Gui: Vengo con tres capítulos, aviso. Por cierto, quería agradecerle a Rebeca su último review que ha hecho que me "acuerde" de este fic. Además de la cuarentena jaja.
Reto del Tarot: Nivel 2. Seis de Copas: Memorias agradables. Tiempos pasados felices. La importancia del niño interior de uno. (O el Jacob interior de uno guiño guiño)
Advertencia: Las relaciones tóxicas existen. Sufrir en pareja es malo. Ahí lo dejo.
Discalimer: Bueno, estoy siendo mala persona con Stephenie Meyer. No está mal su saga. Pero no me puede normalizar así la toxicidad en pareja.
Una Nueva Luna
Objetivo
El pequeño de los Marks se quedó patidifuso cuando Bella le dijo que quería las motos. Que si hablaba en serio. Que si estaban rotas.
–De todas formas, ¿qué vas a hacer con ellas? No han funcionado en años.
Bella se quedó en blanco. Buena pregunta. Su mente divagó por senderos de mecánica hasta caer en Jacob Black. Se le iluminó la cara. Desde el punto de vista del niño, seguro que asustaba.
–¿Sabes qué? No hay problema. Conozco a alguien que reconstruye coches.
Qué distinta, la Bella obediente de la Bella con un objetivo. Al menos había alcanzado la determinación del zombi de la película. Ya no era peor que eso. Su mente, obsesionada con encontrar peligro, estaba empezando a funcionar como debía. Poniendo a su disposición todas las herramientas a su alcance. Volver a casa, llamar a Charlie, pedir la dirección, llegar a casa de los Black, incluso sonreír y saludar, de repente todo tenía sentido.
De repente, se concentraba en algo más. Le venían imágenes de una infancia. Aquella de cuando él aún no existía. Fue la primera vez en la que, efectivamente, era como si no hubiese existido. Billy no le reprochó nada, no habló de los Cullen. Jacob estaba contento.
Más que contento.
–¡Has vuelto a crecer! –le dijo Bella, como si fuese un crío.
–Uno noventa. –Jacob decidió demostrar que quizás sí lo era.
No sólo por las motos, aunque llevarle unas motos que reparar a un apasionado de los motores ya es un primer paso para hacer a alguien feliz.
–Podría darte la otra moto a cambio de que me enseñes. –Cualquiera diría que Bella no había nacido para la ilegalidad.
–Ge-nial.
No sólo chispearon sus ojos cuando Bella dijo la palabra "cita", sino que sus amigos, Quil, que le guiñó un ojo, y Embry, se empezaron a meter con él en cuanto Bella se fue. Jacob incluso les amenazó como se les ocurriese ir por allí el domingo. Bella se rió por dentro. Le hacía ilusión.
Sólo se planteó un instante el controlar su entusiasmo, para no infundirle ideas equivocadas al pobre chico. Pero Jacob era un deje de alegría y felicidad, y ¿qué tenía de malo disfrutar de ello? Se sentía de nuevo como de pequeña, con un amigo de una edad cercana con el que jugar a espaldas de los padres. Incluso le sugirió a Charlie que invitase a Billy a ver el partido para quitárselo de en medio. Los niños no tienen romances. Seguro que a Jacob se le pasaría.
Esa noche no soñó.
Tengo que admitir que releer esto me ha creado emoción y me ha hecho pensar que tengo que dejar que ocurra el JacobBella. Aún no estoy convencida. Les dejaré besarse al menos.
¿Reviews?
Gui
SdlN
