¡Feliz Navidad, feliz año, y casi, casi me voy hasta feliz día de la amistad!
Hola chicas hermosas, un placer estar de regreso por aquí, les cuento que me tomé vacaciones por así decirlo, y luego me costó trabajo reconectar mi cerebro para escribir.
Quiero compartir con ustedes una gran alegría, el año inició para mí con la visita de mi querida amiga C, quien viajó de su país al mío y pudimos pasar una semana juntas, conocernos en persona, disfrutar aventuras juntas y hacer crecer nuestra amistad.
Por otro lado, quiero agradecerles su paciencia, su cariño, sus mensajes de ánimo, felicitaciones y demás, mil gracias.
Mis deseos para ustedes es que este sea un año bendecido, lleno de amor, de sueños cumplidos, de nuevas metas y retos.
Con todo cariño, este capítulo es para cada una de ustedes, que me leen, que se ilusionan junto conmigo, que toman tiempo para entrar a este mundo, en cierta forma sin ustedes las lectoras, esta aventura no estaría completa y para todas las escritoras, sin importar para quien escriban, reconozco su tiempo, su trabajo, sus luchas, que muchas veces aguantan cacerías de brujas, acusaciones infundadas, incluso insultos y reclamos, gracias por su esfuerzo, gracias por escribir, gracias por permitirnos soñar juntas, gracias por su amistad a quienes he podido llegar a conocer, un abrazo y mi absoluta solidaridad.
Les platico que este es el cap 47, y el 48 estpa casi listo, así que publicación esta semana y la que sigue sin falta.
Las extraño mil, y espero poder leerlas pronto. Un fuerte y sincero abrazo.
C, gracias por todas la aventuras reales e imaginarias, te extraño.
KeyAg.
RAA 47
Las luces del estudio eran demasiado brillantes, se sentía nerviosa, ausente, aterrada, su corazón corría aceleradamente, el nudo en su garganta la asfixiaba, y las lágrimas estaban a punto de brotar, todos a su alrededor parecían saber qué hacer, pero ella solo estaba ahí sentada, fingiendo poner atención a las instrucciones cuando en realidad no lograba hilar dos palabras juntas.
Observó a Albert, su rostro se veía demacrado, y de no ser por la barba de más de tres semanas que cubría sus mejillas Candy tenía la certeza de que su quijada se vería más angulosa debido al peso que seguramente había perdido.
Ella misma parecía no haberse visto en un espejo, desde que todo comenzó, sus ojos estaban rodeados de profundas ojeras, su piel se veía no solo pálida, sino acartonada, su mirada estaba cristalina, desconectada, su cabello sin brillo, en el cual la chica de peinado se había ofrecido a trabajar, pero ella solo se había encogido de hombros, una vez más nada importaba.
Albert tomó asiento a su lado tomando su mano helada y menuda en la suya.
¿Estás segura de que quieres hacer esto? – preguntó en un susurro.
Lo que sea por él…. – respondió ella con un tono de voz apenas audible.
Mi amor, si es demasiado, lo haré yo. – La mirada de Albert reflejaba preocupación.
No, estoy segura de que lo que esperan es justo esto, verme destrozada… -
Candy… - la ternura en la voz de Albert era su salvavidas en medio de todo ese horror.
Albert no pudo decir nada más, el conteo para salir al aire los interrumpió, las luces se hicieron más brillantes, y el sentimiento de caída libre los atrapó. Una mujer seria, bien arreglada, y mirada cálida fue la elegida para entrevistar a la pareja de alto perfil que vivía una tragedia digna de Goethe.
Buenas noches, querido público, tenemos con nosotros a una pareja muy especial, ejemplo de fortaleza, decisión y valentía, quienes esta noche han venido a platicar con nosotros un poco de lo que han vivido en este tiempo, y a hablar de su amado hijo, Drew Andrew, quien fue víctima de un secuestro y se encuentra desaparecido desde hace poco más de un mes. Buenas noches señores Andrew.
Buenas noches Estelle, Albert y Candy, por favor. – respondió Albert con aplomo y Candy asintió con la cabeza.
Albert, Candy, no podemos siquiera imaginar lo que están viviendo, pero quisiera pedirles que nos contaran un poco de su historia, y sus motivos para estar aquí esta noche. – Albert y Candy se voltearon a ver, estaban tomados de la mano, y sin emitir una palabra parecieron acordar quien respondería la pregunta, así que Albert fijó su mirada en Estelle y comenzó a responder.
Nuestros motivos, pues bien, llevamos poco más de un mes esperando instrucciones precisas de los secuestradores de nuestro hijo, por supuesto Scotland Yard tiene su investigación, pero, no hay resultados, ni pistas, y sabemos que entre más tiempo pase más difícil será dar con él, por ello es que estamos aquí, queremos que el público nos conozca, que conozca la historia de Drew, la nuestra, y que lo tengan presente, para que en el momento de oportunidad, que alguien lo vea pueda ayudarnos.
¿Candy, quieres hablarnos de Drew? - preguntó la periodista con habilidad.
La pregunta directa la sacó de su letargo, sabía que la cámara la enfocaba, y que su aspecto no era el mejor, pero eso no importaba, la preguntaban sobre su hijo, su amado pequeño, y un asomo de sonrisa se mezcló con las lágrimas que amenazaban con salir, y con la voz ronca producto del nudo asfixiante en su garganta.
Drew… Drew es nuestro pequeño guerrero, un hombrecito valiente que en su corta vida ha tenido que enfrentar más cosas que muchos adultos…
¿Por qué lo dices?
Drew fue diagnosticado con cáncer, antes de su primer cumpleaños, era solo un bebé, y luchó valientemente por más de un año para vencer esa terrible enfermedad…
Estoy segura que ustedes lucharon junto con él, he estado investigando como corresponde para la entrevista, y vi que Drew nació en Francia, incluso me topé con tabloides donde hablan de ti, de Albert, y en ese tiempo ambos tenían pareja, así que dime ¿Drew es hijo de ambos? – la
interrumpió Estelle preguntando justo lo que quería saber.
Albert la sintió tensarse, pero sabían a lo que se arriesgaban al dar la entrevista, ella pareció hundirse en la silla un poco, pero respondió.
Drew es hijo de Albert y mío, nuestras razones, para estar separados en ese tiempo, no le incumben a nadie, la realidad es que Drew fue quien nos unió…el estar con él, la responsabilidad y el reto de ser padres de un pequeño muy enfermo, terminó por… recordarnos que… - ella estaba nerviosa, así que Albert salió a su rescate.
Recordarnos que en realidad nunca dejamos de amarnos.
¿Está Drew fuera de peligro? – Estelle tuvo la sospecha de que Albert Andrew saldría al rescate de Candice cada vez que fuera necesario, pero ella era conocida por conducir periodismoduro, así que no se rendiría.
-Está fuera de peligro del cáncer por ahora, ha sido declarado curado, pero debe seguir con revisiones periódicas. – ALbert una vez más.
¿Candy? – Estelle había notado que las lágrimas comenzaban a correr por sus mejillas, y que negaba con la cabeza.
No puedo saber si mi hijo está fuera de peligro… porque… no sé dónde está…- le dijo luchando por no desmoronarse.
¿Tienen pruebas de vida?- Candy se preguntó si la mujer era de hielo, pero les habían dicho que era la mejor.
Sí… Scotland Yard las tiene… - Ante la mención de la agencia de investigaciones, Estelle sabía que debía cambiar de rumbo de pregunta.
¿Cómo les ha afectado a ustedes como pareja todo lo que están viviendo? ¿Se culpan? ¿qué es lo más difícil de todo esto? ¿Cómo han cambiado sus vidas?
Son demasiadas preguntas juntas Estelle. – dijo Albert con seriedad.
Bien, ¿dónde estaban ustedes cuando sucedió el secuestro? – preguntó viendo directamente a Candy.
En Moscú… - respondió Candy entre lágrimas.
Y ¿Drew? - ALbert la miró con enojo, pero estaban en vivo.
En Inglaterra, al cuidado de la familia. – Albert fue ahora quién habló, sabía que Candy se culpaba por no estar cerca.
Al cuidado de la familia…según sé, no había sino personal de servicio con él cuando fue secuestrado. Su nana, un chofer, un par de guardaespaldas, la nana de su prima Cornwell, ¿Por qué si estaba al cuidado de la familia, lo que sea que eso signifique, no había nadie con él? – el tono era incisivo y despiadado.
¡¿Estás diciendo que, porque mi hijo estaba al cuidado de cuatro personas que no eran de la familia, por eso lo secuestraron?! ¿¡Nos lo merecemos por ser malos padres?! – Candy lloraba de coraje mientras respondía.
No, solo pregunto, como sucedieron las cosas. - el tono de voz de Estelle se suavizó.
Estelle, no fue un descuido, no es un caso de negligencia, el secuestro fue intencional y dirigido, nuestros dos guardaespaldas y el chofer resultaron heridos, nuestra nanny fue golpeada, la nanny de mi sobrina escapó en la confusión con la niña, pero la realidad es que no iban por Victoria, iban por Drew… que alguien de la familia hubiese estado con él no hubiese hecho una diferencia. – el tono de Albert fue tajante, y tomó la mano de Candy protectoramente.
Lo que nosotros queremos hoy, es pedirle a quienes tienen a Drew que se compadezcan, que nos regresen a mi bebé, que, si alguien lo ve, nos llame, necesito a mi bebé de regreso… solo tiene tres años… el no entiende que sucede… él es… nuestro todo… - intervino Candy en un intento conciliador.
Eso es muy conmovedor… pero ¿qué hay de la bebé que esperaban? Si mal no recuerdo hubo un anuncio con bombo y platillos sobre su inminente nacimiento, y ahora, los rumores dicen que… no habrá bebé, ¿es eso cierto?
Candy sintió que el dolor la embargaba, las lágrimas corrían por su rostro, quería que todo terminara… perder a su bebé, a su Eileen… Albert trató de calmarla, pero ella solo escuchaba todo a lo lejos.
Es muy pronto, no hablaremos de algo tan doloroso para todos, lo único que queremos es ayuda para encontrar a Drew… - fue lo último que escuchó a Albert decir.
En algún lugar del mundo.
La mujer morena encendió el televisor y la imagen que la recibió fue el primer plano del hombre con quien había soñado construir una vida, observó la palidez del rostro, las finas líneas de expresión, la barba tan atípica en él, esa que solo se dejaba cuando iba de viaje a algún centro de voluntariado en el tercer mundo.
La toma se abrió y pudo ver junto a él una figura femenina que le tomó tiempo reconocer, menuda, insignificante, con ropa que parecía demasiado holgada, sin rastro de maquillaje, una coleta mal hecha, por un momento pensó que se trataba de alguien a quien alguna de las fundaciones de los Andrew estaba ayudando, pero entonces la cámara la enfocó, y Sonia pudo darse cuenta, que era Candice, un fantasma de la joven mujer que ella había llegado a odiar, y había un detalle más, la rubia debía estar en el octavo mes de embarazo, pero donde debería haber un vientre redondeado con la inminente llegada del nuevo bebé no había nada.
Subió el volumen y puso atención a lo que decían, justo en ese momento sintió el perfume de Eliza cuando ella entró a la habitación, había un primer plano de la demacrada Candice en la pantalla, quien con lágrimas en los ojos suplicaba, que le regresaran a su pequeño, parecía al borde de la histeria, todo sucedió demasiado rápido, la reportera hizo una pregunta, o más bien una afirmación hablando sobre la pérdida de su embarazo, y ella perdió el control, comenzó a llorar descontroladamente y a mecerse en el asiento, Albert intentó calmarla, pero al ver que no lo lograba hizo una seña, y un par de enfermeras entró en el set, le inyectaron algo, y Albert la tomó en brazos para sacarla de ahí, Anthony entró a cuadro, mientras la asustada periodista hablaba del secuestro de Drew, así como de la tragedia que embargaba a la familia en esos momentos.
Sonia volteó a ver a Eliza y pudo ver el brillo de felicidad en los ojos.
Se está volviendo loca. – le dijo con una sonrisa.
Era de esperarse…. ¿qué crees que sucederá? - Eliza no podía ocultar su triunfo.
Bajaran la guardia, Albert no puede pensar con claridad cuando ella no está bien, tal vez sea tiempo de que nos ganemos ese dinero extra del que hablamos. – Sonia era objetiva. - ¿Irás a la clínica? -
Ya he infiltrado a alguien, así que pronto será el momento. -
¿Anne lo sabe? - Parecía que había algo de ansiedad en el tono de Sonia, pero Eliza lo pasó por alto.
Seguramente nuestro médico se lo informará, sabe que tan importante es para ella tener noticias de su querida hermana. – respondió la pelirroja con sarcasmo y una sonrisa.
¿Quieres celebrar? – preguntó Sonia mientras se dirigía al bar por una botella y la abría.
Celebremos… - dijo Eliza mientras tomaba la copa de manos de Sonia.
Por la salud de Candice. – brindó Sonia.
Por su mala salud. –
El par de mujeres volteó a verse y sonrió con deleite, para después besarse con intensidad, el verla completamente destruida había despertado su pasión.
Una semana después.
Los tabloides y medios hacían su agosto, los titulares no eran nada favorables.
Magnate se refugia del dolor de la pérdida en los brazos de bella mujer.
Albert Andrew abandona a su esposa en medio del dolor de la pérdida.
Candice Andrew al borde de la locura. La culpa la carcome por haber perdido a sus dos hijos.
Esos eran solo unos ejemplos de cómo la prensa se ensañaba con ellos. Albert tomó la pila de periódicos, sabía que había otro reporte completo de los medios en línea, y maldijo en silencio esperando que Candy no tuviera tiempo de leer nada de eso.
Archie se asomó por la puerta y entró silenciosamente cuando lo vio hojeando los periódicos, no le gustaba nada lo que estaba sucediendo, pero sabía que mientras no encontraran a Drew las cosas serían difíciles.
-Creo que debes irte a casa.- le dijo sin ambages a Albert.
Di instrucciones para que nada de esto llegue a Candy. - respondió el otro con seguridad.
No está demás… ¿o piensas ir a comer con…? – le preguntó directamente viéndolo a los ojos, como si quisiera implicar algo más.
Supongo que no, por hoy es más que suficiente, tienes razón, me iré a casa. – respondió Albert secamente, no estaba para interrogatorios ni comentarios.
Candy me pidió llevar a Victoria de compras, ¿crees que sea prudente? - Albert pudo detectar el tono de preocupación en Archie así que se tomó un minuto para responder.
Creo que mejor sería que le dijeras que la llevarás a la casa, y que vayas tú junto con Aly, es demasiado estrés para ella por ahora.- respondió con toda sinceridad.
Bien, como tú digas. - Archie salió de la oficina sin otro comentario y lo dejó solo.
Albert llegó a su casa cerca de las 9 de la noche, le dijeron que Candy ya dormía, sigilosamente fue a su estudio por un rato más para revisar pendientes, un par de horas después se deslizó cautelosamente en la cama para no despertarla.
La tormenta parecía desgarrar los cielos, las olas se estrellaban unas contra otras, el mar embravecido azotaba violentamente la costa, el ensordecedor ruido de los relámpagos la aturdían, Candy quería cerrar los ojos, taparse los oídos, escapar de la tormenta, las tormentas siempre la habían atemorizado, al grado que incluso no podía dormir en medio de ellas.
Entonces lo vio, la pequeña figura rubia caminando a la orilla del mar, parecía perdido, solo.
¡Drew! – gritó con todas sus fuerzas, pero un poderoso relámpago ahogó su llamado, quería correr tras de él, pero el miedo la paralizaba, escuchó su voz, sintió sus cálidos brazos rodearla, hablarle sobre la belleza de la tormenta… ella sabía que eso había pasado mucho tiempo atrás, en la paradisiaca costa asiática, cuando apenas comenzaban a reencontrarse, de pronto lo supo, ella ya no le temía a las tormentas, caminó con seguridad, hacia Drew corriendo para alcanzarlo, y justo cuando estaba a punto de tomarlo de la mano, un rayo lo iluminó todo y Drew desapareció, un doloroso gemido cerró su garganta y ella cayó de rodillas sobre la empapada arena...
En alguna costa del mundo.
La mujer pelirroja caminó hasta la orilla del mar, dónde la espectacular morena jugaba en la arena con el pequeño, lo había llenado de bloqueador, y cuidaba que no se expusiera demasiado al sol, mientras lo ayudaba a construir un castillo de arena.
No te entiendo. – le dijo Eliza con fastidio mientras tomaba asiento en la silla y observaba con desagrado al pequeño.
No hay nada que entender, te he explicado mil y una veces mis razones, pero no lo discutiremos ahora. ¿tienes noticias? - Sonia no denotó emoción ante la crítica, no le importaba lo que Eliza tuviera que decir.
Sí, ella viene en camino, lo cual debe prepararte para lo que sea. – el tono de advertencia era palpable, la morena se sacudió las manos y revolvió los rizos dorados del pequeño con afecto.
Drew, ve con Evangeline al mar por un rato pequeño, el sol aún no está tan fuerte, Eliza y yo tenemos que hablar.
Sí tía. – dijo el pequeño mientras tomaba la mano de la joven que se había convertido en su nana, sabía que a Eliza él no le gustaba.
Sonia se puso en pie, no era muy alta, pero en definitiva era una mujer atractiva, se acercó con suavidad hasta la silla de la pelirroja y se sentó a su lado, tomó su mano y la miró a los ojos, le encantaban los ojos color miel de Eliza, su piel lechosa que no podía exponerse al sol, y que en definitiva contrastaba enormemente con su tez morena, ¿cómo habían llegado ahí? No estaba segura, pero las cosas eran como eran, y en medio del terrible egoísmo de la pelirroja no podía negar que la atracción era mutua.
Eliza, no le voy a permitir que le haga nada a Drew. – le dijo con seriedad.
Sabes, que ella solo quiere hacerla sufrir. - Eliza se encogió de hombros.
¿No le es suficiente saber que está desquiciada? ¿Qué perdió a su bebé? ¿Qué no tiene idea de donde se encuentra su hijo? Los tabloides no paran de hablar de ello, incluso algunos medios serios han publicado cosas con pesar, tratando de movilizar a la gente para buscar a Drew… se rumora que Albert le está siendo infiel ¿qué más quiere?
No, no es suficiente, para Anne, nunca es suficiente. –
Pues, entonces nos iremos y listo, con esto último debe pagarnos una buena cantidad, buscaremos una isla paradisiaca, o una casa en las montañas, o…
¡Sonia, estás loca, yo no estoy para vivir en un lugar así!
¿Acaso crees que tendremos muchas opciones? Después de esto, estoy segura de que la única forma en la que no nos atraparan es viviendo alejadas de la civilización, y la ira de Albert Andrew es algo que no quieres conocer. –
Es inofensivo. – le dijo ella encogiéndose de hombros y tumbándose en la silla.
¡Albert Andrew inofensivo!
Tú y Anne no tienen idea de en lo que nos metimos… pero dime cual es el plan, una vez que Anne venga.
Ver cuanto más vamos a sacarle….
El niño no es negociable, la peor tortura para Candice es no verlo nunca más.
Y si Anne quiere algo más.
Pues simplemente me marcharé con él, eres bienvenida a venir… esa mujer está loca, creo que es tiempo de poner distancia…
¿Por qué quieres un chiquillo estorboso? Es algo que nunca comprenderé. –
Se que te fastidia, y que detestamos a su madre, por diferentes razones, pero es el hijo de Albert.
Por eso mismo deberías odiarlo. –
¿Celosa? - Sonia daba en el blanco y eso a Eliza no le hacía gracia, así que se calmó.
No, solo no te entiendo. - le respondió con el mejor tono indiferente.
Tú y yo nunca tendremos hijos, y por inverosímil que parezca, siempre quise ser madre, y esta es la oportunidad perfecta, le hacemos un favor a la criatura si evitamos que regrese con su madre, quien debe estar a un paso del suicidio.
Disfruté enormemente verla en ese especial, deben estar desesperados para que Albert la haya arriesgado a la presión de una entrevista… y saber que ha perdido al otro engendro, es lo mejor que he escuchado. – Sonia observó a Eliza radiante y le sonrió.
Pues nuestro trabajo está hecho, ¿qué más puede querer?
La quiero hundida en el fango. – respondió una suave voz detrás de ellas.
Ambas mujeres voltearon y observaron a Anne parada detrás de ellas, con su natural porte elegante, su cabello era muy corto, y estaba más delgada, pero parecía que nada había pasado.
Llegaste. – le dijo Sonia con sequedad.
Sí, llegué, y por lo que escucho tendremos diferencias de opinión.
Eliza las observó, ella no enfrentaría a Anne, en apariencia, Anne siempre había sido la más débil, pero la realidad era que mientras a Eliza le había parecido un buen juego molestar a Candy al principio, pronto descubrió que Anne hablaba muy en serio, no quería solo molestarla, sino destrozarla. Y ella ya se estaba cansando de ello, tal vez Sonia podría lograr lo que ella no había podido, cortar de una vez por todas con todo, y vivir su vida.
No necesitamos llegar a ningún acuerdo, solo necesitamos el dinero que nos prometiste, y desapareceremos.
Hasta que se les acabe… - le dijo Anne con una sonrisa, sabía bien que Eliza era mala administradora y que si una y otra vez había logrado que hiciera lo que ella quisiera era precisamente gracias a eso.
Eso no es de tu incumbencia, ¿ya hiciste la transferencia?
La haré ahora mismo, frente a ustedes, como siempre lo he hecho, ¿dónde está el mocoso?
¿Qué quieres hacer con él?
Quiero disfrutar verlo sufrir… piensa que ellos han muerto, ¿no?
Sí, eso piensa… - respondió Eliza con cautela.
Bien, pues juguemos el papel de la tía abnegada… - dijo Anne con malicia.
Sonia se tensó ante su tono de voz, pero no pudo responder nada, porque el pequeño llegó corriendo justo en ese momento.
Drew, querido. – dijo Anne en un tono que pretendía ser dulce, pero que erizaba la piel.
Tía Annie. – dijo el pequeño con cautela, su tía nunca había precisamente interactuado con él, pero verla ahí lo sorprendió, sin embargo, se dejó tomar en brazos su pequeño mundo había dado tantas vueltas en tan poco tiempo. - ¿me llevarás a casa? – preguntó con inocencia.
No hay casa a donde volver Drew, tendremos que buscar una nueva casa, pero no hagas preguntas por ahora, ve con tu nana, debo terminar de hablar con Eliza y Sonia. – El niño obedeció sin reparos, y Anne observó como la joven antillana volteaba a ver a Sonia.
Llévalo dentro, el sol ya está demasiado alto, que se dé un baño, coma algo y duerma una siesta. – La joven solo asintió y caminó con Drew en dirección a la casa, estaban aisladas del mundo, perdidas en un paraíso particular.
Bien, nos iremos pronto. – dijo Anne casualmente mientras hacía la transferencia desde su ipad.
Nosotras no iremos contigo. – le dijo Sonia con firmeza.
Me refería a Drew y a mí… y su nana supongo, este es el mejor momento para movernos, están vueltos locos, mi hermana se ha desquiciado, Albert busca refugio en otras faldas, nadie está prestando atención. –
Lo que dices con respecto a irnos es cierto, pero, Anne, Drew se queda con nosotros. –
¿Por qué crees que la transferencia incluía 15 millones más?
No me importa porque transferiste quince millones más, tú no sabrías que hacer con él. –
No necesito saber qué hacer con él, y mis planes no son de tu incumbencia, ahora si me disculpas, iré a tomar una siesta, tengo cosas que terminar de planear y gente que contactar, ¿acaso creías que podrías formar una familia con mi sobrino? – le dijo en son de burla.
Lo que crea o no, no es tu problema.
Jajajajaja, Creo que por eso Albert terminó por dejarte, eres una tonta. – le respondió burlona y se fue tranquilamente.
Eliza extendió su mano para tomar la de Sonia conciliadoramente, pero la morena la soltó.
Tú sabías. – le dijo con mirada acusadora.
Claro que sabía, es una ingenuidad pensar de otro modo. -
¿Qué quiere Anne con el niño? –
Venganza. ¿Qué más? Sonia, debemos irnos antes de que Albert la encuentre, nosotras debemos desaparecer.
Pensé que Albert no te preocupaba.
No me preocupa, pero, es lo mejor, si tanto quieres un hijo, siempre podemos encontrar algún huérfano…
No es solo encontrar un niño…
¿Quieres al hijo de Albert? – le preguntó ella incrédula.
¿Por qué no? - respondió la morena sin pena alguna.
Me dirás que también quieres a Albert.
No… soy realista, no quiero a Albert, porque tenerlo significa vivir a la sombra de Candice, y eso no me interesa… pero el niño… además, tú y yo tenemos algo, algo real. -
Veré si puedo lograr algo con Anne. – le respondió la pelirroja con suavidad.
Sonia se acercó a ella y la besó.
Gracias… creo que necesito despejarme. –
Ve a nadar, o al pueblo, yo me quedo.- le respondió Eliza solícita.
No le permitas cometer una locura con Drew.
Descuida, vete.
Eliza la observó alejarse, mientras se sentaba a pensar, no quería enfrascarse en una discusión con Anne, pero sabía que si le permitía llevarse Drew perdería a Sonia.
Meditó por largo rato hasta que tomó una decisión, se puso en pie y se introdujo en la casa a paso lento, su vida iba a cambiar para siempre.
Esa noche Sonia sobresaltó cuando un golpe seco y el llanto de Drew la arrancaron del mundo de los sueños, quiso salir de su habitación de inmediato, pero Eliza la detuvo.
Drew está llorando. – le dijo viéndola con extrañeza.
Su tía está con él. – respondió Eliza con indiferencia.
¿Estás loca? Esa mujer es la peor madre del mundo… -
¿Qué esperas? ¿Regresar al mocoso a los brazos de su padre y que así te perdone? – la increpó Eliza con los celos a flor de piel.
¿Así que de eso se trata? ¿Celos? ¿Después de todo este tiempo juntas…? – Sonia se distrajo porque el llanto de Drew se volvió más insistente. Manoteó con desesperación para que Eliza la soltará, y salió de la cama.
Encontró a Anne tomando de la mano a un pequeño lloroso y adormilado, prácticamente arrastrándolo para llevarlo escaleras abajo.
¿A dónde lo llevas? – dijo Sonia interponiéndose entre Anne y la escalera, al tiempo que extendía su mano a Drew para tomarlo.
¡Eso no es de tu incumbencia! ¡hazte a un lado! Drew y yo iremos a dar un paseo por la playa. ¡Eliza, ven por tu mujer!
¡Suéltalo! – dijo Sonia tomando al bebé en brazos, pero Anne no lo soltaba.
Sonia, ella es su tía. – le dijo Eliza suplicante, no quería estar en medio de la pelea
¡Su tía está loca, pero ahora veo de qué lado estás! – la increpó.
Anne trató de tomar a Drew de los brazos de Sonia, pero ella no lo soltaba, los gritos, el llanto, los insultos, todo eso aterraba a Drew quien intentaba aferrarse con todas sus fuerzas al cuello de Sonia, la cual sin darse cuenta daba la espalda a la escalera, en una fracción de segundos solo pudo ver la mirada de Anne iluminarse con malicia, y demasiado tarde se dio cuenta de sus intenciones, sin importarle que aún llevaba al niño en brazos Anne dejó de jalar y en vez de ello la empujó con fuerzas, Sonia perdió el equilibrio, rodó escaleras abajo sosteniendo a Drew con fuerzas y tratando de controlar lo incontrolable, para que en su caída Drew no saliera lastimado, pero se golpeó la cabeza en la caída y el mundo se oscureció a su alrededor.
Londres, Inglaterra.
Candy se despertó de golpe, su corazón latía a mil por hora, y no estaba segura de que era lo que sucedía… su corazón de madre le gritaba que Drew la necesitaba, buscó a su lado y Albert no estaba.
En una costa Antillana.
Sonia parpadeó tratando de reconocer dónde estaba, todo le dolía, no sabía dónde estaba, ni reconocía nada de su alrededor, pudo ver que estaba en un hangar, pero no sabía ni como, ni porque, solo pudo ver con impotencia como un hombre fornido tomaba a Drew en brazos y subía con él al avión mientras el pequeño lloraba desconsoladamente.
