¡Holaaaa! Extraño leer a muchas de ustedes, espero que este capítulo les guste y que lo disfruten. Bendiciones a todas, y gracias por sus reviews, es lo que me mantiene escribiendo.

RAA 44

Anne abrió los ojos lentamente, todo era brillante a su alrededor y la luz molestaba sus ojos, perecía que dos mil martillos golpeaban su cabeza, trató de enfocar, y descubrir dónde se encontraba, el olor a antiséptico llegó a su nariz, los sonidos de máquinas a su izquierda le indicaron que sin duda se encontraba en el hospital, trató de ver si estaba sola, buscó a su alrededor, y la vio, la menuda figura rubia sentada en el sillón, los enormes ojos verdes perdidos en el infinito y la mirada cristalizada por las lágrimas. Ella estaba ahí, eso era justo lo que había esperado.

Candy… - su voz era rasposa.

Annie, Dios Annie, has despertado, debo llamar a los médicos.

No, espera, primero dime que papá está bien… - los ojos azules se veían suplicantes y Candy respiró profundo.

Sí, él está bien, su salud está bien, pero está triste, y decepcionado.

Claro… es la historia de mi vida, lo que sea que yo haga lo hará sentir decepcionado. – una leve nota de amargura escapó esta vez.

¿Qué esperabas? – Candy no podía tapar el sol con un dedo, si bien su voz fue suave no fue complaciente, y eso desconcertó a Anne, siempre había sabido como manejarla, así que con voz lastimera contestó.

Que entendiera tal cual siempre lo hace contigo.

Anne, no me voy a enredar, estoy aquí, porque eres mi hermana, porque te amo, y creo que estás enferma, pero no voy a caer en tu juego de conmiseración, porque tú sola te has encargado de llegar a donde estás, alejaste a un hombre bueno, que te amaba, tu hija ni siquiera te reconoce…

No tienes derecho a juzgarme. - la paciencia se le acababa, así que terminó por interrumpirla, la voz de la morena había sonado un poco más dura de lo que había esperado.

No te juzgo, solo veo la realidad, estás enferma, muy enferma, es un milagro que no estés muerta después de todo lo que te tomaste…

Todo tiene una razón de ser, pero nadie querrá escucharme, tu debes saber lo que eso implica… - había un mar de tristeza en los ojos azules tan parecidos a los de su madre, y por un momento Candy estuvo a punto de caer en las viejas costumbres, pero ya no era la niña inocente e inmadura de antaño.

Sí, yo mejor que nadie se lo que eso implica, sufrí que nadie quisiera escucharme, que todos me juzgaran, tú misma pasaste juicio, me trataste como una paria, una demente, que no merecía nada, pero resulta que la que había hecho todo eras tú, dime…- Anne no podía ir por ese camino, terminaría perdiendo, al parecer la amada gatita de Archibald sacaría las garras esta vez, y ella no podía darse ese lujo.

Lo siento, solo quiero que me escuches. – Candy jamás esperó escuchar un lo siento de boca de su hermana y eso ciertamente la desarmó.

Te escucho entonces. – Anne sabía que teniendo a Candy de su lado tenía la batalla prácticamente ganada, así que hizo un esfuerzo por ser amable, a pesar de que muy dentro de ella lo que quería era correrla de su habitación, no quería verla.

Lo siento, me dejé llevar por los celos, por Eliza, por el hecho de que añoraba que mis padres me amaran tanto como a ti, pero solo soy una muñeca hueca… - Anne permitió que las lágrimas corrieran por su rostro.

Anne, puedo perdonártelo todo, de mi parte no hay rencor… pero, no sé qué quieres de mí… - Candy conocía demasiado bien a su hermana como para creer que solo quería perdón.

Tú apoyo, Archie quiere quitarme a la niña. – no se había equivocado, ciertamente quería algo, pero ese algo era un no negociable para Candy, amaba a Victoria, y sabía que la niña necesitaba estabilidad, y una madre que Anne en sus condiciones no podía ser.

Victoria estará bien cuidada, y no hay nada que yo pueda decir o hacer que haga que nadie te de la custodia, esta entrada al hospital ha dejado en evidencia que eres una adicta, un peligro para ti misma… Anne, te apoyo, tengo las opciones del mejor centro de rehabilitación, y le pedí a Albert que no levantara cargos, aunque eso signifiqué que tampoco podremos perseguir a Eliza o a Sonia, hemos pedido que se haga un comunicado oficial, donde se diga que tu hospitalización es debido a situaciones de salud, que por un tiempo, estarás fuera de circulación, es más, ni siquiera anunciaremos el divorcio, pero debes firmar para Archie lo que te dio, de otra manera tendrá que ir a las cortes y será un escándalo. – La poca paciencia de Anne se acabó, si los tonos dulces no funcionaban, entonces la culpa debía actuar a su favor.

¿Cómo puedes decir que me apoyas? Me dejas sin opciones, estás del lado de Archie, ¿Qué sigue? ¿Me dirás que debo regresar el dinero? – la nota de reclamo no pasó desapercibida para Candy, sabía de sobra que Anne estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano por no estallar en un berrinche de proporciones épicas, y Candy lejos de sentir ira, solo podía sentir compasión, compasión por la otrora altanera belleza, que si hoy se viera en un espejo, pálida, demacrada, con ojeras, cabello sin brillo y enredado, trataría de cometer una nueva locura, así que había pedido que retiraran todos los espejos de la habitación.

Anne, debo llamar al médico, en otro momento seguiremos con esta conversación. – no tenía caso seguir, ni decirle que todas sus cuentas legales estaban congeladas, ni que Albert había puesto una demanda internacional por los fondos de sus cuentas ilegales, que en el momento que decidiera usarlas la pondrían como culpable sin que nadie pudiese hacer nada al respecto.

¡Sí no quieres ayudarme vete! – Ahí estaba la verdadera Anne, esa dramática criatura acostumbrada a salirse con la suya.

Te voy a ayudar, pero no de la forma en la que me lo pides. – la tranquilidad y compasión en la voz de la rubia la volvía loca.

Anne se incorporó, tomó un jarrón de tulipanes que estaba cerca de ella y se lo lanzó a Candy con todas sus fuerzas, por supuesto su puntería era terrible, y los sentidos de la rubia no estaban empañados por el exceso de drogas, así que pudo esquivarlo con facilidad, eso la hizo enfurecer, y se movió para bajarse de la cama y lanzarse sobre ella, el ruido hecho por el jarrón al volverse añicos había llamado la atención en la sala de espera, la puerta se abrió de golpe, y Albert entró sin ceremonia alguna, en un segundo supo lo que había sucedido, y simplemente tomó a su cuñada y la regresó a la cama impidiendo que siguiera moviéndose.

Amor, llama a las enfermeras y sal de la habitación…

Albert…

Hazlo. – no había flexibilidad en su voz, Candy se acercó para apretar el botón, y los rápidos pasos se dejaron escuchar por el pasillo.

Anne forcejeaba, y gritaba improperios, pero no podía moverse, Albert la tenía firmemente sujetada.

Sal de la habitación. – la rubia echó un último vistazo y obedeció.

Albert volvió su completa atención a Anne, quien lo miraba con furia, las enfermeras entrarían en cualquier segundo, parecía que había pasado una eternidad, pero todo se había desencadenado en apenas unos segundos.

Se van a arrepentir. – la amenaza fue suficiente para que Albert perdiera la poca paciencia que le tenía a Anne Cornwell

No Anne, tú te vas a arrepentir, conmigo no se juega, y en este momento lo único que te libra de una celda, es mi amor por Candy, pero te aconsejo que no me tientes, que la cuenta pendiente es muy alta. – la fría y dura voz la hizo enfurecer más, pero las enfermeras ya habían llegado y Anne sintió que se perdía en una bruma que la alejaba de todo y de todos.

Albert salió de la habitación y encontró a Candy sentada abrazada de las rodillas con los ojos anegados en lágrimas.

Mi amor… -

Está loca Albert, verdaderamente loca, y me odia tanto, intentó ocultarlo, ganarme, ponerme de su lado, pero no pudo esconder el odio en su mirada…

¿Te aventó el jarrón?

Sí… está tan mal, tan dolida, enojada… ¿Qué vamos a hacer?

Internarla en un psiquiátrico. - Albert sabía de sobra que esa no era la respuesta que ella quería escuchar.

Habíamos hablado de una clínica de rehabilitación. –

Sí, pero ninguna de las que te parecieron apropiadas tienen protocolos de alta seguridad.

Son las drogas.

Mi amor, si son las drogas, en el psiquiátrico se harán cargo de ello.

Es una condena…- Albert la abrazó, ella temblaba como una hoja movida por el viento, había pasado los últimos tres días al lado de la cama de hospital mientras Anne se debatía entre la vida y la muerte, no había querido que sus padres la vieran así.

Candy, debemos ir a casa, llevarte a descansar, Drew quiere verte… mi amor…

Lo sé, solo deja que los médicos nos digan cuál es el pronóstico… le dije que debía firmar el divorcio de Archie, y que iría a rehabilitación.

¿Por eso se enojó?

Creo que esperaba que yo le diera por su lado, que dijera que todo iba a estar bien, pero no puedo decirle eso Albert, las cosas no están bien.

Legalmente Archie es quien tiene poder de decisión en estos momentos…

Lo sé, y había pensado pedirle que me lo cediera, pero…

No, Candy, lo correcto es que sean tus padres quienes lo tengan.

¿Qué hay de papá?

Él está bien, fuerte, los vamos a apoyar en todo momento, y la verdad no creo que sea saludable que nadie pase demasiado tiempo con ella por ahora, es tóxica.

Candy no respondió nada más, ya que el médico apareció en ese momento en la sala.

Señor y Señora Andrew.

Sólo Candice y Albert, por favor. - le dijo ella con sencillez, el médico no pudo dejar de percibir la extrema palidez de la joven mujer, ni el obvio cansancio que se reflejaba en su rostro, no era para menos, pero tal vez ella debía tomarse las cosas con calma.

Bien, Candice, Albert, la paciente se encuentra sedada, pero esto no puede ser permanente, ¿quiere decirme porque se puso violenta?

Es mi culpa, trató de convencerme de que la ayudara con la familia, y la custodia de su hija…

No es su culpa, eso debe quedarle claro, los adictos como ella manejan mucho la culpa y toda la familia debe entender que la realidad es que los únicos responsables de sus situaciones son los mismos adictos.

Gracias doctor…No podemos sedarla siempre, ¿o sí?

No, la verdad es que mientras sigamos sedándola su proceso de desintoxicación no iniciará.

¿Qué recomienda doctor?- la voz de ella era apenas audible.

Su admisión en un psiquiátrico, una clínica de rehabilitación normal no bastará por ahora, sobre todo por el ataque de hace un momento, y por el intento de suicidio.

No fue un ataque… -

Amor... – Albert iba a hablar, pero el gesto del médico lo detuvo con un gesto comprensivo.

Candice, ese jarrón iba justo hacia ud. ¿no es así?

Sí, pero no iba a acertar.

Ella no sabía que no iba a acertar, su intención era hacerlo, debo decirle las cosas como son, y la realidad es que su hermana necesita ser internada en un centro que tenga alta seguridad, no en una casa de descanso.

Albert abrazó a Candy quien se había quedado en completo silencio, esperó pacientemente por algunos momentos a que ella reaccionara, pero cuando el silencio se prolongó decidió hacer el mismo las preguntas.

¿Cuándo estima que debamos hacerlo?

Podemos mantenerla aquí un par de días más, si gustan, puedo ofrecerles recomendaciones de lugares, y pedir que les reciban para que los conozcan.

Se lo agradeceré, doctor… dígame, ¿está ella en condiciones de tomar decisiones legales o médicas?

Hoy mi respuesta es no, pero si ella pide un abogado habría que reevaluar la situación.

Bien, lo entiendo, entonces, agradezco que nos envíe la información lo más pronto posible, y por supuesto esperamos su apoyo para internarla, supongo no será voluntario.

Dudo mucho que pueda ser voluntario, vayan a descansar, el sedante administrado es muy fuerte, en parte para que descanse, y recupere un poco más de sus fuerzas, y también para que se vayan a casa… ¿Candice, gusta que alguna enfermera le tome sus signos vitales? – la pregunta directa de parte de la cálida voz del galeno la sacó de sus pensamientos, alzó la mirada y se encontró con la vista de los dos hombres clavada con gesto de preocupación en ella.

No, estoy bien, solo cansada.

Bien, entonces vamos a casa, mi amor.

Gracias por todo doctor, y le agradezco que me envíe los datos.

En este momento le pido a mi asistente que lo haga, vayan, no se preocupen por nada el día de hoy.

Gracias. – Candy se puso de pie, aunque sentía que todo a su alrededor se movía, sabía que Albert no dudaría en internarla si se daba cuenta de lo mal que se sentía.

Caminaron en silencio hasta el auto y una vez que lo abordaron Candy se recostó y cerró los ojos, la realidad de lo que había sucedido la sacudía, pensar en que podría haber pasado si Anne hubiese acertado, comprender de una buena vez que muy seguramente Anne era la autora de todo, y Eliza un simple peón, era demasiado para asimilarlo, dolía en lo profundo de su ser, si bien, su relación con Anne nunca había sido ideal, Candy siempre había creído que su hermana la quería a su forma, y ahora comprendía que Anne no amaba a nadie.

Albert tomó su mano y la acarició levemente, tratando de infundirle calor.

¿Quieres decirme que es lo que piensas esposa mía? – esa frase sacó una sonrisa de los labios de Candy, amaba que él le recordara que era su esposa.

Sólo por un año y un día ¿no?

Jajajaja, si antiguamente así era, pero tú y yo estamos casados legalmente, así que no solo por un año y un día, además te llevo tatuada en el alma, metida en la misma sangre, no hay forma de deshacer nuestra unión… aunque si quieres en un año y un mes podemos renovar votos.

Veremos si aún quiero….

Háblame amor mío.

Aún no puedo poner en palabras lo que siento, dame tiempo, por supuesto que quiero hablarlo contigo, pero, necesito procesarlo primero.

Bien, estoy disponible para ti a cualquier hora.

Lo sé mi amor, gracias… - la voz de ella sonaba lejana, Albert sabía que estaba a punto de perderla en los brazos de Morfeo, así que guardó silencio y continuó acariciando su mano, por supuesto que no despertó ni cuando él la llevó a su cama, pocas mujeres adultas eran como ella en ese sentido, una vez que se quedaba dormida, era como una niña inocente que simplemente confía, al menos así era con él.

La acomodó en la mullida cama y la cubrió con una cálida manta, el pequeño Drew lo había seguido y observaba en silencio a su madre.

Dormir con mamá. – dijo el niño con firmeza.

Bien, pero debes prometer que en verdad dormirás, mamá está muy cansada.

Sí. – le respondió el chiquillo con toda seriedad mientras se sentaba en la alfombra para deshacerse de los zapatos. Albert lo puso a un lado de Candy y ella lo rodeó con su brazo, el niño tomó su mano y cerró los ojos, Albert se quedó cerca trabajando y revisando las propuestas enviadas por el médico de Anne, envió mensajes a Archie y a los White Rowan, y se recostó junto a sus amados tesoros por un rato para descansar, el cansancio terminó por vencerlo y se quedó dormido por algún tiempo, no fue hasta que un travieso dedito comenzó a picar su ojo que reaccionó y entreabrió su mirada azul cielo para ver la cara seria de su hijo que llevó su dedo a los labios en señal de silencio.

Mamá dormida. – susurró el pequeño.

Sí Drew, ¿quieres ir a comer algo? Victoria vendrá en un rato.

Sí. –

El par de hombres Andrew se puso en pie con todo cuidado de no despertar a la bella durmiente de la casa y salieron sigilosamente de la habitación.

Albert llevó a su pequeño hijo a la planta baja, le dio algo de merendar y esperó por Archie, quién no tardó mucho en llegar.

¡Toria! – la emoción en Drew al ver a su pequeña prima era evidente, los niños eran compañeros de juegos, la pequeña se zafó de los brazos de Alice y corrió hasta Drew para darle un abrazo.

Un par inseparable… - dijo Archie con mirada nostálgica, como si su hija de pronto hubiese crecido y no fuese aún una pequeña.

Te haces viejo. – le dijo Albert en broma.

Jajajajaja, sin poder evitarlo, pero siempre serás el más viejo de los dos.

Sí, mi querido primo, pero por si no te has dado cuenta los años me sientan bastante bien.

Solo la gatita puede decirte eso porque te ve con ojos de amor.

Estoy seguro de que no solo Candy opina eso dime Alice, ¿está equivocada mi esposa?

La pregunta tomó a la joven desprevenida, si algo aún le costaba era no enrojecer ante el monumento de hombre que era Albert Andrew, a decir verdad, todos los hombres Andrew la ponían nerviosa.

Este… señor Andrew… yo…

La has puesto nerviosa Albert, no le hagas caso Ally…

Más bien la falta de palabras confirma mi teoría. –

Eres un vanidoso, William. Ally, si quieres lleva a los niños a jugar al cuarto de juegos de Drew, e ignora a mi primo.

Sí, señor Cornwell.

Ahora hasta yo soy "señor", Archie y Albert, Ally. –

La chica les sonrió pensando como odiaba no encontrar el hilo de sus pensamientos, y como su boca se negaba a cooperar con ella cuando estaba en presencia de esos hombres.

Lena… - la voz de Albert se dejó escuchar y enseguida la joven que era la niñera de Drew apareció en la puerta.

¿Sí señor Albert? – era lo más que había logrado, a Candy si le hablaban por su nombre, pero con él simplemente no podían.

¿Puedes llevar a los niños a jugar?

Claro, pregunta Margaret si quiere que prepare algo.

Sí, el servicio de té, por favor, y cosas tentadoras para cuando Candy al fin despierte, pero supongo que ya está en eso.

Sí señor… -

Bien, estaremos en el despacho, gracias, Lena.

Albert y Archie se dirigieron al despacho y dejaron a las dos chicas solas con los niños.

Respira. – le dijo Lena con una sonrisa a Ally.

Lo siento, es solo que… -

Ni lo digas en voz alta, son los jefes, excelentes jefes.

Sí, de eso no hay duda…pero no dejan de tener presencias… intimidantes… Archie, es muy amable, y me da pena por él, por la niña…

Sé profesional, uno no empeña el corazón en hombres inalcanzables como ellos, hay que ser como Candy, o como la señora Anne, para que ellos se fijen, así que mantén los pies en el suelo. –

Por supuesto, tienes razón… -Ally sabía que Lena estaba en lo cierto, pero a veces la mirada dulce de Archiebald Cornwell la hacía soñar despierta.

Albert tomó asiento en uno de los cómodos sillones de su estudio, Archie lo imitó, mientras Dorothy preparaba el servicio de té para ambos, con exquisitos bocadillos y una humeante jarra de Darjeerling. Cuando se quedaron solos y hubieron disfrutado un poco no solo de las delicias culinarias, sino de los recuerdos que un té preparado por Margaret al estilo la tía Elroy traía. Por fin después de un rato de conversación trivial y camaradería, Archie abordó el tema central.

¿Cómo está?

Sedada nuevamente, hoy despertó…

¿Por qué la sedaron de nuevo?

Le aventó un jarrón a Candy, y trató de aventársele encima, pero llegué a tiempo para impedirlo.

¿Lastimó a la gatita?

Solo en el alma, físicamente está bien, afortunadamente su estado no le permite tener buena puntería, y yo entré a tiempo a la habitación para contenerla… me amenazó…

¿Qué te dijo?

Qué nos íbamos a arrepentir, Candy le dijo que no la apoyaría para quedarse con la custodia de Victoria…

No me puedo divorciar ¿cierto?

Ella no te puede firmar el divorcio, tú puedes pedirlo, pero será difícil evitar un escándalo.

Pediré que sus derechos de madre sean suspendidos, para eso si tenemos bases.

Sí, y también tienes el poder legal para decisiones médicas… sé que Candy quería pedirte que lo cedieras, pero creo que es una carga demasiado pesada para llevarla uno solo… quería proponerte que las decisiones que se tomen las afrontemos como familia, sé que no quieres saber nada de ella, y no te culpo…

Pero es la madre de Victoria, y por Victoria debo intentar que ella esté bien.

Sí, le pedí a Katherine y a Victor que vinieran, para tomar decisiones en conjunto.

Me parece bien, gracias Albert.

No tienes nada que agradecer, sabes que cuentas con nosotros, podemos ayudar con Victoria…

Sí, hay veces que creo que solo no podré…

Tienes una gran ayuda con Aly, Victoria la adora.

Sí, Victoria la adora, y he decidido cerrar la mansión, solo tendré al personal necesario, un chofer para Ally y Victoria, una ama de llaves, no sé, tal vez un par de gentes más…

Es lo más saludable.

¿Qué quieres decir?

No puedes vivir solamente con Ally, y no soy puritano ni mojigato, pero es la niñera de tu hija.

No hay nada de eso… pero no negaré que si he creído que lo mejor es no estar solos.

Albert no dijo nada más al respecto, poco tiempo después Katherine y Victor se integraron, y juntos analizaron las posibilidades, Candy no despertó hasta que más tarde Albert subió y acaricio suavemente su rostro, el amado aroma de su loción se coló en sus fosas nasales, y la hizo salir de los brazos de Morfeo, a los brazos de su amado.

Princesa… amada esposa mía….

Mmmm…

Vamos, deja ese amante fastidioso y ven conmigo.

Jajajaja, ¿Cómo se puede seguir durmiendo con semejante frase? – Candy abrió los ojos y

lo vio frente a ella, con esa mirada de adoración que la volvía loca. – te amo. –

Yo más… necesitas comer algo.

Me gustaba más la versión romántica.

Amor de mi vida, según tus estándares es romántico alimentarte.

Jajajaja, bien, solo porque seguro pediste a Margaret que me consintiera.

No fue necesario pedírselo.

Candy se sentó en la cama y Albert le acercó la bandeja, y se sentó a su lado, la observó comer por unos momentos, y después de un rato al fin se atrevió a preguntar.

¿Quieres decirme ahora?

Necesitaba procesar el hecho de que Anne en verdad quería hacerme daño… y no hablo solo del jarrón, sino de todo lo demás, Albert, creo que ella es la verdadera autora intelectual de todo… -

Lo sé, yo creo lo mismo, ¿qué quieres hacer?

Ayudarla a sanar… si te refieres a hacer algo legal en su contra, sabes que mi respuesta es no, pero… no sé si puedo sola con el peso de las decisiones…

No estarás sola, hoy hablé con tus padres y con Archie y lidiaremos con esto juntos, como familia, tomaremos decisiones en conjunto, el poder legal sigue siendo de Archie, y ya inició los trámites para que la custodia y patria potestad de Victoria sean de él, me pidió que firmemos como tutores de Victoria en caso de que él falte…

Por supuesto que sí, pero él no va a faltar.

Es una previsión necesaria mi amor…

Una que tú y yo no hemos tomado para Drew… ¿Lo has pensado alguna vez?

No, la verdad no… ¿tú?

Anthony e Isabella o Stear y Patty, sé que mis padres o tus padres estarían encantados, pero, no se hacen más jóvenes…

¿Rose y George?

Rose y George, Dios, es tan difícil… debemos pensarlo bien, tal vez ponerlos a todos, por orden… no sé, o tal vez entre todos acordar quien se hace cargo de los hijos de quien… no sé… Gracias por estar conmigo estos días, sé que no lo aprobabas, y que no estás de acuerdo con dejarla sin consecuencias, pero gracias por estar a mi lado.

Siempre estaré a tu lado, mi amor, no debes preocuparte por eso… de hecho, ya tomamos una decisión, analizamos los lugares y hay uno cerca de la costa que nos parece conveniente, mañana podemos ir a verlo todos juntos, llevar a los niños a jugar en la playa un rato, y pasar un buen tiempo juntos, como familia… sé que la ocasión no es alegre… pero…

Sí ella logra rehabilitarse será el lugar donde nazca de nuevo, por supuesto que debemos ir todos. – Albert le sonrió y la besó cálidamente.

¿Drew?

Ya duerme, tuvo una tarde divertida con Victoria, tomó la siesta contigo, pero ni te enteraste… si lo sentí, y lo abracé, pero no podía ni siquiera abrir los ojos.

Él fue feliz con dormir a tu lado.

¿Vino Ally con Archie?

Sí… y no digas nada más, aún es un hombre casado, no le des ideas.

Solo creo que Victoria la adora, y ella adora a Victoria, se nota, ese tipo de afecto no se puede fingir… ¿crees que Archie espera que Anne se recupere y …?

Solo Archie puede decidir eso mi amor, pero sí creo que ella hizo cosas que lo hirieron mucho…

Yo también hice cosas horribles. –

Candy, no es lo mismo, en fin, eso es algo que solamente Archie puede responder… por cierto, quiero que veas algo. - Albert le entregó la invitación para la inauguración de la nueva cadena de hoteles boutique solo para adultos, un paraíso romántico y sensual, el primero sería en Hawaii, Candy tomó el fino papel color negro y descubrió que al frente solo había unos labios en dorado, adentro la invitación, junto al nombre del hotel "Princess of the Ocean" los mismos labios… a Candy le parecía un diseño familiar, hasta que de pronto entendió donde los había visto antes.

Albert… ¿son?

Sí…

Este diseño lo aprobaste hace meses…

Después de la gala de presentación de DAWR… ahí nació la idea, te dije que algún día te lo diría, quería esperar hasta estar en el hotel, pero sé que han sido días difíciles, y creí que tal vez esto podría animarte un poco, mostrarte que nunca he dejado de amarte…

Después de la gala de DAWR… ¿cómo?

De tu copa, en ese brindis por haber rebasado las metas…

¿Guardaste la copa?

Sí, y después mandé a hacer los diseños, las joyas, pero necesitaba algo más, algo más grande y contundente, así que tú eres la inspiración de todo… y verás tus labios plasmados en todos lados…

Jajajaja, estás loco, ¿lo sabías?

Loco por ti, siempre lo he sabido…

Candy lo besó y se perdió en el divino mar de sensaciones que estar en sus brazos provocaba. Al día siguiente aprobaron la clínica para Anne y unos cuantos días después, Candy fue a hablar con ella.

Entró en la blanca habitación desprovista de artículos personales, y observó a su hermana, había tenido días difíciles, había sido violenta con una de las enfermeras, y por lo tanto le habían tenido que asegurar a la cama.

Anne la vio entrar, hermosa como siempre, a pesar de ir sencillamente vestida, y con la cara prácticamente desnuda, tenía el tipo de belleza etérea que Anne siempre le había envidiado.

¿Qué haces aquí? ¿has venido a disfrutar de mi desgracia? –

No Anne, le pedí a mamá y a papá que me permitieran ser yo quien hablara contigo… verás, encontramos un lugar dónde pueden ayudarte.

No estoy loca…

Nadie dijo que lo estuvieras, pero necesitas desintoxicarte, es un lugar hermoso, una casa antigua, a la orilla del mar, el personal es altamente capacitado…

Es un manicomio, no me mientas, Archiebald estuvo aquí, junto con un abogado para explicarme el tipo de lugar al que voy… - Anne mantenía la voz baja, pero su tono destilaba amargura y coraje.

Anne, es por tu bien, por favor coopera, sal de esta hermanita…

No soy tu hermana, tu eres una recogida advenediza que se coló en mi vida, y de la que debí deshacerme hace mucho, pero fui muy blanda Candice, demasiado blanda, ese es un error que no voy a cometer de nuevo… - el tono amenazante era claro.

Anne, espero que te mejores, me aseguraré de que Victoria sepa quién es su madre…que te conozca, para que cuando salgas…

Cállate, Lárgate, ¡no quiero tus favores! No los necesito, soy Anne White-Rowan, no una huérfana recogida como tú. –

Candy no dijo nada más, era inútil hablar con ella en esos momentos, solo dio la media vuelta y salió, había deseado con toda su alma que Anne accediera voluntariamente a internarse, su vida en el lugar hubiese sido más placentera, pero ella había decidido complicarse las cosas, y no había nada que Candy pudiera hacer por ella.

Cuatro semanas después de que Anne fue internada.

Candy caminaba serenamente por la arena, el lugar era un paraíso, un hermoso paraíso tropical, llevaba un ligero vestido de lino que flotaba a su alrededor, el sol comenzaba a teñir el horizonte de tonos rosados y anaranjados, y la marea subía un poco la familia entera se había quedado en el complejo privado del corporativo, y habían pasado días deliciosos.

Albert rodeó su cintura con sus brazos, ella lo había estado esperando.

Patty se ofreció a cuidar a Drew para que yo saliera a tu encuentro… dime ¿tienes algo planeado, o fue mera bondad?

Jajajajaja, ven conmigo…

Al infierno mismo si así lo quieres.

Albert la siguió hasta una mesa preparada para ambos, él le sonrió, abrió una silla para ella y tomó asiento.

¿Solo por el placer de estar juntos?

Siempre es por el placer de estar juntos…pero…

¿Pero?

Tenías razón…

Siempre la tengo, pero creo que debes refrescar mi memoria… ¿en que tenía razón? ¿Patty y Stear? ¿Archie? ¿Anthony e Isabella? –

Patty y Stear serán padres, pero no puedes decir nada, Anthony e Isabella acaban de tener a los gemelos, así que no, ellos no, Archie, Archie es feliz con Victoria, y nada más… pero no me refería a eso.

Dios… ¿Entonces? ¿Tenía razón y cada día me amas más?

Jajajaja, sí, siempre, cada día te amo más, eso es una realidad… veo que no estás en tu estado más brillante hoy…

¿Será porque ese vestido se te pega en los lugares correctos? O tal vez, porque tu escote es muy tentador…o porque cada día estás más hermosa…

Jajajaja, toma. – ella le extendió un sobre color dorado.

Él lo tomó con curiosidad, lo abrió con cuidado, y cuando vio su contenido se quedó sin palabras por un momento. Levantó la mirada interrogante, y encontró a Candy sonriéndole, enseguida le contestó con su dulce voz.

Más que segura… han pasado seis semanas desde nuestros tórridos encuentros en la torre de la luna…

Albert no pudo contenerse más, se puso en pie y la alzó en brazos para besarla, recordando por un instante el primer beso que compartieron, en la playa en los Hamptons, cuando él solo quería probarle que era mejor besando que Michael… hacía un millón de años luz desde entonces, y ahora, ahora estaban casados, juntos… perdidamente enamorados, tenían un hermoso hijo que dentro de poco tiempo podría ser declarado como curado… y pronto serían cuatro, en vez de tres… ¿qué más podía pedir a la vida?

Será una princesa…

Aún no lo sabemos.

Créeme, tengo razón.

Como siempre… -

Él corazón de Candy parecía querer escapar de su pecho, no era posible ser tan feliz, más de lo que jamás pensó que fuese posible serlo.

¿Quién más lo sabe?

Nadie, creí que querrías dar la noticia tú.

¿Nadie?

No, fui sola al médico… en Londres, antes de venir, y he guardado el secreto toda la semana, porque quería que fuera un anuncio íntimo, solo para la familia…

Eres perfecta.

Jajaja, no lo soy, pero es bueno que creas que lo soy.

¡Wow, vamos a ser papás! – Albert la hizo dar volteretas en el aire, su emoción era desbordante, y Candy no pudo evitar que sus ojos se anegaran, era perfecto, justo como había esperado que él reaccionaría ante la noticia.

La besó una vez más, sentía que el alma se le iba a desbordar de tanta felicidad, se puso de rodillas frente a ella y se abrazó a su cintura, recargó su rostro en su vientre y le habló con suavidad.

Bienvenida pequeña, estoy muy emocionado de que vengas… - besó el vientre aún plano de Candy.

Debemos anunciarlo a todos…

Lo sé, pero Patty y Stear también harán su anuncio…

Tengo una idea… hablemos con ellos, tú sabes la noticia que darán, porque Patty te lo dijo, ¿no? –

Sí, en la más estricta confidencia, pero creo que sabía que terminaría por decírtelo a ti…

Bueno digámosles en la más estricta confidencia, planeemos decírselo a todos en la cena de despedida… los cuatro… ¿qué piensas?

Me encanta, dejamos que ellos lo digan primero…. Aunque también nos deben una boda…

Jajaja, en todo caso dirán que nosotros también le debemos una boda a la familia.

Pero de nosotros al menos hay fotos…

Seguro ellos también tienen, solo no nos las han enseñado… ¿qué dices? ¿Esta noche?

Bien, esta noche… vamos a casa, a pasar tiempo en familia y a llevar a Drew a la cama.

Creo que preferirá que los abuelos lo lleven a la cama, adora a tu padre y al mío…

Siempre supimos que así sería, ¿no?

Por supuesto que sí, así fue con nosotros, nuestras madres nos enseñaron a comportarnos en sociedad y nuestros padres a soñar y planear aventuras.

Jajajaja, Pauna y Katherine hicieron más que eso…

Lo sé, ambas son mujeres maravillosas, amorosas, que marcaron nuestra infancia… y que nos han apoyado incondicionalmente.

Además, sabes de sobra que ellas son las verdaderas guerreras de esta familia…

Sí, ellas y la tía Elroy son capaces de defender el legado familiar de todo y de todos.

Caminaron tomados de la mano, ambos como flotando, fuera de la realidad tal vez, llegaron a tiempo para ver a la familia entera jugar guerras de agua, y por supuesto que terminaron formando parte de la guerra, Victoria y Drew estaban asombrados ante tanta algarabía de los grandes, y disfrutaron inmensamente, cuando al fin los niños se fueron a dormir, Albert casualmente invitó a Stear y a Patty a ir por una caminata a la playa, Archie no podía hacerlo, Victoria quería a su padre junto a ella hasta que se quedara dormida, y Anthony e Isabella tenían las manos llenas con los gemelos, así que un alegre cuarteto caminó por la playa maravillosamente iluminada por la luz de la luna.

¿Y bien Andrew, nos vas a pedir que nos casemos contigo? – preguntó Patty con su acostumbrado tono sarcástico.

No, no realmente, O´Brian, pero, creo que hay un secreto que quieren decirle a la familia y… -

Patty vio el brillo en los ojos de Albert, y su rostro se iluminó, volteó a ver a Candy y la abrazó, mientras las dos gritaban incoherencias y reían histéricamente, Stear las observó completamente perdido.

¿Quieres explicar? – preguntó a Albert.

Mi querido primo, para ser un genio en muchas cosas, hay muchas cosas que te pasan de noche…

Tu mujer y la mía juntas pueden ser un enigma de proporciones astronómicas. –

Jajajaja, y aun así conquistaste a una mujer maravillosa.

La verdad es que aún es un misterio para mí como lo logré…

¡Stear! ¿puedes creerlo mi amor? – Patty había dejado de abrazar a Candy y ahora estaba sobre Stear, quien la abrazó con ternura aún sin entender.

¡Vamos a ser padres mi amor!

Lo sé Patty…

Los cuatro vamos a ser padres Stear. – le dijo Candy con calma, y disfrutó la mirada de él cuando se dio cuenta de la razón de todo el alboroto.

¡Dios! ¡Felicidades! - Stear abrazó a Candy con cariño, y después hizo lo mismo con Albert.

Queremos dar la noticia juntos, por eso les dijimos primero a ustedes. – le explicó Candy.

¡Claro! Tengo pensado una forma grandiosa de hacerlo… - comenzó Stear.

¿Prometes que nada explotará? – le dijo Albert refiriéndose a los millones de veces que alguno de los artilugios de Stear terminaban por explotar en la cara de ellos.

Planearemos una fiesta, ¡imagina la cara de todos! – les dijo Candy con emoción.

Los cuatro se sentaron en la arena y conversaron por largo rato sobre sus planes y sueños, estaban tan felices, tan llenos de vida, completamente encantados con la situación y emocionados por el brillante futuro que tenían frente a ellos. Sin siquiera sospechar que toda esa felicidad se podía ver empañada de pronto.