Copas y cosas inesperadas
Desde aquella vez en el café no había tenido tiempo de ver a la hermosa rubia que no sale de mis pensamientos, ambas habíamos estado ocupadas y los pocos descansos que teníamos no coincidían, realmente aunque puede parecer precipitado ya la extrañaba pero tomando en cuenta que desde el comienzo todo ha estado al revés, poco importa.
Y sinceramente esa última conversación fue de lo más productiva, saber que le intereso como mujer es fascinante, yo sé que Kara no es un ángel por mucho que lo parezca, aun así su aparente inocencia y timidez causa que no te esperes ataques tan directos como esos.
Pese a que no nos habíamos visto, no faltaban las llamadas y los mensajes pero tenía planes de ir a su departamento esta noche, necesitaba un favor de su parte y bueno, aprovechar de verla, respirarla, abrazarla, ganas no me faltaban de tener más que eso pero no podía tomarme esas atribuciones... Aún.
Estos días han sido sumamente pesados, hay un evento de la empresa que está ocupando muy buena parte de mi tiempo, además de lo que sucedió el día de la ceremonia me tenía aún dando vueltas, necesitaba afianzar lazos con la ciudad, por eso estaba realizando algo por todo lo alto y por lo mismo necesitaba de Kara.
xXx
Me encamine a su casa, estaba por tocar cuando la puerta se abrió y ante mi estaba Kara, su muy "adorable" hermana, además de otra chica que no conozco.
- ¡Lena! ¡Qué sorpresa! No sabía que vendrías. – Me dice Kara dándome un beso en la mejilla y un corto pero agradable abrazo.
- Buenas noches Kara, Agente Danvers y señorita... – Hago un gesto a la chica que no conozco.
- Sawyer, Maggie Sawyer… Un placer. – Dice la chica con una muy bonita sonrisa.
- El placer es mío, Srta. Sawyer. – Le devuelvo la sonrisa para dirigirme de nuevo a mi rubia – Discúlpame por venir si avisar, es que necesitaba pedirte algo, aunque veo que estas de salida así que puedo hacerlo luego.
- ¡No! No te vayas – Responde apresurada, lo cual me hace sonreír como una idiota. – Íbamos a tomarnos unas copas ¿te gustaría acompañarnos? Maggie es la novia de mi hermana, ir de chaperona toda la noche no es de lo más atractivo, sería genial que aceptaras.
- Bueno si a tu hermana y su novia no les molesta mi presencia, con gusto. – Digo encantada.
- Oh, por supuesto que no, sería genial. ¡Entre más, mucho mejor! – Dice la bella morena que tiene una vibra de lo más contagiosa.
- Entonces pongámonos en marcha chicas – Replica Alex tomando la mano de su chica y Kara toma mi brazo.
- ¡Es como una cita doble! – Suelta Maggie de pronto haciéndonos enrojecer, mientras que Alex se ríe y choca su mano con ella.
Les ofrecí ir en mi auto ya que el fin era tomar unas copas, entonces mejor que mi chófer estuviera cerca, le dieron la dirección del lugar y llegamos poco después.
Empezamos a hablar tonterías banales, todo tipo de anécdotas sin sentido, la velada estaba resultando inesperadamente agradable.
Maggie era una persona bastante peculiar, caía bien al instante, trabaja como detective en la NCPD, y sinceramente, te da esa sensación de confianza a pesar de que inspira respeto al mismo tiempo, parece ser una buena chica.
- Lena, cuéntame... ¿Qué intenciones tienes con la pequeña Danvers? – Pregunta de pronto la detective.
- ¡Maggie! ¿Qué cosas dices? – Responde Kara completamente roja y con esa risita nerviosa
- No hay problema, puedo responder... – Le digo a Kara poniendo mi mano en su antebrazo – Pues todo es cuestión de perspectiva Detective Sawyer – Respondo con algo de picardía – Pero podría decir que en general mis intenciones son más que buenas, en todo sentido si me entiendes.
Ella se ríe y me hace un gesto para chocar las manos. Kara está roja y Alex se cruza de brazos poniendo un gesto gracioso.
- Llámame Maggie por favor Lena… Definitivamente tú y yo nos llevaremos bien. Además estos mojitos están de muerte. – Se levanta de pronto – ¡Vamos a bailar! Me encanta esa canción.
- ¿Vamos? – Pregunta mi rubia algo tímida y yo asiento tomando su mano para ir tras las chicas.
Una sublime bailarina resultó la rubia, ver su figura moverse al ritmo de la música me tenía hipnotizada, yo estaba perdida en el calor del momento junto con ella, mi corazón a mil por segundo, nuestras bocas a pocos centímetros, era como si solo existiéramos ella y yo en ese lugar, cada vez nos acercábamos más, deseando eliminar cualquier distancia, solo quería sus labios sobre los míos pero tenía algo de temor. Aunque si prestaba atención a la letra con la que, por raro que parezca, me identificaba debía dejar de desperdiciar el tiempo y vivir.
Así que, sin más, tomé a Kara delicadamente del rostro y la besé.
Su sabor mezclado con el licor era una delicia... A pesar de que pasaron tantos años, tantas cosas, nunca pude olvidar la sensación de su boca, de sus manos que ahora mismo se posaban en mis caderas tratando de reducir aún más el espacio...
¡Su lengua, su bendecida lengua! Me tenía en el cielo.
No existía nada más, la música dejó de escucharse, la gente desapareció, solo eran sus labios y los míos danzando como si se extrañarán desde hace mucho.
Cosa que quizás era cierta, al menos de mi parte.
Nos separamos por falta de aire, aunque por mi me quedaba sin oxígeno y que me dieran su boca para vivir.
Ambas teníamos una sonrisa, pegamos nuestras frentes, ella elevó su mano hasta la altura de mi rostro, acarició con su pulgar mis labios de forma tan tierna que sentí que el corazón se me escaparía del pecho para salir gritando y corriendo de pura emoción.
- Hola... – Suspira.
- Hola... – Suspiro.
No hacía falta decir nada, realmente estaría de más, repetimos el beso, quizás un poco menos dulce y algo más intenso, me sobresalté al sentir las manos de Kara demasiado curiosas deslizándose más allá de mis caderas, aunque no me quejaba, solo sonreí en medio del beso junto con ella.
Seguimos bailando y robándonos alguno que otro beso fugaz, tenía sed, calor, de todo tipo, en todas partes. Así que tomé la mano de Kara y pedimos unas copas en la barra para dirigirnos a la mesa donde ya estaban Alex y Maggie.
- Señoritas ¿disfrutaron de la pista? – Pregunta una Alex ya un poco pasada de copas. Mientras que Maggie se reía.
- Oh sí, eso nunca lo dirías completamente sobria pero, ya te respondo yo, que si se veían muy animadas "bailando". – Decía la detective haciendo unos gestos muy graciosos.
Kara y yo estábamos rojas pero compartimos una mirada que lo decía todo, mordí mi labio inferior nerviosa pero satisfecha y ella se sonrojó aun más.
¡Adorable!
Seguimos hablando tonterías pero al ver la hora me di cuenta que no serviría para nada al otro día,
- ¡Es muy tarde! Mañana tengo que trabajar, iré como un zombie. – Comento riendo, quizás los tragos también estén causando efecto en mi.
- Si, si, vamos, ustedes ya están que no pueden con sus almas – Dijo mi rubia, ¡Oh Dios! Pero que aguante, no arrastra ni una sola palabra...
Recuerdo que para otras cosas también lo tenía, ¿aún será así? Ok, calma Lena, no puedes lanzarte encima de ella en este momento, no estás en tus cincos sentidos y querrás estarlo, así que vamos a casa tranquilamente, la espera lo valdrá...
Tal cual llegamos, todas nos dirigimos a casa. Maggie y Alex bajaron entre risas despidiéndose, yo acompañé a Kara hasta su puerta.
- Me encantó la velada. –
- A mi también Lena, de verdad que ha sido increíble. – ¡Provoca comerla a besos cuando se ruboriza de esa forma! Oh, espera… ¿Por qué no?
Mi lado racional se fue de vacaciones y yo me lancé a besar a Kara por todo el rostro diciéndole lo hermosa que era, ella solo se reía, aunque el último beso sí que ya no era para reírse, la sentí pegarme contra la pared del pasillo mientras que sus manos se deslizaban por mi cuerpo…
Se nos escapó a ambas un gemido que, aunque definitivamente nos excitó, también nos hizo caer en cuenta que no era el momento, así que nos separamos algo avergonzada las dos.
- Buenas noches Kara – Le doy un último beso, más casto y ella sonríe.
- Buenas noches Lena... –
Para ellas esa noche resultó ser el inicio de una etapa, quizás aún no tenían todo claro pero sus sonrisas las acompañaron hasta caer en un dulce sueño en el que volverían a encontrarse.
