Hola hermosas y hermosos, una disculpa, pero no podía publicar porque había un par de errores que no encontraba, y porque este fin de semana tuvimos la bendición de festejar en familia el cumpleaños número 95 de mi abuelo, así que las cosas estuvieron un poco apresuradas, tuve que viajar, y aunque llevé la laptop conmigo, la verdad es que no hubo mucha oportunidad de hacer algo, porque era tiempo de familia.
Sin embargo, les dejo esto por aquí, en un día nada esperado, pero con todo cariño.
Mi eterno agradecimiento a C.
Un abrazo.
KeyAg
RAA 48
Días antes de la entrevista.
Bye, bye papá, mamá, beso. – dijo el chiquillo y aventó un par de besos al cielo.
Las lágrimas corrían por las mejillas de Candy, y de pronto una punzada aguda en su vientre la hizo doblarse de dolor, líquido caliente corrió por sus piernas, y el terror la dejó sin aliento.
¡Albert! – el grito desgarrador salió de su garganta con una fuerza inesperada, y de inmediato escuchó los pasos apresurados subiendo las escaleras a pesar de lo enorme que era el lugar.
¿Candy, amor? – Albert irrumpió en la habitación, vio la palidez de ella, el celular en su mano, mientras la otra agarraba su vientre, el charco de líquido sobre la duela. – Debemos llevarte al hospital…
¡No, primero toma mi celular y envíale a Stear el video que me llegó, Albert, las quiero refundidas en la cárcel, es una crueldad lo que están haciendo! – le dijo ella mientras un confundido Albert tomaba el aparato y le daba play al vídeo. Candy lo vio endurecer su mandíbula, y apretar los puños mientras la límpida voz de Drew despidiéndose de sus padres flotaba en el aire.
Te juro que van a pagar mi amor, te lo juro, pero ahora debemos ir al hospital. – el tono consolador de Albert hizo que su ira se diluyera por un momento, además una aguda contracción la situó en la realidad, sería una lucha por la vida de su hija.
Está bien, déjame me cambio y mientras manda eso a Stear. – aceptó ella.
Albert la observó buscar ropa con tranquilidad a pesar de que las obvias contracciones la dejaban sin aliento, estaban sucediendo demasiado rápido, y eso lo preocupaba, aunque en realidad no tenía idea de cómo debía ser un trabajo de parto, sin embargo, Candy si lo sabía y de pronto tuvo la certeza de que no llegaría al hospital.
Amor… llama al doctor y a la partera, no llegaremos al hospital… - le dijo mientras se doblaba ante una fuerte contracción, y hacía lo posible por recuperar el aire.
Albert reaccionó con rapidez y se acercó para darle apoyo mientras hacia las llamadas, siguió las instrucciones de la partera, no sería sencillo, pero habían inyectado con anticipación a la bebé con lo necesario para madurar sus pulmones, así que, aunque de siete meses sus posibilidades de que estuviera bien eran altas.
Llamó a Dorothy y a Lena para que ayudaran a llenar la tina y preparar todo lo que el médico y la partera habían pedido, él se hizo cargo de Candy, ayudándola a caminar, masajeando suavemente su espalda, e incluso entró a la tina junto con ella para sostener su mano y abrazarla cuando el dolor fuese demasiado fuerte, la posibilidad de anestésicos se había esfumado ya, el proceso estaba demasiado avanzado.
Respira mi amor, todo va a estar bien… - intentó él tranquilizarla.
Albert, quiero a Drew. – le dijo ella en un gemido, su mente estaba en otro lado, no en lo que sucedía en ese momento, a pesar de que su cuerpo le gritaba. Albert se dio cuenta que debía ayudarla a enfocarse en el ahora, así que con suavidad y amor le respondió.
Lo sé mi amor, lo sé, pero en este momento debes concentrarte en nuestra bebé, por favor mi vida, es muy pequeña, solo tiene siete meses, Drew está bien, sé que está triste y dolido, pero está bien, y cuando lo recuperemos le ayudaremos a pasar este trago amargo, anda nena, por favor cálmate.
Candy se puso de rodillas y Albert acarició su espalda mientras derramaba agua caliente sobre ella para ayudarla a calmar el dolor, el médico y la partera llegaron pronto y comenzaron a hacer lo necesario.
Bien Candy, estás completamente dilatada, así que puedes comenzar a pujar para permitir que tu bebé nazca, su ritmo cardiaco y el tuyo están bien… - fue el veredicto de la partera una vez que la hubo revisado.
Es muy pequeña. – sollozó ella, de pronto consciente de todos los riesgos que corrían.
Es pequeña, pero todo va a estar bien, podrá respirar por ella sola, sus pulmones ya los maduramos, y de ser necesario hay un helicóptero en el helipuerto esperando para transportarla al hospital, si todo sale bien, puede quedarse contigo hoy mismo, pero si no, la llevaremos al hospital y nos encargaremos de que esté bien. – le dijo el médico tranquilizadoramente.
Candy volteo a ver a Albert, y él tomó su mano con fuerza mientras se perdía en las profundidades de sus ojos.
Vamos mi vida, todo va a estar bien. – la voz de él era como una oleada de calma inesperada, Candy lo miró a los ojos y se perdió en él, en su amor, en la unión que los hacía fuertes.
Ella se puso de cuclillas y él la ayudó a sostenerse, mientras la acariciaba para relajarla y pegaba su amplio y fuerte pecho masculino a su espalda. Candy respiró profundo y permitió que su cuerpo le hablara, amaba a su pequeña y desde el principio había deseado que su nacimiento estuviese rodeado de amor y paz, de una forma que el de Drew no lo había estado, porque Albert le había hecho falta sin importar todos los esfuerzos que Michael hubiera hecho entonces por apoyarla, pero esta vez Albert estaba a su lado, y Candy comprendió que le debía a su hija un esfuerzo por enfocarse en ella, y a Albert el poder disfrutar de ese momento a pesar de todo lo que estaban viviendo.
Tomó la mano de Albert para llevarla a su vientre y se apoyó en él cada vez que fue necesario tomar fuerzas para ayudar a su pequeña a nacer, la conexión entre ellos era más fuerte que nunca, ese momento, de completa magia los envolvió. Veinte minutos después, Candy y Albert pudieron conocer a la pequeña Eileen, la pusieron en los brazos de ella mientras Albert las acunaba a las dos, había lágrimas de felicidad en sus ojos, mientras escuchaban el llanto de la pequeña, y le hablaban en tonos suaves.
Todo va a estar bien mi vida, bienvenida a casa. – le dijo Candy con voz ahogada en llanto, mientras las lágrimas de alivio corrían por sus mejillas.
Pequeña princesa, eres hermosa. – Albert acarició con delicadeza una pequeña manita sonrosada y la partera guio a Candy a llevar a Eileen a su pecho y la pequeña pronto dejó de llorar al encontrar consuelo más que alimento en su madre.
Es perfecta. – dijo ella con una sonrisa embelesada.
Igual que su madre. – le dijo Albert mientras besaba el cabello de su esposa y agradecía de todo corazón al cielo por poder disfrutar de ese momento en medio de todo el dolor que la falta de Drew significaba.
La salud de Eileen no representaba ningún riesgo así que la pequeña se quedaría con sus padres, cuando Candy estuvo limpia y cómoda Albert le ayudó a ir a su cama y acomodó a la pequeña a su lado.
Debes dormir. – le dijo mientras arrodillado al lado de la cama acariciaba suavemente su cabello.
Albert… - Candy intentó interrumpirlo, pero él llevó su dedo índice a los labios de ella y le habló.
Stear se está haciendo cargo y tus padres deben llegar en cualquier momento, anda, duérmete en mis brazos, y cuando tus padres lleguen yo mismo iré con Stear un rato, para hablar de nuestras posibilidades, por favor, mi amor. – le rogó él.
¿Viste su mirada triste? – la pregunta fue como una daga enterrándose a su corazón.
Lo sé mi amor, no entiende que lo hayamos dejado, y le demostraremos con creces cuando lo tengamos con nosotros que nunca quisimos hacerlo-
¿Y si nunca lo encontramos? – por fin se atrevía a expresar en voz alta su más grande miedo.
Su afán por torturarte terminará por hacerlos descubrir su juego, este video es largo, tal vez le dé más material con que trabajar a Stear. – Albert trataba de sonar lo más seguro posible, pero el mismo temor lo carcomía.
Hazlas que se ensañen conmigo, has que publiquen una nota donde digan que estoy mal, tal vez que me estoy volviendo loca, que estoy a punto de perder a mi bebé, no sé finge un distanciamiento, hazlas sentir seguras para que se vuelvan descuidadas. No necesito ninguna confirmación para saber de dónde proviene todo esto. – le dijo Candy con mirada dura, se habían atrevido a tocar a su bebé, Eileen podría haberse visto en peligro por lo mismo, iba a luchar, y a ganar la guerra.
Yo tampoco mi amor, pero necesitamos pruebas, aunque puede que tengas razón, anda duerme y déjame pensar un poco, hablaré de esto con Stear y con los muchachos. – le respondió Albert, entrando a la cama a un lado de ella, para envolverla en un abrazo.
Candy se acurrucó entre los brazos de Albert dándole la espalda mientras con cuidado envolvía a su pequeña entre sus brazos, no supo cuando se quedó dormida ni sintió a Albert deshacer el abrazo y besar la frente de ambas antes de salir de la habitación.
Victor y Katherine llegaron para quedarse con su hija y Albert salió con rumbo al que fuera su antiguo departamento mientras estuvo separado de Candy, ahí había establecido el centro de operaciones para el rescate de Drew.
Cuando los hombres vieron la grabación su mirada estaba encendida en enojo y su mandíbula tensa ante lo que habían visto.
¿Y bien Stear? – preguntó Albert una vez que hubieron terminado de ver la grabación de su celular en la enorme pantalla.
Pude limpiar la voz distorsionada, sin duda la reconocerás, en cuanto al origen, aún estoy trabajando en ello, pero tienen un parche especial de IP que cambia cada pocos minutos. – le dijo Stear.
Stear proyectó su propio video, la cadencia ronca y sensual con ese encanto latino inundó la sala, Albert se puso lívido, guardó silencio, pero los tres hombres presentes estaban conscientes de que por su cabeza cruzaban pensamientos asesinos, pero esperaron a que fuera el primero en hablar.
Así que nuestras sospechas han sido confirmadas… bien, sobra decir que una vez que las localicemos quiero arreglar cuentas… con las tres. -
Albert, en algún momento te mencioné que no es la mejor idea, estamos hablando de tu ex, tu prima política y tu cuñada, aunque en este momento creas que podrías manejarlo, la culpa terminaría por corroerte, te alejaría de tu familia, haremos lo que sea necesario por capturarlas, y si en el proceso salen heridas, pues así será, pero no te aconsejo que busques venganza por tu propia mano. – le dijo Rowland con serenidad.
Albert volvió a guardar silencio, furioso como estaba no podía perder su objetividad, su prioridad era Candy y sus hijos, y aunque una parte de él quería estrangular a las tres mujeres con sus propias manos, debía reconocer que eso no era la mejor opción, sin embargo, se aseguraría de que fueran refundidas en la peor cárcel del país por el mayor número de años posibles. Respiró profundo antes de hablar nuevamente.
Candy quiere que finjamos que ella está a punto de perder la cordura, que las obliguemos a enviar más cosas, a volverse descuidadas, que las hagamos pensar que van ganando, hace tiempo que ambos estamos seguros de que solo podía ser una artimaña de estas arpías, sin embargo, necesitábamos pruebas. – Albert les dejó caer la bomba.
¿Qué es lo que más quieren estas mujeres? – preguntó Rowland después de un momento de introspección.
Hacerla miserable. – respondió Albert mientras apretaba los puños.
¿Por qué? - el pelirrojo quería llegar a algún lado.
Porque no pudieron tener a Albert. – contestó Stear sin pensarlo dos veces.
Esa puede ser la clave, quieren hacerla sufrir para alejarlos… Candy puede tener razón… haga un comunicado de prensa donde se diga que ella ha perdido al bebé, y que está perdiendo la razón. Eso incluso protegería a la pequeña de futuras locuras. –
¿Cómo demostraremos que está perdiendo la razón? – la pregunta era genuina, pero la realidad era también que Albert trataba de calcular el daño que todo eso podía ocasionarle a Candy.
Debes tener algún evento social en puerta déjalo saber casualmente en una entrevista. – comentó Stear.
Ella va a sufrir si envían más cosas como esta. – el ceño fruncido de Albert lo delataba todo.
Ya sufre con la incertidumbre, ella tiene razón. – dijo Rowland mientras Stear asentía.
Bien, si estamos de acuerdo, debemos ser muy astutos, creo que por el momento lo mejor es guardar silencio sobre que tenemos lo necesario para implicar a Sonia, ¿qué dice nuestra gente?
No han podido dar con ellas, y los movimientos de las cuentas suizas no son rastreables…
Si le diéramos la oportunidad a Anne de escapar tal vez podría guiarnos a ellas. – comentó Archibald quien había estado cayado pensando en ello por un tiempo.
¿Hablas en serio? Puede dañarla. – le dijo Albert preocupado, su preocupación por Candy sacaba lo mejor de él en esos momentos.
Está rodeada de personal de confianza, y redoblaremos la seguridad de ser necesario, pero lo más importante ahora es que ellas crean que pueden ganarnos, que en verdad la pueden lastimar. – razonó Stear con Albert.
Tienes razón, no puedo, siquiera pensar con claridad, dile a Anthony que concerté una entrevista, tal vez un programa especial en el que pidamos a la gente que nos apoye a encontrar a Drew, les daremos un teatro, no sé si Candy deba participar, pero si el teatro debo hacerlo yo solo, lo haré.
Creo que verla mal las hará sentir mejor.
Pues usemos a los tabloides también, que publiquen fotos donde se vea mal, demacrada, triste, podemos montar un photoshoot para eso, después la entrevista tuya, y hasta después la oportunidad de que Anne escape, porque para entonces debemos tener más pistas, el escape de Anne debe ser lo último.
Vete a casa, y pasa tiempo con Candy y tu hermosa hija, que lo que viene no será sencillo, por cierto, felicidades, ¿Qué sentiste al tenerla en tus brazos cuando nació? – preguntó Stear, cuyo momento de ser padre aún estaba a un par de meses de distancia.
Fue espectacular, me robó el corazón con una mirada. – respondió Albert con una sonrisa embelesada.
Tal como su madre. – respondió Archie. – felicita a la gatita de mi parte, y sal de aquí ahora. –
Albert se despidió de los hombres y regresó a su hogar, para ocupar su lugar junto a su esposa y su hija e intentar dormir en paz, aún no le diría a Candy que habían confirmado sus sospechas, quería llevar la mayor parte de la carga emocional y mental de dicha información.
Las semanas que siguieron fueron duras, tener que aparentar que habían perdido a su bebé, saber que se publicaba lo peor de ellos, tolerar la horrible entrevista al aire, simular distancia, todo era desgastante, pero parecía que funcionaba.
Rowland, Anthony, Archie y Stear planeaban cada uno de los pasos de la operación, para después presentárselos a Albert, a ninguno de los primos le hacía gracia mencionarle cual era el paso siguiente, así que Rowland fue el encargado de hacérselo saber.
Necesitamos fotos de ti con alguien que no sea Candy. – le dijo Rowland directamente a Albert.
¿Qué simulemos que la engaño? – de pronto Albert estaba muy serio.
No tan abierto como eso, pero que sembremos la duda. – lo tranquilizó Anthony, completamente consciente de que para Albert Candy era intocable.
Supongo que tienen una actriz contratada. – afirmó Albert entendiendo que no estaban preguntándole sino informándole, y quería escuchar el plan completo antes de decir más.
No una actriz tal cual, pero creo que Aly estaría dispuesta a ayudarnos, y que con la ropa y peinado adecuado nadie la reconocería. – la explicación de Archie fue simple, pero seguía sin convencerlo.
¿Qué tan lejos pretenden que lo llevemos? – la mirada de Albert era inquisidora.
Conociendo a los medios con el simple hecho de que te vean llegar a una gala con ella, o salir a comer, con eso se inventarán lo que sea, incluso si no se lo inventan lo inventamos nosotros y lo pagamos. – Anthony trataba de responder en tono ligero.
Anthony, debemos hablarlo con Candy, no haré nada que la lastime. – su tono de voz era inflexible.
Albert, ella misma te pidió que hiciéramos hasta lo imposible, además, el médico de la clínica nos llamó, se contactaron con él ofreciéndole dinero por ayudar a Anne a escapar, se sienten seguras, incluso programé un par de photoshoots para Candy, debe verse mal, muy mal, los maquillistas se harán cargo, y después saldrá a algún lugar. – continuó Anthony detallando.
Así que ya tienen todo planeado. – les respondió Albert encarando a los tres hombres con mirada de pocos amigos, .
Eso fue lo que nos pediste. – le respondió Rowland categóricamente.
No haremos nada a menos que ella esté de acuerdo, y me refiero a lo de simular una infidelidad, no haré nada que pudiera lastimarla, y en cuanto a lo de Anne deben asegurarme de que no se saldrá de control.
No, el médico ya ha inyectado un microchip rastreador en ella, así que cuando estemos listos para dejarla ir nos conducirá a Drew… no sabemos si irá de inmediato, pero tengo ya un equipo listo para seguirla, incluso, nuestro equipo puede encargarse de ser quien la lleve a su destino.
Cuando sea tiempo de seguirla…
Ni lo pienses, no los voy a exponer a ti ni a Candy, además la presencia de ustedes podría poner en riesgo la operación, deben confiar en que haré el trabajo para el que me contrataron… más aún porque en verdad aprecio a Candice, y mi equipo es gente leal.
Está bien, pero convencerla a ella no será sencillo. – admitió Albert.
Conociendo a la gatita es mejor no planteárselo, dejar ese asunto en el aire. – dijo Archie en voz baja.
Creo que Archie tiene razón Albert, y Rowland por supuesto está en lo correcto. –
Veremos, si ella no pregunta no diré nada, pero si me pregunta de frente le voy a responder con la verdad, la única forma de que nuestro matrimonio sobreviva a todo esto es precisamente poder confiar cien por ciento el uno en el otro, ahora debo irme, no quiero dejarla sola por mucho tiempo, pongan en pausa su plan de supuesta infidelidad hasta que yo haya hablado con ella, y esté seguro de que está de acuerdo.
Los hombres asintieron y lo observaron irse, se quedaron un rato más planeando el rescate. Albert llegó a casa y subió directo a su habitación, la penumbra y el silencio de indicó que su amada esposa y su princesa dormían así que entró con sigilo en la habitación, se desnudó y se metió en la cama abrazando con ternura a su esposa teniendo cuidado de no despertarla.
A la mañana siguiente Albert despertó y la buscó en la cama, pero no la encontró, debía hablar con ella, asegurarse de que el plan que habían fraguado no la lastimaría, quería que ella estuviese completamente segura y confiada en que él la amaba más que nadie en el mundo, que le era completamente fiel, que no había ni habría otra mujer, era ella, solamente ella. Salió de la habitación, y la buscó, estaba en el cuarto de juegos que él había mandado diseñar para ambos niños, sentada en uno de los cómodos sillones.
Se acercó a dónde ella, alimentaba a Eileen, su mirada estaba perdida, signo seguro de que pensaba en Drew, se sentó a su lado y la atrajo con cuidado para besarla profunda y amorosamente, su intención era poner su alma en ese beso, cuando se separó, ella gimió ante la pérdida de sus labios sobre los suyos.
¿A que debo ese beso? – preguntó con un ápice de provocación.
¿No te ha gustado? ¿tienes quejas de la forma en que te beso? – Albert fingió estar dolido, ella le sonrió.
No, pero había tanto en ese beso, que… casi me haces temer la razón. –
Amor, sabes que te amo, ¿verdad?
Lo sé, ¿lo sabes tú?
Sí, no lo dudo ni por un segundo.
Háblame, dime que te preocupa, esa línea en la frente te delata. - ella lo conocía demasiado bien, así que tomó aire y se lo dijo sin tanto rodeo.
Rowland, y los muchachos tienen un plan… que no me encanta… pero que puede funcionar… - comenzó Albert.
Lo que sea que funcione. – le respondió ella con firmeza.
No respondas sin saber de que se trata, escucha primero. – le pidió él con premura.
Está bien, te escucho, incluye que yo tenga que hacer algo, porque si no, no estarías tan preocupado.
No tienes que hacer nada, pero… no será agradable…los muchachos sugieren que aparentemos que hay problemas entre nosotros, que yo salga con alguien, y que tú hagas una sesión de fotos desastrosa, no estoy cómodo con hacerlo, te amo, y me molesta tan solo pensar que alguien se atreva a dudar de nosotros, me enfurezco de pensar que destrozan tu imagen, que mancillan tu nombre, que te hacen el hazme reír de la sociedad, un objeto de morbo, Candy, no lo soporto, estoy indignado, harto de sentirme entre la espada y la pared, odio llegar a esto, me duele lastimarte aunque sea en ficción – abrió su corazón con ella, observando su rostro meticulosamente en busca de cualquier signo de incomodidad, pero su respuesta casi inmediata lo sorprendió.
Amor, no hay nada que pueda hacerme dudar de ti, todo lo que dices también me pone mal, pero es parte del sacrificio que acordamos hacer para traer a Drew de regreso, así que está bien, ¿Cuándo lo haremos?
Candy, ¿me escuchaste?
Te escuché, y sé que no me traicionarías, y así como te duele que pongan mi nombre en entredicho me indigna que tu honor y buen nombre se vean manchados, eres el mejor hombre del mundo, y que te crean un patán me destroza… pero tenemos que pensar en la razón por la cual lo estamos haciendo, dime, con toda sinceridad ¿crees que funcionaría? ¿quién es la candidata?
Creo que es muy posible que funcione y Archie sugiere que Aly nos ayude.
Bien, yo cuidaré de Victoria esos días. Solo no agenden las fotos el mismo día… ¿estamos seguros de que son ellas? – Albert había tratado de mantener la mayor parte de las cosas fuera del conocimiento de Candy, para que ella mantuviera su paz mental, pero ante una pregunta directa no podía no dar una respuesta directa.
No tiene sentido de otra forma, no quieren dinero. Sonia y Eliza son nuestra apuesta más segura, incluso con lo que Stear logró limpiar del audio podemos confirmarlo casi seguro, esa voz es la de Sonia. –
¿Casi seguro? – ella era demasiado perspicaz, así que se rindió, no había querido decirle, porque eso implicaba que Anne también formaba parte de eso, y Albert sabía que, a pesar de todo, Candy no había dejado de amar a su hermana.
Es seguro, no hay dudas, no te lo dije, porque… - comenzó a disculparse, pero ella lo interrumpió.
Porque quieres protegerme… no voy a reclamarte, gracias… ¿qué hay de Anne?
Mi amor…
No quieres preocuparme lo sé, pero necesito saber.
¿Confías en mí? – preguntó él levantando su rostro hacía él para verla directamente a los ojos.
Siempre. – no había sombras en la mirada de ella, solo confianza ciega.
Entonces, ten pon seguro que traeré a nuestro hijo a casa. – le dijo posponiendo el momento de decirle que dejarían escapar a Anne, no quería que ella se sintiera insegura.
Ella se recargó en él con seguridad y rogó una vez más por la seguridad de Drew, así como su pronto regreso a casa.
En alguna parte de su cerebro Candy sabía que ella misma no era de gran ayuda, estaba consciente de que había cosas que Albert no le decía, muchas cosas, sin embargo, la realidad era que sus fuerzas no le daban para mucho, estaba continuamente exhausta, ya que justo eran las primeras semanas de adaptación a tener una nueva bebé en casa, no había dormido una noche completa desde el secuestro de Drew. Todo su ser era un caldero de hormonas, y más de una vez se había preguntado a donde había ido el resto de ella, parecía que no podía siquiera mantener la concentración por mucho tiempo, incluso había hablado con su médico al respecto, quien la tranquilizó recodándole que todo eso pasaría.
Así, Candy estaba infinitamente agradecida con Albert por hacerse cargo, por preocuparse por ella, por cuidarle y estar pendiente de cada una de las posibles necesidades, confiaba, en que hacía todo lo posible y que de ser necesario haría hasta lo imposible por llevar a Drew a salvo a casa, había un acuerdo tácito entre ellos, Candy era indispensable para Eileen en esos momentos, y se haría cargo de ella, mientras Albert tomaba sobre sus espaldas la mayor parte de las decisiones y responsabilidades concernientes con la búsqueda de Drew.
Los días pasaron lentamente, los tabloides publicaron sus notas, y el momento de actuar llegaba, Albert salió del corporativo y se dirigió a su casa, se sentía asqueado de la basura que había leído, de los ataques, los adjetivos negativos, la malicia de cada nota, no era cierto, pero tan solo pensar que lo fuera y tener que leerlo así, lo ponía mal, quería llegar a su casa, y pasar tiempo con su mujer y su hija, sabía que la parte clave de su plan que era dejar huir a Anne debía concretarse en esos días, así que respiró con profundidad y manejó en silencio.
Cuando llegó Candy y Eileen esperaban por él acurrucadas en un mullido sillón y cubiertas con una suave manta, Candy miraba embelesada a su pequeña hija, aunque lo que vivían con Drew siempre estaba presente, Candy sabía que tenía que cumplir con su labor como madre, y estaba perdidamente enamorada de su pequeña, aunque en su corazón había un hueco enorme por la ausencia de Drew.
Ella alzó la mirada cuando lo vio llegar y le sonrió con alivio, estaba cansada, pero la llegada de Albert al hogar era siempre un remanso de paz.
¿Cómo estás mi amor? – preguntó ella sintiéndolo tenso.
Bien, ¿ya cenaste?
Debo confesar que Eileen y yo nos quedamos dormidas, pero Margaret preparó cena.
¿Te sirvo una copa?
Estoy amamantando.
Un poco de vino tinto no te vendrá mal. Nana Margaret.
El ama de llaves llegó de inmediato, Albert sabía que todas esperaban a que ellos les llamaran, cuidándolos, estando al pendiente, pero siempre preocupadas por no invadir su privacidad.
Buenas noches, joven Albert, ¿cenarán? – preguntó con emoción contenida, ella había preparado fielmente la cena durante todo ese tiempo, pero era la primera vez desde su regreso que se sentarían a la mesa.
Sí nana, por favor.
En seguida, justo hoy hice tu platillo favorito. Y el postre favorito sin chocolate de Candy.
Gracias Margaret. – le dijo Candy con una sonrisa.
Albert se acercó con una copa en la mano, y con cuidado le quitó a Eileen, abrazó a su pequeña hija, maravillado de su diminuto tamaño, embelesado por la cálida sensación de su cuerpecito pegado a la magnitud del suyo, embriagado por su delicado aroma, la acunó a su pecho, y besó la pelusita rubia que cubría su cabecita. Por ser prematura Eileen era una bebé muy tranquila, dormía mucho y había que estimularla para que comiera, pero en ese momento una bebé así de pacífica era justo lo que podían manejar.
Se sentaron a la mesa con la pequeña a un lado durmiendo plácidamente y tomaron su cena en complicidad, y silencio.
¿Me dirás como te fue? – preguntó Candy consciente de que él no le decía todo por no preocuparla, y ella había confiado simplemente en que él se haría cargo.
Estamos cerca mi amor, muy cerca creo… ¿quieres saber cuál es el plan?
No, a menos que sea necesario, confío en ti.
Albert la tomó de la mano y la miró con plena seguridad, Candy le sonrió tranquilamente y terminaron su cena para después irse a dormir por algunas horas hasta que Eileen los despertara.
Albert despertó, la sintió inquieta a su lado, así que la acercó a él con cuidado y enterró su rostro en la nuca de ella, no importaba que todo pareciera derrumbarse a su alrededor, debía ser fuerte por ella.
Candy sollozaba inquieta, su sueño se veía turbado, Albert estaba seguro de que era la misma pesadilla, así que con suavidad le habló para sacarla de su tortura.
Candy, amor, despierta. –
Ella abrió los ojos y reconoció su habitación, Albert la observaba con esos hermosos ojos azul cielo embargados de preocupación no había necesidad de palabras, él lo sabía.
Caminaba solo por la playa en medio de la tormenta. – le dijo ella entre sollozos.
Albert estaba a punto de responder, aunque en realidad no había nada que pudiera decir por consolarla, cuando el sonido de su celular los interrumpió, eran las tres de la mañana, él se estiró y contestó sin dejar de envolverla a ella en sus protectores brazos. Candy lo observó ansiosamente en la penumbra, la conversación fue breve, pero lo sintió tensarse, después colgó.
¿Qué sucedió?
Duerme.
No. Debes decirme.
Mi amor, puede esperar unas horas más para que descanses. – le dijo él mientras la apretaba contra su pecho y acariciaba su cabello para que se relajara.
Albert. –
Bien, debes saber que hemos redoblado la seguridad, que no tienes nada que temer…
No temo por mí… sino por Drew.
Lo sé mi amor…
Albert… -
Duerme, por favor duerme, no puedes perder una noche de sueño y preferiría que no usaras medicamentos, hablaremos mañana, lo prometo. – le dijo él con vehemencia.
Ella no discutió, estaba sumamente cansada, parecía encontrarse al final de sus fuerzas, se quedó dormida en sus brazos y no sintió cuando él se puso en pie para salir de la habitación y retomar la llamada en su estudio.
Cuando Candy despertó a la mañana siguiente escuchó el agua correr en su cuarto de baño, Eileen dormía segura en medio de la enorme cama, la tomó con cuidado y la llevó hasta su pequeña y acogedora cuna, la arropó con cuidado, y acarició con amor su frente, después se dirigió al cuarto de baño, consciente de que Albert aún le debía una plática.
El vapor inundaba la habitación, su amado esposo estaba dentro de la regadera, y a pesar de lo empañado del cristal pudo observar la silueta masculina que tanto amaba, por su mente no pasaba deseo sexual alguno, las circunstancias, su reciente maternidad, todo se confabulaba en contra de cualquier instinto carnal, pero el amor que corría por sus venas y la emoción que llenaba su ser cada vez que lo veía, y caía en cuenta de que el hombre de sus sueños era su esposo, parecía crecer día a día.
Se despojó de sus ropas y sorprendió a Albert al entrar junto con él a la ducha, él observó su tímida sonrisa y abrió sus brazos a ella, la cercanía física era necesaria. Candy permitió que sus fuertes brazos la envolvieran, se abrazó a la cintura de él y recargó su cabeza en su pecho, el agua extremadamente caliente corría relajando sus músculos, y por un largo rato no dijeron nada, solo disfrutaron de ese momento de intimidad. Albert sabía bien, porque estaba ella ahí, pero quería posponer un poco más la noticia.
¿Me dirás? – preguntó Candy sin deshacer el abrazo.
Dejamos escapar a Anne, tiene un chip rastreador, esperamos que ella nos lleve a Drew. El equipo de Rowland la sigue a distancia, no sabemos cuanto puede tardar, tú estás vigilada, si se acerca siquiera a dos cuadras la detendrán, pero si la detenemos, nos quita la posibilidad de que eso nos guíe a Drew… por ahora, está en la costa, esperando en un lugar solitario. Creemos que va a encontrarse con Eliza y Sonia.
Albert sitió como ella se pegaba más a él y apretó el abrazo.
Gracias mi amor. – Albert buscó su rostro para besarla con suavidad, aún debían dejar pasar un poco más de tiempo para que ella se recuperara físicamente, pero no iba a desperdiciar la oportunidad de demostrarle cuanto la amaba.
Un par de días después.
Candy se despertó de golpe, su corazón latía a mil por hora, y no estaba segura de que era lo que sucedía, buscó a su lado, y no pudo encontrarlo, se puso en pie, sabía que el departamento estaba perfectamente vigilado, así que salió con confianza de la habitación en busca de Albert.
Vio luz en su despacho y escuchó las graves notas de su voz.
Yo le diré. –
Su voz estaba entrecortada, apenas y podía contener el llanto, Candy se apresuró y entró en la habitación, él alzo la vista, y el corazón de ella dio un vuelco.
¿Albert? – preguntó con lágrimas en los ojos al ver los ojos de él anegados.
Él no le respondió, solo se puso en pie, y rodeó su escritorio para abrazarla, ambos se fundieron en un abrazo, mientras sus lágrimas y sollozos se mezclaban, las palabras salían sobrando, entre ellos, su amor debía ser suficiente para sostenerlos.
¿Todo terminó? – preguntó con lágrimas incrédulas en los ojos.
Él solamente logró asentir, el alivio era demasiado, su plan había funcionado. Una eternidad había pasado, pero al fin la pesadilla se terminaba.
Vienen volando de regreso… - comenzó él, no le diría cuan cerca habían estado de llegar al final de todo, cuan fácil podría ser este un momento trágico y no de alivió, eso lo escondería de ella, de ser posible por el resto de sus vidas.
¿Por qué no fuimos nosotros? – preguntó ella con los ojos abiertos con sorpresa.
Porque Rowland me dejó muy claro que solo seríamos un estorbo, y porque no podíamos dejar a Eileen – le dijo Albert con calma
Pero mi bebé debe estar muy asustado… – le respondió Candy pensando que bien podría tener a su bebé en brazos en ese momento, aunque la lógica le dijera que la decisión que Albert y Rowland habían tomado era la más prudente.
Él está bien, irán directo al hospital para que o revisen los médicos, y nosotros los encontraremos allá, aunque aún faltan unas horas para que lleguen, sé que es inútil pedirte que duermas, sin embargo, la recomendación médica es que tomemos las cosas con calma, habrá un equipo psiquiátrico y psicológico, listo para evaluarlo… -
Lo que sea lo superaremos juntos, ¿qué hay de ellas? – le dijo Candy haciendo a un lado sus más profundos temores en cuanto a la salud de Drew, y enfocándose en algo que en realidad no quería enfrentar.
Las tres están bajo custodia de Scotland Yard, los cargos son graves, las traen de regreso para que sean juzgadas, y se dicte sentencia, aún tenemos cosas por delante… –
Albert… ¿Ella? – a pesar de todo necesitaba saber cómo estaba Anne.
Las tomaron por sorpresa... a decir verdad solo sé lo que te he dicho. – mintió, prefería mil veces pedirle disculpas después a verla preocupada en ese momento, no quería por nada del mundo entrar en detalles.
¿Quién más lo sabe?
Nadie aún, hablaremos con tus padres en persona, primero debemos ver a Drew, y asegurarnos de que esté bien… - le respondió con prontitud sabiendo perfectamente cuál era su preocupación.
No quiero que Eileen se quede sola. – le dijo Candy con temor.
¿Quieres llamar a Isabella o a Patty? ¿A tus padres? – preguntó Albert con cautela.
Creo que, a mis padres, les dará que hacer para mantener su mente ocupada… Albert, asegúrate de que no salgan libres… - el tono de ella era vehemente
Así será mi amor, buscaremos que les den a condena máxima, los abogados ya están trabajando en todos los cargos posibles. – eso era cierto, aunque tal vez sus planes para Anne no podrían realizarse como él había los había trazado.
Candy se recargó en los brazos de Albert, y él besó su cabello.
Vamos a la cama, tenemos un par de horas antes de llamar a tus padres e ir al hospital, los días que vienen no serán sencillos, y debes descansar.
Podré tener a mi niño en brazos. – le dijo ella con la voz cargada de ensueño.
Así es mi amor. –
Albert consiguió que ella durmiera un poco, pero él no pudo sino dar vueltas en su cabeza a todo lo que tenían por delante. Era claro que nada sería sencillo.
Candy descendió las escaleras a prisa quería ser quien recibiera a sus padres, así que ella misma abrió la puerta, y en cuanto los tuvo en frente se lanzó a sus brazos.
Victor correspondió el abrazo, sin estar seguro si las noticias eran buenas o malas aún, buscó la mirada de Albert y vio alivio en su rostro.
¿Candy, hija? – se atrevió a preguntar confiado.
Pasen, por favor pasen y tomen asiento. – dijo Albert mientras apoyaba su mano en el hombro de Candy como queriendo recordarle que debían ser prudentes con su padre.
Vamos papá, Albert tiene razón, disculpa, me dejé llevar por la emoción. –
¿Y bien? -preguntó Katherine ansiosa.
Lo encontramos mamá, lo encontramos. – le dijo Candy con una enorme sonrisa y luego la abrazó también. Albert supo que la emoción era demasiada y que lo mejor sería explicar pausadamente.
Ideamos un plan hace semanas, y ha rendido frutos… se confiaron, y Drew viene de regreso a casa.
Los rostros de Katherine y de Victor se iluminaron de inmediato, y estallaron en risas mezcladas con llanto.
¿Pueden quedarse con Eileen? – preguntó Candy de pronto recordando porque los habían llamado tan temprano.
Claro que sí mi amor… ¿irán por él?
Sí, debe llegar al hospital en una hora más, habrá que evaluarlo, pero a simple vista está bien.
¿Traen a Anne con ellos? – preguntó Victor.
Anne, Sonia y Eliza viajan custodiadas por Scotland Yard y gente del equipo de Rowland, Rowland y otro equipo vuelan junto con Drew.
Irán directo a la cárcel, ¿verdad?
Scotland Yard será quien determine cuál es el siguiente paso, pero te aseguro que en ningún momento quedarán en libertad, no alcanzan a contemplar siquiera libertad bajo fianza.
Bien, ¿te asegurarás de que no salga? - la franqueza de su suegra lo tomó por sorpresa por un minuto, pero por ahora lo mejor era responder.
Creo que no hay otra opción, se les juzgará, los cargos son graves.
Y no puede tocar dinero de ninguna cuenta. –
¿A dónde quieres llegar, amor? - preguntó Victor.
No saldrá, a eso quiero llegar, es mi hija, la amo, pero lo que ha hecho no tiene nombre, le corresponde pagar por sus actos. –
Todas las cuentas conocidas están congeladas, y las desconocidas, se están rastreando, hablaremos de ello después, por ahora debemos irnos. Mis papás llegarán en un rato para ayudar y esperar junto a ustedes.
Vayan sin preocuparse, nosotros nos hacemos cargo. – lo tranquilizó Victor.
Los cuatro se fundieron en un abrazo lleno de esperanza y el par de rubios salieron del pent-house con rumbo al hospital.
Al llegar caminaron a prisa, tomados de la mano, por los pasillos del hospital hasta el área pediátrica, la llegada había sido una locura, los medios de comunicación atiborraban la entrada, y se necesitó de todo un equipo de seguridad para lograr abrirles paso hacia adentro del edificio, las preguntas lanzadas al aire habían sido ignoradas, y ninguno de los dos había emitido declaración alguna, lo único que querían era llegar antes de que el helicóptero aterrizara.
Los escoltaron hasta el helipuerto, el viento producido por las aspas del helicóptero los golpeaba, Candy observó como la enorme bestia de metal aterrizaba, y tomó fuertemente la mano de Albert, su corazón latía a toda velocidad, sabía que por seguridad no debían acercarse, pero lo que más ansiaba era correr al encuentro de Drew.
Observó como Rowland bajaba con un pequeño bulto en brazos, completamente cubierto con una manta, divisó solo el cabello rubio y ensortijado, y su corazón latió con impaciencia, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas, moría por correr al encuentro de su hijo, pero sabía que debía esperar, Rowland se acercó, las aspas habían dejado de girar, y aunque había un equipo médico esperando, todos estaban dispuestos a permitir que el primer encuentro fuera de ellos.
Drew, mira quien vino a recibirte. – le dijo Rowland con voz ronca de emoción. El chiquillo cansado, pero aparentemente confiado con Rowland volteó sin mucho interés, pero de inmediato su rostro se iluminó.
Candy había temido que la rechazara, que la hubiese olvidado, pero no le importaba arriesgarse, extendió los brazos y Drew se lanzó a ellos de inmediato, con tanta fuerza que casi la tira
Mami… mami, no estás en el cielo. – le dijo entre lágrimas, como tratando de desenmarañar un misterio, su mirada de confusión les rasgó el alma, hablaba del dolor y la angustia que su pequeño había vivido, y tanto Albert como Candy hubiesen hecho lo que fuera por borrarlo.
Drew, mi valiente guerrero. – le dijo Albert acariciando el cabello del niño, sabiendo de sobra que despegarlo de brazos de su madre no sería una posibilidad, Drew le sonrió y tomo con su mano uno de los dedos de Albert, aferrándose a él.
Albert cubrió de besos su cabecita dorada, mientras Candy besaba el pequeño rostro sin parar Candy lo apretó fuertemente contra su pecho.
Albert suspiró aliviado mientras los envolvía a los dos en un abrazo, tener entre sus brazos a su familia le dio certeza de que la pesadilla al fin se había terminado, las lágrimas corrían por sus ojos, la llovizna intermitente los empapaba, porque el paraguas que Albert sostenía yacía tirado en el suelo, nada era más importante en ese momento que abrazar con toda el alma a su mujer y a su hijo, no se dieron cuenta cuando Rowland y alguien de los médicos los cubrió de la lluvia su pequeño, su amado hijo, estaba de vuelta en casa, y eso era todo lo que importaba.
Papi, mami, beso a Drew. – susurró el pequeño y los embelesados padres no dudaron en obedecer.
