Gui: He tardado, pero he vuelto. Este proyecto me parece muy importante. Es un experimento a largo plazo, pero lo acabaré. Gracias a Rebeca y Paulys por los reviews, aunque los dos tienen más de un año.

Reto del Tarot: Nivel 1. Ocho de Espadas: Parálisis. Quedarse en la zona de confort. Encarcelamiento. Atrapado en los recuerdos.

Advertencia: Las relaciones tóxicas existen. Sufrir en pareja es malo. Ahí lo dejo.

Discalimer: Stephenie Meyer tuvo mejores ideas que esta.


Una Nueva Luna


Peligro

Aquél pensamiento fue como una bofetada. Los zombis son muertos vivientes. La palabra esencial en esa calificación era la primera: muertos. Se llaman vivientes porque tienen la capacidad de moverse y parecen tener un objetivo. Bella ni siquiera tenía un objetivo. ¿Cómo podía soportar siquiera la idea de estar muerta?

Evidentemente, Jessica no se enteraba de nada. ¿Qué te pasa, Bella? ¿Seguro que tenías miedo? Era yo la que gritaba… Para poder explicárselo, Bella tendría que hablar de más, así que prefirió callarse y mentir. ¿Comer? Donde quieras.

Algo había pasado en su cabeza delante de esa película. No era el romance, había logrado borrar el romance. Era el zombi, ese zombi descompuesto, esperaba que la película ganase algún premio de fotografía. La idea del zombi la había sacudido. Casi parecía ser capaz de ver el mundo. Los detalles.

Los detalles observables, sin embargo, pertenecían al pasado. Aquella esquina. El callejón mal iluminado de Port Angeles.

¿Cómo habían llegado hasta allí? Bella había estado siguiendo a Jessica como un perro sigue a su amo. Sin preguntas, contenta de no tener que pensar. Y Jessica había aterrizado en sus recuerdos.

Unos chicos amenazantes, borrachos. Un bar, que los vomitaba, monstruo conocido. El volvo plateado que había derrapado. Ese chico moreno y bajito que le había dicho "nena". Y él…

El cerebro de Bella tomó la decisión antes de que pudiese pensarla. Se vio obligada a seguirse la corriente. A caminar, con andares de tonta, como poseída. El cerebro casi en blanco. No pensaba en ello, sólo lo estaba haciendo.

Jessica, detrás, con los zombis aún en sus neuronas, las sinapsis aún contaminadas con adrenalina, tenía los cinco sentidos alerta. Los seis. El sexto, el sentido común, llamaba a Bella. ¿Qué haces? ¿Quieres que te maten? ¡Vuelve! Una petición de socorro. Jess era incapaz de tomar una decisión por sí misma. Necesitaba el apoyo de su amiga, pero Bella estaba en su pasado. De un momento a otro, Edward aparecería en su corcel plateado para salvarla de las garras de los borrachos de Port Angeles. Otra vez. Antes de decirle que él era más peligroso.

Sí.

Más excitante.

Quizás el peligro era lo que le atraía en Edward. Claro. Aquello era torcido y complejo. Un rasgo de psicópata. No me extraña que Edward me desprecie. Él quería mantenerla alejada del peligro.

Pero el peligro sabía a él, olía a él.

Ese chico moreno bajito era peligroso. Probablemente. Bella esperaba que lo fuese, con tantas ganas que sintió el miedo otra vez, la excitación del terror.

Pero antes tenía que quitarse a Jess de en medio. Vete a comer. Yo te alcanzo. Aquella era la decisión que necesitaba, ¿no?, que Bella le dijese qué hacer. Jessica no era idiota, pero Bella le había dado una opción más agradable que quedarse.

Fue entonces cuando la voz de Edward volvió a sonar en sus oídos.

Bella, ¡deja esto ahora mismo!

Hum, órdenes. Edward siempre le daba órdenes.

Para protegerla.

Vete con Jessica. Me prometiste no hacer nada estúpido.

Era cierto. Ella se lo debía. Él le había roto el corazón, pero era culpa de Bella, por creer en cuentos de hadas. Su lugar era el de la joven sumisa. Él era mayor. Él sabía lo que le convenía. Lo lógico era hacerle caso.

Mantén tu promesa.

Sin embargo, cuanto más andaba hacia los parranderos, que la miraban divertidos, mejor oía su voz. Su voz ronca. Bella había estado a punto de despertar a una realidad cruda después de la película. La realidad que se le abrió paso en la mente a través de la voz de Edward era otra distinta. Era luminosa y excitante. En ella, los colores eran más hermosos, los objetos adquirían valor. Todo se volvía interesante. El mundo dejaba de ser blanco y negro. Era un chute de apasionada realidad, intensa realidad. Verdadera realidad. Eso era lo que ella quería.

Por un instante, pensó en hacerle caso a la voz. Dejar de creer en alucinaciones. Edward no estaba por ningún lado, ni podía mandarle mensajes por telepatía. La evidencia era que Bella se estaba imaginando la voz. La mente humana es una maravilla. Dio un paso hacia el peligro.

Bella, da media vuelta.

Si él estaba enfadado, entonces era que Bella le importaba. Mejor enfadado que indiferente.

Había recuperado a Edward. Los borrachos no habían sido tan peligrosos como esperaba, y aquello había tranquilizado a Jess, que había ganado la batalla. Se acabaron alejando de allí para cenar en el McDonald's.

Había recuperado a Edward.

Sin embargo, pensar en él había sido siempre doloroso. El dolor volvería. No sabía si estaba preparada.


Aviso: Todo lo que está en cursiva lo dice Edward tal cual. O Bella con la voz de Edward. De momento estos capítulos van muy pegados al libro. Ya me separaré.

Vengo a publicar otro capítulo en un minutito.

¿Reviews?

Gui
SdlN