-Ya es la hora...-Dijo una figura azul, mientras corría por la tarde. Estaba contento, y ya sabía donde quería ir.

Mientras tanto, en una casa algo lejana, una eriza rosa se había despertado cuando los primeros rayos de sol acariciaron su rostro, ya había desayunado y se había vestido. Miraba por la ventana, y suspiraba, mientras su rostro expresaba confusión y tristeza a la vez.

Entonces llamaron a la puerta.

Ella fue a abrirla, y se encontró cara a cara con la figura azul.

-Hola Amy.-Dijo alegre. Ella suspiró.

-Hola Sonic.-

-Vamos.-Sonic la cogió de la mano y empezaron a caminar.

-¿A donde vamos?-Preguntó ella.

-A mi lugar favorito, el más especial de todos.-Sonrió. Tiró de ella y la cogió en brazos.

-¿Por qué siempre me coges?-Preguntó cruzándose de brazos.

-Porque llegaremos más rápido y...porque me gusta.-

Amy se sonrojó con las últimas palabras y no volvió a decir nada en todo el camino.

Sonic corrió a mucha velocidad, pero esta vez, no le dijo a Amy que se tapara los ojos.

Amy se preguntaba cual sería ese lugar tan especial, estaba ansiosa por saber donde la llevaría, pero a la vez, seguía triste porque ese sería el último día que estaría con Sonic.

Después de unos minutos corriendo, Sonic se paró, y la bajó. Amy miró a los alrededores. Enseguida supo donde estaban. Era el prado donde ella le enseñó a bailar, donde Scourge la secuestró, donde estuvieron a punto de besarse.

"Pero este es..."Pensó

-Este lugar es muy especial para mi...-Le dijo Sonic. Amy volteó a mirarle.

"Sonic...¿tu me quieres aunque tenga esta inestabilidad?...¿o solo quieres traicionarme?"Pensó. Sonic la miró.

-¿Te pasa algo, Amy?

-No, nada...no he...dicho nada.-Miró hacia delante. Sonic se giró completamente, y tiró de ella, haciendo que quedaran frente a frente. Sonic se inclinó hacia Amy, y cerró los ojos.

Pero Amy no dejó que la besara. Lo empujó fuertemente.

-¡No!-Gritó. Sonic la miró decepcionado.

-Amy...

-¡Lo siento Sonic! ¡Perdóname!-Amy se fue corriendo de allí.

-¡Amy!-Gritó, pero esta vez, no la detuvo.

Después...

Amy estaba en su casa, mirando por la ventana, con miles de lágrimas en los ojos.

-Sonic...¿de verdad me amas?...¿o solo quieres ilusionarme?...-Susurraba. No lo podía soportar, un dolor muy profundo en el pecho le estaba haciendo daño. Lloró hasta más no poder; y fue cerrando los ojos por el cansancio, asta adentrarse en un profundo sueño.

Mientras tanto...

Mirando por la ventana de su habitación se encontraba la figura azul, con la mirada triste, estaba metiendo sus cosas en maletas y cajas.

-Lo siento mucho Amy...-Susurró. Luego siguió guardando sus cosas.

Entonces entró un zorro de dos colas.

-Hola Sonic.

-Hola...Tails...

-¿Que te pasa? Te veo de capa caída.

-Estoy...bien...-Dijo con una sonrisa forzada.

-Bueno, mañana a la tarde nos iremos.

-Un segundo, ¿tu también vendrás? ¿Que hay de Cream? ¿Y de Cosmo?

-No te preocupes. Cosmo siempre estará conmigo.

-¿Y Cream?

-Ella accedió a venir con nosotros.-Sonrió.-Será nuestra cocinera. ¡Genial! ¿Verdad?

-Si, Tails, es genial.-Dijo fingiendo una sonrisa. Tails se dio por satisfecho y se fue. Entraron en la habitación Sonia y Manic.

-¡Sonic! ¿Tuviste suerte con la chica?-Se adelantó Manic. Sonic volteó a mirarles, la sonrisa había desaparecido, miró hacia abajo, y dijo fingiendo nuevamente una sonrisa.

-No...no tuve suerte...-

Sus hermanos se acercaron a el y empezaron a animarle.

-Oh, vamos Sonic, seguro que ella no te merecía.

-mm...

-Mira el lado bueno, no volverás a verla.

-...eso es lo que temo...

-¡Vamos, no seas así! Seguro era demasiado mala para ti.

-No...-Miró hacia arriba.-Ella es estupenda...soy yo el idiota...-

Al ver su reacción, Manic y Sonia no supieron que decirle, y decidieron irse, para que Sonic se recuperase a su ritmo. Sonic solo miró a la ventana, fingió una sonrisa y siguió a lo suyo.

El sol empezó a ser tragado por la luna, mientras las estrellas ocupaban su lugar en el cielo, y Amy abrió por fin los ojos. Dio un salto de la cama. Ya no tenía sueño, pero seguía igual que esa tarde: su corazón aún latía rápidamente y sentía un profundo dolor, pero decidió ignorarlo. Se levantó y fue a beber agua.

-Tranquila...tranquila...-Susurraba. En medio del pasillo, vio algo que brillaba. Eso le extrañó. No había encendido ninguna luz esa tarde, ni tenía nada conectado que pudiera dar luz, así que fue a investigar.

Se llevó una sorpresa al ver una echidna naranja allí, como si estuviera esperando algo.

-¿Q-Quien eres tu?-Le dijo.

-Tranquila Amy.-Dijo con una sonrisa. Pero Amy no se tranquilizó, sacó un martillo de la mano, como hizo para atacar a Sonic cuando la locura la poseyó.

-¿¡Que quieres!? ¡¿Robarme?!-Le gritó.

-¡No, no, no es lo que parece!-Dijo nerviosa la echidna.-¡Soy yo! ¡Tikal!-

-¿Tikal?...-Amy abrió los ojos como platos y se le calló el martillo.-¿Tikal...en serio eres tu?...

-A si es, Amy.-Dijo con una sonrisa, y extendiendo los brazos. Amy fue corriendo hacia ella y la abrazó.

-¡Tikal, Tikal! ¡Te eché de menos!-Gritó con lágrimas en los ojos.-¡Creí que estabas muerta!-

Tikal separó a Amy de su cuerpo, y con una sonrisa le dijo:

-Y lo estoy, sigo muerta.

-¿Que?...-Amy agitó la cabeza.-Creo que he comido mucho azúcar, veo espejismos.

-No, Amy, no estás soñando.-La tranquilizó Tikal.-Esto es real.

-Pero Tikal...si es así, ¿por qué has venido?-

Tikal sonrió.

-Amy...Sonic no hace lo que tu crees...el se enamoró de ti por como eres, y no le importó que te poseyera la locura, te quiso igual y fue a rescatarte.

-¿De veras?...-Hubo un momento de silencio y Tikal asintió dulcemente.

-Amy...ahora el te necesita...y deberías ir con el...

-Si, Tikal...lo aré...-Dijo con lágrimas en los ojos.

-Pues ve ya, querida amiga, el te necesita.-

Amy asintió, volteó y se fue corriendo. Tikal solo sonrió y desapareció en el primer rayo de la mañana que empezó a bañar la tierra.

Continuara...