Disclamer: Los personajes son propiedad de Shingeki no Kyojin por Haime Isayama, los uso en este fanfic sin fines de lucro.

Ambiente escolar.

Jean x Mikasa.


Sábado color pastel.

El ruido de la música le daba sueño, para ser una fiesta el ambiente era soso, aunque con justa razón: era fiesta de sus padres. Jean se encontraba sentado con su cabeza recargada en sus propias manos en una de las mesas de invitados, observando el deprimente panorama, deprimente ante sus ojos, porque, a decir verdad, el resto parecía disfrutar del momento. Él odiaba cuando su madre lo arrastraba a esos eventos. Luego de observar con mirada juzgadora al resto de invitados sintió que alguien se sentó a su lado, miró de soslayo y se dio cuenta de que era su mejor amigo, Marco.

- ¿Estarás toda la noche con cara de sufrimiento? - Le dijo Marco en tono de burla, la respuesta que obtuvo fue un bufido por parte de Jean.

- ¿Qué más podría hacer? Esto está lleno de ancianos, claro, excepto tú, al parecer tu madre también decidió arrastrarte a este salón de torturas. Si no fuese porque quiero que me quiten el castigo, ni hubiese venido. – Respondió Jean con cara de aburrimiento, mientras seguía observando a las personas.

- Si dejaras de meterte en problemas, estuvieses ahora con alguna de tus conquistas-. Respondió Marco divertidamente –No sé cómo tienes tanta suerte con las chicas, eres todo un DonJuan- agregó marco dándole un pequeño golpe a Jean en la cabeza.

Jean solo se dedicó a observar a las personas, observaba los gestos, los movimientos raros que hacían al bailar, como tosían al reír, observó la comida, no podía distinguir bien que era pero tampoco tenía voluntad de pararse a ver que había de bueno, aunque había notado algo raro, no había pastel, lo cual era raro ya que en cada reunión que hacían los veteranos de guerra no podía faltar el pastel, supuso que sus cabezas ancianas lo habían olvidado, de cierto modo no le importó tanto, solo se dedicaba a analizar las cosas a su alrededor mientras su amigo bebía un poco de vino mientras veía su móvil.

-Es raro que no haya pastel, ¿No crees? Siempre compran el mismo absurdo sabor durazno, es tan monótono esto de las reuniones anuales, no sé cómo no se aburren ¿No crees que empiecen a padecer Alzheimer? - Dijo Jean a su amigo, mientras volteaba a verlo directamente.

-Eres tan impaciente Jean, es anualmente, claro que no se aburrirían, aunque siempre compren el mismo sabor de pastel, no es tan malo, además mi querido amigo, el pastel viene algo atrasa… oh, mira, hablando de, están entrando con el pastel, parece que lo llamaste con la mente, me das miedo mi querido cara de caballo- Dijo Marco entre risas mientras le señalaba a su amigo el lugar por donde venían los encargados del pastel.

Jean soló soltó un suspiro, el viejo chiste de Marco lo hartaba pero al menos lo había sacado de su eterno aburrimiento, miró hacia donde había señalado su amigo, y ciertamente, venia un pequeño grupo de personas con el pastel, se veía diferente al de años anteriores, era de 3 pisos, pero tenía detalles que lo hacían ver ¿Elegante? ¿Refinado? ¿Estético? Él no sabía cómo describir algo bonito, y menos tratándose de un pastel.

Jean soltó una pequeña risa, arqueó la ceja y le dijo a su amigo - ¿Por qué nos concentramos en algo tan banal como el pastel? Esto esta tan aburrido que nuestra atención se concentró en un pas…- La atención de Jean se desvió por completo, su mirada se enfocó en uno de los rostros más hermosos que había visto en su vida, quedó atónito mientras observaba a una de las ayudantes, sus ojos eran negros como el azabache, podía distinguir su nariz pequeña y respingada, su rostro era tan hermoso, su piel se veía como si de una perla se tratase, su gesto era serio, pasible, sintió que su rostro empezaba a calentarse cuando un golpe lo sacó de su transe.

-Tierra llamando a Jean, tierra llamando a Jean, vaya amigo, pensé que por fin habías perdido la cabeza- Le dijo Marco mientras se paraba de su silla. –Parece que, si te importaba el pastel después de todo, vamos a ver de cerca-. Jean lo miró confundido, Marco lo jaló del brazo para que se parase y lo arrastró a través del salón para ver de cerca el pastel.

Mientras atravesaban el salón, Jean sentía que su cara empezaba a arder, sintió un leve dolor en su estómago, y tenía la sensación de que sus piernas no le obedecían, sentía que Marco lo arrastraba hasta su muerte, se sintió tonto, por primera vez acercarse a una chica lo ponía nervioso, era una sensación que no le agradaba, al llegar cerca de la mesa del pastel, pudo observar a 4 personas, notaba que el chef era un hombre con expresión seria, de tez blanca, estatura mediana, se notaba que tenía rasgos finos, divisó a otros 2 chicos, un rubio que parecía nervioso, un castaño que lucía orgulloso y… pudo verla de cerca, los separaban la mesa del pastel y algunos ancianos que adulaban la creación del chef.

De repente, sintió que todo era silencio, observó a la chica, su mirada era fría, serena, sus ojos color azabache eran intensos, tenía el cabello más hermoso que había visto, negro, largo, no era ni lacio ni rizado, tenía un brillo perfecto, todo en ella era delicado, fuerte, hermoso, Jean se preguntó a qué olería su cabello, que tan sedoso se debería sentir, sentía que sus ojos estaban observando a una Diosa. Salió de su transe al escuchar aplausos, vió como el chef rebanaba el pastel y sus ayudantes empezaban a repartirlo, sintió una pequeña emoción al pensar que la chica pelinegra se acercaría más a él, esperaba ansioso su turno, poca fue su suerte ya que el castaño le entregó su rebanada de pastel, no pudo ocultar su molestia y se alejó unos cuantos pasos mientras observaba de soslayo a la chica.

- ¿Por qué tan silencioso Jean? ¿Pasa algo? -. preguntó Marco curioso, al ver que Jean no había escuchado palabra alguna, siguió la mirada de su amigo y se topó con la chica, era muy bonita, pero aun así le extrañaba la actitud de su amigo. –Vaya, no lo creería si no lo viera, Jean, amigo, ¿Te flechó cupido? - le dijo Marco mientras sonreía, pudo obtener la atención de su amigo y se sorprendió al ver lo rojo que estaba su rostro, no pudo evitar soltar una carcajada.

Jean trató de disimular y se alejó del lugar, se repetía para sí mismo que era patético, se sentó en una silla y su amigo se sentó a lado de él, notaba que a Marco aun le divertida la situación, pero prefirió recuperar el aire, los cabales y la postura. Quiso dejar de mirar a la chica así que enfoco su mirada en sus propios zapatos.

-Oye Romeo, ya se va tu Julieta-, le dijo Marco mientras señalaba al grupo encargado del pastel, Jean levantó la mirada, luego miró a Marco, este le dijo con una sonrisa –Sería estúpido que no lo hicieras, pareciese raro pero esta vez te apoyo-. Al escuchar esto, Jean se paró de golpe, y camino rápido hacia la puerta de salida, buscó con la mirada a la chica, y se acercó al estacionamiento.

-Oi Mikasa, cierra bien la cajuela- Escuchó que dijo desde el volante el que parecía ser el Chef líder, vió a la chica cerrar la cajuela del auto de golpe y dirigirse hacia la puerta del copiloto. Jean se sentía aliviado y nervioso, al menos sabia indirectamente como se llamaba la chica, se acercó al auto nerviosamente.

-Hey, ammm, disculpa- Dijo con el corazón a todo lo que daba, la chica se volteó y lo miró, Jean sintió su cara arder –Tu cabello es muy hermoso, nunca había visto un rostro como el tuyo- soltó sin más.

La chica lo observó, Jean pudo notar un pequeñísimo sonrojo (o eso quería pensar), luego sólo se volteó, abrió la puerta del auto, lo miró y le dijo -Gracias-. Sin más, entró al auto y cerró la puerta, vió el auto arrancar y cuando empezaba a alejarse pudo notar que los chicos de la parte trasera lo espiaban divertidos, uno de ellos sacó la cabeza por la ventana del auto y le gritó - ¡Ni en tus sueños, cara de caballo! – mientras que el otro chico le decía –¡Basta Eren, esto no es bueno para Levi! -.

El auto se alejó, y con él las esperanzas de verla de nuevo. De pronto se sintió deprimido, sentía que había actuado como idiota, quizá debió usar otras palabras, quizá debió verse muy desesperado, observaba la calle vacía, luego miró hacia donde había estado el auto, vio un pequeño destello proveniente de un objeto, se acercó y visualizó un pequeño collar, se agachó para tomarlo, pudo notar que era un collar de plata, tenía una "M", y un pequeño portarretratos, lo abrió curiosamente y vio a una pareja, una señora muy hermosa y un hombre, parecían ser pareja. Una mano en su hombro llamó su atención - ¿Tan mal te fue Jean? -, era su amigo, la pregunta hizo que sintiera como si un balde de agua fría le cayera encima, se paró de golpe, y le dijo a su amigo –Se llama Mikasa, y por lo visto perdió algo importante, la buscaré para regresárselo- dijo con un atisbo de alegría en sus ojos mientras le mostraba a su amigo el collar de plata.

Lo que parecía ser un sábado aburrido, terminó siendo un sábado color pastel.


N/A: Gracias por leer, es mi primer ff, espero les guste, si hay algún error no duden en decirme, las críticas constructivas son bien recibidas. Espero sea un buen inicio.