Bueno, como dije antes los primeros capítulos son sumamente cortos, aun así trataré de subirlos rápidamente para que no se le haga tedioso a quienes lo leen, disculpen si hay un error.

De nuevo, los personajes no me pertenecen y todo eso, saludos.

La señorita Danvers

Después de lo sucedido en Metrópolis con Lex, el repudio contra mi apellido se volvió más intenso, siempre odié la carga de llevarlo, lo he soportado por mi padre, él era el único que me profesaba un cariño verdadero, después de su muerte vivir con Lillian se volvió un infierno pero aprendí a lidiar con ello, con mi hermano todo era complicidad, en él podía confiarme también, me protegía pero su obsesión con Superman lo volvió irremediablemente loco, hice todo lo posible por ayudarlo pero mi madre solo alentaba su enfermizo pensar, quisiera haber podido hacer algo más para que no llegara a esos extremos, aun así no pude y ahora el está en la cárcel pagando por sus acciones.

Decidí cambiar de aires, quizás mi apellido seguiría trayéndome problemas pero quería empezar de nuevo en otro sitio, lo que me traía a esta ciudad donde quería reconstruir la empresa que mi padre luchó por forjar, que Lex, en su delirio, llevó a la quiebra. Aunque debo admitir que ya no sería Luthor Corp, para bien o para mal el apellido causaba cierto temor, quería redimir algunos de los pecados de mi familia, eso empezaba con un pequeño cambio, a partir de ahora la compañía será reconocida como L-Corp.

Nacional City parecía el lugar perfecto, debo admitir que cuando empecé con mis planes no conté con que apareciera una kryptoniana en esta ciudad, esperaba poder demostrar que no tenía nada contra ellos, ya que empiezo a creer que el destino nos jugaba una mala broma al enlazar nuestras vidas una y otra vez con los descendientes de Krypton, no lo entendía...

El hilo de mis pensamientos fue cortado por mi asistente avisándome que Clark Kent y otra señorita solicitaban verme.

Suspiré frustrada.

¿Qué hacia un reportero de Metrópolis aquí? ¿Es que no se cansan de seguirme cual horda para ver que error voy a cometer?

Haz que pasen Jess, les concederé unos minutos.

Enseguida Srta. Luthor – respondió eficiente

Buenas tardes Sr. Kent y señorita... – Pregunté sin apenas mirar a la chica

Danvers, Kara Danvers. – Respondió algo tímida

Perfecto Srta. Danvers, es un placer – Me levanto rodeando el escritorio para enfrentar al antiguo amigo de mi hermano.

¿En qué puedo servirles? – Clavando mis ojos en Clark pero también dirijo la mirada a la chica a su lado.

No lo puedo creer, era ella, la chica de la fiesta, esos ojos jamás podría olvidarlos, han invadido mis sueños todos estos años, ella parece reconocerme también, ambas estábamos en shock, tratando de procesar el reencuentro...

Hasta que la voz de Clark me saca de mis pensamientos.

Sinceramente Srta. Luthor – lo observo arqueando una ceja. ¿Cómo podía llamarme así, aún cuando me conocía desde hace mucho? Por suerte, pareció interpretar mi gesto, soltando un leve suspiro continua – Lena, sabes que vengo en plan profesional, Cat Grant me pidió el favor de solicitarte una entrevista para CatCo.

¿Y quién me hará la entrevista? ¿Tú o la señorita que te acompaña? – La mencionada se sobresalta un poco.

¡No! Ni siquiera soy reportera, solo soy la asistente de la Sra. Grant. Y bueno… Prima de Clark. – Dice nerviosa

Eres buena escribiendo, serias una gran reportera, además para eso sacaste la carrera, aún no entiendo porque no se lo pides a Cat – Responde su primo contrariado

Deberías hacerle caso a Clark, ¿Si no cuál es el propósito de haberla estudiado? – La observo fijamente por un momento para nuevamente dirigir mi atención a Kent con una sonrisa maliciosa, se me acaba de ocurrir una idea interesante – En fin, si Cat Grant quiere una entrevista, la tendrá. Solo si la señorita Danvers la realiza. – Sonrío satisfecha y comparto la complicidad con Clark que pareció gustarle mi propuesta.

Se lo haré saber Lena, por cierto, un gusto volver a verte – Tiende su mano en mi dirección con una sonrisa que yo le correspondo.

Gracias Clark, lo mismo digo y Srta. Danvers es un placer – me acerco a darle un beso en la mejilla mientras le susurro – volverte a ver. – La sentí estremecer, su aroma seguía siendo embriagante.

Ambos se retiraron y me quedé pensando Kara Danvers, al fin puedo ponerle nombre a tu rostro...

Sin saber que en otra parte una rubia pensaba lo mismo sobre ella.