Hola.
Ya les traje nuevo capítulo. No había tenido oportunidad de escribir pero esta semana estoy de vacaciones así que les dejo este y seguramente el fin tendrán nueva actualización. Muchas gracias por sus comentarios, ayudan muchísimo para que uno se decida a volver a escribir algo, así que muchas gracias por hacerlo. Espero lo disfruten mucho y no duden en dejarme sus opiniones y sus sugerencias.
Muchas gracias a todas las que me leen, a las viejas y a las nuevas. A las que comentan y a las que no. Gracias totales.
kykyo-chan: Aquí tienes la continuación. Gracias por seguirme leyendo y por seguirme comentando. Saludos.
Julianny : Lo mejor de todo tu comentario fue 'Le seguiría la corriente hasta que se amanse' jajaja morí de la risa. Tienes razón, esa mujer es hermosa en letras mayusculas. No estoy segura de que fuera la mejor forma pero si que les ayudó el hecho que Elsa metiera su cuchara. Muchas gracias por leerme y por comentarme y seguir al pendiente. Espero seguir leyendote. Saludos.
Ana: Me da mucho gusto que te haya gustado y me gusta que te quedes con ganas de seguir leyendo, eso me asegura que no me abandonas y te darás una vuelta por aquí de vez en cuando. Muchas gracias por lo que escribiste, ojalá escriba la mitad de bien de lo que dices, ustedes también me hacen falta por eso me puse de nuevo en esto. Mucha gracias por seguir por aquí y comentarme. Saludos.
15marday: Creo que los sentimientos de Regina siempre son muy intensos y muchas veces no encuentra la forma correcto de sacarlos, por eso la quemada ja. Ojalá todos pensáramos así, buscaremos la causa de nuestra tristeza y decidiéramos arreglarlo o si no se puede terminarlo pero hacer algo. Muchas gracias por tus comentarios, espero disfrutes el siguiente y espero seguirte leyendo por acá. Saludos.
ohparrillabae2 No fue pronto pero ya actualicé. Saludos y gracias por comentarme y leerme.
evazqueenLas mujeres somos complicadas por nacimiento. Las que no seguro que están en peligro de extensión. Muchas gracias a ti por leerme y por comentarme. Espero te guste el siguiente. Saludos.
mills1Tienes razón son muy necias las dos, pero mucho más Regina. Elsa está loca y no mide las consecuencias, habrá que ver cómo reacciona Regina cuando la conozca. Ingrid v aa seguir por ahí dando lata. Muchas gracias por seguir por aquí. Me da mucho gusto que la disfrutes y que me comentes. Saludos.
Guest : ¡No mueras! y mejor lee el siguiente. Espero lo disfrutes. Gracias por comentarme. Saludos.
ElaQueen: ¿Has leido el libro? Es bueno de verdad. No sé si sea difícil de entender pero de verdad intento hacerme el tiempo, muchas gracias por intentarlo. Muchas gracias por leerme y por comentarme. Déjame decirte que empecé a leerte y me gusta mucho cómo escribes. No dejes de leerme pero si hazte un tiempo de actualizar que me dejaste intrigada con el último capítulo. Sigue dándome tu opinión por favor. Saludos.
Jajajaja ahora si me hiciste reír. Le terminas la amistad ¿A quién? ¿Siendo Regina? Interesante. Saludos.
sjl : Muchas gracias espero disfrutes el que sigue. Déjame tus comentarios y sugerencias y te agradezco mucho que por aquí seas. Saludos.
LyzzEQ No pude actualizar pronto pero ya esta aquí el nuevo. Espero valga la pena la espera. Elsa está loca, hay que ver qué opina Regina al respecto y cuál será su actitud con ella. Gracias por comentar y seguir por aquí. Espero sigas dándome tu opinión. Saludos.
Guest : ¿La historia o yo? jaja ahora ni aplica. Muchas gracias. Espero disfrutes el siguiente. Saludos y gracias por comentarme.
Guest: ¿Cuál fue la gracia? que yo ni me entero. Sí que es particular y agradable, muy. Sí eres, muy, dices poco, muy poco a veces. Qué rico el calor, qué bonito el frío, pero qué horrible la lluvia (acabo de llegar a casa empapada por la misma, nunca he sido su fan y en este preciso momento la odio), ¿Otro día es hoy? Interesante, yo sigo en el café. Qué lastima, la casa de Hogwarts dice tanto de uno. La vida es así, no puede uno siempre ser luz, lo importante es estar cerca de alguien que sea luz cuando eres obscuridad y viceversa y al revés ja, alguien que se ponga el abrigo y las botas para buscarte cuando estás perdido pero más importante que vuelva contigo de la mano. Amor verdadero ¿Existe? Todos los buenos besos son adictivos, pero los besos después de extrañar mucho, sí que son especiales.
Pd. Ahora entiendo lo del ukulele. ¡Ya ves! nada te cuesta soltar un poquito. Estoy escuchándole desde entonces.
Pd2. Gracias a ti por leer y comentar y por todo. De nuevo.
Guest : Ya actualicé. Muchas gracias por seguir por aquí, por comentarme. por todo. Saludos.
farrea norieli: Ya publiqué dos pero es que no encontraba tu comentario. Le atinaste que se iban a reencontrar con la ayuda de sus respectivas amigas. Espero disfrutes este nuevo. Gracias por leerme y comentarme, no dudes en seguir haciéndolo. Saludos.
CAPITULO XV. So worth loving.
Desde que había rosado los labios de Regina había dejado de pensar con claridad, ese efecto tenía la morena en ella, se declaraba adicta a sus labios, a sus besos. No sabía cuánto tiempo llevaban ya besándose en la puerta de su casa, Regina había intentado varias veces separarse, pero ella la tenía aprisionada contra el marco de la puerta y se rehusaba a dejarla ir. Nunca se había sentido así, tan fuera de control, lo que esa mujer le hacia sentir era intenso, no sólo en eran las mariposas que acamparon en su estómago desde que la conoció, todo su cuerpo reaccionaba cuando la tenía cerca, sentía latir intensamente su corazón, su respiración acelerarse, esa electricidad que le recorría el cuerpo cuando la tocaba.
-Swan.- Un beso. -Swan.- Otro beso. -Era la cuarta vez que intentaba separarse de la rubia. Le estaba costando. Le estaba costando muchísimo. -Emma, por favor.- Estaba cerca de perder el control. Tenía que alejarse de ella para poder pensar. -Esto no está bien, nada bien. Tenemos que hablar, Swan.- Entró en la casa limpiándose los labios. Tenía el corazón acelerado y podía sentir perfectamente el calor en sus mejillas.
-Pero es más divertido lo que estábamos haciendo.- Entró detrás de la morena. Qué enamorada estaba. Era capaz de muchas cosas por ella. La sonrisa no le cabe en la cara, estaba segura de que Regina también sentía cosas por ella, sus besos se lo decían.
-¿Ya va a empezar, Swan?- Se acercó a la barra y tomó su whisky. -Podemos hablar como dos adultos por favor. Sin tanta tontería.- La molestaba la confianza que tenía Emma, le molestaban esos comentarios porque parecía que estaba muy segura de que ella aceptaría.
-Es que no son tonterías, yo siempre te he dicho la verdad. ¿Quieres más?. Perfecto.- Se cruzó de brazos y miró a los ojos a la preciosa morena que tenía enfrente y que la miraba desafiante. ¡Qué complicada era esa mujer! -Me encantas, Regina. Me fascinas. Y no hablo solo de tu físico.- Recorrió el cuerpo de Regina y cerró los ojos buscando el autocontrol que de nuevo se le estaba escapando. -Eres preciosa.- Susurró. Abrió los ojos mientras negaba con la cabeza. -Hablo de tu forma de pensar, eres muy inteligente, me gusta como defiendes lo que piensas contra quien sea, la determinación que tienes de conseguir lo que quieres, me encanta la confianza que irradias, lo que has construido en la editorial, me desarma como te muerdes el labio cuando intentas descifrar si lo que te dicen los demás es verdad. No te estoy mintiendo, nunca lo he hecho y nunca lo haría. Estoy cansada de intentar alejarme de ti, no ha funcionado para nada, no puedo sacarte de mi cabeza desde que te conocí.- Estaba a escaso metro y medio de la morena, no quería acercarse más porque quería que eso que le había dicho a Regina le quedara bien claro. -¿Y sabes algo, Regina? Estoy segura que sabes el efecto que tienes en mí. Sabes lo que me provocas.
-Tiene dos semanas que no sabía nada de usted. Entiendo perfectamente que estaba molesta.- Dijo esto al ver la cara que ponía Emma. -Pero me disculpé y aún así no supe nada.- No quería pensar en todo lo que le había dicho la rubia. Quería la verdad pero ella siempre la sorprendía con sus repuestas.
-Estabas besándote con alguien más, Regina. Ya sé que no éramos nada. Ya sé que no somos nada. Me lo dejaste muy claro en la mañana.- Cerró los ojos al recordar todo lo que le había dicho la morena ese día. -Pero había algo entre nosotros, el tiempo que compartimos mientras estábamos en la editorial, había algo entre nosotros, algo especial. No lo imaginé y no era solo de mi parte, éramos la dos.- Había dado un paso hacia a la morena. -Y después te vi besarte con alguien más y me dolió, me dolió mucho. Decidí que me alejaría de ti y de todo porque a lo mejor tu buscabas algo para un rato y yo regularmente es todo lo que busco, mujeres para un buen rato, pero contigo no podría estar solo un rato, no porque no quiera, Dios sabe lo mucho que quiero estar contigo, sino porque no me podría alejar después. Lo supe desde que te conocí, si me llego a involucrar contigo no me voy a poder alejar de ti.- Ya no miraba a la morena, ahora llevaba las manos en los bolsillos y miraba el suelo. Estaba avergonzada de confesar sus sentimientos.
-Por eso era la disculpa,. Swan, quería hablar con usted y aclarar las cosas.- Por supuesto que no se había imaginado nada, por supuesto que habían sido las dos las que coqueteaban. Cómo explicarle que lo que sentía era un miedo que la paralizaba, miedo a todo lo que sentía cuando estaba cerca, miedo a lo que podría pasar si se marchaba. -Además ya tiene con quien sí pasar el rato, o lo que sea que haga con esa mejor amiga suya.- Dijo esto con un tono de voz muy distinto a todo lo demás. Cruzó los brazos y comenzó a mirar sus zapatos. No quería ver la cara de Emma, evidentemente estaba celosa y hasta un ciego podía darse cuenta de que le estaba reclamando. Regina estaba celosa y le estaba reclamando a la rubia.
-¿Siempre eres así? preguntas una cosa, te contestan, esquivas la respuesta y preguntas algo más.- Su corazón estaba acelerado, parecía que por fin le estaba sacando algo a Regina, por lo menos estaba celosa, eso era algo.- Es mi amiga, Regina. Es sólo eso. Desde que pasó lo del beso ha sido difícil para mí, Elsa es mi mejor amiga y ha estado a mi lado, sabe todo lo que siento por ti y solo me besó para darte celos. Quería ayudarme. - Sintió la mirada de Regina en ella, pudo ver la molestia en sus ojos.- Ey, Ey, que no fue mi idea, ella hizo todo, ni siquiera me lo preguntó, solo te vio venir y lo hizo. Hace las cosas sin pensar, en eso nos parecemos un poco. Esta loca, pero es inofensiva.-
-Pues vaya confiancitas la de su amiga, Swan. -La miraba con la ceja levantada y la molestia reflejada en el rostro. -No estoy segura de entender muy bien qué le impulsó a hacer semejante tontería sin su autorización, pero supongo que las personas inmaduras tienen también derecho a hacer estupideces.- Dio un gran trago a su whisky, le molestaba mucho recordar la escena y ahora que sabía que todo había sido una mentira, le molestaba mucho más.
-¿No me vas a contestar nada a todo lo que te he dicho? Además deja ya de morderte el labio, te estoy diciendo la verdad, lo prometo. Además me estoy esforzando de verdad en controlarme y terminar esta conversación sin besos de por medio, ayudarme por favor, pon de tu parte.- No quería acercarse, necesitaba que Regina le dijera qué pensaba de todo lo que le había dicho.
-No estoy hecha para las relaciones, Swan. No soy buena en ellas, por eso no las tengo jamás.- Ella también se moría por besarla, pero Emma tenia razón tenían que terminar de explicarse. Miraba al suelo mientras decía esto. -Te voy a terminar lastimando, no quiero romperte, Swan.- No era mentira, tenía miedo de lastimarla. Lo que no le dijo era el miedo que tenía de salir lastimada. Estar en una relación donde se puede controlar que tan involucrado estás es más fácil que una donde no tienes el control de nada.
-La cuestión es, Regina, que ya estoy rota. No te estoy pidiendo una relación, sólo quiero conocerte y que me conozcas, a lo mejor no me gustas nada y me voy para no molestarte más.- Sonrió. Cuando más nerviosa estaba le daba por hacer bromas tontas. -Déjame ser yo quien decida si quiero salir un poco más rota de esto.-
-Te vas a quemar, Swan, no digas que no te lo advertí.- Estaba recargada en la barra y Emma se estaba acercando lentamente a ella. Faltaba explicar lo que había pasado con Ingrid, tenía miedo de lo que pudiera pensar Emma, le importaba demasiado la rubia. Sus sentimientos por Ingrid no era una mentira, le tenía mucho cariño y sin lugar a dudas tenerla cerca la confundía. -Estoy llena de espinas. Te voy a lastimar.- Había roto tantos corazones ya, nunca le había importado nada, ella siempre había puesto las bases en sus relaciones, no engañaba a nadie, hablaba con la verdad y esta vez no sería diferente. Emma estaba a un palmo de ella, de sus labios. Se lo dijo, se lo dijo sin pensar. -Se llama Ingrid.- Emma se detuvo en ese instante y retrocedió. Era imposible adivinar lo que estaba pensando. -Es mi ex. Terminamos hace tiempo y justo cuando salimos nos volvimos a reencontrar.-
-¿Estás enamorada?- La pregunta salió sin pensarlo. Quería saberlo. Había puesto distancia entre ellas. Quería saber quién era la rubia y qué significaba para la morena.
-No.- No tuvo que pensar la respuesta, estaba segura de que no lo estaba. Pero podía ver la duda en la mirada de la rubia.
-¿Estás segura?- Emma miró sus zapatos. y nuevamente metió sus manos en los bolsillos. No quería verse así de patética pero le daba miedo la respuesta.
-Emma.- La rubia no levantaba la mirada. -Emma mírame, por favor.- La rubia la miró y se perdió en el verde de sus ojos. -No acostumbro dar explicaciones de mi vida, nunca, a nadie, pero te las voy a dar. No me conoces y sé que a lo mejor por lo que pasó no soy digna de tu confianza, pero a mi tampoco me gustan las mentiras, no acostumbro decirlas, me gusta decir las cosas como son y que me las digan de igual forma. No estoy enamorada de Ingrid, no estoy segura de haberlo estado en algún momento. Pero es una persona importante, la quiero, la quiero mucho y paso buenos momentos a su lado. La lastimé mucho en su momento y no quiero hacerlo de nuevo.
-¿Por qué la besaste, entonces?- No estaba entendiendo a la morena. -¿Cómo puedes estar con alguien y no estar enamorada?- Muchas preguntas revoloteaban en su cabeza, además de esos celos que ahora menos que nunca la iba a dejar tranquila.
-Yo no la besé, Swan, ella lo hizo.- La mirada de Emma era tan transparente que pudo ver el coraje que se estaba guardando.- No me mires así, es la verdad, estaba tratando de entender qué diablos estaba pensando cuando apareciste tú, entonces el beso pasó a segundo termino. No te voy a mentir, estábamos saliendo regularmente, desde que nos encontramos en el restaurante hablamos, no siempre pero seguido. Te repito que paso buenos ratos a su lado, no solamente era mi pareja, ella es mi amiga, he hecho negocios con ella, fue alguien importante en mi vida, es la única relación que he tenido desde la universidad. Lo nuestro terminó por mí, la estaba lastimando demasiado y no quería hacerlo más, no se lo merecía.
-Muy bien, ya me explicaste que sientes por esa mujer, ahora dime Regina, ¿Qué sientes por mí?- Estaba molesta por la forma en que la morena se refería a ella. Estaba celosa, muy celosa. Necesitaba saber que no se estaba imaginando las cosas y que había algo también entre ellas, una complicidad, algo.
-No lo sé.- Estaba intentando definir qué era lo que Emma le hacia sentir cuando la rubia habló.
-Perfecto. Puedes definir perfectamente qué sientes por Ingrid y por mí no te sale nada. Entonces, ¿Qué diablos hago aquí?- Se dio media vuelta y se dirigió hacia la puerta. Estaba muy molesta.
-¡Emma!- Salió tras la rubia. -¡Emma!- Le tomó del brazo con la mano lastimada. -Ahh, ¡maldita sea!- Se tomó la mano mientras seguía maldiciendo por lo bajo.
-¿Estás bien?- La molestia fue sustituida por la preocupación. -¿Qué te estas poniendo en la quemadura?- Dijo esto mientras sentaba a la morena e uno de los bancos que tenía en la barra y se acercó al refrigerador.
-Nada. No he tenido tiempo, no tengo mucho que llegué de la oficina.- Hacía mucho que alguien no se preocupaba así por ella. Ingrid, Kat, Ruby, las pedía contar con una mano.
-¿Eres siempre tan descuidada contigo, Regina?- Era una pregunta de la que no esperaba respuesta. Sacó dos papas del refrigerador. -¿Un cuchillo?- Miró a Regina en espera de la respuesta a lo que la morena solo señaló una gaveta. La rubia no dijo nada más, sacó el cuchillo, rebanó la papa y se sentó frente a la morena. Le tomó la mano y comenzó a retirar la venda que llevaba. Con una servilleta limpió lo que quedaba de la pomada y le puso las rodajas en la mano. Había aprendido muchas cosas en los cursos que tomaba en la policía, ese era uno de ellos. -Te sentirás mejor.
-No tienes por qué hacer esto.- Se miró la mano. Estaba sorprendida de la actitud de la rubia.
-Ya sé, me dices que no sabes qué sientes por mí y a cambio yo me pongo a cuidarte la quemadura. Soy bastante tonta a veces. Quiero hacerlo, Regina, no me cuesta nada- Qué no haría yo por ti, pensó.
-No te das cuenta que no puedo definir qué diablos siento por ti porque nunca antes lo había sentido- Dijo esto sin pensar. La frase terminó siendo un susurro.
-¿Cómo sabes que no era amor lo que sentías o sientes por ella?- Le sorprendió lo que la morena le dijo. Las barreras que Regina ponía eran altas. Tratar de llegar a ella era como tratar de cruzar un laberinto, cuando sentías que estabas cerca de la salida aparecía un callejón.
-Porque siempre estuvo primero mi trabajo, había otras cosas siempre antes que ella. No era mi prioridad, nunca lo fue, yo lo sabia y ella también. La quería y la quiero pero no lo suficiente, no como ella lo necesita. Ella nunca me pidió nada pero no era justo, no se lo merecía. -Las rodajas le estaban aliviando el dolor. Respiró profundo y miró a la rubia- Escúchame, Emma. No estoy segura de qué siento por ti, nunca me había sentido de esta forma, pero no estabas imaginándote nada, estaba coqueteando contigo, desde el principio, esto ha sido diferente desde un principio. Pero no te voy a mentir, lo más seguro es que termines lastimada de esto. No soy buena cuando de querer se trata.
-Ese es problema mío no tuyo. Así que no pasa nada.- Miraba a la morena, con esos ojos negros que tanto callaban, con sus orejas rojas por el alcohol y esos labios que ahora, después de tanta explicación, le resultaban tan apetecibles. -No me voy a ir, Regina. Mientras tú me mires de la forma en que me miras aquí me quedo. Déjame conocerte, déjame mostrarte que soy más que buen sentido del humor y excelentes besos.- La morena soltó una carcajada, música para sus oídos. Nunca había querido tener una relación, siempre le había huido al compromiso pero desde que había estado en la editorial y había conocido mejor a Regina no podía esperar para tener algo con ella, quería todo el paquete, todo lo que incluía estar con alguien.
-Increíble, es usted increíble, señorita Swan.- Qué iba a hacer con ella. Cómo no dejarse llevar cuando la sorprendía de tantas formas. -¿Qué vamos a hacer con esa arrogancia que se carga, señorita Swan?- Intentaba sonar molesta o al menos algo sería ante el comentario de la rubia, pero no lo conseguía.
-Pues se me ocurren varias cosas.- Su voz cambió y su mirada también. Llevaba buen rato ideando la forma de volver a besar a la morena.
-¿Estás segura de tener tanta suerte, Swan?- Cruzó las piernas y se acomodó en el banco. Era una invitación quien conociera a Regina sabría que esa frase había sido una invitación. No era alguien que se dejara intimidar tan fácil y con Emma siempre había sido una cuestión de no dejar que tomara el mando, aunque casi siempre perdiera antes las ocurrencias de la rubia.
-Estoy soñándolo.- Se acercó y de nuevo se perdió en los labios de la morena. Era verdad, estaba deseando tener la suerte de ser parte de la vida de Regina, de poder besarla todos los días, de tomarla de la mano y sentir esa electricidad a cada momento, no iba a alejarse de ella, iba a conseguir que se enamorara y que se sintiera exactamente con ella se sentía.
Estaba completamente perdida en Emma, en la forma en que la rubia la iba llevando, su lengua acariciaba de vez en cuando sus labios, su cicatriz, en como sus manos comenzaban a rozar sus piernas, a tocar su espalda. Estaba sosteniendo la situación bastante bien hasta que la rubia decidió que se había cansado de besar sus labios y optó por besar sus orejas, comenzó con la izquierda, su lengua jugando con su lóbulo, alternando besos en el cuello, en su barbilla y de nuevo en su oreja, mientras con la mano jugaba con su oreja derecha, la iba a volver loca. Estaba a punto de perder el control, se conocía muy bien y estaba a punto de perder el control.
El timbre las trajo de regreso a la realidad.
-Esto no me puede estar pasando.- Emma dejó lo que estaba haciendo y puso su frente contra la de Regina, estaba intentando acompasar su respiración. Tenía los ojos cerrados. -Te juro que quien está ahí afuera me odia, te juro que me odia.- Abrió los ojos y le beso la punta de la nariz a la morena. -Yo abro, tú tienes papa en la mano, quédate donde estás.- Se dirigió hacia la puerta mientras respiraba profundo y abrió.
-¿Emma? ¿Qué estarás haciendo a esta hora en casa de mi morena favorita?- Kat miraba a la rubia con una sonrisa en la cara. Le guiñó el ojo y le dio un beso en cada mejilla. Entró en la casa y se le quedó mirando a su amiga. Ruby me llamó para decirme que habías tenido un accidente en la oficina y que básicamente habías salido echando chispas de ahí. Me preocupé, pero ya vi que te están cuidando de lo lindo.- Miraba la mano de su amiga con cara de burla. -Tienes los labios hinchados de tanto besar, igual deberías ponerte papa ahí también.- Emma soltó una carcajada mientras la morena la regañaba.
-¡Kat!- Odiaba que su amiga hiciera esos comentarios frente a los demás. Regularmente no lo hacía pero como se llevaba tan bien con Emma, se había vuelto su pasatiempo favorito molestarla. -Deja de decir tonterías, además no te burles que me está quitando el dolor mucho más rápido que la pomada esa.- Se había puesto roja por el comentario pero como tanto su amiga como Emma la miraban con una sonrisa en la cara no pudo más que sonreír.
-¿Qué? Perdona Gina pero es que deberías verte los labios.- Se acercó a su amiga y la beso. -Déjame ver, ¿En qué diablos pensabas para que el café se te vivieran encima, cariño?- Había cerrado los ojos al ver la quemadura de su amiga. -No me respondas, déjalo para mañana. Yo me retiro, sólo quería saber cómo estabas pero ya vi que estás en buenas manos.- Miró a su amiga mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro. Había un brillo diferente en la mirada de su amiga.
-No, quédate Kat. Yo de todas formas tengo que irme, mañana trabajo temprano y tengo cosas que hacer aún. Dale algo de comer que no ha comido aún.- Señaló a Regina mientras sonreía.
-¿Segura? Mira que puedo irme y dejarlas terminar lo que habían empezado.- Le guiño el ojo a su amiga.
-Kat.- Esta vez dijo su nombre con mucha tranquilidad. Era una amenaza para que se callara y sabía que su amiga lo sabes perfectamente. -No tienes que irte, Emma.-
-Sí tengo que irme porque si Kat se va, no me voy a controlar, no vamos a terminar la platica que aún tenemos pendiente y que sé quieres tener antes de que pase lo que tenga que pasar.- Le dijo todo esto mirándola a los ojos, se había acercado para poder decirle sus motivos. -Nos vemos mañana, te invito a cenar, no acepto un no.-
-Está bien, Swan.- Tenerla cerca le aceleraba el corazón, la ponía nerviosa cuando le hablaba mirándola a los ojos. Emma empezaba a conocerla, tenía razón, no quería hacer nada con ella hasta que todos los puntos quedaran claros. -Mañana nos vemos.- Se levantó para acompañarla a la puerta pero Emma la sorprendió y la beso, no fue un beso muy largo pero si que decía muchas cosas. Empezaban a comunicarse a travez de sus besos.
-No te levantes, conozco el camino. Te veo mañana.- Le beso la nariz y se dirigió a su amiga. -Cuídala, Kat.- Se dirigió hacia la puerta y se fue.
-Empieza a hablar.- Kat miraba a su amiga mientras sacaba su celular para pedir algo de cenar porque evidentemente ella no iba a cocinar.
-Continuará-
Hasta aquí llegamos. Espero lo hayan disfrutado. Espero sus comentarios.
Saludos.
