-Templo de Aries-
Alguien iba subiendo, con sumo cuidado de no hacer ruido ni ser descubierto por nadie.
Trato de paso dicho lugar, pero no hizo muy bien su trabajo de ocultar su cosmos.
-¿Qué fue lo que le hiciste a Saga?- Decía un pelilila, muy tranquilo sentado en uno de sus asientos.
-Ho, hola Mu- Esta nervioso, por la pregunta -¿De qué me hablas?-
-De que tu hermano, te estaba persiguiendo en la mañana y apareció desnudo aquí- Cruza sus brazos –Me quieres explicar que le hiciste-.
Sonrió nervioso, sin verlo a los ojos –Te puedo jurar que, creía que era agua natural lo que le arroje-
Suspira reasignado –Ustedes dos nunca cambiaran- Volvió a su lectura –Puedes pasar, no creo que Saga siga molesto-.
Sonríe confiado –Gracias, aunque sé que esta noche dormiré afuera con el perro y sin cenar- Hizo un leve puchero.
Lo mira confundido –Pero si ustedes no tienen perro-
-Es una expresión que aprendí, por allí- Comienza a caminar –Nos vemos luego-
Pensó mucho, antes de atreverse a decir algo, pero necesitaba saber la razón, por la que ese gemelo dijo aquellas palabras.
-Kanon- Estaba dudoso y algo nervioso.
-¿Mhhh?- El peli azul cobalto, se detuvo y giro su cabeza al ariano.
-¿Por qué dijiste eso en la mañana?- Su cara estaba roja, y no podía verlo a la cara.
El griego se quedó pensando un poco, pues de hecho no recordaba bien, que le había dicho, pero de pronto su mente dio un clic. –Haaaaa ¿hablas que te dije que aprovecharas estar a solas con Shaka?-
Mu se sonrojo demasiado, volver a escuchar esas palabras de este hombre, le ponía nervioso, que supiera lo que sentía por el rubio, ya que lo había tratado de ocultar. -¿Cómo lo supiste?-
Con los brazos cruzados por detrás de la cabeza –Bueno es que eres muy obvio-
-¿Qué? ¿Enserio? ¿Cómo puede ser posible?- Estaba súper colorado, parecía un lindo tomate, que casi le salía humo de las orejas, pensando que sus compañeros se dieron cuenta de ello.
Se acercó a él, poniéndole una mano en el hombro –tranquilo, tranquilo… No es tan malo-
-Todos se dieron cuenta, que vergüenza- Tenia la cabeza abajo.
-Eso no es cierto, no creo que todos se dieran cuenta- Se puso a pensar –Tal vez solo yo me di cuenta hasta el momento, pues llevas poco que te gusta ¿No?-
Suspiro con tranquilidad, el alma se le vino al cuerpo de nueva cuenta, si él pensaba que su amor por Shaka era apenas de un corto tiempo para acá.
-Sí, llevo poco tiempo- Le suplica con las manos juntas –Por favor Kanon, no le digas a nadie-
Este le sonrió –Si no te apures, no diré nada-
-¡A NO! ¡CON UNO DE LOS GÉMINIS MENOS!- Esa voz autoritaria se dio a conocer.
Ambos se giraron, a ver a Shion y Dohko, parados en la puerta principal de Aries.
-A tu templo Kanon- Ordeno sin más, trasmitiendo su autoridad indiscutible.
-Pero… ¿Por qué? ¿Yo que hice?- Preguntaba confundido.
-Sin peros- Rápidamente camino, hacia el antes mencionado, tomándolo del brazo y llevándolo hacia afuera.
-Pero… ¿Qué?- Mu miraba muy confundido al patriarca y a Kanon.
-No te preocupes- Sonrió Libra, para dirigirse a la salida –Hasta mañana-.
-Hasta mañana- Solo levanto su mano algo dudoso, estaba realmente confundido.
Este día había sido de todo menos normal, una sonrisa se dibujó en su rostro recordando la mañana tan hermosa que tuvo, ahora se estaba acabando, y debía hacer los últimos deberes antes de dormir.
-Días después-
Las cosas habían ido mejorando para mí, pues ahora el rubio era el primero en bajar al coliseo para entrenar, a veces muy por la mañana, para toparse al otro que también despertaba temprano, para desayunar algo ligero, compartían ese momento juntos, aunque a veces un pequeño Lemuriano estaba con ellos.
El patriarca sin duda se enojaba mucho cada mañana, al ver a su pequeño siempre cerca de ese rubio, lo odiaba solo por amar a su Mu, pero a Dohko le parecía muy lindo como trataba de ganarse su cariño.
Cabe mencionar que Shion, trataba que los entrenamientos fueran los más despegados posibles y si se tenía que hacer parejas, los ponía en equipos diferentes. Pero las habilidades de Shaka, ayudaban para que sus compañeros cambiaran con él, para estar con aquel pelilila.
Entonces gracias a esto, todos comenzaron a notar esa cercanía de ambos, el sonrojo que se notaba en sus rostros y los celos de Virgo, si alguien se aceraba mucho a Mu.
Y los chismes nunca se dejaban escapar, pero ¿Serán chismes? Si lo que se dice es la pura verdad.
-Anda, dinos ya- Peguntaba una voz burlona.
-Yo no sé nada DM- Decía un hombre alto y corpulento.
-¿Cómo no vas a saber nada?, Si eres su vecino y buenos amigos. Debió contarte algo- Decía un hombre de cabellos celestes muy hermosos.
-Pues aun que me lo digiera y que no es el caso, yo no les diría nada- Dijo cruzando los brazos.
-Ya déjenlo en paz- Un hombre de cabellos verdes cortos, se acercó a los tres –No es algo que nos incumba-
-¿Cómo que no nos incumbe?- Dijo el ultimo guardián de aquella orden –Yo creo que todos debemos saber si son novios o no- Suspira –Así si los vemos con otras personas podemos informar al pobre engañado-
-Siempre viendo el lado positivo Afrodita- Dijo el mayor de los gemelos.
-Pues yo si se lo que pasa- Se burló el géminis menor.
-¿Enserio lo sabes?- Pregunto Afrodita ilusionado.
Asiente con la cabeza –Sip, sé que a Mu le gusta Shaka y por lo visto es reciproco-.
-Eso ya lo sabemos- Hace un puchero –La pregunta es ¿si son pareja o no?-
-El único que debe saberlo es Aldebarán- Se acerca al hombre –Ya dinos hombre, tú debes saber-
Tanto Afrodita, como Mascara de Muerte y Kanon, rodearon a el segundo guardián, para insistirle en que les digiera esa jugosa información, sabían cómo molestarlo hasta que saliera de sus casillas y les gritara lo que querían saber.
-¿Enserio?- Suspiro molesto el capricornio -¿Qué les importa la vida personal de ellos?-
-Es verdad, ya dejen todo por la paz, cuando quieran contárnoslo, lo harán-.
-Podríamos ayudarlos- Dijo sonriente Kanon.
-¿Enserio?- Lo mira molesto y con sospecha -¿Tu? ¿Ayudar a alguien?- Cruza los brazos –Ver para creer-.
-A mi si me gustaría ayudarlos- Sonríe emocionado –No sé ustedes, pero hacen una linda pareja.
-Jajajaja, aunque Shaka dijo que Mu es más hermoso que tu- Molesto a su… "Compañero".
-Está enamorado, cuando uno lo esta no ve la realidad- Se gira, con una mirada triste –No ve los defecto de esa persona-
-¿Qué me intentas decir?- Algo molesto y con un leve sonrojo.
Suspira –Olvídalo-.
-¿Entonces Aldebarán, nos dirás?- Dijo con una cierta malicia.
Para mala fortuna del tauro, estos tres no pararían de molestarlo, hasta que cediera.
Suspira resignado, la verdad ya quería deshacerse de ellos desde hace rato –Solo sé que pasado mañana Shaka invitara a Mu a la feria que habrá en Rodorio.
Poniendo una cara de indignado -¿Qué lo llevara a una feria en su primera cita?- Gira sus ojos –Que horror-
-¿Qué tienen de malo?- Pregunto el caballero de la décima casa.
-Eso es poco elegante, no creo que sea lo mejor para impresionar a alguien y más con tanta gente tan… Común- Haciendo una mala cara.
Un cáncer suspiro resignado, ante aquellas palabras, pues el había pensado en invitarlo a salir respectivamente también a esa feria, pero al darse cuenta de sus acidas opiniones ya no estaba seguro, si fuera conveniente.
-Es Mu del que hablamos- El hombre de cabellos azul oscuros y largos fue el que hablo –A él le gustan las cosas sencillas, le pondría funcionar a la Barbie-.
-Bueno… Ya les dije- Molesto, cruzado de brazos, por haber cedido tan fácil -¿Ahora se pueden ir ustedes tres?
Sin embargo su pedido no fue escuchado, pues ahora los otros cinco estaban conversando tan plácidamente en su estancia, que lo ignoraron por completo.
Suspiro cansado, para unirse a la conversación como oyente al menos.
Justo en ese momento Aries iba llegando al templo de su amigo, para preguntarle sobre la situación con su ahora novia del taurino, pero al estar a punto de llamar, escucho las voces de los demás. No tenía la costumbre de escuchar detrás de las puertas, pero se intrigo mucho al escuchar levemente de lo que hablaban.
-¿Creen que realmente se atreva a pedírselo?- Fue ahora el menor de los gemelos quien hablo.
-Yo apuesto a que sí, se le ve tan decidido a Shaka- Enojado –Que se atrevió a insultarme- Sacaba de nueva cuenta humo por las orejas.
-Pues se le ve más cercano a Mu sin duda, lo más probable es que acepte sin dudarlo- Hablo Shura, estando con una cara aburrida, pero atento a la plática.
-Yo les apuesto a que no le dirá nada y se echara para atrás a última hora- Sonrió jactándose-
-Sería tan fácil Mu, si aceptara- Hablo Saga algo serio.
-Se le nota lo mucho que lo quiere, aceptara sin dudarlo- Rio por debajo el menor de ellos.
El Lemuriano, estaba sorprendido por lo que estaba escuchando, hablaban sobre Shaka y el, de alguna clase de apuesta, que apreciara como si entre ellos junto con el rubio hubieran pactado.
-Apuesto que no le invita a la feria, para antes de que acabe el día de mañana- Sonrió satisfecho.
-Y yo apuesto a que si le dice para antes del medio día- Se enfrentó con la mirada del anterior apostante.
-Yo apuesto que le dice que si- Dijo confiado Kanon.
-Y yo apuesto a que lo rechaza- Lo dijo sin más, ganándose una mirada de desconcierto -¿Qué? No creo que Mu sea tan fácil-
-Sera fácil, está enamorado de él, no se negara. Sonrió el otro géminis.
Sus ojos se comenzaron a llenar de lágrimas, tapo su boca para evitar ser escuchado, rápidamente se dirigió a su templo.
No podía creerlo… ¿Acaso había una apuesta? ¿De que si aceptaba o no salir con el Hindú? ¿Él estaba en eso metido? ¿Estaba jugando con sus sentimientos?
Esas preguntas se fueron formulando en su mente, que le estaba partiendo el corazón en mil pedazos.
-No deberían estar apostado con eso- Hablo Aldebarán algo molesto, por el comportamiento de ellos.
-Es broma Alde- Sonrió, palmeando un poco la espalda del mayor –Nosotros solo damos nuestra opinión-.
-¿Qué quieres perder Dita?- Sonrió el hombre de barba escasa.
-Si yo gano, tendrás que llevarme a cenar a donde yo quiera-Dijo esto confiado.
-Muy bien- Asiente con la cabeza –Y si yo gano, tendrás que limpiar mi templo, por un mes entero-
Todos hicieron una mueca de asco, si bien el pasillo principal estaba limpio, por órdenes del patriarca, lo demás estaba hecho un caos. O entendían como una persona si quiera pudiera sobrevivir bajo esa inmundicia.
-¿Qué dices florecita?- Le dice de manera burlona.
-Bien- Frunce el ceño decidido.
Sellando este trato toman sus manos y un apretón fue el pacto.
-Templo de Aries-
El Lemuriano se encontraba en su habitación, con algunas lágrimas en sus ojos, llorando cubriendo su boca, para no ser escuchado. Aquellas palabras que tuvo la mala fortuna de haber oído, le hicieron pensar que realmente aquel rubio estaba jugando con él.
¿Fue acaso todo esto una apuesta para creerse mejor? ¿Por conquistar su corazón? ¿Ya sabía que lo quería y utilizo sus sentimientos para ganar lo que fuera?
Estas preguntas, le causaban el mayor dolor que jamás hubiera recibido y este era peor que uno físico, que se podría remediar con mayor facilidad que una herida en el corazón.
El mismo ataba los cabos, no sabía el tiempo correcto, pero que de repente volviera a los entrenamientos, quisiera estar a su lado todo el tiempo que fue posible, los acercamientos que tuvieron, esas sonrisas, esos sonrojos, las miradas, algunos cumplidos…
-Todo fue mentira- Decía con su voz sollozando.
-¿Po que pensé que fuera verdad?, Solo fue una farsa al final- Limpiaba sus lágrimas, con pesadez.
-Lo más seguro fue que Kanon se lo dijo o quien sabe- Frunce el ceño con desesperación –Ya no importa, al menos ya se lo que planea- Aprieta las sabanas de su cama -¿Cómo pudiste hacerme esto Shaka?-
Se levantó de golpe, fue a su baño a lavarse la cara, no quería demostrar más debilidad por culpa de ese rubio, que tanto amaba y en esos quería odiar con todo su corazón, pero no lo logaría, tal vez no ahora.
Trato de pasar el resto del día tranquilo, disimular con sus actividades diarias, estar con su pequeño, lo que le ayudara a no ser lastimado más, pero le parecía imposible contenerse, hasta que pudo estar solo de nueva cuenta en la noche.
Quería volver a llorar, agradeció a Atena, que no vio a Shaka por ese día, aparte del entrenamiento.
Quería seguir derramando sus lágrimas, aquel dolor que sentía no se iría, era peor que los demás desprecios, se imaginó como los demás se estarían riendo de él, por sus sentimientos.
No creía que incluso su mejor amigo Aldebarán estuviera implicado, aunque realmente no lo escuchar decir nada. Se sentía muy dolido por todo lo que estaba pasando.
Decidió descansar algo por lo menos antes de cualquier cosa que pasara mañana.
Al día siguiente, aquel rubio había llegado tarde al entrenamiento, corrió rápidamente hasta el coliseo, para reanudar sus actividades, estaba más apurado en ver a Aries, pero valla su sorpresa no lo pudo localizar al llegar.
Se dio cuenta que no estaba, se integró a ese entrenamiento, estaba realmente extrañado de que Mu no estuviera allí, le preocupaba de verdad que algo pasara, pero todos se mostraban tranquilos.
-Oye concéntrate- Un golpe se conectó directamente en la mejilla del Hindú.
Buenos días, tardes, noches. ¿Como se encuentran el día de hoy mis terrones de azúcar? Yo ando esperando a comer... Mientras se termina de cocer lo que preparamos, decidí publicar un nuevo capitulo. Ya los tenia hechos, desde ayer pero quería esperar a que fuera hoy para subirlo.
Mas de rato haré otras cosas, así que voy a empezar un dibujo, ver una peli a ver que hago. Jajajajajaja
Díganme sus opiniones... No me maten por favor, me gusta ver al mundo arder. Wuajajajajaja insertar risa malvada aquí, principalmente las de Higurashi.
Nos leeremos en el siguiente capitulo.
Ammu se va.
Cuidense mucho, coman bien y mantengan seguros.
