Hola.
Les dejo por aquí el nuevo capítulo. Ya no les vaya decir cuando habrá nuevo capítulo porque últimamente he quedado mal y no soy de las que no cumplen lo que dicen. Pero espero poder escribir pronto. Muchas gracias a las que están por estar, por leer, por comentar, por todo. No saben lo importante que es saber que alguien está ahí, que alguien le gusta lo que escribes y te lo hace saber.
ruth maria: No creo que tenga la intención, se preocupa demasiado por cierta morena. Pronto darán el 'ansiado paso'pero aún falta aclarar algunas cosas. Muchas gracias por leer y comentar. Saludos.
LyzzEQ: Me gusta poder transmitir un poco de lo complicado que puede ser comenzar una relación para alguien que tiene el corazón muy lastimado. Qué gusto que te haya gustado, Emma es toda bonita y Kat es la onda. Muchas gracias por seguir por aquí y por comentarme. Espero disfrutes el siguiente. Saludos.
mills1: ¡Nuevo capítulo! Qué bueno que te gustó el capítulo. Emma y Kat son todas bonitas, ese tipo de personas que uno quiere en su vida, siempre. Aquí la que está un poco jodida es Regina, pero hay que tenerle un poco de paciencia, que segura estoy de que valdrá la pena. Muchas gracias por seguir por aquí y por tus comentarios. Espero que este capítulo sea de tu agrado y no olvides decirme lo que piensas. Saludos.
farrea norieli: Gracias a ustedes por seguir mi historia y por comentarla también. Es de mucha ayuda que lo hagan. Tardé un poco pero espero que el capítulo valga la pena. No sé cuando saldrá el siguiente pero espero no tardar tanto. Un saludo grande. No olvides decirme qué te pareció. Tardé un poco pero ya está el nuevo. Hay que arreglar cosas entes de que las cosas avancen más.
kykyo-chan: Jaja y lo peor de todo es que fue completamente sin querer. Espero que disfrutes el siguiente. Gracias por seguir por aquí. Saludos.
Ana: Ay gracias. Jaja Pasó más de una semana y nada de mi parte. Pido disculpa por eso. Ya tienes el nuevo capítulo por aquí. Espero que la espera valga la pena y que lo disfrutes mucho. No me olvido, de verdad. No olvides decirme qué te pareció. Gracias por leerme, de verdad. Por tus comentarios y tus recordatorios que les debo el siguiente. Saludos.
sjl: Importante paso pero vamos a saber un poco más de por qué Regina está tan temerosa a comenzar algo. Espero que disfrutes este capitulo. Gracias por leerme y por tomarte la molestia de comentar. Espero seguir leyendote. Saludos.
15mardayMe da gusto haber dejado la impresión de que aún faltaban cosas por arreglar. Creo firmemente que con la edad las relaciones, sobre todo cuando van iniciando, son complicadas, ya no no se pueden entregar como cuando se es adolescente. Contesté tu duda en este capítulo. Emma tiene que tener paciencia, por supuesto, pero creo que se ha dado cuenta que la morena vale la pena y la paciencia. Espero disfrutes el siguiente y no dudes en comentarme qué te pareció. Saludos.
ElaQueen: Para mí también es muy importante el título, sea de una historia, de una capítulo o de un libro. Influye, me atrapa o no, lo leo ahora o cuando tenga tiempo.
Así deberíamos ser los adultos, las relaciones serían menos complicadas, sobre todo entre mujeres.
Releer lo que escribes mil veces para que termine siendo completamente diferente, aprendértelo casi de memoria y sobre todo descansar (eso hago yo) para que las ideas se aclaren y los sinónimos empiecen a llegar a tu cerebro.
Ya somos dos, ¿Libro favorito?
He leído todo lo que has escrito, me gusta mucho cómo lo haces, de verdad, inclusive ya leí lo que acabas de subir, promete. Soy medio rara pero me encanta que haya buena ortografía y que las historias sean más que una noche de sexo. No he podido comentarte pero por la noche lo haré.
Muchas gracias. También yo te voy a acompañar y tendrás mis comentarios por ahí. Abrazo de regreso. Saludos.
Guest : O podrías explicármelo, pero supongo que no. Importa, por supuesto que sí. Así como lo describes creo que una caminata bajo la lluvia se le antojaría a cualquiera. ¿Escribes?
Tienes razón, pero cuando la persona no da muchos detalles de ella es complicado conocerla. No todos ocultan cosas, algunos somos bastante transparentes, incluso cuando intentamos guardarnos algo para nosotros mismos. Hay de todo, pero cuando uno conoce a una persona interesante resulta que tanta decepción vale la pena. Creo firmemente que tenemos que pasar por malas situaciones para poder valorar lo bueno que de pronto nos llega. Eso tiene de bueno los libros, nos hacen conocer cosas que de pronto creemos que no pueden existir en la vida real.
¿Te han dicho alguna vez que cuando escribes lo haces siempre con metáforas? Soy muy buena con ellas, ¿Sabes?, A veces está padre topar con un café que vale la pena tolerar, incluso cuando se vuelve un poco sofocante. Podría sorprenderte, el café, podría sorprenderte.
Pensé en poner a Ingrid, de nuevo, pero quería darle un poco de tregua ala pobre de Emma que iba a reventar si de nuevo era interrumpa por ella. Todo mundo parece enamorado de Kat. Tiene lo suyo, Kat, en definitiva es un café que vale la pena tolerar.
Gracias a ti por leerme y seguir comentando. Por todo, vaya. Saludos.
nenagalonso: Qué bonito leer que te gusto el capítulo. Tardé un poco en este pero espero valga la pena. Ya me contarás qué te pareció. Gracias por leerme y escribirme. Saludos.
jessica nolasco : Qué bueno que lo disfrutaste, muchas gracias por darle una oportunidad. Espero que disfrutes el siguiente y por supuesta sigas diciéndome qué te parece. Espero valga la pena la espera. Saludos.
Guest : Ya está por aquí. Perdón la demora. Saludos.
Cucu : Jaja, nunca encuentro tus comentarios porque siempre los haces en capítulos random. Pero muchas gracias por seguir leyendo y por comentar, espero disfrutes el siguiente. Saludos.
Guest: Ya está listo :) Saludos.
CAPITULO XVII FEAR, NEVER A RATIONAL THING.
Había sido una noche extraña. Las pesadillas no la habían dejado descansar. Kat se había ido bastante tarde de su casa y era evidente que no se levantaría para ir a correr, pero por primera vez desde hacia dos semanas tenía muchas ganas de hacerlo sola.
Llevaba ya cerca de diez minutos corriendo, todos y cada uno de ellos pensando en todo lo que había pasado la noche anterior. No podía creer que en tan solo un día las cosas entre ellas hubieran cambiado tanto. Una de sus mejores cualidades, al menos así lo consideraba ella, era que siempre pensaba mucho las decisiones que tomaba, tanto en el trabajo como en su vida personal todo estaba calculado, no le gustaban las sorpresas y procuraba evitarlas siempre que podía. Es por esto que lo que en un principio le pareció la mejor de las ideas ya no le parecía tanto, ya no estaba segura de las certezas que le habían dejado los besos de corta rubia.
La llegada de su mejor amiga no había ayudado en nada, habían terminado molestas la una con la otra. Kat era una persona muy importante cuando de tomar decisiones se trataba, no tenía a nadie más con quien exponer lo que pensaba y sobre todo nadie más le hacia frente como ella. La noche anterior habían tenido diferencias, Kat pensaba que debía 'tomar al toro por los cuernos' y comenzar algo con Emma Swan, ella no estaba tan segura de ello, quería pensarlo bien antes de tomar cualquier decisión.
El peor momento de la discusión fue cuando Kat le dijo '¿Qué fue lo que te hizo el estúpido de Daniel, Regina? Eres una persona tan valiente, pero cuando se trata de tener una relación que dure más de una noche tienes el corazón más asustado y cobarde que he conocido nunca', sintió cómo sus mejillas se tiñeron de rojo sabía perfectamente qué contestar pero iba a terminar lastimando a su amiga y no lo quería hacer, había dado media vuelta y se disponía a irse cuando Kat la tomó del brazo y le repitió la pregunta '¿Qué fue lo que pasó con Daniel, cariño?', una imagen, otra imagen, una más, su cabeza se inundó de recuerdos, Kat la sostuvo cuando estuvo a punto de caer por el mareo que de pronto le llegó. Su amiga la obligó a comer algo y no volvieron a tocar el tema. No le gustaba que la presionaran y Kat lo sabia perfectamente, así que se despidieron y la dejó sola, sola con sus recuerdos. Su reloj la sacó de su ensoñación, le indicaba que había terminado su rutina, estaba ya por llegar de vuelta a su casa, el tiempo había pasado demasiado rápido.
Eran cerca de las nueve de la mañana cuando estaba entrando a su oficina. Desde la noche anterior tenía la impresión de que su cabeza estaba en otro lado, se sentía extraña, no dejaba de pensar en todo lo que había hablado con Emma y en todo lo que no había hablado con Kat.
-Buenos días, Regina. ¿Qué tal tu mano?- Las puertas del elevador se habían abierto y su jefa atravesaba el vestíbulo en dirección a su oficina con una expresión difícil de descifrar.
-Buenos días, Ruby. Mucho mejor, gracias por preguntar. Estaré en mi oficina si necesitas algo.- No tenía ánimos de hablar con nadie.
-Regina, espera. Hay alguien esperándote en tu oficina.- Su jefa se detuvo y se giró hacia ella, parecía molesta, tenía terminantemente prohibido permitirle la entrada a su oficina a cualquier persona sin su consentimiento.- Le dije que no podía entrar pero ya sabes cómo es Emma.- La cara de su jefa cambió pero aún podía notar la molestia en su rostro.
-No te preocupes, Ruby. Yo me encargo de la señorita Swan.- Cerró los ojos y respiro profundo. No esperaba verla tan pronto. Con todo lo que tenía en la cabeza. Se giró hacia su asistente. -Que no vuelva a pasar, Ruby. No importa quien sea.-
No esperó la respuesta de su asistente. Entró en la oficina y lo que vio le aceleró el corazón. Emma no se había dado cuenta de que ya había llegado, llevaba su uniforme de policía, una coleta alta, estaba mirando por la ventana, en una mano llevaba un café y en la otra un tulipán rojo.
-¿Cómo lo supo?- Regina había entrado y cerraba la puerta tras ella. Se acercó al perchero y dejó su bolso y su abrigo. No miraba a Emma, seguía su rutina, ese día más que nunca necesitaba apegarse a su rutina.
-Tengo mis fuentes.- Una sonrisa se dibujó en su rostro. La había extrañado, toda la noche había pensado en el momento de volver a verla. Llevarle un café era su mejor pretexto. Se veía preciosa, aunque se le notaba cansada o ¿Triste?
-Kat ¿Cierto?- Seguía sin mirar a la rubia. Se había sentado en el sofá que tenía, Emma estaba detrás de su escritorio, no tenía intenciones de acerarse demasiado, su cabeza se nublaba cuando la tenía demasiado cerca. -¿Sabe lo que significan?
-Me niego a revelar mi fuente.- Se alejó de la ventana y se dispuso a entregarle el café a la morena. -No sé que significan, no tuve mucho tiempo de investigar, llevo toda la mañana tratando de encontrar una florería abierta.- Le tendió el café y la flor. La morena le hizo un espacio y ella se sentó.
-Representan 'Amor verdadero'. Cada color tiene un significado diferente pero el rojo…- Le mostró el tulipán que tenía en la mano. -representa 'Amor verdadero'.- Dio un sorbo a su café.
-Entonces es la flor perfecta.- Miraba a la morena a los ojos. Estaba triste. -¿Está todo bien? ¿Cómo sigue tu mano?
-Todo bien, Swan. Mi mano y yo estamos perfectamente. Gracias por el café y gracias por la flor.- Una media sonrisa se dibujó en su rostro. Iba a ser un día muy complicado y sin embargo estar con Emma le daba un poco de paz.
-Moría por verte.- Se acercó y acarició la mejilla de la morena, que al sentir el contacto cerró los ojos. -Dime que no estás así por lo que pasó ayer, dime que no soy la causante de esa tristeza que tienes.- No le gustaba ver a Regina así, le asustaba pensar que se estaba arrepintiendo de lo que había pasado la noche anterior.
-Oh Emma, por supuesto que no es por ti.- Abrió lo ojos sorprendida por el comentario de la rubia. -Fue una noche difícil, muy difícil. Muchas cosas en las que pensar.- La rubia seguía acariciando su mejilla.
-¿Por qué a veces me llamas Emma, otras me llamas Swan y otras señorita Swan?- Regina la miró con una media sonrisa en el rostro. -Tengo una teoría pero no estoy segura, necesito confirmarla.- No era momento de preguntarle a la morena sobre lo que la tenía así, era momento de tratar de sacarle una sonrisa del rostro. No tenía mucho tiempo, tenía que volver a trabajar y necesitaba aprovechar cada segundo a su lado.
-¿Una teoría, eh? ¿Cuál es su teoría, Swan?- Emma siempre conseguía hacerla sonreír, conseguía hacerla olvidar. Dejó el café y la flor en la mesita, se giró y se recostó en las piernas de la rubia, no pudo evitarlo, le gustaba la cercanía de Emma, la miró a los ojos esperando la respuesta.
-Mmm… bueno… mi teoría es…- La mirada de Regina y ese gesto que tuvo de recostarse en sus piernas la había turbado un poco. Le encantaba esa complicidad que empezaba a darse entre ellas, la confianza que aparecía poco a poco, adoraba esas actitudes de la morena. Se imaginaba así, teniendo una relación con ella y yendo a visitarla en su tiempo libre. Carraspeó y sacudió un poco la cabeza. -Mi teoría es que tienes miedo, tienes miedo de lo que estás sintiendo, quieres mantenerme al margen. Tu primer barrera cuando de conocer a alguien se trata es que jamás les dejas llamarte por tu nombre y tú tampoco lo haces. Te mantienes a cierta distancia de las personas hasta que te demuestran que puedes confiar en ellos. Quieres mantenerme lejos, tienes mucho cuidado de no llamarme por mi nombre, ni de hablarme de tú pero luego ocurren momentos en los que te saco de quicio o te digo algo que te hace enamorarte de mí…- La morena soltó una carcajada y ahí estaba ese brillo en sus ojos, lo había visto cuando lograba que Regina olvidara todo y se concentrara en las tonterías que decía par hacerla reír. -¡No te rías! déjame terminar. Entonces no puedes evitar decirme Emma, pero el miedo regresa y vuelves a decirme Swan, aunque no te voy a mentir, me gusta cuando me dices Swan, sobre todo si estás molesta.- Le guiñó el ojo y sonrió.
-Tu teoría está completa y absolutamente equivocada, Swan.- Se le había dibujado una gran sonrisa, Emma la hacía olvidarse de todo, de sus pesadillas, de sus recuerdos, sólo pensaba en esa ridícula conversación. No podía creer cómo la rubia podía leerla con tanta facilidad.
-Estás preciosa cuando sonríes.- Acarició su mejilla de nuevo y pasó su pulgar por los labios de la morena. -No te arrepientas de lo que pasó, por favor.- Cerró los ojos al sentirse expuesta por la suplica. -Sé que aún tenemos muchas cosas que hablar, yo tengo muchas cosas que aclarar contigo aún.-
-Swan…-
-Merezco que me llames Emma, ¿Sabes? Déjame demostrártelo. Vamos a cenar y seguimos platicando.- Era hora de regresar a trabajar, tenía que irse pero no lo haría hasta que Regina aceptara salir con ella.
-¿Qué voy a hacer contigo, Swan?- Se tapó la cara con ambas manos. -Te lo dije ayer, estoy rota y hoy más que nunca estoy segura de eso. No tengo nada que darte. No tengo nada que ofrecer, ni a ti ni a nadie. No es el mejor momento, Emma.- Esto último lo dijo en apenas un susurro.
-Pues podrías decirme que sí y darme un beso de confirmación.- Regina se descubrió la cara y pudo ver su media sonrisa de nuevo. -Hoy es un día complicado para ti, eso es evidente, déjame iluminarlo un poco, ¡Anda!, que no te cuesta nada.
-¡Eres necia como pocas! Está bien, Swan. Dime dónde nos vemos y a qué hora.- Se levantó y se empezó a acomodar el cabello.
-Nada de eso, yo paso por ti y te llevo a casa. - No podía ocultar la sonrisa que se le había dibujado al escuchar a la morena. -Es una cita, aunque tú no quieras llamarlo así. Tengo que irme, ya me tomé demasiado tiempo. Paso por ti a las ocho.- Se había levantado y había seguido a la morena que se estaba arreglando en el espejo.
-No es una cita, Swan. Perfecto, nos vemos a las ocho.- Ya había terminado de acomodar su cabello pero estaba nerviosa, no quería girarse, podía ver las intensiones de la rubia a travez del espejo.
-Sí lo es.- Se acercó a la morena por la espalda, se estaban mirando por el espejo y le susurró al oído. -Sí no te giras para poder besarte como corresponde voy a tener que besar tus orejas y retomar lo que dejamos pendiente ayer y entonces sí que me van a despedir porque esta vez no creo que me pueda parar.-
Regina no contesto, sólo levantó la ceja, estaba retando a Emma a que se atreviera. La rubia sonrió y comenzó a morder el lóbulo de su oreja, mordía y succionaba, primero una y después la otra. Las cosas se estaban saliendo de control, Emma había comenzado a acariciar su espalda y después su vientre y continuaba besando su cuello, tenían que parar, era evidente que la rubia no lo haría así que fue ella quien se giró. Emma se alejó pero fue Regina quien la tomó de la cintura y la acercó a ella.
-Podría perder la cabeza por ti, Regina.- Fue un susurro. Tenía los ojos cerrados, había pegado su frente a la de la morena. Su respiración estaba acelerada. No era mentira lo que decía, podría perder la cabeza por ella. Estaba metida en su corazón, sus cuerpo despertaban todos sus sentidos, se le había vuelto una necesidad.
-Eso le dices a todas tus conquistas, Swan.- Entendía perfectamente las palabras de Emma porque ella se sentía igual. La rubia le generaba sensaciones que no había tenido nunca, pero no era solo físico, le gustaban las platicas que tenían, lo protectora que era la rubia con ella, Emma era un bonito lugar para estar y eso la aterraba,
-Me gusta cuando estás celosa.- Sonrió. Seguía sin abrir los ojos, su respiración estaba volviendo a la normalidad. -Pero está usted equivocada señorita Mills. Esta Emma ridículamente cursi, sólo sale a la luz con usted.- Abrió los ojos y se perdió en unos chocolate que ya la miraban. Estaba enamorada de esa complicada mujer. -Tengo que irme, bonita. Creo que ya me he quedado sin trabajo.- Se acercó y la beso. Sólo rozó sus labios. Fue un beso simple incluso un poco tímido. -Te veo en un rato. Piensa en mí.
-No estoy celosa, Emma. No conozco el sentimiento.- Se había puesto un poco seria, no le gustaba que sus sentimientos fueran tan transparentes para la rubia. Pero el beso si que la había desarmado.- Te veo en un rato. Andate con cuidado, por favor.-
-Ya conocí a la Regina enojada, a la Regina ejecutiva, a la Regina seductora, a la Regina celosa, pero definitivamente me quedo con la Regina que se preocupa por mí.- Le besó la nariz y se dirigió hacia la puerta. -Te veo en un rato.- Y se fue.
—
Su día no había sido tan complicado como esperaba, principalmente porque cuando estaba de mal humor como por arte de magia toda la oficina se enteraba y nadie se acercaba a ella a menos que fuera muy necesario. Ruby era la única que siempre estaba al pendiente de ella sin importar cuál fuera su humor. Había intentado varias veces que comiera algo, pero estaba nerviosa por lo cena con la rubia y lo único que consumió en el día fueron varios cafés y la mitad de una ensalada.
Su día no había sido nada productivo, había pasado toda la mañana pensando en Daniel, la conversación con Kat le había hecho recordarlo. Nunca le había confiado a nadie todo lo que había pasado con él, la única que lo supo muchos meses después y de manera fortuita fue su madre. La peor discusión que había tenido en su vida había sido con ella. Su mano también había salido lastimada en aquella ocasión. Daniel era el motivo por el cual la relación con su familia estaba tan deteriorada. Tenían muchos años distanciados. No podía dejar de pensar en lo mucho que había sufrido, ése había sido sin lugar a dudas su peor momento.
No tenía muchos días grises a lo largo de los años pero cuando estos llegaban procuraba pasarlos sola. No le gustaba que los demás vieran vulnerable, porque aunque todos pensaban que era mal humor en realidad era tristeza pura, disfrazada de mal humor. Kat llevaba toda el día intentando hablar con ella, no le contestaba las llamadas, ni a la oficina, ni al celular. No estaba molesta con ella pero no quería verla cuando se sentía tan débil, Kat la conocía tan bien que seguramente terminaría revelando lo que pasó y no quería hacerlo. Era su pesadilla y no quería compartirla con nadie.
Eran diez para las ocho cuando se preparó para salir, no quería que Emma subiera a buscarla. Nunca le había gustado hacer participe a los demás de su vida privada. Se despidió de su secretaria y tomó el elevador. Le bastó ver el carro de la rubia para que una mueca que no podía definirse bien se dibujara en el rostro. Se acercó a Emma, que estaba recargada en la puerta, esperándola.
-Podríamos ir en mi auto. No tenemos por qué arriesgar la vida.- Le gustaba molestar a la rubia. Pero la verdad era que tampoco tenía muchas ganas de subir al cacharro ese.
-Si vas a criticar a mi escarabajo, vas a tener que saludarme primero.- Se acercó a la morena y la beso, como si fuera algo normal, algo de todos los días. Podría acostumbrarme a esto, pensó. -Además es mi cita y es bajo mis términos, si quieres que vayamos en tu auto, tendrás que invitarme a una cita y lo haremos como tú quieras.-
-Si nos deja varadas te lo recordaré siempre, lo sabes, ¿No?.- Había cerrado los ojos por el beso pero en cuanto escucho la segunda frase de la rubia puso los ojos en blanco y se dispuso a subir al auto. Se sentía tan bien cuando tenía a Emma cerca. -Y no es una cita, Swan.
-Por supuesto que lo es.- Le abrió la puerta y espero a que subiera. Le encantaba esa morena testaruda.
Habían llegado al restaurante en un abrir y cerrar de ojos. La oficina de Regina estaba en el centro y el restaurante en el que Emma había pensado, estaba por la zona. Era muy pequeño y acogedor. Se prestaba para poder platicar por largas horas sin ser molestadas. No era muy conocido, al menos no tenía mucha publicidad, la gente llegaba a él de boca en boca, por meras recomendaciones.
El mesero se había acercado y había sido Emma la que había elegido el vino que tomarían.
Se quedaron unos minutos en silencio, no era un silencio incomodo era más bien el silencio que precede a las conversaciones importantes, ese silencio en el que se está meditando cuál es la mejor forma de comenzar, qué es lo que se quiere preguntar, se podrá tolerar la respuesta por muy dolorosa que sea, es el silencio que está empapado de miedo, de duda, de incertidumbre pero también de un poco de esperanza, esperanza de que las cosas saldrán mejor de lo que pensamos.
-Daría cualquier cosa por saber qué ronda por esa cabecita.- Emma fue la primera en hablar. Miraba a Regina directamente a los ojos.
-No es tan interesante, Swan.- Regina era muy buena evadiendo a las personas cuando intentaban saber más de ella, pero con Emma no era tan sencillo.
-Tengo miedo de que te estés arrepintiendo de lo que pasó ayer, de lo que pasó hoy.- Emma le buscaba la mirada.
-Pienso que ha sido un día especialmente complicado.- Cerró los ojos y suspiró. -Pero que esta cena lo mejoró bastante. No es que me esté arrepintiendo de nada, Emma.- Pudo ver el miedo en los ojos de la rubia.
-Pero… porque estoy segura que viene un enorme 'pero' por ahí.- Sonreía, pero no era más que una fachada, tenía miedo de lo que la morena le iba a decir.
-No hay ningún 'pero' escondido Emma, es sólo que creo que estamos llevando las cosas demasiado rápido. ¡Por Dios! hace dos días no nos dirigíamos la palabra y ahora me dices que quieres tener una relación conmigo.- Dio un sorbo a su copa. -No soy buena en las relaciones, ya te lo dije ayer. Además está la situación con Ingrid. Evidentemente te molesta, te molesta mucho que tenga una relación con ella y yo no estoy segura de querer dejarla, no estoy segura de nada.- Lo había dicho todo muy rápido, como si quisiera sacarlo todo de un tirón.
-Pero yo no te estoy pidiendo una relación, te estoy pidiendo que me dejes conocerte y que me conozcas.- De pronto, se dio cuenta de cuál era el problema. -¿Por qué tienes tanto miedo de conocerme, Regina?-
-No es que tenga miedo…- Su voz empezó a ser un susurro. Se sentía muy vulnerable. Había sido un día horrible. -Es sólo que aún no te conozco y has conseguido cosas que nadie había logrado. Todos tenemos una pasado ¿Sabes?, el mío ha sido complicado…- Cerró los ojos. -Muy complicado, Emma. Hoy precisamente he estado recordando momentos muy difíciles. No quiero volver a pasar por algo así, me gusta cómo va mi vida hoy.-
-¿Tienes miedo de que te rompa el corazón?- Había logrado que Regina le dijera algo de todo lo que rondaba en su cabeza pero sabía que había más.
-Tengo miedo de romper el tuyo, Emma. Soy capaz de hacerlo, sin ningún tipo de remordimiento, dejarte sin nada, ya lo he hecho, muchas veces. Si te digo que las relaciones no son lo mío es porque nunca he estado con alguien que me provoque querer tenerlas, no soy buena en ello.
-Tengo el presentimiento de que sólo una parte de todo lo que me has dicho es verdad.- Regina era un laberinto de verdades a medias.
-Emma…, por favor, no hagas todo esto más complicado.- Otro sorbo.
-Tienes miedo de que sea yo quien consiga hacerte cambiar de opinión. Por eso no me quieres cerca. Te da miedo enamorarte. Enamorarte de mí.- Podía ver el miedo en los ojos chocolate.
Había terminado su copa y lo que acababa de decirle Emma le había acelerado el corazón ¿Tenía miedo de enamorarse o es que ya estaba enamora de ella y es eso lo que le daba pavor? No sabía bien qué contestar porque ni ella tenía claro qué era lo que quería. Estaba tratando de aclarar sus ideas cuando escuchó su voz.
-¿Regina? ¡Hermanita! ¿Qué estás haciendo aquí?-
...Continuará...
Aquí dejamos el capítulo. Espero les haya gustado. Espero sus comentarios.
Saludos.
