Gui: Con este capítulo completo el nivel 1 del reto, lo que me da acceso a nuevas cartas del tarot. Vamos avanzando.
Reto del Tarot: Nivel 1. Nueve de Bastos: Perseverancia. Lo que no te mata te hace más fuerte.
Advertencia: Las relaciones tóxicas existen. Sufrir en pareja es malo. Ahí lo dejo.
Discalimer: Stephenie Meyer tuvo mejores ideas que esta.
Discalimer 2: Gracias a Shakespeare por su soneto 16 (ver abajo)
Una Nueva Luna
Memento mori
El dolor volvió.
Jessica la dejó en su casa, enfadada y dolida, haciendo esfuerzos por dirigirle la palabra. Esperando que Bella fuese quien arreglase las cosas. Bella ni siquiera le dedicó tres pensamientos, antes de olvidarse de su existencia.
Charlie hizo amago de regañarla. Dónde has estado y esas cosas. Claro que Bella había hecho lo que le había dicho. Cine y cena en Port Angeles con Jessica. Charlie habría preferido algo peligroso. Algo adolescente. Bella se escabulló a su habitación.
Curioso que el dolor no llegase hasta que ella no estuvo preparada para acogerlo. ¿Coincidencia? Un dolor en las entrañas, en los huesos. Se aferró a sus costillas, luchó por salir de su cabeza, de los dedos de los pies hasta la punta del pelo, Bella era dolor puro. Dolor físico y mental. Castigos por acordarse de él. Él.
¿Cómo era posible que un recuerdo provocase tanto dolor?
Bella creyó morir, pero también supo que sobreviviría.
Jessica le había preguntado que si quería morir. Bella ni siquiera había pensado en suicidarse. Si muriese, el dolor se iría. Si se acababa el dolor, se acababa Edward, los mejores momentos de su vida. Los únicos momentos en los que había estado viva.
No. No podía irse de Forks. No podía irse del mundo.
Ella sería sufrimiento, pero al menos sabría que aquel paraíso terrenal había existido. Sí. Ella lo había tocado con los dedos. Sus yemas habían apreciado el tacto inconfundible e inolvidable de la perfección.
Una determinación más grande que el dolor: el sentido del dolor. Había una razón legítima para sufrir. El dolor seguía siendo igual de intenso, pero esta vez, Bella podía mantenerse en pie, con los ojos llenos de una realidad superior, una realidad que lo abarcaba todo: su historia con Edward había sido real. Ella había tenido la suerte de vivirla. Y para mantenerla palpitante y real, sus ojos tenían que seguir viendo, su cuerpo tenía que seguir respirando. Su memoria sería el escudo contra el olvido.
Estas últimas líneas se las dedico a William, que dijo:
So long as men can breathe, or eyes can see,
So long lives this, and this gives life to thee
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Gui
SdlN
