Gui: Capítulo dos. Gracias por los reviews a Rebeca, Alpha, Miky y Paulys.

Reto del Tarot: Nivel 1. 10 de bastos: estar sobrecargado de trabajo, exigirse demasiado, olvidarse de la salud y el bienestar de uno mismo.

Advertencia: Las relaciones tóxicas existen. Sufrir en pareja es malo. Ahí lo dejo.

Disclaimer: Stephenie Meyer tuvo ideas mejores que esta.


Una Nueva Luna


Agujero Negro

Bella, una bolsa de basura negra (o sea, opaca), dando vueltas por la casa. Todos los regalos de cumpleaños. El vestido azul. Recuerdo número uno, recuerdo número dos, y número tres, recuerdo número seiscientos veinticuatro. Y todo, todos esos restos del pasado, la basura de la felicidad, a la bolsa de basura, que se empeñaba en hacer ruido de bolsa de basura llenándose de basura.

Luego lo más difícil.

–Charlie, ¿tienes un destornillador?

Destornillador y bolsa de basura y uñas. El Chevrolet rojo, esperando afuera, con el cerebro abierto y la cabina delantera tan encerrada. Abrió la puerta y sólo el ruido de la puerta era Edward subiendo a su coche. Edward bajando del coche. Edward cerrando la puerta.

Ahí estaba, guasón como todos los objetos antes de desaparecer en la negrura de la bolsa opaca, el estéreo. Y en la cabeza de Bella, todas y cada una de las canciones que habían escuchado juntos. Se dejó unos minutos para escuchar la música en su cabeza y ver sus entrañas sangrar del cuchillo que le habían metido en el estómago las palabras de Edward. Te he querido. Y en la cabeza de Bella, martilleante: te lo dije, te lo dije, te lo dije.

No vales este estéreo ni esta música. No eres quién para tener recuerdos felices con seres mitológicos excepcionales. Dioses.

Le dio al destornillador. No entendió cómo sacar el aparato, y eso que está diseñado para que no te dejes las uñas, pero Bella se dejó las uñas, y los dedos, y si hubiese podido, los dientes, porque se estaba castigando. Por ser estúpida y creer en el amor verdadero. Por creerse valiosa para alguien como Edward. ¡Qué idea!, y sangre y se le partió otra uña, y el estéreo se quedaba ahí muerto de la risa, ¡ja!, muerto, de la risa, qué gracia, sin moverse un ápice…

Consiguió hacer palanca con el destornillador y el estéreo salió disparado, dejando en el coche un agujero negro y grande, como el que tenía Bella en el pecho. ¿Quién me manda a mí meterme donde no me llaman?

La caja de la música a la bolsa negra, y la bolsa negra al fondo del armario, a la izquierda de la ropa, ahí en el sitio justo para no verlo cuando abra el armario, pero para acordarse de que está ahí y abrir el armario pensando "no estoy mirando a la bolsa". Por una tortura psicológica más…

Y hasta aquí la historia de la bolsa y el pensar el nombre del paraíso perdido. Edward. Moisés murió sin ver la tierra prometida. Bella creyó haber llegado a la suya antes de darse cuenta de que solo era un sueño.

Así que se metió a trabajar. Deberes de mates, deberes de lengua. Charlie no sabía qué pensar. Se supone que cuando tu hija saca dieces no tienes que preocuparte porque todo va bien. La situación le sacaba de sus esquemas simples y le daba dolor de cabeza. Bella le daba dolor de corazón, pero se le pasará con el tiempo, seguro que se le pasa con el tiempo, a mí se me pasó con el tiempo, ¿no?

Y Bella todos los días dale que te pego abriendo el armario, sin mirar, pero pensando sola y exclusivamente en la bolsa negra de basura, opaca, en la sangre en las uñas, en los regalos de cumpleaños, en Alice y en… No dice su nombre. Y luego a clase, a trabajar, a darlo todo por una nota insignificante en la vida. Bella, vivir es otra cosa.

Pero Bella no vivía, estaba muerta, pero hacía como que no. Se levantaba y se vestía (y abría y cerraba el armario varias veces) y desayunaba, y saludaba a Charlie y que tengas un buen día, y cogía el coche (y sonaba la puerta del coche al abrirse y cerrarse, y veía el agujero negro del estéreo como veía el agujero negro de la bolsa) y pensaba en el vacío que le nublaba la mente. Llegaba a clase con demasiada antelación y hacía los deberes en el coche, y salía del coche y se iba a clase, y sus amigos ya no la saludaban, salvo quizás Mike. Y escuchaba en clase, y lo apuntaba todo, y sacaba buenas notas, y volvía a casa, y trabajaba los sábados, y hacía algo, se rellena la vida con algo, y otro algo, y algo un poco más absorbente, solo para no recordar, solo porque le dolía el alma.

Y pasó un día, y otro día, un mes y otro mes pasó... aunque ya no pasaba igual el tiempo. Y Charlie mirándola desde la altura del padre que esto ya lo he vivido porque su madre me hizo lo mismo pero no recuerdo ir por la vida como un zombi haciendo como si no lo fuese. Quizás esto no sea bueno. Pero, hombre parco y tímido, se quedaba sin decir nada.

Y Bella se juraba y perjuraba todos los minutos de su existencia que no estaba pensando en él, que no se estaba machacando. Lo hacía por Charlie, y por si X volvía a aparecer. Pero sabía que en el fondo sólo merecía desaparecer por haber osado siquiera un instante pensar en que podría ser feliz con él.


Aún no están pasando las cosas apasionantes, entonces le pido perdón a Miky porque este capítulo solo es un poco más largo que el anterior. Espero que juntos sepan a algo más.

¿Reviews?

Gui
SdlN