Disclaimer: los personajes de Naruto no me pertenecen.

Advertencia: Au, lemon, lenguaje vulgar, Occ.

Notas: Dedicado a todos aquellos que leyeron Hurricane. *corazón gay*


Los Uchiha llevaban años en el servicio de seguridad privada. Fundado por Madara e Izuna Uchiha, quienes posteriormente tras cinco años hicieron un tratado con Mito Uzumaki que, a cambio de un porcentaje, ofreció sus servicios de investigadora privada.

Así fue como el servicio de seguridad antiguamente conocido como Mizuna Segurity, pasó a ser "Uchiha y asociados: Seguridad e investigación" o como era conocido a nivel Nacional en el país del fuego UASI.

Los negocios sin duda habían sido fáciles, mucha gente decidía postularse para el trabajo o contratarlos; la paga era buena y sus servicios eran satisfactorios. La sucesión por otro lado, había sido un gran problema, aunque fue tan simple como dividirse en dos sectores para mejor rendimiento.

Actualmente las cabeceras de la empresa eran Fugaku, su padre, y Minato Namikaze, esposo de la nieta de Mito. Por supuesto que, los integrantes del clan eran libres de elegir si formar parte del negocio familiar o no.

Era el caso de su primo Shisui, un gran profesor de filosofía en la escuela secundaria de Konohagakure. Por su parte había decidido serlo, siempre en compañía de algún otro empleado que tenía más experiencia que él.

Pero está vez, era diferente.

Sería su primer caso de manera individual. En palabras de su progenitor, ya se encontraba "apto" para trabajar sólo.

Por esa misma razón, se encontraba estacionando su vehículo frente a la residencia Akiyama. Una mansión incluso más grande que la de sus padres, moderna y con un patio extravagante. Inhaló, exhaló.

Bajó del auto y pasó por un camino echo de piedras artificiales, cuándo llegó a la puerta, la golpeó suavemente con sus nudillos.

Inmediatamente fue atendido por una mujer mayor, pequeña y regordeta que le pareció sumamente adorable.

—Usted debe ser el joven Uchiha —le dijo, sonriente—. Por favor, pase, la señora Jidanda lo está esperando.

Se inclinó en señal de respeto e ingreso a la casa. Observó minuciosamente los detalles del recibidor, el color crema destacaba en casi todo el lugar dándole un toque más informal.

—Sigame —indicó la mujer, pasaron bajo un gran arco que estaba detrás de las escaleras, la sala, adornada de cuadros y un gran televisor sobre la chimenea, le hizo pensar que su departamento era una simple caja de zapatos—. Mi señora, el joven Uchiha está aquí.

Una mujer de cabellos castaños y mirada gélida, retiró su atención del libro que había estado leyendo anteriormente. Sus ojos grises lo analizaron de forma crítica, se sintió pequeño.

—Itachi Uchiha —farfulló, finalmente—. Es un placer conocerlo —se puso de pie y le extendió su mano. No pudo evitar notar que a pesar de su ostentosa vestimenta, sus dedos se sentían callosos y sus palmas ásperas.

—Señora Akiyama, el gusto es mío.

Aquella familia era casi tan conocida como los Hyuga o los Nara. Por supuesto que ejercían un negocio completamente diferentes que estos últimos y competían en el mercado con los primeros. Al menos en el campo tecnológico.

Sus raíces sin embargo, eran un misterio para casi todos. Habían alcanzado la fortuna tan rápido que nadie había notado cuando estaban entre las personas más ricas del mundo. Había muchos rumores, más de los que él estaba dispuesto a oír.

—Por favor cariño, tuteame —le sonrió frivolamente, escondiendo sus manos detrás de su espalda—. Supongo que ya sabes porque estás aquí.

—Para cuidar de usted —contestó, como si fuera lo obvio.

—Oh, no, no —rió—. Hubo una confusión entonces, cuidaras de mi princesa.

¿Princesa?

—¡Tenten! —bramó— ¡Tenten baja ya mismo! —no hubo respuesta alguna, y la mujer parecía estar a punto de perder los estribos—. Chiyo, querida, ve por ella.

—Si mi señora —la anciana desapareció de la habitación.

—Lo lamento, mi pequeña es tan bromista —agregó con falsa amabilidad—. En fin, mientras tanto te diré que debes hacer...Hemos recibido algunas amenazas, desconozco quiénes son lo causantes, me estoy encargando de ello, pero no puedo cuidarla mientras investigo quiénes están detrás de esto —lo invitó a sentarse en el sillón individual con un gesto de mano y así lo hizo—. La llevarás a la escuela, irás por ella, no la dejarás ir sola a ningún lado; si es necesario hasta le limpiaras el culo, ¿entendido?

—Si —fue entonces que una duda surgió, si tanto le preocupaba, ¿por qué sólo una persona?—. No quiero sonar entrometido, señora, pero si es tan importante, ¿por qué sólo yo?

—Buena pregunta, si —al fondo de un pasillo se escuchaban los chillidos de una joven, la mujer frunció los labios—. Así pasarán más desapercibidos, actuarás como su chofer...Por Kami, comportate Tenten, hay visitas.

Chiyo regresó por el mismo lugar, pero esta vez en compañía de una joven adolescente castaña de ojos chocolate. Tenía una visible expresión de fastidio en el rostro, estaba despeinada y un gran sonrojo adornaba sus mejillas.

—Estaba con el señorito Zetsu, mi señora —la adolescente la miró con enojo.

—¡Topo! —le gruñó.

Jidanda se masajeó la sien, algún día la mataría del disgusto.

—Despidelo, y busca otro jardinero —vociferó—. ¿Y qué son esas pintas señorita? Te dije estrictamente que usaras el vestido que te compré, y... ¿¡Eso es un tatuaje!?

—¿Qué? ¿No te gusta? —inquirió burlona—. ¡Es una kunai! A parte, tendría el vestido si Obasan no me hubiera sacado así de la caseta.

La señora Akiyama simplemente suspiró, esa chica no tenía remedio. Se parecía demasiado a ella en su juventud.

—Cubrete al menos —le extendió un almohadon. Aunque claro, ya no habría diferencia, de todas formas había podido analizar su cuerpo cubierto por una atrevido conjunto deportivo.

Atractiva, sin duda. Pero muy inapropiado de su parte por mirar así a su nueva protegida.

—Pequeña —comenzó, con un tono más calmo—, él será tu guardaespaldas, Itachi Uchiha.

Él extendió su mano, y ella devolvió el gesto sosteniendo la almohada contra su torso con su mano libre.

—Tenten Akiyama, muerete.

Vaya, que carácter.


Aquí estamos devuelta, aportando mi pequeño granito de arena a estos shipps prácticamente ignorados pero que sin duda merecen love.

Espero disfruten de esta historia, sin más que decir, nos leemos.