Hola:

No me gustan los pretextos así que no daré ninguno, sólo que lamento haberlas tenido esperando tanto tiempo, lo siento. Les agradezco que sigan por aquí, dandole refresh para ver si hay algo nuevo, gracias por permanecer. Espero sea de su agrado.

LyzzEQ: Qué bueno que te gustó, el siguiente será uno complicado. Creo que Emma está dispuesta a arriesgarse con tal de llevarse el premio mayor y sin embargo creo que Regina no quiere, ella si esta muerta de miedo. Porque la vida es así, nunca te pone fácil el amor, si no qué chiste ja, el plan de las películas sonaba fantástico pero ya tendrán toda la vida para llevarlo a cabo, o no. Tienes razón en eso, Emma si que tiene miedo de no ser lo suficientemente importante para Regina para cuando llegue el tiempo de tomar una decisión. En las relaciones uno tiene que ceder un poquito porque si sólo uno es el da, termina por cansarse. Gracias por comentarme, me gusta mucho cómo vas analizando la historia. Y Espero disfrutes el siguiente. Saludos.

Catwomen1974: Y la paciencia no crece en los arboles, muchos no tenemos ni tantita ja. Yo me relajaría con una buena botella de whisky, mi preferida acá entre nos. Justo lo comentaba arriba, si uno da siempre y el otro no pone nada, termina por cansarse y dejarlo. Gracias por leerme y comentarme, espero el siguiente sea de tu agrado. Saludos.

mills1 Te prometo que en determinado momento lo vas a saber :). Tardé más que nunca en actualizar pero espero valga la pena. A veces la gratitud por alguien puede más que el amor, sobre todo cuando no se tiene el valor de reconocer este último. Gracias por seguir por aquí, por leerme y comentarme. Espero disfrutes el siguiente. Saludos.

farren norieli : Muchas gracias, qué gusto que te haya gustado. Regina está muerta de miedo, no todos son tan valientes como la rubia o al menos no todos lo son tanto como para reconocer lo que sienten aún cuando puedan salir lastimados. Tienes razón, si yo fuera Emma ya hubiera reventado en más de una ocasión, veamos qué pasa en este capítulo. Zelena más que darle celos a Emma quería ver la reacción de su hermana, creyó darse cuenta de algo pero necesitaba corroborar. Daniel es mi última carta, tendrás que esperar un poco, pero lo segundo si que te lo concedo. Jajaja 'mándala de vacaciones' es buena idea, aunque yo me preocuparía más por los fantasmas de Regina que por las intenciones de Ingrid. Ay Kat. Gracias por permanecer, por preocuparte, por expresármelo. Estoy bien pero he estado mejor. Gracias también por leer y comentar. Aquí seguimos, no te dejaré con la duda. Terminaré la historia. Espero disfrutes el siguiente, Saludos.

jessica nolasco : Lamento mucho haberte dejado ansiosa y que hayas tenido que esperar tanto tiempo (si es que aún sigues por aquí), Zelena seguirá en la historia, pero más que nada para revelar el secreto de Regina, no te digo más. Exacto, la vida no es tan fácil, el conocer a alguien no te hace olvidar tu pasado, ni desaparecer los recuerdos y sobre todo el cariño que se profesó. Estoy de acuerdo, pero no todos son tan valientes como para reconocerlo, por eso unos encuentran al amor de su vida y otros no. Abrazo de regreso, tardé bastante en actualizar pero espero que haya valido la pena. Éste será muy obscuro. Gracias por continuar y leer y comentar. Aquí sigo. Saludos.

kykyo-chan Regina es una cobarde según leo en muchos comentarios y creo que por este capítulo la terminaran odiando. Tienes razón el momento más incomodo pero a veces eso necesita uno para tomar decisiones. Gracias por leerme, espero disfrutes este. Saludos.

LoreLane: Muchas gracias. Qué gusto que la estés disfrutando, espero el siguiente tambien sea de tus grado aunque honestamente creo que odiaras a Regina. Yo también sufro con Emma pero dicen que vale la pena luchar por lo que vale la pena tener. El que quiera azul celeste que le cueste jaja. Tardé bastante en actualizar pero espero disfrutes el capítulo y lamento decirte que el final también te deja en suspenso pero espero ponerme las pilas y actualizar más pronto. Gracias a ti por leerme y decirte a comentarme. Saludos.

15marday: Zelena es 'dark and twisted' ja, era más bien ganas de corroborar algo que de joder a Regina, pero estoy de acuerdo en que no son formas. Ingrid no se deja, supongo que sabe que vale la pena luchar por lo que vale la pena tener, tendrá que ser Regina la que le ponga un alto para que ella finalmente las deje en paz. Es un estira y afloja permanente, hasta que una de las dos simplemente deje de buscar y después la otra de esperar. Regina pone un poco de su parte, ya veremos si es suficiente. Gracias por estar desde el principio y por continuar, espero disfrutes el siguiente aunque creo que nadie lo hará. Gracias por leer. Saludos.

ElaQueen: Pero es que así somos todos, aunque es verdad que unos mucho más que otros.

Emma es linda, valiente, lucha por lo que quiere, es luz y pues Regina es obscuridad. ¡Es que son mujeres! y nos cuesta centrarnos, más cuando parece que la vida no está poniendo de su parte.

Da para mucho, hasta que una se canse, porque regularmente eso pasa, una se cansa de dar mucho y la otra es demasiado cobarde para buscar, para intentar una vez más.

Pues date un poco de tiempo mujer, hazlo por las que te seguimos, ¡Anda! De eso ya paso bastante y supongo que no te arreglaron la laptop. Escribir te desenreda nudos que a veces uno trae en el alma, no seas tan malvada o por lo menos dales un poquito de calma entre tormenta y tormenta.

Yo tengo muchas pero sin lugar a dudas leer es de mi top tres.

Ash, esta algo retorcido, no estoy segura de que puedas imaginarlo pero también escribes y a lo mejor se nos ocurren cosas similares, no lo sé pero ¡no lo digas! guárdatelo y ya me dirás al final si era lo que pensabas. Y no te preocupes por el trabalenguas que si que lo entendí.

Gracias por estar. Saludos.

NATACHA PAREDES : Hay que darle un poquito de tregua a Emma, mira que Regina le ha aplicado varias y de manera seguida, no le da tiempo de descansar poquito. Es que cuando uno esta enamorado se le termina apachurrando el corazón y de repente los gritos se convierten en explicaciones para arreglar las cosas, porque al final la vida es bonita, a ratos vaya. Te dejo por aquí el siguiente, espero lo disfrutes. Gracias por continuar, por leer y comentar y pues todo. Saludos.

sjl: Creo que con tanto desplante la paciencia de Emma está llegando a su fin pero ya veremos. Muchas gracias, espero disfrutes el siguiente. Gracias por seguir, leerme y comentar. Saludos.

Julianny: Pero es que Regina está decidida lo que pasa es que no lo externa, no todos son tan valientes como la rubia, eso es una de las cosas que la hacen tan especial. Emma tiene escasees de paciencia así que no creo que mucho, con Regina se avanzan unos pasos y le entra el miedo y ella misma se encarga de retrocedes muchos más, en eso tienes razón. Regina merece que se le perdoné todo, en eso estoy de acuerdo contigo. Gracias por seguir y leerme y comentarme. Disfruta. saludos.

Guest : Muy observadora es mi segundo nombre, no te sientas extraña, aquí la rara soy yo, suelo darle importancia a esos pequeños detalles que nadie nota y a veces siento dicen mucho pero supongo que en esta ocasión me equivoqué. Terminaremos la historia juntas, entonces, me parece excelente.

En mi caso van unas pegadas con las otras, uno siempre termina reflejándose en lo que lee o en lo que se escribe, mmm creo que lo que escribo es muy parecido a lo que pienso de ciertos aspectos de la vida, aún no llego a la parte donde escribo algo que no me genere ningún sentimiento. Pero esa soy yo, intentaré no mezclar, lo siento.

Qué difícil llegar a ese estado donde permaneces en calma ante las adversidades de la vida, ante lo bueno y lo jodidamente malo, yo aún no llego y para mi personalidad creo que jamás lo haré.

Vale, olvido el casi y dejo por la paz la parte de tu escritura y lo de tu parte malvada, incluso cuando no entiendo muy bien a lo que te refieres pero supongo que no te conozco y tendrás tus razones para querer que así siga.

Creo que van uno pegado con lo otro, es difícil ver la linea que los divide, creo que hay milagros, buenas personas con buenas intenciones, días lluviosos que terminan soleados, creo que la vida a veces lo sorprende a uno y que de vez en cuando uno debería darse la oportunidad de esperar que todo saldrá bien (aunque no siempre sea así. Trump :[ ). ¿Qué errores? así tengo oportunidad de corregirlos.

La Regina del siguiente creo que te gustara aún menos. Creo que más que temor a la soledad es temor a salir lastimada, que para mí no es lo mismo, quizá uno es consecuencia de lo otro pero no es lo mismo. Es que quizá para ella las dos significan cosas diferentes, no creo que su intención sea tener algo con Ingrid, al menos no después de el último encuentro con Emma. Emma tiene muchos motivos para abandonar el barco, pero para los valientes rendirse no es opción, al menos no la primera. Regina cuando está con Emma es como una hoja de papel, que se deja llevar, por lo cómoda que se siente a su lado, pero sin embargo su parte cobarde no la deja darle un título a ese cariño. Salir como loco detrás de alguien siempre tendrá inmerso el temor a perderle. Puedes criticarla con metáforas o sin ellas, ambas intentaré descifrarlas lo mejor que pueda.

La cabeza no te funciona bien cuando la persona que quieres está lejos pero también cuando se está en peligro de perderle, cuando lo celos aparecen, cuando no se tiene la certeza de que el sentimiento es reciproco, hay infinidad de situaciones donde uno puede perder el juicio. Y creo también que uno puede estar cerca de alguien y aún así sentirse muy lejos o viceversa, es cuestión de percepción, creo. No te enredaste, lo entendí todo, perfecto.

Me suena un poco a preocupación a mí pero igual son ideas mías. ¿Te ocupas de que me entere que no fue tu intención ofenderme con algo de lo que dijiste? No lo hiciste, no te preocupes. Tienes razón, escribir no es fácil, sobre todo porque involucra mucho. No me gusta mentir, la verdad es que sí me dejaste pensando durante dos semanas y releí varias veces lo que escribiste para poder entenderlo bien y sobre todo no malinterpretar nada. Estoy y es ganancia. Gracias por leer y comentar y volver a comentar. Por permanecer. Saludos.

Guest : Listo :).

Guest : ¡Ya estoy de vuelta!

Guest : Fueron tres pero aquí tienes el que sigue. Gracias por permanecer a pesar del tiempo, por leer y comentar. Saludos.

Shiryuz : Qué gusto que la estes disfrutando, espero el siguiente sea de tu agrado también, aunque debo decirte que también termina en suspenso. No aún no está terminada. Gracias a ti por leerme y comentarme, lo valoro mucho. Pues aún no sé, todo está en mi cabeza, es decir, el final pero quizá cuatro o cinco. Lo hacía con regularidad, una o dos veces por semana pero este en particular me costó bastante, pero espero volver a uno por semana. Saludos.

Ana: Gracias. Ya está por aquí el siguiente. No te preocupes seguro que has estado de lo más ocupada :).

Cucu: No me olvido nunca, eso tenlo por seguro. No soy de dar pretextos pero han sido días complicados. Gracias por permanecer y darle refresh para ver si hay algo nuevo, no sabes cuánto lo valoro. No te voy a dejar con la intriga, la historia va a terminar. No necesitas escribir siempre pero es bueno saber que ahí estás, anima. Espero disfrutes el siguiente. Saludos.

CAPÍTULO XIX Let it hurt then let it go.

Desde el momento en que subió a su escarabajo sabía que terminaría ahí, pasó a la tienda de siempre, por sus cervezas de siempre y condujo hasta su lugar favorito. Pensó en llamar a Elsa, tenía ya tantas cosas que contarle, pero con el humor que tenía lo mejor era estar sola, por lo menos esa noche. No había dejado de pensar en todo lo que había pasado, desde que la había visto por la mañana y había logrado convencerla de cenar juntas a pesar de lo triste que parecía, la cena, la conversación que había tenido con su hermana y el pésimo humor que le había dejado y por último Ingrid, no quería pensar en qué había pasado entre ellas en cuanto se marchó de su casa, no quería pensar en ella, y sin embargo, a pesar de todos sus esfuerzos, invadía todos y cada uno de sus pensamientos.

No hubo necesidad de girarse para saber que era ella. En cuanto escuchó su voz las mariposas, que desde que la conoció vivían de manera permanente en su estomago, despertaron, cerró los ojos para intentar calmarlas. Cuanto más lo meditaba más segura estaba de que tenía que alejarse, sabía que saldría lastimada, entre más cerca estaba de ella esa sensación de necesidad crecía, jamás había dejado que alguien llegara a ese punto, por más vueltas que le daba no sabía en qué momento se había enamorado, nunca vio la linea hasta que ya estaba del otro lado. Era evidente que Regina estaba más rota que ella, por muy difícil que esto pareciera, estaba llena de secretos, secretos que le sabían a mentiras.

-No es sólo para los días tristes, he tenido días realmente buenos en los que también termino aquí.- Le dio el último trago a su cerveza. El cielo estaba despejado y la ciudad se extendía ante sus ojos. Realmente adoraba ese lugar.

-Entonces es el mirador de los días diferentes, sean buenos o malos, el mirador de los días especiales.- Había llegado ya a la parte lateral del cacharro de Emma, por supuesto que había notado que la rubia no se había girado en ningún momento, no la miraba.

-Sí, supongo que lo es.- No tenía muchas ganas de hablar con ella, no sabía a qué había ido a buscarla y por primera vez desde que la había conocido no quería saberlo.

-Traje provisiones.- Levantó la bolsa donde traía las cervezas. -Por lo que veo llego justo a tiempo.- Levantó una ceja y miró la bolsa que tenía la rubia llena de envases vacíos. Ella seguía sin girarse, miraba la ciudad, la escuchaba pero parecía que no quería mirarla. Esperó a que contestara algo pero nada salía de su boca. -¿Ni siquiera vas a mirarme, Swan?- Empezaba a molestarse, entendía que Emma estuviera molesta pero no por eso tenía que ser grosera.

-No tengo nada que decir, no tengo nada que decirte, Regina.- En ese momento si se giró a verla, Dios, era realmente bella, esa era la razón por la que no quería mirarla, le nublaba la mente. De inmediato se percató de que Regina había dejado las cervezas en el suelo y se había cruzado de brazos, había hecho una mueca, pero no dejaba de mirarla esperando la respuesta.

-No digas tonterías, Swan. Baja, necesito hablar contigo, explicarte algunas cosas.- Emma nuevamente se había girado y de nuevo no la miraba. Cerró los ojos tratando de reunir un poco de paciencia. -¡Por Dios! Eres una testaruda, lo sabes, ¿Verdad? - Tomó las cervezas y las puso en el capo del carro y comenzó a subirse, la maniobra estaba resultando bastante complicada, la falda que llevaba no ayudaba en nada y Emma, por lo visto, se negaba a siquiera mirarla. -No puedo creer que esté haciendo esto.- Murmuró. Con mucho trabajo se subió al capo, la rubia estaba en el techo del escarabajo y se negaba a ser la única en poner de su parte, así que permaneció ahí, recargada en el parabrisas. Ninguna de las dos decía nada, así que tomó una cerveza y la destapó.

-Nunca habría imaginado que te gustaba la cerveza.- Había estado tentada a ayudarla, se estaba librando una batalla dentro de su cabeza, una parte le decía que tenía que irse, que pusiera en práctica todo lo que había decidido la ultima hora, que corriera en dirección contraria mientras pudiera, la otra tan sólo quería pasar un rato con la morena, quería escuchar lo que le venía a decir.

-Hay muchas cosas que no sabes de mí, Swan.- No iba a ceder más de lo que ya lo había hecho, se rehusaba a moverse de dónde ya se había instalado, era turno de ella.

-¿Por ejemplo?- Toda en ella le intrigaba, olvidaba por que se había molestado y sólo quería saber más, que le contara cosas nuevas, estaba jodida y cualquiera que la conociera un poco lo sabía.

-Que no me gusta la cerveza y que sólo la consumo cuando necesito un trago y no hay nada más.- Seguía sin girarse y Emma tampoco bajaba para ponerse a su altura. -O que siempre que voy a hacer un cambio importante en mi vida tengo que anunciárselo a mi padre.- Dio un trago a su cerveza, la muerte de su padre era una herida abierta, uno simplemente no se recupera de algo así sólo se aprende a vivir con la ausencia. -Que nunca había salido a mitad de la noche a buscar a alguien con una bolsa llena de cervezas, esto es nuevo para mí.- Un trago más.

-Nunca había conocido a alguien que no le gustara la cerveza.- Notó que la voz de la morena se quebró un poco cuando mencionó a su padre. Se bajó del techo y se sentó cerca de ella. -¿Puedo?- Señaló la bolsa de las cervezas y tomó una cuando la morena asintió. -¿Por qué te cuesta tanto aceptar que soy irresistible?- Su risa fue música para sus oídos.

-Demasiado presuntuosa para mi gusto.- Se giró hacia la rubia y sus miradas se cruzaron, sonreía y la miraba como esperando algo más. -No es mi culpa que Ingrid estuviera en mi casa esperándome, ¿Sabes? Yo no la invité.- Otro trago.

-Lo sé.- Un trago. -Es sólo que las veces que te he visto con ella siempre estás nerviosa, le das explicaciones de quién soy, de qué hago contigo. Dices que eres de las personas que no dan explicaciones pero a ella sí que se las das.- Uno más. Había dejado de mirarla, estaba concentrada en las luces de la ciudad, estaba despejado y el cielo se veía realmente hermoso.

-Es alguien importante para mí, lo sabes, te lo dije desde un principio, no te mentí. La quiero.- Se estaba dando una situación extraña, ninguna de las dos quería mirar a la otra, no conocía las razones de la rubia pero a ella le pasaba algo extraño cuando se veía reflejada en sus ojos, se sentía transparente, era incapaz de esconder lo que sentía, como si su mirada hablara y la delatara. No le gustaba sentirse así porque entonces Emma encontraba la forma de sacarle la información que no estaba segura de querer compartir. -No voy a volver con ella, Emma, tenía semanas sin verla, por eso fue a buscarme, he hablado con ella, por supuesto, pero nada en tono romántico, no he aceptado sus invitaciones. No te voy a mentir, me pone muy nerviosa tenerla cerca, no estoy segura del porqué, supongo que es porque no quiero lastimarla, la quiero demasiado como para volver a hacerlo. Pero ella también aprendió a conocerme y estoy segura de que sabe que no eres una escritora más.

-No entiendo porque no quieres que sepa que hay algo entre nosotras. ¿Estás segura de que no estás enamorada de ella? Quizá no quieres aceptarlo y en realidad tienes miedo de volver a su lado.- Ya se había terminado su cerveza y se dispuso a abrir la siguiente. No estaba segura de querer escuchar su respuesta.

- Ni siquiera nosotros sabemos qué diablos pasa entre nosotras, Emma, o ¿Tú lo sabes? Porque yo no tengo ni idea. Y no estoy enamorada de ella, te lo dije y te lo repito. No entiendo porque no confías en lo que te digo, he sido honesta contigo, ¿Sabes? Odio dar explicaciones y sin embargo, se me está haciendo costumbre dártelas.- No le gustaba cuando se sentía acorralada, no le gustaba dar explicaciones de sus sentimientos, de sus acciones, y ella era experta en presionarla, en exigirle respuestas, respuestas que aún no tenía.

-No tolero la forma en la que te toca. Odio la manera que tiene de acercarse a ti, de mirarte. Está enamorada de ti, Regina y además tiene la impresión de que las dos están en la misma sintonía.- Un trago a la cerveza. Sentía como se le iba subiendo el color a las mejillas.

-Se llaman celos, Swan. Además no tiene la impresión de que estamos en lo mismo, por eso fue a buscarme, quiere saber qué pasó, por qué me alejé.- Esto iba a terminar en una discusión si no lo dejaban por la paz, por ahora por lo menos.

-Pues nunca los había sentido, son nuevos para mí y no estoy segura de querer seguir por este camino.- Había sonado mejor en su cabeza, no era lo que había querido decir, o quizá sí, quizá era momento de dejarlo. Sintió la vista de la morena clavada en ella.

-¿Qué significa eso?- No le gustó cómo sonó. Parecía una amenaza y ella no era buena con las amenazas, regularmente mandaba todo al diablo cuando alguien osaba cuestionarle su forma de actuar. -¿Quieres terminar esto?- Sintió un pinchazo en el corazón. Tener que hacerle esa pregunta le ofendía, era tan orgullosa, que ante un comentario como el de la rubia habría dado media vuelta y habría terminado con todo, pero con ella, de sólo pensarlo, la recorría un sentimiento de tristeza, un vacío se le instauraba en el pecho.

-Pues justo lo que dije, no me gusta sentirme así.- Un nuevo trago a su cerveza que le diera valor de continuar. -Además no puede terminar algo que nunca ha comenzado, Regina.- Sabía que lo que estaba diciendo podía joder todo de una vez, sabía que a la morena había que llevarla con pinzas, que ante un comentario así seguramente terminaría reventando.

-Pues cambias muy rápido de parecer, Swan. En la cena y en el carro dijiste todo lo contrario.- No pudo evitar el tono con el que lo dijo, era evidente que le había dolido lo que había dicho la rubia. -Entonces no se qué estoy haciendo aquí, dando explicaciones, cuando tú, evidentemente, ya tomaste una decisión.- Se dispuso a bajarse del escarabajo cuando Emma la tomó del brazo.

-Querías hablar, ¿No? Pues ahora vas a escuchar todo lo que tengo que decir, aunque no te guste.- Pudo notar la tensión en el brazo de la morena, era evidente que no le gustaba que le dieran órdenes, pero ella también estaba cediendo bastante para poder arreglar eso que había entre las dos, así que era el turno de Regina poner un poco de su parte. -No he cambiado de opinión, ni he tomado ninguna decisión pero tienes que aceptar que estoy diciendo la verdad, no puede terminar algo que no ha comenzado, me has dejado en claro que no tengo derecho a molestarme porque tengas una relación con Ingrid, me has dejado en claro que no somos nada y sin embargo tus acciones me dicen todo lo contrario, me das pero luego me quitas, vienes y luego te vas, esta sensación es la que me está matando porque yo estoy aquí y no me voy ¿Sabes?- La había soltado del brazo, ahora sólo miraba la ciudad pero podía sentir la mirada de la morena sobre ella. -Puedo soportar muchas cosas, Regina pero no la indecisión y es que desde que te conozco siento que contigo nada es seguro, siento como si estuviera a la deriva esperando algo y ni siquiera sé qué es.

-Y sin embargo nunca te he mentido. Te he dicho desde un principio que estoy rota. Te he dicho desde siempre que Ingrid es importante para mí que no tengo ninguna intención de sacarla de mi vida.- Emma seguía mirando la ciudad pero cuando mencionó a Ingrid cerró los ojos. -Pero hay cosas que no te he dicho como por ejemplo que no tienes que preocuparte por Ingrid, ya sé que no lo he puesto un alto pero lo voy a hacer muy pronto, que te has convertido en la dueña de muchas de mis primeras veces, todo mundo ha notado lo diferente que soy cuando estás cerca, que te entiendo cuando hablas de celos, mira cómo terminó mi mano por verte besar a alguien más.- Había levantado la mano para que Emma pudiera verla, ella se había girado y la miraba tratando de descifrar si lo que había dicho era verdad o estaba tomándole el pelo. -Quizá no vayamos al mismo ritmo y quizá también te desesperes porque pienses que no hay ningún interés de mi parte pero es que no me conoces aún porque si lo hicieras te darías cuenta el efecto que tienes sobre mí cuando estás cerca y sobre mi humor cuando no lo estás.- Era ella la que miraba la ciudad ahora y podía sentir la mirada de Emma sobre ella. Nunca había sido buena confesando cosas. Se sentía transparente cuando lo hacía, siempre había sido buena ocultando sus sentimientos pero los que la conocían sabían que eran sus ojos los que la delataban.

-¿Estás aceptando que empiezas a ceder ante el encanto Swan?- Se acercó un poco a Regina y la tomó de la barbilla para a obligarle a que la mirara, se encontró con una morena que ponía los ojos en blanco intentando parecer molesta pero que sin embargo intentaba esconder una sonrisa que se le dibujaba en el rostro.

-Digamos que entre el inmenso ego que te cargas y tus pésimos chistes algo bueno tenías que tener y en mi caso me quedo con tus ojos.- Emma se acercó y la beso, apenas fue un roce pero de inmediato todos sus sentidos se activaron.

-No finjas más, yo sé que adoras mis chistes.- No podía dejar de sonreír, se recostó en el parabrisas y abrió los brazos, invitando a la morena a unirse a ella. En cuanto Regina se recostó sobre su pecho, supo que ese momento era el mejor que había vivido en ese lugar, sin dudarlo.

Hablaron por varias horas, de todo y de nada. Emma había tenido que sacar la manta que cargaba de forma permanente en su escarabajo cuando Regina había empezado a temblar. Habían intercambiado anécdotas de todo tipo, la rubia se había enterado de que a Regina la habían seleccionado como reina del baile cuando estudiaba la preparatoria, cosa que no se le hacía extraño, la morena era preciosa a la vista de cualquiera, pero no por eso dejo de molestarla por ello. Regina, sin embargo, se había enterado que Emma había sido encarcelada tras haber sido inculpada de un robo que no cometió.

Eran ya casi las cuatro de la madrugada cuando el escarabajo se estacionó fuera de la casa de Regina. Todo el camino la rubia la había estado molestado sobre el hecho de que la morena no sólo había sido reina de su escuela sino también había formado parte de las porristas. Y ahora que iban camino a la puerta la rubia seguía con lo mismo.

-No puedo creer que me traiga vuelta local una ex reina y porrista de la preparatoria.- Se lo dijo en tono serio pero no podía esconder la sonrisa que se le dibujaba en el rostro.

-No sé en qué momento se me ocurrió contarte algo así.- Puso los ojos en blanco. -Además tampoco es que sea un delito formar parte de las actividades escolares. ¿Tú nunca formaste parte de ningún club o algo?

-No.- Le encantaba molestarla, adoraba la forma en que ponía los ojos en blanco y se cruzaba de brazos. -Yo era más bien del club que buscaba pasar el menor tiempo posible en el colegio o que se saltaba las clases para irse por ahí.-

-No sé por qué no me sorprende en absoluto.- Habían llegado a la puerta, el tiempo había pasado tan rápido, de pronto el día horroroso que había comenzado se había convertido en una cita bastante peculiar que le estaba dejando una sonrisa en el rostro. -Pues muchas gracias por todo, Emma.- Se había detenido justo frente a su puerta, comenzaba a sentirse nerviosa, se pasó un mechón por detrás de la oreja y levantó la vista y se cruzó con los ojos verdes de la rubia. -Jamás pensé que un día tan complicado pudieran terminar así.-

-Es el efecto Swan, ya te lo dije.- Le sonrió a la morena, trataba de aligerar un poco el momento que estaban teniendo. Se acercó a y volvió a besarla, a diferencia de los besos que habían compartido en el capo del escarabajo, éste comenzaba a salirse de control, la intención de la rubia era tan solo despedirse de Regina pero como cada vez que la tenia cerca, no pudo controlar sus hormonas y en consecuencia sus manos, que empezaron a acariciarla mientras la atraía hacía ella. La morena tampoco se hacía del rogar correspondía a sus besos casi con tanta necesidad como la de ella. Poco a poco había terminado atrapando a Regina contra la puerta. Sus manos se habían cansado de su cintura y comenzaban a descender sobre su cadera, sobre sus piernas. Ella por otro lado estaba presentando interés por su cuello, tener a Regina así de cerca, besándola como la besaba y acariciándola como la acariciaba era un sueño hecho realidad. Puso su frente contra la de ella, intentaba calmar un poco su corazón, sus hormonas, -Si no tienes intención de invitarme a pasar la noche contigo necesito que paremos ahora.- Era un susurro, mantenía los ojos cerrados tratando de recobrar la calma.

-No es que no tenga intención de invitarte, es solo que...- No quería lastimar a la rubia, tenerla tan cerca y haberla besado como lo había hecho le había nublado el juicio. Se la vivían en un estira y afloja constante, tan sólo hacía unas horas habían discutido y estado a punto de terminar eso que no tenían y ahora estaban de nuevo perdiendo el control. No quería que Emma fuera algo de una noche pero no sabía cómo decirlo sin hacerla sentir mal.

-Entiendo. Te entiendo. No te preocupes.- Dio un paso atrás y le sonrió. Entendía a Regina o al menos eso pensaba, no estaba lista, para ella también era importante, ella era importante y no quería que pasara algo que después arruinara todo lo que habían avanzado. Tenía que tener paciencia pero eso no evitaba que sintiera un poco de decepción. -

-Emma, lo siento. No quiero equivocarme, no contigo.- Pudo notar una sombra el mirada de la rubia.

-Ey tranquila. Entiendo, te entiendo así que no pienses cosas que no son.- Se acercó a ella y le dio un beso bastante casto comparado con los que habían compartido hacía unos minutos. -Mejor me voy. Necesito tomar una ducha, una muy fría ducha. Te veo pronto, porrista.- Le guiño un ojo y dio media vuelta rumbo a su escarabajo.

A pesar de haber dormido muy poco se había levantado con un mejor ánimo que el día anterior, sabía perfectamente que Emma era mamá causante de eso, le había dibujado una sonrisa permanente en el rostro desde que la dejó el día anterior en la puerta de su casa. Su buen humor aumentó cuando al llegar a la oficina se encontró con su café de siempre y un ramo de girasoles en su oficina, una nota que decía "sonríe" y tuvo el efecto deseado porque de inmediato su sonrisa se ensanchó, le escribió agradeciéndole el gesto.

Su día iba a ser complicado, últimamente se estaba tomando demasiados días de descanso y el trabajo se le estaba acumulando poco a poco. En cuanto terminaba una reunión ya tenía otra o alguna persona ya la estaba esperando para pedirle autorización de algo. Le había tenido que marcar a Ingrid para cambiar la hora de su cita. Estaba tratando de relajarse cuando llamaron a su puerta.

-Adelante.- Era extraño que alguien llamara a su puerta sin que Ruby la anunciara.

-¿Vas a dejar ya de ignorar mis llamadas? O por lo menos deberías explicarme qué fue lo que hice para molestarte tanto.- Llevaba dos días intentando comunicarse con su amiga y está simplemente se negaba a contestarle, Ruby alegaba que estaba muy ocupada pero jamás se le negaba a ella, aunque estuviera muy ocupada. Había tocado fibras sensibles, lo sabía perfectamente, peor jamás pensó que su amiga se cerraría a ella de esa forma.

-Buenas tardes, Katheryn. Pasa, siéntate por favor.- Le había sorprendido la forma en que su amiga había irrumpido en su oficina. Por supuesto que Ruby le había intentado pasar cada una de las llamadas que su amiga le había hecho pero ella simplemente no había querido tomarlas. No quería hablar con ella.

-¿En serio?, Regina, ¿Así van a ser las cosas ahora?- Cerró la puerta tras ella. Una Regina ya instaurada en su papel de ejecutiva la miraba del otro lado del escritorio. Había teñido un par de días difíciles, desde el momento en que salió de la casa de Regina supo que algo no había quedado bien entre ellas, había intentado llamarla para aclarar las cosas lo antes posible. Había visto muchas veces a su amiga alejarse de personas con las que había tenido alguna diferencia. Jamás pensó que algún día podría ser ella.

-¿Qué puedo hacer por ti?- Tenía puesta su mejor máscara, no era que quisiera lastimar a su amiga, era más bien que no quería que su amiga se enterara de lo que tanto tiempo se había guardado, no quería que nadie lo supiera nunca, nadie más. Dolía y dolía mucho, estaba segura de que ella no descansaría hasta enterarse de las cosas y no estaba dispuesta a correr riesgos.

-Tengo dos días tratando de comunicarme contigo, Regina.- No podía creer la actitud de su amiga. Sin importar qué era lo que quería ocultar jamás pensó que estarían en esa posición.

-No había tenido tiempo, he estado ocupada, en cuanto estuviera más tranquila iba a marcarte. No sé cuál es la prisa por hablar conmigo pero dime ¿En qué puedo ayudarte?- estaba segura de que esas palabras lastimarían a su amiga, era como si el miedo se hubiera instaurado en ella y actuara por ella. La cara de Kat lo decía todo, ella tampoco podía creer lo que estaba escuchando.

-Perdona por interrumpirte en tu día tan apretado, Regina. Lo único que quería era aclarar el malentendido que tuvimos el otro día.- Había molestia en cada una de sus palabras pero sabía que Tenía que tranquilizarse, ella era la de m paciencia de las dos, enrollarse en una pelea con su amiga no era lo mejor, terminarían separadas para siempre y no era eso lo que ella quería.

-No hay ningún malentendido. Me preguntaste algo y me negué a contestar, me lo volviste a preguntar y de nuevo no te contesté. No sé por qué no entiendes que hay cosas que no quiero hablar contigo, hay cosas que son mías y sólo mías, que nos harías un favor enorme si por primera vez superas respetar que no te tengo que decir todo. No tengo ningún problema contigo, no estoy molesta ni mucho menos, únicamente no quiero hablar del tema, eso es todo.- Empezaba a tensarse más de lo que ya estaba. Kat la presionaba, esa era la forma de actuar de su amiga y la verdad es que nunca había tenido problemas con ello porque nunca había tocado el tema de lo que pasó con Daniel. Jamás había pensado que llegaría el día en que algo la pudiera separar de su amiga, de su mejor amiga pero si seguía por ese camino ese día llega is llegado.

-Te juro que estoy haciendo uso de toda mi paciencia para empezar una discusión contigo de nuevo.- Cerró los ojos y comenzó a masajerase la sienes, le estaba empezando un dolor de cabeza, uno de los fuertes. Respiró profundo y continuó. -Entiendo que no quieras hablar de ciertos temas conmigo, lo respeto, lo que no me cabe es que tomes esta actitud infantil en lugar de hablarlo conmigo. Se supone que somos amigas, Regina.- Sintió cómo sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas y con todas sus fuerzas intentó controlarse, no quería la lástima de su amiga, quería que pensara un poco y no echara a perder todo lo que habían construido.

-Mira, Kat...- No sabía qué decir, siempre había sido buena cuando de reventar a sus enemigos se trataba, sabía perfectamente dónde tenía que pegar para lastimar, sabía cuál debía ser su actitud con ellos, sabía qué decir, cómo decirlo, estaba actuando así con ella y no era algo que estuviera haciendo de manera consciente, pero la verdad es que dolía igual. Kat era su amiga, su mejor amiga y la estaba tratando como si fuera su enemigo.

-No, Regina, no puedo creer que estés usando esa estrategia conmigo, Sabes cuántas veces te he visto usarla. Ni siquiera se trata de lo que sea que estás ocultando sino de amistad Regina, de empatía con la persona que se creía tu familia. Jamás pensé que tomaras esa actitud conmigo y sabes una cosa, ni siquiera creo que me lo merezco. Te he tenido mucha paciencia, he estado a tu lado en los peores momentos, pero supongo que nada es para siempre. Ahora soy yo la que ya no quiere hablar contigo.- Se dio media vuelta y sin esperar respuesta se dirigió hacia la puerta. No cabe duda que a uno le pueden partir el corazón por amor pero cuando es la amistad la que lo rompe el dolor es más profundo. Recibir una puñalada de dónde uno se supone que no debería estarse cuidando, esas son cosas que no se le desean a nadie.

-¡Kat!, ¡Kat! ¡KAT!- Se levantó de inmediato a seguir a su amiga. Cuando salió ella estaba esperando ya el asensor, no necesitaba verle la cara para saber que estaba llorando. Se acercó y justo cuando estaba por llegar a ella el elevador se abrió y una sonriente Emma Swan salía de él. Su cara cambió al ver a Kat y enseguida la miró a ella. Era evidente que la rubia no entendía qué pasaba, pero todo pasó muy rápido porque Kat se subió y las puertas se cerraron.

-¿Qué paso, Regina?- No sabía qué estaba pasando pero estaba segura de que había sido algo grave. La cara que tenía Kat, decía mucho pero ver la desolación en la cara De la Morena encendió completamente sus alertas. Ella había dado media vuelta sin contestar a su pregunta y estaba entrando de nuevo a su oficina. Ruby no se veía por ningún lado así que la siguió, entró y cerró la puerta tras ella. -¿Estás bien? ¿Qué pasó?

-¿Parezco estar bien, Emma?- La tristeza se había transformado en coraje, no podía creer lo que estaba pasando. Emma la miraba entre molesta y atónita, pero la verdad es que en ese momento no le interesaba, sólo podía pensar en Kat, en las estupideces que le había dicho, había roto su relación más larga, la más leal, la que más necesitaba.

-¿Qué pasó, Regina? Déjame ayudarte.- No le había gustado el tono de la morena pero era evidente que en ese momento no era ella, nunca había visto tantos sentimientos negativos en su mirada, quería ayudarle pero por lo visto ella no quería nada con nadie.

-No necesito tu ayuda, Emma, si la necesitara la habría pedido. ¡Vete! Necesito estar sola.- Estaba a punto de perder el control, hacía mucho que no le pasaba y no quería que así fuera frente a la rubia.

-¡¿QUÉ PARTE DE QUIERO QUE TE LARGUES NO ENTIENDES?!- Vio el fuego en la mirada de Emma. Supo que ese era el final, Emma le había perdonado ya demasiadas malas caras, demasiados errores, no le perdonaría éste. Era lo mejor, tarde o temprano terminaba por romper el corazón de las personas que la querían, era mejor hacerlo ahora antes de que saliera tan lastimada como su amiga. -NO ENTIENDES QUE TU Y YO NO...

-No somos nada.- Temblaba del coraje que la embargaba. Hablaba despacio, pero lo hacia con total claridad. Estaba procesando todo lo que Regina no estaba diciendo, porque sabía que detrás de sus palabras había mucho más. -No te preocupes, que ésta vez ya lo entendí, no vas a tener que decírmelo de nuevo.- Levantó la mirada y se reflejó en los ojos chocolate. -No te voy a volver a molestar. -Dio media vuelta y se fue. No se giró y Regina no la siguió. Todo había terminado.

...Continuará...

Aquí lo dejo, espero actualizar pronto.

Saludos.