Hola mis amigos soy Yuzu

Este es mi primer fic que subo de Inuyasha, es decir, mi gran debut en esos lares. La pareja favorita de todos y claro también lo hice con motivo del anuncio del nuevo anime que continuará a través de la hija de nuestro chico perro espadachín y las gemelas de Sesshomaru con su loli, aunque tengo un mal presentimiento, porque Rumiko sensei es la diseñadora de personajes pero no está relacionada con la historia por lo que podemos suponer que será como un Saint Seiya Omega, aunque tengo fe de que esa serie mantenga ese aire que se le caracterizó a su antecesora.

Por cierto bonitos nombres y diseños de las protas, aunque una de ellas se me hace que la batea al revés por su diseño… Ah cierto la hija mayor de nuestro Sesshomaru, Towa, salió tomboy.

Bueno eso es todo, espero varias cosas

Es un AU, nada de yokais, ni Kykyo, ni Naraku, solo son humanos

Espero que lo disfruten

Esperemos que ese anime sea del agrado de todos en estos lares

Esperemos como va la pandemia porque posiblemente no habrán animes hasta el año que viene

Yuzu y fuera

.

.

.

Tch… Tonto Inuyasha

Otra discusión con un ¡Abajo! y otro día o dos de no contacto entre ellos

La sensación de rabia e impotencia invadía a Kagome mientras caminaba por la gélida sala, llevando en su mano una frazada para calentarse. Su enojo no era el de todos los días cuando discutían por lo más insignificante, esto era diferente. Inuyasha se atrevió hacerlo: No dormiría con él, prefirió mil veces pasar la noche con el perro, referente a dormir, no a otra cosa; por eso estaba en la sala. El sofá sería su cama por esta noche… O hasta que ese idiota le pediría disculpas de rodillas.

Tch.

¡¿Quién se cree?! ¿Por qué él vivía en su casa se daba el lujo? ¡Oh no, claro que no!

Ya de le daba lo mismo, lo único que quería era cerrar los ojos, abrirlos al día siguiente y montarle un gran escándalo a su novio pulgoso. Se recostó en el sofá y se cubrió con la frazada.

Eran las 3:00 de la mañana y el sofá no era muy agradable y acolchonado… O quizás sea porque se sentía incomoda… No lo sabía realmente. Volvió a girar su cuerpo, intentando acomodarse y maldijo mentalmente a Inuyasha.

Pero no podía dormir… Si no era el sofá, entonces… Sí era cierto, pero muy cierto

Al demonio, solo quería dormir de una maldita vez…

.

.

.

Inuyasha estaba acostado, ya eran pasadas las tres de la mañana donde nada de sueño logró conciliar. Miró al lado de su cama, el mismo desolador panorama, no estaba ella.

Le hacía falta su calor… Solo un vacío estaba a su lado… Un vacío frío y oscuro… Necesitaba de alguna manera ese calor rodeando su cuerpo frente a sus ojos.

Suspiró resignado, pensando en tener algo de culpabilidad. No era para tanto, sin embargo Kagome era así. Y tomó la decisión, se levantó de la cama y salió de la habitación, bajando por las escaleras que lo llevaban a la sala.

Solo por molestar y despertar a su novia, prendió la luz.

El molesto reflejo se hizo presente sobre ojos cerrados de la peliazul, que se cubrió con lo que tenía.

-Mierda, dejen dormir…

-No grites –El peliplata se iba acercando, agachándose a la altura del sofá- Vine por ti, regresa a la cama.

Enseguida, en un acto reflejo, se incorporó mientras se destapaba.

-¿Qué? -quizás el hecho de dormir mal le hacía tener un sueño medio raro.

-Regresa a la cama.

-¿Solo eso?

-¿Quieres que te pida disculpas?

-¡Ja! ¡Eso deberías hacer, tonto!

-Deja de gritar, despertarás a los demás -Dijo masajeándose las sienes, su único propósito era llevársela a la cama- Eres un maleducada… Muy bien, te pido perdón por lo de hoy.

-¿Maleducada? Mira quién habla... ¿Lo dices en serio? -preguntó desconfiada, cruzándose de brazo.

-Sí, en serio. Lo más serio que puedo estar.

En realidad no le importaba pedirle perdón, lo dijo porque sí. Todo esto era algo sin importancia, pero Kagome se lo tomaba muy a pecho. Y el pobre Inuyasha creyó en la disculpa de corazón. Aun así…

-No te creo y no acepto tu perdón.

-No me interesa, te llevo igual a la habitación.

-¿Ah, sí? ¿Cómo?

-Así. -sin previo aviso el peliplata cargó a la menor en su hombro junto con la frazada que la calentaba.

-¡Bájame Inuyasha, no me acostaré contigo! ¡Prefiero dormir con el perro o con Miroku! ¡Ya bájame idiota! -gritaba Kagome.

Luego, el ojimiel apagó la luz y subió las escaleras, no sin antes forcejear con la peliazul para que dejara de gritar y no despertara a sus padres y a Souta, pero Kagome no dejaba de patalear. Cuando entraron, recostó a la azabache sin cariño alguno en la cama, es decir, la dejó caer en ella. Cerró la puerta de la habitación, le quitó la frazada y se acostó al lado de la joven.

Ambos se daban la espalda.

La peliazul estaba quedándose profundamente dormida cuando…

-Kagome, no puedo dormir -dijo Inuyasha

-¿Y a mí qué me importa? -contestó. Ese pendejo, le había arruinado el momento en el que iba a tener un viaje al mundo de los sueños. No obstante, se quedó pensativa captando el mensaje de su pareja, si no hay sueño, entonces hay sexo

-No, Kakuzu, ni se te ocurra, no tengo ga… -antes de que terminara de hablar su cuerpo volteó bruscamente al frente. En sus orbes azules se reflejaba la confusión -y que se transformaron en puntitos.

El peliplata se posó sobre ella

-No te pregunté si querías.

-Eh… ¡No quiero!

-No deberías enojarte por comerme una estúpido pastelillo

Como era de esperarse, algo ridículo fue de nueva cuenta un motivo de pelea absurda entre ambos

-¡Era él último pastelillo y era mío!

-Sí… como sea. Te haré olvidar eso.

- ¡No, Inuyasha no quiero! ¡Suéltame! —Kagome estaba luchando por escapar de los fornidos brazos de su amado, quería utilizar el ataque de abajo- El cual consistía en un puñetazo en la cabeza hasta clavarla en el suelo-.

- No te mientas, Kagome -la besó- Eso no es lo que realmente quieres.

- Pues… -Se sonrojó- Cuando me molestas, eso es lo que realmente quiero sin lugar a dudas.

El peliplata no le tomó importancia al asunto. Sabía que su peliazul era como un niñita pequeña y engreída. Pero era suya. Y el pastelillo quedó en el olvido.