Hola, soy Yuzu de nuevo y otra historia para Yuru Yuri, aunque nuevamente con otra crackship y de nuevo la rubia otaku andando de lo lindo con la shipper- única a morir y en existencia- del ChitoAya...
Me gusta los populares Kyoaya y Yuikyo pero en ocasiones las parejas menos pensadas ganan mi interés y que mejor que esa pareja, aunque también me agradan el KyoAka, el YuiAya, YuiAka y AyaAka como la favorita de mi sensei nadaoriginal a la que llamo "Incesto rojo"
Espero escribir algo de esas cuatro que mencioné
Espero que lo disfruten, pero si eres un KyoAya o Yuikyo, no se preocupen, diganme en que lugar publico nos vemos y si pueden traigan katanas y antorchas, estaré esperando mi linchamiento
Yuzu y fuera
.
.
.
Kyoko y Chizuru caminaban por el centro de la ciudad. Los ojos celestes de la rubia se fijaron en un cartel colorido que pendía de la pared.
Se relamió los labios. La pelilila observó su acción por el rabillo del ojo.
-Quiero un helado, y que sea de ron con pasas -Exclamó, repentinamente emocionada.
La de gafas no dijo nada. La otaku empezó a esculcar los bolsillos de su pantalón.
-Rayos… -Susurró molesta al no encontrar dinero. Volteó a ver a su acompañante -Chizu-chan, dame dinero.
La mencionada la miró unos segundos.
-No -respondió simplemente.
-Vamos Chizuru, préstame cinco yenes -Insistió cabreada
-No -repitió.
-¡No te quiero! -exclamó molesta la más baja
Una sonrisa maliciosa apareció en el rostro de la ojiazul. Sin embargo, Chizuru conocía ese brillo en sus ojos azules, la rubia era capaz de "Ofrecer sus servicios" a cambio de algo... Y todo por unos putos cinco yenes. La mirada de la otaku se enfocaba en el blue jean, exactamente en el cierre... Kyoko era capaz de venderse solo por un insignificante número, ella te iba a dar una mamada o viceversa.
La pelilila no tuvo más de otra que ceder ante su maldito capricho
-Ten, toma tus cinco yenes- Le dio de mala gana el dinero- Demonios, eres una maldita pervertida…
-Así me gusta.
La pelilila se cruzó de brazos, mirando hacia otro lado. Odiaba a esa chica, a su novia, su estúpida actitud y su repentina perversión que la descolocaba.
-Te odio -Le declaró.
-Y aún así te cogeré todas las noches... Chizuru chu chu
Y por muy molesta, tacaña y pervertida que fuera esa rubia cerebro de nuez; sabía que aquello era cierto. Esa noche le pagaría el helado.
.
.
.
BONUS
- Kyoko, entrégame el dinero
-No. Solo si tenemos sexo.
-No me interesa. Dame mi dinero.
-Ya dije. Sexo o nada.
-Deja de comportarte como una niña, y entrégame el puto dinero.
-No.
Bien. Chizuru no tenía otra opción. Se acercó a la rubia, depositando sus carnosos labios en ella. Con sabor, lujuria, tan caliente. Mientras seguían besándose, la mano de la pelilila tomó la billetera de las manos despistadas de la otaku. Luego ésta le rodeo el cuello a seguir profundizando el beso. La falta de respiración las estaba agotando, y decidieron separarse. Kyoko estaba con las mejillas sonrojadas. La chica de gafas se alejó de ella con triunfo.
La rubia sintió que le faltaba algo. Miró sus manos vacías.
-¡Chizuru, eres una tramposa!- Una sonrisa traviesa se dibujó en su rostro- Pero no lo suficiente
La ojiverde miró extrañada a su novia pero prosiguió a ver su billetera, todos los documentos estaban en regla menos sus ahorros a lo que fulminó con la mirada a su pareja la cual con malicia se bajó el short que usaba dejando ver sus bragas y en su interior habían billetes colgados adentro, era muy al estilo de una chica de Table Dance, cuyos clientes dejan su dinero ante el excitante baile.
-Si tanto lo quieres, ven y házmelo bien rico, mi amor
-Eres una hija de...
En ocasiones esa rubia cabeza hueca era tan irritante... Y para empeorar las cosas, era la hembra castigadora.
