Hola,
Sin pretextos. Muchas disculpas. Espero disfruten.
jessica nolasco: Sentimientos encontrados, eso es bueno. Le va a costar a Regina recuperar a Emma, por mucho que la rubia la extrañe tanto. Kat es otro cuento, pero espero que disfrutes del capítulo. Espero aún sigas por acá. Un abrazo grande y gracias por leerme y comentar.
kykyo-chan: Todo por servir se acaba, la paciencia no es eterna. Una tendrá que poner de su parte, creo que es turno de Regina, pero ya veremos cómo van avanzando las cosas. Espero disfrutes mucho el siguiente,muchas gracias por comentarme y leerme. Saludos.
15marday:Esta historia se esta alegando demasiado, había que meter un resumen, espero poder terminarla pronto. Creo que cada que Emma está a punto de ceder algo se atraviesa y le planta los pies en la tierra, muchas veces es lo que uno necesita, a veces uno no es feliz en un lugar pero no por eso debe renunciar al amor propio. Ingrid está poco a poco entendiendo qué lugar le toca y eso es bueno, en relaciones tan largas si uno llega a terminar de forma cordial y consigue quedarse con la amistad se tiene mucha suerte. Kat no cederá, ahí si le va a tocar todo a Regina, será un buen reencuentro. Ruby es toda bonita, seguro pronto la convence. Regina es harina de otro costal, es genuina, es diferente, a veces creo que no he logrado plasmar por completo cómo es su personalidad, aunque ciertamente, no todos somos tan valientes. Espero disfrutes el siguiente, gracias por seguir por acá, saludos.
Lizzie gza: Me gusta que le des el beneficio de la duda, Regina tiene fantasmas que sólo son de ella, no los comparte, hay días bueno en los que no se aparecen, pero cuando si están ahí soportarlos y tolerar a los demás se vuelve una tarea complicada. A Regina se le perdona todo, por bonita sobre todo :). Los buenos amigos hacen eso, dar su opinión sobre el tema sin importar si el otro está de acuerdo o no, creo que ese es su trabajo, dar una cachetada cuando ves que el otro va directo al precipicio, esos son los que valen la pena. Si continuas con las amistades e porque te supieron valorar :). Pues si te gustan los celos los dos siguiente capítulos te van a encantar, una Regina que tras largos meses empieza a pensar de forma frecuente en Emma, una Emma que se topará con que hay muchas personas maravillosas por el mundo, personas que no están llenas de fantasmas, ya veremos que sale de esto. Muchas gracias por leerme y perdona la tardanza. Saludos.
LoreLaneEstuvo dramático el capitulo. Primero: Espero ésta actualización también te ponga contenta. Segundo: No puedo prometer nada, lo siento. Tercero: Ingrid no es tan mala, dale el beneficio de la duda. Regina está llena de fantasmas que de pronto salen en el peor momento, además tiene un genio que no la ayuda nadita. Lo que pasará entre Emma y Elena será mejor que un simple café, prometo que valdrá la pena (aunque no te guste). Spoiler alert: Habrá celos, de ambas. Cuarto: Tardé mucho y lo lamento, pero el helado es super delicioso así que creo que no sufriste tanto. Muchas gracias por seguir leyendo, Saludos.
sjl82Para que algo sane hay que darle tiempo, si no sana es porque no ha cerrado, entonces uno debe ir y cerrar la herida con quien la provocó. Este capitulo no, pero el que sigue trae cosas de Regina y de su pasado. Creo que Emma llegó a su limite jaja, vendrán cosas nuevas para ella. Espero disfrutes el siguiente. Saludos.
LyzzEQEmma intentará algo con Elena y la verdad es que no será en plan de amigas. Algo así pasará en el capítulo, espero lo disfrutes. Tardé más que nunca en actualizar, lo siento. Pero espero disfrutes el siguiente. Saludos.
Farren N M : Sobre advertencia no hay engaño, cuando una habla las cosas de frente no tendría que haber mal entendidos, claro eso es la teoría, ya veremos que pasa. Es que porque alguien no busque la felicidad de la forma en que uno lo haría nos quiere decir que su forma de buscarla esté mal, no estoy segura de si me di a entender, ja. Pero quiero decir que a lo mejor la felicidad de Regina es esa paz en la que se encuentra, uno nunca sabe. En los siguientes capítulos entrará Kat y en definitiva Emma, se tendrán que ver muy seguido. Tardé mucho pero ya estoy de vuelta. Lo siento. Espero disfrutes el siguiente. Saludos.
mills1jajaja, me encanta como se molestan tan con Regina, las mujeres somos complicadas y claro está que unas más que otras. En definitiva va a haber celos de Regina, el siguiente capitulo estará repleto de ellos. Lo de KAt se arreglará, ella no es orgullosa, solo esta lastimada, Regina tendrá que forzarla a hablar y algo bueno saldrá de ello. Tardé mucho en actualizar pero estoy de vuelta. Espero disfrutes el que sigue. Saludos.
Guest: Estoy de acuerdo, aunque debo confesar que yo sí que soy intensa para casi todo, y en definitiva, sí que necesito suerte. ¿Aunque no lo parezca? jaja pero tú si que eres genial. Te gusta dejar las frases a medias que seamos los demás los que terminemos aterrizando lo que quisiste decir o quizá nunca lo sabremos. Pienso demasiado y a veces creo que no me doy a entender mucho. Tienes razón, nunca para atrás. Vivir y no sobrevivir, en definitiva se necesita suerte para lograrlo. Estoy de acuerdo en que es una de esas situaciones que duelen, lastimar cuando se quiere a alguien duele, a veces más para el que lo hizo que para el agraviado, porque viene acompañado de arrepentimiento y es que uno no necesita mas que su conciencia para recordárselo. Es que es así, la vida, muchas veces es así. Creo que lo que no llega a ocurrir es lo que no se olvida, lo que duele cada que se recuerda. Lo que se pudo haber sido y no fue deja amargura en el alma. Pero se aprende a vivir, porque tengo la certeza de que a todo se acostumbra uno. También creo firmemente que para personas tan llenas de laberintos como Regina, la felicidad va mucho más allá de estar bien con alguien, creo además que entre mas inteligente es una persona más infeliz es. Divago. Disculpa. Gracias por continuar, lo digo de verdad.
Pd. Entendí perfectamente el sarcasmo, tenía la respuesta perfecta y resultó que tenías razón y casi es ¡Felices Pascuas! Una lastima porque era realmente buena. ¡Feliz Navidad y Año Nuevo!, no puedo más que desearte que vivas en plenitud, mientras se pueda.
Saludos.
CAPITULO XXI De querer también se dale. O no.
Era ya su tercer café y tan sólo era medio día, le había parecido que las últimas tres semanas se habían ido en un abrir y cerrar de ojos. La publicación del libro se había complicado mucho más de lo esperado, prácticamente había tenido que acampar en su oficina la última semana. De no haber sido por Ingrid no habría salido de su oficina, pero ella se encargaba de obligarla a ir a su casa a descansar y tomar un baño, al otro día sea aparecía por la editorial para llevarle el desayuno y seguir ayudándole con lo que fuera necesario.
Las primeras dos semanas habían resultado muy llevaderas, había conseguido organizar lo necesario sin que su rutina se viera mayormente afectada, pero esta última semana todo se había salido de control. Ingrid se había cansado de repetirle que aprendiera a delegar, pero esa palabra no formaba parte de su vocabulario, sobre todo cuando se trataba de la publicación de un libro nuevo.
La confianza tenía mucho que ver con su problema para delegar, no confiaba en que alguien pudiera hacer el trabajo mejor que ella, era una perfeccionista nata y eso siempre había traído noches de desvelo en la oficina. Ruby era la única del personal en la que medianamente podía confiar, la conocía perfectamente y sabía lo exigente que era cuando de trabajo se trataba, era por eso que tras las largas cantaletas de Ingrid había decidido encargarle la organización de la fiesta de presentación. No estaba segura de haber hecho lo correcto pero tenía tantas cosas en la cabeza que no habría sido capaz de hacerse cargo de una cosa más. Ingrid había estado apoyando a Ruby desde el principio, no había necesidad de preguntarle por qué lo hacía, ella sabía que sólo así estaría tranquila, que sólo así sería capaz de olvidarse de la fiesta y concentrarse en lo verdaderamente importante.
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Llevaba tres semanas dandole vueltas a si llamarle o no, no sabía cómo pero esa mujer había conseguido lo que nadie, que dejase de pensar en cierta morena, por lo menos algunos ratos del día. El día que la conoció muchas cosas cambiaron, era realmente hermosa, casi tanto como Regina, no recordaba prácticamente nada de la conversación que harán tenido esa noche o si había existido alguna, sin embargo, algo le incitaba a buscarle.
Era evidente que también había tenido que ver su conversación con Elsa, sabía perfectamente que su amiga estaba muy preocupada por ella. No estaba segura de en qué momento las cosas se habían salido de control, el dolor le había nublado los sentidos y de pronto había pasado de noches de alcohol a noches de alcohol y sexo, había sido un dolor tan profundo que no supo cómo lidiar con él y terminó convertida en algo que no era. Había tocado fondo, Elsa se lo dijo y ella sabía que tenía razón.
Elena había sido la última mujer con la que se había acostado, eso también había cambiado, desde entonces que no salía de fiesta, se había volcado cada noche en la secuela de su libro, tenía semanas que no salía, y es que desde la conversación con Elsa, tenía tantas ideas en la cabeza, que la única forma que conocía de aterrizarlas era escribiendo; además de que escribiendo se olvidaba de su realidad, se olvidaba de Regina y de todo lo que seguía sintiendo por ella.
Pensaba en todo eso mientras conducía rumbo a casa de Elsa, desde hacía tres semanas que no contestaba sus llamadas, no era que estuviera enojada con su amiga, pero después de lo que le había dicho tenía muchas cosas que aclarar, necesitaba pensar, lo había hecho y ahora necesitaba de sus consejos. Estaba nerviosa, lo único que le había escrito después de muchas llamadas era que necesitaba estar sola y Elsa no le contestó.
Llegó a su departamento y estacionó su escarabajo. Tomó el ascensor y respiró profundo antes de tocar la puerta. Esperó con las manos en las bolsas traseras, estaba segura de que Elsa entendería o al menos eso le gustaba pensar.
-Si no te aparecías esta semana iba a ir a sacarte a patadas de la comisaría.- Le sonrió a su amiga. Se acercó a la rubia y la abrazó. Fue un abrazo largo, de los que reparan lo que esta roto.
-Perdóname, Elsa.- No sabía qué más decir, pero sabía que su amiga le entendía perfectamente.
-Está bien Emma. Entiendo. Estaba preocupada por ti, pero supongo que todo se habido aclarando en esa cabeza. No es la primera vez que haces algo así pero sí es la más larga.- Tomó de la mano a la rubia y la hizo entrar al departamento. Sabía que tenía mucho que contarle, así que fue a la cocina a preparar café mientras su amiga ordenaba sus ideas.
-Tengo ya la respuesta a tu pregunta Elsa. No, no soy feliz.- Miró a su amiga que se había girado a verla, vio como ella dejó lo que estaba haciendo y de nuevo la abrazo muy fuerte.
Las lagrimas comenzaron a caer por sus mejillas. Le contó todo, desde el principio, lo que había ocultado, lo que dolía. Le contó de Elena, de cómo la conoció y del miedo que tenía de llamarle, de lo mucho que habían cambiado las cosas los últimos días.
Estuvieron prácticamente toda la tarde hablando, por ratos, la conversación se tornaba muy profunda, en otros, no paraban de reír de las locuras que tanto una como otra habían hecho. Elsa estaba mucho más tranquila al escuchar a su amiga, era evidente que algo en Emma había cambiado, no estaba segura de qué pero estaba feliz al escucharla hablar de esa nueva mujer a la que había conocido, quizá era lo mejor para que lograra superar a Regina.
-Pues yo creo que deberías llamarle, si es buena en el sexo merece una oportunidad.-
-No digas tonterías Elsa, por favor. Además…- Justo cuando estaba a punto de regañar a su amiga su celular sonó. Lo sacó de la bolsa trasera de sus pantalones, al ver quien le llamaba se extrañó y contesto un tanto nerviosa.
-Aló- Se levantó del sofá y comenzó a dar vueltas por el departamento.
-¿Emma? Soy Ruby, de la editorial.-
-Hola, Ruby. ¿Cómo estás?- Sabía perfectamente de dónde era ese número, hacía mucho que no tenía contacto con ella, cuando tenía noticias de cómo iba lo de su libro era Sidney quien directamente se comunicaba con ella. Algo tenía que haber pasado fuera de lo normal para que fuera Ruby quien se comunicara con ella.
-Uff Emma, qué gusto que este siga siendo tu celular, hace unos meses estuve tratando de comunicarme contigo pero la llamada jamás entró, tuve que pedirle a Sidney que te hiciera llegar la información, pero bueno, eso ahora no es importante. Yo estoy bien, con mucho trabajo, pero bien. ¿Tú?, hace mucho que no te vemos por la editorial.
-Tuve el celular un tiempo fuera de servicio Ruby.- Eso no era del todo cierto, lo había apagado por semanas, Sidney había tenido que ir a la estación para poder comunicarse con ella. Empezó a sentirse mareada, pesar en la editorial era pensar en Regina y al pensar en Regina siempre terminaba con una bronca interna que le duraba días. -Yo estoy muy bien, gracias. He estado cubriendo turnos extras en la estación, no he tenido tiempo de ir a saludar a los amigos. ¿Qué necesitas? ¿Algún problema con el libro?- Quería terminar cuando antes con esa llamada, Elsa la miraba de forma extraña y ella tenía el presentimiento que Ruby le tenía una noticia que no le iba a resultar muy agradable.
-Pues ya sabes que siempre serás bienvenida por acá, Emma. No tienes que preocuparte, del libro aún no tenemos noticias y es Sidney quien está encargado directamente de tu manuscrito, así que será él el que se comunique contigo en caso de alguna novedad. Mi llamada es para confirmar tu asistencia a la fiesta de presentación del libro de August Wayne, enviamos la incitación desde algunas semanas solicitando la confirmación pero estamos ya a una semana y no hemos recibido nada aún.-
-¿In…? ¿Invitación? ¿Fiesta de presentación?- Cerró las ojos apenas escuchó el motivo de la llamada de Ruby. -No he confirmado nada porque no me ha llegado nada, Ruby.- Su corazón comenzó a latir desbocado. -Y la verdad no estoy segura de poder asistir, he tenido mucho trabajo últimamente y no he tenido tiempo practicasen para nada. Lo siento mucho, Ruby.- Abrió los ojos y vio la cara de Elsa, le estaba preguntando qué era lo que estaba pasando.
-Se envió a la comisaría, Emma, es realmente extraño que no te haya llegado, no hemos tenido ningún problema con la empresa encargada de hacerlo. No puedes hacerme esto, Emma, la Sra. Mills me va a matar, pidió expresamente que todos los escritores estuvieran ahí para apoyar el nuevo proyecto, yo sé que es de último momento, dado que no recibiste nada, pero hazlo como un favor para mí.- No podía creer que Emma no hubiera recibido la invitación, su jefa se molestaría muchísimo si alguno de los escritores faltaba, aunque no estaba segura de en que términos habían quedado las cosas entre ellas, pero no hizo ninguna aclaración de que no quería verla ahí.
-¡Venga, Ruby!, no puedes hacerme esto.- Estaba en un dilema, Ruby nunca le había hecho nada, todo lo contrario, de había portado de manera excepcional con ella. Se sentía entre la espada y la pared. -¿Es realmente necesario que yo asista?
-No es obligatorio, pero es una pequeña tradición de la editorial, que cuando uno de nuestros escritores está comenzando la promoción de su nuevo libro, todos estén en la presentación.¡Por favor!, Emma, por favor.-
-¡Por Dios!, está bien, ahí estaré. Mándame toda la información a mi mail y ahí nos vemos.- Esto último le salió casi como un susurro, no podía creer que el universo se empeñara en seguirle poniendo en el camino a esa morena. No estaba segura de qué sentiría al verla, pero estaba segura de que el encuentro no pasaría desapercibido.
-Muchas gracias, Emma. Te debo una muy grande. Lamento mucho lo de la invitación, definitivamente voy a presentar una queja. Te mando todo la información necesaria. ¿Te anoto a ti sola o irás acompañada?-
-Acompañada. Y no te preocupes, Ruby, ya encontraré la forma de cobrar mi favor.- Tenía muchas dudas en ese momento pero si de algo estaba segura es que no asistiría sola al evento.
-Jajaja, perfecto, Emma. Muchas gracias de nuevo. Adiós.- Colgó.
Lentamente se sentó de nuevo y se cubrió la cara con ambas manos. Respiraba profundo, tratando de tranquilizarse, tratando de encontrar la calma.
-Era de la editorial, habrá una fiesta por la presentación de un libro y prácticamente estoy obligada a asistir. Regina estará ahí.- Hacía mucho tiempo que no mencionaba su nombre. El vacío volvió.
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Eran las nueve de la noche, hora de irse a casa a descansar, pero aún tenía mucho trabajo pendiente, había tenido una junta que prácticamente le había robado toda la mañana, no podía creer que acaba de tratar las traducciones de un libro que estaba a penas por lanzarse. Todo el mundo esperaba grandes cosas de la secuela de August Wayne y es que era de esperarse después del éxito que había tenido su primer libro, siempre había sido buena cazando talentos pero sin lugar a dudas él había sido su mayor descubrimiento.
Estaba segura de que no habría nadie en la editorial a esa hora, le gustaba trabajar en soledad, era cuando se volvía más productiva porque no había nadie que la molestara. Estaba deliberando enviaba los correos que tenía pendientes desde la oficina o lo hacía ya en casa cuando tocaron la puerta.
-Adelante.- Sólo una persona era capaz de quedarse a esa hora con ella. Cuando la vio entrar, supo que no se equivocaba.
-Sra. Mills, para informarle que está todo prácticamente listo para la fiesta de presentación.- Esa nueva actitud con su jefa le seguía pareciendo fuera de lugar, le tenía un cariño muy profundo, pero seguía muy sentida por lo que había sucedido en el pasado. -He confirmado personalmente la asistencia de todos los escritores que tenemos. El servicio de bebida y canapés me acaba de confirmar qué será lo que ofrecerán. También están confirmados ya los periodistas encargados de cubrir la nota en los medios. Quería que supiera que tenemos ya todo listo.- Estaba parada al pie del escritorio de su jefa, con las manos en la espalda, llevaba una pequeña libreta siempre, por si de pronto le daba algún nuevo encargo.
-Muchas gracias, Ruby.- El trabajo de su asistente siempre había sido excelente. Lamentaba mucho que las cosas entre ellas fueran tan diferentes ahora. -¿Estás segura que todos los escritores te han confirmado su asistencia?- No le interesaban todos los escritores, le preocupaba una en particular, había intentado no pensar en ella, había intentado no pensar en que lo más seguro es que terminara topándosela en al fiesta. Era una de las razones por las que había decidido delegar específicamente eso a Ruby. Hacía días que había tomado la decisión de no preguntar nada al respecto, no quería saber. Pero su asistente le había traído la tentación prácticamente al pie de su escritorio.
-Todos, Sra.- Sabía perfectamente a quien se refería su jefa. No quería meterse en ese tema, había salido muy raspada la ocasión anterior. Eran arenas movedizas, y aún así no lo pudo evitar. -Incluso la señorita Emma Swan, tiene mucho que no sabemos nada de ella, ha sido Sidney quien se ha encargado de todo lo que tiene que ver con ella, me costó bastante localizarla pero justo ayer me confirmó que ahí estaría.- Su jefa le miraba, pensó que decirle eso tendría algún tipo de efecto en ella pero su cara no mostraba sentimiento alguno.
-Muchas gracias Ruby. Has hecho un trabajo excelente, como siempre.- Hacía mucho que no escuchaba el nombre de Emma, hacía mucho que no tenía noticias de ella, fueron sentimientos encontrados lo que sintió cuando supo que asistiría al evento. Tuvo mucho cuidado de no tomársela nunca, y sin embargo, en esos momentos, tenía muchas ganas de verla.
-No tiene nada que agradecer señora, estoy haciendo mi trabajo.- Su tono era neutro. -¿Necesita algo más antes de irme?-
-Nada Ruby, gracias. Puedes retirarte.- Su asistente asintió, pero justo antes de que saliera de la oficina la llamó de nuevo. -Ah y Ruby, deja de llamarme señora, soy Regina.- Pudo ver en la cara de su asistente la sorpresa de que de nuevo le pidiera eso.- Nunca te lo dije, pero lamento mucho lo que te dije, lamento mucho lo que pasó ese día.- La miraba a los ojos. Así era como le gustaba aclarar las cosas, de frente y a los ojos. Su asistente no decía nada, sólo la miraba. -Puedes retirarte.-
-Gracias.- Se dio media vuelta y abrió la puerta, no sabía qué decir, le había lastimado mucho la forma en que su jefa la había regañado en aquella ocasión. Pero no podía negar el cariño que le tenía. Le sorprendía mucho que le hubiera pedido una disculpa, no era característico de ella hacer algo así. Se giró y la miró de nuevo. -No tardes mucho en irte, Regina, está ya todo prácticamente listo, no hace falta que te quedes hasta tarde una noche más, si quieres que revisemos todo, podemos vernos mañana temprano.- Regina la miró y le sonrió.
-No hace falta, Ruby. Estaba ya por irme yo también. Descansa, nos vemos mañana. Y gracias. Gracias, por todo.- Le sonrió, su asistente asintió y se cerró la puerta tras ella.
Se levantó y tomó sus cosas. Necesitaba una copa de vino que llenara ese vacío que de pronto se le había instalado en el estomago.
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No sabía por qué demonios estaba tan nerviosa, al final de cuentas había sido ella la que le había dado su celular, ella le había insistido en que le marcara si un día quería salir con ella, por supuesto que invitarla a una fiesta en la primera cita parecía un poco exagerado, pero no tenía otra opción, sabía que no la estaba invitando por las razones correctas, al menos no del todo. Quería darle celos a Regina, estaba segura de que ella iría con Ingrid y no quería verse como la perdedora que no podía superarla.
Se sentía culpable, por una parte sentía que estaba utilizando a Elena, pero por otro lado si lo pensaba mejor, en verdad estaba interesada en ella, invitarla no sonaba tan mal, mataba dos pájaros de un tiro. Eso había pensado desde el principio, fue Elsa la que la puso en crisis cuando le dijo que qué iba a hacer si resultaba que Regina no iba con Ingrid, si resultaba que Regina buscaba tener contacto de nuevo con ella.
Su parte racional se había encargado de acallar sus sentimientos, de obligarla a superar aquello que nunca había ocurrido, sabía perfectamente que no había superado a Regina por completo, pero estaba segura de que estaba en camino, tenía miedo de que verle antes de tiempo arruinara lo que había avanzado, era por eso que no quería asistir a la dichos fiesta. Pero ya había dado su palabra y ahora no podía echarse para atrás como una cobarde. Elena no sólo sería su cita, sino también ese freno que estaba segura necesitaba para no terminar cayendo en la tentación.
Llevaba pensando en eso todo el día, empezaba a dolerle la cabeza. Necesitaba tomar la decisión de si llamar o no, al final de cuentas Elsa siempre era opción para acompañarla en caso de no estar tan convencida. Odiaba sentirse así, tomó su teléfono y sin pensarlo, marcó.
-Aló.-
-¿Elena?-
-¿Quién habla?- No reconocía la voz.
-Soy Emma, Emma Swan.- Esperó a que dijera algo, no decía nada, sólo silencio. -Nos conocimos hace unas semanas, me diste tu celular en tu departamento.- Empezaba a ponerse nerviosa, lo único que le faltaba es que ella no recordara su nombre y que terminara haciendo el ridículo con una desconocida.
-¿Rubia? ¿Preciosos ojos verdes? ¿Cuerpo de infarto?- Se le dibujó una sonrisa en el rostro. Había perdido la esperanza de volver a saber de ella, habían pasado semanas y no había dado señales de vida.
-Rubia, sí. Ojos verdes, también. Pero, no estoy segura el cuerpo de infarto aunque se hace lo que se puede.- Respiró profundo, de pronto se le había quitado un peso de encima. Esa preciosa mujer no sólo la recordaba, sino que además no parecía molesta por el hecho de que hubiera tardado tanto en llamarle.
-Yo puedo testificar, tienes un cuerpo de infarto.- Lo dijo bastante sería. Cómo le gustaba esa mujer. Había hecho bastantes concesiones por ella, primero le había dado su número a una completa desconocida y en segundo lugar estaba considerando invitarla a salir ahora que se había comunicado. No era alguien que hiciera ninguna de las dos, pero no sabía porque Emma, le había gustado tanto desde el principio.
-¡Mira quién habla!- El comentario le sacó una sonrisa. -Perdona que haya tardado tanto en llamarte. Se me atravesaron unas cosas y hasta ahora pude hacerlo con calma.- Era la excusa más tonta del mundo, esa mujer la ponía un poco nerviosa.
-Lo importante es que ya lo hiciste. ¿A qué debo el honor de tu llamada, Emma Swan?- Esperaba que esa rubia la estuviera llamando para invitarla a salir, aunque de todas formas eso no era importante, si no lo hacia Emma en definitiva ella lo haría.
-Hablo para invitarte a la presentación de un libro.- Lo soltó así, como si invitarla a la presentación de un libro fuera la cosa más normal del mundo.
-¿Presentación de un libro? Por supuesto, ¿Cuándo nos vemos?- Todo lo que rodeaba a Emma había resultado muy extraño desde el principio, cómo la conoció, cómo decidió invitarla a su casa, cómo le dio su número para que le llamara, las semanas de no saber de ella y cómo ahora simplemente la buscaba para invitarla a una presentación, Emma Swan era alguien particular, alguien particular que estaba muy interesada en conocer.
-Sí, la presentación de un libro. Soy escritora y en la editorial en la que trabajo se hará una fiesta por esto.- Le había sorprendido un poco que Elena no hubiera preguntado algo más, que hubiera aceptado tan fácil. -Es el siguiente sábado, a eso de las siete de la tarde. Podría pasar por ti si no te molesta.
-Policía y escritora. Una caja llena de sorpresas sin lugar a dudas. Claro que sí Emma Swan, ¿Recuerdas dónde vivo?- Pero qué ganas tenía de conocer a esa rubia.
-No he olvidado nada de esa noche.- Las palabras salieron sin pensarlas. Esa mujer le provocaba cosas, la invitaba a coquetear, así había sido desde el principio. Con el paso de los días había ido recordando poco a poco cómo se habían ido dando las cosas entre ellas. Desde que la había visto no había podido quitarle los ojos de encima, regularmente eran las otras mujeres las que se acercaban a ella, pero en esa ocasión había sido ella la que se había acercado a sacarla a bailar. Siempre que pensaba en ella, los recuerdos le venían uno a uno. Esa mujer le gustaba y le gustaba mucho. -A las seis y media está bien?
-Definitivamente esa noche es digna de recordarse. Me parece perfecto Emma Swan, te espero a las seis y media en mi casa.-
-Perfecto. Paso por ti entonces. Un gusto saludarte, Elena. Nos vemos pronto.- Iba a ser sin duda un fin de semana muy interesante.
-Nos vemos pronto, Emma Swan. Adiós.- Iba a ser sin duda un fin de semana muy interesante.
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No había tenido mucho tiempo para arreglarse, había tenido una reunión con Sidney toda la mañana, le había traído el informe mensual de los avances de los escritores, era algo que bien podía esperar para tratarlo el lunes, pero desde que se había enterado que Emma asistiría a la fiesta no había podido sacársela de la cabeza. Desde la primera reunión que habían tenido posterior al trágico día le había pedido que fuera él el que se encargara de todo lo relacionado con Emma, le había dicho que confiaba en él plenamente y le daba plenas facultades para tomar las decisiones que considerara pertinentes, así había sido desde entonces. Era normal esa mirada de extrañeza que Sidney le dio cuando le pidió que la pusiera al tanto de cómo iba todo lo relacionado con el libro de Emma, había muchas cosas que le habían sorprendido, los avances habían sido significativos, era como si Emma tuviera urgencia por terminar lo antes posible. Le pidió le mandara el manuscrito con todas las modificaciones que había sufrido. Habían hablado de mas proyectos pero era el de Emma el que más le interesaba, no sólo porque se tratara de ella, sino porque de verdad prometía mucho.
Después de su reunión había ido a casa prepararse, Ingrid había insistido en ir por ella, pero no la había dejado. Ahora que las cosas habían quedado claras entre ambas no quería que se volvieran a malinterpretar sus actos. Llevaba puedo un vestido negro, largo, con un escote en la espalda no muy pronunciado, acorde para el evento, el maquillaje que llevaba pronunciaba sus ojos, sus labios rojos, siempre había creído que le traían buena suerte, zapatos negros y muy altos. La verdad es que cuando se miró al espejo le gusto lo que vio, se veía muy hermosa. Tomó sus llaves y se puso en marcha, iba a ser una noche muy interesante.
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Emma había decidido ir por ella en su escarabajo, en un principio pensó que quizá debería pedir su carro a alguno de sus compañeros, que quizá no fuera el auto más apropiado para pasar por una chica en la primera cita, pero después lo pensó mejor, no tenía porque mostrar algo que no era, si Elena tenía interés en ella, tendría que tenerlo con todas sus manías, sus defectos y por su puesto su escarabajo.
Le había sorprendido mucho la personalidad de Elena, en cuanto pasó por ella su actitud había sido de lo más abierta. Llevaba tan solo veinte minutos hablando con ella y no paraban de reír, además de buen sentido del humor era evidente que era muy inteligente. Para vivir, se dedicaba a restaurar pinturas para el Museo de Bellas Artes de Boston, estaba estudiando una segunda carrera, letras, según le contó adoraba leer casi tanto como restaurar su sobras, viajaba mucho y le gustaba fotografiar lugares únicos en cada lugar nuevo, irradiaba felicidad, era de esas personas que estaban llenas de sueños y que resultaba ser pura luz para las personas que tenían la suerte de topar con ellas. Llevaba tan solo veinte minutos de conocerla y definitivamente le estaba encantando lo que tenía enfrente.
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Tenía ya diez minutos que había llegado, se había dedicado a recibir a los periodistas conforme iban llegando, sin importar el medio al que pertenecieran, esa era una característica de su editorial, el trato que tenían con la prensa era siempre personalizado. Ingrid aún no había llegado, no habían quedado de verse a determinada hora pero estaba segura de que no debía tardar.
Todo iba viento en popa, August no paraba de charlar por aquí y por allá con cuanta persona se le pusiera enfrente, sin importar si era periodista, editor, escritos o simplemente un mesero. Se le veía muy contento y accesible a cualquier pregunta, además de que era muy atractivo, su encanto natural hacía efecto sin importar si era hombre o mujer con hablaba.
Los periodistas seguían llegando y ella procuraba siempre aparecerse cerca de la entrada para poder darles las bienvenida, ese tipo de eventos siempre habían sido lo suyo, se movía como pez en el agua. Eran casi las siete de la tarde, el evento estaba a punto de comenzar, un periodista más y se acercaría al escenario para empezar a coordinar todo, jamás pensó que la siguiente en entrar sería Emma con lo que parecía su cita en turno.
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A pesar del buen rato que estaba pasando tenía cinco minutos que había dejado de escuchar lo que Elena estaba diciendo, estaba apunto de llegar y de pronto toda la valentía que había sentido de atreverse a venir al evento se había esfumado. Ya no estaba tan segura de que traer a Elena a la fiesta hubiera sido tan buena idea. Pensar en ella hacía que el estomago se le revolviera de pronto. Quería girar y alejarse del lugar, pero no podía hacer algo así, que iba a pensar Elena si lo hiciese.
Llegaron. Elena había preguntado en dos ocasiones durante el camino si tenía algo, contestó un escueto 'Nada, todo está bien'. Tenía la esperanza de pasar desapercibida, permanecer lo estrictamente necesario y retirarse cuanto antes. Eso era justo lo que haría, empezaba a sentirse mejor, justo iban entrando al lugar cuando levantó la vista y se encontró con los ojos marrones más hermosos que había visto nunca.
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...Continuará...
Espero hayan disfrutado,
Saludos.
