Capítulo 2.

Disclamer: Los personajes son propiedad de Shingeki no Kyojin por Haime Isayama, los uso en este fanfic sin fines de lucro.


Felicidades.

Pasaron 2 días, aún no había pistas de la chica, planeaba buscar en las pastelerías cerca pero temía quedar como psicópata, Marco lo ayudaba y tenía la mejor idea, pero se había ido durante unos días con su familia a algún retiro religioso, en donde la tecnología no está permitida, Jean quería ser paciente y esperar a que su gran amigo le diera la respuesta exacta al "¿En dónde está la pastelería donde trabaja?", pero la paciencia se le agotaba, la respuesta a su gran duda la podía descubrir él mismo, por cuenta propia, pero sus papás lo llenarían de preguntas y prefería evitar eso, mejor que Marco se las arreglase.

- ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! -, exclamó Jean mientras veía su celular, - ¡¿Cómo es que no tienes activa ninguna red social?!, no hay Facebook, twitter, Instagram, nada, no hay nada, temo que hayas sido sólo una alucinación, si no fuese por Marco aseguraría de que no existes… –Jean estaba desanimado, buscó "Mikasa" en las redes sociales, en todas las que pudo, pero nada daba hacia ella, incluso la buscó en redes de trabajo, pero el intento fue un fracaso. Por un momento sintió que una luz se prendió en su cabeza, recordaba que cuando el estúpido castaño le gritó por la ventana del auto, el chico rubio mencionó el nombre, pero no recordaba exactamente.

- ¿Hernán? ¿Ernesto? ¿Er… ¡EREN! -, aliviado por recordar el nombre del castaño, se hundió nuevamente en su ciber búsqueda, como un stalker pensó que quizá al trabajar juntos, Eren tendría a Mikasa agregada o relacionada con ¡ALGO! Quizá la chica tenía un segundo nombre, o un nickname sobre algún personaje, trataba de dar con ella a como diera lugar, y para eso buscaría a - ¿Eren Jaeger?, hmm, debe ser él, tiene la misma cara de idiota-, dijo Jean con una sonrisa en su rostro, al darle click al perfil, notó que este si era activo y constante, stalckeo las fotos, había fotos con chicas, con el rubio y - ¡CON MIKASA! – gritó alegre, se veía tan bella en la foto, pero no tenía a la chica etiquetada, ni likes, de ella, nada… su alegría se esfumó, pero, se dedicó a buscar información en el perfil de Eren, notó algo que lo alegró mucho, en sus fotos había una en especial, en la que se veía a Mikasa y al rubio junto a él en lo que parecía ser una pastelería, anotó la ubicación y se extrañó por la foto, había algo raro en la mirada de la chica hacia él, pero le restó importancia ya que había más fotos de chicas con Eren, quizá todas lo miraban igual. –Debe ser un chico raro, por eso lo miran con lastima- susurró para sí mismo.

Jean quería esperar Marco, para que le aconsejara, o le diera ánimos, pero eran más sus ansias por ver a Mikasa que no pudo esperarlo, faltaban pocos días para regresar a clases así que debía ser rápido, ya que al pasar a un nivel mayor tendría menos tiempo libre como para hacer sus investigaciones y stalkeos psicópatas, era problemático, pero también responsable, al menos cuando se lo proponía. La ubicación de la pastelería se encontraba en la ciudad vecina, supuso que por este motivo habían tardado con el pastel, sería hora y media de viaje, pero sentía que cada kilómetro recorrido valdría la pena.


Martes.

Se despertó desde las 7:00am, estaba nervioso y por esta misma razón tardó casi una hora en el baño, se vestía mientras pensaba en una excusa creíble, el despistado Jean había olvidado el detalle del collar, lo había guardado en una bolsa pequeña de terciopelo. Pero no recordaba siquiera su existencia, los nervios le jugaban una mala pasada.

Pensaba qué sería lo apropiado usar, se decidió por un traje con un corte relajado, color azul índigo, no quería verse demasiado formal así que descartó por completo la corbata, dejó el saco abierto y se miró en el espejo, trató de acomodar su cabello, ya estaba un poco largo, como buen casanova roció algo de perfume en él, se puso un reloj Chopard L.U.C All-in-One 'Janus Watch', y se mentalizó para verla, no quería quedar como tonto de nuevo así que su excusa era comprar algún postre, era la más obvia.

Salió de casa, y se montó en su Camaro negro, se sentía emocionado, pensaba en que palabras usar, el transcurso se le hizo eterno… Disminuyó la velocidad, miró de nuevo la dirección y se dio cuenta de que estaba cerca. –Mierda, quisiera acelerar e irme - se dijo a si mimo, -ohhh, vamos Jean, no eres cobarde, sólo es una chica- se repitió, estaba por llegar cuando su corazón se detuvo, la vió… se veía tan linda limpiando las mesas que estaban fuera de la pastelería. Se estacionó y estaba por acercarse, pero decidió entrar directo a la pastelería, al parecer aún era temprano pues no había mucha gente.

- ¡Bienvenido! - Al entrar, el chico rubio del mostrador le dio la bienvenida al mismo tiempo que se asombraba un poco, Jean trato de no darle importancia y se dedicó a observar el menú.

-Dame una rebanada de cheesecake, y una orden de cupcakes, trata de que en los cupcakes se forme la palabra "Felicidades"-, dijo Jean tratando de conservar la calma.

-La rebanada de cheesecake… ¿es para llevar o para comer aquí? - le preguntó el rubio con un tono divertido, Jean se sonrojó muy levemente.

-Para comer aquí, y también dame un café, sin azúcar-. Dijo Jean sin más.

- ¡Mikasa! ¡Lleva al cliente a una mesa y encárgate del pedido! – gritó el rubio mirando directamente a Jean, el cual se puso algo nervioso. Mikasa se acercó.

- ¿Armin, aun no llega Eren? ¿Tendré que hacer todo su trabajo? - preguntó Mikasa fastidiada. El rubio sólo soltó una pequeña risa nerviosa. –Entiendo-. Dijo Mikasa mientras soltaba un suspiro. –Por aquí señor-.

Jean seguía a la chica para que le mostrara donde sentarse, caminando detrás de ella se dio cuenta que tenía una silueta bellísima, el aire estaba a su favor y pudo oler una fragancia frutal provenir del aire que atravesaba su cabello.

-Es aquí ¿Está de acuerdo? En un momento le traigo su postre y el café. - le dijo la pelinegra, Jean sólo asintió, sentía como si hubiese olvidado todo lo que había planeado, su mente estaba en blanco, sólo podía atinar en esperar y comer. La chica era muy atenta, Jean trataba de que la rebanada durara demasiado, no se quería ir, pero de pronto su mente tuvo una analepsis, y recordaba el porque estaba ahí, buscó en sus bolsillos y no estaba.

-Maldición Jean, eres tan estúpido- dijo para sí mismo, pero la voz de la chica llamó su atención.

- ¿Pasa algo? ¿Se siente bien señor? - le dijo Mikasa mientras lo observaba curiosa mientras le servía otra taza de café, Jean sólo soltó un suspiro.

-Es raro que me llames "señor", puedo notar que somos de la misma edad, yo… vine… hasta aquí… porque, emmm, encontré algo, y pensé sería tuyo, pero, al parecer lo olvidé- dijo Jean nervioso, desanimado y algo decepcionado. Mikasa lo miraba con atención y de repente una luz brilló en sus ojos.

- ¿Algo mío? ¿Exactamente qué? – preguntó curiosa mientras se sentaba en la misma mesa que Jean, había pocos clientes así que pensó no sería problema. Jean miró el acto y se sonrojó un poco mientras sonreía nerviosamente.

-Un collar, al parecer es de plata, y tiene una "M", lo encontré en el estacionamiento del evento del sábado- dijo Jean mientras observaba sus propias manos, recordar aquello lo hacía sentir tonto.

- ¡¿Eh?! ¿Lo encontraste? ¿En serio? ¡Qué alivio!, no sabes cómo me alegra escuchar eso, me siento tan aliviada, al menos sé que no está tirado en la basura…- dijo Mikasa con un tono de alivio y pena, miró a Jean y éste no dejaba de ver sus propias manos, le extrañó eso, pero de repente recordó la noche del sábado, Mikasa sintió que sus mejillas se teñían de rosado y le alegraba que el chico raro no le viese. –Por cierto, soy Mikasa- agregó.

Jean la observó y sentía que todo se enfocaba en ella, es como si en esa mesa sólo existiese ella, su voz, su aroma, su belleza. Nerviosamente le respondió –Soy Jean, puedo traerte tu collar otro día, aquí o… donde quieras que lo lleve-. Notó una sonrisa en la chica y eso le alegró demasiado, sentía que sus planes funcionasen, lo cual era raro.

-Hey Mikasa ¿No deberías estar trabajando? - Una voz interrumpió, era el tonto de cabello castaño, Eren.

- ¡Eren! - gritó la chica mientras lo recibía, depositando un beso en sus labios. Jean entendía todo, el imbécil era su novio. La chica se alejó puesto que el rubio la había llamado, Eren sólo lo miró con burla, la chica se acercó a Jean y entregó la orden de cupcakes.

Jean sintió que la escena de romance que estaba teniendo con aquella chica se volvió una de terror, sintió un aura de decepción a su alrededor, vaya que manejar hora y media para ver a la chica besar a otro, sí que era una cosa de aplaudir, el colmo fue recibir la orden de cupcakes, "Felicidades", pagó, agradeció y se montó en su coche tirando las llaves dentro.

-Felicidades, tiene novio… agh, grandísimo idiota- dijo Jean para sí mismo, mientras recargaba su cabeza en el volante, en eso una notificación de su celular se escuchó, era Marco. – "¡Hey Jean! ¿Me has extrañado? ¡Apuesto a que sí! Tengo grandes noticias, la chica es prima del dueño al parecer, mis padres me dieron la dirección, espera a que llegue, no hagas nada estúpido sin mi ¡Por favor!".

-Muy tarde Marco- dijo Jean, mientras buscaba las llaves de su auto, un golpe en la ventana de su auto lo tomó por sorpresa. Era el rubio.

-Emmm ¿Jean, cierto? -. dijo el rubio nervioso, -Soy Armin, al parecer tú encontraste el collar de Mikasa, emmm… es importante, Eren se niega y Mikasa triste lo acepta, pero yo sé que es demasiado importante para ella, te daré su número para que se lo entregues, no puedo tomar crédito de ello, así que… ¿Puedes anotarlo? -

Jean sintió un aire de esperanza, asintió energéticamente mientras anotaba el número. Quería abrazar al rubio, sólo agradeció y arrancó su auto, al pasar frente a la pastelería notó que Eren discutía con Mikasa, ella se veía triste, Jean se sentía culpable, y… feliz, pensó que era un sentimiento egoísta, así que aceptó internamente que ella no sería para él, así que sólo planeaba entregar su collar. O eso creía.