Hola,
Por aquí les dejo el nuevo capítulo, no tengo excusa pero sí disculpas, espero lo disfruten,
shiryuz: Creo que justamente eso es lo que necesita, no se puede estar bien con alguien cuando no se está bien con uno mismo, suena trillado pero es tan da gusto que te haya gustado, ya me contarás qué te pareció este. Espero lo disfrutes también. Gracias por comentar y por seguir por acá, si es que aún recuerdas la historia. Ahh y prometo que será final feliz jaja. Saludos.
15mardayEs que hay personas así, aceleradas para todo, yo también habría dejado pasar una días, Emma para mí es de las personas que quieren todo para ya, cuando topa con una Regina sin problemas todo perfecto pero si se encuentra a una Regina molesta, las chispas salen. No te enojes jaja, es algo duro lo de Daniel, ya pronto lo sabrán, promesa. Estoy de acuerdo lo de Kat, va más allá de contar un secreto, es de empatía por la persona que ha estado para ti siempre, pero creo que a veces Regina es un poco egoísta, sólo ve sus sufrimientos. Gracias por estar por acá, por leerme y por comentarme. Espero disfrutes el siguiente. Saludos.
ineheram: Sí, sí, sí. Soy not sorry, vendrán tiempos mejores. Gracias por leerme, comentarme y seguir por acá. Saludos.
harpohe1989Creo que ese es una de las cosas que más atrae de Regina, ese mal genio que de pronto se carga, aunque francamente creo que ahora si que se paso. Emma ha llegado al límite, creo que ahora vienen las de Emma, a ver qué tan segura está la morena de permanecer en control. Gracias por leerme y comentar. Saludos hasta Chile.
Catwomen1974 Estoy completamente de acuerdo contigo, hay personas que están tan jodidas que por mucho que quieras ayudarlas a veces es demasiado tarde y es mejor dejarlas antes de que termines con el corazón roto, el problema esta en saber discernir si la decisión que se está tomando es la correcta y por supuesto tener las agallas de tomarla. Jaja algo se me ocurrirá pero de que se arregla se arregla. Gracias por leerme y comentar. Saludos.
mills1 No voy a justificar a Regina porque ahora si que se equivoco, una tras otra, las dos personas que más cariño le tienen terminaron lastimadas por tratar de acercarse a una morena molesta, la gente con ese tipo de carácter es de cuidado, hay que saber cómo y cuándo. Es buena idea, igual y algo así sucede. Muchas gracias por comentar, por leer y por todo. Saludos.
Farren Norieli : En este capítulo no lo vamos a ver tan claro pero tienes razón Regina va a derramar bilis por haber tratado así a Emma. La rubia no puede más, llegó a su límite. Creo que la forma en que las cosas con Kat con también bastante complicadas, le costará bastante poder si quiera acercarse a ella para hablar.
Lamento mucho no haber actualizado pronto, tenía la intención, lo juro, es más tenía 3/4 de capítulo a la semana pero me distraje y todo se fue al carajo, pero ya está por aquí el siguiente, espero que disfrutes y haya valido la pena la espera. Los dos comentario del final se cumplen al pie de la letra, Regina dejara de joder a los demás, y Emma no se acercará a la morena por un tiempo.
Perdona de nuevo po tardar tanto, pero prometo esmerarme en el otro, va a tener mucha más acción que este, está ya todo en mi cabeza, el problema es sentarme a escribirlo. Muchas gracias por la preocupación, todo bien. Espero haya valido la pena. Gracias por leer y comentar, saludos. ¿Capi? explícame por favor jaja.
Jblack : Tardé mucho en actualizar, no tengo excusa, pido disculpas y con la mano en el corazón prometo echarle ganas con les siguiente. Gracias por leerme, espero disfrutes el capítulo. Saludos.
sjlA mi también me dolió escribirlo, no voy a mentir, pero era necesario tanto para cambiar la actitud de Regina como para que Emma aprenda a poner limites. Tienes razón no se verán por bastante tiempo y cuando lo hagan habrá una gran discusión. Muchas gracias por comentar y leer, espero disfrutes el capítulo. Saludos.
Ana : Muchas gracias, señorita Ana. Espero el siguiente sea también de su agrado. Grande tú! ja Saludos.
Lizzie gza : Este capítulo es mucho más relajado, es una pequeña introducción a una nueva parte de la historia, lamento mucho lo de la montaña rusa pero es que la vida de dos mujeres que son muy apasionadas tiene que estar repleta de drama jaja. Espero que disfrutes el siguiente y que haya valido la pena la espera. Prometo tratar de actualizar lo antes posible, en el siguiente capitulo habrá más drama y una gran pelea. Gracias por comentar y leerme, Saludos.
LyzzEQ Tardé bastante en actualizar pero ya está por aquí, este capítulo está mas relajado, es un poco una introducción a nuevas cosas. Espero lo disfrutes. Lamento mucho lo de las lágrimas ja pero prometo que en el siguiente será Emma la que haga de las suyas. Muchas gracias por leerme y comentarme. Saludos.
LoreLaneTe prometo que todo el sufrimiento valdrá la pena, será final feliz y toda la cosa. "Nos vemos nena, no puedo seguir sufriendo así, no soy juguete de nadie" Esa es la frase del año jaja, pues Emma no va a seguir sufriendo por ella, al menos no se lo hará saber y tratara de poner remedio aunque la manera no siempre sea la mejor. Regina no sufre en este capítulo pero los siguientes estarán repletos de celos y peleas. Espero que te guste y que haya valido la pena. Gracias por continuar y leerme. Saludos.
jessica nolasco : El problema de Regina es que le cuesta ser valiente, no todos lo son, o si lo consiguen tardan mucho en el proceso, esperemos que no se termine llevando entre las patas la relación que tenia con Kat, las amistades a veces se rompen y duelen más que las amorosas. Emma ha llegado al limite y ahora le hará pagar una que otra a la buena de Regina. Tardé bastante en la actualización pero espero que valga la pena. Gracias por seguir por aquí y por comentarme y mandarme buenas vibras desde México, prometo ponerme las pilas para actualizar lo más pronto posible. Abrazo de regreso. Saludos.
kykyo-chan: Iré a comer pan para el coraje! Jaja muero de risa! qué increíble comentario. Te prometo que valdrá la pena, ahora serán ellas las que permanecerán lejos de Regina, se tendrá que esforzar si las quiere de regreso. Gracias por comentar y leerme. Espero disfrutes el siguiente. Saludos.
ElaQueen ¿Aún sin laptop? Pero ¡Qué mala suerte la nuestra! Mira que yo llevo dos y tú nada. Yo nunca abandono, así que no te preocupes. Aquí sigo, esperando que la suerte cambie.
Ahora tardé bastante en hacerlo pero espero valga la pena. ¿Ya recordaste el título? me intriga ja.
¿Tú crees? Quizá existen ese tipo de personas, pero no creo que sea el caso, tomar la decisión de alejarse de alguien será siempre complicado, pero tienes razón si uno no sale por si sólo nadie puede sacarte de ahí.
No lo hagas.
¿En dos? Difícil seguro que lo es, pero te ayudo, en una van los libros, el café, unos buenos audífonos, la cámara para fotografiar el nuevo lugar, unos tenis para correr, libro de colorear para que se baje el estrés, rompecabezas para liberar la mente, ah y un buen mapa marcado de todos los lugares cool por visitar, en la otra va la ropa jaja. Saludos.
Guest: Gracias por lo ánimos, serán siempre bien recibidos. Mujeres intensas se les llama, tienes razón que nos hacemos una historia llena de desventuras y frases con dobles sentidos, igual y después lo escribo o lo intento.
Tuvo un poco que ver pero no tanto y luego un poco más y después ya publiqué. Disculpa si es un poco confuso pero justo así lo sentía. ¿Te preocupa que te detesten? ¿Lo valdría?
Para mí no hay otra forma de escribir, tienes razón incluso para el que lee es importante sentir que hay pasión en lo leído, que el que escribe dé la impresión de que ha pasado por alguna de las situaciones, que las sufrió y sobre todo que sobrevivió. Particular es sin duda lo que más me gusta, que las personas/personajes estén tan llenos de matices, que te sorprendan, que te cueste entenderlos y que te provoque querer hacerlo. Jaja, eso yo lo hice una vez, no la misma situación pero si invité a alguien a sentarse en mi carro, era más joven, quizá fue eso. La vida es así, dulce y amarga. No drama, no arrepentimiento, al menos no del que da ansiedad, uno más trabajado, ha pasado el tiempo. A ver qué te parece, ya me contarás. Creo que esa es la esencia de Regina, es la que no busca, la que no tolera, la que tiene simple la última palabra, eso a mí me atrae. Saludos. Gracias por leer, por continuar.
Kiandre: Listo. Aquí lo tienes. Lamento lo de las uñas jaja, Saludos.
CAPÍTULO XX El tiempo pasa y los errores quedan.
-Si no es capaz de lograr que un escritor cumpla sus tiempos de entrega, no es el tipo de editor que necesita esta editorial.- Ni siquiera se molestaba en mirarlo, tenía muchas cosas en la cabeza y no lograba encontrar unos documentos que necesitaba para su siguiente reunión, removía carpetas sobre su escritorio mientras esperaba la respuesta.
-Re... Regina, déjame explicarte..-
-Sra Mills, no soy Regina para ti.- No soportaba que sus empleados la tutearan sin su consentimiento, la única que disponía de ese permiso era Ruby, y sin embargo, hacía tiempo que había dejado de hacerlo, por supuesto que lo había notado pero no había vuelto a hacerle algún comentario al respecto, era su decisión llamarle como mejor le pareciese y ella ya estaba cansada de insistir, eso también había cambiado. -Además no necesito explicaciones lo que necesito son resultados y si usted no puede con la tarea tendré que buscar a alguien lo suficientemente competente como para que me traiga lo que necesito.- Siguió buscando sus documentos, el tiempo se agotaba y no daba con ellos. -Una semana...- En ese momento si lo miró a los ojos. -Le doy una semana extra para que me consiga algo, un capítulo, un avance, algo. Y si no es capaz de conseguir que ese holgazán cumpla con el contrato que nos firmó, no se moleste en regresar. Puede retirarse.-
Ni siquiera esperó a que el asustado editor se levantara de su silla, descolgó el teléfono y le indicó a Ruby que le urgía un nuevo juego de copias de las propuestas de portada para el libro que estaba próximo a publicar. No se dio cuenta cuándo salió su editor, tampoco le importaba demasiado. Tomó su celular, buscó el nombre que necesitaba y marcó.
-Aló. Lo sé, mientras no se nos haga necesidad, todo está perfecto. Necesito de tu ayuda para un proyecto que se me acaba de meter en la cabeza.- Una mueca se le dibujó en rostro ante la respuesta que obtuvo, para quien no la conocía podría parecer una sonrisa, pero no, hacía mucho que no sonreía, eso también había cambiado. -¡Venga, ya!, que tú también eres una genio en lo que haces. Te invito a cenar para explicarte todo lo que tengo en mente.- Una mueca más. -Perfecto, ahí nos vemos. Hasta pronto.-
Despertó y de inmediato todos los recuerdos empezaron a llegar a su mente, uno tras otro. Se había ido de fiesta con sus compañeros del trabajo, habían terminado en un bar, una morena se le había acercado y es que había desarrollado un gusto muy peculiar por mujeres de origen latino. Las cosas se salieron de control, un beso llevó a otro más y habían terminado en lo que parecía ser el departamento de la susodicha. Ella estaba aún dormida, a su lado, ni siquiera recordaba su nombre. Se levantó lo más despacio que pudo y empezó a buscar su ropa por el departamento, se vistió, escribió una nota de despedida/agradecimiento, estaba a punto de marcharse cuando escuchó una voz.
-¿Planeas irte así, sin despedirte?- Tenia una media sonrisa dibujada, no había querido que sonara a reproche pero un poco sí que lo era.
-Por supuesto que no.- Se giró y levantó la nota que había escrito. La morena puso los ojos en blanco mientras dibujaba una media sonrisa en su rostro y no hizo falta más para que otro tipo de recuerdo le cayera de repente y le robara la sonrisa. -Tengo que irme... amm...- Se rascó la cabeza tratando de recordar el nombre de la joven.
-Elena, me llamo Elena.- En cualquier otra situación se habría ofendido de que no recordara su nombre pero no con esa rubia, había pasado una muy buena noche y la verdad es que no le molestaría en absoluto quedar nuevamente.
-Elena. Cierto. Tengo que irme Elena, tengo una cita en la cual tengo que estar en exactamente...- Miró su reloj y cerró los ojos. -Ahora, tendría que estar ahí justo ahora. Me dio mucho gusto conocerte. Gracias por... todo... sí, gracias por todo.- Se rascó nuevamente la cabeza, era por eso que quería salir de ahí sin que la escuchara, odiaba esa charla que le sigue de pasar la noche con alguien que acabas de conocer y que no pretendes seguir conociendo. -Adiós.-
-¡Espera!- No perdía nada con intentarlo. Se levantó, completamente desnuda, no pudo evitar sonreír al ver el efecto que estaba logrando en la rubia. Tomó un lapicero de su tocador y se acercó a ella, tomó su mano y escribió un teléfono. -Llámame, si alguna vez quieres quedar, podemos cenar o hacer alguna otra cosa.- Le sonrió a una rubia, que se podía notar, por la cara que tenía, que estaba intentando con todas sus fuerzas mirar sus ojos y nada más. -Con suerte quizá en esa ocasión no quieras salir huyendo de aquí.-
-Amm.. sí... gracias.- Sonrió y se giró, haciendo uso de un autocontrol que no sabía que tenía. Jamás repetía, eran cosas de una vez, eso hacía desde entonces y le había funcionado perfectamente. Llevaba sus botas en la mano cuando llegó al escarabajo. Era preciosa esa mujer. Definitivamente había sido una noche interesante.
-—
Pidió una segunda taza al mesero. Tenía media hora esperando a su mejor amiga. Era extraño porque regularmente no llegaba tarde. Pero las cosas habían cambiado mucho de un tiempo a la fecha, todo parecía diferente. Desde que le vio la cara aquel día en que la rubia se había aparecido en su casa sin avisar, supo que algo había pasado, pero no preguntó, no era el momento. A diferencia de cuando Emma había llegado llorando a su casa en esa ocasión estaba enojada, únicamente le dijo que necesitaba unos tragos y que necesitaba de alguien que cuidara de ella. No había derramado ninguna lágrima, pero tampoco hablaba, sólo tomaba, copa tras copa. Hacía mucho que no la había visto beber como aquel día, prácticamente la había tenido que cargar hasta la cama de su apartamento. Desde ese día no había fin de semana en que la rubia no saliera de fiesta y últimamente no había fin de semana en que no despertara en la cama de alguien más.
Por supuesto que había intentado en varias ocasiones enterarse de qué era lo que había pasado, era evidente que había tenido que ver con Regina, esa morena había llegado a la vida de su amiga poniéndola patas arriba, pero Emma no decía nada, cada vez que sacaba el tema a colación se tensaba y contestaba con monosílabos y cuando la pregunta era muy directa se quedaba callada o de pronto le surgía un compromiso que la hacía irse en ese momento. Esa morena había dejado a su amiga en peor estado de como la había encontrado, sobretodo porque ahora no hablaba, no lloraba, tenía una sonrisa que le resultaba muy falsa, algo le dolía y le dolía mucho pero había tomado la decisión de acallarlo con noches de sexo y alcohol. Estaba inmersa en sus pensamientos cuando la vio entrar.
-Hola, Elsa. Discúlpame por llegar tarde, pero en mi defensa diré que es preciosa.-
Entró a su oficina y se encontró con un maravilloso ramo de flores. Sabía perfectamente quién lo había mandado, no entendía cómo era que conseguía sacarle una sonrisa después de los horribles días que había pasado últimamente. Tomó su celular y marcó.
-Gracias por las flores, cariño.- Habían sido meses sumamente complicados. -Están preciosas, no tenías que hacerlo.- Se acercó a la ventana de su oficina que daba a una de las calles principales de la ciudad, no podía creer que las cosas estuvieran así. -Vale, que me aguanto entonces. Me parece perfecto, te veo en la casa. Yo también. Adiós.-
Habían pasado cuatro meses desde que la había visto la ultima vez y la sensación de vacío era la misma. Regina había intentado comunicarse, le había llamado en incontables ocasiones, nunca le contestó. Desde hacía una semana lo había dejado de hacer. Regina sabía perfectamente dónde vivía, dónde trabajaba y jamás fue a buscarla, habían sido llamadas, únicamente llamadas. James había tratado varias veces de persuadirla para que contestara o se acercara a su oficina para hablar, sabía perfectamente que él creía que exageraba, estaba sorprendido de que una amistad como la de ellas fuera a terminar por un mal entendido así, pero es que él no sabía toda la historia, a él lo había conocido mucho tiempo después de que su amistad con Regina comenzara.
Su historia era complicada de explicar, había sobrevivido a muchas cosas juntas, pero eso no significaba que no hubieran tenido problemas antes, en aquellas ocasiones ella siempre reculaba y le daba a la morena espacio, para tranquilizarse. Conocía su mal carácter, la había visto explotar muchas veces, ella siempre había sido la que respiraba profundo, la que se relajaba, porque la realidad era que su amiga no era mala persona pero cuando se sentía acorralada le salía un mal mal genio. Pero ella había aprendido a conocerla, conocerla mejor que nadie y sabía perfectamente cuando presionar y cuando dejarla.
Sabía que quizá se había excedido un poco, que la había presionado demasiado y entendía perfectamente que se hubiera molestado, en esa ocasión no respiró, no pensó, no se detuvo a tiempo y logró lo que nunca pensó, que Regina se pusiera completamente a la defensiva con ella, se había equivocado en las formas y lo sabía perfectamente; por eso intentó comunicarse con ella, por eso fue a disculparse, la molestia no era que ella no quisiera contarle su secreto sino que ahora que por primera vez ella había cometido un error ella hubiera reaccionado así, tantas veces había perdonado alguna grosería de su amiga y ahora que había sido ella la que se había equivocado la mataba que hubiera reaccionado así.
Así que no, no iba a contestar, no quería saber nada de ella.
Había tenido una mañana muy complicada, tenía dos cuentas que desde hacía un par de meses le estaban quebrando la cabeza, había confiado en las personas equivocadas y ahora estaba pagando las consecuencias. Llevaba ideando un plan con Regina para lograr su retención desde hacía un par de meses, faltaba afinar detalles pero prácticamente tenían lista la propuesta. Esa morena era sumamente brillante para los negocios, no por nada había levantado esa editorial por si sola. El sonido de su celular la sacó de su ensoñación y al mirar quién llamaba, sonrió.
-Se nos está haciendo costumbre hablar a diario.- Sonrió ante la respuesta de la morena. -Pero si aquí la experta en negocios eres tú, mujer. Precisamente iba a marcar para pedirte que nos viéramos para terminar las propuestas que necesito.- Se llevó la mano al puente de la nariz y sonrió nuevamente. -Evidentemente no vas a dejar que vaya por ti así que ya mejor no insisto, nos vemos en el restaurante de siempre a las ocho, ¿Te parece bien?- Se levantó de su sillón y comenzó a deambular por su oficina. -Perfecto. Hasta pronto.- Colgó.
Su relación con Regina era completamente diferente desde hacía unos meses. Después de cancelarle la cena que iban a tener al día siguiente de aquella noche que fue a buscarla a su casa y de perderse por varias semanas, se había puesto en contacto con ella, le había pedido que la ayudara con un proyecto que tenía, estaba próxima a publicar un nuevo libro y necesitaba una agencia que hiciera el trabajo de la publicidad. Se habían reencontrado y ambas habían evitado hablar de esas semanas obscuras en la que Regina se le negaba a todo el mundo. Conocía a la morena, sabía que de presionarle habría terminado alejándole también. Habían trabajado juntas en ese proyecto y desde entonces solían verse de forma regular, ya fuera una u otra, se comunicaba y salían a tomar unos tragos o a cenar.
En el tiempo que habían estado juntas habían realizado varios proyectos y la verdad es que eran buen equipo, ella la conocía muy bien y sabía lo exigente que era cuando de su empresa se trataba, así que discutían sobre trabajo y cada una defendía sus ideas a muerte, pero al final, casi siempre, lograban ponerse de acuerdo y los resultados siempre habían salido a pedir de boca.
Su relación era de amistad, después de varios reveses le había quedado claro. En las ocasiones que había intentado algo más, Regina la había parado en seco, al principio pensó que necesitaba tiempo, de superar lo que hubiese pasado con esa rubia, pero después se dio cuenta que no era así y lo confirmó cuando en una ocasión Regina le había dicho abiertamente que no era su intención volver con ella, pero que, sin embargo, el cariño que sentía era grande, que no le ofrecía una relación amorosa pero sí una amistad, no lo pensó mucho, cómo decirle que no a alguien así. Sabía perfectamente que lo más sano habría sido alejarse, darse tiempo para dejar de sentirse de esa forma, pero estaba segura de que eso jamás pasaría, por mucha distancia que pusiera cada vez que nuevamente estuvieran en contacto, los sentimientos volvería, una y otra vez; no se imaginaba alejándose de ella, dolía demasiado.
Todo estaba bien y sin embargo esa sensación de zozobra no la dejaba tranquila. Pocas personas podían jactarse de conocer a la morena, tenía tantas facetas y levantaba tantos muros que llegar a la verdadera Regina era prácticamente imposible, muchos habían quedado atrapados entre muro y muro y después de un tiempo no se les volvía a ver, ella sin embargo estaba segura de conocerla, por eso dudaba de la máscara que Regina llevaba puesta desde que la buscó nuevamente. No había vuelto a ver a Kat en todo ese tiempo, ni a la escritora rubia tampoco, inclusive en las múltiples visitas que había tenido que hacer a la editorial. Y si alguna duda le quedaba ésta había quedado resuelta cuando escuchó a Ruby decirle a la morena que la señora Kat seguía muy ocupada para atenderle, que dejara de insistir, que ella se comunicaría cuando tuviera un tiempo libre, le había sorprendido mucho el mensaje de Kat pero la respuesta de Regina no se quedó atrás, "Perfecto, he entendido el mensaje, no la molestare más. Gracias, Ruby. Puedes retirarte".
Regina sería siempre un misterio para todos los que la rodeaban, conocían lo poco que dejaba ver, comenzaba a entender que había personas que estaban llenas de preguntas sin respuestas, y aún así, aún con todos los defectos que se le podían achacar, era la mujer más irresistible que había conocido nunca.
Hacía meses que había tomado la decisión de no tutear a su jefa, desde aquel día en el que Regina la había regañado por no estar en su lugar cuando Emma Swan se presentó en la editorial. No escuchó la conversación completa, pero por la forma en que Emma había salido de su oficina era evidente que habían discutido, que habían discutido muy fuerte. Regina jamás le volvió a pedir que la tuteara y ella tampoco volvió a hacerlo.
Ese día había cambiado muchas cosas, no solamente en su relación con su jefa, sino en la relación de ella con todos en la empresa. Estaba más solitaria que nunca, venía a la editorial a trabajar, no hablaba prácticamente con nadie fuera de temas de trabajo. No había vuelto a ver a Emma, lo poco que había podido investigar era que el proyecto lo llevaba Sidney, pero que lo hacía prácticamente en línea, y cuando era necesario reunirse con Emma eran siempre fuera, había intentado enterarse de más cosas pero la rubia se había vuelto un tema intocable en la editorial, el rumor de la discusión que había tenido con Regina se había corrido por todos lados, era por eso que nadie se atrevía a nombrarla en presencia de la morena.
Tenía más o menos el mismo tiempo que había dejado de ver a Kat, la amiga de su jefa no había vuelto a pararse por la editorial, en este caso nadie sabía el porqué, había escuchado por ahí que las había oído discutir en su oficina el mismo día, pero la fuente no era muy confiable así que no estaba segura de si creerlo o no. Ella había intentado comunicarse con ella, después de la semana tan obscura que había tenido su jefa, había recordado que Kat siempre le pedía que le avisara cuando su amiga estuviera así. Sólo una vez le contestó el teléfono, le pidió que no volviera a marcarle con noticias sobre Regina, no pidió explicaciones y tampoco las dio, simplemente le colgó, desde entonces había intentado comunicarse con ella por órdenes de la morena pero fue su secretaria quién tomó los mensajes una y otra vez y en todos indicó que ella se comunicaría cuando tuviera tiempo, que no insistiera más, su jefa no volvió a llamar, al menos no a través de ella.
Ingrid sin embargo pasaba mucho tiempo en la editorial, a veces en reuniones y otras ocasiones simplemente llegaba a visitarla y se encerraban por horas. Su jefa se iluminaba un poco cuando la visitaba, pero aún así su mirada había perdido el brillo que había ganado en los meses anteriores. Regina parecía estar mejor que nunca, llegaba siempre temprano, había dejado de irse tarde, comía siempre a sus horas o muchas veces comía con Ingrid, había dejado de ir al café de la esquina, la rubia le había regalado una cafetera que lucia muy costosa y desde entonces ella se preparaba su café, estaba más centrada que nunca, cerraba escritor tras escritor, contrato tras contrato; pero aún así, aún con todas esas nuevas actitudes, le parecía que algo andaba mal, Regina estaba más alejada que nunca, parecía que vivía dentro de una caja de cristal, la podías ver pero no la podías tocar.
Había terminado guardando su celular, no estaba segura del porqué, muchas mujeres le habían dado su teléfono esperando que continuaran con su relación y ella jamás había devuelto la llamada, no le interesaba, desde ese día había decidido no volver a salir en más de una ocasión con una mujer, había roto su propia regla y había terminado con el corazón roto, no volvería a pasarle; y a pesar de todo eso no sabía por qué había terminado guardando el teléfono.
Había sido un día complicado, Regina se había había apoderado de sus pensamientos por todo el día. Quizá tendría que ver con la pregunta que Elsa le hizo en el desayuno, sabía perfectamente que su amiga estaba preocupada por ella, se lo había dicho muchas veces, últimamente parecía que lo había dejado por la paz pero con lo que le dijo le quedó claro que pensaba en ello más que nunca, "¿Eres feliz?" eso dijo, la pregunta había seguido a su historia sobre la maravillosa latina que había conocido, se quedó muda, su amiga la había mirado expectante, como tratando de leer cada gesto en su rostro, no le había contestado, se había terminado saliendo por la tangente, era su especialidad, pero desde entonces no podía dejar de pensar en eso.
Fueron días muy complicados, no sabía qué le había dolido más, que la morena le hubiera gritado de esa forma, que no hubiera salido a buscarla o no saber nada de ella desde entonces. No iba a fingir, por supuesto que la tristeza la había embargado por semanas, había tenido muchos días negros, el cariño que había tenido por la morena había sido muy profundo, la había querido con el alma, incluso en dos ocasiones había ido a la cafetería, rogando a Dios encontrarse con ella, en ninguna de las dos veces se la topó, estuvo tentada a preguntar pero se contuvo y decidió dejarlo por la paz.
No entendía, no entendía cómo era que había fingido todo, ella había creído de verdad que Regina sentía algo. Había ido sobrellevando las cosas poco a poco, había sido difícil, muchas veces había estado tentada a buscarla en la editorial, pedirle una explicación, la verdad era que por mucho que lo intentes uno no olvida en un día, ni deja de querer a alguien sólo porque esa persona le rompió a uno el corazón, su cariño por ella había sido tan profundo que aún, meses después, seguía doliendo casi como el primer día.
Lily le había dicho una vez que uno no puede obligar a nadie a que te ame, en aquel entonces se refería a ella, fue el momento en el que se despidió, en el que entendió que ella no quería tener nada serio y que terminaría lastimada, mucho más que en ese momento. Ahora, era ella la que tenía que aceptar que por mucho que quisiera a Regina no podía forzarla a sentir lo mismo, que hay casos en que no importa lo mucho que uno ame a alguien, si el otro no siente lo mismo, lo mejor es dejarlo ir.
En todos estos meses había pasado por todos los estados de ánimo posibles, desde la tristeza que te embarga cuando la decepción es profunda, hasta el coraje que se apodera de ti cuando el orgullo fue lastimado, sería una mentira decir que cada noche se sentía así pero era cierto que al final del día siempre terminaba pensando en ella, ya fuera molesta, triste, melancólica, Regina siempre era su último pensamiento del día.
Cuando más triste se sentía siempre recurría al recuerdo de cuando se le ocurrió ir a buscarla a su casa, había sido un día complicado, llevaba cerca de un mes sin verla y la ansiedad se había apoderado de ella, tenía ya todo un discurso en su mente, estaba sumamente nerviosa, no estaba segura de que fuera la mejor idea pero en su defensa diría que se le había vuelto un vicio. En cuanto llegó y vio el mercedes de Ingrid estacionado fuera de su casa todos esos sentimientos desaparecieron, se convirtieron en coraje y frustración. Se fue y no volvió a buscarla.
Supo la respuesta desde que escuchó la pregunta. No, no era feliz.
La comida había resultado mucho más productiva de lo que pensó, siempre le había encantado la forma que tenía Ingrid de aclararle las ideas, eran muy buenas en lo que hacían y cuando estaban juntas las ideas fluían solas. Si no hubiera tenido una relación con ella seguramente habrían tenido muchos proyectos juntas, la forma en que terminó todo y cómo había, prácticamente, obligado a Ingrid a tomar distancia, había reducido a contadas ocasiones los negocios entre ambas. Estaba muy agradecida de tenerla en su vida, no solamente como socia, sino también como amiga. Le había costado mucho que Ingrid entendiera que jamás volverían a tener algo, había insistido tantas veces en retomar aquello que habían comenzado unos meses atrás, la respuesta siempre fue la misma, no le interesaba tener una relación con ella, ni con ella ni con nadie.
Su vida había cambiado mucho desde aquel fatídico día, había tenido la peor semana de su vida, se había encerrado en el trabajo, no hablaba prácticamente con nadie, no comía nada en el día, café era lo único que parecía mantenerla despierta, hubo sólo una ocasión en la que vivió una crisis parecida, salir de aquella le había tomado mucho más tiempo. El día que llegó y se miró al espejo y no se reconoció supo que estaba en depresión, por segunda vez en su vida estaba en una profunda crisis, hizo lo que había hecho la última ocasión, esta vez sería más fácil, ya había sido capaz de salir una vez de una situación aunque muy diferente muy dolorosa también, una segunda vez sería pan comido.
Comenzó como la vez anterior creando listas, listas donde establecía qué era lo que haría cada día de la semana, al principio tenía que forzarse a hacer las cosas, sabía que en determinado momento se convertiría en rutina y eso era lo que ella necesitaba. Se obligaba a levantarse cada día a realizar su rutina de ejercicio, a desayunar, incluso cuando sintiera que la comida no le pasaba la garganta, iba a trabajar de forma regular pero estaba prohibido quedarse más horas de las estrictamente necesarias, comía y cenaba a sus horas, comenzó a llevarse manuscritos para leer en casa, necesitaba mantener la cabeza ocupada el mayor tiempo posible, no quería pensar en nada de lo que había pasado.
Tenía sólo unos días intentándolo cuando tomó la decisión de buscar a Ingrid, había estado negándose cada vez que la rubia la llamaba o la buscaba directamente en la editorial, sabía que algo bueno podía salir de ahí, estaba segura de que no quería tener una relación con ella pero también estaba segura de lo mucho que la quería, le sorprendió gratamente que ella aceptara, desde entonces, había sido un pilar en su nueva vida, jamás se lo hizo saber, al menos nunca se lo dijo directamente, pero muchas veces logró que olvidara por unas horas la tristeza que la embargada desde aquel día.
La extrañaba, cada noche, cuando Ingrid se iba o llegaba del trabajo, lo primero que venía a su mente era que un día más había pasado y Kat seguía sin querer tomarle el teléfono. Nunca había discutido de esa forma, jamás habían pasado tanto tiempo separadas, la ansiedad se apoderaba de ella entre más vueltas le daba al asunto, no sabía qué hacer, era Kat la que sabía como llevarla cuando las cosas comenzaban a tensarse, ella decidía recular para que las dos tomaran aire y pensaran; al principio había decidido darle tiempo para que pensara las cosas, no presionar, pero había comenzado a desesperarse, cada día que pasaba la sentía más y más lejos, quería ir a su casa pero tenia miedo de que no saliera a recibirla. Esa cobardía le estaba costando su mejor amiga. Después de muchas vueltas había entendido que la había llevado al limite, que el problema no era que Kat la presionara para saber qué había pasado con Daniel, el problema era la actitud que ella había tenido ante la situación, como si la única a la que le interesaba arreglar los conflictos fuera a ella. Entendía perfectamente cómo se sentía, la había lastimado y no encontraba la forma de solucionarlo.
Cada noche su cabeza se dividía en dos, gran parte de la noche estaba destinada a Kat, desde que le había mandado decir con Ruby que no la molestara más, había optado por aceptar su decisión, por muy dolorosa que esta le resultara, vivía esperanzada en que en determinado momento Kat la buscaría para arreglar todo el malentendido, cuatro meses habían pasado y comenzaba a pensar que las cosas no mejorarían nunca. La otra parte de su cabeza le pertenecía a Emma, con ella las cosas eran completamente diferentes, desde el día en que prácticamente le gritó que se largara de su oficina no había vuelto a saber de ella. No la buscó, no salió tras ella, hizo como si nunca la hubiera conocido. La razón era una sola, esa había sido la gota que había derramado el vaso, ya la había lastimado demasiado y no quería hacerlo más, Emma no se merecía a alguien cómo ella. Estaba tan llena de secretos, que estos se convertían en espinas para los que permanecían a su lado. No iba a cambiar, con Kat era diferente, tenía que insistir en recuperar una amistad de tanto tiempo, sin embargo, con Emma sólo cabía el arrepentimiento de haber permitido que la rubia se acercara a ella, de no haberle alejando cuando aún estaba a tiempo. Por eso había tomado la decisión de no buscarla más sin importar las consecuencias que esto tuviera. El libro había pasado a manos de Sidney, como la distancia no sólo era para sanar a Emma sino también para hacerlo con ella misma, había optado por también mantenerse completamente al margen, se lo confió en su totalidad a su editor y no preguntó más por él. ¿Le dolía?, por supuesto que le dolía, el cariño que sentía por ella era profundo, se había enamorado, tanto, que había olvidado todo lo que las separaba, por suerte había entrado en razón a tiempo. Vivía con la esperanza de que cuando se ha sufrido mucho, llega el día en que todo empieza a doler un poco menos.
...Continuará...
Graciaspor leerme y por continuar. Esperolo hayan disfrutado.
Saludos
