Disclamer: Los personajes son propiedad de Shingeki no Kyojin por Hajime Isayama, los uso en este fanfic sin fines de lucro.
CAPITULO 6.
Piel de porcelana.
Jean miró por el retrovisor del auto, vio a un asombrado Eren, luego miró de soslayo a Mikasa, se veía pálida y en estado de shock.
- ¿Estas bien? ¿Te llevo a tu casa? Rentas aquí en la ciudad, ¿no? ¿Te llevo ahí? - preguntaba Jean tratando de tener la atención de Mikasa.
- ¡No! – gritó Mikasa, luego bajó la voz y continuo – No, por favor, llévame a otro lugar, no quiero que Eren me encuentre, no quiero hablar con él. - Finalizó con mirada triste.
Jean se preguntaba qué había pasado, quizá por fin habían terminado, eso le alegraba un poco, aunque quería consolar a la chica.
-Tengo una idea, mis padres tienen una pequeña cabaña como a media hora, puedo pasar a mi casa por las llaves y dejarte en la cabaña, no me quedaré contigo, entiendo que necesites espacio- le sugirió Jean, Mikasa solo asintió con la cabeza mientras veía por la ventana. Se sentía estúpida por no notar las señales claras que daba Eren, la voz de Jean la tranquilizaba y pensaba que estar sola lejos le haría bien, a fin de cuentas era sábado.
Jean pasó rápidamente por las llaves a su casa, sigilosamente sin que sus papás lo notaran, posteriormente se dedicó a manejar en silencio durante todo el trayecto, entre ratos miraba de reojo a Mikasa y notaba que ella estaba durmiendo.
Se adentró con el auto en un camino de terracería que lo llevaba a través de un bosque, era un bosque inmenso ya que conectaba con el que estaba cerca del salón de eventos en donde se realizó la fiesta, a diferencia de aquella parte, esta ubicación tenía un río cerca, así que era relajante estar en la cabaña.
-Llegamos- dijo Jean en voz baja para no asustar a Mikasa.
- ¿eh? ¿tan rápido? No deberías manejar tan rápido Jean- mencionó Mikasa, Jean no respondió nada, sólo bajó del auto al mismo tiempo que Mikasa.
-Creo que olvidé mi mochila de ropa- Mencionó Mikasa apenada.
-Puedo dejarte mi mochila, aún está en el auto, quizá al menos la camisa te sirva- respondió Jean mientras se regresaba por su mochila.
Jean fue por su mochila y sacó las llaves de la cabaña de su bolsillo, abrió la puerta y se adentraron, encendió las luces y verificó que aún estuviese en buen estado.
-Al parecer está bien conservada, continuamente le dan mantenimiento así que no te preocupes, ni un oso podría entrar- Jean parecía alegre, Mikasa sólo lo observaba, aun lo notaba algo mareado, temía que tuviera un accidente en el auto por su culpa.
- ¿Por qué no te quedas? - preguntó Mikasa, Jean sólo guardó silencio – Es tarde, y no estás en tus 5 sentidos, incluso me siento culpable por hacerte manejar hasta aquí- agregó mientras abrazaba sus propios brazos, se sentía tonta por olvidar incluso su chaqueta, la temperatura comenzaba a descender, más por ser otoño. Se puso nerviosa cuando vio que Jean se quitaba el saco.
- No te preocupes, no haré nada indebido, ponte esto, se nota que tienes frio- Jean extendió el saco a Mikasa, -Me quedare, si así lo consideras, dormiré en el sofá, ¿Quieres café? - Jean se sentía nervioso, no esperaba que ella le sugiriera que se quedara.
-Claro ¿Puedo usar tu baño? - Mikasa se sentía ansiosa, necesitaba enjuagar su rostro, Jean le enseñó donde estaba el baño y fue a la cocina a calentar el agua mientras Mikasa se adentraba al baño.
Mikasa se miró en el espejo, no pudo evitar derramar algunas lágrimas, había sido una noche intensa, estar ahí con Jean la tranquilizaba, pero no quitaba el hecho de que había visto a Eren con otra, se sentía cobarde por no confrontarlo, por huir del lugar, se alegraba de que Sasha le haya dado tiempo para salir, sonrió al recordar a su amiga golpeando a Eren, se sentía afortunada de tenerla en su vida, se secó el rostro y salió del baño.
-Aquí esta señorita, su café- Mikasa sonrió un poco al escuchar esto, le recordaba a aquella vez que Jean fue a la pastelería.
-Gracias Jean- ambos se sentaron en el sofá. –Lamento arruinar tus planes para el campamento -, mencionó Mikasa mientras cruzaba una pierna sobre otra y le daba un sorbo al café, se alegraba de que fuese sin azúcar.
-Oh, no tenía planes de quedarme, no te preocupes, no estaba decidido- respondió Jean mientras bebía de su café, él trataba de no ver las piernas de Mikasa, no quería quedar como pervertido, al menos el café le bajaba los niveles de alcohol.
Jean termino su café y cruzó sus brazos detrás de su cabeza mientras cerraba los ojos, no quería arruinar nada.
-Jean ¿En dónde está tu mochila? Me cambiare. - preguntó Mikasa, Jean seguía con los ojos cerrados, lo notaba extraño, él le indicó donde estaba la mochila aun con sus ojos cerrados, pensó que quizá tenia sueño.
Mikasa se cambió en la habitación, la camisa olía rico, sentía el aroma de él, no le quedaba muy larga, apenas cubría sus glúteos, pero al menos no era de tiras, en definitiva, era más cálida que el vestido. Se quitó los tacones y tomó unas sábanas y una almohada para llevársela a Jean.
-Contrólate Jean- se repetía a sí mismo, sentía una tensión sexual enorme entre Mikasa y él, así que sólo se extendió en el sofá dispuesto a dormir.
Mikasa salió de la habitación y observó a Jean acostado en el sofá, pensó que eso era injusto, quizá ella era la que debería dormir ahí y no él. Se acercó al sofá y se puso de rodillas con las sabanas y la almohada.
-Jean ¿Estas durmiendo? - susurró, él se sentó de golpe al escucharla tan cerca, sentía escalofríos por aquello. –Por lo visto aun no- agregó Mikasa.
- ¿Pasa algo? - Preguntó Jean tratando de no verla, mientras se sentaba en el sofá de modo que extendía sus piernas, regresó a la misma postura, brazos cruzados detrás de su cabeza y ojos cerrados.
- Te traje una sábana, la temperatura bajará más, es media noche apenas, tómalas- Mikasa le tiró la sabana a Jean mientras se sentaba también en el sofá, puso la almohada en su regazo para ocultar sus muslos- ¿Por qué actúas raro Jean? - preguntó finalmente.
-Mikasa, creo que eres consciente de que me gustas, esta situación me pone algo nervioso- quiso darse una bofetada él mismo, sabía que ya no podía excusarse con el alcohol y que no le había dicho directamente que le gustaba en momentos anteriores. Esperaba algún golpe como respuesta de ella o que lo corriera.
-Jean ¿En serio te gusto? - preguntó Mikasa nerviosa, aquello hacia que su corazón se acelerara. Jean sólo suspiró y asintió con la cabeza.
Jean temía abrir los ojos, pero sintió que el sofá se hundió justo al lado de él, abrió los ojos y la vio tan cerca, ella se veía ruborizada y él empezó a sentir el rostro caliente. Escuchó que Mikasa repitió la pregunta –Jean, ¿En serio te gusto? - Jean entendía aquello, ella quería escucharlo de sus labios.
-Sí Mikasa, me… me gustas, más de lo que me podría gustar cualquiera… eres tan hermosa que haces que no tenga el valor para sostenerte la mirada- Jean miró a Mikasa a los ojos, ella no decía nada, él se enderezó y ambos se miraron a los ojos.
-Jean, ¿En serio fuiste hasta Shingashina sólo por… verme? –Preguntó Mikasa con la voz entrecortada mientras miraba a los ojos a Jean.
-Si… yo quería ver…- la voz de Jean se vio interrumpida, Mikasa había acercado su rostro a él, dejando sólo unos centímetros entre sus labios y los de Jean, Jean podía oler su perfume tan de cerca, sentir su respiración, sin saber que hacer preguntó - ¿Estás segura de esto? ¿Me dejarías besarte? Porque si no, créeme que me estas torturando demasiado - a Mikasa le pareció tierno el que él esperase su aprobación, no pudo contenerse al sentir el aroma masculino de su cabello y terminó por cortar el poco espacio entre sus labios
Sus labios se unieron en un delicado y luego, ferviente beso… ese beso, el cual debería estar prohibido… no lo estaba ya que nadie miraba, Jean acariciaba el rostro de Mikasa, quería sentir con sus manos las delicadas facciones de ella, estaba casi seguro de que después de ese beso el espacio entre ellos seria de nuevo inmenso, ya que no entendía que había pasado con Eren, así que se esmeró en saborear sus labios lo más que pudiese.
Mikasa sentía que el calor se apoderaba de su cuerpo, aquel chico olía delicioso… acariciaba el cabello de Jean mientras éste mordía sus labios, la barba le raspaba, pero lo sentía tan masculino, en este momento, ni Eren, ni su infidelidad, ni lo que alguna vez la ataba a él pasaba por su mente. Sólo pensaba en aquel chico que tenía en frente, quería besarlo, quería tocarlo, sentirse de él, la noche parecía darle un regalo después de aquella fatídica escena en la fiesta.
Mikasa sintió los deseos de Jean por cargarla, pero se alejó un momento para recuperar la respiración. Ambos respiraban agitadamente mientras trataban de recuperar el aliento. –Yo… Lo siento mucho… creo que me estaba excediendo- dijo Jean cuando sentía que sus pulmones gozaban nuevamente de oxígeno. Mikasa no le respondió, Jean la miró pararse, pensó que quizá se había molestado así que se disculpó nuevamente, ella seguía sin responder y Jean sólo la observó, se paró frente a él, Jean estaba confundido, se iba a parar también pero sintió que las piernas de Mikasa se enlazaban con las de él, ella puso sus manos sus hombros y se sentó arriba de él. Jean estaba atónito, sólo observaba el cuerpo de ella arriba del suyo, Mikasa llamó de nuevo su atención preguntando.
- ¿Así está mejor? Es más cómodo…- Mikasa notó que los ojos de Jean se oscurecieron, ahora la miraban directamente a los ojos sin miedo y sin pudor, sintió como Jean colocó sus manos en su cintura, sintió como le quitó la camisa, sentía las manos de él recorriendo su silueta.
-Así está perfecto- musitó mientras se acercaba a los labios de ella nuevamente, Mikasa sentía que le estorbaba la ropa de Jean, trató de quitarle la camisa pero tenía un chaleco, -Sabia que sería tedioso cambiarme el traje pero no imaginaba esto- comentó Jean mientras separaba un poco sus labios de los de ella. A como pudo trató de quitarse las prendas superiores, Mikasa le había ayudado un poco.
Jean se sentía en la gloria, besaba los labios de la chica de sus sueños mientras ésta movía sus caderas para rozar sus sexos, sentía que ella depositaba besos en su cuello, él sólo atinaba a acariciar su cuerpo y saborear sus labios, quería prolongar el momento, pero sentía que el pantalón le estorbaba enormemente –Espera un momento- susurró con la voz entre cortada, Mikasa se hizo a un lado y se recostó en el sofá, Jean se paró para retirar sus zapatos y su pantalón, la vista que tenia de ella era espectacular, era como si lo esperase para seguir siendo de él.
Mikasa se dedicó a observar como Jean se quitaba su pantalón, pudo ver su enorme erección y sintió un fuego en sus partes íntimas, sentía que su cuerpo ardía, quería estar cerca de él. Ella vio cuando Jean se acercó para cargarla, por lo visto quería más espacio, ella lo veía mientras la llevaba a la habitación, se veía excitado sobremanera, la dejó en el colchón y ambos se miraron, Jean cerró la puerta con seguro y dejó la luz tenue, no quería perder ni una sola imagen de ella. Mikasa observó a Jean meterse en la cama, deslizándose entre sus piernas, la ayudó a retirar sus pantis y besó nuevamente sus labios, Jean evitaba el rozar sus sexos, ella estaba tan ansiosa, sintió cuando él empezó a besar delicada mente su cuello, sintió sus manos colarse por su espalda y desabrochar su sostén.
Jean quería hacer de aquella noche algo inolvidable, quería que ella lo deseara tanto, se colocó un condón y evitó rozar sus sexos, aunque eso fuese una tortura para él también, se dedicó a besar su cuerpo, acercó sus labios a uno de sus pechos y comenzó a lamerlos suavemente, escuchar los gemidos de Mikasa sólo lo alentaban a continuar, sentía como ella enterraba sus uñas en su espalda cada que lamia y masajeaba sus pechos, se dedicó a besar su cuello y bajar en un camino de besos hasta su vientre, la piel de ella era tan suave, sintió como se retorcía de placer a medida que bajaba con sus besos, bajó hasta sus partes íntimas y se dedicó a besar sus muslos, los gemidos de Mikasa lo excitaban tanto, depositó besos en su intimidad mientras ella lo halaba del cabello, la sentía tan húmeda, como si esperase a ser embestida, escuchó que ella en modo de súplica, con su voz entrecortada y ronca le decía –Hazlo ya por favor Jean-. Jean acercó sus labios a su cuello nuevamente mientras preguntaba - ¿Hacer qué? -, sus besos habían pasado de nuevo a sus labios. Mikasa sentía un fuego enorme en su cuerpo, sabía que aquello era a propósito, Jean repitió la pregunta como un susurro en su oído mientras lamia el lóbulo de su oreja - ¿Hacer qué Mikasa? Pídemelo-
-Jean… penétrame- Mikasa soltó un fuerte gemido cuando sintió que Jean había introducido su pene de golpe, sentía como empezaba a moverse lentamente, no podía evitar gemir, sentía que cada vez las embestidas eran más rápidas y fuertes, sintió como Jean sujetó sus manos con una sola mano y las ponía arriba de su cabeza mientras no paraba de moverse, escuchaba los jadeos de Jean y sentía su mirada en ella. Sentía como un fuego empezaba a recorrer su cuerpo, y Jean podía ver como se retorcía de placer, éste empezó a excitarla más con sus palabras "¿Te gusta? ¿Así? ¿Quieres más? Di mi nombre Mikasa".
Sintió lo que no había sentido antes, fue un orgasmo que le provocó espasmos incontrolables, Jean salió de ella y se retiró el condón. Se tumbó en la cama a lado de ella. Ambos miraban al techo. Jean con la voz agitada se disculpó –Lamento no haber sido tan delicado, yo quería hacerte el amor… pero no pude controlarme-. Mikasa lo miró, se volteó y se acostó en su pecho mientras le acariciaba el rostro.
-Jean ¿Qué hora es? - preguntó Mikasa mientras cerraba los ojos.
Jean miró el reloj que estaba en una mesita de noche. –Son las 2:46am- respondió, sintió como Mikasa se sentaba en la cama, la miró y no podía creer lo afortunado que era, temía que fuese un sueño, la vió sentarse arriba de sus caderas, la imagen que tenía desde ese ángulo era aún mejor, la sintió frotarse nuevamente con su sexo, aquello lo excitó nuevamente, -Aun tenemos tiempo- le dijo Mikasa en un susurro, ella era una Diosa, la contempló como tomaba su pene y lo guiaba a ella, él era un simple mortal, suspiró cuando ella dejo caer su peso en su pene y empezaba a moverse, miraba como rebotaban sus pechos, miraba su rostro excitado, ella parecía tener el control ahora, no… ella siempre lo tuvo, se sentía extasiado, parecía que su piel era de porcelana.
Eran las 1:00pm, Jean sintió tanta dicha al despertar a su lado, se levantó y se dio una ducha, se dispuso a preparar café y algo de comer, sólo había huevos así que eso hizo.
Tenía la mesa lista, usaba los pantalones de cargo que había guardado, no tenía camisa así que revisó en el armario de sus papás, no tuvo de otra que usar una enorme camisa de su papá, pensaba en darle algunas blusas de su mamá a Mikasa pero le quedarían enormes y desechó la idea.
Tomó su celular mientras esperaba a Mikasa, y vio que tenía varios mensajes, la mayoría era sobre el mismo tema, sentía como si algo creciera en su pecho, no podía describirlo, se sentía usado, rio nerviosamente ante esa idea. Vio mensajes como "Jean, Eren engañó a Mikasa, la pobre salió llorando de la fiesta", "¿Supiste? Mikasa vio a Eren besando a otra." Decidió hacer su teléfono a un lado, no siguió abriendo los mensajes, se sentía molesto, las ideas se acumulaban en su cabeza, vio a Mikasa salir del cuarto con el mismo vestido de terciopelo rojo, se notaba que se había bañado, sonrió nerviosamente y se sentó en la mesa frente a Jean.
-¿Estas bien Jean?- preguntó Mikasa al verlo tan serio.
Jean sólo apretó la mandíbula y frunció el ceño, él también tenía su orgullo, no era como si le gustara que la chica que amaba lo usara. Bombardeó a Mikasa con preguntas, ésta sólo lo veía sorprendida.
-¿Qué si estoy bien? ¿Qué soy para ti Mikasa? Dime ¿De perdida te gusto? ¿Cómo pudiste hacer esto? Yo… yo te amaba ¿Es que esto sólo fue tu venganza hacia Eren? ¿Por qué no me dijiste que te engañó?- Jean se sentía mareado, vio como a Mikasa se le llenaban los ojos de lágrimas, sentía que le faltaba el aire, así que se paró de la mesa.
-Jean… no, no es así… yo…- Mikasa trataba de hablar pero sentía que todo se venía abajo, no pensó que Jean reaccionara así.
-¿Tú qué? ¿Ah? ¿Sólo sentiste lastima por este pobre idiota?- Las palabras salían de la boca de Jean, sentía que debía parar pero su corazón se sentía estrujado. Mikasa le dio una bofetada al escuchar esto. Jean sólo se puso las sandalias y dejó las llaves en la mesa.
-Cierras bien cuando te vayas y dejas el auto en casa de Marco, o con Sasha, donde quieras- Jean salió de la cabaña dando un portazo. Parecía estúpido pero empezó a caminar por la carretera de terracería hasta tratar de llegar a alguna parada, se sentía terrible pero no dejaría a Mikasa caminar sola todo eso.
-Jean, yo también te amo- Susurró Mikasa cuando Jean azotó la puerta, se sentó, miró el desayuno que había preparado Jean y empezó a derramar una lagrima tras otra, se dio cuenta de que Jean había olvidado su celular y sintió curiosidad por saber qué le había molestado tanto. Pudo entender al ver los mensajes "que personas tan imprudentes" pensó, notó que Jean no había visto los mensajes de Sasha -¿Por qué no abriste este Jean? -Susurró Mikasa mientras rompía en llanto. Buscó sus cosas y trató de dejar limpio el lugar. Manejaba un poco así que no le preocupaba conducir.
Había empezado a llover y la vista era algo borrosa, se dio cuenta de que había un chico mojándose en la parada de autobús. Era él.
