Hola,
Aquí les dejo el nuevo capítulo, es el más largo que he escrito, espero de verdad que lo disfruten y haya valido la pena la espera. Espero subir el siguiente pronto y no hacerlas esperar tanto. Muchas gracias por seguir por aquí. Por leerme y dejarme sus comentarios y sugerencias. No dejen de hacerlo, siempre me reconforta leerlas.
Ana: Ay, perdona. Aquí te dejo este a ver que te parece, ojalá lo disfrutes mucho. Muchas gracias por comentarme y no dudes en decirme qué piensas. Saludos.
15marday: La historia de Regina con Daniel la a voy tratar más adelante, qué gusto que te hayas dado cuenta que es importante para la historia. Elsa está un poco loca pero tiene ideas bastante acertadas. Regina es todo un caso, cuando se pone en plan de mala es difícil sacarla. Es que todos somos un poquito cursis aunque no nos guste admitirlo en público. Muchísimas gracias por leerme y comentarme. Espero disfrutes el siguiente y no dudes en darme tu opinión. Saludos.
GorrinoTodo un caso esa Elsa, cómo no adorarla. Por aquí tienes el nuevo, espero lo disfrutes mucho. Gracias por comentarme y leerme. Saludos.
lizaRegina es mala cuando de extremos se trata y lo celos serán siempre un extremo. Espero disfrutes este y si tienes oportunidad me cuentas qué te pareció. Muchas gracias por comentarme y por seguir por aquí. Saludos.
mills1 Tienes razón, esas dos valen lo que pensad en oro. Las dos van a tener mucho que ver con las aproximaciones de estas dos. A veces uno necesita un empujón para terminar de convencerte de las cosas. Ingrid va a estar rondando por unos capítulos más, Regina necesita de la cercanía de Emma para ser valiente. Muchas gracias por la porras y por lo que dices. Por leerme y comentarme. Un saludos grande. Espero lo disfrutes.
kykyo-chan A ver qué te parece el nuevo capitulo, espero lo disfrutes mucho y muchas gracias por continuar por aquí y escribirme. Saludos.
Guest: Me dejaste sin palabras, pero ya me estoy recuperando. No me cuesta nada contestar porque aquí la agradecida soy yo, de que lean lo que tengo que contar y sobre todo que se tomen la molestia de escribirme algo (en tu caso algo muy bonito). Me gusta exponer lo que pienso y cuando topo con personas como tú, que me retan y me intrigan, pues lo disfruto aún más. Kat y yo ¿Parecidas?, no lo sé, no estoy muy segura, tendrías que dejarte conocer para averiguarlo. Los celos son y serán siempre extremos, hay que tener cuidado con ellos, porque tienes razón, te llevan al abismo. Gracias a ti, por todo.
Pd. No es lo mismo. Lo sabes. Técnicamente sabes que toco el ukelele y eso ya es más de lo que yo sé de ti. Pero como la señorita Guest no cede tendré que hacerlo por aquí, ¿Café o té? ¿A qué casa de Hogwarts perteneces? Saludos :).
nenagalonso Jajaja muero de risa cada que pienso en ti gritando por la oficina. Los celos son extremos para las personas, difíciles de controlar, ya me dirás qué piensas de este. Qué gusto que los estés disfrutando tanto. Espero seguirte leyendo por aquí. Gracias por todo. Saludos.
LyzzEQYa lo tienes por aquí. Espero disfrutes mucho este y haya valido al pena la espera. Muchas gracias por comentarme es muy importante para mí y por seguir leyéndome. Saludos.
Julianny Ya tienes por aquí;i el nuevo capitulo. Espero que valga la pena la espera. Elsa es toda una loquilla pero creo ue su plan va a tener éxito. La frase no es mía pero me da gusto que te haya gustado, creo que no hay persona que no extrañe mas intensamente cuando llega la noche. Muchas gracias por comentarme y seguir por aquí. Espero seguirte leyendo. Gracias y saludos.
farrea norieli: Muchas gracias por tus palabras. Regina es necia como sólo ella puede serlo, pero Emma también es necia cuando de conseguir lo que quiere se trata. Veras que todos será felicidad pos unos capítulos. Muchas gracias por leerme y tomarte el tiempo de comentar. Espero verte por aquí de nuevo. Saludos.
Guest ¿Yo?, ¿La historia? o ¿Las dos? En caso de ser la primera, ya estoy de vuelta por acá, tenía mucho trabajo y pocas ideas. Espero no vuelva a pasar. Gracias por la paciencia. En caso de ser la segunda, espero haya valido la pena la espera y disfrutes del nuevo capítulo. En caso de ser la tercera, siempre estoy por aquí, leyéndolas para animarme un poco, así que inscríbete a esto del Fanfic y mándame un mensaje, podemos charlar mientras mi cerebro trabaja en la historia. Gracias por leerme y comentar. Saludos.
CAPITULO XIV. DE BESOS Y OTRAS ADICCIONES.
No acababa de entender qué diablos estaba pasando, Elsa la estaba besando, Elsa, su mejor amiga, la estaba besando. Estaba tratando de entender eso cuando escuchó su voz.
-Buena día, señorita Swan. Discúlpeme por interrumpir su impetuosa demostración de afecto pero la junta está por comenzar. No nos haga esperar. No me gusta esperar.
Ni siquiera tuvo tiempo de contestarle, Regina se había detenido tan sólo unos segundos y ahora estaba a punto de entrar al edificio. Estaba molesta, su tono era serio, Dejar de verla dos semanas no había servido de nada, en cuanto escuchó su voz las mariposas se hicieron presentes en su estomago, todo un festín.
-Esa mujer se está muriendo de celos. Me debes una, Emma.- Miraba a su amiga con una gran sonrisa. -Aunque podría darte unos consejos para mejorar tus besos. Besas terriblemente mal, rubia.-
-¿Qué diablos fue eso?- Le pegó un empujón a su amiga. De pronto todo lo que había pasado en los últimos cinco minutos le llegó a la cabeza.- ¿Por qué diablos hiciste eso? Dios mío Regina te vio besarme.- Se llevó las manos a la boca con cara de preocupación. - Y ahora tengo que verla en esa estúpida junta. Todo es tu culpa.- Se fue la preocupación y regresó el enojo. Volvió a golpear a su amiga en el hombro.
-Escúchame Emma, esa mujer se está muriendo de celos ahora mismo, no pudiste ver su cara pero yo sí y es justo porque tú y yo nos estábamos besando. No sé qué siente por esa mujer con la que se estaba besando hace unas semanas pero estoy segura de que siente algo por ti.- Cruzó los brazos y miró a su amiga con una sonrisa. -Ahora que ya sabes que no le eres para nada indiferente ¿Qué harás al respecto?- Emma estaba confundida, lo podía ver en su cara. -Me voy. Avísame cómo te fue en la junta. Te quiero. - Besó a su amiga en el cachete y se fue.
No podía creer lo que había hecho Elsa, no había tenido tiempo de nada, ella simplemente la había besado. Emma permaneció unos minutos fuera del edificio, necesitaba calmarse y pensar en todo lo que su amiga le había dicho. Definitivamente Regina se había molestado por algo pero no estaba segura de que ellas hubieran sido las causantes. Era por eso que no quería ir a esa estúpida junta, no quería ver a Regina, aún no estaba preparada para hacerlo. Ver a la morena tan solo unos segundos había acelerado un corazón que tenía dos semanas que apenas y latía, estaba enamorada de esa morena y era una tontería negarlo. Desde la junta que tuvieron, justo cuando se despedía de ella, supo que esa mujer seria su perdición. Era una mujer diferente, por su forma de pensar, por su forma de expresarse, por su forma de mirarla, le incitaba a conocerla, le intrigaba. Necesitaba un café para aguantar la reunión, iba tarde, lo sabía, pero Regina ya estaba molesta y unos minutos más no la podrían peor. Además, con suerte, Elsa tendría razón y la morena estaría celosa pensando que ellas continuaban con 'su impetuosa demostración de afecto', empezaba a creer que quizá Regina si estuviera celosa, aunque fuera solo un poco.
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Conforme se alejaba de ellas iba sintiendo que su corazón latía desbocado, apretaba el vaso de su café con demasiada fuerza, ni siquiera le había dado oportunidad de contestarle, pero, es que la verdad, no quería saber quién era esa mujer ni qué lugar tenía en la vida de Emma. Estaba temblando de coraje, hacía mucho tiempo que no perdía el control, aunque técnicamente no lo había hecho pero había estado muy cerca. Al principio pensó en seguirse de largo, no era alguien que acostumbrara externar sus sentimientos, por muy profundos que fueran, pero cuando estaban ya demasiado cerca no se pudo contener, las palabras salieron por si solas.
Entró a su oficina y empezó a dar vueltas en ella, no quería pensar pero no sabía cómo dejar de hacerlo. No podía sacar de su cabeza lo que acaban de ver y sin percatarse siquiera apretó con demasiada fuerza su café y este se derramó por todo el piso, dejándole una quemadura bastante importante en la mano. Estaba perdiendo el control de sus emociones y eso no estaba bien, por algo siempre procuraba mantenerse calmada, cuando estaba molesta actuaba sin pensar justo como lo había hecho abajo o ahora mismo en su oficina.
Llamó a Ruby y le indicó que llamara a alguien para limpiar su oficina y que le informara cuando la señorita Swan y Sidney estuvieran en la sala de juntas. Una muy asustada asistente le preguntó si se encontraba bien o necesitaba que llamara también al médico.
-Estoy bien Ruby, no te preocupes. Estaba pensando en otra cosa y cuando me di cuenta ya tenía todo el café encima. Haz lo que te dije y cierra la puerta al salir.- No estaba para dar explicaciones a nadie. No estaba de humor para nada.
Sacó un botiquín que tenía para emergencias y comenzó a untarse una pomada para quemaduras, le dolía y le dolía bastante. Desde aquella discusión que había tenido con su madre no había perdido los estribos de esa manera. En aquella ocasión su puño había ido a parar en la pared y ella había terminado con varias semanas de terapia para siquiera empezar a mover la mano de nuevo. Sus extremos siempre eran caóticos por eso cuidaba tanto no acercarse mucho a ellos. Estaba vendándose la mano cuando entró el personal de limpieza acompañado de Ruby.
-La señorita Swan acaba de llegar, señora. Sidney aún no está listo, está en una llamada de último momento. ¿Desea que haga pasar a la señorita Swan para que esperen juntas?- Por su puesto que se había dado cuenta que eso de que había sido un accidente era un cuento chino, en diez años había aprendido a conocer muy bien a su jefa. Sabía que estaba molesta, bastaba verla para darse cuenta de ello.
-No, Ruby. No quiero esperar con la señorita Swan. Haz favor de llevarla a la sala de juntas, ofrécele algo de beber. Cuando Sidney termine dile que tengo que hablar con él antes de la junta.- Sin dar más explicaciones se metió al baño de su oficina mientras terminaban de limpiar el desastre que había dejado.
¿En qué momento esa mujer se había vuelto tan importante como para hacerla perder el control? No lo sabía, pero lo que sí sabía era que no estaba dispuesta a que nadie se diera cuenta de ello. Iba a controlar lo que sentía por Emma Swan costase lo que costase.
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Estaba sentada esperando a que Ruby saliera a informarle si estaban ya listos para la junta cuando la vio salir de la oficina de Regina con cara de preocupación.
-¿Qué pasa?- Algo había pasado pero no sabía qué era, quería sonar despreocupada pero necesitaba saber si Regina estaba bien.
-Nada. Regina me ha dicho que esperes en la sala de juntas mientras Sidney y ella están disponibles para empezar. Sígueme.- Empezó a caminar por el pasillo sin siquiera esperar ala rubia. Estaba preocupada por su jefa, muy preocupada.
-Venga Ruby, dime qué pasó.- Se había levantado para seguir a la pelirroja a la sala de juntas. -¿Le pasó algo a la jefa?- Miraba a Ruby con cara de preocupación y no era buena señal.
-Se ha quemado la mano. Ha tirado su café y se ha quemado. Me ha dicho que ha sido un simple accidente pero para mí que va más allá de eso. Está muy molesta, como en sus peores momentos.- Se consideraba muy discreta, sobre todo con lo que tenía que ver con su jefa pero ella sabía que entre la rubia y Regina había algo más, no estabas segura de qué era exactamente pero no era una relación normal.
-¿Cómo más allá? ¿Quién la hizo enojar así? ¿Ella está bien? ¿Has llamado ya al doctor?- Acribillaba a la pelirroja con todas las preguntas que se le venían a la cabeza. Empezaba a preocuparse, la morena podía ser muy necia cuando de su salud se trataba, lo había aprendido en el tiempo que había pasado a su lado.
-A ver, relájate un poco. Algo le pasó, no estaba así hace un rato, pero no sé qué es. No ha querido llamar al doctor, es una necia esa mujer. Sí, está bien, o al menos cuando entré se estaba curando la mano. Y deja ya de preguntarme cosas ¿Por qué no se lo preguntas tú misma? Oh cierto, es que de pronto desapareciste de esta oficina, sin avisarle nada a nadie. Si despedirte. - Estaba molesta con la rubia, había empezado a creer que se estaban convirtiendo en amigas y así de la nada había dejado de ir, sin decir nada, desapareció.
-Perdóname Ruby. He tenido que hacerlo. Pero ha sido muy difícil para mí. Hice las cosas mal. No pienso cuando actúo, ese siempre ha sido mi problema.- Miraba a la pelirroja a los ojos. Esa es la mejor forma de transmitir no solo palabras sino sentimientos. -No pensé que te importara mi ausencia, no pensé que nadie notara mi ausencia.- Esa respuesta iba con toda la intención de que soltara información de Regina, no le gustaba portarse así pero necesitaba saber de la morena.
-Por su puesto que todo mundo lo ha notado Emma, es difícil que pases desapercibida, déjame decirte que te mueves demasiado y estás bromeando todo el tiempo, la oficina es diferente cuando estás aquí. Inclusive Regina lo ha notado. Ella quizá crea que yo no me doy cuenta, no me ha hecho ningún comentario al respecto, pero ha notado que no le llevas mas su café y que no estás por aquí para molestarla junto con la señora Nolan. Se ha vuelto más taciturna desde entonces, habla menos, convive menos, casi no sale de la oficina, aún cuando la señora Nolan se la pasa con ella en todos los tiempos libres que tienen.- Miró su reloj y se apresuró a la puerta. -Me voy, creo que de nuevo estoy hablando de más. Qué bueno que estás de regreso Emma, aunque sólo sea por un día.- Le sonrió a la rubia y salió del despecho.
Emma se quedó meditando todo lo que le había dicho Ruby. Le costaba trabajo creer que Regina la extrañara, era eso lo que había querido decir la pelirroja con todo lo que le había dicho. Su plan hasta antes de llegar a la editorial era mantenerse al margen, ir a exponer los avances de su obra y marcharse, no quería tener relación alguna con Regina pero el beso de Elsa y sus palabras y ahora lo que le había dicho Ruby lo había cambiado todo. La duda la estaba matando. Regina había tratado de acercarse, se disculpó y ella simplemente la había ignorado, no le dio oportunidad de explicarse, aunque tampoco ella había insistido demasiado. En su momento le pareció lo correcto pero ahora no estaba tan segura. Regina siempre había sido alguien diferente. Necesitaba hablar con ella.
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Le dolía. Le dolía mucho. Perder el control siempre le traía consecuencias, dolorosas consecuencias. No quería pensar en todo lo que estaba sintiendo, no era el lugar ni el momento, tenia una junta con ella en unos minutos y necesitaba tener la mente clara. Se tocaba inconscientemente la mano lastimada, necesitaba controlarse, controlar los sentimientos que la tenían así. Tocaron la puerta y Sidney apareció tras ella.
-Regina, Emma nos está esperando.-
-Lo sé. Ya vamos muy tarde. Pero antes de empezar la reunión me gustaría pedirte que no le comentes a la señorita Swan lo involucrada que he estado en su manuscrito, ni que se que todas las recomendaciones que le has dado en realidad te las he dicho yo, quiero que parezca vienen de ti, como hasta ahora.- No le gustaba la cara que le estaba dando su editor pero no le interesaba dar explicaciones del porqué de sus acciones. -Ni una palabra, Sidney.- No era una amenaza pero sí que lo era.
-Por supuesto, Regina. Como tú prefieras. ¿Nos vamos?- Nunca le había pedido na sola explicación a su jefa. Siempre actuaba de una manera que terminaba sorprendiéndolo pero no le interesaban sis motivos.
-Perfecto. Adelántate. Voy en un segundo.- Fue al baño y se retocó el maquillaje. Ya estaba más tranquila. Esto no tendía porque alargarse más de media hora. Tenía que aguantar media hora y podría irse a casa. Podía tomarse el día. Respiró profundo. Media hora, pensó.
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Estaba nerviosa, se suponía que Regina tenía que estar ya en la reunión. Estaba preocupada por ella. Llevaba ya diez minutos hablando con Sidney cuando entró. Por primera vez desde que la conoció no fue su forma de caminar o lo que llevaba puesto lo que robó su atención, su mano era lo único que le interesaba. La llevaba vendada, se le notaba molesta, adolorida. No sabía cómo había pasado de estar enojada a preocupada. Era una necia esa mujer.
-Buena tarde. Disculpen la tardanza.- La mano le estaba molestando de verdad. Conforme pasaba el tiempo peor se sentía. Había decidido no hacer contacto visual con Emma. Se había vuelto completamente transparente para ella y aún no encontraba la forma de corregir eso. -No tengo mucho tiempo así que empecemos. ¿Cuáles son los avances que tiene para nosotros señorita Swan? Según el programa que tengo y del cual se le informó cuando firmó el contrato deberíamos ya estar a punto de finalizar con la corrección de estilo, pero según me informa Sidney, nos hemos atrasado porque no está usted de acuerdo con los cambios que se le propusieron. Me podría explicar ¿Cuál es el problema?
-¿Qué te pasó en la mano?- La había escuchado, por su puesto que lo había hecho, pero no le interesaba nada de lo que le había dicho sólo le importaba cómo estaba su mano, saber que estaba bien. No le importaba que Sidney las mirara cómo si no entendiera nada.
-Swan.- No la miraba pero sin duda su voz sonaba a amenaza. Quería que dejara de preguntar tonterías y se concentrara en lo que le tenía que decir.
-Contesta. ¿Qué te paso en la mano?- Podían estar el tiempo que quisiera así. Siempre conseguía lo que quería y esta no seria la excepción.
-Sidney, danos un minuto por favor.- Odiaba dar espectáculos frente a la gente y estaba segura de que en eso se convertiría la reunión si no hablaba primero con Emma. Le empezaba a doler la cabeza,. Esperó a que Sidney hubiera abandonado la sala y contestó. -Nada, Swan, no me pasó nada. No haga un espectáculo de esto por favor.- No la miraba, no quería-.
-¿Qué-te-pasó-en-la-mano?- ¿Por qué no la miraba? La estaba evadiendo. Estaba perdiendo la paciencia. Era tan displicente con su salud. No comía a sus horas. No dormía lo que tenia que dormir. Y ella que no podía dejar de preocuparse. Estúpida Emma. Estúpida.
-¡Me quemé!, ¡Me quemé!- Le gritó a la rubia mientras se levantaba y comenzaba a masajearse la sien. Era una necia, era la persona más necia que había conocido en toda su vida. -Ahora por favor deje de preguntarme tonterías. No tengo mucho tiempo y necesito acabar con esta reunión cuanto antes-.
-Déjame ver.- Hizo el amago de acercarse a la morena pero esta rápidamente se alejó de ella.
-Ahora resulta que también eres médico.- Lo dijo con un tono despectivo que únicamente utilizaba cuando quería alejar a las personas. Seguía sin mirarla. Sentía que la mirada de la rubia la estaba taladrando.
-Pues médico no soy pero sí tengo varios cursos en primero auxilios.- El tono de la morena le había molestado. Parecía que estaba haciendo menos su profesión. Pero no iba a quedarse así. La extrañaba tanto. -Mírame.- Se acercó lentamente a la morena. -Mírame Regina, por favor.- Le buscaba los ojos a la morena pero esta se negaba a mirarla.
-No es nada, Swan.- El tono de su voz bajó. Quería que se fuera o quería irse ella de ahí. -Sólo fue un estúpido accidente. Pensaba en otra cosa y cuando me di cuenta tenía el café encima.- Emma estaba a un palmo de ella. Se había ido acercando. Le tomó de la mano que no estaba lastimada y la llevó a la silla.
-Siéntate y por primera vez hazme caso sin discutir, por favor.- Esa fue la frase que hizo que Regina la mirara. Sintió como su corazón palpitaba desbocado. -Eres preciosa, inclusive así de enojada como estás.- Regina bajó la mirada, algo pensaba, moría por saber en qué. Tomó la otra mano y comenzó a quitarle la venda. -La que debería estar molesta soy yo y mírame. Soy patética. No tengo remedio.- Lo dijo en un tono bajo, era un comentario para ella más que para la morena.
-¡Suéltame!- Tiró de su mano con fuerza lo que la hizo lastimarse un poco. La había escuchado perfectamente y se había puesto completamente a la defensiva. -¿Molesta? ¿Usted? ¿Por qué demonios tendría que estarlo?- Había vuelto toda la rabia que sentía desde que había visto al rubia besarse con esa mujer. Estaba celosa y así son los celos, absurdos.
-¿Qué diablos te pasa, Regina? Estoy intentando ayudarte, por Dios.- Se había levantado y comenzaba a dar vueltas por la sala, mientras señalaba a Regina -¿Qué es lo que te tiene tan molesta? ¡Eh! ¿Es lo que viste ella abajo? ¿Estás celosa? ¿Es eso?- Desde el momento que las palabras salieron de su boca supo que había sido un error. La cara de Regina había cambiado. si antes estaba molesta ahora estaba fúrica.
-No se confunda, señorita Swan, no se confunda.- Su tono de voz era tranquilo. Peligrosamente tranquilo. Decía esto mientras se acercaba a Emma. -Ni mucho menos se tome atribuciones que no le corresponden. Estoy bien y no necesito de su ayuda.- Estaban cara a cara. Emma estaba dolida, su rostro lo decía todo. Regina por otro lado estaba que reventaba del coraje.- Lo único que necesito de usted es que se ponga a trabajar y saque ese maldito libro cuanto antes. Usted y yo no somos nada. Nunca hemos sido nada.- Todo era mentira, pero eso sólo lo sabía ella. Era buena lastimando sobre todo cuando se había sentido herida por esa persona.
-Eso me quedó claro cuando te vi besarte con alguien más.- Sentía un nudo en la garganta pero puso todo su esfuerzo en que no se notara. Tenía cosas que decir y quería que Regina las escuchara bien claro. -No te preocupes Regina, que no vuelve a pasar. Aquí la única estúpida que pensó que esto - las señaló a ambas mientras hablaba- significaba algo más fui yo.- Esto último lo dijo con la voz un poco quebrada. Se giró y se fue.
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Es lo mejor, pensó. Eran las seis de la tarde cuando decidió que ya no podía trabajar más, el dolor de cabeza no se le había quitado desde la discusión que había tenido con Emma y la mano no la dejaba tranquila. Le molestaba dar de que hablar a sus empleados y sin lugar a dudas Sidney había comentado algo de lo ocurrido porque todos se alejaban de su camino en cuanto la veían. Lo había intentado arreglar diciendo que Emma había tenido una emergencia y por eso había salido de esa forma de la editorial. Evidentemente no le había creído nada y ahora todo el mundo chismeaba sobre qué había ocurrido con Regina y su nueva escritora.
Se había despedido de Ruby y le había pedido que no la molestara. Iba ya camino a su casa. Necesitaba un trago. La mano le dolía y el corazón también. Necesitaba pomada para uno y alcohol para el otro.
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Salió tan intempestivamente que olvidó su bolsa. No quería volver a la editorial si Regina aún estaba ahí así que le marcó a Ruby para pedirle le avisara cuando la morena hubiera salido. Había pensado todo el rato en lo que había pasado con la morena, ¿En qué momento las cosas se habían descontrolado de esa forma?, la había presionado, lo sabía, pero Regina podía ser tan altanera a veces. Estaba pensando en todo lo que le había dicho, aunque en su momento las palabras la lastimaron estaba segura de que no eran ciertas. Primero que nada estaba su súper poder que le decía que la morena mentía, y ella le creí, aún cuando todo mundo dudara de su existencia y se burlara de él, ella le tenia mucha fe. Segundo, no podía creer que todo lo que había pasado entre ellas fuera inventado, ella había convivido con la morena y había aprendido a leerla, no podía ser todo una mentira, no se lo podía haber imaginado. Tercero, estaban los celos que aunque Regina los hubiera negado rotundamente empezaban a tomar forma para ella, sino por qué la molestia tan intempestiva contra ella.
Pensaba en todo aquello cuando el elevador se detuvo y ella salió. Estaba todo en silencio, no veía a Ruby cerca. Pensó en ir directamente a la sala de juntas donde había dejado sus cosas y así no molestar a nadie, justo cuando estaba a punto de entrar pudo escuchar que alguien estaba hablando de ella.
-Te estoy diciendo que Emma salió muy molesta de aquí.- Era Sidney quien hablaba. -Hay algo raro entre ellas dos. Primero Regina me pide que no le diga a Emma que lleva prácticamente dos semanas presionándome con todas las ideas que tiene del libro, que prefiere que yo me quede con el crédito de todos los avances que hemos conseguido. Segundo, ella cree que no me entero pero diariamente me pregunta como va todo, siempre está hablando de ella y de todos los planes que tiene para la secuela del libro. Tercero la forma en que Emma se dirige a ella es de mucha confianza como si algo hubiera entre ellas.- Ese tipo comenzaba a caerle mal. Era un chismoso.
-No te metas en lo que no te importa, Sidney. Ya te dije que yo no sé de qué hablas y más te vale que no estés regando ese tipo de rumores por ahí porque si llegan a oídos de la señora Mills segura estoy que terminaras en la calle.- Esa era Ruby, se escuchaba molesta. Había puesto en su lugar a Sidney. Cada día le caía mejor esa pelirroja.
Emma regresó lentamente y procurando no hacer ruido a la recepción y espero a Ruby. Cuando esta la vio le entregó sus cosas, que ya tenía listas. Emma sin decir más que un simple 'gracias' salió de ahí, tenía que ver a Regina. Esa morena le iba a tener que explicar varias cosas.
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Iba ya por su tercer whisky cuando el timbre sonó. Siempre tomaba whisky cuando la pena era profunda. Se levantó con cierta molestia. ¿Quién demonios la molestaba a esa hora? Abrió la puerta con desgana y de pronto la vio.
-¿Swan? ¿Qué estás haciendo aquí?- Jamás pensó que después de todo lo que le dijo la rubia se presentara en su casa. Pensó que había sido lo suficientemente clara con ella.
-¿Por qué no me dijiste que habías mantenido tu promesa?- Había tenido veinte minutos para pensar muchas cosas mientras se dirigía a la casa de Regina. Cada vez estaba más segura de que la morena sentía algo por ella y no se iba a mover de su casa hasta que lo admitiera.
-¿Qué? ¿De qué hablas?- No tenía idea de a qué diablos se refería la rubia.
-¿Por qué no me dijiste que todo este tiempo has estado el pendiente de mi libro a través de Sidney? ¿Por qué no me dijiste que todas las ideas han sido tuyas? ¿Por qué no te acercaste a mi, Regina?- Miraba a la morena a los ojos y pudo ver perfectamente miedo en ellos. La había descubierto.
-A ver, Swan. El libro es bueno y es normal que me involucre en él. Las ideas son compartidas, las platicamos con Sidney y decidimos entre los dos. No me interesa acércame a ti, Swan. Eres una escritora más en mi editorial, no tengo por qué tener un trato especial para ti.- Estaba recargada en el marco de la puerta. Podía percatarse que Emma no estaba creyendo absolutamente nada.
-Mentira, Regina. Te olvidas de mi súper poder.- La miraba tranquila, quería disfrutar ese momento. Se iba a encargar de que Regina le dijera la verdad y sabia que había que tener paciencia para ello.
-Otra vez esa tontería del súper poder, por Dios Swan, dejémonos de tonterías.- Cruzó los brazos y la miró. Estaba intentando quitarle esa arrogancia que la rubia emanaba, como si tuviera todo resuelto ya. La había visto una vez así y habían terminado besándose justo en ese porche, tenía que pararla cuanto antes.
-No es ninguna tontería, Regina, sólo que lo tenia abandonado después de que te vi besándote con esa mujer, me nubló el juicio. Estaba demasiado triste para pensar las cosas. Pero ya está de vuelta, ya estoy de vuelta.- Le sonreía. Qué bella era esa mujer. Le encantaba.
-Pues la tristeza no le duro tanto porque según parece ya tiene suplente.- Intentó lo más que pudo aguantar la frase. No quería demostrar que le había dolido lo que había visto por la mañana.
-Elsa es solo una amiga, Regina. Es difícil de explicar y de entender ahora pero es solo mi mejor amiga.- La morena estaba celosa. Le debía una a su amiga. Una muy grande.
-¿Procura siempre besar a sus mejores amigas, Swan?- Las palabras salían solas. El alcohol no estaba ayudando en nada.
-No, Regina. Sólo beso a las mujeres en las que estoy interesada y desde que te conocí eres la única en esa lista, promesa.- Levanto la mano y se la llevó al corazón. Si había necesidad de decirlo mil veces, lo haría. -¿Tú? ¿Procuras siempre besar a amigas que no has visto en mucho tiempo y de pronto aparecen en tu vida?- Dijo esto último con tono de reproche.
-Ese beso también tiene una difícil explicación.- Empezaba a ceder. Ese efecto tenia Emma en ella desde que la había conocido.
-Te creo.- No sabía por qué pero le creía. O tal vez quería hacerlo. -Déjame demostrarte que eres la única mujer que me interesa.- Se acercó a ella. Regina no se movía. Simplemente la miraba.
-Eres buena con las palabras, Swan.- Había empezado a mirar sus labios. La tenía demasiado cerca y sus ideas comenzaban a nublarse.
-Y te juro que soy mejor con los labios.-
Se acercó a ella lentamente, dandole oportunidad de rechazarla. La besó. Empezó a hacerlo lentamente, como si se estuvieran conociendo por primera vez, intentó contener todo el deseo que sentía por Regina, intentó llevarlo poco a poco pero sus labios eran tan suaves y su cicatriz tan apetecible que su lengua no tardó en hacerse presente, comenzó a pedir permiso para profundizar. Empezaba a sentir la respiración agitada de la morena, podía sentir el calor que su cuerpo emanaba, colocó su mano en el cuello y la atrajo hacia ella, necesitaba más. Se dejó llevar por la rubia que llevaba la batuta del beso, empezó a jugar con su lengua, a dar pequeños mordiscos en los labios de la rubia. Fue en ese momento cuando la rubio perdió el poco control que le quedaba.
...Continuará...
Espero sus comentarios,
Saludos,
