Hola,

Les dejo por aquí el nuevo capítulo. Me gustó cómo quedó este, espero también sea de su agrado. Estoy super abierta a cualquier tipo de recomendación sobre lo que escribo. Muchas gracias a las que están, por estar y permanecer, por escribir, por seguir con la historia.

Catwomen1974: Creo que no demoré tanto. Me da gusto que hayas disfrutado el anterior pero creo que éste está mejor. Espero sigas por aquí. Muchas gracias por leer y comentar. Saludos.

nenagalonso: La señal de la televisión es sumamente traicionera, sobre todo cuando las cosas se ponen muy buenas, jaja qué risa con lo que me escribes. ¿De verdad? ¿Y tú eres la encargada de leerlo? Qué divertido así se desestresan un poco de la difícil vida laboral. Espero sigas por aquí y muchas gracias por escribirme y comentarme, mujer. Saludos :). Pd. Me gustó más este que el anterior, ya me dirás que piensas tú.

mills1 Según yo actualicé pronto ja, muchas gracias por seguirme leyendo y por comentarme, de verdad. Lo que pasó con Daniel fue complicado, además cuando a uno le rompe el corazón el primer amor queda medio tocado para siempre. Habrá que ver qué tiene que ver Regina con la situación de Daniel y el distanciamiento con su familia, no diré más. Espero que disfrutes este, saludos.

jessica nolasco No lo oculta, sólo no lo comparte. Dicen por ahí que entre más intenso es el dolor mas privado es el duelo. Me da gusto que te haya gustado, este es un poquito más largo y la verdad es que a mí me gustó más, espero tú también lo disfrutes mucho. Muchas gracias por seguir por aquí, leyendo y escribiendo, sirve montones como aliciente. Saludos :).

15mardayLa rubia es bonita, aunque quién sabe cuánto le dure la paciencia porque Regina de verdad es un hueso duro de roer. Cuando la traición fue profunda es difícil que se salga pronto de ella y sobre todo sin ningún trauma escondido por ahí. Muchas gracias por seguir leyendo, espero sigas disfrutando de la historia. Espero seguirte leyendo. Saludos.

kykyo-chan Algo viene en este capítulo, a ver si te das una idea por dónde va la cosa. Espero sigas disfrutando de la historia. Gracias por seguir por aquí. Saludos.

farren noroeli : Espero no haber tardado tanto para actualizar y sepas qué pasó en la dichosa cena. Regina no se lo ha dicho a Kat, supongo que Emma tendrá que hacer muchos méritos para conseguir sacarle algo a la morena. A mí me gustó más éste que el pasado, espero que tú también lo disfrutes. Muchas gracias por tus comentarios y por seguir por aquí. No dudes en decirme qué piensas. Saludos.

LyzzEQLlegarán mejores días, ya verás. Te prometo que tanta interrupción valdrá la pena. Regina es diferente a todos y aparte tiene el corazón muy roto, ha sido lastimada por personas muy cercanas, es por eso que no quiere confiar en nadie, tiene miedo de que la lastimen porque ya la lastimaron mucho. Emma es más atrevida, sabe que puede salir lastimada pero cree que a veces vale la pena tomar el riesgo, está segura de que Regina lo vale. Qué bueno que disfrutaste el anterior espero que el siguiente también te gusto, yo lo disfruté bastante. Muchas gracias por comentarme y por seguir aquí, leyendo. Saludos.

sjl Ya estoy de regreso espero no haya sido muy larga la espera. No tienes nada que agradecer, al contrarío es sumamente importante para mí saber que hay alguien que le gusta lo que escribo. Fue malo lo que le pasó, pero Emma va a ser la solución para eso, lo único que me preocupa es la paciencia de Emma, pero bueno, gracias por seguir comentando y leyéndome. Saludos.

Violetta9017 Jajaja, qué bueno que te gusto. Ya me contarás que te pareció el siguiente. Saludos.

Guest : Empezaste con un 'Hola' y desde ahí sabía que las cosas no estaban del todo bien. No te preocupes, no tienes que contestar si no tienes nada que decir o no tienes ánimos de hacerlo. Dices que casi todo es irrelevante ¿Qué es eso que hace posible el 'casi'? ¿Quién te quita lo que tenías? Perdona mira que siempre pregunto mucho.

Es bonito. Mucho. ¿Escribes sólo para ti? Otra vez las preguntas. Escribir debe ser de los mejores oficios, ever. Qué suerte los que pueden vivir de eso.

Concuerdo, la vida está llena de todo tipo de personas y aún así creo que hay personas que son diferentes al resto y también soy partidaria de que cuando uno se topa con ellas es capaz de separarlas del resto, están los que valen la pena, lo prometo. También me gusta el sarcasmo, acá le llamamos un poco 'dar cachetadas con guante blanco', pero bueno, eres buena en eso, supongo que la vida también te ha enseñado a responder de esa forma ¿No? ¿Malvada? me gustaría ver eso, qué tan malvada puedes ser.

Los fantasmas están por todos lados, creo que nadie puede ser y sentirse seguro todo el tiempo, lo importante es salir cuando los miedo llegaron, porque están los que llegan para quedarse. Siempre habrá un nuevo tren, aunque no te lleve al mismo lugar o inclusive se puede caminar y disfrutar el camino, eso hago yo, porque yo de verdad adoro caminar. Regularmente no soy tan positiva pero supongo que no me gusta leerte negativa, (más de lo normal). Te soy honesta, pensé que ya no escribirías, era un presentimiento extraño, soy muy sensorial en esas cosas, y sentía raro el asunto. Es difícil cuando tengo que sacar un capitulo nuevo para saber de ti. Pero la vida no es fácil, nunca lo es.

La mayoría de las veces uno va por la vida escuchando lo que quiere escuchar o dandole el sentido que uno quiere darle a las cosas aunque este no tenga nada que ver con la realidad. Son contadas las personas capaces no sólo de escuchar todo lo que el otro tiene que decir sino también de comprenderlo y actuar conforme a ello. Cuando uno está enamorado la cabeza no te funciona bien, para eso están las amigas para abrirle a uno los ojos. Difiero. El miedo perturba a todos, hasta el más valiente, que al final de cuentas lo es porque es capaz de sobreponerse. Saludos.

ElaQueen Jaja ya sé por qué lo dices y no va por ahí. ¡Promesa! (mano en el corazón y toda la cosa). Aunque espero que sí sea interesante, explorar lo miedos, digo.

¿Sabes cómo se puede saber la diferencia entre alguien que lee y alguien que lee mucho? El que lee mucho no tiene libro favorito, no podría tenerlo, es imposible cuando se ha tenido la fortuna de disfrutar libros realmente buenos. Yo tampoco tengo uno favorito. Pero me gustan mucho las novelas. Buscaré algo de ella, sin duda y ya te contaré.

Me gustaron los primeros capítulos pero no se vale abandonar los que ya tienes empezados ¡eh!, soy muy fan de 'Siempre fue domingo' así que no me puedes dejar así. De todas formas leo lo que escribes así que supongo que me aguanto.

Yo también te acompaño. Saludos.

CAPITULO XVIII TOMAR EL RIESGO O PERDER LA OPORTUNIDAD.

-¿Regina? ¡Hermanita! ¿Qué estás haciendo aquí?-

-Zelena.- Susurró. En cuanto escuchó su voz cerró los ojos y empezó a masajearse las sienes. Hacía mucho tiempo que no hablaba con ella, trece años para ser exacta, sabía perfectamente cuanto tiempo había pasado porque ese año dejó de frecuentar a su familia entera.

-Regina. No puedo creer que estés aquí.- Se acercó a la morena para abrazarla, ella no le devolvió el abrazo. Su relación había cambiado, de haber sido muy cercanas habían pasado a perfectas desconocidas.- Tanto tiempo, hermanita. ¿Cuándo fue la última vez que nos vimos?- Lo sabía perfectamente, no había podido olvidar ese día. Se había equivocado, había lastimado a su hermana, intentó disculparse con la morena pero ella simplemente se había alejado. Desde la discusión que había tenido con su mamá no había vuelto a verla. Se habían enterado que tenía una editorial, lo había hecho ella sola, le habían ofrecido su ayuda pero evidentemente no había aceptado nada, su hermana podía ser realmente testaruda cuando se lo proponía. A través de los años habían intentado acercarse a ella pero Regina jamás les había devuelto las llamadas y mucho menos asistido a sus invitaciones. La extrañaba, Regina era una persona, que en definitiva, se hacia extrañar cuando no se le tenia cerca.

-Hace trece años, Zelena.- Jamás iba a poder olvidar la fecha. Estaba incomoda. Podía sentir la mirada de la rubia. -Te presento a Emma Swan, Emma ella es mi hermana, Zelena.

-Mucho gusto.- La rubia se había levantado para saludarla. -No sabía que tenías una hermana, Regina.- Estaba sorprendida. La verdad era que nunca se había puesto a pensar en la familia de la morena, sabia muy pocas cosas de ella. Regina era muy reservada y no revelaba prácticamente nada de ella. Pero además de todo eso se le notaba sumamente incomoda con el hecho de que su hermana estuviera ahí, lo cual era aún más extraño.

-Regina nunca habla de nosotras, Emma. Somos un tema prohibido para ella.- Sabía que su hermana se molestaría por el comentario pero nunca había tenido filtro al decir las cosas, las decía tal y como las pensaba.

-Zelena, por favor, no es el momento.- Lo dijo muy tranquila pero su en su tono venía escondida una amenaza. Eso era una de las cosas que desde siempre le habían molestado de su hermana, solía ser muy imprudente con sus comentarios, aunque la verdad es que pocas veces lo hacía con mala intención. -Nosotros estábamos por irnos.- Emma la volvía a mirar con una cara desencajada.

-Venga, Regina, no digas tonterías. Supongo que no lo sabías, porque en ese caso no estarías aquí, pero es el restaurante de mi marido, Robin, ¿Recuerdas? la boda a la que te invité y que tú amablemente mandaste decir con tu secretaria que estabas ocupada ese fin de semana, pero que, sin embargo, mandaste un bonito regalo de bodas.- Era un reclamo, le había dolido mucho que la morena no hubiera acudido a su boda. Había pensado que era la ocasión perfecta para hacer las pases con su hermana., se había equivocado.

Sabía que se merecía el trato de la morena, había cometido un error, un error grave y conociendo a su hermana era algo que no le perdonaría jamás. Pero ella siempre había buscado la manera de enterarse de la vida de la morena, era su hermana menor y la quería mucho, se había enterado por mera coincidencia que había salido con Ingrid, Ingrid era hermana de su cuñada, se había dado cuenta cuando un día en una reunión había visto una fotografía de Regina, Ingrid y un grupo de amigos. Desde ese momento hizo todo lo que pudo por saber cuál era la relación que tenían con su hermana, nunca le había conocido una novia formal, únicamente amores de una noche, pero cuando conoció a la rubia se dio cuenta de por qué su hermana había decidido estar con ella, eran muy parecidas en muchos aspectos, además de ser muy hermosa y después de conocerla se dio cuenta de lo inteligente que era.

Había conseguido hacerse amiga de ella y así se había enterado que habían terminado hacia ya un tiempo, ella era la única persona por medio de la cual podía conseguir información de la morena, así que desde ese momento no hubo más información de su hermana. Hasta que Ingrid le contó que estaban saliendo de nuevo, entonces, comenzó a saber de nuevo de su hermana.

-No lo sabía, pero la verdad es que íbamos de salida, Zelena.- Había momentos en los que extrañaba a su hermana, había sido su confidente durante mucho tiempo.

-No tienes que irte, Regina. Pero como ya conozco lo testaruda que puedes llegar a ser, vete. Me dio mucho gusto verte.- Se dio media vuelta, bastante dolida por la actitud de su hermana con ella, pero de pronto se giró. -Salúdame a Ingrid.- La morena había volteado a ver a la rubia con la que estaba cenando por un segundo cuando mencionó a Ingrid. Algo pasaba entre ellas, a pesar del de no ver a su hermana por años conocía perfectamente a Regina. -Es hermana de mi cuñada. Me enteré por pura casualidad de lo de ustedes.- Era evidente que estaba incomodando no sólo a su hermana sino también a la rubia a la cual se la había borrado al sonrisa del rostro. Quizo ir más allá y añadió. -Es una buena mujer, Regina, no la dejes ir. Ella te adora.- Definitivamente algo pasaba entre ellas, Regina había vuelto a fijar su mirada en Emma y después en ella, evidentemente molesta por el comentario.

-No necesito tus consejos, Zelena. Ya no. Y haz favor de no meterte en mis asuntos, por lo menos esta vez, déjame en paz.- Se dio media vuelta, tomó su bolsa y sacó varios billetes de su cartera y los dejó sobre la mesa. No habían pedido prácticamente nada, pero aún así dejó bastante dinero. Tomó a Emma de la mano y salió con paso decidido. Le iba a tener que explicar a Emma porque diablos habían salido así, tan de pronto. Era evidente la molestia de la rubia con la sola mención de Ingrid, odiaba dar explicaciones y otra vez las iba a tener que dar.

El silencio reinaba entre las dos, habían pedido el carro al valet. Cada una estaba inmersa en sus propios pensamientos. Regina podía notar la molestia de Emma cuando su hermana había mencionado a Ingrid y al hecho de que estaba saliendo con ella, desde entonces no había dicho nada, quería explicarle pero qué podía decirle, había sido honesta con ella, Emma lo sabía. La rubia por otro lado estaba celosa, en toda la extensión de la palabra, le había molestado mucho lo que había dicho la hermana de Regina, principalmente porque era verdad, Regina estaba saliendo con esa mujer, además la mortificaba mucho que la mujer en cuestión fuera alguien que realmente valiera la pena. La morena hablaba maravillas de ella y ahora resultaba que su hermana también creía que era perfecta para Regina, no lo había dicho pero era evidente que eso pensaba, habría sido más fácil odiar a alguien que sabes que no lo conviene a la persona de la que estas enamorada, pero cuando sabes que esa persona también podría hacerla feliz, pues las cosas cambian.

-Daría lo que fuera por saber qué ronda por esa cabecita.- Le había dicho las mismas palabras que Emma había utilizado con ella. Le dedicó una media sonrisa a la rubia que le devolvió una mirada triste.

-¡Hey! No copies mi frases.- Le sonrió a la morena. -Nada, Regina, no pienso en nada.- Esa mujer le sonreía y le hacía olvidarse de las cosas. Si no funcionaba con ella, si al final de todo no podía conseguir que se arriesgara o en su defecto escogía a Ingrid, iba a salir realmente lastimada de ello, terminaría con el corazón más roto que nunca. -No sabía que tenías una hermana.-

-Hay muchas cosas de mí que no sabes, Swan.- Se había puesto a la defensiva, era ya una constante cuando alguien le preguntaba cosas de su vida personal. Cruzó los brazos y comenzó a mirarse sus zapatos.

-Puedes confiar en mí o podrías intentarlo.- Miró a la morena que había levantado la mirada al escucharla, pero no contestó. -O supongo que no.- Le molestaba la actitud de Regina, de pronto se cerraba en banda y no había forma de hacerla decir nada. -Te llevo a tu casa.- Habían traído ya su escarabajo amarillo. Le abrió la puerta a la morena y se montó ella por su parte.

-¿Siempre eres así, cuando no consigues lo que quieres, claudicas?- Había buscado la mirada de la rubia pero esta estaba molesta y la ignoraba. Era evidente que lo que a Emma le había molestado era lo que había dicho Zelena, su humor era diferente desde la interrupción y la verdad era que su estado de ánimo tampoco ayudaba en nada. No quería ir a su casa sin arreglar las cosas pero tampoco podía forzar a Emma a nada, no estaba acostumbrada a rogar. -Puedo tomar taxi, no te preocupes, déjame aquí.

-No, sólo cuando no me dan motivos para seguir intentando. No me das nada, Regina. Pareciera que te estoy forzando a hacer las cosas y te juro que no es esa mi intención.- Odiaba sentirse tan vulnerable cuando tenía a la morena cerca. -Y ya te dije que te llevo a tu casa.- Pasaron unos minutos en silencio hasta que Regina comenzó a hablar.

-Zelena es mi hermana, es mayor que yo por tan solo dos años, no tengo más hermanos. Mi padre falleció hace mucho tiempo, no tengo relación con mi hermana ni con mi madre. La única familia que tengo es Kat. No preguntes la razón del distanciamiento porque no te la voy a decir. Es lo que tengo, por ahora.- Había dicho todo muy rápido y no estaba segura de que Emma le hubiera entendido.

-Me basta, por ahora.- Una sonrisa se dibujó en su rostro. Entrelazó sus dedos con los de la morena. -Yo soy Emma.- Regina se giro con una sonrisa y levantó una ceja como diciendo que 'eso ya lo sabía'. -¡Tranquila! hay más. No conozco a mi familia, me abandonan a la orilla de la carretera cuando era apenas un bebé. Estuve en muchas casa de acogida pero no me quedé nunca en ninguna. Elsa es mi familia, es la hermana que nunca tuve, le debo muchísimas cosas. Ella me ayudó cuando nadie más lo hizo. Te toca.- Para ella había iniciado un juego en el que cada una iba revelando algo de si misma. Le sonrió a la morena.

-Lo que te dije no era para iniciar un intercambio de información, Swan.- Había levantado una ceja mientras miraba la perfecta sonrisa de Emma y el brillo en sus ojos. No podía resistirse a esos ojos. -Tengo un caballo. Cuando tengo un día muy pesado o muy malo, suelo ir al hípico a montar. Es mi lugar preferido.-

-Ves, no te cuesta nada.- Se llevó la mano de la morena, que aún tenía entrelazada, a los labios y la besó. -Mmmm déjame ver. ¿Conoces el mirador de la ciudad?- Se giró y la morena asintió a modo de respuesta. -Bueno pues es mi lugar preferido, tiene la misma función que el hípico para ti, sólo que cuando voy suelo llevar cerveza, me gusta mucho mirar los atardeceres así que suelo ir por la tarde, pero si el día fue muy malo, no importa la hora siempre termino ahí. Vas.

-Me encanta cocinar, me relaja mucho, y la verdad es que soy bastante buena en ello. Mi especialidad es la lasaña y los pasteles de manzana.- Se había ido la sensación de enojo que se había apoderado de ella cuando escuchó a su hermana, Emma tenía ese efecto en ella, le hacía olvidarse de las cosas y disfrutar el momento que estaba viviendo, le daba paz, esa paz que había estado buscando por mucho años y que no había conseguido completamente. Por supuesto que eso era cuando las cosas con la rubia estaban bien porque cuando no era así, el vacío que sentía era inmenso y muy difícil de tolerar. Eran luz y obscuridad.

-Me robé el escarabajo.- La morena se giró con una sonrisa en el rostro como diciendo 'No es verdad'. -¡Es cierto! Podrás preguntárselo a Elsa cuando la conozcas formalmente. Déjame explicarte, robé el escarabajo cuando era joven, después me enteré que la policía lo decomisó, resulta que le robé a un ladrón, cuando salí y conocí a Elsa, nos volvimos muy cercanas y le conté de él- Regina había alzado la ceja y su expresión de pronto se había vuelto sería. Definitivamente aún no olvidaba lo que había pasado con Elsa. -Y ella lo compró, es decir, el departamento lo puso en una subasta y ella lo compró por mí, cuando pude juntar algo de dinero se lo pagué.-

-¿Cercanas?- La morena puso los ojos en blanco. -Esa amiga tuya resultó ser todo un ángel de la guarda para ti, ¿No, Swan?- Las palabras habían salido antes de que pudiera detenerlas. Eso también era algo nuevo con Emma, no podía controlar sus sentimientos cuando la tenía cerca, no importa cuáles fuera, celos, enojo, cariño, tristeza, todo salían a flor de piel y eso la hacía sentir sumamente vulnerable.

-Iuuuu, no ese tipo de 'cercanas'.- Había hecho una mueca de desagrado, se había imaginado con su amiga en una situación bastante romántica. -Elsa y yo no tenemos ese tipo de relación, ahora por tu culpa no podré sacar esta imagen de mi cabeza. Regina comenzó a reír, se giró y vio la luz en sus ojos, la depresión sería profunda si no conseguía que la morena le diera una oportunidad. -¡No te burles!, es la verdad. Además de todo lo que te dije es lo único que s ese quedó

-Se me hizo extraño, es todo, Swan. Además después de ver la cara que pusiste comienzo a creer que quizá no tengas nada con esa mujer.- La cara de rubia había sido casi de repulsión al pensar que algo asó podría pasar, quizá, Emma estuviera diciendo la verdad sobre Elsa, quizá, Emma no mentía. Como le gustaría creer en ella. -Estuve en la cárcel.- La rubia la miró con una expresión divertida. Puso los ojos en blanco. -Evidentemente no cometí un robo como tú, Swan. Sólo estuve unas horas pero supongo que también cuenta, tomé unas copas de más y un policía me detuvo, por mas que le expliqué que estaba perfectamente para manejar, no quizo hacerme caso y terminé en la cárcel. Fue Kat quien me sacó, aún cuando tiene ganas de molestarme, me lo recuerda.-

-Bueno entonces somos ex-convictas, ahora no me siento tan mal al respecto.- Se le dibujó. una gran sonrisa en el rostro. -Llegamos.- Se estacionó en la cera de enfrente, detrás de un mercedes blanco, muy parecido al que tenía la morena. Había manejado lo más lento que pudo esperando que Regina le dijera que no quería que la llevara a su casa, que quería que fueran a otro lado a seguir platicando.

-Pensé que no lo haríamos nunca. Mira que nunca te había visto manejar tan lento, Swan.- Se soltó de la mano de la rubia y le sonrió. ¡Dios! qué bonitos ojos tenía. -Puedes pasar si quieres, Swan. Digo, al final de cuentas por mi culpa no tuvimos oportunidad de cenar y yo puedo preparar algo rápido, para las dos.- Estaba nerviosa, intentaba ocultarlo pero toda la seguridad que tenía se esfumó mientras esperaba la respuesta de Emma.

-Está bien, pero yo me encargo del postre, digamos que el mix de palomitas, cacahuates y frituras es mi especialidad.-Le guiñó un ojo a la morena que la miraba con una mueca en el rostro. Sonreía, no podía evitar hacerlo cuando la tenía cerca. Adoraba pasar tiempo con ella. Abrió la puerta y salió.

-¿Mix de frituras? Eso no puede considerarse como postre, Swan.- La miraba en busca de una señal de que la rubia le estaba gastando una broma. -Además que te hace pensar que en mi casa tengo ¿Palomitas? ¿Cacahuates?- Una sonrisa se le dibujó en el rostro de sólo pensarlo.

-¿Qué persona, en su sano juicio, no tendría palomitas y cacahuates en su casa?- Miraba a Regina, seria, como si de verdad no pudiera entender que alguien no consumiera esos alimentos. -Entonces, ¿Qué comes cuando ves una película?-

-Pues no como cuando veo películas, Swan. Cuando veo películas sólo veo las películas, quizá con un café o algo de beber.- Se estaba poniendo a la defensiva al ver la mirada de Emma sobre ella.

-Tengo tantas cosas que enseñarte, Regina.- Caminaba junto a la morena. -Menos mal que me conociste para ensenarte todo lo bueno de la vida.- Estaban a punto de llegar a la puerta de la mansión cuando miró hacia el frente y se le fue la sonrisa. Se giró hacia Regina y vio que ella también estaba sorprendida.

-¿Ingrid? ¿Qué estás haciendo aquí?- No quería ser grosera pero de verdad no se esperaba verla en su casa, habían estado hablando por teléfono pero se había negado a todas sus invitaciones .

-Regina. Pasé a visitarte, quería verte. ¡Dios! ¿Qué te pasó en la mano? ¿Estás bien?- Se había acercado a la morena y le había tomado la mano para revisarla. Le había descolocado un poco la forma en que Regina la había recibido. No pensó que fuera a llegar acompañada, mucho menos con una sonrisa de ese tamaño en el rostro, era difícil verla sonreír tan genuinamente. Tenía menos de diez minutos tocando, estaba a punto de irse cuando vio el carro amarillo estacionarse justo detrás de su Mercedes, jamás pensó que Regina bajaría de él. Otra vez esa rubia estaba con ella, había algo entre ellas eso era evidente. Los celos se le subieron a la cabeza. Ese también hacia sido un problema entre ellas, celaba mucho a Regina, pero es que, cómo no tenerlos con una mujer como ella, hace que las personas se giren a verla donde quiera que va, es preciosa, en toda la extensión de la palabra.

-Estoy bien, fue un accidente en la oficina. No esperaba verte por aquí.- Empezaba a sentirse incomoda, no había visto a Emma pero podía imaginar perfectamente la expresión que tendría. -Ya te había presentando a Emma, una escritora de la editorial.- Desde el momento en que lo dijo supo que se había equivocado, otra vez le estaba dando explicaciones a Ingrid de qué era Emma, pudo sentir la mirada de la rubia.

-Buenas noches, Emma.- Ese saludo había sido mucho más frío que el que le había dado cuando se conocieron.

-Buenas noches.- En esta ocasión no se habían dado la mano. No podía creer lo que Regina había dicho. Sentía la mirada de Regina, estaba realmente molesta con ella. -Yo me retiro. Las dejo ponerse al día.- Nos vemos luego. No se lo dijo a nadie en especial. El tono hacía evidente su molestia. Se dio media vuelta y caminó hacia el escarabajo.

-Emma, Emma, ¡Emma!- Había empezado con apenas un susurro. No quería gritar porque no le gustaba dar espectáculos. No se había movido de su lugar. Quería seguir a la rubia pero su orgullo no se lo permitía. Ella ni siquiera se giró. Sintió un vacío en el cuerpo. Qué difícil es querer mucho.

-¿Regina? ¿Interrumpí algo? No era mi intención hacerlo, estaba preocupada porque no me regresabas las llamadas. Lo siento mucho. Me voy para que puedas ir tras ella y hablarle.- Definitivamente había algo entre ellas. Estaba celosa y molesta porque no sabía en qué momento habían empezado algo.

-No te preocupes, Ingrid, no pasa nada. Mañana tendré oportunidad de hablar con ella. ¿Quieres pasar?- No tenía mucho ánimo de hablar con Ingrid, estaba cansada, había sido un día realmente malo. No podía creer lo infantil que podía ser Emma a veces. No era su culpa que Ingrid se apareciera así en su casa, ya eran dos ocaciones en las que no le dejaba explicarse qué pasaba.

-No quiero molestar, Regina. Te ves muy cansada, ¿Segura que estás bien?- Se veía cansada y triste, no era buena señal. Las veces que Regina había estado triste cuando estaban juntas se volvía muy solitaria y se refugiaba en el trabajo, era casi imposible verla por unos días incluso semanas. No entendía por qué diablos seguía preocupándose tanto por ella cuando ya tenía mucho que habían terminado.

-Estoy bien, Ingrid.- No estaba de humor para pequeñas charlas. La situación con Emma había empeorado su estado de ánimo en segundos. Comenzó a darse masaje en las sienes. Odiaba dar explicaciones, de cualquier tipo y sin embargo estaba deseosa de dársela a Emma.

-Quería salir contigo, ya sé que te has estado negado, pero la verdad es que no entiendo por qué Regina. ¿Hice algo que te molestara o incomodara? - Empezaba a ponerse nerviosa, tenía miedo de la respuesta.

-Discúlpame, Ingrid. No he sido completamente honesta contigo y sí tienes razón tenemos que hablar. Cuanto antes, mejor. ¿Qué te parece si mañana vamos a comer? Conozco un restaurante muy bueno de comida japonesa, tu favorita.- Le gustaba verse en los ojos de la rubia, tenía un efecto tranquilizador en ella.

-Perfecto.- La sonrisa se le dibujo en el rostro. -¿Paso por ti?- Se había acercado a Regina.

-Mejor nos encontramos ahí. Busco la dirección y te la mando en un mensaje.- Trataba de ser lo más cordial con ella. Quería que su día terminara. Necesitaba un buen baño.

-Está bien.- Ingrid se alejó por inercia. Era extraño que Regina no la dejara ir por ella. -Espero tu mensaje, Gina. Cuídate de esa mano por favor. Nos vemos mañana.- Se comenzó a alejar cuando la voz de Regina la hizo girarse.

-Ingrid no seas ridícula. No pasa nada porque un día cada quien llegue en su carro. - Se acercó a la rubia y le dio un beso en cada mejilla. -Cómo te vas a ir sin despedirte de mí. Ha sido un día difícil, Ingrid. Pero nada que no pueda solucionarse con un buen baño. Así que maneja con cuidado y avísame cuando llegues.- Le sonrió a la rubia cuando de pronto recordó algo. -Por cierto, tengo entendido que tuviste el placer de conocer a mi querida hermana, Zelena, por favor, no le cuentes nada de lo que sucede en mi vida, por favor.

-¿Zelena es tu hermana?- Se sorprendió al ver a Regina asentir. -No lo sabía, Gina. Por supuesto, que de mi boca no vuelve a salir nada más.- Estaba apenada, no recordaba que le había contado a Zelene, pero seguramente la morena se había molestado por eso. Sabía que Regina estaba distanciada de su familia pero nunca supo el porqué. -Discúlpame si algún comentario te ocasionó algún problema. Nunca fue mi intensión.

-No pasa nada.- La rubia había comenzado a divagar. La tomó de las manos y la hizo mirarla a los ojos. -No pasa nada. Tranquila. Sólo que no vuelva a ocurrir.- Le sonrió. -No olvides avisarme. Descansa. Te veo mañana.- La media sonrisa de Ingrid la tranquilizó un poco. Se giró y entró en su casa.

A penas entró la paz que le había dado Ingrid se esfumó. Emma ocupó cada espacio de su mente, no podía creer lo necia que podía ser, es que era casi como salir con una niño, bueno en realidad no estaban saliendo ni nada por el estilo, pero en caso de hacerlo no estaba segura de poder tolerar ese tipo de arranques, al final de cuentas eran adultos que podían perfectamente hablar de sus malentendidos.

Había intentado servirse una copa pero no podía dejar de refunfuñar por la actitud que estaba teniendo la rubia con respecto a Ingrid, ella no le había mentido, desde un principio le había dicho cómo estaban las cosas y aún así Emma había decidido no hablar del tema como si así fuera a desaparecer. Ingrid era muy importante y se rehusaba a alejarse de ella por un tema de celos por parte de Emma, aunque quién estaba hablando de tener que dejar de ver a alguien, aún no tenía nada con Emma. Lo mejor era esperar, esperar para ver cómo se solucionaban las cosas.

Quizá la forma en la que había presentado a Emma no había sido la mejor, lo reconocía, pero es que se puso nerviosa de tener a las dos, de pronto estaba frente a Ingrid, luego de dejar de verla por cerca de dos semanas, evidentemente algo había sentido, no era como si la rubia le fuera indiferente. Pero Emma era tan testaruda que no se podía poner a pensar un poco en eso. Necesitaba verla, necesitaba verla antes de que las cosas se salieran de controla como había ocurrido unas semanas anteriores y terminara sin dirigirse la palabra por semanas o peor aún, meses. Miró su reloj, no era aún muy tarde para buscarla en su casa, pero es que ni siquiera sabía donde vivía, podría llamar a Ruby, seguro ella tenía en su correo la información. Odiaba que los demás se enteraran de sus cosas, su cabeza iba a mil por hora, tratando de encontrar la forma de saber la dirección de la rubia. La respuesta le cayó de pronto. Tomó su celular y pidió un taxi, sabía exactamente donde estaría la rubia.

Después de esperar cinco minutos al taxi y pasar por unas cervezas a una tienda de conveniencia. Llegaron. Desde que iban acercando divisó el escarabajo, le indico al taxista que la dejara a una distancia prudente para que pudiera llegar caminando. En realidad quería calmar un poco su corazón, no era de las personas que hacían ese tipo de cosas, Emma estaba cambiando su mundo, lo estaba poniendo de cabeza. Se dio cuenta que la rubia estaba sentaba en el techo de su escarabajo, tenía una cerveza a un lado, miraba la ciudad. Se acercó lo suficiente para que Emma pudiera escucharla.

-Así que éste es el famoso mirador para los días tristes.

...Continuará...

Hasta aquí lo dejamos por ahora. Espero lo hayan disfrutado.

Saludos.