Ahora que por fin había llegado a su destino, no sabía a dónde ir. La conversación que había tenido anteriormente lo había dejado aturdido. No paraba de dar vueltas. Al principio creyó que al llegar a ese lugar, todas sus dudas se resolverían, pero no fue así.

Por un rato se detuvo a asimilar la situación. Pensó por dónde tenía que ir, qué tendría que hacer...

Lo primero era recopilar información. Preguntar sobre una eriza rosa, o sobre un camaleón, o sobre una abeja. Y sin más que pensar se puso en marcha. Miraba a su alrededor, y se preguntaba por qué alguien querría ir a ese lugar. Era solitario, había pocos habitantes, aunque sí que había numerosos apartamentos y casas, pero no estaban en muy buen estado, algunos incluso los estaban reconstruyendo, pero la mayoría de obras parecían haberse detenido en "lo mejor". También había un ayuntamiento, sombrío, que le provocó escalofríos al erizo. Rezó por no tener que entrar ahí.

Se fijó en que no había parques, ni niños, sólo había unas pocas tiendas, cada una especializada en algo: una carnicería, una farmacia, una pescadería...En teoría, daba el visto del mejor lugar para esconderse.

Llevaba un rato caminando, pero nada, ni un alma había en aquellas calles. Se empezaba a cansar. Dio varias vueltas, esperando a que alguna puerta se abriera. Miraba por las ventanas de las casas, pero en algunas no parecía haber ni un alma, y en otras...cerraban las persianas y corrían las cortinas con brusquedad. Algunas veces, incluso, Sonic había oído cómo cerraban las puertas con varias llaves.

Para Sonic habían pasado casi dos horas, se hartó de caminar sin resultados, y se sentó en el suelo, apoyando la espalda en el escaparate de una tienda, y suspiró. Miró al cielo, suplicando que algo pasase, que alguien se le acercase...y el cielo pareció escucharle.

Delante de él pasó una figura rechoncha, que lo miró durante un largo rato, y después se sentó a su lado. Tenía una capucha desgastada y algo rasgada. No intercambiaron palabra por un rato, hasta que el forastero pareció hablar.

-Croac.

-¿Eh?-El erizo lo miró, y el forastero se disculpo.

-Perdona, ha sido mi rana, Froggy.-De la capucha del forastero salió una rana, con un pañuelo rosa en la boca.

-No Froggy, ya te he dicho que no puedes coger ese pañuelo.-El encapuchado se lo quitó delicadamente de la boca, mientras el azulado observaba la escena.-Ya sabes que me lo regaló mi amiga Amy.

El erizo se sorprendió al escuchar, nuevamente, el nombre de aquella eriza. Miró el pañuelo que sostenía el gato, vio que era rosa con detalles azules cosidos a mano. Pudo ver una "A" en la esquina de este pañuelo.

-¡Disculpa! ¿Conoces a Amy Rose?

-¡Claro que si!-Se bajó la capucha, enseñando su rostro. Era un gato morado de grandes orejas y ojos pequeños, no parecía rebosar demasiada inteligencia.-¡Amy es mi gran amiga!

-¿Cómo la conociste?-Preguntó con desesperación y entusiasmo. Creyó que por fin la encontraría.-¿Dónde está?

-No puedo decírtelo...-Protestó.

-¿Por qué no?-Frunció el ceño, empezando a impacientarse.

-¡Big lo prometió!

-¡¿Quien es Big?!

-Yo soy Big.-Se golpeó a si mismo suavemente el pecho, cómo orgulloso de tener ese nombre.-¿Tú eres amigo de Amy Rose?

-¡Sí, sí que lo soy! Y la estoy buscando desesperadamente...¿Sabes dónde podría estar?

-La verdad es que...no me acuerdo de a donde fue.

El erizo suspiró derrotado, aquella conversación no era más que una pérdida de tiempo.

-¡Pero conozco a alguien que seguro que sí lo sabe!

-No me digas, ¿tu rana?-Preguntó con cierta burla.

-¿Eh? Bueno, Froggy no lo diría de todas formas, es tímido.-Contestó tranquilo, acariciando la cabeza de la rana, que permanecía al margen y quieta.-Habla de mi amigo Charmy.

Ese nombre retumbó en su cabeza unos instantes, le sonaba haberlo oído en alguna parte...y recordó la conversación con el cocodrilo, donde mencionaba a una abeja, un tal "Charmy".

-¿Podrías llevarme junto a él?-Preguntó con firmeza, esperando algún tipo de desafío o prueba por parte del gato.

-¡Claro que sí!-Contestó con entusiasmo, levantándose de un salto, haciendo retumbar levemente el el suelo.

-¿Eh? ¿Cómo? ¿Así de fácil?-Volvió a preguntar, algo sorprendido.

-¡Claro! ¿Que esperabas que Big hiciera?-Dijo con tono curioso, a lo que el erizo contestó sacudiendo la cabeza.

-Nada. ¡En marcha entonces!

-¡Siiii!-El gato comenzó a caminar por la calle con alegría, y Sonic lo siguió, mientras se preguntaba qué hacía una persona tan alegre e ingenua en un lugar cómo ese, y también se preguntaba si no se perdería enseñándole el camino...

El gato siguió caminando por un rato, hasta llegar a una casa bastante apartada de las demás, pero no estaba en reconstrucción ni en tan mal estado como algunas que había visto. Era pequeña, sí, pero parecía acogedora.

Big comenzó a palpar su cinturón, buscando la llave de la puerta, hasta que dio con ella y abrió.

-Pasa.-Dijo sonriendo, y el de ojos verdes obedeció sin rechistar, recorriendo la casa con la mirada. Estaba oscuro, a pesar de que había una pequeña ventana (la cual, estaba cerrada.)

-¿Tu amigo vive aquí...?

-Aquí vivo yo.-Respondió, mientras cerraba la puerta.-Mi amigo sólo se aloja aquí...hasta que se recupere.

-¿Recupere de qué?

-Él mismo te lo contará.

-¿Dónde está?

El gato dio unos pasos hacia delante, buscando un pomo de puerta con la mano, y tropezándose con todos los objetos que había por el suelo. Al fin dio con la puerta y la abrió.

-Aquí.

El erizo tragó saliva, y entró en la pequeña habitación. Era bastante pequeña, pero cabía una cama, la cual iluminaba una pequeña lámpara que había en el suelo. En la cama había un bulto, y Sonic se fijó bien en este, hasta que se dio cuenta de que respiraba. Era una persona.

-¿Quien es, Big?

-Es...em...¡Hay va, no sé cómo te llamas!-Dijo frotándose la cabeza el gato.

-¿Queeee? ¿cómo se te ocurre traer aquí a un desconocido?-El chico se sentó, descubriéndose. Era la abeja que Sonic había visto en aquella foto en la casa de Vector.

-¡Perdón, perdón! Es que él quería saber sobre Amy Rose y...

-¡Peor aún! ¡Seguro que quiere secuestrarla y hacerle daño!-Movió las alas, levitando lentamente.-¡Seas quien seas, tendrás que pasar sobre mi cadáver para encontrar a mi amiga!-Se puso en posición de ataque, pero él mismo se interrumpió. Sus alas le fallaron, cayendo a la cama y tosiendo.

-¡Charmy!-Big se le acercó y tocó su frente.-¡Caliente, caliente! ¡Medicina!-Big salió de la habitación corriendo en busca de los medicamentos, dejándolos sólos en la habitación.

-No te dejaré hacerle daño a mi amiga...-Dijo débilmente mientras tosía la abejita.

-No voy a hacerle daño. Soy la persona en este mundo que menos daño quiere hacerle.-Contestó mientras se le acercaba.-Sólo quiero encontrarla y saber qué le está sucediendo, protegerla y abrazarla.

-¡Si, claro, y yo me lo creo!-Contestó, hinchado adorablemente las mejillas.-¡No voy a confiar en alguien que no conozco!

-Me llamo Sonic.

Se hizo el silencio durante un rato.

-Sonic...¿el rockero?

-Así es.

-Ah si...Amy habló un par de veces de ti...¿Seguro que eres tú?

-¡Claro que lo soy!

-Pareces...mucho más débil de lo que imaginé.-La abeja se recostó y se acomodó en la cama, mientras el gato morado entraba y le daba la medicación.

-¡Jo Big, odio esta medicina! ¡No sabe nada bien!

-El doctor le dio a Big estrictas órdenes de que te diera esta.

-¡Maldito doctor, me las pagará! ¡Me tiene miedo el maldito y me hace sufrir!-Dijo de nuevo antes de toser de nuevo.

-Siento interrumpir pero...-Habló Sonic, dando un paso hacia adelante.-¿Dónde está Amy?

-No está aquí-Contestó la abeja.

-¿Cómo que no está aquí?

-¡Pues que no está!-Dijo mirándolo irritado la abeja.

-Bueno, bien, no está, bien...-Dijo mosqueado el erizo azul.-¿Entonces, si no está aquí, en que parte del maldito planeta se encuentra?

-¡Cómo que te lo voy a decir por las buenas!-Protestó dándole la espalda, recostado en la cama.

A Sonic le dio un tic en el ojo derecho.

-¿Qué tengo que hacer para que me lo digas?-Preguntó lo más calmadamente que pudo.

-¡Galletas!-La abeja lo miró con ojos llenos de esperanza.-¡Ve a comprar galletas! ¡Hace mucho que no las pruebo! ¡Galletas, galletas, galletas!

-¡Aaaaaggg, está bien! ¡Te traeré tus galletas, pero después tendrás que contármelo todo! ¿Está bien?

-¡Si, si, si, lo que tu digas! ¡Pero traeme mis galletas!

El erizo resopló y salió de la habitación. Fue a buscar una tienda donde pudiera comprar las galletas.

Sé que el capítulo es corto para el tiempo que llevo sin actualizar...pero algo es algo xd.

¡Muchas gracias por su paciencia y por su apoyo!

Espero verlos pronto n_n

Sonic, Amy, Big, Froggy, Charmy...(c) SEGA