Notas.- Oh... mi ultima actualización fue en el 2017 demonios, me doy asco. Pero digamos que la cuarentena me esta ayudando también el exceso de café así que ya estoy devuelta. Demos gracias a la cuarentena, igual porque gracias a ella van a salir ciertos capítulos con referencia a ello.
Me estoy haciendo un reto personal, y el prox capitulo esta no mas tardar el sábado y si es posible menos días.
Aclaraciones.- Se que ya lo pueden saber pero aun así lo dejo por cualquier cosa: Matt (Canada) Mattew (Canada 2p) Ryan (Irlanda del norte) Bryan (Irlanda) Scott (Escocia)
También, es bueno recordarles que, los capítulos no tienen orden, pero trascurren en el mismo periodo de tiempo, ya lo diré mas adelante.
Algunas cosas al final.
Buena lectura~
Gakuen: Hetalia Days
All that she wants — Ace of base
"Cuando se levanta tarde, con la luz de la mañana
y el día acaba de empezar,
ella abre los ojos y piensa,
oh, qué mañana.
Todo lo que ella quiere es otro amor,
chico, se marcha mañana,
todo lo que ella quiere es otro amor."
Había hermanos que no se llevaban bien, otros que eran inseparables y otros que simplemente no podían tenerse cerca. Muchas veces las causas eran por que se metían en cosas que no les competían por el simple echo de ser mayores y sentirse con autoridad sobre ti, sin embargo, ellos no volteaban a verse al espejo antes de siquiera lanzar un juicio sobre ti, podían llegar a ser cínicos he hipócritas.
Y un ejemplo de hermanos que no se soportaban eran Matt y Alfred Jones. Alfred era tan metiche y le encantaba opinar sobre cosas que no le importaban desde que era muy niño, como cuando en el jardín de niños les dijo a todos que Matt dormía con una mantita de wafles y juraba que era lindo. La clase molesto a Matt durante casi todo el año. Lo peor de Alfred, era que no lo hacia con malas intenciones, él quería a su hermano, pero en su defecto de que nadie le pidió opinión resultaba lo contrario de ayuda para su hermano. Desde siempre lo había sido y Matt ya estaba harto.
Alfred se encargó de que su frágil relación se fuera al demonio cuando conocieron Mattew.
Gracias al empleo de su padre tenían que estar de ciudad en ciudad y en ocasiones de país en país, y el penúltimo donde estuvieron fue en Canadá, lugar donde Matt había sido mas feliz que en ningún otro. Matt conoció a su primer amor cuando iba a sus clases de patinaje artístico, un gusto que su padre con mucho esfuerzo acepto pagar por eso de la masculinidad frágil y cosas que los adultos mayores se preocupaban de más. Mattew formaba parte del grupo de hockey y gracias a que un platillo casi golpeaba a Matt en la cabeza fue que se hizo amor—o golpe— a primera vista.
Mattew tenia todo aquello que consideraban cliché de los canadienses, era raro, ocultaba sus ojeras en unos lentes Ray-ban negros, tenía pinta de leñador y los brazos particularmente velludos, tenía pinta de maleante por la estatura y lo fornido que era pero por lo menos no tenía pinta de asesino psicópata como su hermano Allen, ese si estaba loco.
Tenían 17 años, jóvenes enamorados y soñadores, había sido el primer amor Matt y todo fue miel sobre hojuelas hasta que Alfred se metió. Al de lentes no le agradaba nada Mattew no sabia si era su pinta, que su hermano Allen en efecto lo pusiera nervioso o que resultara que Matt era homosexual y se estuviera metiendo alguien con pinta de drogadicto que le doblaba la edad, lo cual ni era el caso.
Odiaba que Matt lo metiera a su casa cuando sus padres no estaban, que se besaran sin descaro en frente de el y que Mattew siempre lo viera por encima de sus lentes negros mofándose de él.
Muchas veces Alfred le ordeno que terminara con su estúpida etapa homosexual, y Matt siempre lo mandaba al diablo diciendo que no se metiera y no se atreviera a decirle nada a sus padres o jamás volvería a hablarle. Poco le importo a Alfred cuando se lo dijo a su padre y fue donde ardió troya.
Hubo gritos, llantos y maldiciones por todos lados, su padre le dijo que no podía salir con alguien como el y que ya acabara con su etapa de rebeldía, pero Matt después de años de ser un niño bueno los mando a todos al infierno juntos.
Su padre le quito todo, el teléfono, las clases de patinaje, las salidas y las tarjetas de crédito. Alfred no pensó que llegara el día en que se arrepentiría de una de sus decisiones.
Matt y Mattew juraban que se amaban tanto que planearon fugarse juntos a vancouver tal cuento de hadas. Mattew dentro de poco seria mayor y trabajaría y Matt lo ayudaría con un trabajo de medio tiempo. Todo era perfecto en sus mentes de 17 años.
Hasta que Alfred dio el pitazo a sus padres y gracias a el se mudaron de Canadá a Inglaterra. Mattew espero por horas a Matt en la estación y al jamás ver llegar a su novio algo aparte de su corazón se rompió dentro de él. Matt lloro por semanas y no faltaba mucho para que se cumplieran 4 meses de que no viera a la cara su hermano ni dirigirle la palabra.
Alfred sabía que había hecho lo correcto, o al menos de convencía de ello.
Lo que Mattew no sabía, era que con el paso del tiempo el karma le iba a devolver una moneda por el favor que Alfred le había hecho, una moneda que se tenía el nombre "Kirkland" tallado en ella.
Si había que algo le gustaba a Arthur era pasear, por su calle muy en la madrugada, mucho antes siquiera de fueran horas de ir a la escuela, le gustaba caminar escuchando a los pájaros cantar y el ambiente húmedo de alrededor, la bruma mañanera de alguna manera lo mantenía despierto y con energías cuando lo necesitaba. Nunca en su vida pensó en poder cuidar algo que respirara o necesitara comer, a duras penas podía mantener vivos los cactus que su madre le regalaba y eso ya era mucho, sin embargo, no sabía tampoco la alegría que podían llegar a traer las criaturas en cuatro patas. Dando la vuelta en su edificio logro escuchar un pequeño y fino sonido, se paro en seco y trato de agudizar su odio, ahí estaba otra vez el débil sonido, camino entre los arbustos, y enterrado entre hojas una caja mojada y rota se escondía. En el interior de la caja sonó aquel sonidito y Arthur la abrió con cuidado, un pequeño gato sucio que parecía ser rubio y blanco, tenia los ojos cerrados y las orejas caídas, se acurrucaba entre los periódicos mojados, temblaba y se veía muy flaco.
No sabia si a su madre le parecería buena idea o mas importarte si su hermano Scott no iba a matarlo, pero poco le importo cuando el gatito volvió a maullar de forma que a Arthur se le hizo chiquito el corazón. Tomo al gatito con cuidado entre sus manos y lo acurruco en su chamarra, estaba muy frio y delgado, temió lo peor a pesar de no tener experiencias en mascotas.
Se disponía a irse cuando un grito lo asusto y lo hizo casi caerse de entre los arbustos con el gato agarrado a su pecho.
—¡Hey tú! — Alguien le grito desde otro punto de la calle— ¿Que estás haciendo con mi gato?
Un tipo mas alto que el, de cabello café claro y lentes se le acerco con rapidez, Arthur solo se pegó el gato más al pecho
—¿Tu gato? — Arthur lo escudriño con la mirada— ¡Estaba en esa caja llorando de frio! ¿Qué clase de bastardo eres para dejarlo ahí?
El de lentes se sorprendió y abrió los ojos.
—Lo acabo de encontrar, pensaba darle de comer ¡Dámelo! — El peli café alargo la mano que tenía un bote de leche
—Yo lo vi aquí solo abandonado, si quisieras te lo hubieras llevado a casa, pero lo dejaste aquí con frio.
—Mi apartamento no acepta mascotas, pero pensaba cuidarlo aquí
—Este no es lugar para un gatito ¡Entonces tampoco es tu gato, idiota! — Arthur comenzó a caminar hacia su puerta— Además dices que no puedes tener mascotas entonces, yo me lo puedo llevar.
Eso decía Arthur, pero no estaba seguro si iba a poder quedarse con él.
—¡Yo lo vi primero! — El de Lentes sacudía el bote de leche que llevaba en sus manos
—¡Que no!
Ambos comenzaron a gritarse de quien era el gato o no, tanto que despertaron al encargado del edificio de Arthur, quien vivía en la parte baja del edificio casi al borde de donde estaban las jardineras.
—¿Porque están tan gritando tan temprano? ¡Mocosos del demonio! — El casero pensó que eran algunos drogadictos y estaba apunto de salir con su arma más poderosa para ahuyentarlos. La escoba.
El de lentes se volteo para ver por donde salía el anciano y Arthur aprovecho para salir corriendo con el gatito metido en su chamarra. Cuando este volteo ya no lo vio por ningún lado, triste y derrotado se fue a su departamento con la leche mas revuelta que nada en la caja.
Llego a su departamento arrastrando a sus pies, su madre ya estaba en la cocina preparando el café.
—Alfred, cariño— Dijo la mujer cerrando la nevera— ¿Qué haces afuera tan temprano? ¿porque traes el cartón de leche todo aplastado?
—¡Odio este departamento! — Grito como niño chiquito y dejo de mala gana el cartón de leche tibio en la barra de la cocina. Se dio la vuelta y se fue a su habitación cerrando la puerta de golpe como si lo hubieran regañado
Su madre no entendió nada, pero tampoco quiso preguntar. Su hijo a veces era extraño.
—No— Era la palabra que Arthur ya tenía pensada desde antes de llegar a su departamento y sin siquiera poder decir algo— Déjalo donde lo encontraste.
Scott fulmino con la mirada a su hermano menor quien traía un gato envuelto en su chamarra muy bien abrazado
—Pero está haciendo frio, míralo esta muy pequeño, va a morir.
—No es nuestro problema— Frio, era muy frio— Además no sabes cuidar a un gato y yo no tengo tiempo, ni nadie de esta casa.
Arthur se había quedado sin que decir, pero no quería soltar al gato y tampoco tenía excusas, no quería dejarlo otra vez en la caja.
—Yo lo cuidare, enserio—Arthur pego más el gato a su pecho— Le preguntare a alguien o buscare en internet.
—En una responsabilidad grande.
—Soy responsable, y lo sabes.
Scott estuvo a punto de contestar cuando los gemelos y su madre salieron de sus habitaciones y vieron al gato. No ayudaban mucho ya que al verlo no hicieron otra cosa mas que acariciarlo y decir lo lindo que era. A su madre le agrado, a los gemelos igual, entonces la causa estaba ganada. A favor de Arthur claro.
Scott intento hacer que su madre desistiera, pero estaba encantada con el animal. Dylan quien estudiaba medicina, le dijo que parecía todavía muy pequeño y necesitaba formula para gatitos. Así que Ryan y Bryan salieron a comprar lo necesario, entre Arthur y su madre le dieron un baño caliente y lo enredaron en mantas dejándolo dormir en el sillón, el único que no parecía importarle era a Scott.
Esa mañana de sábado estuvo ocupada, entre llevarlo al veterinario y comprarle cosas de gatitos, también en que lo gemelos le recordaran a Scott cada 10 minutos lo amargado que era.
La noche llego y decidieron dejar al gato en la sala en su canasta. Les había dicho el veterinario que era bueno darle su espacio para que se fuera adaptando a su nuevo ambiente. Scott salió por un té para mantenerse despierto y escucho un sonido extraño en la sala, cuando vio se trababa de aquella cosa peluca jugando con un cascabel que le habían dejado en la alfombra. Scott con desgano tomo al gato del pellejo de la nuca dejándolo otra vez en su canasta
—Te quedas aquí o te cocino.
El gatito alzo la mirada y con sus pequeños ojos dejo a Scott en una clase de transe, eran verdes y le recordaban a algo bastante familiar. Una pequeña lamida que recibió del gato en su dedo fue lo suficiente para sacarlo de sus pensamientos, dio un pequeño brinco y dejo al gato ahí.
A la mañana siguiente todos seguían hipnotizados por la bola con patas, pero Scott quería evitarlo, había algo en ese gato que lo hacía sentir incómodo. Vlad y Lukas llegaron para verlo entonces Arthur conto la historia que fue su rescate,
Después de horas de admiración a la bola peluda durmiendo en su canasta Scott lo entendió
—¡El gato se parece a ti! — Grito Vlad— Míralo, tienen el mismo color de pelo y los ojos de ese verde raro
—Mis ojos no son raros, tarado
—Dicen, que los gatos son quienes escogen a sus dueños. — Lukas intento aguantar la risa
—Váyanse al diablo
—¿Y ya tiene nombre? — Vlad jugaba con la cola del gatito
—Earl Grey— Arthur dijo su nombre con profundo orgullo
—¿Como él te? — Vlad y Lukas lo miraron muy serios— No eres original
—¡Simplemente se me acaba de ocurrir, demonios!
—Porque no un nombre más común como; misufus, copito de nieve o manchitas, —tiene manchas
—Cállate bellaco, mi gato no es común.
—De echo no— Puntualizo Lukas— Tiene las orejas dobladas
—¿Estará deforme? — Arthur miro con odio a Vlad
—El veterinario nos dijo que puede que venga de una raza llamada Scottish Fold— Puntualizo con mas orgullo Arthur— por eso tiene sus orejitas así
—Yo pienso que se ve feo— Vlad amada hacer enojar a Arthur
—¡Feo tienes el…!
Los tres adolescentes seguían riendo y gritándose alrededor del gato, pero Scott se mantuvo recargado en el librero del pasillo escuchando lo que habían dicho.
Cuando los chicos habían salido, y nadie estaba en la sala, Scott se sentó para tener un poco de paz mental leyendo, entonces un cascabel sonó cerca de él, volteo a su lado y encontró al animal mirándolo fijamente con sus orejas bajas y sus enormes ojos verdes. Fue hasta astral por un momento.
Scott estiro sus dedos hacia el gatito y este le soltó un "hissss" mientras le daba un golpecito con su pata, corrió hacia la esquina de sillón y se agazapo fulminándolo con la mirada, Scott se puso un poco nervioso y mejor volvió a su lectura.
¿Sera que lo odiaba porque lo quería echar a la calle? ¿O porque le dijo que lo iba a cocinar? Nunca lo sabría
Algunos minutos después el cascabel volvió a sonar y miro al gatito acercándose con cuidado a él, olfateándolo con lentitud. Scott para su sorpresa no se movió, al estar cerca de su libro, lo hizo de lado y acerco su mano con lentitud a él, el gatito retrocedió un poco y comenzó a olerlo, de pronto el gato se acerco a la mano de Scott y comenzó a restregarse y a ronronear. Era cuando el peludo quisiera no cuando el humano lo pidiera.
Scott soltó una pequeña risa simplona viendo al gato.
—Si te pareces a él.
Notas.- No voy a hacer los capítulos de menos de 2500 palabras, lo prometo. Ya hice mi lista de las parejas que van a aparecer y de verdad que estoy haciendo esto lo mas revuelto que puedo para que no se todo corrido, pero que de cierta manera todo tenga sentido. No se si me doy a entender (?)
Algo me me dio gracia de este capitulo fue que la raza del gato coincide con el nombre de Scott, y sin querer les di algo así como una historia. Fue irónico porque el gato literalmente es Arthur (Inglaterra) pero la raza viene de Escocia jajajaja ay, no se si me entiendan pero me dio mucha risa y un ¡Pum! Mental cuando me di cuenta porque estas cosas me salen cuando menos le lo espero ajaja ok ya.
