Esto también son celos
Descargo de responsabilidad: Skip Beat no me pertenece pero este fic sí.
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Congelada, sip, esa era la palabra para el estado en que se encontraba. ¿Cómo era posible que así sin decir ni agua va, vaya él y le diga algo como eso? "Quisiera tener el derecho de ser llamado tu novio". Tan campante y sencillamente. "Su novio". Nunca ni siquiera en algún remoto sueño, lejano y fumado (y no es que ella hubiera fumado alguna vez), jamás se le ocurrió que algo como esto pudiera llegar a pasarle a ella. Ella que siempre fue catalogada como alguien plana, sin atractivo, ni sex appeal.
Y ahí estaba él, frente a ella, observándola y aunque aparentaba una suma tranquilidad ella lo conocía, o creía conocerlo, porque ¿cómo es posible que nunca se hubiera dado cuenta de sus sentimientos por ella?, ¿de que siempre fue ella la chica de preparatoria? Maldito Shoracha, por siempre hacerla sentir inferior, pero… No solo era culpa de él, sino también de ella, de Saena. No debía, no, no quería ni pensar en esos dos. No lo haría.
Porque con él mirándola, esperando la respuesta, su respuesta, solo Tsuruga-san importaba, solo ellos dos estaban en ese cuarto. Los únicos que importaban.
Le daría su respuesta ahora.
—¿Desde cuándo? —y eso fue lo que salió de su boca, ¿eh? ¡Espera! ¡No era eso lo que quería decir! "¡Idiota! ¡Idiota! Él va y te dice que te ama y que quiere ser tu novio y tú vas y le preguntas ¿desde cuándo?". Las mini Kyokos que empezaron a revolotearle en su cabeza se quedaron pasmadas, volteándola a ver como si de repente le hubieran crecido tres cabezas y con cuerno. Y como si Ren supiera a qué se refería contestó.
—No lo sé, no sé desde cuándo te empecé a ver diferente, pero para cuando el pollo me lo hizo evidente yo ya te amaba, solo que no lo sabía, porque nunca me lo permití antes, ¿sabes?—Ren suspiró y bajó la mirada—. Nunca me permití amar. Pero tú me has hecho imposible el no hacerlo. Era imposible no enamorarme de ti. Pero fue antes de que me ayudaras con el personaje de Katsuki.
Kyoko se derritió con ese "era imposible no enamorarme de ti", nunca ninguna palabra se le clavó tanto en el corazón. Su cabeza a mil por hora, con todos los pensamientos, los recuerdos y… Un momento, un momento, quiere decir que en la fiesta de celebración de Dark Moon, lo que pasó cuando él se convirtió en el emperador de la noche, ¿también eran?
—¿Tsuruga-san? —Ella estaba completamente anonadada y sonrojada, nunca la había visto tan hermosa, solo para él.
—¿Sí?
—¿Quieres decirme que la noche de la fiesta de Dark Moon, cuando fui acompañada de Kijima-san, el regaño que me hiciste?
—Celos. —Ahhhhhh, ahí va otra vez con la palabrita, mientras él la ve fijamente a los ojos, sin inmutarse, pero dentro de ella se sentía acalorada, sorprendida y siendo sinceros, muy halagada. Desde Dark Moon… Eso quiere decir que cuando fueron los hermanos Heel, él ya la amaba, y pasaron noches durmiendo en el mismo cuarto y…
De repente el rostro de Kyoko fue pasando por distintos tonos de rojos, Ren nunca hubiera pensado que había tanto pero ahí enfrente de él, estaban todos los habidos y por haber. ¿Qué se le estaría pasando por la cabeza a Kyoko que la hacía sonrojarse así? Piensa, Ren, piensa. Ren no podía imaginarse qué podía ser. Hasta que unas palabras casi susurradas rompieron el silencio.
—Cain Nii-san…
Ren suspiró, no quería que "eso" saliera a relucir, pero en fin, de perdidos al río.
—Me estabas volviendo loco. Tu atuendo, tu inocencia, tan cercana a mí y sin poder alcanzarte…, tan prohibida. Esa noche te necesitaba, me perdí en ti, lo que tú me hiciste fue mi gloria y mi locura, mi perdición y mi salvación, pero si no te hubieras detenido, si no hubieras estado tan metida en tu papel como Setsuka…, cinco minutos más y yo no me hubiera podido contener.
—¿Ehhhhhhhhh? Yo, yo, yo no te hice na-nada, si tú te acuerdas nada, nada pasó —"Bien dicho Kyoko, él tan directo y tú con tartamudeos".
—Es esa inocencia tuya la que tanto adoro. Y por favor, cuando vayamos a la celebración de la fiesta de Tragic Marker, no permitas que Murasame se te acerque ni un poquito —Y Kyoko sintió miedo, por el peligro como fuego líquido que brillaba en sus ojos—. Eso también son celos.
—Yo no me acercaré a Murasame si me prometes que no permitirás que Manaka-san se acerque a ti, ya tuve bastante de ella en la filmación —Ren sonrió, una sonrisa grande de suficiencia, como aquella del gato que se comió al canario.
—Ohhhh, así que tú también…
—Celos, no puedo mentirte, estaba celosa y enojada. Y Setsu pudo sacar lo peor de mí, porque ella tenía permiso, pero ahora yo también lo tengo ¿verdad?
Ren se acercó lo suficiente como para estar casi arrodillado frente a ella, puso sus brazos a cada uno de los lados de sus piernas dejándola encerrada en ellos, con la boca en su oreja, le dijo:
—Soy muy celoso y posesivo cuando se trata de ti, no permitiré que te alejes de mi lado, nunca, lo entiendes, ¿verdad?
Y con un asentimiento de cabeza todo quedaba dicho. Bueno, no todo porque la boca de Ren dejó su oído para acercarse muy peligrosamente a la de Kyoko y ahí sobre sus labios, le dijo:
—Ren.
Cuando Kyoko abrió la boca para preguntar, él tomó posesión de lo que por derecho le correspondía.
