"(…) el mundo cambia si dos se miran y se reconocen."
—Octavio Paz
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Después de la ajetreada jornada regresaron al campamento base. Mikasa prefirió viajar con Armin, argumentando que debían aprovechar el tiempo para escuchar la información que el equipo había reunido aunque en realidad quería informar a su amigo de la situación actual.
— ¿Entonces lo envió el gobierno norteamericano?
—Sí, hice todo lo posible por evitar que metiesen sus narices en mi parque pero al final no lo logré del todo. Es mejor tener a ese enano que un pelotón completo. —Armin no evitó una pequeña risa a lo que Mikasa le miró sorprendida.
— ¿Qué es tan gracioso?
—Nunca te había escuchado tan irritada y a decir verdad, en el momento en que vi al capitán me pareció un hombre sombrío al que definitivamente no llamaría enano.
—El primer día que llegó a mostrar su horrible cara en este lugar se atrevió a menospreciar el trabajo que realizamos.
—Vaya, no parece ese tipo de hombre
— ¿Entonces qué tipo de hombre parece?
—No puedo estar seguro porque sólo lo vi sostener una linterna para que pudiera sacar la bala pero creo que no es malo, mi intuición me dice que puedo confiar en él.
—Yo no puedo creerlo tan fácilmente, Armin, sé que trama algo y que no vino a ayudarnos.
—Es probable que haya otro interés de por medio pero si no estuviera preocupado no te habría acompañado ni permanecido bajo la lluvia tanto tiempo. —Al ver que había sumido a su amiga en una reflexión profunda, el biólogo optó por seguir hablando. —Ahora creo que debes escuchar algo de lo que descubrimos, o el capitán Levi sospechará, no ha parado de mirar por el espejo y temo que sepa leer labios.
Mikasa supo disimular el pequeño sobresalto que la posibilidad de ser observada le generaba.
—Dime entonces ¿Fuiste capaz de encontrar a Pomme? —La mirada del chico se oscureció cuando agachó levemente la cabeza y el flequillo que ya le quedaba largo le hizo sombra en la frente.
—No, lo siento. En el lugar de su posición durante los últimos días no encontramos más que el localizador hecho trizas y…había sangre, aunque no la suficiente para creer que los cazadores se la hayan llevado. Creemos que deambula por la selva buscando recuperarse, intentamos seguir las huellas pero las lluvias de los últimos días antes de tu regreso nos lo dificultaron, desaparecieron.
— De una cosa estamos seguros, hay que encontrarlo antes que ellos.
—Será difícil, acabas de verlo, ese asesinato fue brutal, no había necesidad de destrozar de esa forma al elefante, creo que detrás de ello hay un mensaje de advertencia.
Armin giró el volante para estacionarse, habían llegado a la base. Aun llovía pero no en la misma intensidad que antes.
— ¡Armin! —Connie saludó entusiasmado, Jean se quedó en el marco de la puerta, asintiendo cuando el rubio dirigió la mirada hacia él. — ¿Qué sucedió?
—Es una larga historia….
—Mañana podemos discutirla, deben estar cansados, también reuniremos a todos los hombres —Mikasa miró en dirección a Levi, su trabajo en aquel lugar comenzaría al día siguiente. —y les informaremos la situación. Ahora deberíamos comer y dormir.
Todos obedecieron, salvo, el de los ojos azules que pasó a la oficina sin ser invitado esperando que la directora entendiera su mensaje. Fue justo así, tras entrar Mikasa cerró la puerta, comprendiendo que sería una charla privada.
— ¿Quién es el muchacho?
—Es un amigo, ya te lo había dicho, biólogo. —Tomó asiento y continuó hablando. — Uno de los tres bebés que salen en la fotografía con Sasha es ahora un macho joven, hace un mes cambió sus rutas por la selva, consideramos que podría ser algo normal hasta que se detuvo tres días en un lugar que casi nunca frecuentaba. Casualmente era la zona donde se reportaron avistamientos y enfrentamientos con cazadores furtivos, fue el lugar donde Sasha murió. Armin propuso una expedición para averiguar que era de Pomme, así lo llamó ella, Pomme de terre.
—Patata —Mikasa dirigió una mirada de curiosidad y asombro.
—Parlez-vous français, hein?
—Oui mademoiselle. Je ne veux pas être ton ennemi, mais je ferai les choses à ma façon. Devant les hommes, tu n'auras pas à m'interrompre ou je te laisserai tout gérer par toi-même.
Estaba anonadada, hablaba el idioma tan bien que dudó sobre la nacionalidad del hombre frente a ella. El comandante Smith era la imagen del capitán América, había pensado que Levi era una especie de soldado Ryan, pero no, escucharlo en francés nubló su mente. Ni siquiera con 3 años de estudios en Paris, Mikasa logró esa fluidez.
No mediaron palabra alguna después de aquella breve discusión, él simplemente se levantó de la silla y salió debla oficina. Mañana iniciaría oficialmente el periodo de tres meses en que un hombre intentaría cambiar las condiciones de todo un parque.
"(…) No quiero ser tu enemigo, pero haré las cosas a mi modo. Frente a los hombres no habrás de interrumpirme o dejaré que lidies con todo esto tú sola."
Aquella era una misión muy complicada pero no imposible y Mikasa se sentía extrañamente ansiosa por descubrir de qué podria lograr Levi Ackerman.
