Hola,
Traté de actualizar lo más pronto que pude. No me voy a cansar de agradecer a las que me leen y a las que me escriben. Muchas gracias por hacerlo.
kykyo-chanSí ahora si se equivocó, pero nadie es perfecto (Aún cuando parece que Regina si lo es ja), habrá que ver cómo lo soluciona o si a Emma le interesa que lo haga. Muchas gracias por leerme y por comentarme. Saludos.
mills1: Emma es muy linda por las buenas, habrá que ver cómo es cuando se siente traicionada. Es difícil ser valiente cuando tienes traiciones a cuestas, no hay que juzgar tan duro a la morena. Muchas gracias por leerme y por comentarme. Un saludo.
Guest : Hay situaciones en que, en definitiva, uno tiene que respirar muy profundo antes de tomar una decisión. Ojalá un día, con lo que escribo, logre hacer que sientas un nudo en la garganta. Reitero, no puedo hacer nada al respecto, pero eso no quiere decir que no sea un lástima. Gracias por comentarme y por seguir por aquí. Saludos.
15marday: No justifico a Regina pero la vida es complicada para quien ha sido traicionado. Dejar a alguien que conoces desde hace mucho por alguien que acabas de conocer es de valientes, no estoy segura que Regina sea tan valiente, al menos no tan pronto. No va a aparecer por la editorial, ni en la vida de la morena a decir verdad, Emma es buena por las buenas pero habrá que ver cómo es por las malas. Triste pero no muy triste, promesa. Gracias por leerme y por comentar. Saludos
CrimsonSavior: Se ausentará de la editorial y de su vida. Pero no sólo la ilusionó, hay que darle poquito crédito a la morena. Vendrán muy buenos capítulos, ya se están formando en mi cabeza :). Valdrá la pena este trago amargo. Muchas gracias por leerme y más por comentarme. Saludos.
sjl: Te noto un poco molesta con la morena. No seas tan dura con ella :), es difícil dejar ir a alguien que conoces de hace mucho por alguien que acabas de conocer, especialmente cuando se es tan diferente a la persona nueva. Hará algo, lo prometo y valdrá la pena. Pero concuerdo contigo, pobre Emma. Mucha gracias por escribir y estar al pendiente. Saludos.
Julianny Voy a tomar muy encuesta lo que quieres que pase :). Venga dale una oportunidad a la morena, seguro que sabe como resarcir su error con creces. Muchas gracias por leerme y por tomarte la molestia de comentar. Lo valoro mucho. Gracias. Saludos.
Ana: ¡Exacto! Precisamente por ahí va la cosa. Pero se va a poner bonita la cosa en los siguiente capitulo. La cosa tiene que ponerse obscura para poder ver la luz. Me da gusto que disfrutes de la historia, muchas gracias por comentarme y por supuesto por leerme. Saludos.
Cristina13: Qué gusto entonces haber conseguido que me comentaras. Muchas gracias por hacerlo, de verdad. Espero este capítulo también sea de tu agrado y por supuesto espero cualquier comentario o sugerencia que tengas. Gracias por leerme y, de nuevo, por comentarme. Saludos.
LyzzEQ: ¡Listo! Espero no hayas esperado demasiado y lo disfrutes mucho. Muchas gracias por comentarme y por supuesto por leerme. Saludos.
CAPITULO XII. NO LLEGÓ.
Le pareció escuchar que alguien tocaba la puerta, se estaba bañando por eso no estaba segura, terminó de cambiarse y salió. Lo que vio en cuanto abrió la puerta la impactó. Emma Swan sentada en el piso con los brazos sobre las rodillas y la cabeza entre las piernas. Lloraba. No era un llanto desconsolado pero, ella que la conocía, podía percatarse perfectamente que algo le dolía y le dolía mucho.
-¿Emma? ¿Qué haces aquí? ¿Qué pasó? Pensé que irías a sorprender a la morena que te tiene vuelta loca.- Se sentó junto a ella y le pasó el brazo al rededor de los hombros, Emma se recargó en ella y lloró. Así permanecieron por un rato hasta que notó que la rubia estaba más tranquila. La ayudó a levantarse y entraron en el departamento. -¿Nos emborrachamos o nos tomamos un café?- Como le dolía ver a Emma así.
-Mañana trabajo.- Fue lo único que contesto. Se secó las lagrimas con las manos y se dirigió al espejo. No le gustaba llorar y mucho menos frente a alguien, aunque ese alguien fuera su mejor amiga. Regina era la primera en muchas cosas, era la primer mujer que la hacia llorar.
-Café será.- La rubia tenía los ojos rojos, había estado llorando de camino a su departamento. Qué extraño resultaba ver llorar a Emma Swan, era siempre tan fuerte o al menos era la impresión que intentaba dar siempre.
Mientras preparaba el café nadie decía nada, Emma se había recompuesto perfectamente, era como si empezara lentamente a construir sus muros, esos que construyó cuando la traicionaron y fue a dar a la cárcel o cuando las personas que la adoptaban optaban por regresarla a la casa de acogida, Emma siempre lograba sacar algo de las malas experiencias que tenía y creaba límites en su vida.
-¿Qué pasó?- Elsa fue quien empezó a hablar. Emma estaba tenido una discusión interna y eso nunca dejaba nada bueno. La tristeza que emanaba cuando llegó parecía sustituida por el enojo.
-Pues nada. Acabo de recordar porque no debo involucrarme con mujeres si no es para pasar un buen rato.- Estaba molesta, estaba muy molesta con ella misma. Su vida había mejorado desde que se había puesto ciertos límites en muchos aspectos de su vida, que bajo ninguna circunstancia debía cruzar, no involucrarse con las mujeres que salía era uno de ellos, había cruzado ese límite y ahora lo estaba pagando, tenía el corazón roto. Que la cicatriz me quede como recordatorio, pensó.
-Déjate de mensajes crípticos y dime ¿Qué paso?- Tenía mucho que no veía tan molesta a la rubia, pero estaba segura que detrás de esa mascara de coraje estaba una Emma realmente triste y decepcionada. Bastaba ver sus ojos para ver que tenía razón.
-Pues nada Elsa. Debí adivinar que alguien como Regina no podía estar soltera. Llegué a su casa y estaba con alguien más. Estaba besándose con alguien más.- Se le encogía el corazón de solo recordarlo.
-¿Te vio?- Ella era siempre la que analizaba las situaciones. Emma era toda corazón y así como era capaz de bajar la luna y las estrellas para alguien también era capaz de mandar todo el diablo, era radical y no pensaba las cosas sólo actuaba como se lo dictaba el corazón. Era ahí donde entraba ella, siempre calmándola, haciendo que razonara y que pensara bien las cosas. Regina era el único tema en el que Emma había hecho lo que había querido.
-Por supuesto que me vio. Estaba sorprendida. Claro, no pensó que fuera a llegar la estúpida de Emma con su comida italiana y su botella de vino para invitarla a cenar.- Estaba enojada por lo vulnerable que se había vuelto con Regina. Estaba enojada por todo lo que había sido capaz de hacer por ella. Pero más que nada estaba enojada porque Regina no había ido tras ella, no había intentado explicar nada, eso era lo que más le dolía.
-¿Era alguien de la editorial? ¿La conoces?- Miraba a Emma mientras esta daba vueltas por el departamento, como si de pronto muchas cosas empezaran a tener sentido.
-No la pude ver muy bien pero casi podría firmar que era la rubia que nos encontramos cuando me pagó mi comida, la que la besó y la abrazó.- Tan solo de recordarlo el estomago se le retorcía. Era la primera vez que había sentido celos por alguien, ella que creía que era inmune a ellos.
-Quiere decir que tiene poco tiempo que salen, según me dijiste, por su conversación, tenían tiempo sin verse. Lo cual quiere decir que era soltera al conocerte, pareciera que se reencontraron ese día.- Emma la miraba como si ella tuviera la culpa de las cosas. Lo que acababa de decir sonaba a que estaba justificando a Regina y evidentemente no era el mejor momento par hacerlo. -No me mires así que no la estoy justificando. Pero ya sabes mi opinión, no todo en esta vida es blanco o negro Emma, hay grises, muchísimas tonalidades de grises.
-Cuando las vi juntas creí que había conocido los celos, pero después de verlas besarse, me di cuenta que lo que había sentido no era nada, esta sensación de rabia recorriéndome las venas son sin lugar a dudas los celos de los que se habla en los libros. - De pronto sintió que una loza le caía encima, odiaba ese sentimiento que se apoderaba de ella.
-Ven acá.- Había notado el cambio en la actitud de la rubia. Esa mujer de verdad había llegado a su corazón. Se acercó a ella y la abrazó, la abrazó muy fuerte. -Todo estará bien, lo vamos a solucionar. yo estoy aquí, como siempre. No estás sola, rubia. Para empezar el fin de semana nos iremos de fiesta. No hay problema que no pueda solucionarse con una copa.- Emma siempre era luz, siempre sonreía. Pero en las contadas ocaciones en las que la había visto triste ella siempre se encargaba de devolverle la sonrisa, para eso estaban las amigas y Elsa sabía ser una muy buena amiga.
-No quiero volver a la editorial, Elsa. No puedo verla y hacer como si nada hubiera pasado. Ya sé que no somos nada, ya sé que no tengo absolutamente nada que reclamarle pero no quiero verla y darme cuenta que me enamoré. Tengo miedo.- Siempre que Elsa la abrazaba se sentía segura y al sentirse así conseguía que le dijera lo que sentía de verdad y también lo que le daba miedo. Ella lo sabía y siempre lograba llegar a ella por enojada que estuviera.
-No tienes que ir rubia, recuerda que vas todos los días por Regina pero si no quieres volver puedes trabajar desde casa, tienes la opción de trabajar donde quieras, lo dice el contrato. Sólo tienes que tomar la decisión. Tómate el tiempo que necesites y aléjate de todo. Todo saldrá bien cariño.- No la iba a soltar hasta que Emma le dijese todo. Necesitaba saberlo para poder ayudarla.
-Y ¿qué hago con estas ganas que tengo de verla? Se me volvió un vicio verla a diario, Elsa. No sé en qué momento pasó pero Regina se me volvió un vicio.- La voz se le quebró y empezó a llorar de nuevo.
-Venga que para eso me tienes a mí. Hoy te quedas aquí conmigo y ya mañana decidiremos qué haremos- Le tomó de la mano y la llevó a su recamara. Todo iba a salir bien y de eso se iba a encargar ella.
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No se levantó a correr. Era la primera ocasión que tenía un problema y no lo solucionaba corriendo. Emma le escribía todos los días a eso de las siete de la mañana, para preguntarle a qué hora llegaría a la oficina para pasarse y entregarle el café de todos los días. Era una rutina ir a correr y que al volver ya estuviera el mensaje de Emma en su celular. Eran las siete y media y el mensaje no llegaba. Ya lo sabía desde la noche anterior. Sabía que había arruinado todo y que por la cara de Emma no habría mensaje y por consiguiente café. Esa rutina se había acabado. Lo tenía claro desde la noche anterior, había tratado de mentalizarse de que todo eso se había acabado y que era lo mejor. Pero una lagrima se le escapó cuando el reloj marcó las ocho y nada. Llegaría tarde a trabajar. Se metió a bañar, no le gustaba llorar ni siquiera cuando estaba sola. Siempre que estaba triste, siempre que necesitaba no pensar, que necesitaba olvidar se refugiaba en el trabajo. Esta vez no seria diferente.
Se sintió estúpida cuando entró en su oficina esperando encontrar su café ahí. Ni siquiera haciendo su mejor esfuerzo había logrado apagar esa llama de esperanza que había ido creciendo cuando entró en el edificio. Era evidente que todo había terminado para Emma y lo mejor era aceptar su decisión. No saludó a nadie cuando entró, el humor que tenía era el de sus peores épocas.
Eran las cuatro de la tarde y no había probado alimento, ni siquiera había ido por su café. No había querido ir a la cafetería porque ésta no le recordara a Emma, lo cual era una tontería porque llevaba prácticamente todo el día pensando en ella. Ruby había ido en varias ocaciones ofreciéndole encargarle algo de comer pero no tenia humor para nada.
No encontraba la forma de enterarse cuando se suponía que tenía que ir a la editorial. Quería verla y al mismo tiempo no. Quería preguntárselo a su asistente y al mismo tiempo no. Su cabeza era un olla a punto de reventar. Pensaba en todo esto cuando alguien abrió la puerta de su oficina, sin tocar, estaba lista para soltar toda la frustración que tenia encima con la persona que se había atrevido a interrumpirla cuando vio quien era.
-Regina, cariño, muero de hambre, invítame a comer, ¿Si?.- Le bastó ver la cara de su mejor amiga para saber que algo había pasado. -¿Qué pasó?- Se notaba molesta pero en cuanto cruzó la mirada con los ojos marrones se dio cuenta que era tristeza lo que había detrás. Regina era una experta en ocultar sus sentimientos y la forma que más le gustaba para hacerlo era mostrarse enojada y así alejar a todos. Era una suerte que ella se supiera todas sus artimañas y que por supuesto no le permitiera ni una.
-Ayer salí con Ingrid para pedirle tiempo y justo cuando me estaba dejando en mi casa me besó.- Miraba a los ojos a su amiga pero para decir lo siguiente tuvo que desviar la mirada, empezaba a sentir el nudo en la garganta. No quería llorar. -Emma nos vio. Parece que iba a mi casa a invitarme la cena o algo así.- Le dolía el pecho de recordar lo que la rubia había hecho por ella y la sorpresa que se había llevado.- Miraba la ciudad a través de la ventana. No estaba lista para ver la cara de su mejor amiga, se lo había advertido, desde mucho tiempo atrás y no le hizo caso.
-Ay Regina.- Se acercó a su amiga. Sabía que Regina había tenido toda la noche para levantar sus murallas, era lo que hacía cuando estaba triste, se alejaba de todos y se volvía muy solitaria, vivía para trabajar. -¿Por qué no me llamaste?- Estaba a unos centímetros de ella. Debía esperar, nada bueno salía de presionar a la morena.
-¿Para decirte qué, Kat? Que tenías razón y que debí arreglar las cosas con Ingrid cuanto antes o tal vez que tenías razón cuando me decías que Emma Swan era alguien especial.- No quería ver a su amiga, notaba que estaba cerca de ella, esperando que se volviera para verla. No quería, necesitaba más tiempo.
-Por supuesto que no. Eso ya lo sabía. Debiste llamarme para haber ido y haberte abrazado.- Tocó ligeramente el hombro de su amiga- Se giró y pudo ver sus ojos, estaban vidriosos, llenos de lagrimas esperando salir. La abrazó.
La morena no pudo contener las lágrimas. Las había estado aguantando desde la noche anterior. Nunca podía hacerlo cuando Kat la abrazaba, era la persona en la que podía descansar sus penas.
-Lo arruiné, Kat. Ni siquiera habíamos empezado nada y yo lo jodí.- No era un llanto muy intenso, era apenas audible, te dabas cuanta que lloraba por el temblor que tenía en el cuerpo. -Sabes que hoy no hubo café. Dudo si quiera que vuelva a la editorial, yo no lo haría. Seguramente está pensado que me burlé de ella. Llevo todo el día pensando en ella, Kat. ¿En qué momento se me metió así? ¿En qué momento permití esto?
-No te precipites, Regina. Todo tiene solución. Emma está loca por ti. ¿Ya intentaste hablar con ella?- Soltó a su amiga y la llevó hasta los sillones de su privado.
-No, pero no hay nada de que hablar. Me dijo que odiaba las mentiras. Al principio no me parecía una mentira pero ahora no estoy tan segura.- No tengo excusa. Estaba acostada en las piernas de Kat, mientras esta le pasaba la mano por el cabello.
-Todos nos equivocamos, Regina. Son las cosas que haces cuando fallas lo que te define. Tú lo sabes más que nadie. Nunca has sido alguien que se esconde cuando comete un error, no puede ser ésta la primera vez.- La morena estaba más tranquila. Adoraba a su mejor amiga y cómo le dolía verla así.
-No sé qué hacer, Kat. A veces creo que es lo mejor, que Emma es muy diferente a mí, que es simple atracción pero otras… - No supo cómo continuar. Pensó en la rubia, la última vez que le había llevado el café, Emma con la lasaña afuera de su casa. No era simple atracción, lo sabía.
-¿Sabes algo?, Gina. Creo que a veces te cuesta creer en lo bueno que de pronto aparece en tu vida y antes de que empiece te dedicas a sabotearlo, sobre todo si no puedes ejercer control sobre ello. Emma Swan, es el vivo ejemplo.- Siempre era honesta con su amiga, aún cuando la verdad pudiera dolerle.
-Auch, tú siempre tan honesta.- Se llevó las manos a la cara. -No sé cómo solucionarlo, Kat. Y la verdad es que ni siquiera estoy segura de querer hacerlo. No soy una buena compañera de vida. Le he jodido la vida a tanta gente, incluidas personas a las que les tengo cariño, mira a Ingrid y ahora Emma. Estoy jodida sentimentalmente. A veces creo que lo mejor es llevar mi vida como lo he hecho hasta ahora, a lo mejor la llegada de Emma sólo sirvió para darme cuenta que aún no estoy lista para una relación, ni siquiera con Ingrid y mucho menos con Emma.-
-Dale, no le des tantas vueltas al asunto. Tómate un tiempo para pensar, el que sea necesario. No voy a dejar que te hundas en el trabajo, Gina, ni tampoco que dejes de comer. Tienes que cuidarte, cariño. Es muy difícil encontrar una mejor amiga que me aguante, no puedo perderte.-
-Gracias por todo, Kat, no estoy segura que haría sin ti.- Se sentó a lado de su amiga y la miró a los ojos. -Ni siquiera va un día y no sabes lo mucho que la extraño, Kat. ¿Cómo le voy a hacer para desacostumbrarme, Kat? ¿Cómo le voy a hacer para olvidarla? Tengo miedo.- Los ojos se le aguaron de nuevo. Era evidente que Emma se había vuelto muy importante para la morena, pero había que dejar que Regina descubriera las cosas sola, si se le presionaba demasiado lo único que conseguirían sería que se alejara de todos.
-Lo sé, cariño. Te he visto la cara este último mes cuando la tienes cerca. Tiempo al tiempo, Gina. Hay que darle tiempo al tiempo.- La abrazó de nuevo.
La visita de Kat le había ayudado mucho. Por lo menos había sacado los sentimientos que había tenido atorados durante todo el día. Llegó muy tarde a casa, había trabajado sin descanso. No quería pensar en nada, no quería pensar en Emma. No le importaba lo que opinaba Kat sobre el tema, el trabajo era su mejor aliado y no estaba dispuesta a dejarlo. Se puso la pijama y se acostó. Las noches son los peores momentos para los que extrañan. Estaba realmente cansada, no había dormido casi nada la noche anterior. Trató de contenerse, trató de pensar en otra cosa, incluso empezó a leer un nuevo manuscrito que Ruby le había pasado pero no logró dominar la tentación. Tomó su celular y le escribió un simple mensaje 'Lo siento'. Tal vez cualquier persona pensaría que un mensaje así no es suficiente, pero los que conocían a Regina sabían todo lo que quería decir con ese mensaje. Emma Swan no conocía a Regina, al menos no a ese nivel.
Se durmió con el celular en la mano. Esperando una respuesta. No llegó.
Continuará
Muchas gracias por leerme, espero hayan disfrutado el capítulo. No olviden dejarme sus comentarios y sugerencias.
Saludos.
