Capítulo 31
Trabajando en Grupos, Parte 2
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Conclusiones:
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Harry caminaba de atrás para adelante en su oficina de general, que era un maravilloso lugar para dar paseos, no tenía ningún otro uso hasta donde él se daba cuenta.
¿Cómo?
¿Cómo?
¡Hermione no debía haber ganado la batalla! No en su primer intento, no cuando ella no era tan violenta por naturaleza, automáticamente ser una gran comandante militar encima de todo lo demás era demasiado incluso para ella.
¿Había leído sobre tácticas en un libro de historia militar? Pero no había sido una sola táctica, ella había posicionado sus fuerzas perfectamente para bloquear cualquier retirada, sus tropas habían estado mejor coordinadas que las de él o Draco...
¿Había roto el Profesor Quirrell su promesa de no ayudarla? ¿Le había dado acaso el diario del General Tacticus o algo similar?
A Harry algo se le escapaba, algo realmente importante, y su mente iba y venía en círculos, y de todos modos no lo podía descubrir.
Finalmente Harry suspiró. No estaba llegando a ningún lado con esto, y tenía que aprender el Maleficio Perforador de Hermione o alguien más antes de la siguiente batalla – el Profesor Quirrell le había explicado a Harry, su voz divertida mas con un afilado tono subyacente de advertencia, que "ningún objeto mágico excepto los que yo proveo" incluía tecnología Muggle sin importar cuánto de ella no fuera mágica. Además Harry también necesitaba hallar una forma de derribar al Sr. Goyle la próxima vez...
Las batallas valían un montón de puntos Quirrell si eras un general, y Harry necesitaba una buena tajada si quería ganar el deseo de Navidad del Profesor Quirrell.
...
En su cuarto privado de Slytherin, Draco Malfoy contempló el espacio vacío, como si la pared en frente de su escritorio fuera la superficie más fascinante del mundo.
¿Cómo?
¿Cómo?
En retrospectiva había sido una idea obvia en cuanto a planes astutos se refiere, ¡sin embargo se suponía que Granger no era astuta! ¡Ella había sido demasiado Hufflepuff para usar un Maleficio de Golpe Simple! Había estado el Profesor Quirrell dándole consejos a pesar de su promesa, o...
Y entonces Draco finalmente hizo lo que debió haber hecho desde un principio.
Lo que tendría que haber hecho desde la primera reunión con Granger.
Lo que Harry Potter le había dicho que hiciera, entrenado para hacerlo, y aún así Harry también le había advertido a Draco que le llevaría algo de tiempo a su cerebro darse cuenta de que los métodos se aplicaban a la vida real, y Draco no había entendido eso hasta hoy. Podría haber evitado cada uno de sus errores si tan sólo hubiera aplicado las cosas que Harry ya le había explicado -
Draco habló en voz alta, "Me doy cuenta de que estoy confundido."
Tu fuerza como racionalista es tu habilidad para estar más confundido por la ficción que por la realidad...
Draco estaba confundido.
Por lo tanto, algo que él creía era ficción.
Granger no debía ser capaz de hacer todo eso.
Por lo tanto, probablemente no había sido ella.
Bueno entonces, prometo que no le ayudaré a la General Granger de ningún modo en que ustedes dos no sepan.
Comprendiendo de repente y con horror, Draco escarbó entre los papeles en su camino, cazando a través del desorden sobre su escritorio, hasta que lo halló.
Y ahí estaba.
Justamente en la lista de personas y equipo asignado a cada uno de los tres ejércitos.
¡Maldito Profesor Quirrell!
Draco lo había leído y a pesar de ello no lo había visto -
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El sol de la tarde se derramó dentro de la oficina del Regimiento Rayo de Sol, iluminando a la General Granger en su silla como si sobre ella resplandeciera un aura dorada.
"¿Cuánto tiempo crees que le tomará a Malfoy descubrirlo?" preguntó la General Granger.
"No mucho," respondió el Coronel Blaise Zabini. "Puede ser qye ya lo haya descubierto. ¿Cuánto le llevará a Potter descubrirlo?"
"Por siempre," contestó la General Granger, "a menos que Malfoy se lo cuente, o uno de sus propios soldados se de cuenta. Harry Potter no piensa de ese modo."
"¿En serio?" dudó el Capitán Ernie Macmillan, levantando la vista desde la esquina de la mesa dónde estaba siendo aplastado en ajedrez por el Capitán Ron Weasley. (Volvieron a traer las otras sillas después de que Malfoy se fue, por supuesto.) "Quiero decir que parece demasiado obvio para mí. ¿A quién se le ocurriría producir todas las ideas por su cuenta?"
"Harry," replicó Hermione, exactamente al mismo tiempo que Zabini contestó, "Malfoy."
"Malfoy cree que es mucho mejor que todos los demás," explicó Zabini.
"Y Harry... en verdad no ve a la mayoría de personas así," concluyó Hermione.
Era un poco triste, de hecho. Harry había crecido muy, muy solo. No era que él anduviera por ahí pensando que únicamente los genios tenían derecho a existir. Sólo que no se le ocurría que nadie más en el ejército de Hermione pudiera tener buenas ideas a parte de Hermione.
"Como sea," Hermione prosiguió. "Capitanes Goldstein y Weasley, su deber es pensar en ideas estratégicas para la siguiente batalla. Capitanes Macmillan y Susan – lo siento, me refiero a Macmillan y Bones – procuren inventar algunas tácticas que podríamos usar, también en algún entrenamiento que deberíamos realizar. Oh, y felicitaciones en su canción de marcha, Capitán Goldstein, creo que fue un gran extra para el esprit de corps."
"¿Qué vas a hacer tú?" preguntó Susan. "¿Y el Coronel Zabini?"
Hermione se levantó de su silla, estirándose. "Intentaré descubrir lo que Harry Potter está pensando y el Coronel Zabini verá si puede hallar lo que Draco Malfoy podría hacer, y ambos nos reuniremos con ustedes cuando hayamos pensado en algún plan. Voy a dar una caminata mientras pienso. Zabini, ¿quieres venir conmigo?"
"Sí, General," exclamó Zabini muy tieso.
No había querido expresarlo como una orden. Hermione suspiró un poco para sí misma. Le iba a tomar un tiempo acostumbrarse, y aunque la primera idea de Zabini ciertamente había funcionado, ella no estaba muy segura que la mezcla de frases incentivas positivas dichas y las frases incentivas negativas no dichas por el Profesor Quirrell fueran a ser suficiente para mantener al Slytherin por completo de su lado hasta Diciembre cuando los traidores serían permitidos por primera vez...
Aún no tenía ni idea de qué iba a hacer con el deseo de Navidad del Profesor Quirrell, tampoco. Quizá le pediría a Mandy que le dijera que quería, cuando llegara el momento.
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Escrito por Less Wrong / Eliezer Yudkowsky
Traducido al español por Rhaidot
