Hola, de nuevo soy Yuzu
Luego de 84 años he hecho un OS de SAO, en esta ocasión les traigo otro lemmon bien rikolino esta vez de Kirito x Suguha, pareja de la cual prometí traer contenido, pero no lo tomen a mal, yo también shippeo al KiriAsu pero seamos sinceros, al menos la prima de nuestro espadachín supo meterse en el campo de batalla, una lástima que en la nueva temporada de hace dos años fue relegada a nada aparte de perder busto (Tal como le pasó a Hinata en Boruto) aparte de que ahora en esa nueva temporada ya le dieron al pobre Kirito su macho castigador, o sea Eugeo.
Nota: No me agrada el yaoi pero lo respeto como a sus fans, excepto si sea alguien toxico o cree que al no gustar un genero es un hater cuando el no es el caso, y si lo fuera, ¿Entonces por qué escribiría yuri al 100%?
Bueno, ya dejémonos de vainas y damos comienzo a la zabroshura
Yuzu y fuera
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Kazuto estaba acostado en su cama lidiando con un horrible dolor de cabeza más unas terribles nauseas, pues el pelinegro se fue con Sasuke (No es el emo vengador) y sus amigos a ver un partido de futbol y luego festejar hasta embriagarse. Había bebido mucho, pero mucho que no podía levantarse y sentir un gran desaliento en su cuerpo.
A su lado estaba Suguha, su prima hermana y compañera sentimental que estaba viendo la condición de su amado primo. Ver a Kazuto viendo al techo era como ver a alguien padeciendo a una enfermedad terminal y estando en completo abandono. Le dejó un té caliente para el malestar que padecía.
-Oniichan, ¿Estás bien? ¿Debería traerte más té?
-Sí por favor…-
-Descansa tranquilo- La joven se fue dejando a su primo a solas
Tenía un brazo sobre su frente, de hecho era lo único que podía mover de su cuerpo pero no por mucho por que de manera repentina una extraña pereza invadía su mente en combinación con la funesta cantidad de alcohol que consumió. Su cabeza lo estaba matando, era insoportable como si su cerebro se creciera y hacía estallar su cráneo.
Al menos el equipo de que eran hinchas logró ganar el encuentro, aparte de que se divirtió con sus mejores amigos, Sasuke, Sugou, Eugeo y demás. Así que valía la pena pasar la noche de jolgorio luego de un emocionante partido de futbol en un jodido estadio de puta madre.
El sueño se apoderó de su mente y cerrando sus ojos como si un peso lo arrullara. De esa manera Kazuto durmió casi todo el día aparte de gozar un buen caldo de pollo en el mediodía (También se le llama el levanta muertos), y si me refiero a una sopa bien caliente con mucho alimento para que así la energía perdida vuelva a grandes cantidades.
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En la noche, Kirito seguía echado durmiendo como una peña y como siempre Suguha estaba viendo como estaba pero no contaba que el pobre se estaba moviendo y murmurando como si estuviese en un sueño. Decidió dejarlo en paz dejando una taza de té caliente pero la voz de su amado primo la detuvo.
-Sugu…- Comenzó a hablar dormido lo que captó la atención de la aludida- Yo… No puedo… Contigo… Paizuri…-Dejó de hablar para luego terminar roncando mientras que la joven estaba algo extrañada ante las palabras de su primo, paizuri, no poder con ella
¿Acaso Kazuto no estaba muy satisfecho ni siquiera feliz con ella? ¿O es que mencionó un platillo raro? Posiblemente había comido algo desconocido y le gustó, dudaba que su amado la dejara por otra, quizás el era uno de tantos chicos codiciados por miles de chicas pero algunas de ellas ya eran sus amigas y hasta ya tenían su vida con otras personas.
Decidió ir a su cuarto aunque esa dichosa palabra le seguía sonando en su mente.
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Al día siguiente…
Kazuto sentía como el alba reflejado en la luz de su ventana como los cantos de los pajaros a tempranas horas de la mañana lo hacían salir del mundo de los sueños. Se levantó a duras penas, bostezó y se dirigió algo adormilado hacia el baño. Después de eso se dirigió a su cuarto pero un fuerte olor a especias invadió su olfato a lo que se dispuso a ir a la cocina.
Como siempre Suguha estaba preparándole algo rico a lo que el muchacho se acercó a la pelinegra
-Buenos días, Sugu…
-Ah, buenos días, oniichan, ¿Cómo te sientes?
-Bueno, dormí, así que estoy bien- Respondió con una calida sonrisa, extendió sus brazos para abrazar por la cintura a su amada prima y sellar otro momento con sus labios- Lo siento, llegué a casa tan tarde
-No te preocupes Oniichan- Enrolló sus brazos sobre el cuello del pelinegro- Estoy feliz de que hayas disfrutado del partido con tus amigos después de todo. Tú quedaste dormido en un abrir y cerrar de ojos- Se rió bajito pero dejando una linda sonrisa, linda sonrisa con la que el joven se iluminaba cada mañana
-Realmente no lo entendí, pero anoche dijiste que no me podías hacer contigo un paizuri después en tu sueño
-¡…!- El pelinegro se le borró esa sonrisa de la cara y ahora lo invadía una sombra negra en su rostro, se volteó y se arrodilló en el suelo con manos hacia la cabeza como si tuviese un ataque dramático
-Oniichan, ¿Sabes que es un paizuri?... ¿Acaso será un platillo?
El pobre pelinegro quedó con los ojos abiertos de manera exagerada y mandibula al suelo como si hubiera cometido la mayor cagada de su vida… ¡Lo de antenoche!... Ya lo recordaba, en ese bar donde celebraron el triunfo de su equipo del alma, Sasuke comentó acerca de enterrar una vela entre melones o algo así… Y aparte un video porno de una chica de pechos grandes… ¡Imposible! ¡Alguien como Suguha no quería capaz de eso!
Vamos, ellos lo habían hecho pero nunca llegaron a probar algún fetiche o método sexual ni nada, solo meter y empujar, punto… El pobre ahora estaba rodeado de un aura negra mientras la morena estaba preocupada ante su actitud.
-¿Pasa algo Oniichan?
El aludido levantó cabeza y se puso de pie… Y he aquí el maldito asunto a lo Shakespeare, decir o no decir. ¿Realmente debía explicárselo claro a Suguha aquello? Aunque conociendo muy bien a su prima, ésta se avergonzaría y quizás le daría un bofetón ya que posiblemente su novio a una cosa que a su punto de vista era repugnante.
Bien podría haber dicho con convicción que no planeaba hacerle una cosa así a ella, después mencionó aquello en sueños, un tonto sueño húmedo, nada grave… Pero… Ya con algo que no sabía y solo vio una demostración ya le habían entrado unas ganas, ¿A quién engañaba? Quería que Suguha le hiciera un paizuri.
Ahora a su prima al frente, debía ser honesto y no huir ante el problema.
-Sugu… ¿Pudiste escucharme lo que dije anoche?
-Claro…
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La morena estaba temblando, un sombreado rojo estaba inundando su rostro, quizás de la vergüenza o de la ira. Kazuto por otro lado estaba mirando hacia otro, quizás dio la cara pero la cagó, metió a su prima en algo inadecuado para ella como para él. Pero ni modo, ahora debía dar cara al precio por su estupidez e irreverencia ante aquello, no importaba el castigo, dormir en el sofá, no dirigirse la palabra por días, alguna reprimenda, un buen golpe, estaba preparado.
Suguha en menos de nada empezó a temblar mientras su rostro estaba como una olla de presión, con voz entrecortada y algo temblorosa dijo
-Quieres… que inserte… tu cosa… entre mis pechos… Y que la frote… ¿Arriba y abajo?
El pobre Kazuto estaba sintiéndose incomodo, le dio le que sabía al respecto pero viendo a su prima, obviamente no lo tomó muy bien, tenía aclararlo, si no le agradaba aquella idea pues era mejor, no quería causar algún problema con su prima.
-Bueno… Esto…Yo… Es decir…- Refunfuñó contra sí mismo mirando a un lado como rascarse la cabeza, se sentía completamente incomodo- Quiero hacerlo contigo, pero no es como si quisiera que lo hagas…
-…
-Estás avergonzada, ¿Cierto?- Suspiró pesadamente y lo lamentaba- Es por eso que no estaba pensando que podía pedir eso, pero… Esto… Si tú…- Gruñó estilo anime, en verdad que lo estaba arruinando pues su primita estaba sin decir nada desde hace unos dos minutos
-Quiero probarlo, es decir… Bueno, acabo de explicarlo, ¿No?
-…- La joven pelinegra se aferró un puño a su pecho, era algo que interesaba a su primo y… Y era algo nuevo y no vendría nada mal en ayudarlo… Si quería darle nuevo para darle placer pues estaba dispuesta a hacerlo solo que le costaba dar su palabra ante ello
-Um… No sé si pueda hacerlo apropiadamente pero…
-¿Podríamos… intentarlo?
-¡…!- El pelinegro quedó callado ante tal revelación, no se la creía… ¿En serio? ¿En serio ella sería capaz de…?... Un sonrojo inavdió al muchacho pero necesitaba una explicación de esa respuesta
-…
-Sugu… ¡¿Estás bien?!... ¡¿De verdad?!... ¡¿En serio?!
-Sí…- Miraba algo al suelo , la vergüenza y la pena la invadían pero debía mantener el interés- ¿Puedes decirme como lo hago?
El muchacho al menos logró aliviarse
-Entonces… ¿Podemos tener sexo de esa manera hoy?
La joven asintió quedamente y algo penosa se tomó de un brazo de su amado primo y lo llevó hacia el lecho matrimonial donde pondrían a práctica aquello que mencionó Sasuke en aquella fiesta… Solo esperaba que no terminase mal para ambos.
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Los dos morenos cerraron la puerta y no pasaron menos de diez segundos cuando comenzaron a besarse de manera apasionada, las salivas entre ambos se intercambiaban, las manos del hombre cogían las caderas de la mujer hasta que los roces sobre los cuerpos no se hacían esperar.
Suguha desde hacía tiempo antes, solía ser alguien tímida pero tan tímida que incluso no podía mirar ni siquiera a los ojos a su primo pues no se sentía segura. Pero ahora ya que logró hacer una vida con Kazuto ahora era fiel ante él sin necesidad de sentir miedo hasta serle de utilidad en su vida. Su cuerpo había sido manejado muchas veces por la persona que más amaba en la vida y en el mundo, de hecho entre esas muchas veces su cuerpo fue moldeado a la voluntad de su amado primo que no sentía ni repulsión ni asco ni siquiera hacia ella misma.
En menos de nada estaba despojada de la cintura para arriba dejando que las manos de Kazuto le acariciasen sus enormes pechos, pechos grandes pero nunca un completo asco si no un hermoso par de pechos esbeltos, firmes y lindos, suaves como calidos.
La mujer estaba sonrojada pero estaba haciendo frente a la necesidad de su amado
-Bien, entonces…- Las manos del muchacho apretaron ambos elementos esféricos- Estoy contando contigo
La mujer asintió y en menos de nada decidió inclinarse y bajarle los pantalones y despojar de toda prenda a su amado como para satisfacer el miembro de Kazuto el cual ya estaba recién erecto y grande, el joven sonrió levemente dando a entender que estaba preparado, de hecho Suguha estaba impresionada no solo por el tamaño del pene sino del tremendo cuerpazo del pelinegro.
Se notaba que sus pectorales hasta los bíceps estaban formados, de hecho era la prueba de un extenuante entrenamiento en el kendo también le hacía justicia a su anatomía, nada de ir al gimnasio, nada de drogas ilegales raras, nada de cirugías infames, solo era entrenamiento, esfuerzo y dedicación, eso era todo. Sin duda ver el tremendo aspecto de Kazuto le hacía quitarse toda vergüenza sino más valor y los animos, todo lo adecuado para afrontar ese desafío para su cuerpo, sin duda alguna no retrocedía a su función, quería sentir sobre su cuerpo la dureza de Kazuto como en hacerlo sentir bien .
La morena estaba inclinada de rodillas ante su musculado primo el cual con una mirada solicitaba su permiso de jugar con su elemento a lo que la chica asintió concediendo ese derecho. Se inclinó lo bastante para ver un mejor foco y en menos de nada acercó su busto frente a la dura prisión de piel.
Usó sus dos melones para sostener el duro miembro, era increíble que el largo y grosor medía exactamente la extensión de los pechos alzados lo que hacía cada vez más excitante el propósito. Sujetó con sus pechos agarrando el miembro moviéndolo de arriba y abajo dejando visible la punta de manera lenta como estimulante.
Sin duda alguna sus pechos eran suaves y blandos, Kazuto acariciaba el cabello de Suguha complacido ante el trato estimulante que le daba su prima, de hecho lo disfrutaba. La morena comenzó a lamer la pequeña parte por su grosor y luego comenzó a introducir la pequeña parte hacia su boca, aquello le hacía entumecer al pelinegro aparte de que la dureza inicial estaba como una paleta pequeña y jugosa de la cual uno pudiera saber su sabor de un bocado.
Suguha estaba impresionada ante el venoso y palpitante pene en su boca y al probar su carnosa punta le hacía sentir increíble era pequeña parte de la lanza de piel, el joven soportaba lo mejor posible ese hermoso y divino estimulo hasta que luego de unos minutos Kazuto sintió como una corriente caliente surgía de su interior, la caliente y espesa semilla se dispersaba en la boca como en los pechos de la pelinegra.
Kazuto miró algo sorprendido la sonrisa de su novia cuando ésta pasó uno de los dedos hacia una de las manchas de semen hasta llevarlo a sus labios, sin duda alguna estaba siendo muy erótica. Una mano del muchacho posó sobre la cabeza de la joven mientras le sonreía con gentileza.
-Sugu, diste tu mejor esfuerzo por mí justo ahora. Ahora es mi turno
La pelinegra se posicionó bocarriba sobre la cama mientras el muchacho le despojaba de sus interiores hasta dejarla como Dios la mandó al mundo. Kazuto por su propia cuenta dirigió la punta de su duro miembro sobre el pezón duros de uno de los melones de Suguha, el joven dirigía su glande contra el pezón de la chica moviéndose en círculo hasta pulsar ese botón rosado.
El tacto del pelinegro movía los pechos de la morena los cuales estaban humectados del semen de su primo. El miembro estaba en medio de los blandos y pechos que servían como soporte para el frote incesante, el tacto sobre los suaves círculos era bastante resbaladizos hasta que otra vez la caliente sustancia sobre la cara de la fémina y sobre su pecho.
Kazuto dirigió su mirada sobre la intimidad de su prima la cual estaba mojada con sus fluidos surgiendo de los pliegues de su entrada, el joven en menos de nada abrió la puerta de carne y disfrutó de la cueva rosada, no importaba en donde lo hiciera, Suguha deseaba mucho a su primo, lo amaba tanto donde quiera que la tocara, cualquier que la tocara, ella no renunciaría a él.
El pelinegro disfrutaba con su lengua como en contemplar ese lado pervertido de la joven, se sentía bien disfrutar de la carne de tan hermosa flor como mordisquearla, Suguha caía en los gemidos incesantes ante la incesante descarga eléctrica que se cernía sobre su cuerpo hasta que el joven preparó su endurecida espada.
La mano del joven se unió a la de la chica mientras le sonreía hermoso como si se desbordara esperanza en cada gesto humilde que hacía, el joven introdujo más su katana de carne dentro de la cueva de su prima hasta lo más profundo dando comienzo a las embestidas, la pelinegra sentía como esa pala de carne se estaba estirando dentro de ella, el miembro era tan grande que no lo soportaba más.
Kazuto juntó los pechos de su prima y empezó a lamer aquellas dos pronunciadas zonas redondas como si tratase de limpiar la suciedad que dejó hace unos momentos mientras no paraba de golpear una y otra vez en el interior de Suguha, la joven pelinegra se movía desenfrenadamente mientras sus pechos estaban rebotando violentamente, era asombroso lo que estaba sintiendo teniendo la katana de su primo hasta que se vino de nuevo.
El muchacho se tumbó sobre el cuerpo de la pelinegra la cual lo abrazó contra su busto, en ocasiones el prominente busto de la muchacha era suave como una almohada o superando eso. Después de aquello ambos jóvenes decidieron dormir era apenas las 9 o 10 de la mañana pero no importaba, ambos disfrutaron de ese algo nuevo en su relación, asombroso, en pocas palabras.
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Ahora ambos jóvenes estaban en su pequeño lecho matrimonial, Suguha estaba sonrojada pero miraba fijamente a su
