Hola.

Tercer capítulo. Espero disfruten.

Saludos.

Capitulo III. Si las miradas hablaran.

Regina entró en su oficina, tomó asiento y dio un gran sorbo a su café ¿Quién era esa Emma Swan y por qué había hecho saltar su corazón así con tan solo una mirada? Tenía que concentrarse, esa reunión no era más que un negocio, como muchos otros que había cerrado. Es bonita y qué ojos pensó, ¡Venga ya, Regina! se regaño mentalmente. Es un negocio, muy importante, su libro es realmente bueno y necesitaba su firma con la editorial antes de que el manuscrito llegara a la competencia, o peor aún ya estaría en otras manos y no tardarían en contactarla.

-Ruby, has pasar a la señorita Swan, por favor-. Respiró profundo, tratando de encontrar su equilibrio. Estaba lista, ya tenía puesta su máscara de negocios, esa que para todos eran tan solo su forma de ser.

-Enseguida, señora.-

Cuando la vio entrar se dio cuenta de que había estado en lo correcto, era realmente hermosa, por su cuerpo se podía dar cuenta que hacía ejercicio, brazos tonificados, piernas en forma, recorriendo su cuerpo con la mirada llegó a su rostro y no pudo evitar notar la hermosa sonrisa de lado que ésta le estaba dedicando.

-Señorita Swan permítame presentarme mi nombre es Regina Mills-. Le ofreció la mano, al momento en que sus manos se rozaron un ligero cosquilleo el cual la hizo estremecerse un poco, la soltó de inmediato, ¿qué diablos le estaba pasando?-. Haga favor de sentarse, ¿Le ofrezco algo de tomar?-

-Un vaso de agua estaría perfecto, gracias-. Pensó que no podía gustarle aún más y pero ahora que le había escuchado hablar supo que estaba equivocada, no podía dejar de verla y ese cosquilleo en su mano, necesitaba concentrarse o terminaría invitándola a cenar antes de que terminara la entrevista.

Regina se levantó por el vaso de agua, fue el momento perfecto para que Emma disfrutara de una vista de su anatomía, justo cuando le observaba se encontró de lleno con los ojos marrones, tenía una ceja levantada y la mirada entre divertida y sorprendida ¿Se había percatado de que no había dejado de mirarle desde que se levantó? Se sonrojó y carraspeó.

-Aquí tiene señorita Swan. Ahora vamos a hablar de negocios si le parece-. La miró seria, como si de pronto se hubiera puesto una máscara, la sonrisa había desaparecido aunque su mirada seguía siendo profunda.

-Soy toda oídos Regina -. Y en lo único que pudo pensar era que esa cicatriz podría volverla loca.

-Estamos interesados en su manuscrito, pero antes de entrar de lleno en el tema me gustaría hacerle algunas preguntas. ¿Envió su manuscrito a otra editorial?, ¿Es ésta su primera novela?, ¿Tendrá secuela o es cosa de un solo libro?- Anotaba en esa agenda que solía destinar para éste tipo de reuniones, había firmado ya a muchos escritores y tenía todo un ritual para estas juntas.

-No, no he enviado mi manuscrito a ninguna editorial. Sí, ésta es mi primera novela en forma. No había pensado en una secuela pero supongo que podría pensarlo.- Estaba intentando con todas sus fuerzas concentrarse en las preguntas que Regina le hacía, era difícil, mucho, esa mujer era realmente hermosa. Toda ella irradiaba seguridad, se sabía preciosa y casi podía estar segura de que aprovecha ese efecto que tenía en los demás.

-Perfecto.- Sonrió Regina. –Ahora vamos a hablar de lo que de verdad nos trajo aquí. Antes que nada quiero agradecerle la confianza de enviar su material a nuestra editorial y la paciencia de haber esperado a recibir respuesta, muchos otros se desesperan y empiezan a enviar su obra a todas las editoriales posibles y eso muchas veces nos genera problemas para la publicación. La novela es buena, evidentemente siendo usted una escritora amateur hay muchas correcciones que habrá que realizarle en caso de que esté interesada en firmar con nosotros. Serán meses de intenso trabajo, la publicación de un libro es un proceso donde muchas personas están involucradas, en donde el manuscrito es tan solo el comienzo, el nivel de compromiso es amplio. Es por todo esto que usted debe estar muy convencida de la decisión de publicar ya que pasará muchas horas no solo detrás de la computadora sino compartiendo días y noches con nuestros editores. Antes de continuar necesito saber qué piensa al respecto.- Emma no dejaba de mirarle, no estaba muy segura de que estuviera escuchándole, eso la ponía nerviosa, Emma la ponía así y cuando estaba nerviosa tendía a hablar mucho. Por supuesto que pocas personas se darían cuenta de ello, había que conocerle para percatarse,, Kat lo notaría, dio gracias a Dios de que no estuviera en la reunión. Trató de calmarse y esperó la respuesta de Emma ante toda la información que le acababa de dar.

-Entiendo. Primero que nada esta editorial suele publicar el tipo de novelas con las que me siento identificada, cuida mucho sus libros además de que sus oficinas están en la ciudad y me resultaría más fácil estar cerca, es por eso que elegí ésta, me da gusto darme cuenta que no me equivoqué. No tenía ni idea sobre todo lo que involucra la edición de un libro, la verdad es que no me dedico a esto de forma permanente es sólo un pasatiempo para mí, tengo un trabajo y no estoy segura de cuánto tiempo tendría para dedicarle a todo el proceso. Tendría que pensarlo y buscar que nuestros horarios congeniaran.- Emma estaba sorprendida, por primera vez desde que estaba en esa oficina sus pensamientos no estaban con Regina, no había pensado en todo eso, no tenía el tiempo que la publicación que un libro requería, no podría dejar su trabajo por sólo un sueño, le gustaba ser policía. Tenía que pensarlo bien antes de involucrarse en un contrato que no pudiera cumplir.

-La comprendo perfectamente señorita Swan, tómese todo el tiempo que necesite, sólo permítame decirle que no es usted la primera ni la última que tiene un trabajo y decide escribir como pasatiempo, con esto quiero decir que nosotros estamos acostumbrados a tener que empatar los horarios con nuestros escritores, lo más importante es que el compromiso exista a decir verdad es lo único que necesitamos de ustedes por lo demás nosotros somos profesionales señorita Swan y sabremos guiarla por esta nueva experiencia, cuenta usted con nosotros, cuenta usted conmigo.- Tenía un poder de convencimiento increíble, lo sabía desde siempre, era por eso que su empresa lograba cerrar a los mejores escritores en un corto tiempo de negociaciones. Era normal para ella conseguir lo que quería y de verdad quería a Emma Swan en su editorial.

-No estás acostumbrada a recibir un no por respuesta ¿Verdad?, aunque ciertamente no estoy diciendo que no es sólo que tengo que pensarlo, necesito pensar en el tiempo de que dispongo para dedicarle al proyecto.- Contestó Emma un poco nerviosa por la mirada de Regina.

Lo que acababa de decir era en parte verdad, necesitaba pensárselo mejor para poder empatar tiempos. Lo que no iba a confesar nunca era que esas mariposas no habían desaparecido desde que se dio cuenta que la morena del café era la misma que la entrevistaría y con la que seguramente tendría que trabajar muy de cerca. Y esto era una de las razones por las que no estaba segura de querer aceptar el contrato, no estaba segura de poder huir ésta vez y más preocupante aún no estaba segura de querer huir ésta vez.

-No la voy a convencer ¿Verdad?.- Hacía mucho que un escritor no se le resistía, así que en lugar de molestarse lo único que Emma logró fue intrigarla, le gustaban lo retos, iba a conseguir que Emma Swan firmara con su editorial aunque no estuviera segura de si podría mantenerse alejada como lo hacía con los demás.- Está bien señorita Swan no voy a insistir más, por ahora.- Sonrío y le guiño el ojo. -Necesito una respuesta para poder exponerle todas las ideas que tengo para su libro así que por hoy no tengo nada más que decirle, piénselo Emma, piénselo bien. Tenga mi tarjeta, no dude en llamarme cuando tenga una respuesta.-

-Graa… Gracias. Yo me comunico lo antes posible.- Titubeo un poco, se levantó y se dirigió hacia la puerta muy confundida, había tenido la impresión de que Regina había coqueteado con ella pero no podía ser ¿O sí? Ella era experta en coqueteos, esa mujer estaba coqueteando con ella -Esto ha sido un sueño, Regina.

-Esperemos que no se termine tan pronto señorita Swan. No todo el mundo tiene el don de escribir como usted lo hace, denos la oportunidad de mostrarle al mundo ese maravilloso libro. - La miró a los ojos, ya no le parecía que eran verdes ¿Qué color eran? Le tendió la mano, el cosquilleo de nuevo. Sonrío de lado y abrió la puerta. -Ruby, la señorita Swan se retira haz favor de traer sus cosas- Su secretario se acercó y entregó el abrigo a Emma,

-Aquí tiene, señorita Swan.- Qué raro que su jefa saliera a despedir a alguien que no fuera su amiga Kat. -Esperamos verle pronto por aquí.-

-Gracias, Ruby. Esperemos que así sea.- Le sonrió y se dirigió hacía el ascensor.

Regina la acompañó hasta el ascensor, pulsó el botón, un silencio incomodo se instaló entre las dos, Emma la miraba de reojo, no quería marcharse pero no había más que decir, tenía mucho que pensar. Llegó el ascensor y Emma entró, justo cuando las puertas estaban por cerrarse Regina las detuvo y le susurró:

-Señorita Swan por favor no envíe su manuscrito a ninguna editorial, por lo menos hasta que haya me haya comunicado su decisión.- La miró con inquietud.

-No te preocupes, Regina, te aseguro que si no es en esta editorial no será en ninguna.- Le gustaba mucho cuando era la mujer de negocios que sonreía y coqueteaba pero viéndola así, vulnerable, supo que no iba a ser capaz de trabajar con ella. No iba a aceptar, ya lo había decidido.

Las puertas se cerraron, dejando a Emma decidida y a Regina más confundida que nunca.

...Continuará...