Hola Chicas, fin de semana ocupado, peor por aquí les dejo estas letras, espero que les gusten
RAA 43
Una semana después del mágico handfasting.
Candy dio un vistazo a su alrededor, al hermoso, acogedor y mágico lugar que había sido su paraíso particular durante la última semana, vestía de negro, leggins, un sweater negro, botas altas, y se arrebujaba en el magnífico tartán de lana de los Andrew que Albert había usado la noche de su handfasting, ahora era suyo, Albert se lo había dado pasaba a ser parte de la historia familiar, y Candy había decidido que lo quería con ella, no pulcramente guardado en una caja de madera de cedro, sino firmemente acomodado alrededor de sus hombros, tal vez cubriéndola a ella y a Drew mientras leían un cuento, quería que el tartan fuese parte cotidiana de sus vidas, que cuando ella muriera, sus hijos y nietos recordaran las veces que habían tejido historias de vida alrededor de la orgullosa pieza de tela, de fina lana de merino, con el altanero verde y rojo de los Andrew, junto a los finos hilos de oro
Por un momento se preguntó si acaso sería posible que ese mágico lugar fuese su casa, su hogar, el lugar dónde su familia creciera, se imaginó chiquillos rubios corriendo por los corredores, montando sus ponys a lo largo del parque, explorando los bosques… por ahora sabía que no era la decisión más práctica, debían volver a Londres, había trabajo, y mil cosas por hacer, pero tal vez en un futuro no muy lejano, lograría que también ese sueño se hiciera realidad.
Albert entró a la habitación y la observó de pie en medio de ella observando el lugar como si quisiera despedirse de cada rincón y mueble que había sido mudo testigo de sus amorosos escarceos de la última semana. Se veía hermosa, sus rizos caían desordenados por sus hombros, amaba verla vestida de negro, y el toque que el tartán le prestaba era simplemente alucinante, perfecto.
Se acercó a ella en silencio y la abrazó por la espalda, aspiro su fragancia característica con adoración y deseó detener el tiempo.
¿Qué piensas princesa?
¿Crees que algún día este pudiera ser nuestro hogar? – le preguntó ella recargándose con confianza en el fuerte muro de protección que era el cuerpo de su amado para ella.
Albert no se sorprendió del todo por la pregunta, y a decir verdad era algo que a él mismo le parecía perfecto. Pero también sabía mejor que ella que había dejado cosas pendientes por resolver. Y una de ellas, la que mas le apuraba era hablar con Candy sobre el hallazgo de Archie, tal vez el camino de regreso a casa fuese el momento adecuado.
¿Albert? – la voz de la rubia lo sacó de sus pensamientos.
Sí, pero no ahora, princesa, también me encantaría… tal vez para cuando nazca el bebé que seguro concebimos esta semana. –
Jajajajaja, insistes.
En verdad creo que tengo razón, tu misma lo aceptarás en algunas semanas.
Mi amor… - la ternura y el anhelo embargaban su voz. - es lo que más deseo, hacerte feliz, tenerte a mi lado cuando se mueva por primera vez… - había ensoñación en su mirada.
Será magnífico, ¿nos vamos?
Sí, muero por ver a mi niño. –
Un par de semanas después.
Candy caminaba despreocupada rumbo a la oficina de Albert, llevaba a Drew en brazos, había decidido sorprender a Albert y raptarlo por un rato para ir a comer, saludó a la chica de recepción y pasó de largo sin pedir ser anunciada, las puertas de la oficina de Albert jamás estaban cerradas para ella.
Abrió la puerta después de llamar levemente y entró con una enorme sonrisa, hablándole a Drew con cariño.
Mira quién está ahí. –
¡Papá! – dijo el pequeño luchando por zafarse de los brazos de su madre y salir corriendo a los brazos de su padre.
Candy sintió un ambiente tenso en la habitación, Archie estaba serio, y Albert tenía una arruga de preocupación en el rostro, ambos trataron de cambiar su expresión cuando ella llegó, pero ella los conocía a la perfección, y era difícil que algo le pasara desapercibido.
Decidió que preguntaría a Albert en privado, y saludó con un beso en la mejilla a su querido cuñado y con uno en los labios a su amado esposo.
Gatita, te ves increíble, creo que esto de ser la señora Andrew te sienta de maravilla. –
No puedo decir lo mismo de ti, mi querido Archiebald, dime, ¿Victoria no te deja dormir?
Victoria es un ángel, ella no es la causante de mis ojeras.
Pues entonces debemos culpar a mi querida hermana, tal vez es tiempo de decirle que te de un poco de descanso. - un silencio incomodo se sintió de repente.
Creo que mejor dejo que se vayan a comer o a hacer lo que sea que harán, hablamos después Albert. – Candy observó a Archie irse de la oficina y volteó a ver a Albert.
¿Qué sucede?
Tenemos que hablar… - la seriedad en la voz de Albert, hizo que la piel se le erizara.
¿Amor?
Bien, debo ser completamente honesto contigo, pero sé que tenías un plan, ¿vamos a comer primero?
Albert, es importante, estoy segura de que lo es, en cuanto entré y vi tu cara de preocupación, el estrés en la de Archie… -
Bien, Archie se va a divorciar de Anne. - las palabras de Albert no la tomaron del todo por sorpresa, sabía que las cosas no eran perfectas entre Archie y Anne, pero nunca se imaginó que llegarían a eso.
¿Estás seguro? ¿tan mal están las cosas?
Sí… ¿en verdad te sorprende?
Sé que Anne es difícil, pero creí que Archie la adoraba…
Candy, lo que tengo que decirte y mostrarte no es sencillo, pero, debes estar enterada.
Amor, me estás asustando…
Tenemos a la tercera persona involucrada… - la mirada azul de Albert le dijo todo lo que tenía que saber.
No… Albert, eso es una locura, ella no es la persona mas amorosa del mundo, pero… ¿quién más lo sabe? Una noticia así mataría a mi padre… Dios… - Albert la observó dar vueltas por la oficina, sabía que no era nada sencillo lo que tenían frente a ellos.
Amor, sé que es complicado, tanto Archie como yo lo sabemos, y precisamente por eso es por lo que no hemos hecho nada, pero no podíamos posponer por más tiempo el decírtelo…
Alto, ¿por más tiempo? ¿desde cuando sabes esto? – Albert sabía perfectamente que no había otro camino más que la honestidad.
Antes de la gala de DAWR, Archie lo sospechaba, encontró cosas, me las enseñó, pero no podía decirte hasta no tener todos los hechos…
¿Y ahora los tenemos?
Sí… pero además del divorcio, lo que sigue no lo podemos decidir nosotros, lo que sigue te toca a ti, si no fuera Anne, no me tocaría el corazón, y no lo hago por ella, sino por ti, por Victor, porque te prometí que tu decidirías que hacer cuando tuviésemos todos los hechos…
¿Qué puedo decidir cuando es mi propia hermana la que está metida en todo esto…? ¿Hay posibilidades de que haya sido Eliza y ella solo terminó metida en ello sin querer? Así como yo…
No lo creo mi amor, en verdad no lo creo, pero entiendo si debes dudarlo, mira, aquí está todo lo que encontramos, llevémoslo a casa para que lo leas, lo analices….
Quiero hablar con ella…
Amor, no es lo más conveniente, gran parte de nuestra ventaja es que ella no sabe que tenemos esta información.
Albert, es mi hermana… -
Drew jugaba en la alfombra, Albert se puso en pie y fue hasta ella para abrazarla. Candy dejó que sus fuertes brazos la rodearan y reconfortaran en ese preciso momento, lo necesitaba, su mundo, su ideal de familia se desmoronaba a su alrededor, si bien Anne siempre había sido opuesta a ella, nunca habían tenido una confrontación real, y ahora saber que precisamente su hermana mayor era la responsable, o al menos estaba involucrada en una telaraña de mentiras que había sido diseñada para destruir su vida, era algo que su mente no alcanzaba a procesar.
Tengo que pensarlo… - Candy había llenado de aire sus pulmones y tratado de acarar su mente, pero sabía que era imposible en ese momento hacerlo.
Está bien, tenemos algo de tiempo… ¿vamos a comer? – Albert sabía que ella esperaría antes de darle una respuesta, y creía firmemente que debía darle su espacio, pero estar para ella en todo el proceso.
¿Y después a casa? -
Sí, después a casa. – Albert la recibió en sus brazos por unos momentos, y después sin dejar de rodear sus hombros, salió con ella con Drew en brazos, quien los viera caminar por los pasillos no podía hacer algo más que disfrutar del cuadro acogedor que presentaban, se notaban profundamente enamorados y felices, pero quien los conociera bien, podría adivinar la sombra que acababa de cernirse sobre ellos.
Candy terminó de leer los papeles y movió su cuello intentando aliviar un poco el estrés que sentía sobre sus hombros en ese momento, Albert había llevado a Drew a la cama para darle espacio, y ahora ella tenía a su alrededor todas y cada una de las pruebas. Las lágrimas corrían por sus mejillas, así la encontró Albert, rodeada de papeles, sentada en medio de la cama, con la mirada perdida y los ojos anegados.
¿Princesa?
Sé que debería estar enojada, pero no lo estoy, Albert, ella está muy mal, cada vez más lejos de todo… además, su hábito de drogas… esto es algo que devastará a mis padres, y ya sé que todas las malas decisiones que yo tomé también fueron terribles para ellos, pero no puedo dejar de pensar que está enferma, su adicción es una enfermedad Albert, y no puedo sacar eso de mi cabeza… debe ir a rehabilitación, seguramente una vez que Archie le pida el divorcio quedará deshecha, y no puedo dejarla sola…debemos ayudarla, y si recuperar a Archie está fuera de sus posibilidades, al menos debe ser una madre saludable para Victoria.
Albert la escuchó en silencio, entendía perfectamente lo que ella decía, no estaba de acuerdo con todo, sin embargo, también sabía que no entendería razones, estaban hablando de su hermana, una hermana con la que no había congeniado, de la que siempre había recibido críticas, o ataques pasivo agresivos, pero era su hermana, y su amada esposa no sería Candy, si no pensara lo mejor de los demás, y si no ofreciera su lealtad incondicional a su familia.
¿Albert?
Archie y yo sabíamos que esta sería tu respuesta, Archie le dirá esta misma noche que quiere el divorcio, y usará la información para conseguir la custodia de Victoria si Anne se niega, pero la usará como medio de presión, no como medio legal, después de eso, si quieres hablar con ella… el problema es que no podemos proceder legalmente por fraude en contra de Eliza y Sonia, si no lo hacemos contra Anne también… tu venganza, o ajuste de cuentas quedará de inmediato imposibilitado, el dinero podemos recuperarlo…
Pero esto nunca fue por dinero…
Así es, esto era una búsqueda de justicia, de paz…
Casi preferiría no saber nada de esto… bien, no importa si no podemos hacer nada contra Sonia y Eliza, prefiero que mi hermana este bien, que se rehabilite, que mis padres estén en paz…
Mi amor, la condición de su libertad debe ser su rehabilitación, no es algo que puede ser dejado al azar, y no hablo solo de rehabilitación por las drogas, sino la rehabilitación psicológica que obviamente necesita, no puedes dejar de ver que estamos tratando con una adicta, y probablemente una mujer con rasgos narcisistas y psicópatas, no soy psiquiatra, y puedo estar equivocado, pero me toca ser objetico y realista en esto Candy, sé que tú no podrás, me corresponde a mi cuidar de ti, de Drew, de tus padres.
Pero ella no inició todo esto…
Candy, mi amor, de todo corazón deseo que tengas razón, que Anne no haya sido la que comenzó todo este engaño años atrás, y solo haya sido utilizada por Eliza, porque si ella fue quien lo hizo, quien lo planeó, estamos hablando de cosas mucho más graves, de una mente tal vez enferma, más allá de todo rescate.
Albert, es mi hermana, y también hemos tenido buenos momentos, no puedo olvidar eso.
Albert, la vio con amor, él no iba a destruir su amor de hermana, pero estaba casi seguro que, ella estaba equivocada, no quedaría, más que vigilar a Anne…
¿Qué hay de tus padres?
Debemos decirles, ¿no es así?
Sí… creo que es lo más honesto, y es mejor hacerlo cuidadosamente para no afectar la salud de Victor.
¿Me acompañarás a hablar con ellos?
Sabes que sí.
Tengo miedo, Albert, pero, por otro lado, soy tan feliz, a tu lado, con Drew, con todo lo que ha sucedido, que no quiero perder tiempo en temores o venganzas.
¿Lo dices por Eliza y Sonia?
Sí, lo digo por ellas, mientras no estén en nuestras vidas no importa…
Albert quería ser tan optimista como ella y creer verdaderamente que todo estaría bien, pero sus instintos se mantenían en alerta, sin embargo, sabía de sobra que ella necesitaba relajarse, descansar, lo que venía no sería sencillo, y él no podía sacar de su mente que ella seguramente estaba embarazada, así que la cuidaría aún de ella misma, juntó el montón de papeles que tenía en la cama, y se acercó para abrazarla y besar su frente.
Vamos a dormir, estás cansada, mañana buscaremos el momento de hablar con tus padres.
No quiero dormir, no puedo, mi mente está demasiado ocupada…
Tal vez si te abrazo y te doy un masaje, puedas relajarte. – le dijo él tentadoramente, Candy sabía que era con la verdadera intención de relajarla, pero necesitaba más que un masaje, para sacar toda esa maraña de emociones conflictivas de su mente.
Hazme el amor… solo tus besos, pueden evitar que yo piense.
Tus deseos son órdenes amor mío. – le dijo él con una sonrisa, mientras la besaba tiernamente, y dejaba que la naturaleza de su amor siguiera su curso.
Mansión Cornwell.
Anne llegó a casa… en realidad hablar de su mansión en Londres como su hogar era algo lejano para ella, hacía tiempo que la hermosa mansión en la que había invertido tantas energías no era nada más que el mausoleo de lo que muchos pensaban era un matrimonio de ensueño, rebuscó en su bolso antes de descender de su auto, encontró su caja de píldoras y tomó unas cuantas al azar, las metió en su boca y las tragó en seco sin siquiera parpadear, debía sonreír, encontrarse con Archie, como si nada sucediera, aunque algo le decía que las cosas no andaban bien, confiaba en su habilidad de lograr que su esposo le perdonara su ausencia una vez más.
Descendió impecablemente vestida como siempre, zapatos de tacón, un vestido de calle, peinado sofisticado y maquillaje perfecto, sabía que se veía hermosa, y también sabía cuanto apreciaba Archie la belleza, sacó del auto un enorme oso de peluche, algo le decía que esta vez debía jugar el papel de madre dichosa de volver a casa con su hija… su hija, no estaba demás recordarle a Archiebald, que Victoria era su hija, que la niña la necesitaba, aunque fuera solo para llenar su habitación de objetos inútiles, y ropa de diseñador.
Miles, el apuesto joven que era su chofer y algo más, cuando estaba en Londres salió a recibirla.
Señora, no sabía que la esperábamos. – le dijo él con un brillo de algo en la mirada, que Anne cortó en seco, no podía arriesgarse a nada sin antes saber que terreno estaba pisando.
No tengo porque avisarte, con que mi marido sepa es suficiente, baja los obsequios de Victoria y mi equipaje, ¿se encuentra el señor Cornwell en casa?
Sí señora, James me pidió que le informara que su esposo y su hija se encuentran en la biblioteca. – Miles conocía el genio de los dos mil demonios que la señora podía tener, y también sabía de sobra que cuando fuera requerido, ella misma los buscaría, así que le respondió humilde y respetuosamente.
Anne no respondió nada y entró a la casa, con el oso en brazos y una cálida sonrisa en el rostro, en parte era como representar una comedia, caminó con seguridad hasta la biblioteca, y entró a la enorme estancia, elegantemente decorada en sobrios colores, repleta de muebles antiguos y primeras ediciones, para encontrar a su marido en el suelo jugando con la pequeña, Archiebald alzó la mirada al verla entrar, la característica nube de Chanel que solía acompañarla inundó el lugar, y Archie vio a la que aún era su mujer, y después a su hija, quien ni siquiera reaccionó ante la presencia de su madre, esa era la realidad, para Victoria, Anne era una perfecta desconocida, si bien, le sorprendió el detalle del oso en brazos de ella, la conocía suficiente como para saber que era capaz de recurrir a cualquier artimaña con tal de salirse con la suya, eso le había quedado más que claro con los papeles que había encontrado, y con las cosas que los investigadores habían encontrado sobre ella.
Amor mío, ya estoy en casa, ¿no vienes a saludarme? – preguntó ella con voz melosa ante el hecho de que Archiebald no se movió de su lugar ni la saludó cuando ella entró en la habitación.
¿No te preguntas, porque tu hija no reacciona ante tu presencia? – la voz de Archie era suave, pero fría., por un momento la desconcertó, pero recuperó el aplomo con presteza.
Porque aún es muy pequeña, Archiebald, esa es la razón, ahora, si estás molesto por algo tal vez sea necesario que lo hablemos, pediré que venga la niñera por ella.
¿Cuál niñera Anne? – había algo en el tono de Archie, no era normal que la interrogara tanto, normalmente, cuando ella llegaba a casa, era como si nada hubiese pasado, la trataba con cortesía y deferencia, como si su llegada fuese algo que él había estado esperando por mucho tiempo.
¿Cómo que cual niñera?, la niñera de Victoria. – su mente trataba de comprender, y de mantener la calma, pero el efecto de las pastillas no era el esperado, tal vez se había equivocado de combinación.
La niñera de Victoria… ¿sabes su nombre acaso? ¿sabes que hay una nueva?
La anterior era muy eficiente. – eso era lo más que podía recordar, en ese momento.
La anterior… Helga, era eficiente, pero fría, así que di sus servicios por terminados. – Ahora comenzaba a recordar detalles.
¿Fría? La mujer tiene años de experiencia en educación, ha trabajado con gente muy importante, ¿sabes lo que me costó conseguirla? Había una lista de espera enorme, y algunos nombres de royals y nobles estaban incluidos en esa lista. –
Así que era la niñera que todos querían y por eso debíamos tenerla, pues, alguien más debe ser muy feliz ahora, pero, lo que a mí me importa es que mi hija es feliz.
Anne se acercó a su hija, y la observó detenidamente, vestía un conjunto sencillo, nada de vestidos de última moda, solo algo adecuado para jugar, algo que ella ni en un millón de años le habría puesto, la chiquilla estaba endiosada con su padre, en su escaso año de vida, Anne pocas veces se había hecho cargo de ella, y con sorpresa se dio cuenta que la niña caminaba. Estaba a punto de decir algo, cuando la puerta se abrió sin ceremonia alguna, y una joven sencilla, de sedosos cabellos rubios, y enormes ojos grises, enfundada en jeans y un sweater entró a la estancia, Victoria caminó bamboleante con una enorme sonrisa hasta ella, y le extendió los brazos, mientras la mujer la alzaba y le hablaba en tonos dulces.
Hola princesa Victoria, es hora de tu baño, y después a cenar, ¿le preguntarás a papi si él nos acompañará a darte un baño. – la joven sonreía, Anne la observó con detenimiento, mientras Archie se ponía en pie, pudo notar un brillo especial en los ojos de su esposo. La joven era bonita, sencilla, su ropa no era nada especial, y Anne por un momento se sintió superior, Archie nunca se fijaría en alguien así, no, su marido era el tipo de hombre que podía distinguir un sweater de chachemira real de uno falso con tan solo verlo, el hombre que podía escoger para ella un atuendo perfecto para cualquier salida, ese hombre no podía estar interesado en una chiquilla vestida en jeans, tennis, y un sweater que de lejos se veía era de lana barata, ella se encargaría de ponerla en su lugar, y de asegurarse que el uniforme que usara fuese apropiado, en todo caso, se encargaría de deshacerse de ella.
Archie le sonrió a la chica, y se dirigió afablemente a ella, respondiendo la pregunta que indirectamente le había hecho al hablar con Victoria.
No esta noche, Aly. – se acercó y besó a la pequeña en la frente. – debo presentarte a la madre de Victoria. Tomó a la chica por el codo con familiaridad y la llevó hasta el sillón orejero dónde Anne esperaba sentada cual reina en su trono, dispuesta a dar audiencia. – Aly, ella es Anne. – dijo sin mayor ceremonia, y Aly se preguntó si debía hacer una reverencia ante la imponente mujer que tenía frente a ella, como las muchas fotos alrededor de la mansión le decían, Anne Cornwell era hermosa, más allá de eso, tenía un porte y presencia elegante que pocas veces se ve fuera de las revistas de moda, así como un aire regio que en automático le daba a conocer al mundo que pensaba que todos estaban por debajo de ella.
Buenas noches señora Cornwell, un placer conocerla. – dijo con sencillez resolviendo no hacer una reverencia, y balanceando a Victoria en su cadera con naturalidad.
Aly… ¿ese es tu nombre? – preguntó Anne sin responder el saludo.
Alice, mi nombre es Alice, pero Archie, piensa que es más fácil para Victoria aprender Aly.
Alice, ¿sin apellido? – la antipatía de la Anne era palpable, Aly solo contestó en voz baja.
Brown. –
Brown, señora Cornwell. Así es como debes contestar Nanny Brown. Y debe referirse a mi esposo como el señor Cornwell, sé que mi ausencia se presta para confianzas inapropiadas, sin embargo, ya estoy aquí y espero que le quede claro cómo serán las cosas en esta casa de ahora en adelante. – en menos de tres minutos, Anne había dejado claro lo que esperaba de ella, Aly respiró profundo e iba a contestar "si señora" de manera respetuosa, pero Archie intervino.
Aly, ve a darle su baño a Victoria, y pide que le sirvan la cena en su habitación, yo iré a darle las buenas noches. Y llámame Archie, tal como quedamos. – Archie, estaba molesto, pero no haría una escena con Anne frente a nadie, había tomado a Aly por el brazo para guiarla a la salida, sin siquiera darle oportunidad de responder a Anne, LA joven niñera que ciertamente no podía evitar darse cuenta de lo atractivo que era su jefem ni de lo que su presencia provocaba en muchas mujeres, estaba segura de que al día siguiente su trabajo sería historia, y era una lástima, porque en el poco tiempo que llevaba trabajando para los Cornwell había llegado a amar a la pequeña que pasaba la mayor parte del tiempo sola en su habitación, su madre nunca estaba, su padre se dedicaba a ella en cuanto llegaba a casa, pero, Archiebald Cornwell era un hombre muy ocupado.
Anne estaba furiosa, prácticamente fuera de sí, pero sabía bien, que una escena no sería bienvenida por parte de Archie… él regresó, sirvió un par de whiskeys, le ofreció uno y después tomó asiento frente a ella, dio un lento sorbo a su bebida, paladeando el añejo sabor del licor ambarino, tomó aire, y clavó su mirada avellana en ella.
Si Anne hubiese sido una mujer un poco más perceptiva, hubiera visto que en la mirada de él había tristeza infinita, el corazón de Archie estaba roto, porque había amado a la mujer que creía conocer, y que ahora resultaba ser solo una ilusión, porque la Anne que el creyó sería la compañera de su vida, parecía realmente no haber existido jamás.
Observó en silencio por un par de minutos la mujer que tenía frente a sí, tan perfecta, hermosa, elegante, y a la vez tan vacía, enferma, y sola, seguramente estaba sola, porque todo lo que la rodeaba eran lujos y banalidades, no tenia un solo amigo real, había traicionado a su propia familia, y Archie temía que lo que iba a decirle terminaría por ser su perdición, pero por el bien de su hija, debía hacerlo, llenó los pulmones de aire para hablar, pero ella se le adelantó, con aparente indiferencia le preguntó.
¿Hace cuanto que te revuelcas con ella? – el veneno y el desprecio eran palpables, Archie le sonrió con tristeza.
No hagas esto Anne… deja al menos la semblanza de dignidad. – no estaba interesado en una pelea, quería el divorcio, pero era consciente de que por ser la madre de su hija, Anne siempre estaría en su vida, y si ella se lo permitía, él haría lo necesario por ayudarla a rehabilitarse. Pero el gesto de ella era desafiante.
¿Dignidad? No hay dignidad en regresar de viaje y descubrir que tu esposo ha metido en tu propia casa a su amante, para que cuide de tu hija. – Anne no era propensa a levantar la voz, y no lo haría en ese momento, pero el dejo de ira era palpable.
Aly no es mi amante, y tú eres la última persona con derecho a reclamar una infidelidad. – Archie no pensaba engancharse, pero su orgullo había sido herido, más aún, su corazón había sido destrozado, alguna vez había creído que su matrimonio tenía posibilidades, y saber que ella hacía mucho no le era fiel, era algo que le caía como salen una herida abierta.
No sé de qué hablas. – Anne hacía acopio de paciencia para no perder los estribos, debía sin lugar a dudes mantener el decoro.
Anne, querida, se bien con quien, cuando y donde me has sido infiel…- la decepción en la voz de Archie cortó el silencio.
¿Así que esta es la venganza a mi soledad? -
No, no es la venganza a tu soledad, Anne, Aly no es mi amante, es la mujer que cuida de mi hija cuando yo no estoy, la primera además de tu madre y de Candice que le han dado a la niña algo de ternura, así que quita las telarañas de tu cabeza, y sobre todo la idea de que puedes deshacerte de ella, Aly se queda, y tú no vas a incomodarla, ni a ser grosera con ella. – la firmeza en la voz de su esposo la sorprendió, pocas veces en su matrimonio Archie le había dejado las cosas tan claras y directas, Archie era un enamorado de las buenas costumbres, un inglés de cabo a rabo, que, creía que los sentimientos no eran para ventilarse así como así, un perfecto caballero, que siempre la trataba con deferencia, y tomaba sus deseos como órdenes.
Yo soy la madre de Victoria, a mi me corresponde decidir en mi hogar…- Anne estaba preparada para presentar batalla, pero él la interrumpió.
Precisamente, puedes decidir en tu hogar, tienes todo el derecho, así que no te preocupes, hoy mismo saldremos de aquí Victoria y yo… - las palabras de él le cayeron como balde de agua fría.
No seas dramático, Archie… - intentó ella.
No soy dramático, Anne, si te pedí que vinieras… - ahora fue el turno de ella de interrumpirlo.
No me lo pediste, cortaste mis líneas de crédito... y enviaste los boletos de avión, tuve que venir aquí como si fuese una chiquilla llamada a cuentas por una travesura. – el recuerdo de la angustia que sintió cuando le fue informado que todas sus tarjetas de crédito estaban congeladas, así como sus cuentas hizo que la ira aflorara nuevamente.
Te pedí muchas veces que vinieras, Anne, y siempre había algo más que hacer, supuse que esa sería la forma más efectiva de que al fin me permitieras verte. – las palabras calmadas la hicieron cambiar de estrategia.
Estaba ocupada… tengo trabajo… - él ni siquiera la dejó continuar y la enfrentó con la realidad.
Anne, tú no has trabajado desde hace mucho, eres persona non grata en todos los museos importantes, y se bien que no es por que seas impuntual, diva, o adicta, después de todo, eso es lo acostumbrado en el mundo del arte, sino porque, en tu imprudencia ofendiste a las personas incorrectas, tu soberbia te volvió insoportable… pensaste que eras intocable… - Archie sabía de su adicción, las alertas de Anne se activaron.
No sé de que hablas. – intentó negarlo, fingir inocencia, necesitaba más información, no sabía dónde estaba parada.
Archie se puso de pie, y caminó hasta la caja fuerte en silencio, la abrió y sacó algo de ahí, caminó de regreso hasta Anne y le extendió lo que había sacado de la caja fuerte.
Hablo de todo esto. - Anne levantó la mirada y lo vio a los ojos, tomó lo que él le extendía, mientras su mano temblaba involuntariamente. Era un sobre color marrón, y al parecer había muchos papeles dentro. Anne se puso en pie con ese paso elegante que acostumbraba y se dirigió al escritorio, se sentó, sacó el contenido del sobre de un solo golpe, sobre la fina caoba antigua se desparramaron toda clase de papeles y fotografías, la primera en la pila la mostraba a ella en postura comprometedora con uno de sus art dealers. Anne levantó la mirada y pudo ver a Archie observarla detenidamente. Su mirada azul cielo pareció cristalizarse por una fracción de segundo al reconocer en los dulces ojos color avellana de Archiebald que lo había herido en lo más profundo de su ser, pero, Anne no estaba preparada para ser racional, más aún, no estaba interesada en ello.
El mundo debía girar a su alrededor, y en su credo personal, nadie importaba, sino ella.
¿Por eso has decidido serme infiel? - la poca esperanza que había en Archie de tener una conversación real con ella se esfumó, y simplemente le dijo.
Anne, no he decidido serte infiel, he decidido divorciarme de ti… - la palabra divorcio la sorprendió, y trató de mentir.
Fue un error, una vez… -
Anne, veo que piensas que soy terriblemente idiota, ¿sabes? no es porque seas infiel, que a decir verdad no es algo que me emocione, pero, si hubieses tenido un desliz, y fueras una buena madre, o a decir verdad si tan solo decidieras ser una madre para Victoria, tal vez tendríamos solución, tal vez si solo me hubieses sido infiel, y si no hubieses traicionado a todos…
No sé de qué hablas. – ella intentaba negarlo, ¡demonios! Debía haber leído toda esa información, antes de decir nada, tan solo para saber en dónde estaba parada.
Anne, sé todas y cada una de las cosas que has hecho, se que me has sido infiel más de una vez, que hace mucho que perdiste tu trabajo, que no eres una buena madre, y que tú fuiste la que orquesto el fraude que hizo que Candy se fuera, y que todos esos millones están guardados en una cuenta a tu nombre en un banco en las Islas Caimán. -
Archie…- él no la dejó terminar.
Ni siquiera voy a discutir, aquí está el acuerdo de divorcio, puedes quedarte con la casa, los autos, y por supuesto puedes visitar a Victoria cuando quieras, pero, la custodia es mía.
No.
¿No qué?
No puedes llevarte a mi hija, no puedes tener la custodia.
Anne, no es una pregunta, o me das la custodia, o veré que se proceda legalmente en tu contra por el fraude, Albert tiene todas las pruebas necesarias, además no creo que se ventile el hecho de que tienes problemas de adicción, o que salgan publicadas las fotos de ti con cada uno de los no se cuantos hombres con los que tienes que ver desde hace mucho, ¿Qué dirían tus "amigas" si supieran que de vez en cuando también te enredas con sus esposos?
No hablas en serio.
Hablo demasiado en serio Anne, no voy a comprometer el futuro de mi hija, ni su felicidad, puedes verla, siempre y cuando alguien más esté contigo, Aly y un guardaespaldas de mi confianza, tal vez tu madre, o Candy, pero no sé si ellas querrán saber de ti…
¿Qué estás diciendo? - ¿qué tenía que ver Candy en todo eso? Se preguntó Anne un poco confundida.
Albert se lo hará saber a Candy, y por supuesto a tus padres... dime, ¿qué pensabas? ¿cómo pudiste lastimar a tu hermana de esa forma? – toda la calma de Anne se disolvió en llamas de furia, todo ese problema,¡ la pérdida de su matrimonio, de su libertad, eran por Candy!
¡No es mi hermana! Es una recogida, una huérfana, que mis padres decidieron traer a casa, porque estaban decepcionados conmigo, yo no era suficiente, en vez de solo amarme a mí, la trajeron a ella, le dieron todo, incluida la presidencia de la empresa…
Anne, ¿te estás escuchando? Tu nunca quisiste nada que ver con los negocios, ella…
No la defiendas, al final del día, no puedes negar que es con ella con quien querías casarte, eres igual que todos…
Dios, Anne, me casé contigo, quise formar una familia contigo, pero tú nunca estuviste interesada…
Archie… tal vez…
No tiene solución, tu y yo no tenemos solución, no puedo fingir que podría quedarme a tu lado, no después de todo esto, pero como el padre de Victoria no puedo simplemente olvidar que existes, me interesa que estés bien, pero no voy a quedarme a tu lado, no puedo hacerlo, Victoria necesita una madre, estabilidad, amor, y tú no puedes darle eso…
No voy a firmar…
Bien, si esa es tu decisión no puedo cambiarla, con permiso.
NO TE VAYAS, no hemos terminado…
Te equivocas Anne, esto hace mucho tiempo que se terminó, y no voy a perder más de mi tiempo. Consulta con un abogado, no tienes muchas opciones… cuando hayas firmado hablamos.
Archie salió, y a los pocos minutos, Anne escuchó la alarma del auto de él, se asomó por la ventana, y lo vio abrochar a Victoria en su asiento, y abrirle la puerta a la niñera, después abordó el auto y se alejó.
Anne tiró todos los papeles al piso, junto con todo lo que había en el escritorio, rompió todo lo que encontró a su paso, por mucho tiempo que pareció extenderse hasta la eternidad se dedicó a destrozar la habitación, había fuerza sobrehumana en ella, furia básica, elemental, y algo más, la cruel conciencia de que al final, sus peores miedos se hacían realidad, una vez más no era el centro de atención, Archie se había ido por culpa de ella, de Candy, pero Anne sabía perfectamente, que precisamente la culpable de todas sus desgracias no la ignoraría, e incluso, podría convertirse en su más valiosa aliada, rellenó su vaso de whiskey hasta el borde y con una sonrisa sacó las diferentes pastillas de su bolso, las mezcló todas, perfectamente consciente de lo que hacía, tomó algunas, y después marcó un número, era pasada la media noche, pero siguió tomando pastilla por pastilla mientras esperaba a que le respondieran, e incluso, mientras mantenía su conversación.
El característico sonido de marimba de su celular interrumpió la paz de la noche, Candy se revolvió en su cama, abandonó la calidez de los brazos de Albert y en automático contestó. Una femenina voz llorosa y pastosa que le costó trabajo reconocer pronunció su nombre al otro lado de la línea.
¿Candy? – de pronto se dio cuenta quien llamaba.
Anne, ¿Qué sucede? ¿estás bien? – ahora estaba completamente despierta y sospechaba que era una pregunta tonta, Albert le indicó que la pusiera en altavoz con un gesto.
Lo siento…diles que lo siento. – la voz sonaba entrecortada, y arrastraba las palabras.
¿Anne? ¿de qué hablas? ¿Qué tienes?
A mamá, a papá, a Victoria… a ella no la veré crecer… - su voz sonaba cada vez más lejana.
Anne, ¿dónde estás?
No importa…
Albert marcó el número de emergencias, Archie le había llamado cuando Candy ya estaba dormida para decirle que había enfrentado a Anne, y que desde ese día ocuparía el departamento que había comprado en el mismo edificio que ellos.
Anne, sigue hablando… - suplico la rubia.
Dile a Archie que lo amo… y …
¿Estás en tu casa?
No vengas…
Por Dios, Anne, ¿qué hiciste?
Lo que todos quieren hacer pero no se atreven… terminar con todo… desaparecer…
