Presión, manipulación o simple influencia positiva, era algo que Gwen ejercía en Kevin de una forma tan sutil que ninguno de los dos podía siquiera notar. Después de que ella supiera, lejos de simples suposiciones que su novio no había podido terminar la escuela (cosa que no había sido su culpa) no hubo día en que sutilmente no sacara a la conversación el hecho de volver a estudiar. No era una gran presión de su parte, no era como si ella lo chantajeara o lo hiciera sentir mal al respecto era algo más, como si le abriera una puerta en su vida, una que hacia todo por no ver pero que siempre estuvo ahí.

El que Kevin pudiera volver a estudiar se convirtió en un nuevo proyecto personal para su novia. Buscando folletos, programas, escuelas en línea, información sobre cualquier tipo de exámenes que el pudiera realizar, cualquier cosa que pudiera hacer para recuperar el tiempo perdido.
Él no estaba exactamente entusiasmado con la idea, era obvio que eso era algo bueno pero por más que trataba había más cosas en su vida en las que prefería enfocarse, pero sabía muy bien que una vez que a Gwen Tennyson se le metía algo en la cabeza no había nada que le hiciera desviar su atención en su objetivo, además de que amaba el hecho de que ella se preocupara tanto por él y su futuro como para poder hacerse un tiempo en su vida y buscar todo eso para él. Así que cuando ella llego un mes después con los papeles que tenía que llevar para comenzar con el proceso ni siquiera pensó en decirle que no.

Estaba demasiado enamorado de ella como para oponérsele en cualquier cosa, Gwen de verdad tenía una gran influencia sobre él más de la que le gustaría admitir, solo esperaba que su novia nunca se diera cuenta de eso, porque entonces no habría nada que no hiciera o deshiciera por ella.

Terminar primaria y secundaria fue realmente sencillo solo basto con un examen de diagnóstico, pero después unas semanas antes de irse a la universidad para acompañar a Gwen se las tuvo que arreglar para poder estudiar lo suficiente entre semana para los exámenes que tendría que hacer cada domingo, exámenes que lo colocarían en algún grado de preparatoria. Además de que tenia que encontrar un lugar donde vivir y un trabajo semi estable, para su sorpresa lo segundo no fue realmente difícil lo que si le sorprendió fue la forma tan natural en que el mismo lo busco, no hubo una persona detrás de él presionando o insistiéndole en que consiguiera un trabajo, no fue Gwen la que se lo sugirió, el mismo lo había pensado y resuelto. La acción fue tan natural para el mismo que lo hizo meditar acerca de eso, realmente había cambiado.

—Kevin te dije que la caja con mis sabanas iba arriba de la de libros, se están aplastando. —Menciono Gwen mientras reacomodaba las cosas. — ¿Estás bien? Has estado muy callado toda la mañana.

Kevin reflexiono lo que le acababa de decir y era verdad. En el momento en que su novia le pidió ayuda para empacar sus cosas había algo que no lo dejaba tranquilo. Al ver la mitad de sus pertenencias en cajas por primera vez entendió lo que estaba pasando, ellos realmente se irían a otra ciudad, él de verdad se iría con ella, esto realmente estaba pasando. ¿No era esto muy rápido? Realmente amaba a su novia y aun con su poco tiempo de relación sentía que la conocía de toda la vida quería ir con ella, pero eso no cambiaba que Kevin realmente le tuviera miedo al compromiso, mas que eso tenia miedo de estropear las cosas, así como casi estropea las sabanas de Gwen.

Aunque claro para Kevin un hombre nunca debe mostrar debilidad, menos frente a su chica. — ¿De qué estás hablando? Claro que estoy bien preciosa, es solo que no soy tan meticuloso como tú. — Dijo mientras bajaba la segunda y última caja de libros para ponerla de nuevo encima de las sabanas.

—Se le llama hacer las cosas bien, lógica Kevin, pero sabes de que estoy hablando no cambies el tema. —Dijo mientras volvía a acomodar las cajas poniendo las mas pesadas abajo y las más ligeras arriba. — Si tenias algo planeado para hacer hoy y cambiaste todo por venir a ayudarme puedes decirme, sabes que no era necesario que hicieras esto. — Para ese entonces Kevin trato de ocultar su incomodidad hojeando el primer libro que encontró. — Mi mamá y yo casi terminamos solo pensé que sería divertido hacer esto juntos.

—¿Qué? ¿No te divierte mi increíble técnica de acomodo de cajas? — Dijo sarcásticamente con una sonrisa tratando de aligerar el ambiente.

—Para ser honesta prefiero tu increíble habilidad de acomodar otras cosas. —Menciono coqueta ganando un ligero sonrojo por parte de su novio. "Está bien, ganaste esta vez linda." Pensó Kevin para si mismo. —Pero por ahora me divertiría mas si no estuvieras como zombi solo lanzando la primera caja que encuentras. Estas mas callado de lo usual, no tienes que decirme si no quieres, pero si crees que es importante o tiene algo que ver con lo que vamos a hacer deberías considerarlo.

Ahí estaba de nuevo, esa sutil y discreta forma de empujarlo sin hacerlo sentir incomodo acerca de sus pensamientos, pero si culpable por no hablar de ellos. Este era un gran salto en su relación y aunque Kevin no era alguien al que le gustaba mucho mirar hacia el futuro realmente quería estar con Gwen y eso significaba que los años donde pensaba solo para si mismo se habían terminado. Tal vez hablar sobre ello no era tan mala idea.

Kevin estaba a punto de decir algo cuando los dos escucharon unos golpes en la puerta de la habitación.

—Chicos como van con esas cosas. — La madre de Gwen entro a la habitación ofreciéndoles dos vasos de limonada.

—Bien mamá solo hablábamos un poco antes de bajar todo esto. Te dije antes de subir que no necesitábamos más ayuda. — Gwen realmente amaba a su madre, pero no podía creer que ella hubiera llegado en tan mal momento.

—Lo sé cielo, pero conoces la regla nada de chicos estando sola en tu habitación a menos que alguien mas este cerca. — Dijo eso ultimo divisando discretamente al novio de su hija con una mirada que decía "te estoy vigilando chico".

Kevin que de por si aún no terminaba de sentirme cómodo con los padres de Gwen no pudo hacer otra cosa mas que avergonzarse y desear estar en cualquier otro lado de la tierra, o mínimo contar con la presencia de Ben. Prefería estar con su novia a solas, pero sabia que el intenso escrutinio al que los padres de Gwen lo sometían siempre que lo veían se aligeraba un poco si su primo estaba cerca, como si supieran que no podrían hacer nada si ben estaba con ellos.

Por más que quisiera, Gwen no pudo evitar sonrojarse —¡Mamá! Por dios, solo me está ayudando a empacar. — No era solo lo dicho por su madre con su novio ahí, sino también por el hecho de recordar las miles de veces en que Kevin había entrado en su habitación de noche para estar con ella un poco más de tiempo después de cada misión, o incluso las tardes en que sus padres habían tenido que salir de casa dándole total libertad para meter a su novio en la casa, la matarían si supieran. — No tienes que ser tan paranoica confía, sabes que no puedes cuidarme cada momento.

—Oh eso lo se y mas ahora sabiendo que vivirán tan cerca y sin mi supervisión.

Aunque el tono de Natalie sonaba más como si quisiera bromear con ellos no quitaba los ojos de encima a Kevin y eso era algo que siempre lo ponía muy nervioso.

Los padres de Gwen realmente nunca habían sido groseros con él, incluso solían invitarlo a cenar muchas veces, pero había algo con su suegra que le erizaba los vellos de la nuca mas de lo que le gustaría admitir. A diferencia de Frank el padre de Gwen quien solo hacía que las cosas se pusieran incomodas cuando lo encontraba a solas con su hija en una no muy buena situación era por lo general muy callado y amable, en cambio Natalie su esposa tenia una forma de decir las cosas que contrastaban por completo con su mirada. Era como si su boca dijera "adelante, seamos amigos" mientras que sus ojos gritaban "aléjate de mi hija".

—Solo se mudará a unas manzanas del campus mamá no es como si viviéramos juntos, además la universidad es muy estricta dudo que siquiera pueda pasearse por los dormitorios.

—Así es, además debo pagar el alquiler, la mitad de mi tiempo se ira trabajando. — Dijo Kevin antes de darle un trago a su baso de limonada tratando de no sonar tan molesto al recordar su nuevo empleo. — Dudo siquiera estar mucho tiempo en el departamento. — Dijo dando otro trago.

—Lo que me recuerda, Kevin necesito la dirección del lugar. — Kevin se empezó a ahogar con su limonada, Gwen reacciono y comenzó a darle ligeras palmadas en la espalda mientras Natalie los miraba prácticamente sin inmutarse. — Frank y yo debemos saber donde podemos encontrarte en caso de una emergencia.

Para poder terminar de recuperarse de su mini infarto y además de ganar un poco mas de tiempo para pensar en su respuesta Kevin se bebió todo el baso de limonada de un golpe.

—Ah miren esto se me termino la limonada. ¿Natalie tienes un poco más?

—Si, en la cocina hay una jarra llena, puedes servirte si… — Kevin no espero a que terminara y salió lo más rápido que pudo de la habitación. —quieres. ¿Gwen por qué tu novio actúa como si ocultara algo?

—No culta nada mamá es solo que lo pones muy incómodo, me atrevería a decir que casi nervioso con todo lo que le dices.

—No tiene nada de malo preguntar donde vivirá el novio de mi hija, con más razón sabiendo que estarán tan lejos de mí. — Dijo la madre de Gwen mientras comenzaba a acomodar de forma muy meticulosa las pocas cosas que había en el escritorio de su hija.

Poniéndole especial atención a la forma en como su madre organizaba por tamaño unos lápices que habían quedado vagando entre las cosas que aún no se empacaban, Gwen se dio cuenta de quien había heredado su en ocasiones extrema organización. —No es lo que dices sino como lo dices mamá, pareciera que solo esperas a que él diga algo malo.

Natalie volteo un poco la cabeza para cerciorarse de que Kevin no estaba cerca. —Bueno no es como que tenga que esforzarme mucho para ello.

—¡Mamá!

—No es nada personal cielo, no es un mal chico y se lo mucho que lo quieres.

—Y lo mucho que él me quiere.

—Si. —Acepto Natalie de mala gana. —Pero cariño, a veces eso no es suficiente.

Kevin había escapado lo más pronto posible de la habitación, cuando estabas solo con esas dos mujeres sabía que algo iba a salir muy mal. Una vez que bajo a la cocina busco la jarra de limonada, quedaba ya muy poco así que no se molestó en vaciarlo en un vaso y tomo todo el néctar directo de la misma jarra.

Desde que planeo todo este asunto de seguir a Gwen a la Universidad lo principal fue buscar un lugar donde vivir junto con un empleo, uno de dos pendientes ya estaba resuelto pero el asunto del lugar donde vivir era otro tema. Había buscado un departamento y lo había encontrado, no era muy costoso pero era decente, no era muy grande pero era perfecto para él y además estaba localizado en un muy buen lugar de la ciudad era casi perfecto, pero para su descontento también estaba demasiado lejos de la Universidad de Gwen y por si fuera poco estaba igual de lejos de su trabajo.

El día de cerrar el trato sintió que aún era muy pronto para decidir, pensó que podría encontrar algo mejor así que lo dejo pasar diciendo que lo pensaría. Pasaron días y no pudo encontrar un sitio mejor que ese, pero para cuando quiso aceptar la oferta ya era muy tarde, un grupo de novatos universitarios ya se habían adueñado del lugar. Unos días antes de irse no tenía un departamento al cual llegar así que decidió explorar la zona de los alrededores del campus. ¿Encontró un lugar? Sí. ¿Le gustaba a él? Sin duda. ¿Le gustaría a Gwen? No estaba seguro.

Sabía que su chica no era exigente ni interesada, pero si le molestaba que a principios de su relación el durmiera en la cochera de un lote abandonado ya se daba una idea de que esperar cuando la llevara al lugar que encontró. Después de todo el plan era irse un viernes para pasar el fin de semana solos y ya el lunes ella comenzaría las clases. Y ese viernes era hoy.

Dando su misión en la cocina terminada y asumiendo que para ese entonces tal vez a Natalie se le hubiera olvidado un poco el tema, comenzó a caminar de regreso a la habitación de su novia.

Había querido contarle de la situación durante toda la semana pero se vio incapaz, no era muy bueno hablando de ciertas cosas y cada que trataba de sacar fuerzas para hablar algo pasaba. Lo había postergado tanto que había llegado a un punto sin retorno. Sabía que si lo hubiera hablado con Gwen tal vez ya tendrían una solución o mínimo lo habrían conversado y no estaría cargado todo ese peso encima, pero ya había pasado el tiempo de la charla y en este punto ya no sabía cómo abordar el tema, incluso él ya había mudado sus cosas un día antes para no llevar tanta carga este día.

El viaje, su pequeño secreto con el departamento, el ver todas sus pertenencias y las de su novia en cajas, maletas y el intenso escrutinio de Natalie lo estaban sofocando, y si había algo que Kevin Levin no soportaba era el compromiso y la presión, para su mala suerte estaba en medio de las dos.

Kevin estaba a punto de entrar a la habitación cuando escucho a la madre de su novia hablar, tomando viejos malos hábitos prefirió esperar en la puerta y escuchar lo que su suegra tenia que decir. —¿Realmente crees que es buena idea todo esto? No tengo nada en contra de Kevin, pero ¿realmente piensas que tiene madera para esa nueva vida que quieres? ¿No crees que es muy rápido?

—Mamá creo que estas exagerando, me iré a la universidad y él se mudara cerca solo para estar conmigo. No es como si nos fuéramos a casar.

—Te conozco lo suficiente como para saber que dentro de esa cabeza tuya ya pensaste como será tu vida en los próximos diez años en base a todo esto.

Gwen calló por unos segundos, sin saber el mar de angustia que estaba pasando su novio detrás de la puerta.

—He pasado muchas cosas estos últimos años mamá, cosas que me han hecho entender que de nada sirve planear a raya mi futuro. Todo se mueve y se vuelve a acomodar no importa si lo quiera o no. No soy como lo era hace unos años, no estoy planeando toda mi vida en base a esto o buscando una vida diferente, como le dije a Ben, solo quiero ver algo de lo que he salvado, y si Kevin que es mi novio quiere estar conmigo en esto, entonces yo estoy más que encantada de tenerlo conmigo.

Había tres personas en esa casa y cada una iba en su propio tren de pensamiento. Natalie forzándose a aceptar lo que según ella seria la peor decisión de su hija no podía hacer nada más que hablar y rogar porque su opinión fuera tomada en cuenta. Sin importar lo madura que fuera su hija no se podía sacar de la cabeza que estaba haciendo todo demasiado rápido. Gwen por otro lado estaba muy emocionada, solo quería que esta nueva etapa de su vida comenzara, pero no podía continuar si no sentía el apoyo de todas las personas que le importaban, quería a todos en esto. Y Kevin, del otro lado de la puerta era sin duda alguna el mas preocupado de todos. Sabía que quería una vida a lado de Gwen desde el día de su primer beso, pero Natalie tenía razón. No era material para esto, no sabía si podría llegar a ser el hombre maduro que Gwen deseaba, que ella merecía.

El resto de la mudanza continuo de una manera mas tranquila e incomoda por parte de Natalie y Kevin, la situación ni siquiera cambio cuando Frank se dio el tiempo en su trabajo para ayudar con las cosas y poder despedirse de su hija. Gwendolyn sabía que algo pasaba, prácticamente se podía sentir la tensión en el aire mientras terminaban de meter todo en el auto pero prefirió no insistir en el tema, si no podía hacer a su madre cambiar de opinión y tampoco hacer a su novio hablar sabía que era una batalla perdida, dos contra uno era mejor no continuar.

Kevin y Frank se las estaban arreglando para poner la última y más pesada caja en la cajuela del auto, realmente él pudo haberlo hecho solo pero cuando su suegro se le acerco intentando ayudar prefirió no decir nada. —Bien, esa era la última. —Dijo el padre de Gwen secándose el sudor en la frente mientras Kevin cerraba la cajuela.

Habían comenzado con la mudanza a medio día, para ese entonces la puesta de sol estaba en su punto máximo y si no querían irse tan tarde tendrían que darse prisa. Además, aún tenían que ir a casa de Kevin por una maleta que había olvidado y con su madre ahí solo podía significar otra larga y sentimental despedida que no estaba seguro de querer tener, menos si su padrastro estaba en casa para poner las cosas aún más incomodas. A pesar de todo eso Kevin sabía que no podía ser insistente en un momento así "Eso sería grosero" la voz de su novia sonó en su cabeza. Era un momento importante para ellos Bien, que sea a su ritmo pensó mientras se acercaba un poco a la puerta de su auto para darles mas espacio.

En el momento en que escucho el golpe de la cajuela cerrarse Natalie que tenía en sus manos una caja con galletas caceras se congelo por un segundo, reacciono de inmediato mientras sostenía la caja con más fuerza. —¿Estás seguro querido? Creo que vi una bolsa más en el estudio. Iré por ella, Gwen…

—No mamá, no tengo nada mío ahí.

—¿Cómo estas tan segura? Oh creo que en la sala hay algo más, voy a…

Frank la detuvo antes de que entrara a la casa. — Cielo, ya no hay nada y se hará tarde. Es hora de que se vayan.

Ella lo sabía muy bien, pero quería hacer lo que fuera por que su hija menor se quedara en casa solo unos minutos más. Natalie dio un largo suspiro. —Lo sé. —Gwen se acercó y abrazo a los dos con mucha fuerza. —Promete que te cuidaras mucho Gwendolyn. Estudia mucho, aliméntate bien y por favor tienes que dejar de desvelarte en tus peligrosas salidas. — Dijo esto mirando a Kevin no muy feliz quien solo desvió la mirada incómodo.

—Ya lo sé mamá no te preocupes. Creí que al tener la experiencia de mi hermano hace unos años seria mas sencillo para ustedes.

—Nunca será sencillo ver cómo se van. — Dijo Frank mientras soltaban su abrazo. — Cuídate mucho y promete que llamaras de vez en cuando, para saber como estas.

—Lo prometo papá y no tienes que decirlo.

—No hagas nada que Ben haría.

—Descuida mamá eso esta muy fuera de mis planes. —Dijo Gwen riendo un poco.

—Eso también va para ti Kevin— Menciono Natalie medio en broma y medio enserio mientras se acercaba a Kevin aprovechando que su hija y esposo seguían despidiéndose. No era un secreto lo mal novio que había sido Ben con la chica de cabello corto que algunas veces llego a ver. Tampoco que hubo un periodo de tiempo donde su hija y su novio habían estado un poco separados, hace unas semanas de hecho, tal vez meses, pero Gwen nunca quiso hablar de eso y ellos nunca invadieron su privacidad, además ahora estaban bien y dudaba que hubiera sido algo grabe, no era como si el chico se hubiera vuelto loco ¿No? — Cuida mucho de nuestra hija, por favor. — Dijo un poco más seria y triste.

—No tienen que pedirlo. Yo siempre cuidare de ella.

Natalie solo respondió con una pequeña sonrisa sincera, la primera dirigida hacia él. Le creía, sabía que decía la verdad, aunque si era honesta consigo misma en el fondo siempre lo supo, ahora solo esperaba haberse equivocado todo este tiempo. Le dio la caja de galletas que había hecho para ellos, a Kevin realmente nunca le gusto la forma en que cocinaba, pero lo tomo más como una ofrenda de paz y la acepto sin dudar.

—Aun quiero la dirección del lugar chicos. —Dijo Natalie mientras volvía con su hija y su esposo.

—Parece que el momento agradable paso. — Susurro Kevin sin que se dieran cuenta mientras metía las galletas en el auto.

—Te la daremos en cuanto lleguemos mamá ya es un poco tarde. Además, aún tenemos que hacer otra parada.

—De acuerdo, pero que sea en cuanto lleguen y nada de "distracciones".

—¿Eso que quiere decir?

Las mejillas de Kevin se ruborizaron ya que rápidamente entendió el doble sentido en las palabras de Natalie, de pronto sintió la necesidad de salir corriendo de ahí. —Gwen se hace mas tarde, sabes que no te gusta que conduzca de noche.

Gwen solo levanto la ceja sin entender muy bien, pero prefirió no preguntar más. Tomo las manos de su madre para despedirse. — Bien, es hora. Los extrañare mucho a los dos. — Natalie se le acerco acariciando su rostro en un gesto de despedida.

—Y nosotros a ti. —Menciono Frank dándole un último abrazo antes de ver como Gwen entraba al auto. —Levin. — Dijo un poco serio, Kevin se detuvo justo cuando iba a entrar y lo miro un poco nervioso. Para su sorpresa le sonrió. — Adiós hijo.

Los capítulos se tratarán de actualizar cada mes. Gracias por leer.