Disclaimer: los personajes de Naruto no me pertenecen.

Advertencia: Au, lemon, lenguaje vulgar, drogas, alcohol, Occ, etc.


Observó a la chica dormitar sobre la cama, estaría molesto de no ser porque la lastima le invadiera. Apartó uno de los cabellos de su rostro para apreciar sus pómulos rosados a causa del alcohol.

La cuidaría, se prometió aquello.

Se sentó en el sillón que reposaba en una esquina de la habitación, si se lavantaba con náuseas otra vez, tendría que ayudarla a caminar al baño. Masajeó sus sienes, el pago no sería suficiente para compensar los estragos que esa joven comenzaba a hacer en su cabeza.

. [Horas antes]

Le dió pena hacerlo.

No era del tipo de persona que disfrutara de usar a los demás, y el chico a pesar de ser tan borde se había comportado encantadoramente, y ahora, ni siquiera se atrevía a preguntar sobre su hermano.

Así que simplemente se limitó a disfrutar de su compañía, bajaron a la sala por unos tragos y posteriormente se sentaron en el pequeño patio de la casa con unas latas de cerveza y observaron el manto estrellado mientras que la música, se oía tenuemente a sus espaldas.

Había pensado que obtener la información le costaría uno que otro beso, pero él ni siquiera había osado mirar demás su piel expuesta y eso por alguna razón había logrado calarle; quizá porque se había acostumbrado a las miradas lujuriosas y los toques indecentes que casi siempre le otorgaban.

Recordó con amargura a Sasori, su primer novio, quién por más que hubiera jurado quererla, sólo la había usado como una marioneta. Se hizo el ciego cuando sus amigos parecían querer pasar los límites de la decencia y hacía oídos sordos cuando le pedía que no los llevara cuando se veían, sus palabras vulgares y sucias a veces retumbaban en su cabeza.

Tal vez por eso había decidido cederle su corazón al Hyuga. Además de haberla ayudado a salir de esa relación, de curar sus heridas; podía estar segura de al menos sus emociones estarían a salvo pese a no ser correspondidas.

Suspiró.

—¿En qué piensas? —indagó el muchacho, mirandola de reojo.

—¿Te gusta alguien, Sasuke?

El chico pareció meditar su respuesta, desvió su atención de la joven y contempló nuevamente el cielo antes de hablar: —No estoy seguro.

La imagen de Izumi llegó a su mente por unos segundos. Deseó que hubiera sido su sonrisa llena de vida y no aquella llena de tristeza que le regaló en el hospital esa última vez.

—¿Y tú, Tenten?

—¿Yo? —bebió un poco—. Si.

—¿Eres correspondida? —inquirió, curioso.

—No —bufó—, soy muy joven para él.

—¿A caso gustas de un anciano? —la muchacha soltó una ligera risa—. No entiendo.

—Es mi profesor de matemáticas —explicó—; me rechazó, intenté besarlo.

—Que idiota —aquello lo sorprendió a si mismo, sus pensamientos habían perdido filtro.

Pasar tanto tiempo con Karin y Naruto comenzaba a volverlo idiota.

—¿Tú crees?

—Yo te habría besado.

Sus mejillas se tornaron rojas, no lo esperaba. Nada de eso, entablar una conversación sin intenciones ni apreciar la noche en compañía del Uchiha menor.

—¡Va-vaya! Muchas gracias —balbuceó apenada—. Mm, ¿quieres ir a bailar?

El muchacho asintió, pero antes de entrar, alguien abrió la puerta desde adentro.

—¡Teme! ¡Aquí estabas! —exclamó el rubio, sujetandolo del brazo—. Ven, acompañaré a Hinata hasta su casa.

Lo primero que pensó es que ese chico era demasiado inoportuno, pero también idiota, ¡debía ir el sólo!

Negó levemente, además, ¿cómo es que la Hyuga había logrado hacer que Yahiko no la esperara?

—Dobe estoy en alg-

—¡No hay tiempo para eso! ¡Vamos! —no tuvo tiempo de objetar nada, se lo llevó consigo.

—Supongo que tendré que bailar sola—rió para sí. No es que no lo hubiera hecho o lo disfrutara, pero la situación le había resultado divertida.

Una pena, no habían podido intercambiar números.

Se adentró a la cocina y fue directo a la sala, se veía más abarrotado que antes, por lo que encontrar a Temari e Ino le resultó imposible. Terminó por dirigirse a la mesa donde estaban los tragos, bebió un poco de vodka observando su entorno.

—Pensé que nunca volvería a ver tu cara —pasó con dificultad su trago, ¡lo que faltaba! No pudo recolectar información y ahora se encontraba con esa pesada—, Tenten.

—Shion —la miró con recelo—. No tengo tiempo para escucha tu discurso de vagina afligida.

—¡Tan vulgar como siempre! —chilló la rubia, cruzandose de brazos.

—¿Qué quieres? ¿No deberías estar por ahí engañando a Neji o algo así?

—¿Celosa? —picó, acercando su rostro.

No le movía un pelo, pero si le ponía de los nervios que el Hyuga a pesar de todo se empeñara en seguir su relación con aquella fémina con aires de grandeza y fama que no tenía.

—No, la verdad —desvió la vista hacía otro lado—. Sólo siento pena por Neji, estar con una víbora como tú debe ser fastidioso.

—Yo creo, que solo te duele que me haya preferido a mi antes que tú —le sonrió con burla. Recordaba aquellos días en que su novio corría tras la mocosa cada vez que la veía mal—. ¿Pero qué esperabas, Tennie? Si sólo eres una niña vulgar y promiscua.

—¿Tú me estás diciendo promiscua a mi? —intentó fingir que no le dolía. Quizá si fuera de otra manera, él la querría—. Vete, ¿quieres? Ve a buscar a alguien que quiera perder su brazo en ese hoyo tuyo.

La mayor se vió indignada ante ese comentario, y con intención de mantener su orgullo intacto, le dió la espalda y se fue contoneando sus caderas.

—Es insoportable —musitó—. Pero tiene razón.

(Prohibido)

—¡Itachi-san! —una adolescente de cabellos rubios comenzó a golpear su vidrio de manera incesante, soltó el libro que había estado leyendo y bajó la ventanilla.

—¿Quién eres tú?

—¡Tenten está encerrada en el baño hace una hora! —su voz sonaba alarmada—. Estaba...ella comenzó, ¡no importa! —negó repetidamente con la cabeza—. Venga conmigo.

Apretó los labios y con cierta pereza hizo lo que le pidió. La casa estaba abarrotada, había gente bailando u tocandose indebidamente en algunos rincones, mientras que un pequeño grupo se había reunido frente a una puerta que supuso, era el baño.

—Tennie, anda, sal, ya sé fue —una rubia de cuatro coletas golpeaba suavemente la puerta, se acercó para oír y se escuchaban unos suaves sollozos.

¡Tiene razón sobre mi! ¡Soy una persona horrible!

Parpadeó confundido, ¿alguien había sido capaz de romper a la misma chica que se lo pasaba regañandolo por todo?

—¿Quién mierda invitó a la loca? —cuestionó un chico con cabello en forma de piña—. Lo único que hace es hacer que Tenten se ponga de los nervios y ah, que problematico.

—Seguramente vino con Sakura, lo siento —la rubia que había ido a buscarlo sonaba apenada—. Son amigas, no lo sabía hasta hace poco.

—Eso no importa, hay que sacarla —la chica junto a él se apartó de la puerta—, ¿usted puede hacerlo? Tenemos que controlar que nadie rompa nada.

—Yo me encargo.

—Gracias —se fueron y durante unos segundos pensó en que la situación se le hacia ligeramente familiar. Negó para si mismo y le dió golpes ligeros a la puerta.

—Señorita Akiyama...

¡Vete!

—Señorita, no puedo hacer eso —se mordió el labio, desde el momento que la vió deseó soltar insultos hacía su persona, aunque también otras cosas que era mejor no recordar—; debo cuidar de usted.

Dile a mi madre que se meta su dinero sucio en su perfecto trasero operado —oyó más sollozos y algo romperse—. Para lo único que tiene tiempo es para sus novios imbéciles y para recortar su nariz.

Ya decía que aquella nariz era demasiado perfecta. Sonrió divertido.

Vete, puedo darte más dinero de el que ella te ofreció.

Si bien la idea se le hizo atractiva, pensó que no sería lo correcto hacerlo. Aunque probablemente la joven estuviera ebria, sabía que lo que le estaba diciendo era importante.

—Tenten —el ruido en el interior del baño cesó, supo que había captado su atención—, no me interesa el dinero que tengas, déjame ayudarte.

Silencio.

Usted es muy cursi, Uchiha-san —la voz ya no sonaba tan lejana, podía sentirla perfectamente y estaba seguro de que se había pegado a la puerta.

—¿Puede abrir? —recibió como respuesta el sonido del pestillo abriendose. Su maquillaje estaba corrido, su cabello estaba suelto y revuelto; tenía una botella de tequila en la mano izquierda—. Está sangrando —miró su palma derecha, un corte no muy profundo se hallaba ahí.

—Deberé pagar ese vaso luego —murmuró, apenada—. Hice un escandalo.

—Un poco —concordó—, ¿quiere hablar de esto?

—Solo llevame a casa —quisó ofrecerle un abrazo, pero tenía miedo de verse rechazado.

Comenzaron a caminar hacía la acera.

. [Ahora]

Se despertó con resaca. Tenía saliva seca en la mejilla y los ojos le pesaban, estaban hinchados.

Recordaba vagamente como se habían detenido para que vomitara en un cesto de basura que estaba en el parque, se sentía avergonzada y se cuestionaba como podría volver a verle la cara a su guardaespaldas luego de que esos días en los que había sido tan mala con él.

Suspiró.

Fue entonces que notó por el rabillo del ojo la presencia de alguien más en su habitación, dormitando en su sofá. Enfocó su atención allí, y con una sonrisa en el rostro, se dedicó a mirar al hombre que reposaba ahí.

¿Se había quedado luego de todos los problemas que le ocasionó? Quizá debía reconsiderar su actitud con él.

Miró su teléfono, tenía mensajes de sus amigos; luego de comer les respondería.

Se pusó de pie y se acercó al Uchiha. Se inclinó sobre él para sacudirlo, pero algo lo impidió.

Es atractivo —pensó, admirando su rostro sereno—. Incluso con esas ojeras.

Se quedó durante unos instantes así, apreciando sus pómulos y posteriormente, sus labios entre abiertos.

Le sorprendió que a pesar de todo estuviera allí. No recordaba que alguien se preocupara tanto por ella además de Neji, Chiyo o Shikamaru.

No debo —se regañó—. A penas lo conozco, estoy confundiendo las cosas.

Intentando olvidar sus pensamientos anteriores, decidió que era momento de despertarlo sin importar que tan tranquilo se viera.

Antes de siquiera rozarlo, sus ojos negros contemplaban los suyos.


¡Hey! Hubo un gran avance en la relación de estos dos, y no se preocupen, Sasuke hará otra aparición a su debido tiempo.

La relación entre Tenten y su madre es difícil, además de que es muy distante. pero supongo que es algo que se verá más adelante y las razones, también.

Sin más, nos leemos. -corazón gay-