Hemos quedado en casa de Shizu-chan. Cuando terminen las clases, me iré para allá... Pero al cabo de un rato me llamarás por teléfono para que me vaya contigo.

¿Y eso para qué? No hay ensayo, que yo sepa...

Pues te inventas lo que sea. La cuestión es darles intimidad a esos dos...

Uenoyama Ritsuka empezó a comprender por donde iban los tiros. A pesar de su apariencia distraída, Mafuyu leía el ambiente mejor que muchas personas, incluido el mismo Ritsuka.

Bueno, vale. Si con ello se vuelve menos molesto... Haré lo que tú digas.

Mira que te tomo la palabra.

—Pues ya me voy. Recuerda lo que hemos hablado. —Mafuyu se despidió de su novio ya que iba en la dirección opuesta. Uenoyama aún no parecía demasiado convencido.

—Vale, vale. Hasta luego.

—¡Mafuyu, llegas tarde! —Ese fue el saludo del explosivo Hiiragi, que ya estaba en casa de Shizu junto con este último, ya que iban al mismo instituto.

—No es mi culpa vivir tan lejos. Hola, Shizu.

—Hola, Mafuyu. Estábamos a punto de ponernos a estudiar, ¿te unes?

—Sí, está bien.

Pasó una hora y Mafuyu empezaba a mirar disimuladamente el reloj. Como Uenoyama no se diese prisa, se iba a fastidiar la pequeña sorpresa que tenía preparada para los otros dos.

Hiiragi para él era como un libro abierto, siempre lo había sido, y desde hacía un tiempo era evidente que sentía más que un simple cariño amistoso por Yagi Shizusumi, Shizu. Vaya, que estaba enamorado hasta los huesos, y no era nada bueno escondiendo sus sentimientos.

En cambio Shizu era otra historia. Nunca podías saber exactamente lo que estaba pensando, pero desde aquel día en que Mafuyu lo había llaamado para hablar de su próximo debut con Given, habían quedado un par de cosas claras.

1. Shizusumi haría CUALQUIER COSA por Hiiragi.

2. Pero... Shizusumi pensaba que Hiiragi estaba enamorado de Yuki. Nada más lejos de la verdad.

En algunas ocasiones, no ves lo evidente hasta que lo tienes delante de los ojos. Y en otras, ni eso. Por eso a Mafuyu se le ocurrió la idea, con el apoyo total de su novio. (Realmente Uenoyama Ritsuka también haría cualquier cosa por Mafuyu).

Oye, ¿qué clase de rollo raro se traen esos amigos tuyos?
—Están enamorados y aún no se lo han dicho.

Riiing, riiing. El teléfono móvil de Mafuyu sonó. Como habían quedado, Ritsuka lo estaba llamando, hablarían dos minutos y luego Mafuyu se iría con él.

—¿Diga?
—No te hagas el sorprendido, que sabes perfectamente que iba a llamarte.
—¿Cómo?
—Que te estoy esperando en el parque que hay en la esquina de esta calle. Anda, ven y déjalos... Y hazme caso a mí.
—Voy enseguida. Adiós.

Mafuyu colgó. Los otros dos ni se habían enterado de su pequeña charla.

—Chicos, me tengo que ir.

—¿Ya? Bueno, pues vete. Ya hablaremos...

—Adiós, Mafuyu.

Si llego a saber que era tan fácil...

Maldito Mafuyu. No sabía si amarlo u odiarlo, a pesar de su aspecto distraído, siempre iba un paso por delante y era capaz de ver cosas que los demás no veían. Como en el pasado festival de verano.

Apresúrate a reunirte con Shizu.

¡¿Pero cómo lo sabía?! Daba igual... Para él era como un libro abierto. Y Hiiragi no disimulaba sus sentimientos. Era cuestión de tiempo que se dejara llevar y confesara que estaba enamorado hasta los huesos... ¡¿Pero tenía que ser tan pronto?!

Yo podría renunciar a mi vida...

Aún no se acababa de creer que hubiese dicho tal cosa. Suponía que la gente como Mafuyu, que solo escuchaban y entendían sin juzgar a la otra persona, tenía ese efecto.

Pero era cierto. Literalmente, haría cualquier cosa por el chico del cabello mal teñido. Chico que, por cierto, se estaba poniendo cada vez más y más rojo.

—¿Tienes calor?

—¿Eh?

—Que si quieres que descansenos un rato.

Hiiragi aceptó y dejaron los libros aparcados por un rato. Los silencios entre ellos siempre habían sido cómodos, pero ese día había algo raro en el ambiente. Seguro que era por culpa de Mafuyu.

—Dichoso Mafuyu, ¿por qué es así? ¿Y por qué su novio es así?

—Me alegro por él. Se lo merecía.

—Bueno, vale... Yo también me alegro. Después de lo de Yuki, sabemos lo mal que lo pasó.

—Él lo pasó muy mal, pero, ¿y tú, Hiiragi?

Hiiragi no pensó en su respuesta, pero le extrañó que Shizu le hubiese hecho esa pregunta. Al fin y al cabo, durante aquella época había sido su paño de lágrimas.

—Tú ya lo sabes, ¿acaso no estuviste conmigo todo el tiempo? Siempre es duro cuando un amigo se va.

—¿Y si es otra cosa?

—¡Demonios, Shizu, no te entiendo! —Hiiragi se estaba poniendo nervioso. ¿A qué venían esas preguntas? —¿Quieres hablar claro de una vez?

Shizu le tomó la palabra, y sin cambiar ni un ápice la expresión de su cara, formuló la pregunta del millón.

—Hiiragi, no tienes que contestarme si no quieres, pero ¿tú estabas enamorado de Yuki?

Lo decía tan serio como si se lo creyera realmente, y Hiiragi explotó.

—¡Pero qué dices! Yuki era el novio de Mafuyu, ¡y ahora está muerto! Además, ¿como iba a estar yo enamorado de Yuki cuando siempre lo he estado de...?

Mierda. Ahora sí que la he cagado con todas las letras. Sin venir a cuento, estaba a punto de confesarse, y ya no había forma de salir del paso. Solo esperaba no perder por completo su dignidad. Hiiragi cortó abruptamente su frase y enrojeció hasta el punto de que en cualquier momento iba a salirle humo por las orejas. Había bajado demasiado la guardia, aunque, por un momento, se le ocurrió pensar que tal vez Shizu no lo estaba escuchando. Una mínima esperanza.

—¿Decías? —Oh, no. Shizu estaba escuchando con todo detalle.

—¿Eh? —Hiiragi levantó la cabeza y vio que Shizu se había aproximado a él.

—Sigue. Somos amigos, ¿no? Puedes terminar lo que estabas diciendo.

A la mierda todo, ya da igual.

—... De ti. —dijo en una voz apenas audible. —Siempre he estado enamorado de ti. ¡Pero eso no cambia nada! ¿Entendido?

Shizu se rió en voz baja.

—No te rías de mí.. Ya he hecho bastante el ridículo.

—No me estoy riendo. Solo me parece gracioso. Parece que los dos hemos sido unos tontos. —Se acercó al rubio mal teñido y le despeinó el cabello, en un gesto que repetía más o menos veinte veces diarias.

—¿Eh? ¿Qué haces? ¿Qué estas diciendo tú ahora? —No entiendo nada. ¿Por qué sigue aquí? ¿Por qué no se burla de mí, o me dice que no directamente?

—Yo también estoy enamorado de ti. Desde hace mucho tiempo, y nunca pensé que fuera mutuo.

Oh Dios. Podría morirme ahora mismo...

—Y... ¿Y ahora, qué hacemos?

—Pues... ¿Qué tal un beso? No huyas... —Shizu se aproximó más al de cabello teñido hasta rodearlo con sus brazos. —No hay nada que temer.

Mientras tanto, Mafuyu y Ritsuka daban un largo paseo.

—Espero que haya salido bien.

—Yo también, por la cuenta que me trae. Estaba pensando... Ya es muy tarde, ¿qué te parece si hoy te quedas en mi casa? La tuya está bastante lejos y no creo que nos pongan ningún problema.

—Me parece bien. Espera que avise a mi madre.

FIN

¡El mundo necesita más de esta pareja! Y lo digo porque ya son casi canon, están enamorados y no se lo confiesan, espero que no les afecte el síndrome de Onodera.

¡Ojalá sea pronto!