Cruzado de brazos, haciendo un suave puchero con los ojos cerrados –Podría ser…-

-El señor Saga, tiene un carácter muy fuerte, a veces parecerá que estuviera molesto con ese ceño fruncido que esta todo el tiempo, pero sonríe de vez en cuando-

-Presiento que sería una persona muy celosa con mi maestro, posiblemente no dejaría que nadie se acercara a el- Abre sus ojos algo asustado -¿Ni siquiera a mí?- Preocupado –Pero es mi mamá, eso no contaría-

-Imaginación de Kiki-

Su imaginación se volvió a activar con la idea algo rara según él.

-Los caballeros de géminis siempre han sido muy fuertes, según el patriarca, son los mejores de cada generación-

-Podría ser capaz de cuidar de mi maestro, pero sería muy celoso sin duda, es fuerte se nota ser más tosco que él, pero no tanto como el señor Aldebarán- Sonríe –Sin embargó mi maestro, le daría algunos golpes si se pasara de la raya-.

Su cabecita loca, fomento una escena, donde aquel caballero de géminis ya fuera la pareja de su maestro, montándole un espectáculo de celos a Mu, por haber estado platicando con Milo, provocando que el pobre caballero de escorpio cayera en otra dimensión.

Pero después de esto, el mismo pelilila, le fuera a dar un fuerte golpe con una de las sandalias típicas de la región Griega en la cabeza y exigiéndole que regresara a Milo.

Después de eso, Géminis tendría que pedirle disculpas a Mu, por un largo tiempo por lo que acaba de hacer, sin embargo su maestro nunca ha sido una persona rencorosa o que le guste hacer sufrir a los demás, lo perdonaría al poco tiempo y volvería todo a la calma.

Imaginaba también la forma en que él y Saga se comportarían al estar juntos como un padre e hijo, pensando que no se llevarían tan bien.

El joven Lemuriano, y el caballero de Géminis, no tiene una relación mala, pero tampoco tan buena, se podría decir que solo cruzan palabras ocasionales de un saludo o preguntas de sobre su maestro y así.

-Pero ¿Cómo comportarse ya siendo una familia?-

Sería una persona que le exigiera mejorar constantemente.

-posiblemente me entrenaría de vez en cuando, de seguro varias veces que mi maestro no estuviera cerca- Sonrió ante la idea, pues siempre quiso ser tratado como los demás discípulos pero Aries era sobreprotector con él.

-Lo más seguro es que Mi maestro nos regañe a los dos al verme muy cansado y con heridas y quiera matar al señor Saga-

Sonreía con esa idea, pues pensaba que la relación padre e hijo que tendría con Saga sería una más cómplice de entrenamientos y tratar de no matar a mamá Mu con un susto de esos.

-Vuelta a la realidad-

Poco a poco, la idea se fue nublando.

-No creo que sea posible ahora que lo pienso- Niega con la cabeza.

-El asesino a mi Abue… Digo al patriarca Shion, hace tiempo y fue cuando mi maestro se fue del santuario…- Confundido – ¿Se puede estar casado con la persona que mato a tu padre?-

-Además… ¿Qué pasaría si vuelve su lado malvado y tratar de lastimar a mi maestro Mu?-

Un sudor frio le empieza a recorrer el cuerpo, al imaginar esa escena, tan horrible.

Rápidamente niega con la cabeza de nueva cuenta, alejando esas ideas tan aterradoras, que le daba al pensar envolver a perder a la única persona que de verdad lo quiere y el adora tanto.

-El señor Saga, pudo volver a la vida de nuevo y tener el perdón de la señorita Atena y de los demás, pero… No quiero que le haga nada malo a mi maestro Mu- Niega rápidamente con la cabeza –Él está descartado como futuro novio de mi mamá-

El pequeño, estaba muy serio, tomo la decisión correcta ante su punto de vista, no dejaría que un loco bipolar se la acercara más de una amistad a Mu, debía también cuidar de él.

Escoger a una buena pareja para él y un buen padre para sí mismo, era su deber como aprendiz e hijo.

Hiendo por orden de casas, pensó en el caballero de cáncer ahora.

-Mascara de muerte- Su rostro se volvió algo de desagrado total -¿Cómo eso podría pasar?-