que aquel estúpido periodista decidiera publicar aquella información de mis padres; han sido los años más difíciles que he enfrentado, aún tengo pesadillas de aquel día. No es nada fácil perdonar algo como esto y a pesar de que le dije que nunca la iba a perdonar, espero que mi corazón pueda sanar por completo y así perdonarla.
Tome mi vuelo a Nueva York, lista para ver a mis padres, muero de ganas por verlos a todos y sobre todo ver sus caras de sorpresa cuando vean que llegaré antes de lo planeado a Nueva York.
PROV. ARNOLD
— Hola chicos, que gusto verlos de nuevo, ¿qué tal estuvo su viaje?
— Bastante pesado, está será la última vez que viajo en carretera con Gerald, fue un viaje demasiado largo — decía Phoebe bastante fastidiada y con notable cansancio en su mirada.
— Lo imagino, Phoebe ¿has tenido noticias de Helga? — pregunto esperanzado de que ellas hayan tenido algún tipo de comunicación.
— ¿Aún no te ha llamado?, que extraño ya es bien tarde y lamento decirte que no, no he podido hablar con ella desde la semana pasada, se supone que en esta semana era la presentación de su segundo libro.
— Pero han pasado horas desde su presentación, ella ya debió de haberse comunicado o algo — les explico claramente algo alterado.
— Hermano calmate, te aseguro a que está bien. ¿Te has puesto a pensar que tal vez ella este haciendo un viaje sorpresa hacía acá?
— No lo creo Gerald, Helga no es de las que hacen cosas de improvisto, ella es demasiado calculadora con sus tiempos.
— Por favor viejo, no te parece sospechoso que ella no se comunique contigo después de una presentación, que, según sus palabras, es la más importante de su carrera.
— Buen punto — justo en ese momento mi teléfono comienza a sonar, veo en la pantalla y es Helga quien me está marcando — es Helga.
— Hasta parece que la invoque — comento Gerald algo sorprendido.
— Helga ¿estás bien?
— ¿Qué clase de pregunta es esa Arnoldo? Claro que estoy bien.
— Es que no podía comunicarme contigo y estaba preocupado, creí que…
— ¿Me había ocurrido algo? — pude percibir un tono de incredulidad ante la pregunta de Helga — Arnold, te dije que iba a estar ocupada después de la presentación, ¿acaso lo olvidaste?
— Ups, creo que no recordaba ese detalle.
— Ya me di cuenta.
— ¿Y qué tal estuvo?
— Excelente, pero debo quedarme unas semanas más aquí.
— ¡Qué! ¿no vas a regresar?
— No, tengo que arreglar algunos pendientes que quedaron.
— Pero todos nos reunimos en Nueva York, no será lo mismo si tu no estas con nosotros.
— Lo sé y disculpame, pero no fue algo que planeara yo.
— De acuerdo, les informare a todos. Estoy con Phoebe y Gerald ¿quieres saludarlos?
— Claro, pone en alta voz.
— ¡Helga, que alegría escucharte! — comento Phoebe muy emocionada — ¿Cómo has estado?
— Algo ajetreada pero bien, ¿Qué tal ustedes? ¿Qué cuenta el pelo de espagueti?
— Un gusto saludarte Pataki, y ¿a qué hora llega tu vuelo?
— A ninguna hora, no poder regresar, ya les comentará el cabeza de balón el motivo.
— Espero que todo esté en orden.
— Si, son cosas que salieron de última hora con la presentación, pero nada que no pueda resolver.
— Nos gustaría que estuvieras con nosotros, te extraño mucho.
— También yo Phoebs. Espero que pronto, bueno debo irme.
— Nos vemos Pataki, hasta luego Helga — decían Phoebe y Gerald al mismo tiempo.
— Helga, te amo.
— También yo Arnoldo, te amo.
Después de colgar con Helga, terminamos de ordenar las cosas de la mudanza. Se hizo muy tarde por lo que opte por quedarme a dormir con ellos. Al día siguiente nos reuniríamos todos para actualizarnos un poco durante todo este tiempo que no nos vimos; diez años es bastante tiempo.
— No puedo creer que esta maldita bruja no pueda escaparse un poco de sus obligaciones — comento Eli algo indignada cuando les dije que Helga no iba a poder llegar.
— ¿Y qué piensas hacer Arnold?
— ¿A qué te refieres Mike? — pregunté sin entender muy bien la pregunta que me había hecho Mike.
— A la propuesta de Matrimonio, ¿acaso no lo tenías ya todo listo?
— Pues sí, todo está listo — dije pensando un poco — pero sin la novia aquí no puedo hacer mucho.
— ¿Hiciste algún tipo de reservación? — pregunta Steve mientras bebía un poco de su malteada.
— No, al principio si lo había pensado, pero quería que fuera algo más íntimo así que…
— Me contacto para que le prestara la cabaña de mis padres y eso hice — decía Eli al interrumpirme — dime que estaba en buenas condiciones.
— Si, no hubo problema en arreglarla.
— ¿Con quién te mensajeas Phoebe? — pregunto un Gerald muy curioso y un poco molesto.
— Con Helga, hace tanto que no hablábamos.
— ¿Y que cuenta la maldita perra esa? — pregunto bastante indignada Eli.
— Esa perra como tú la llamas, dice que cuides tu boquita.
Todos volteamos a ver a la autora de dichas palabras y grata fue nuestra sorpresa de ver que era Helga, no pudimos controlarnos y nos levantamos a abrazarla.
— Cálmense zopencos, no puedo respirar.
— Princesa, nos asustas con tus prolongadas ausencias. Al menos acepta nuestras demostraciones de amor.
— No exageres Steve, solo no les respondí por ¿tres días?
— Siete, que gusto verte hermosa — respondió Mike.
— Bien, entonces si me pase de la raya.
Después de recibir un beso y un cálido abrazo por parte de Helga, comenzamos a conversar de manera muy amena, poniéndonos al corriente después de todo este tiempo sin vernos. Lo que más nos sorprendió fue que Helga nos contara que Rhonda la fue a buscar a Inglaterra para pedirle perdón.
— No debió ser fácil para ti enfrentarla — comentó Eli un poco cabizbaja, todos recordábamos perfectamente los oscuros días que Helga había pasado desde el accidente.
— No, no fue fácil, pero era el único pendiente que tenía con mi pasado.
— ¿La perdonaste? — preguntó Steve.
— No.
— No vamos a intervenir en esto pues es algo que solo a ustedes dos les concierne, pero espero que no sea una decisión definitiva.
— No puedo garantizar si lo es o no, no lo sé, pero si le aclare que de mí no iba a obtener nada más.
— ¿La dejaste hablar, aunque sea? — pregunté extrañado por su comentario.
— No.
— ¡Helga!
— Como bien lo dijo Mike, es algo que solo a mí y a ella nos concierne, no acepto reclamos Arnoldo.
— Bien, no diré nada.
Después de nuestra charla, decidimos dar un recorrido por la ciudad, fue un magnifico día; fuimos a Central Park, pasamos por el zoológico, fuimos al parque de diversiones, era un gran día. Mientras los chicos pedían unas botanas en alguno de los puestos ambulantes le marque a mis padres para decirles que hoy lo iba a hacer, que me ayudaran a preparar todo mientras distraíamos a Helga; una vez terminada mi llamada, regrese con los chicos y decidimos ir al cine.
— ¡Qué asco de trama!
— Vamos Eli, no estuvo tan mal.
— Claro que sí, el gemelo malvado ya no es lo que solía ser antes.
— Bueno que esperabas, esta era como la décima parte, en algún momento iban a arruinar la historia.
— Bueno chicos, yo lamento hacer esto, pero Helga y yo nos retiramos.
— ¡¿Qué?! ¿por qué? — pregunto algo extrañada Helga.
— Porque me gustaría pasar un poco de tiempo a solas contigo y reponer todos estos años de ausencia.
— Pero… que cosas dices cabeza de balón.
— No olviden los condones chicos — comentó Eli con algo de burla mientras se despedían de nosotros con las manos.
— ¡Eli! dios, que maldita bruja mal pensada.
— ¿Te parece bien si te llevo a tu casa?
— ¿Quieres que me cambie de ropa?
— Me gustaría que esta cita fuera memorable para los dos y, por qué no, elegante.
— Vaya, estos años de ausencia te volvieron más romántico, está bien cabeza de balón, sorprendeme.
Después de llevar a Helga a su casa para que se arreglara, me comunique con mis padres para checar que todo estuviera en orden; al terminar me di un baño rápido y fui por Helga a su casa.
— Te ves hermosa, mi ángel del infierno — alague mientras le brindaba un dulce y corto beso a Helga en sus labios.
— Pues debo decir que tú tampoco te vez tan mal, ¿y a donde iremos?
— Es una sorpresa.
Le abrí la puerta del copiloto, una vez que nos acomodamos arranque, durante el camino tuvimos una conversación bastante amena acerca de la presentación de su libro y los artículos que había publicado, también le di la noticia del nuevo proyecto en el que iba a comenzar a trabajar aquí en Nueva York.
— Este camino nos lleva a la cabaña de los padres de Eli, ¿Qué planeas Arnoldo?
— Te dije que es una sorpresa y antes de que digas algo más, Eli me presto su cabaña.
— Esa traidora, debió de haberme dicho algo.
— ¿Así como tú le avisaste de tu viaje sorpresa?
— Buen punto.
Llegamos al lugar, le abrí la puerta y le pedí que cerrara sus ojos mientras entrabamos a la cabaña. A regañadientes acepto y poco a poco la fui guiando, tomando sus manos; al estar en la puerta la abrí, me asegure de que todo estuviera en orden y me coloque detrás de ella. Le cubrí los ojos y la coloqué frente al pequeño banquete romántico que había preparado junto con mis padres.
— Ya puedes abrir los ojos.
PROV. HELGA
No podía creer lo que mis ojos estaban observando, el lugar estaba lleno de pétalos de rosas y velas que brindaban un ambiente acogedor y romántico, aun lado de la mesa había una botella de Champagne dentro de un bote de hielo. La mesa tenía escrito "Te Amo" con pétalos color rosa; todo se veía hermoso.
— Es hermoso Arnold — le dije casi en un hilo de voz, no daba crédito a lo que mis ojos veían.
— Me alegra que te gustará la sorpresa.
Tomamos asiento en la mesa y él fue a la cocina por nuestros platillos, iniciamos con una pequeña entrada, unos mejillones acompañados de risotto; como platillo un filete de carne bañado en salsa y de postre un creme brulee.
— Arnold, todo estaba delicioso.
— Me da gusto que lo disfrutaras.
— ¿Tú solo preparaste esto?
— Me encantaría decirte que sí, pero no, mis padres me ayudaron mucho con la preparación de tu sorpresa.
— Esta ha sido la cita más increíble que hemos tenido, gracias.
— Y aun viene lo mejor.
— ¿Así?
— Helga, hemos pasado por tantas cosas juntos, desde nuestro viaje de San Lorenzo hace a tantos años, comencé a verte de una manera diferente. No voy a negar que me costó mucho aceptar que estaba enamorado de ti, pero desde que lo descifré, no pude hacer otra cosa que buscar la forma de ganarme nuevamente tu corazón; de demostrarte cuán importante eres en mi vida y que no podía seguir viviendo si tu no estuvieras a mi lado.
— Arnold, no te voy a negar que siempre tuve miedo de que esto no fuera real. Estuve enamorada de ti desde los tres años y tu jamás me notaste.
— Y jamás me perdonare por haber sido un tonto todo ese tiempo, pero ahora tengo claros mis sentimientos y me gustaría… — Arnold se pone de pie y camina junto a mi arrodillándose — Helga Geraldine Anderson Pataki, le gustaría ser la señora Shortman por el resto de su vida y crear nuevos recuerdos juntos.
— Estaba realmente sorprendida y sin palabras, las lágrimas no dejaban de recorrer mi rostro, no podía articular palabra alguna — mhm — lo único que pude hacer es darle el sí con mi cabeza y abrazarlo.
— Te juro que te voy a hacer la mujer más feliz del mundo.
— Ya soy feliz al estar a tu lado.
…
PROV. GENERAL
Han pasado unos meses desde que Arnold y Helga se comprometieron, después de pasar unos cortos días en Nueva York, todos regresaron a sus respectivas actividades laborales para algunos y de investigación para otros. Por otro lado, Helga desde Inglaterra organizaba su boda con Arnold, con ayuda de Hannah y Stella conseguían el salón para la fiesta, la iglesia, los adornos, las flores, todo lo que era indispensable para que su día fuera el más perfecto de todos.
Debido a que aún tenía pendientes en la empresa publicitaria para la que estaba trabajando en Inglaterra, tuvo que retrasar algunos preparativos de vital importancia, como lo eran las invitaciones y el vestido de novia, pues conociendo lo perfecta que era con los detalles, no quería arrepentirse por una mala comunicación a distancia; Por otro lado, Arnold había conseguido un trabajo definitivo como arquitecto en NY por lo que le fue mucho más fácil ayudar con algunos detalles.
Todos corrían de un lado a otro, las noticias entre el pequeño circulo de conocidos corrían como pólvora, todos en Hillwood quienes alguna vez compartieron algún momento con Arnold y Helga, estaban felices por su unión matrimonial e incluso, algunos confirmaron su asistencia, aunque eso significara realizar un viaje no planeado por dos días. Mientas que otros desde las sombras deseaban todo lo contrario a la felicidad, entre estas personas se encontraba Laila, quien, a pesar de dejar de buscar a Arnold, jamás lo perdono por el cruel destino que ella tuvo, debido a que quería convertirse en alguien importante y de renombre, termino casada con un millonario que la maltrataba de vez en cuando; al enterarse de la boda de Arnold y Helga, en un arranque de ira y cansada del maltrato de su esposo, termino por matarlo al golpearlo en la cabeza con una pequeña estatuilla ubicada en el despacho del hombre. La servidumbre al escuchar los gritos revisó el lugar encontrando la terrible escena y llamando a la policía inmediatamente; Laila recibió una pequeña sentencia de tres años en prisión.
Otro mes paso, Helga por fin pudo realizar su viaje a NY y ultimar los detalles finales para su boda, la cual se efectuaría dentro de una semana; faltaban las invitaciones y el vestido, lo primero fue fácil de resolver pues Hanna y Dylan se encargaron de visitar distintas imprentas y así encontrar una que tuviera el diseño que ellos pensaban, a su hija le gustaría. Tras el pendiente de las invitaciones resuelto, quedaba encontrar el vestido perfecto, unos le aconsejaban que debía ser pomposo, otros que debía estar lleno de cristales, unos cuantos sugerían un corte de sirena. Helga por otro lado solo buscaba un vestido sencillo pero hermoso, después de todo ella no se considera una persona que le guste llamar tanto la atención, por mucho que sea un día especial, ella quiere lucir algo sencillo que la haga sentirse cómoda, segura y sobre todo hermosa a su estilo.
En un exhibidor, el vestido perfecto se mostraba, sencillo, entallado hasta las caderas, suelto de la parte inferior, espalda descubierta, detalles en cristal en la parte superior pero sencillos en el velo, en la parte inferior. En cuando Helga poso sus ojos en él, sabía que era el indicado; entraron a la tienda, se lo probo y cuando salió a mostrárselo a sus amigas, suegra, madre y hermana, todas quedaron sorprendidas de lo hermoso que se veía en él, definitivamente ese era ÉL VESTIDO.
Pasaron los días, la semana por fin había terminado y el tan esperado evento había llegado, por un lado, todos los invitados estaban en la iglesia esperando la llegada de la novia, por otro, el novio y su padrino estaban ultimando los detalles de su traje, se notaban los nervios en el aire.
— ¿Qué tal que me deja plantado en el altar Gerald? — preguntaba un extremadamente nervioso Arnold.
— Calmate hermano, Pataki es incapaz de hacer algo como eso, son los nervios los que están hablando.
Y, por otro lado, la novia y sus damas de honor estaban ultimando los detalles asegurándose que la novia luciera espectacular.
— Hija te ves hermosa, esto segura que eres la novia más hermosa de este mundo.
— Hanna tiene razón hermanita bebe, estoy segura de que mami y papi estarían muy felices de verte así.
— No digan eso, me van a hacer llorar.
— Nada de eso, estropearas mi obra maestra y eso sí que no lo voy a permitir — decía una Eli muy orgullosa por el maquillaje que le había hecho a Helga.
— Tocan a la puerta y por ella entra Dylan — Wow, estás bellísima hija — decía con una sonrisa mientras le daba una pequeña vuelta a Helga para apreciarla por completo.
— Muchas gracias, papá.
— ¿Ya están listas?
— Si, es mejor darnos prisa o el novio va a pensar que lo plantaste.
Todos salieron, la novia y sus damas se acomodaron en la limosina mientras que los padres de la novia iban en su coche aparte. Se dirigieron a la iglesia, el clima era fresco, en ese día de otoño estaban por unir sus vidas en matrimonio una pareja que ha vivido un sinfín de aventuras. Al llegar la novia, todos los invitados ingresaron bajaron primero las damas para posicionarse en la entrada, después sale la novia quien espera a su padre para que el la entregue al altar.
— De corazón hija, espero que seas muy feliz.
— Muchas gracias, papá.
— Yo debería darte las gracias a ti por darnos la oportunidad a Hanna y a mí de ser padres y poder experimentar este suceso que, pensamos que jamás ocurriría.
— Yo les agradezco a ustedes que me dieran una familia cuando más lo necesitaba, una segunda oportunidad de conocer el amor de un padre y una madre.
Se escucho la marcha nupcial, los invitados se pusieron de pie al ver entrar a las damas primero, todos sonreían mientras la novia y su padre se encaminaban hasta el altar, las mejillas de Helga no dejaban de pintarse de color carmesí al escuchar lo hermosa que se veía de los labios de los invitados.
Llegaron hasta el altar, Dylan removió el velo del rostro de Helga y se dirigió a Arnold para entregar al tesoro que jamás creyó posible poseer algún día.
— Cuidala bien muchacho.
— Por supuesto que sí señor Anderson, con mi vida entera.
Arnold toma a Helga de la mano y la besa, ambos sonríen y así es como da inicio la ceremonia.
— Estarás amarrado para siempre a mi Arnoldo — le dijo en un susurro a su prometido mientas escuchaba el sermón del sacerdote.
— Soy completamente tuyo por siempre y para siempre.
FIN
…
Muchas gracias por seguir esta historia de principio a fin, espero que haya sido de su agrado. Este ha sido el capítulo más largo que he escrito de esta historia (16 páginas, con 5730 palabras). Nos veremos en una próxima historia.
