Hola.

Nuevo capitulo. Espero lo disfrute mucho. Si tienen alguna sugerencia o les gustaría que la historia tuviera algún giro no duden en comentarlo.

Mills: Mucha gracias por leerme y me da mucho gusto que la historia sea de tu agrado, esperamos que así siga. Muchas gracias por tu comentarios son importantes para los que escribimos.

Julianny : Más adelante tocaré el tema del libro, ¿De qué piensas que trata? a Ingrid la vamos a tener cerca y será una historia agradable, no será la típica mala que se interpone, Ingrid tiene sus cualidades y puede conseguir el amor de Regina.

15marday: A veces uno tiene que regresar a cerrar ciclos para comenzar nuevos. Es ley. Por eso hay que ver cómo se desarrollan las cosas con Ingrid primero. Muchas gracias por leerme. Espero tus comentarios.

NATACHA PAREDES: Jajaja Emma tendrá a alguien sobre todo después de cierta decepción. Muchas gracias por leerme y por tu comentaros, los valoro mucho. Saludos.

sjl : No puedo prometer que no va a caer. Muchísimas gracias por tus comentarios y por leerme. Saludos.

Guest: Qué bueno que encontraste la liga entonces. Muchas gracias por leerme y me da un gusto enorme que te hayan gustado. No dudes en dejarme tus comentarios y sugerencias. Gracias a ti. Saludos.

CAPITULO IX. Es porque te gusta demasiado.

Tocaron el timbre. Se levantó y abrió la puerta, ni siquiera preguntó quién era, ya sabía que Emma vendría cuando terminara su no-cita con su no-jefa.

-Rubia, empezaba a creer que no vendrías. Tu no-cita se prolongó demasiado para ser sólo el pago de un favor-. Estaba cruzada de brazos, recargada en el marco de la puerta y miraba a Emma expectante, sabía que las primeras palabras que salieran de la boca de la rubia serían determinantes para saber cómo le había ido, además de si iban a beber de felicidad o de despecho.

-Elsa, creo que me estoy enamorado-. Era en lo único que había pensado desde que salió de casa de Regina hasta que llegó a casa de su amiga. Tenía miedo. Mucho.

-¿Qué? ¡Estás loca! La acabas de conocer, por Dios.- La tomó de la mano y la metió a su casa. No le cabía la menor duda que todo lo que tenía que ver con esta persona era diferente pero escuchar a Emma decir algo así la había sorprendido, necesitaba escuchar la historia completa, la necesitaba escuchar ¡Ya!

-Es tan jodidamente sexy, Elsa. No puedo dejar de pensar en ella. Y sabes que es lo peor, que sí, me encanta fisicamente, pero su personalidad me atrapa, me gusta cómo me mantiene a raya, me gusta cuando se enoja y cómo me reta, me gusta cómo me mira y levanta su ceja expectante de lo qu tenga que decir.

-A ver rubia, explícate porque la verdad es que no te entiendo nada, ni siquiera sé a quién te refieres, ni cómo empezó todo.- Empezó a sacar una botella de su alacena, hielos del refrigerador y se dispuso a servir dos copas, sería una larga noche.

Emma duró una hora contándole a Elsa toda la historia, desde la primera vez que la vio hasta el beso que le había robado hacia unas horas. Sólo era interrumpida por una Elsa habida de información, le preguntaba pormenores de las cosas y sobre todo le preguntaba cuál era su sentir respecto a Regina. No sabía qué pensar de esa mujer, no la conocía y sin duda no le gustaba mucho esta Ingrid que se había presentado en la comida y mucho menos la reacción de Regina, Emma había sufrido mucho en su vida y tenía miedo de que la volvieran a lastimar. Pero también era cierto que nunca había visto a su amiga así, ni siquiera cuando hablaba de Lily.

-Tengo miedo, Elsa. Cuando estoy con ella es como si de pronto dejara de tener los pies en la tierra y comenzara a flotar, no pienso lo que digo ni lo que hago.- Acababa de terminar su historia y sólo podía pensar en el miedo que sentía de ser lastimada de nuevo pero sobre todo en el miedo que sentía de lastimarla a ella. -No puedo creer que una mujer así esté soltera. Además esta mujer que se presentó frente a nosotras no me da buena espina. No sé qué hacer, tenía todo muy claro, es decir, no iba a aceptar e iba a continuar con mi vida pero tenerla así de cerca ha hecho que el cerebro se me funda, no pude negarme y ni siquiera insistió demasiado. Además qué pasa si me acerco y después no es como yo pensaba y me arrepiento y termino lastimándola, estoy rota Elsa, eso tú y yo lo sabemos pero ella no.- Estaba cansada, su día había comenzado muy pronto y parecía que se prolongaría por gran parte de la noche.

-A ver Emma, vámonos por partes. Uno, no puedo creer que te hayan marcado de la editorial después de mi maravillosa idea de enviar tu manuscrito y no me lo hayas contado, fue mi idea y prácticamente podrías deberme el hecho volverte estúpidamente rica.- Trataba de aligerar el ambiente, sabía que Emma no solía reaccionar muy bien cuando estaba nerviosa y mucho menos cuando tenía miedo y tomando en cuanta el poder que parecía tenía esta mujer sobre ella lo mejor era tratar de relajarla un poco. -Dos, no puedo creer que pensaras en no aceptar, ¡Venga Emma! que ha sido tu sueño desde que te conozco, es una oportunidad única, hacer lo que más te gusta y que te paguen por ello, no todo mundo tiene ese tipo de oportunidades. Tres, es normal que tengas miedo, yo nunca te había visto así en lo personal pero como lo cuentas tampoco parece que Regina sea una mujer por la que te tengas que preocupar demasiado, es bastante mayorcita y tampoco creo que sea una santa. Por lo que me has contado pareciera que ella también ha coqueteado contigo, lo que quiere decir que le atraes, aunque sea un poco a pesar de que no te la pone tan fácil, además dices que te respondió el beso, cosa que también es un punto a tu favor.-

-¿Rica? ¡De qué hablas! si ni siquiera me publican aún, ni hablamos de dinero, ni de nada. Pero supongo que tiene razón, Regina me confundió tanto que no me pareció descabellado dejar ir mi sueño. Esa mujer es capaz de volverme loca Elsa, todavía no está conmigo y ya no quiero que se vaya. No solamente es hermosa sino que además es inteligente y graciosa.- Emma se perdió en sus pensamientos, de verdad le encantaba Regina, iba a ser difícil trabajar con ella y no distraerse.

-Jaja cuando tengas tu libro en los más vendidos del país me lo agradecerás. No te quiebres la cabeza Emma, empieza a trabajar para ella y verás cómo se van desarrollando las cosas. No tienes que tomar una decisión ahora mismo.- Emma era rara, a ella había que decirle las cosas al revés, si lo que querías es que tomara una decisión debías decirle que no se precipitara y seguro haría lo contrario. Este tipo de psicología era el que usaba Elsa con ella, la conocía mejor que nadie y al tratar que Emma hiciera algo a la fuerza lo único que se conseguía era que hiciera lo contrario. Elsa quería que se arriesgara, tenía un buen presentimiento respecto a esta Regina.

-¡No, Elsa! No escuchaste cuando te dije que esta tipa, Ingrid, está detrás de ella, si me tomo mi tiempo seguro algo pasará entre ellas. Yo sé que no le soy indiferente pero estoy segura que con ella tiene una historia, tener historia con alguien es peligroso. Tengo que ir por todo, tengo que ir por ella y ya veremos qué pasa.- No podía perder a la morena, no estaba dispuesta a perderla.

-Bueno si lo tienes tan claro entonces debes hacerlo, eres toda una conquistadora cuando te lo propones, así que supongo que no te costará mucho trabajo. Tienes que sacar esa actitud encantadora que tienes y que derrite a todas.-

No estaba tan segura de que sería tan fácil conquistar a Regina, había intentado todo en la comida y Regina siempre tenia una respuesta que la sacaba por la tangente, ella era diferente en todo. Pensar en ella la hacía sentir todo tipo de sentimientos, esa mujer era sensual por naturaleza, era de esas mujeres con las que uno no puede entablar una relación y no salir quemada. Sabía que iba a salir lastimada, en cuanto dedujo quién era Ingrid supo que saldría lastimada pero después de rozar sus labios olvidó completamente que quizá lo mejor era mantenerse al margen. Regina la iba a quemar y resultó que por primera vez en su vida a Emma eso la tenía sin cuidado.

Después de colgar con Kat permaneció en el porche de su mansión por otros veinte minutos. No podía creer lo que las últimas 24 horas habían traído a su vida. Hacia ya tanto tiempo que su día a día se había convertido en una rutina y estaba bastante conforme con eso, no necesitaba más. No era feliz pero tampoco sufría. Sobrevivía. No podía quejarse.

Tanto tiempo pensando en qué habría pasado si no hubiera terminado con Ingrid, si le hubiera dado una oportunidad de verdad. Nunca la había dejado estar lo suficientemente cerca como para que pudiera herirla, siempre había tomado las precauciones que un corazón roto necesita. Por eso no había funcionado cuando ella intentaba acercarse siempre la separaba, nadie iba a estar tan cerca de ella como para lastimarla de nuevo, eso lo tenía muy claro. Sin embargo, se había dado cuenta de aún sentía cosas por Ingrid en cuanto la vio, era bella de verdad y hacían buena pareja, congeniaban muy bien. El beso que le dio la desconcertó, llevaba tiempo pensando e ella, evidentemente ella no la buscaría pero ahora que se había presentado la oportunidad quizá debería tomarla.

Pero por otro lado estaba Emma Swan, con su fanfarronería, su falta de tacto, odiaba como se acercaba a ella, lo presuntuosa que podía llegar a ser, lo malo era que aún así la hacía sonreír, inclusive cuando hacía todo su esfuerzo por no hacerlo.

-¿Tan bien besa?- Estaba recargada en la puerta de su carro, con media sonrisa dibujada en su rostro. Hacía cosa de unos minutos que había llegado y estaba sorprendida de encontrarse a su amiga fuera de su casa, tenía el presentimiento de que no había entrado desde que esta tal Emma la había dejado. Tenía la mirada perdida y la mano en sus labios.

-¿Kat?, ¿Qué haces ahí parada? Vamos a entrar que empieza a hacer frío.- Había escuchado perfectamente la pregunta que le había hecho su mejor amiga pero iba a optar por ignorarla, aún estaba asimilando el beso de Emma así que no estaba preparada para pensar en si besaba bien o no aunque muy dentro sabia perfectamente la respuesta. Había perdido completamente la noción del tiempo, se había quedado pensando en todo lo que había sido su día y sobre todo en lo que tendría que hacer al respecto.

-Tomaré ese nerviosismo como un 'Sí, besa estupendamente bien'. Mira que tenerte veinte minutos ahí parada es algo importante. Te voy a dar tregua en lo que nos servimos la primera copa.- Pasó a un lado de Regina, estaba segura de que su amiga estaba teniendo un día muy complicado, que estaba teniendo una discusión interna que involucraba a dos rubias y que definitivamente necesitaba muchas copas para digerirlo todo. -¡Anda Regina! que yo me estoy muriendo de la curiosidad.

Entraron a la casa y Regina rápidamente de puso a preparar todo para las bebidas. Le pasó la suya a Kat y sin que su amiga le preguntara nada le empezó a contar todo lo que le había pasado en el día. Sin dejar ningún detalle fuera, desde como Emma la había ayudado en el accidente y como habían coqueteado, la comida, Ingrid y su beso y el beso de Emma. Le contó lo que había sentido cuando vio a su ex y todo lo nuevo que involucraba a Emma, todo lo que creía que podría sentir. Le contó de las mariposas que se había instalado en su estomago y de como parecía que tenían relación con Emma Swan. Pero no le contó de sus miedos, esos casi siempre habían sido sólo para ella.

-Entonces sí que besa bien esa Emma Swan, mira que conseguir un beso robado y que no le hayas golpeado en el intento debe ser considerado una proeza. ¿A qué le temes Regina?, porque como yo lo veo no quieres alejarte de ella, por mucho que digas lo contrario. No sólo te gusta fisicamente sino que te encanta su forma de ser.

-No me encanta su forma de ser, que ¿No me estás escuchando? No tolero cómo se me acerca y lo presuntuosa que es como si estuviera segura que yo quiero tener algo con ella, es fanfarrona y estoy segura que eso que me dice a mí se lo dice a todas.- Se levantó de su asiento y comenzó a manotear mientras recordaba la sonrisa coqueta con que Emma la veía y qu ella enojaba casi al mismo nivel de lo que le gustaba. -Me dijo que no iba a quitar el dedo del renglón, ¡Qué diablos significa eso! que acaso mi opinión no tiene valor. No me interesa tener una relación con ella. Menos ahora que Ingrid ha vuelto, quizá lo mejor sea tener algo con ella, darle la oportunidad que nunca le di, empezar una relación o más bien retomarla.- Empezaba a caminar por toda la sala, de verdad que Emma la sacaba de sus casillas. No sabía qué pensar, pasaba del enojo a la frustración y de la frustración a la confusión, todo en cuestión de minutos, bastaba con que recordara lo que había pasado para que su humor se volviera agrio. Necesitaba tomarse un tiempo para ella, sin ver a Emma Swan, necesitaba aclarar sus ideas.

-No me vengas con tonterías Regina, nadie te conoce más que yo y a ti cuando alguien no te gusta es porque te gusta demasiado. Emma Swan te gusta demasiado. Y todas esas tonterías que me dices ya me las conozco, lo haces siempre que alguien te gusta, empiezas a buscarle todos los puntos negativos hasta convencerte que no es lo mejor. El problema aquí es Ingrid, no te voy a mentir al decirte que no me parece que es una extraordinaria mujer y que estaba soñando (antes de que llegara esta Emma) que volviera a tu vida para convencerte de tener una relación normal y dejar atrás todo lo que has pasado. Pero ahora no estoy tan segura de que sea lo mejor para ti, creo que la estas usando de pretexto por lo asustada que estás de todo lo que te provoca Emma, además ella no ha conseguido lo que Emma ha logrado en tan poco tiempo.- No estaba segura de que haberle aventado ese sermón había sido lo mejor pero a veces pensaba en voz alta. Estaba segura que su amiga se volcaría con Ingrid solamente por el terror que le daba que Emma se fuera o que terminara dejándola por alguien más como lo hizo Daniel.

-No estoy tan segura de eso, ver a Ingrid me hizo recordar todo lo bueno que teníamos, Emma es como una niña grande que no termina de madurar, sin embargo Ingrid es una mujer madura que va completamente conmigo y con mi estilo de vida. No entiendo por qué no lo vi y lo valore antes.- De verdad lo creía que Ingrid era una buena mujer, que era una mujer para ella. Empezaba a meterse esa idea en su cabeza, así le pasaba cuando no estaba convencida de algo, tomaba una decisión racional y empezaba a forzar a su corazón a aceptarla como una verdad.

-Pero jamás te dejó 20 minutos parada pensando en ella después de besarte.- Sonrió de medio lado mientras veía como su amiga se sonrojaba. Estaba segura de que a Emma le costaría mucho bajar esos muros que Regina había construido porque aún cuando dijera que estaba dispuesta a tener algo con Ingrid sólo lo decía porque tener una relación con ella implicaba que sus muros permanecieran, sin embargo, Emma había logrado tambalear esos muros y eso le daba miedo a su amiga, le daba más miedo de lo que estaba dispuesta a demostrar.

-Por supuesto que Emma no me dejó pensando 20 minutos en su beso. Te estaba esperando y pensaba en otras cosas, cosas de trabajo y en Ingrid por su puesto.- Regina frunció los labios y trató de esconder los sentimientos que para Kat se reflejaban en su rostro.

-Está bien, está bien. Voy a hacer como que te creo, por ahora. Ni creas que esta conversación se va a quedar aquí eh.- De verdad que su amiga podía ser terca en ocaciones. No era bueno presionar a Regina, había sido un día complicado y ya era mucho avance que le hubiera marcado y no se hubiera tragado todos los sentimientos que los dos encuentros le había generado. Le daba miedo que Regina se volcara sobre Ingrid por el temor que le daba Emma, por eso habría que llevarla con calma, 'Ojalá Emma tenga la paciencia suficiente' pensó'.

Terminaron platicando de muchas otras cosas, riendo como hacía tiempo no lo hacían. La noche anterior se había visto una Regina muy triste y compartiendo algunos de sus miedos pero en esta ocasión estaba contenta, por más que lo negara el encuentro con Emma la había sacado de su estado de depresión y la había traído de un mejor humor. Confundida pero con un brillo diferente en los ojos. Emma estaba logrando cosas que sólo los que conocían a la morena podían percibir. Si era necesario darles un empujón, Kat lo haría sin pensarlo dos veces, para eso estaban las mejores amigas.

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Regina había tenido un domingo muy tranquilo, como James estaba fuera de la ciudad por unos días Kat había estado todo el día con ella. Prácticamente se habían quedado todo el find e semana en casa. Se levantaron tarde por la resaca que se cargaban, Regina se levantó primero y preparó el desayuno para su amiga, le encantaba consentir a los que quería.

Se vistieron y fueron de compras, las dos eran amantes de la moda y siempre buscaban estar al día, acostumbraban gastar grandes cantidades de dinero cuando salían juntas. Eran esos días los que más le gustaban a la morena, cuando tenía a Kat cerca se sentía como en casa, ese sentimiento lo había perdido con la muerte de su padre. No tenía una relación muy cercana con su madre y con su hermano hablaba sólo en las fiestas. Así que Kat había pasado a ser su hermana postiza, sólo con ella sentía que no estaba siendo juzgada y solía relajarse como con nadie más lo hacia.

Después de un gran día de despidieron, no sin antes prometerle a Kat que le marcaría en la semana para contarle los pormenor de su relación con Swan. Regina preparó todas sus cosas para el día siguiente como lo hacía siempre y justo cuando e disponía a dormir tomó el manuscrito de Emma y empezó a leerlo de nuevo, no podía explicar los sentimientos que le producía ese libro, se sentía tan identificada. Se quedó dormida con él en las manos. No soñó nada o al menos no recordó haberlo hecho.

Se despertó en la madrugada, de pronto había recordado que tenía que arreglar lo del contrato de Emma y comunicarse con ella, esas mariposas empezaron a despertar en su estomago, tenía ganas de verla pero tenía miedo de lo que Emma sería capaz de hacer, no quería hacer un numerito en la oficina, nunca había sido partidaria de eso. Empezó a pensar en todo lo que le esperaba en la semana y de pronto se le fue el sueño, ningún escritor le había quitado el sueño, estuvo dandole vueltas a todo y ni siquiera se dio cuenta cuántas horas pasaros cuando al fin se durmió.

Cuando su tercera alarma sonó por fin abrió los ojos, nunca había tenido la necesidad de llegar hasta la tercera alarma, las ponía más por costumbre que por que las necesitara, Regina era de las personas que siempre se levanta a la primera, no era que tuviera que llegar temprano a su trabajo, digo al final de cuentas ella era la jefa, pero precisamente por eso le gustaba dar un buen ejemplo a sus empleados, solía ser muy puntual. Rápidamente se levantó y se bañó, odiaba cuando no podía empezar su día corriendo pero prácticamente no tenía tiempo para hacerlo. Se vistió y cuando salió de su casa recordó que no tenía carro, maldijo al tipo que había ocasionado el accidente y rápidamente pidió un taxi. No iba tarde, iba muy tarde y eso la ponía de muy mal humor. Definitivamente debió escuchar a Kat cuando le dijo que un carro no era suficiente, comprarme un segundo carro pensó, eso va en mi lista de pendientes.

Entró a la oficina a las 10 en punto, no había tenido tiempo de ir por su café de siempre. Ya iba tarde y no quería retrasarse más. No iba a ser un buen día si no tenia cafeína pronto en su sistema.

-Buenos días Ruby, me urge que prepares el contrato de Emma Swan. Resulta que siempre si pude convencerla de firmar con nosotros, tendremos que hacerle unas modificaciones que me pidió como condición, te las envío al correo en un momento, necesito que pongas prioridad en ello necesitamos firmarla lo antes posible y cuando lo tengas preparado me lo pases para revisarlo y te comuniques con ella para que venga a firmarlo.- Había dicho todo esto mientras salía del elevador y se dirigía con paso firme a su oficina, ni siquiera había visto a Ruby a la cara, había hablado rápidamente consiente de que su asistente la conocía tan bien que prácticamente ya estaría esperándola con libreta en mano, y no se equivocó, Ruby entró justo detrás de ella a su oficina anotando todo lo que su jefa le acababa de decir.

-Buenos días Regina, justamente lo estaba preparando, ya sólo me faltan las modificaciones que quieres que le hagamos para tenerlo listo así que en cuanto las tengas, las aplico y lo tendrás aquí.- Miraba a Regina con una sonrisa en la cara. Su jefa necesitaba café, había sido buena idea la de la rubia.

-¿Cómo lo sabías?- Ruby la miraba de una forma extraña, como si supiera algo que ella no sabía. Su asistente aún no contestaba cuando lo vio en su escritorio, un café y una rosa roja, volteó a ver a sus asistente con cara de confusión y levantando la una ceja como pidiendo una explicación, ésta sólo se encogió de hombros.

-Emma Swan vino por la mañana y dejó eso para ti. Así me enteré de que siempre si firma con nosotros, es muy agradable esa mujer. Dijo que la llamaras cuando pudieras, que ya teníamos su teléfono, que estaría esperando tu llamada. Quedo en espera de los cambios.- Salió de la oficina de su jefa con una sonrisa en el rostro, no era un secreto que su jefa era bisexual, todos en la editorial lo sabían, pero también sabían que no solía tener relaciones formales, a no ser por Ingrid no se le había conocido novio o novia. Sin embargo se había dado cuenta que algo raro pasaba con su jefa y Emma pero nunca pensó que hubiera algo entre ellas. Aún así le gustaba Emma, la había tratado poco pero tenia una chispa que no había visto en ningún escritor y por lo que había visto su jefa también se había dado cuenta de esa chispa.

Se acercó poco a poco a su escritorio como si le tuviera miedo, empezaba a dibujarse una sonrisa y esta vez la dejo salir al final de cuentas nadie podía verla, otra vez Emma Swan haciendo esas cosas que la descolocaban, qué diablos le pasaba a esa rubia y por qué no podía dejarla tranquila. No sólo era el café, había una rosa y una nota. Su corazón latía fuerte, las manos empezaban a sudarle, tomó el sobre y lo abrió:

'Triple y sin azúcar para la mujer más hermosa de la editorial.

Pd. Tienes un seis en tu forma de besar pero si quieres practicar me ofrezco como voluntaria.

Pd2. No es verdad, tienes un diez pero lo único que quiero es volver a probar tus labios.

Emma Swan'.

... Continuara...

Gracias por leerme. Espero sus comentarios.

Saludos