Hola chicas hermosas, por tercera semana consecutiva debo disculparme, no estoy logrando publicar los viernes, pero aquí estoy de nuevo, hay cosas personales, familiares y de trabajo que complican mi existencia, pero aquí les dejo el de esta semana y espero que disfruten este capítulo.

Mil gracias por sus comentarios, por sus ánimos, por su apoyo, en serio ustedes hacen que a pesar de lo complicado que pueda ser todo no desista en escribir semana a semana.

C, como siempre, que estés a mi lado en esta aventura es lo máximo. Gracias.

Un abrazo, y miles de bendiciones para todas.

Key

RAA 39

Candy gimió, mientras el frotaba, lamía, besaba, sus dedos entraban y salían rítmicamente, ella sentía su erección caliente y dura apoyarse en su pierna. Quería tomarlo con su boca, rodear su sensible punta con su lengua, introducirlo lentamente dentro de su boca… saborearlo como el exquisito manjar que era.

Candy se perdió en la olas de placer que la invadían, y gimió ante el primer orgasmo de la noche, estaba segura que no sería el único y deseaba más, hacía más de tres años que su cuerpo anhelaba el contacto con las manos, la lengua, la piel y los besos de Albert, lo amaba y él la amaba, de eso estaba completamente segura en ese instante, todo lo demás era pasado, el presente era lo que sucedía en ese instante, en esa habitación, entre los dos, el futuro, tal vez llegaría con ese pequeño que concebirían esa misma noche y que Albert sintió en sus sueños … quien sabe, después de todo al divorciarse de Michael, hacía más de dos años y con todo el caos que significó la batalla por superar la enfermedad de Drew, no había vuelto a tomar ciertas precauciones al respecto, a decir verdad, ya no importaba, lo amaba con locura, con desesperación, con hambre y con necesidad, tal vez esa noche después de todo solo moriría de placer en sus brazos, sintiéndose amada, protegida, plena y completa por primera vez en mucho tiempo.

Ella abrió los ojos de golpe, la soledad de su cama la volvió a la realidad, todo había sido un pecaminoso y prohibido sueño, su corazón estaba acelerado, se sentía caliente, siempre pensar en Albert tenía ese efecto en ella y a pesar de que afuera comenzaba a nevar, era consciente de que su ropa estaba empapada en sudor, se puso de pie y caminó hasta el tocador para enjuagar su rostro con agua fría, aunque en realidad lo que necesitaba era una ducha, no podía quitar de su mente las imágenes tan vívidas y reales, no podía negar que deseaba a Albert y más después de tanta cercanía, estaba enloqueciendo de amor, pasión, necesidad y deseo, era consiente de que anhelaba más que amanecer castamente cada mañana entre sus brazos.

Ese sueño le demostraba que en el fondo de su alma necesitaba de sus atenciones, su amor, era imperativo dejar de construir barreras para mantenerlo al margen de su corazón, cuando justamente ese tonto corazón nunca había dejado de latir por él y toda su anatomía respondía a él sin preguntarle a su cerebro, ese cerebro que junto con sus labios se negaban a dejar de presentar batalla y simplemente rendirse a ese innegable mar de emociones que la asaltaba tan solo por tenerlo a su lado.

Se preguntó no por primera vez en esos días ¿qué diablos estaba haciendo? Y que tipo de juego de "amigos" era ese en el que vivían como pareja, pero en la intimidad no funcionaban como tal.

Candy sintió el deseo quemarle la piel, y como ya era costumbre desde que llegaron a Escocia, se sintió tentada a meterse dentro de las sábanas de Albert y dejar que la amara hasta que le doliera, permitir que sus almas se volvieran una sola de nuevo, y no desprenderse de su lado nunca más.

Su cabeza era un caos de recuerdos, anhelos e imágenes que se apoderaban de ella y con nostalgia recordó las maravillosas semanas que habían pasado junto a Albert en su hogar...

(Flashback) Semanas antes de Navidad, llegada a casa.

Candy terminó de abrochar a Drew en su asiento, al voltearse se topó de frente con Albert, quien solo estaba unos cuantos pasos detrás de ella.

Te prometí que iríamos juntos a casa en tu camioneta nueva… ¿quieres manejar? - había una sonrisa impíamente coqueta en sus labios.

Jajaajajaja, no maneja tú, pero gracias por estar a nuestro lado a cada paso. – no pudo evitar su risa coqueta que a veces a ella misma sorprendía, y luego sinceramente le había agradecido.

Gracias por permitirme estar a tu lado a cada paso del camino. – tomó su mano entrelazó sus dedos entre ella y la apretó con un gesto tierno, amoroso, le abrió la puerta para que subiera y después comenzó el camino de regreso a casa.

En la mente de ambos había mil y un planes, sueños en pausa, proyectos y por supuesto incertidumbres y preguntas, tenían frente a ellos una nueva oportunidad, un lienzo en blanco para crear la más maravillosa obra maestra, un futuro juntos.

Candy sonrió cuando las notas de Superhero, de Coldplay y The Chainsmokers comenzaron a sonar, en cierta forma sus letras resumían mucho de lo que ella sentía por Albert, él volteó a verla brevemente y después y extendió la mano para entrelazar sus dedos con los de ella.

Albert estacionó la lujosa camioneta en el sótano, volteó a ver a Candy y le sonrió, después de alrededor de tres meses de vivir en el hospital estaban en casa, disfrutó de la luminosa sonrisa de la fascinante mujer que tenía a su lado, descendió para abrirle la puerta y ayudarla a bajar, en un sencillo acto de caballerosidad tan inherentemente natural en él, como todo lo demás que había hecho con y por ella no solo en estos meses , sino toda una vida atrás.

Estamos en casa. – la emoción en su susurro era evidente.

Sí, princesa. – la abrazó y besó su frente. – déjame bajo a Drew, ¿quieres que lo deje dormir?

Sí, que descanse, y mientras podemos prepararle una pequeña sorpresa…

Ya estás tramando alguna travesura…. – le dijo con una sonrisa en la voz mientras desabrochaba a Drew y lo tomaba en brazos con ternura.

Rodeo con su brazo libre los hombros de Candy y la guio hasta el elevador, cuando las puertas se abrieron en el penthouse Margaret y Dorothy estaban ahí para recibirlos.

Bendito Dios, ya están en casa. – les dijo Margaret con emoción en la voz y lágrimas apenas contenidas.

Margaret, gracias por todas las deliciosas comidas que enviaste estos meses. Dorothy, gracias por cuidar de que siempre tuviésemos ropa limpia y todo lo necesario en el hospital. – les dijo Candy con amabilidad y verdadero afecto a las dos mujeres que habían hecho su vida mucho más fácil en esos meses, así como Lena y Charliee, que ahora mismo estaban haciéndose cargo de empacar todas las cosas que ellos habían ocupado en su estancia en el hospital y finalizando cualquier trámite necesario.

Es bueno tenerlos en casa de nuevo, Candy, Sr. Albert. – les dijo Dorothy con una tímida sonrisa.

Solo Albert, Dorothy… nana Margaret, huele delicioso.

Vamos, entren, está todo servido en la mesa.

Albert y Candy acomodaron a Drew para que tomara su siesta y se sentaron a la mesa magníficamente servida, el simple hecho de estar en casa era sencillamente embriagador.7

¿Estás contenta?

Estoy más que contenta Albert, siento, que camino en un sueño, un maravilloso sueño, tengo a mi hijo en casa, y todo parece indicar que hay un futuro para nosotros

Hay un futuro para nosotros, está aquí, y tenemos que comenzar a planearlo, dime hablabas de una sorpresa para Drew.

No sé, un poco de pastel, helado, sé que su dieta debe ser ultra limpia y nutritiva, pero algo que se haga con ingredientes naturales...

¿Quieres cocinar?

Quiero una vida normal Albert, sencilla, un poco como lo que teníamos en New York, sabes que adoro a Margaret, Dorothy, Lena y Charliee, pero quiero hacerme cargo de las cosas…

¿Qué propones?

Démosles vacaciones.

Bien, ¿qué más?

Tenemos que volver a trabajar, y a proyectar cual es el siguiente paso para DAWR…

Vas muy rápido princesa, llevemos las cosas con calma.

Ok, ¿qué opinas del pastel?

Pues hagamos un pastel para Drew…

¿Y las vacaciones de las chicas?

Sí, claro, creo que vas a tener problemas para convencer a nana, pero, te apoyo. –

Candy tomó su mano y le ofreció una cucharada de su postre de frutas, que él acepto, aún sabiendo que ella la iba a retirar justo antes de que él pudiera tomarla, terminó con crema batida en el mentón, que ella limpió con suavidad, rieron y brindaron por sus planes, por estar juntos y en casa.

Hicieron el pastel a partir de una receta que encontraron en internet, les dieron la tarde libre a las chicas y gozaron de su soledad e intimidad. Cuando Drew despertó de su siesta jugaron con él en el cuarto de juegos y lo dejaron disfrutar del pastel como cualquier pequeño lo hace, de la manera más desastrosa posible.

Jajajajajaja tienes betún en el cabello. – le dijo Candy feliz de ver a su hijo deleitarse en la compañía de su padre, sus pequeñas manos pegajosas habían tocado el cabello de Albert.

Pues sí, este pequeño travieso ha hecho de las suyas, pero debo decirte que tu estás llena de harina.

Jajajaja, no quedará de otra que tomar un baño.

Claro, ¿los tres juntos? – preguntó Albert a propósito con la intención de hacerla sonrojar.

¿Crees que Drew lo disfrute? – le preguntó ella como con descuido.

¿Burbujas y agua? por supuesto. – Albert se preguntó si ella hablaba en serio, y se preguntó si podría controlarse al verla desnuda, por supuesto que con Drew dentro de la tina no harían nada, pero después de llevarlo a dormir…

Bueno, ¿trajiste un traje de baño?

Jajajajaja, hablas en serio…

Claro, ¿Por qué no? La tina es lo suficientemente grande, tu y yo usamos trajes de baño, y Drew será completamente feliz de hacer algo que nunca ha hecho con ambos. –

Tienes razón, bien, no tengo un traje de baño, pero si no te molesta puedo usar boxers. –

Me parece perfecto, voy a preparar el baño y a cambiarme.

Nosotros limpiaremos la mesa, ¿no es así hombrecito? – le dijo a Drew quien de buena gana le ayudó a llevar cosas a la cocina, con sus pequeños pasos cuidadosos de no tirar el plato de plástico que Albert le diera, y con una sonrisa importante de estar haciendo algo totalmente nuevo para él.

Candy se dirigió al baño y preparó la tina, afuera hacía frío, pero el interior estaba perfectamente caldeado por la calefacción central, buscó un traje de baño y por supuesto no había más que un par de diminutos bikinis recuerdos de otras épocas, ¿hacía cuanto tiempo que no visitaba una playa? No desde Francia. Tomó el pequeño bikini color negro y se lo puso, apenas cubría lo necesario, era muy francés el estilo, después de todo en la Riviera muchas veces ni el top era necesario, se preguntó si debía ponerse una camiseta encima, pero justo en ese momento entró Albert.

¿Lista? – preguntó viéndola de espalda, su generoso y bien formado trasero se veía magnífico en el diminuto bikini, y dos delgados hilos cruzaban su espalda, uno en el cuello, otro en la espalda, el intenso color negro contrastaba con su pálida piel, y entonces ella se volteó, la parte superior era pequeña y dejaba al descubierto su sensual y bien proporcionado escote, Albert tragó saliva, e hizo un esfuerzo consciente por no mirarla como un bobo.

Sí, déjame entro en la tina y me pasas a Drew. – Albert se acercó a ella, para ofrecerle la mano al ayudarla, sin poder evitar sentir un escalofrío y una descarga eléctrica al tenerla tan cerca. La observó sumergirse entre las burbujas y a su mente vino el recuerdo de las noches pasadas con una copa de champagne y ella entre sus brazos mientras se relajaban dentro del jacuzzi en New York.

Albert… Albert… - él estaba perdido en sus recuerdos. - ¡Albert! -

Perdóname bonita, me distraje, vamos a ver Drew, ¿quieres ir a la tina con mami? – el chiquillo miraba la espuma de la tina fascinado.

Mamá y papá. – pidió con firmeza.

Sí, hijo, pero primero debes entrar con tu madre y ahora los alcanzo. – Drew le dio los brazos a su madre y rio con las burbujas.

Albert se deshizo de su sweater y camisa dejando al descubierto su masculino torso, Candy sintió de pronto que no era tan buena idea, él le dio al espalda y desabrochó el pantalón, los músculos de la espalda se marcaban divinamente, y cuando se quitó los pantalones pudo apreciar su redondo derriere, los boxers de algodón se marcaban deliciosamente en su anatomía, y cuando se volvió para entrar a al tina Candy pudo apreciar la magnitud del sur de su anatomía, que aún en reposo era simplemente impactante. Al parecer después de esto tendría que tomar una ducha fría.

La tina era grande, pero era imposible no rozar el uno con el otro en momentos, y Drew iba de un lado a otro, jugando con ellos, entre cosquillas, risas y una pequeña guerra de espuma, que terminó en unos cuantos roces indiscretos y un seno de Candy expuesto cuando Drew se abrazó de ella bruscamente.

Bien, creo que este pequeño está listo para ir a la cama. – le dijo Candy cuando vio a Drew bostezar. –

Albert consciente de que el no ponía ponerse de pie justo en ese momento, sin hacer evidente cuanto lo afectaba el verla ahí, con el cabello mojado, el diminuto bikini, y su piel resbalosa por el jabón. Le dijo.

Ve tu primero, tomate tu tiempo, y después te paso a Drew. – en realidad le hubiese encantado ofrecerse a dejarla a ella disfrutar de la tina, pero necesitaba tiempo para calmarse.

Candy se puso en pie chorreando agua y se envolvió en la bata para después darse una ducha rápida en la regadera, se perdió en el vestidor y volvió diez minutos después en pijama, tomó a Drew que Albert ya había bañado y enjuagado perfectamente y salió de la habitación. Albert se puso de pie para dejar que el agua fría terminara de apaciguar sus deseos por esa rubia ninfa que lo volvía loco. Por alguna razón estar en casa, hacía todos sus sentimientos y deseos más obvios.

Dejó que el agua fría corriera por su cuerpo y cuando salió los encontró durmiendo, se acomodó al lado de ellos pensando en que necesitaban hacer algo al respecto de dormir juntos… (claro, dormir juntos en verdad, dejar a Drew con sus abuelos una noche y simplemente dar rienda suelta a la pasión que estaba seguro ambos sentían) No, no debía pensar en eso, no aún, distrajo su mente con los planes que comenzaba a formular para navidad hasta que al fin logró quedarse dormido.

Pasaron el resto de la semana tranquilos, aún dudaban de ir a lugares demasiado públicos, y esa primera semana de transición la disfrutaron en familia, el domingo cuando habían llevado a Drew a dormir, se sentaron con un chocolate caliente frente a la chimenea. Muy cerca el uno del otro, pero sin tocarse.

Papá me pidió que fuera mañana al corporativo. – le dijo ella.

Ve, yo me quedo con Drew.

¿Cómo lo vamos a coordinar?

¿Te parece si planeamos nuestras agendas para que Drew siempre esté con uno de nosotros y para que tengamos tiempo libre juntos? Nos presentamos en el corporativo como vaya siendo necesario, cumplimos con nuestros deberes de trabajo y con la fundación, al menos de aquí a que termine el año, el siguiente año, después de la primera cita con Martin, vemos si es posible regresar a trabajar de una manera más permanente.

Sí, voy en la mañana y también me tomo el tiempo de ver pendientes de DAWR.

Drew y yo te esperamos para comer juntos… mientras él tome siesta veo que pendientes tengo o puedo resolver y en la tarde tengo una cita con un inversionista, te quedas tu con Drew en casa o vas a visitar a tu mamá, no sé lo que mejor te parezca...

Bien, me gusta esta idea... – Candy titubeó un poco, obviamente había algo más en su mente.

Dime, sabes que puedes preguntar lo que sea. – tomó su mano para darle ánimos, y ella tomó aire antes de soltar la pregunta tal cual.

¿Estás bien con nuestro arreglo para dormir?

¿Los tres en tu habitación?

Sí…

¿Estás cómoda tú?

Sabes que adoro dormir en tus brazos… y con Drew en los míos, más bien me preguntaba que necesitamos arreglar o remodelar para que tú estés cómodo.

No veo porque tiene que cambiar algo, estoy a gusto con ustedes, en todo caso tal vez debemos completar el penthouse….

¿Completarlo?

El proyecto no está terminado, planee tres habitaciones inicialmente, pero se pueden agregar al menos otras cuatro, pediré los planos al arquitecto para que los veas y pienses que modificaciones te gustarían.

Albert…

Es nuestra casa ¿no? Revisemos los planos y veamos que podemos hacer. –

Candy se quedó callada por unos momentos, analizando, calmando su acelerado corazón, ¿nuestra casa? Todo lo que estaba sucediendo era como un sueño hecho realidad.

¿Qué piensas, bonita?

¿Estás seguro qué quieres que hagamos algo así?

¿Ampliar el penthouse y diseñarlo a tu gusto?

Juntos.

Candy, prometimos crear una vida en conjunto para Drew, eso es lo que estamos haciendo, ¿quieres quedarte en Londres?

¿A qué te refieres?

En algún momento tendremos que decidir en donde queremos vivir.

¿Somos un par de amigos criando un hijo juntos?

Somos Albert y Candy buscando lo mejor para Drew, haremos lo que sea que queramos y nos sintamos cómodos, no me contestes ahora, vemos el proyecto en la semana, y si te gusta, lo hacemos, si no quieres no pasa nada. ¿Qué dices? - su cálida sonrisa y mirada franca eran irresistibles, ¿cómo decirle que no al hombre que con tan solo una mirada te puede mandar al séptimo cielo?

Está bien, veamos los planos y soñemos juntos… vamos a dormir, mañana debo ir temprano al corporativo, ¿te molesta si traigo cosas de DAWR a la casa para que las revisemos? ¿prefieres que siga a través de George?

Creo que no necesitamos más intermediarios, es nuestro legado para Drew, podemos planearlo juntos. – Albert se puso en pie y le tendió la mano, subieron las escaleras tomados de la mano, compartiendo en silencio esa complicidad que solo aquellos quienes se aman profundamente pueden percibir entre ellos.

Corporativo Andrew-White-Rowan.

Candy caminaba con paso seguro saludando a la gente a su paso, iba vestida sencillamente de negro, tacones altos, traje sastre ajustado a su figura, su cabello cuidadosamente estilizado, discretos zafiros que hacían juego con el guardapelo con los labios de Drew que Albert le regalara.

Entró a su oficina seguida de Charliee quien la puso al día sobre los pendientes y le dio un resumen de lo más importante.

Gracias Charliee, ¿Hay algo más?

Sí, un sobre para ti, de parte de Daniel Thompson.

¿Daniel Thompson? ¿Cuándo llegó?

El día de hoy, al parecer está bien informado. – le dijo la chica mientras le extendía el sobre de elegante material color negro que Candy conocía bien. Pensó en devolvérselo cerrado, creyó haber sido clara, respiró profundo, se armó de paciencia, lo abrió y leyó la nota.

Candice, me alegra saber que tu hijo ha sido dado de alta, sé que aun tienen camino por recorrer, y quiero recordarte que humildemente pongo a tu disposición todos mis recursos, y contactos, si es que estos pudiesen servirte de algo. No olvido la lección de humildad que me diste, y tu sugerencia sobre contribuir a una mejor causa que conquistar mujeres con regalos, así que lo que adjunto es precisamente eso, mi contribución a una causa noble, sin interés alguno de por medio, y sin esperar nada más que aportar y empoderar un proyecto como pocos.

Siempre tuyo.

Daniel Thompson.

Buscó dentro del sobre y sacó un certificado de transferencia desde la cuenta personal de Daniel Thompson, cuando vio la cantidad solo alzó la ceja.

¿Quieres que haga el depósito? – preguntó Charlie

No es necesario, hizo una transferencia, ¿quién de mis primos está hoy?

El señor Cornwell ya llegó.

Bien, voy a su oficina, gracias, si me llama Albert pasa la llamada a la oficina de Archie… ¿Tienes el reporte para la junta?

Sí, todo está listo.

Gracias, Charliee, ahora vuelvo.

Candy se dirigió a la oficina de Archie y lo sorprendió justo en el momento en que colgaba el teléfono con un firme y seco.

Entonces haz como quieras.

¿Todo bien?

Candy, que bueno verte, pasa, no es nada. – el celular de Archie sonaba insistentemente y Candy pudo observar discretamente que la que llamaba era Anne.

Contéstale si quieres vuelvo después.

No, no es necesario, dime, ¿en qué puedo ayudarte? O solo has venido de visita para darme el placer de tomar contigo el primer café de la mañana.

Jajajajaja, Albert ya se ha hecho cargo de mi primer café de la mañana, pero te acepto el segundo.

Claro, dime, ¿Cómo están?

Felices de estar en casa, Drew ha estado perfecto, cada día come un poco más, y bueno, lo veo con más energía, juega, corre, grita, es un niño Archie, el niño que en realidad no había sido en mucho tiempo.

¿Y Albert y tú?

Albert y yo… no se que decir, prometimos criar juntos a Drew, y lo veo cómodamente instalado en el penthouse, está hablando de ampliar y remodelar…

Es que el penthouse se quedó en fase uno…

¿Fase uno?

No debo decirte esto, pero, el proyecto completo lo hizo pensando en el día en que se casaran.

¿Él y Allison?

Jajajajajaja, no, creo que nunca pensó en casarse con Allison, no, Candy, ese penthouse iba a ser tu regalo de bodas, cuando terminaron paró el proyecto, y cuando volvió a Londres simplemente lo adaptó a su nueva vida…

No hablas en serio.

Hablo muy en serio, Candy, no se porque no se dejan de juegos y simplemente se permiten amarse.

Es demasiado pronto Archie, y pasaron tantas cosas, lo lastimé profundamente, y él a mi cuando se fue… entiendo que era necesario, pero hoy importa mas Drew que lo que nosotros podamos tener.

Así que vivirán juntos como hermanitos…. Jajajajaja por Dios Candy, ese hombre muere por ti y tú por él, vamos a ver cuanto duran compartiendo cama sin tocarse.

¡Archie!

Cuando eran novios no podían quitarse las manos de encima, y aún ahora ¿cuántas veces al día se toman de la mano, se abrazan? Seguro tienen más contacto físico que tú hermana y yo. – había un leve dejo de amargura en esa última frase.

¿Qué sucede entre tú y Anne?

Nada.

¿Nada?

Así es, ese es precisamente el problema, está encerrada en si misma, en sus proyectos, ser madre no le hace la más mínima ilusión, no sé siento que la pierdo y me pregunto si alguna vez la tuve…. Pero ese no era el punto, ni la razón por la cual viniste, dime, ¿qué te trajo aquí hoy?

Daniel Thompson hizo ayer una donación a DAWR de 5 millones de libras.

Pues es una buena deducción fiscal, ¿cuál es tu pregunta?

¿Se le pueden devolver?

No es el único donador, y Albert ha invertido muchas veces más que eso en el proyecto, yo creo que devolvérselo es darle más importancia de la que tiene, pero sobre todo creo que esto es algo que debes hablar con Albert no conmigo. Dale la mención que damos en el programa a nuestros donadores en la próxima gala, como a cualquier otro donador y listo, es lo único que puedo aconsejarte, pero en serio háblalo de frente con Albert, no tienes porque sentirte culpable en ningún momento, y creo que si van a vivir juntos, como sea que se imaginen eso deben comenzar por confiar el uno en el otro en todos los sentidos, este es el primer ejercicio, tiene de dos, no darle importancia, porque después de todo, según tú solo te ve como su amiga y la madre de su hijo, o volverse loco de celos irracionales y confesarte que en realidad te ama con locura… al menos sabrás donde estás parada.

¡Archie!

Es la verdad, no puedo decir más, y no soy Anthony, tu sabes que yo no me ando con sutilezas, lo siento, mi querida cuñada y prima, las cosas como son, ahora bien, ¿estás lista para deslumbrar al próximo inversionista?

¿Por eso pidió papá que viniera?

Digamos que el señor Akura quedó impresionado contigo cuando negociaste con ellos en Japón.

¿Japón? Hace años de eso.

Pues, el requirió que tu estuvieras presente, lo cual viniendo de un hombre de oriente es un cumplido muy grande, alabó tus virtudes en los negocios, y quiere que tu le des la nueva propuesta. ¿La estudiaste?

Sí, Albert me ayudó anoche, y Charliee hizo una excelente presentación.

Pero no vengo vestida como para hablar con japoneses.

Entienden que están en nuestro territorio y son menos tradicionalistas, ¿recuerdas la etiqueta pertinente?

Por supuesto, no te preocupes por ello. Te dejo para que empieces tu día, y yo que tú le respondería la llamada a Anne, 25 llamadas perdidas, debe estar por querer matar a alguien.

Claro, a mí, pero para eso debería estar en el mismo país que yo, así que por lo pronto estoy a salvo.

¿Dónde…?

Thailandia, en un spa exclusivo, al parecer tienen el último tratamiento rejuvenecedor, y era importante pasar 15 días envuelta en hojas de algo… en fin, no te aburro con mis problemas matrimoniales, ve a repasar esa propuesta.

Tres horas después.

Candy veía a su padre, a William y a Archie desde el otro lado de la mesa.

Estuviste simplemente perfecta. – la alabó William.

Albert me enseñó bien. – le respondió ella.

Te propondría ir a celebrar gatita, pero asumo que mi querido primo muere por que estés de vuelta.

Archiebald, no la molestes. – le dijo Victor en ese tono que conocerlo desde que era un bebé le permitía.

Jajajajaja, creo que ya estoy acostumbrada papá, no te preocupes.

¿Llevarás a Victoria esta noche? – preguntó Victor afablemente.

Sí Victor, los veo a ti y a Katherine en la noche, ahora si me disculpan, tengo algunos asuntos que atender. – les dijo con una sonrisa y poniéndose de pie elegantemente con ese porte de caballero que lo caracterizaba, besó a Candy en la mejilla e hizo una inclinación de cabeza a Victor y a William.

William se puso en pie y sirvió dos dedos de whiskey escocés puro para él y lo mismo para Victor.

¿Candy? – preguntó William antes de servir un tercer vaso.

No William, no creo que puedo beber Whiskey a esta hora, agua está bien.

¿Están bien, hija? – había una nota de ansiedad en la voz de Victor.

Papá, ustedes mismos nos han visto, estamos bien los tres, así que no tienes porque preocuparte, en todo caso lo que nos debe preocupar es tu salud. – le dijo ella tranquilizadoramente.

Estoy perfecto, me alegra que hayas venido hoy, y que hayas disfrutado de la junta. – le respondió el con firmeza.

¿Se nota? – había un poco de culpa y duda en la voz de ella.

Por supuesto que se nota Candice, irradias felicidad, la cual asumo que es más bien producto de que mi hijo y mi nieto estén contigo, que de entretener a una sala llena de viejos cada vez mas obsoletos, pero se te da bastante bien, tal vez algún día no muy lejano puedas retomar la presidencia. – William con una sonrisa.

Jajajajaj, creo que ambos están completamente equivocados, la reestructuración ha resultado buena, creo que funcionamos mejor como empresa, que cuando ustedes llevaban la mayor parte el peso. ¿Quieren retirarse?

No, mi cielo, no queremos retirarnos, solo, que en algún momento la realidad sigue siendo que tú y Albert serán quienes estén al frente de todo esto.- le respondió Victor con dulzura.

Pues espero que aún falte tiempo para que eso suceda, además Archie también puede tomar más responsabilidades, hacerse cargo de la parte de Anne. – francamente para Candice pensar en ese tiempo en el que habían compartido la presidencia era recordar momentos agridulces.

Lo veremos en su momento Candice…- la respuesta de William, la duda en su voz hizo que sus alertas se encendieran.

¿Qué sucede William?

Tenemos noticias nuevas en la investigación. – Victor se adelantó a responder en vez de William.

¿Tenemos lo necesario para hacer algo? – muchas veces había escuchado que había nuevas noticias, pero hasta ahora no había sido suficiente como para proceder legalmente.

Ya localizaron los fondos que sacaron de la empresa, en realidad nunca fueron inversiones legítimas, sino más bien pantallas para malversar fondos, confiaste ciegamente en Sonia, no logro entender porque, el caso es que tenemos casi todo lo que necesitamos para encerrarlas por fraude, pero al final del día es tu decisión como vamos a actuar. – la voz de Victor era calmada y objetiva.

¿Y dónde se esconden el par de víboras? Porque Eliza ha sido lo suficientemente lista como para no dejarse ver todo este tiempo. – había enojo en la voz de la rubia

Van de paraíso fiscal en paraíso fiscal. – le respondió William con sencillez.

¿Juntas? -preguntó Candy incrédula, sobre todo porque siempre tuvo la sensación de que ellas dos no se soportaban.

Al parecer la fortuna que nos robaron no les fue suficiente, y les gustó su alianza comercial, o tal vez personal, en todo caso, sin embargo, creemos que hay una tercera persona, solo que aún no damos con quien es esa tercera persona, pero al parecer es quien en verdad manejó todo el fraude, y por esa persona es que no se han gastado lo que nos robaron…- la mención de parte de su padre acerca de algo personal entre la pelirroja y la morena tomó a Candy por sorpresa.

¿Personal? – Candy alzó la ceja y alcanzó el sobre que su padre le extendió, lo abrió y observó las fotos con incredulidad, no estaba segura de cómo reaccionar. - ¿Cómo sabemos que esto es cierto?

Pues, puede ser su nueva estrategia, pero si es solo una estrategia es caer bajo, Sonia era brillante, no necesitaba prostituirse para hacer dinero. – la voz de William reflejaba todo lo que sentía ante la situación que tenían frente a ellos.

Tal vez en verdad se enamoraron. – aventuró Candy, sin poder encajar a las dos sensuales mujeres ávidas de la mirada de los hombres de pronto en una relación, si no sentimental al menos física, como las fotografías lo mostraban... eso era lo de menos al final, pero vio la mirada de Victor, había algo más.

¿Qué no me estás diciendo padre?

No sé quién es la tercera persona, pero pareciera que es una persona muy cercana.

¿Qué tan cercana, papá?

No lo sabemos aún, pero hay cosas que hablan de conocimiento desde el interior. – Victor respondía directamente las preguntas de su hija, mientras William guardaba silencio, su mirada inteligente parecía perdida.

Sonia tenía acceso… - dijo Candy.

Tal vez no sea nada, hija, pero creemos que lo mejor es esperar a ver donde nos lleva esa línea de investigación para no poner en sobre aviso a esa persona. – le dijo Victor, sabiendo que Candy quería terminar con todo eso de una vez por todas.

Está bien papá, la verdad es que teniendo a Drew conmigo en vías de recuperación todo lo demás palidece, solo no quiero que nadie más se atreva a querer dañarnos. ¿Lo sabe Albert?

Le mandé un correo, pero sabe que tú tienes la última palabra. – le dijo William con franqueza.

Gracias, por hacerse cargo de esto y de todo… yo debí…

No digas nada mi niña, las cosas no han sido nada fáciles. – le dijo Victor tomando la mano de su hija acariciándola un poco.

Gracias William…

Ni lo digas Candice, te vi crecer, fuiste una hija más, y hoy eres la madre de mi nieto, no hay nada más que decir, pero no te quitamos más tu tiempo, ve a casa.

Gracias. – dijo la rubia dándoles un abrazo a cada uno de los caballeros y regalándoles una sonrisa.

Cuando llegó a casa Albert y Drew esperaban por ella con la comida lista, Drew se lanzó a sus brazos con la alegría de un pequeño que adora a su madre con locura.

Mamá… amo… mamá-

Y mamá ama a Drew, mi vida, dame un beso. – Drew no se hizo del rogar y le plantó un efusivo beso en los labios a su madre.

Jajajaja, nada perdido mi hijo. – le dijo Albert en broma.

Beso a mamá. – le dijo el niño, y cuando Albert iba a besar la mejilla de la rubia el pequeño exigió. – No, beso a mamá, boca. – Albert no esperó a que se lo pidieran dos veces y saboreó por una fracción de segundos los dulces labios de ella.

Esa noche fieles al ritual que habían comenzado en el hospital, Candy y Albert se sentaron a disfrutar de un tiempo a solas.

Me dijeron que fuiste un éxito con Akura. – le dijo él con una sonrisa.

Exageran, pero les dije que todo lo que sé te lo debo a tí… ¿recuerdas el viaje?

Recuerdo que morí de celos cuando dijiste que te habías acostado con Grandchester.

Así que después de todo no fue por las apariencias.

Por supuesto que no era por las apariencias.

¿Has sabido algo de él? – preguntó Candy con algo de curiosidad.

Lo de siempre, vaga por el mundo, conquistando mujeres hermosas, haciendo dinero y huyendo de todo compromiso.

Eso es tan Terry, aunque tiene su lado serio.

Jajajajaja, pues tal vez solo contigo, en fin, además de haber cerrado un negocio multimillonario ¿cómo te fue esta tarde en el corporativo?

Bien, platiqué con papá un rato.

Te dijo los nuevos hallazgos. – no era una pregunta, sino una afirmación.

Sí… ¿Qué piensas?

Hay algo más Albert, de pronto pareciera que no solo fueron ellas, además, ¿porque seguir estafando? ¿porque el dinero está intacto? Papá dice que pareciera que…

¿Qué hay un tercero?

Sí… ¿Cómo…?

Mi papá dijo lo mismo. Ya daremos con las respuestas, princesa, hoy no importa… no te agobies con eso. Trajiste cosas de DAWR.

Sí, recibimos una donación significativa.

¿Cuánto?

5 millones de libras esterlinas.

Eso es bueno, podemos darle luz verde al proyecto que teníamos en pausa para los niños en África…

No sé si debemos aceptarlos. – le dijo ella buscando la forma de decirle lo que en realidad no quería.

¿Porqué?

Toma. – dijo extendiéndole el sobre, cuyo monograma Albert reconoció de inmediato.

Bueno, ese hombre no entiende, mañana mismo voy a dejarle claro que mi mujer no está en venta. – le dijo enojado, haciendo a Candy recordar las palabras de Archie sobre los posibles celos irracionales.

¿Tu mujer? – le preguntó ella con voz suave arqueando la ceja, y haciéndolo consciente de lo primitivo que había sonado eso.

Para el mundo, viviendo juntos como lo hacemos, eres mi mujer, nuestra intimidad y acuerdos no deben importarle a nadie más.

¿Qué sigue que me propongas casarme contigo solo para aguardar las apariencias? – le dijo ella un poco molesta, lo cual hizo que la ira de Albert se esfumara en segundos.

No, princesa, perdóname, es solo que… - ¿cómo confesar que no soportaba pensar que alguien más pudiera conquistar su corazón?

Estás celoso. – le dijo Candy directa, poniendo en palabras lo obvio.

Siempre, siempre estaré celoso hasta del aire que roza tu piel, princesa, pero dime que quieres hacer. – le confesó humildemente con la verdad, no tenía caso pretender lo contrario, la respuesta humilde y sincera calmó los ánimos de la rubia.

Creo que regresárselo es darle demasiada importancia, lo pondremos en la lista de benefactores en la próxima gala y punto. Ya Charliee envió su comprobante fiscal para la deducción de impuestos. Pero si planeamos vivir juntos, esto solo puede funcionar si somos completamente honestos el uno con el otro. – bendito Archie por sus palabras sabias de esa mañana, pensó Candy.

Tienes razón, por supuesto que tienes razón, princesa, así que una gala…

Al inicio del próximo año tal vez… ¿qué hiciste tú el día de hoy?

Busque casas.

¿Buscaste casas?

Sí, hablamos de querer una casa de campo en algún poblado cercano, así que puse a nuestro agente de bienes raíces a trabajar, le di una lista de cosas que me gustaría que tuviera, pero ahora creo que debí haberte pedido a ti que la revisaras, toma, le dijo extendiéndole el ipad para que revisara lo que él había puesto.

Ella trató de leer con atención, en realidad mil cosas daban vueltas por su cabeza. Por supuesto que la lista era perfecta, y no podía sacar de su cabeza lo que Archie le había confiado sobre el penthouse.

Está perfecto Albert, además tu conoces la zona mejor que yo.

Bueno, nos enviarán fotos, iremos a verlas y tomamos una decisión, ahora bien, estos son los planos originales de aquí…

Candy se perdió en el sonido de su voz, en su sonrisa, en la forma en la que tocaba su brazo y le pintaba imágenes vívidas sobre como quedaría su hogar, saber que todo eso había sido planeado para ella en un principio derretía su corazón.

Días antes de Navidad.

Albert entró emocionado sin llamar a la habitación y se encontró a Candy vestida solamente con un fino juego de lencería francesa color azul claro con detalles en negro, que por supuesto le quitó el aliento.

Lo siento… - dijo sin poder quitar su vista de su incomparable anatomía.

Candy se rio, debía sentirse indignada, pero en vez de ello, ver su expresión, y ser consciente del efecto que tenía en él, cuando miles de veces había tenido que contenerse para no recorrer con sus manos su masculino pecho cuando él se quitaba la camisa como si nada, o se iba a la cama con el torso desnudo, y después la envolvía en sus brazos para dormir.

¿Ibas a decirme algo? – le preguntó mientras con naturalidad ajustaba las medias color negro al liguero de encaje que llevaba, tomaba de la percha un ajustado vestido recto, y se lo ponía despacio, esa noche irían a casa de sus padres a cenar. Albert tragó saliva y logró reacomodar sus ideas lo suficiente para contestarle, sin dejar de observar el espectáculo de sensualidad que tenía frente a él.

Mañana debes empacar. – alcanzó a decir.

¿Empacar?

Para navidad, Martin nos dio autorización para viajar.

¿Qué debo empacar?

De preferencia el bikini negro de la otra noche, y ese juego de ropa interior. – le dijo él descaradamente refiriéndose al infame traje de baño que había dejado uno de sus pechos al descubierto.

Jajajajaja, estás loco, ¿A dónde vamos?

A la playa, pero no te diré a cuál.

Bien, hazme un favor, ¿quieres?

Claro.

Sube el zipper del vestido. – Albert recordó la primera vez que ella le había pedido eso, haciéndolo olvidar su alemán y desear deshacerse de la prenda, el cierre comenzaba en la parte baja de su espalda, y él comenzó con la tarea lentamente, acarició su espalda con el pretexto de acomodar un tirante diciéndose que dos podían jugar ese juego, y cuando terminó besó su nuca.

Albert… - su voz sonaba entrecortada, era claro que su cercanía producía algo en ella también.

¿Sí? – le respondió él sin quitar su nariz de la curva de su cuello, y esperando las palabras mágicas, quería escuchar de sus labios "hazme tuya" y por supuesto él no se haría del rogar.

Nos esperan para cenar. – dijo ella apartándose y tomando su abrigo con una sonrisa maliciosa en sus labios.

Tendrás que darme un par de minutos, y ahora bajo. –

Puedo esperarte. – le dijo ella cerca de él.

Sí te quedas necesitaré más de un par de minutos para bajar, y tú tendrás que arreglarte de nuevo. -le dijo él con una mirada intensa.

Bien, entonces te dejo solo. – le dijo ella recorriendo su masculina figura con los ojos y deteniéndose un poco más de tiempo en la parte indiscreta de su anatomía.

Albert cerró los ojos, la deseaba con todo su ser, pero aún no era tiempo, se calmó y salió para ir a pasar un tiempo en familia.

En algún lugar del mundo.

Candy llevaba los ojos vendados para diversión de Drew, y esperaba sentir el olor de la sal, la humedad y el calor de un destino tropical, pero algo estaba raro, el olor salado, la humedad, el romper de las olas estaban ahí, pero no hacía calor, llevaba una hora con los ojos vendados y al parecer habían llegado a su destino, pero su mente no entendía.

Albert, ¿dónde estamos?

Lo verás en un momento, espera, párate justo aquí. – le dijo tomándola del brazo para guiarla con cuidado. Drew dormitaba en la camioneta. - ¿Estás lista? –

Sí… - le dijo ella emocionada y confundida a la vez.

Puedes quitarte la venda.

Candy lo hizo y fijó su vista frente a ella… no estaban en una isla tropical, por eso era que no hacía calor, frente a ella estaba la centenaria e imponente construcción que había cautivado su corazón y su imaginación tiempo atrás, el castillo Andrew.

¡Albert, esto es, maravilloso! – gritó dando pequeños brincos y lanzándose a su cuello para que abrazarlo, el la alzó en brazos y la apretó fuerte contra sí. En medio de su emoción Candy recordó un pequeño inconveniente.

¡Albert, empaqué bikinis, y shorts… mini vestidos! – le dijo en tono de reclamo, ya que esas habían sido sus instrucciones.

Podemos poner la calefacción a 35 grados, y así puedo verte desfilar en bikini por el castillo. – le dijo con una sonrisa socarrona.

No es gracioso. – había un puchero en su rostro, él acaricio suavemente su mejilla y con voz dulce le respondió.

Princesa, no tienes de que preocuparte, vamos adentro y lo verás.

Sacaron a Drew y entraron a la enorme construcción, no había nadie para recibirlos, pero todo estaba agradablemente dispuesto, había fuego en las chimeneas, las arañas de luces estaban encendidas, el castillo relucía en todo su esplendor, listo para recibir al futuro amo, Candy sabía que debía haber un ejército de sirvientes a la mano, pero la instrucción debió haber sido que les dieran privacidad, cada detalle en el hermoso lugar la transportaba a otro lugar, una era completamente distinta, una donde los príncipes, las princesas, los dragones y los caballeros andantes eran una realidad.

Albert la llevó de la mano por uno de los largos corredores de piedra, hasta una doble puerta de nogal.

Esta es nuestra habitación, su alteza. – le dijo en broma, cediéndole el paso a una lujosa suite.

Es hermosa, nunca había estado aquí…

Normalmente permanece cerrada, ven. – le dijo guiándola a una hermosa habitación decorada en tonos color crema y dorado. Candy pudo ver sobre la cama extendido un hermoso vestido de brocado y terciopelo color purpura, perteneciente en definitiva a otra época.

Es un vestido de princesa… - le dijo ella incrédula.

Abre el armario. –

Candy obedeció y lo que vio la dejó sin aliento… una fila de vestidos de apariencia antigua, hermosos, suaves, perfectos para esas tierras salvajes y fantásticas.

No tenía palabras para agradecer, simplemente lo abrazó y estuvo a punto de rozar sus labios, pero alguien llamó a la puerta y la magia del momento se rompió.

Esa noche después de cenar, Albert la abrazó de nuevo frente a la chimenea, las manos de ella vagaron por su amplio pecho como con descuido, y él correspondió recorriendo su espalda con sus manos de manera sensual, no podían quitar la vista del otro, no había palabras, solo anhelos y respiraciones entrecortadas.

¿Candy? -

Ella recargó su cabeza en su pecho escuchando el acelerado corazón de él, la cercanía los embriagaba, los volvía locos, no era la primera vez que se acariciaban tan insinuantemente sin besarse, pero la cordura debía poder más.

¿Cada quien en su habitación? Gracias, que descanses. – le dijo apresurada y nerviosamente, poniéndose de puntillas y besando su mejilla, necesitaba salir de ahí, o si no terminaría haciendo el amor con él en la alfombra frente a la chimenea.

Candy…

No lo digas por favor. – le dijo llevando su dedo índice a la boca de él en un gesto de silencio y desapareciendo dentro de la habitación, cerrando la puerta tras de sí.