Hola.
Va el siguiente. Gracias por continuar, por comentar, por leer. Por estar. Espero les guste. Saludos.
.16 : Celos sí, bastantes. Regina es complicada y siempre actúa como nadie lo espera, ya me contarás que te pareció su actitud. Uy cuatro de la madrugada, si que te pega fuerte el insomnio. Qué gusto que el fic te haya hecho compañía. Gracias por leer y comentar. Saludos. Ah y lamento haber tardado tanto, espero lo disfrutes.
kykyo-chan : Continuación lista. Espero la disfrutes y ya me contarás que te pareció la actitud de Regina. Saludos y muchas gracias por continuar.
ineheram ¡Jaja! Qué risa con el comentario. Pero mira que ni primavera, ni día de las madres, me puse las pilas y ya te tengo capítulo por acá. Éste también tiene un final un tanto peligroso, ya me contarás qué te pareció Muchas gracias por la sonrisa que me sacaste. Saludos.
Lizzie gza : ¡No juego! lo prometo, pero me disculpo :). Te diría que tendrá final feliz pero ya lo estoy dudando, la vida no es así, a lo mejor y hasta Elena es la que gana en todo esto, no lo sé aún. ¿Sabes algo? Hoy más que nunca creo firmemente que no debemos aferrarnos a alguien en especifico, el mundo está lleno de gente maravillosa, no creo que tengamos "un amor de nuestra vida" creo que podemos enamorarnos muchas veces, siempre y cuando encontremos a alguien por quien valga la pena y el sacrificio, creo que el problema está en que siempre hay una pequeña parte que no quiere dejar ir a la persona que se amó, aunque ya no funcione y es ahí donde se jode todo. Disculpa, ya divagué mucho. Muchas gracias por estar acá, aunque tardé algo, espero lo disfrutes mucho. Hago lo que puedo, a veces las palabras no salen y aunque parezca fácil, estructurar un capitulo me lleva días. Saludos.
NATACHA PAREDES : ¿Muerta? ¿Yo? Nada de eso, prometí terminar esta historia y yo siempre cumplo lo que prometo ja. Ha pasado tiempo pero ya estoy aquí, el capítulo ha valido el tiempo de espera, me pareció bastante bueno, aunque sí lamento la tardanza. ¿Qué culpa tiene la laptop? ¡Paciencia, mujer! ja, ya en serio, espero no haber tardado tanto. No hablan, no discuten, eso es lo más doloroso, cuando las cosas no se hablan y todo se queda dentro. Un saludo y gracias por seguir por acá. Ah y nada nunca empieza de cero, nuestros actos siempre tendrán consecuencias y habrá que aprender a aceptarlas.
LyzzEQ Lamento haberlo dejado ahí (la verdad no), lamento dejarte con la intriga (la verdad no), lamento no haber actualizado pronto (la verdad sí), pero ya estoy de regreso. Espero valga la pena la espera y muchas gracias por seguir acá, echándome porras y así. Lo valoro mucho. Saludos.
mills1 Lamento mundo haber tardado, de verdad que sí, pero espero que la espera valga la pena. Celos sí que habrá, ¿Humildad? Regina es humilde, ok no, pero estará más receptiva al sufrimiento de Emma, ya me dirás que te pareció, Elena es una buena opción para Emma, el problema es una morena de ojos bonitos que no la deja pensar con claridad. Saludos.
farren n m : Nunca es suficiente sufrimiento, ¿De verdad piensas en una Regina capaz de rogarle a alguien?, porque ciertamente yo no me la imagino, pero ya veremos cómo se van dando las cosas. No creo que Elena sea eso para Emma, pero si creo que es algo apresurado, Elena es buena y haría feliz a Emma, si no estuviera Regina parada justo entre las dos. Ya hasta estoy dudando que al final queden juntas, sería un buen final, uno real. Ya casi termina este fic, unos capítulos más y lo sabrán todito. No te prometo final feliz pero sí habrá bueno ratos entre las dos. Tres menciones de la necesidad de un romance, casi me convences ja. Muchas gracias por continuar. Yo también extrañaba escribir y sobre todo leerlas, me dan muchos ánimos, es sólo que a veces las palabras no salen y la vida se atraviesa. Continuación lista. Saludos.
15marday : Jajaja, estás muy deseosa de un final feliz. ¿Ingrid? ¿De verdad crees que soy tan mala y lo único que deseo es hacerte sufrir? Nada de eso, yo lo único que quiero es que cuando me leas se te olviden todos los problemas que tengas y disfrutes un ratito de paz, (por disfrutes me refiero a sufras). La secuela del libro híjole con esa suerte que se carga, tiene drama para varios libros más. Gracias por continuar acá. Saludos.
LoreLane : Lo lamento (la verdad es que no tanto). Primero: Qué gusto me da que lo estés disfrutando, es por eso que tardo en escribir (a veces las palabras no salen), quiero que valga la pena, que te quede un buen sabor de boca, amargo porque no están juntas pero bueno porque te incita a leer más, no sólo a mí, en general. Segundo: Sentimientos tan profundos no sanan tan rápido, hay personas tan increíbles que se nos quedan para siempre, y si uno quiere aprender a seguir sin ellas lo mejor es no volver a mencionarlas jamás. ¿Celos? Sí, ¿Regina reconociendo que se equivocó? No tanto. ¿Regina pidiendo perdón? Muy a su manera, pero sí. Gracias a ti por leerme, no sabes lo gratificante que es que al otro lado del mundo esté alguien que disfrute de lo que escribes. Ah y por comentarme también. Tomate un whisky que para el siguiente seguro lo necesitas. Saludos.
Guest : Una disculpa por dejarlo así pero es que tengo que captar su atención para el siguiente ja. Regina no va a reconocer algo así, al menos no tan pronto, hay dolores tan profundos que necesitan mucho más que un par de meses para sanar. ¡Paciencia! Seguramente será casi al final, aunque ya casi lo termino, así que no les tocará esperar tanto. En eso estoy de acuerdo contigo, un clavo no saca a otro clavo, sin embargo, uno si puede enamorarse varias veces con la misma intensidad, sólo hay que tener paciencia para saber cuando se está lista. ¿Te digo algo? Ya hasta estoy dudando que se vayan a quedar juntas, no lo sé, pero habrá uno o quizá dos capitulo de noviazgo y lo termino (en caso de que queden juntas), disculpa pero es que yo soy más de historia, no creo mucho en los finales felices. Pero te prometo (mira que cumplo mis promesas) que te daré buenos ratos, de esos que te dejan un buen sabor de boca. Ya van dos que me dicen lo de Elena e Ingrid, ustedes lo que quieren es despejar el camino, no harían buena pareja, demasiado diferentes para mi gusto. Estoy de vuelta y no me pierdo, es sólo que la vida se me atraviesa. Pd. No es drama, bueno sí, pero qué sería de la vida sin un poquito de él, se los voy a dar, se los prometo (mano en el corazón y todo la cosa). Intentaré bajarle un poco, no vaya a ser que te pase algo (el siguiente sí tiene drama, lo lamento pero ya lo había escrito). Saludos desde acá hasta allá. Gracias por leer y comentar, pero sobre todo por continuar.
sjl82 : Lo hará pronto. Me da gusto haberte sorprendido. Está el capitulo nuevo, gracias por seguir acá y comentar. Saludos. Espero lo disfrutes,
SPENCER MAYENNE : Muchas gracias. Qué gusto que la estés disfrutando. Es que el pasado nunca se olvida, te acompañará para siempre porque somos lo que somos porque vivimos lo que vivimos. Emma es un amor pero llego tarde a la repartición de paciencia ja, no creo que sea su límite, habrá que averiguarlo. Todos somos diferentes, cada uno es libre de superar un fracaso como pueda, sí. Los celos sí pueden servir para eso, pero Regina también es preciosa, seguro que Emma también lamenta que las cosas no hayan funcionado. Dice Isabel Allende que "Entre más grande la herida, más privado el dolor" y yo estoy completamente de acuerdo. No existen los borrones y cuenta nueva, la vida no es así. Ay voy a intentarlo, es que me gustan desarrollar las historias, o más bien me gusta leer historias que tenga una trama, por eso, yo creo que la mía es así (primera historia), pero tomo muy en cuenta sus comentarios y prometo que no me tardo, de hecho ya debo terminarlo pronto y cerrar esto. Jaja, ni te menciono entonces que hasta ganas me dan de dejarlas felices por separado. Creo firmemente que un clavo no saca a otro clavo, uno debe estar listo para enamorarse de nuevo, porque personas increíbles en el mundo te juro que sobran. Espero poder cumplirte el capricho pronto. Gracias por leer y comentar. Saludos.
jessica nolasco : Yo creo que Regina ni siquiera está segura de quererla de vuelta, la quiere y mucho pero no está segura de poder hacerla feliz, darle lo que necesita, la vida es difícil y por lo visto este fic también. Sí te tocó sacar la paciencia, pero en mi defensa diré que les dedico mucho tiempo a los capítulos, de verdad que los trabajo y los edito no te quiero ni contar cuántas veces. Espero lo hayas disfrutado y muchas gracias por leer y continuar. Saludos :).
Guest : A mí me encantan las personas que me incitan a pensar, seguramente algo se quedó por ahí. ¿Sensible? sólo un poco, el sufrimiento ciertamente te vuelve más creativo. Nada de eso, hay pocas cosas que me sacan suspiros. Es fácil, busca a una persona que te observe, que te dedique su tiempo, no son fáciles de encontrar, eso es verdad, pero valen la pena, porque con el paso de los días sabrá qué necesitas para cada situación. Es que eso es una certeza, el que piensa sufre y el que piensa mejor pues sufre mejor, no es posible mantenerse al margen a tantas cosas que pasan en el mundo y continuar con tu vida como si nada pasara, al menos para mí eso es imposible. En eso no estoy de acuerdo, una vez me dijeron que no somos islas, siempre estamos dependiendo de los demás, aunque sea para lo más mínimo, y es que mira, cuando tus sentimientos están depositados en cosas de las que tienes el control total, seguro que están a salvo, sin embargo, cuando están depositados en alguien más (con diferentes valores, experiencias, motivos, sueños, prioridades) entonces, aunque no quieras, si estás a expensas de otro, tendríamos que vivir en completa soledad para que así fuera, tendríamos que vivir en una isla. Sí, la vida es como te la quieras tomar, no soy partidaria de estar culpando a los demás de absolutamente nada, las decisiones son personales y aceptar las consecuencias es de valientes, pero es imposible no tener un poco de esperanza en algo o alguien, sin embargo, creo que cuando el ser humano sube de nivel y empieza a reconocer justo eso que mencionas se puede llegar a estar cerca de la independencia, no de la ausencia de dolor, pero sí de la decisión de cómo reaccionar al respecto. Hay que darle todas las vueltas a las cosas, si no las consecuencias de una decisión mal tomada te atormentaran para siempre. Uy, cuántos halagos, estoy a punto de creérmelos, no sabes cuánto los valoro, justo leía los primeros capítulos y ¡Dios! cuánto he cambiado. Exactamente eso les mencionaba, a mí me encantan las historias que desarrollan la trama, aunque me regalen dos capítulos de final feliz, siempre me quedo con la historia, soy más del camino que de la meta, supongo. Yo tampoco soy partidaria, pero supongo que hay dolores tan profundos que lo único que quieres es olvidar, como sea. Yo soy mas como Regina, uno tiene que sufrir las cosas porque si solo las tratas de olvidar, no sanan bien, y termina persiguiéndote toda la vida. Ahí difiero, no creo que haya una persona correcta, estoy segura de podemos enamorarnos de más de una persona con la misma intensidad, creo que el error está en no soltar una cuando ya se quiere agarrar la otra. Gracias por comentar y leer. Pd. Entendí perfecto, pero dice mucho de ti la corrección. Saludos.
ElaQueen : Yo también amé tu actualización. Y yo te sigo esperando. Sólo se comienza una vez, todo lo demás sigue siendo la continuación de la misma historia. Eso creo yo. Yo no creo que un clavo saque a otro clavo, creo que si se comienza demasiado pronto o se va demasiado aprisa las cosas no funcionan y se rompen.
Me encanta la forma en que describes a Regina, me gusta lo complicada que hiciste su vida, porque así es la vida. Me gusta que no sé que esperar cuando te leo, siempre terminas sorprendiéndome. Me gusta que Regina siempre tenga opciones, Elsa por ejemplo, porque aunque no la tome, estoy segura que podría hacerla feliz, es justo a eso a lo que me refiero, la vida esta llena de personas que valen cada lágrima, hay que meditar siempre las decisiones para poder vivir con las consecuencias. Escribes increíblemente bien. Espero de verdad vuelvas pronto porque juro (mano en el corazón y todo) que cada letra que escribes, al menos de mi parte, es muy valorada.
Yo tampoco te dejo. Dos abrazos.
SwanQueen-Calzona: Mucha gracias por leerme y comentarme. Ya esta aquí el siguiente. Espero lo disfrutes mucho. Saludos.
CAPITULO XXII
Querer de más, esa muerte lenta.
Tenía diez minutos que Emma había adoptado una actitud un tanto taciturna, le había preguntado en varias ocasiones qué le pasaba, 'Nada, todo está bien" había contestado, no la conocía, pero estaba segura de que eso no era enteramente verdad. Le estaba dando vueltas al asunto cuando la rubia, a la cual llevaba del brazo, de pronto se detuvo y se puso tensa, se giró hacía ella y pudo notar el cambio en sus facciones, de pronto su rostro se endureció, sus ojos se tornaron más sombríos, no había visto nunca esa actitud en Emma. Algo había pasando, eso era evidente, se giró para encontrar el motivo del cambio de actitud y se topó con una morena, con una preciosa morena.
Siempre se le había dado bien observar a las personas, sus primeras impresiones las sacaba en cuestión de segundo y casi siempre acertaba, era por eso que había decidido abordar a Emma en aquel bar, a pesar de eso no lograba descifrar a la morena, al menos no a primera vista. Lo que sí había notado era la confusión que se le había dibujado en el rostro cuando se topó con Emma, ahora parecía un tanto enfadada, pero era algo apenas perceptible, lo que sí quedaba claro era que algo había pasado entre ellas, algo tan importante que ambas se esforzaban en ocultarlo.
—-
La sorpresa le duró a penas unos segundos, ahora ya tenía puesta su máscara, siempre había sido buena para reponerse sin que nadie lo notara, ocultar lo que sentía había sido siempre una de sus especialidades.
-Señorita Swan.- Sacó su mejor sonrisa mientras se acercaba a la rubia y a su acompañante. Sentía mucho, pero como siempre, demostraba poco. -Bienvenida. Qué gusto tenerla por aquí. Hace mucho que no la vemos por la editorial.- Era un reproche pero al mismo tiempo no lo era. Ella también estaba dolida. No era su intención encontrarse con la rubia de esa forma y tampoco se le había ocurrido que quizá ella llegaría acompañada. Era un sensación extraña ¿Tenía celos?, por supuesto, pero también se sentía tranquila, no era necesario ser muy observador para darse cuenta de que el encuentro también estaba afectando a la rubia, no estaba sola en esto, y esto le daba un poco de paz.
-Regina. Mucho tiempo, sí, pero hay que apoyar a August, supongo que vale la pena el sacrificio.- levanto los hombros como diciendo "No queda de otra". La miraba a los ojos mientras hablaba, le parecieron más hermosos que antes. No sabía qué le molestaba más, si recordar lo que había pasado la última vez que la vio, la actitud que estaba teniendo la morena para con ella o que lo hermosa que se veía, opacara las dos anteriores. Sintió un ligero apretón en el brazo y de nuevo volvió a la realidad. Sacudió un poco la cabeza. -Disculpa, ella es Elena. Elena, ella es Regina.- Miró a Helena, haberse topado con la morena le había hecho olvidarse de todo.
-Regina Mills, directora de la editorial, mucho gusto.- No hizo ademán de tenderle la mano, simplemente inclinó un poco la cabeza a modo de saludo, Helena tampoco lo intentó, era evidente que si la rubia no le había contado de ella a propósito, ahora estaba más segura que nunca de que algo había ocurrido entre ambas. Le había calado la respuesta de Emma, esperaba que estuviera enojada, pero aún así le molestaba el tono con el que le estaba hablado, no estaba acostumbrada a ello. Eso no le quitó la sonrisa, era experta en ocultar sus emociones, jamás dejaba que las actitudes de otros le afectaran, al menos jamás frente a alguien más.
-El gusto es mío.- Le sonrió cortésmente. No le estaba gustando nada cómo se estaban dando las cosas, sobretodo lo mucho que afectaba esa tal Regina a la rubia. Empezaba a sentirse incomoda, esa morena resultaba muy intimidante, sabía perfectamente que era preciosa y la seguridad que emanaba terminaba afectando a los que tenía a su alrededor.
-Vamos a continuar, Regina. Debo saludar a August antes de que comience todo.- Se giró hacia Elena, le sonrió y continuó su camino de su brazo.
El encuentro había sido mucho más complicado de lo que había pensado, jamás creyó que se la toparía tan pronto, pensaba que podía pasar desapercibida, pensaba que con un poco de suerte no tendría que verla. Había pensado que con el paso del tiempo sus sentimientos por ella habrían disminuido, estaba segura de que la seguía queriendo pero tenía la esperanza de que la intensidad fuera otra, se había equivocado, verla había reavivado todo. De pronto el vacío la invadió de nuevo, y las preguntas de siempre volvieron ¿Por qué no la buscó? ¿Tan poco había significado todo? ¿Por qué no podía quererla como ella lo hacía?
—
-¿Estás bien?- Estaba preocupada, había visto lo que había pasado desde lejos, no estaba segura si debía acercarse o no, así que esperó a que Emma se hubiera alejado para acercarse a la morena.
-Por supuesto, Ingrid, ¿Por qué no había de estarlo?- La llegada de la rubia la había sacado de su ensoñación, no se había movido desde que Emma la había pasado por un lado del brazo de alguien más. La paz que había sentido hacía unos momentos se había desvanecido por completo, le había afectado mucho su frialdad. Aún así sacó su mejor sonrisa y miró directamente los ojos azules de su ahora amiga.
-Vi lo que pasó. No tienes que decirme nada sólo déjame darte un abrazo.- Aunque era evidente que Regina estaba intentado a toda costa ocultar lo que de verdad estaba sintiendo también estaba claro que el encuentro con Emma le había entristecido. Y aunque se lo pidió, no esperó la respuesta, y prácticamente se acercó y le abrazó con fuerza. Regina estaba dando la espalda al evento, era ella quien podía ver perfectamente lo que ocurría, se percató de la mirada sombría de una Emma que no podía evitar los celos que la carcomían. El suspiro de la morena y la humedad que sintió en el hombro le hizo darse cuenta de que había atinado en la decisión de abrazarle. - Nadie está mirando ahora, seca ya esas lágrimas y vamos adentro. Todos te esperan, es tu noche, junto con August, ustedes han hecho este proyecto una realidad, nadie puede arruinar todo el trabajo que en él has puesto.- Se separó de la morena la miró a los ojos, de reojo veía que la rubia no dejaba de mirarlas, no podía esconder lo molesta que estaba. Esa rubia no se merecía a alguien como Regina, con esas actitudes tan infantiles, no entendía cómo es que había conseguido metérsele a alguien como la morena. -Te quiero.- Puso los ojos en blanco al darse cuenta de la cara que estaba poniendo. -Ya sé qué me vas a decir y te juro que no es por ahí. Te lo digo como tu amiga. Te quiero y cuentas conmigo, no estás sola, yo estoy aquí.- La sonrisa que Regina le regaló hizo que las mariposas regresaran a su estómago pero ella tampoco quería confundir las cosas y rápidamente buscó acallarlas. Le dio un beso en la mejilla y le tomó de la mano, estaban listas para volver al evento, justo en ese momento Emma se giró y regresó a la conversación a la que había abandonado los últimos cinco minutos. Puso lo ojos en blanco, en definitiva, esa rubia no se merecía a la morena.
—-
Todo estaba saliendo justo como lo había planeado y es que August era un conversador nato y todos los periodistas habían quedado encantados con él. Ella por otro lado se había encargado de regalar sonrisas a diestra y siniestra, platicaba de todo y nada, siempre buscando no aparecer por error en el mismo círculo de Emma, habían terminado cruzando mirada en varias ocasiones, había estado al pendiente de la rubia a distancia, como siempre, o al menos así lo pensaba ella, no la había visto sonreír en toda la noche, no al menos con la sonrisa que ella le conocía, en dos ocasiones la había descubierto mirándola, en una había desviado la mirada y en otra se la sostuvo, aún estaba intentando descifrar qué era lo que le había querido decir, era evidente que estaba dolida, molesta, le había parecido ver un toque de melancolía en ella, pero no estaba segura de nada.
Ingrid por otra parte no se había separado ni un momento de ella, intentaba infundirle ánimos, a pesar de que nunca le había contado a ciencia cierta qué era lo que le había ocurrido, ni qué tipo de relación tenía con Emma, estaba segura de que se había percatado de lo difícil que estaba siendo ese evento para ella, estaba muy agradecida, había sido de gran apoyo los últimos meses. Le buscaba la mirada a cada paso, como preguntando si estaba bien, ella sonreía como respuesta, intentaba incluirla en las bromas de los periodistas, Ingrid era experta en relaciones públicas, se estaba perdiendo de una muy buena por estar pensando en esas cosas, cuando la mención de su nombre la trajo de regreso a la realidad.
-Regina. Tenemos un problema.- Llevaba buscando a su jefa tan sólo unos minutos.
-¿Qué pasa, Ruby?- La cara que tenía su asistente le empezaba a preocupar. Seguía sonriendo, mientras la tomaba del brazo y se alejaban lentamente del grupo.
-Es Emma, Emma Swan.- Su voz era apenas un susurro, no quería armar un alboroto. -Está justo del otro lado del salón, están teniendo una conversación bastante acalorada con Cruella, ya sabes, la reportera que siempre está buscando notas baratas, aunque ella se las tenga que inventar.- Dijo esto en un susurro, nunca le había gustado esa mujer, no se le podía llamar reportero a alguien que en lugar de hacer su trabajo, buscaba sacar de quicio a los entrevistados para escribir sobre ello.
-Ay Emma.- Cerró los ojos y respiro profundo. -Llévame.- Estaba segura de que Emma perdería el control con Cruella, esa mujer era experta en molestar a cualquier persona y con el carácter de la rubia, terminaría gritando si no la sacaba de ahí lo antes posible. Seguía sonriendo y saludando a las personas con las que se cruzaba, pero caminaba rápido, tenía miedo de no llegar a tiempo. Justo cuando se iba acercando pudo verla, la molestia de Emma era evidente, mientras Cruella sonreía abiertamente. -Ruby, yo voy a distraer a Cruella, tú saca a Emma de ahí y trata de calmarla. No entiendo de qué diablos te sirve tener a alguien a tu lado si no es capaz de evitar que hagas tonterías.- Este último comentario lo dijo más para ella que para Ruby, pero estaba segura de que no se le había escapado nada a su secretaria.
-Sí señora.- Así que esa era la nueva novia de Emma y además era evidente que su jefa estaba celosa. Interesante. Se centró en las instrucciones de Regina, a pesar de todo le impresionaba la forma en que su jefa era capaz de hacerse cargo de la situaciones complicadas y sacarlas a flote.
-¿Cruella?- Se acercó a ella con su mejor sonrisa. Estiró los brazos esperando un abrazo. -Cariño. Qué gusto.
-¿Regina? Llevo toda la noche buscándote.- Se acercó a la morena y le dio un beso en cada mejilla y un largo abrazo. -¡Tanto tiempo!
-Perdonen que interrumpa su conversación. Caballeros.- Hizo un ligero movimiento de cabeza a los tres periodistas que estaban en el círculo. -Señoritas.- lo mismo para Emma y su acompañante, que eran las únicas mujeres ahí. -Pero les voy a tener que robar a la señorita de Vil, tenemos ya mucho tiempo sin vernos y algunos secretos que contarnos. Así que si nos disculpan.- Les sonrió a todos y les guiñó un ojo. Ni una mirada a Emma, a ella nada, como si no estuviera ahí. Tomó a Cruella de la mano y la llevó hacia otra parte del salón. Cuando estaban alejándose se giró y pudo ver como Ruby se había acercado a Emma para tratar de tranquilizarla y está hacía ademanes de lo molesta que estaba. Fue un segundo en el Emma se giró y la miró, podría jurar que había entendido lo que había hecho y por qué lo había hecho, no le dio más, se giró y enfocó toda su atención a Cruella.
—-
La cara de Elena lo decía todo, había sido la peor compañía del mundo, no sabía cómo empezar a disculparse con ella, nunca había sido su intención hacerle sentir mal y sin embargo la había terminado lastimando. Había sido un error invitarle, había pensado que sis sentimientos por Regina no eran más que resentimiento y que al verla no sentiría nada más, estaba equivocada, los celos la carcomían a cada paso que nada, durante toda la noche prácticamente había ignorado a Elena y no dejaba de buscar a Regina. Elena había tratado de distraerla, le preguntaba cosas, trataba de que la conversación se enfocara en ellas dos, sólo monosílabos salían de su boca, tenía toda la razón en dejarle ahí botada, quién en su sano juicio habría tolerado algo así.
Intentó detenerla pero las palabras no le salían, qué se supone que debía decirle, cómo explicarle lo que estaba sucediendo, Elena no había preguntado nada pero pudo ver en su rostro la desilusión que la embargaba. Estaba preciosa y lo había arruinado todo. No supo en qué momento las copas se le salieron de control, no supo en qué momento terminó en el mercedes negro de la mujer que era dueña de cada uno de sus pensamientos.
—
Deshacerse de Cruella le había costado más de lo que había pensado, era una suerte que no se hubiera dado cuenta de su artimaña para alejarla de Emma, esa mujer tenía un sexto sentido casi tan acertado con el suyo. Se habían conocido hacia ya muchos años, a pesar de que era alguien complicado de sobrellevar, ella le tenía tomada la medida, se podía decir que había aprendido a mantenerla a raya en todo lo referente a su editorial, tenía la seguridad de que Cruella le había coqueteado un par de ocaciones pero nunca se dio por enterada, enredarse con alguien como ella era lo último que necesitaba. Habían estado hablando cerca de una hora, era una suerte que un compañero de Cruella se la hubiera tenido que llevar para entrevistar a August.
No estaba segura, pero mientras hablaba con Cruella creía haber visto a la tal Elena abandonar el evento, había perdido de vista a Emma, estaba recorriendo con la mirada el lugar tratando de encontrarla cuando le susurraron al oido.
-Acaba de entrar al sanitario.- Había estado observando a la morena, no le gustaba para nada que Cruella la hubiera acaparado tanto tiempo, no estaba segura de qué demonios había pasado pero sabía que tenía que ver con Emma Swan.
-¿Cómo dices?- Se giró y se topó con los ojos azules de su rubia acompañante. Eran sus ojos lo que más le gustaba de ella.
-Emma. Emma Swan acaba de entrar en los sanitarios, creo que no es su mejor momento, desde que su acompañante se fue ha estado bebiendo, creo que necesita ayuda, no, estoy segura que necesita tu ayuda.- Sentía un pinchazo en el corazón de pensar que Regina iría a buscarla y que era precisamente ella la que la enviaba, pero también tenía la certeza de que la morena necesitaba verle, necesitaba aclarar cosas con ella.
-Lo siento, Ingrid. Es sólo que…- Cerró los ojos y suspiró profundo. -Necesito saber que está bien.- Estaba apenada porque sabía que la situación aún le afectaba, no era su intención lastimarle y sin embargo lo seguía haciendo.
-No tienes que pedir disculpas. Hace tiempo que dejaste todo claro. Anda. Ve.- Abrazó fuerte a la morena, lo sentía como una despedida, aunque no fuera enteramente cierto. Además estaba segura que Regina necesitaba un poco de ánimo para hacer lo que tenía que hacer. El abrazo duró un poco más de lo necesario, y cuando por fin la soltó se acercó y la besó justo en la comisura de los labios.
Abrió los ojos y suspiró una vez más. Le dedicó una sonrisa a Ingrid. Caminó en dirección a los sanitarios, el corazón le latía fuerte. No estaba segura de qué era exactamente lo que le iba a decir, ni siquiera estaba segura de que la rubia quisiera escuchar algo, tenía el presentimiento de que las cosas no iban a terminar bien, tenía el presentimiento de que estaba a punto de empeorarlo todo si es que eso aún era posible. Y aún así no podía detenerse. Entró y se topó con Emma retocándose el maquillaje, estaba tomada, era evidente, pero aún así estaba preciosa. La rubia la miró a travez del espejo y de inmediato pudo ver la molestia dibujada en su rostro. Las cosas iban a complicarse, ahora estaba segura de ello.
La miró sólo unos segundos y siguió en lo suyo. Indiferencia, pensó. Era experta en ello, la había utilizado muchas veces y había sido víctima de ella otras tantas, era buena fingiendo que no le importaba, pero no por eso dolía menos.
-¿Swan?.- Cruzó los brazos y entró en el sanitario. Estaba nerviosa y lo estaba intentando ocultar lo mejor que podía. Emma seguía en lo suyo y seguía sin mirarla. Estaba tensa, la expresión de su rostro le decía todo. -Sólo quiero saber si estás bien.- Los ojos de la rubia se posaron nuevamente sobre ella, pero esta vez no fue a travez del espejo, se giró y la miró directamente, se giró nuevamente y sonrió, era una sonrisa irónica, como si no pudiera creer la pregunta que le acababan de hacer. Aún así seguía sin contestar. Estaba empezando a irritarse, le pesaba mucho ser ignorada, por lo menos así, tan abiertamente. -¿Por qué tienes que ser tan inmadura? ¿Por qué no puedes contestar la pregunta y ya?- Sabía cómo pegar, sabía cómo hacer que Emma reaccionara, era muy observadora, tantas discusiones le había dado ventaja en ese sentido. Y tal como lo esperó, la rubia comenzó a hablar.
-Eres increíble. Tú si que no tienes vergüenza.- Estaba intentando mantener el control, ésta había sido la peor noche que había tenido en mucho tiempo y estaba segura que si se enganchaba en una discusión con Regina las cosas se podían poner mucho peor. No estaba completamente alcoholizada, siempre había tenido mucho aguante en ese sentido, pero no había comido prácticamente nada y además siempre que tomaba estando triste el alcohol tenía un efecto demoledor en ella.
-Lo único que te estoy preguntando es si te encuentras bien, porque no te limitas a contestar y así me voy y te dejo tranquila.- No estaba bien, era evidente que algo había pasado con esa mujer y ese algo le estaba afectando mucho a Emma, empezaba a sentir esos celos demoledores que la atacaron cuando pensó que la tal Elsa tenía algo que ver con la rubia, y es que una cosa es que llevara un acompañante al evento y otra muy diferente es que esa acompañante fuera su pareja. No se había puesto a pensar en que quizá Emma ya habría empezado un relación con alguien, a decir verdad tampoco es que entre ellas hubiera habido una relación, pero es que a veces uno está en una relación sin estarlo.
-Estoy bien. Vete.- Ni siquiera se giró. Había intentado que las palabras salieran lo más claras posibles, pero dudaba mucho de haber logrado su cometido, era evidente que traía unas copas de más, era una estúpida, pero seguía importándole lo que Regina pensara de ella.
-No cambias, Emma. Definitivamente, tú no cambias.- Se dio media vuelta y salió. Ahora estaba más preocupada que antes, Emma estaba ya bastante tomada y era evidente que su acompañante no sería su chofer, cómo diablos iba a volver a su casa, no podía manejar así, pero conociéndola, no iba a dejarse ayudar. Tenía que hacer algo, pero qué. Pensaba en eso cuando la vio salir y unirse a un grupo, llamó al mesero y le solicitó un copa más, por lo visto aún no tenía suficiente, Emma quería ahogarse en alcohol y tenía el presentimiento de que no lo hacía por ella.
Los periodistas y escritores habían empezado a abandonar el evento desde hacía ya un rato, poco a poco el recinto se había ido vaciando y ahora sólo quedan los de siempre, los de carrera larga. Regina no era de esas, ella se retiraba cuando estos eventos dejaban de ser de trabajo y se convertían en una cantina, sin embargo, ahí estaba.
Se sentía como una tonta, hacía rato que le había pedido a Ingrid que se fuera, no hubo necesidad de darle una explicación, entendió perfectamente. Desde que se había ido se había mantenido a cierta distancia de Emma, seguía sin estar en el mismo círculo pero no la perdía de vista. Su peinado había cedido al fin y uno rizos le caían por la cara, estaba preciosa, y no era ella la única que lo había notado. Una fotógrafa de una revista encargada de cubrir le evento llevaba cerca de media hora platicando con la rubia (sí, había contado el tiempo), Emma no parecía muy interesada, sólo estaba pasando el rato, al menos eso le parecía a ella, aún así no podía evitar esa sensación de querer patear algo, de querer patearlo muy fuerte.
Por fin se había largado la fotógrafa, no sin antes intentar que Emma se fuera con ella, no es que estuviera espiando ni mucho menos, simplemente eso le había parecido, la rubia, a pesar de lo tomada que estaba había desistido, aún así había terminado con un nuevo teléfono anotado ene l brazo. Suspiró, necesitaba paciencia para lo que seguía.
Emma estaba prácticamente en calidad de bulto, y eso facilitaba la parte de convencerla de que la dejase llevarla a su casa, no iba a permitir que nadie más lo hiciera. Tras una conversación en la cual resultaba casi imposible entender qué diablos estaba alegando Emma, la había tomado por el brazo y la había llevado a su mercedes. Otros diez minutos pasaron hasta que consiguió entender dónde vivía la rubia.
Habían hecho todo el trayecto en silencio, era prácticamente imposible entender una palabra de lo que decía Emma en ese estado, la rubia murmuraba cosas pero después de los primero cinco minutos dejó de intentar entenderle. No se hizo más de veinte minutos en llegar, recoció el lugar porque Emma comenzó a gritar cuál era su edificio. Como pudo bajó a una rubia que parecía ya no estar tan molesta por como se abrazaba de ella por todo el camino. Su aroma invadió todos sus sentidos, no se dio cuenta de cuánto la extrañaba hasta que la tuvo nuevamente cerca. Subir cuatro pisos en tacones, con dos bolsas y prácticamente cargando a otra persona debía considerarse como un paso importante en la obtención de un lugar en el cielo. No supo cómo logro abrir su departamento sin que Emma fuera a dar al piso. Colocó ambas bolsas en el sofá. Era pequeño si lo comparaba con su casa, pero en definitiva cada parte gritaba el nombre de su dueña.
Llevó a Emma a la cama y se puso a esculcar en todos las gavetas hasta que encontró la pijama, empezaba a ponerse nerviosa, no estaba en sus planes tener que desvestir a la rubia por primera vez de esa forma. Emma era prácticamente un bulto, eso hizo más fácil todo el proceso, pero no por eso dejó de admirar lo preciosa que era esa mujer.
Su trabajo había terminado, ahora podía irse a casa tranquila. Estaba a punto de abandonar la habitación cuando la voz pastosa de la rubia la hizo girarse.
-¿Por qué no me quiere? ¡Eh! ¿Por qué no me quiere?-
-¿Emma?- Se acercó a la rubia pero ésta no contestó. Tenía los ojos cerrados y parecía dormida. -Mañana podrás hablar con ella, seguro es sólo un tonto pleito y lo arreglan en un segundo.- Le dolía pensar que a la rubia le afectara tanto esa mujer, quizá Emma ya no sintiera nada por ella, quizá de verdad era rencor lo único que le generaba. Se levantó y de nuevo se encaminó a la salida.
-¿Por qué no fui suficiente para que se esforzara en quedarse? ¿Por qué no me escogió a mí en lugar de a ella?- La voz se le quebró y empezó a llorar.
-Emma, escúchame. Podrás arreglarlo mañana, cariño. Te prometo que lo harás.- Se sentó en la cama, junto a ella y comenzó a acariciar su rostro a peinar sus rizos. Cómo le dolía verla así. La rubia abrió los ojos, tardó uno segundos y al final la reconoció.
-¿Por qué no me quieres? Regina, ¿Por qué no me quieres?- Cerró lo ojos y de nuevo comenzó a sollozar. No lloraba a grito abierto, sollozaba, como cuando algo duele, duele tanto que sólo en ese estado se puede tolerar.
Se refería a ella, estaba hablando de ella y eso la hacía sentir aún peor que antes. Le había roto el corazón, se lo había advertido y aún así la rubia no había querido escuchar. La había dejado peor que como la encontró. Estuvo cerca de una hora consolando a la rubia, quería abrazarla pero sabía que no era lo correcto, el alcohol había sacado sentimiento que evidentemente Emma estaba tratando de esconder y de superar. No debió escucharlo así, le estaba robando su intimidad.
Se fue cuando la rubia tenía ya cerca de media hora dormida. Tomó una servilleta y simplemente escribió 'Lo siento', no sabía qué más decir, no tenía nada más que decir.
Salió del edificio completamente turbada, mucha información, sentimientos que creía controlados nuevamente a flor de piel, Emma en ese estado por su culpa. No sabía qué hacer, pero si sabía con quien necesitaba hablar.
—
El sonido del teléfono le despertó, era muy tarde, debía ser algo urgente. James también se despertó y se giró a mirarla, era demasiado tarde para intentar tomar el teléfono por lo que dejaron entrar la contestadora.
-Kat.- Esperó, tenía la esperanza de que su amiga le contestara el teléfono. Estaba apenada por la hora, por el tiempo, por lo dicho y sobre todo por lo que no dijo. Por todo. -Kat. Por favor. Contesta. - La voz se le quebró. Estaba afuera del departamento de Emma, no sabía qué hacer. -Por favor, Kat. Por favor.-
James la miraba expectante y también con cara de reproche, quería que le contestara, él había sido partidario de que hablara con Regina y arreglaran las cosas. Por supuesto que se dio cuenta de que algo le había pasado, algo delicado para que le marcara a esa hora. Después de tanto tiempo de silencio. Se estaba debatiendo entre qué hacer cuando la escuchó.
-Te necesito.-
Esto lo dijo prácticamente llorando. No necesitó más. Se levantó y cogió el teléfono.
-¿Dónde estás?- Tomó una libreta y anotó la dirección. -Voy para allá, quédate ahí.-
... Continuara...
