Hola,

Les dejo el nuevo capítulo, espero lo disfruten y espero sus comentarios y recomendaciones, gracias por todo.

NatachaParedes: No las pierdas jamás que yo siempre cumplo lo que prometo. Aquí y seguiré, por lo menos hasta que termine esto. Espero disfrutes el siguiente, muchas gracias por seguir la historia. Saludos.

mills1: Ahora he tardado un poquito menos, espero la espera valga la pena. No estoy muy de acuerdo contigo, ¿termina llorando? Sí, ¿Termina rogándole? No. Jamás le pidió que se quedara o que no la dejara, sólo le preguntó ¿Por qué no la quería? Creo que cuando uno sufre una pérdida en muchos casos queda esa pregunta. Mmmm creo que uno 'devuelve las traiciones' con la cabeza fría, cuando uno la tiene llena de alcohol, lo que salen son las verdades, eso que duele y muchas veces no se dice o se trata de ocultar. ¿Una perra? auch eso me dolió hasta a mí, hay que intentar ponerse un poquito del otro lado mujer, no todo es blanco o negro, la vida está llena de matíces, algunos sólo los entiende quien los vive, por supuesto. Kat le dará nuevas perspectivas, sí. Quedarán juntas, puedes estar tranquila, estaba algo obscura el capítulo pasado, al cliente lo que pida, supongo. Muchas gracias por seguir aquí, a pesar del tiempo. Saludos.

Lizzie gza : Fue triste, sí que lo fue. Cuando hablamos de distancia, siempre duele más la emocional que la física, tienes razón en eso, hay cosas que no tienen solución por más que uno quiera, has cosas que se rompen y ya no pegan, las piezas se pierden y no se puede hacer más. Querer y que no te quieran duele, dicen. Sabes qué pienso, que a veces uno nada más piensa en el que anda por la vida mostrando su dolor, es decir, hay personas que sufren por dentro y no porque no lo demuestren quiere decir que no lo sientan. Hay que recordar siempre que hay dos versiones de todas las historias y nunca olvidar, que a menos que la persona esté muy jodida, siempre tendrá razones para actuar de cierta forma, y que aunque no las entendamos o compartamos siempre serán validas. Tienes razón, a veces uno conecta tanto y en tan rápido, el tiempo es engañoso, y los recuerdos también lo son, dicen que no todo es tan bueno como lo recordamos, yo concuerdo con eso. Kat le dará su punto de vista y la dejará pensando. Ingrid está enamorada y cuando uno sólo conoce un lado de la historia y de ese lado ve sufrimiento, pues siempre querrá arreglarlo, volvemos a lo mismo, somos egoístas y sólo vemos lo que queremos ver, no levantamos la cabeza para ver más allá de nuestra propia nariz. Mi mamá siempre me ve raro cuando leo, no estás sola, es que yo paso de carcajadas a quedarme mirando el cielo analizando lo que acabo de leer, la vida de los lectores es difícil, sí que lo es. Una la ves en este capítulo y la otra en el siguiente. Al cliente lo que pida. Igual un día escribo algo más y las dejo separadas, felizmente lejos. Gracias por quedarte. Saludos.

sjl82: Pobre Emma, sí. La vida siempre será difícil cuando uno quiere mucho. Pobre Regina también., no suelta prenda en este capítulo pero creo que empezarán a entenderla poquito mejor. Ya está el nuevo capítulo, espero lo disfrutes, Saludos. Gracias por quedarte.

Guest : No te preocupes, había tenido un mal día. Se quedarán juntas y todos felices y así. Promesa :). Saludos.

Spencer mayeen : Al cliente lo que pida, quedarán juntas, mano en el corazón para sellar la promesa. Fue una semana complicada, esa es mi razón. El pasado de Regina me lo guardo para el final, pero hablará con Kat y creo que disfrutarán de la conversación. Regina también sabe ser bonita, pero ella hace las cosas sin que nadie se entere, de esas personas que no sabes que te cuidan pero que lo hacen a diario. No lo curaré en este o quizá algo, pero seguro quedarás feliz al final. Mucha gracias por permanecer, saludos.

Kiandre: ¡Qué bonita! Duré menos que el anterior. Espero lo disfrutes y gracias a ti por quedarte, de verdad. Saludos.

LyzzEQ: ¿Cuál es la danza de la felicidad? (inserta muñequito pensativo). Actualicé lo más pronto que pude. Espero valga la pena la espera y lo disfrutes mucho. Gracias por leerme y escribirme. Lo valoro infinitamente. Saludos.

azul : Lo siento mucho, pero éste te dejará un poco más tranquila. Espero lo disfrutes y gracias por leerme. Saludos.

kykyo-chan: Ya está la conti. Saludos :).

Gloes: No poder parar de leer es bueno, qué gusto que te haya pasado. Uy, ¡qué bonita! cuántos halagos, déjame decirte que ayudan mucho cuando no se tienen muchas ganas de escribir. Pues qué te digo, la vida es complicada y a veces se pasa de triste, dicen por ahí. La verdad es que la vida de Regina ha sido difícil, ella tiene sus razones, joder por joder, uno tendría que estar enfermo para hacerlo. Podrán no gustarnos las acciones, pero casi siempre uno es cómo es porque vivió lo que vivió. Arreglará las cosas con Kat, claro que sí, necesita de ella para arreglar lo otro, aunque ese llevará más tiempo. El que quiere mucho y demuestra mucho, casi siempre termina más lastimado, al menos a los ojos de los demás (los que sólo ven por encima). Gracias por leerme y por todo lo que me dijiste, una sensación bonita me inundó al leerte. Espero disfrutes el siguiente. Saludos.

LoreLane: ¡No llores! Todo se arreglará, tú dame unos cuantos capítulos y todos felices para siempre (o mientras dure). Regina y Kat arreglarán sus cosas en este capítulo, puedes quitarte ese peso de encima. Pobre Elena, tienes razón, sin deberla ni temerla. Ingrid es una bonita, lo que pasa es que todas le agarraron mala vibra, no todo es lo que parece, por eso hay que intentar ponerse del otro lado, pero bueno, no todos tienen esa capacidad. Qué bonita, me dejas una sensación bonita en el corazón, aiñ! pff pues gracias, se hace lo que se puede, me da mucho gusto que alguien en el mundo lea lo que escribo y que les guste lo que leen, que al hacerlo sean capaces de sentir, algo, lo que sea. Gracias a ti por permanecer, aunque tarde y todo (ahora me esforcé y actualicé antes, estrellita para mí). ¿No puedes tomar? eso sí que es triste. Justo hoy me compré medio litro de helado, de guanábana, una fruta que ¡Dios mío! todo el mundo debería probar. Hazlo, si puedes, verás que te enamoras. Gracias por no dejarme. Saludos.

Guest : Mis respuestas, para ti, siempre son largas y el capítulo, pues gracias. ¿Gurú? ¿Yo? pff para nada, ya quisiera yo poner en práctica todo lo que pienso, aunque debo confesar que para allá voy, aunque duela. Mmm las mujeres son muy complicadas, sí, una vez me dijeron que mi forma de pensar no es muy femenina, que suelo ser bastante práctica, no lo sé, ojalá. Ya lo busqué, o más bien lo puse en mi lista de próximas lecturas, gracias. Pues qué te digo, ¿Llegar a mi isla, o acrecentar mi continente? definitivamente acrecentar mi continente, me gusta mi soledad pero no podría vivir en una isla, sin embargo, selectiva sí que soy, pocos quedarían en mi continente. La falta de comunicación es la madre de todos los vicios, yo concuerdo, pero, cuando las cosas son entre mujeres es difícil, principalmente porque las mujeres jamás dicen lo que sienten, ya lo dijo Oscar Wilde 'Si usted quiere saber lo que una mujer dice realmente, mírela, no la escuche', lo hacemos todo al revés y eso complica todo. A mí Elena me gusta, un poco de sol en medio de la tormenta, hay personas muy observadoras, muchísimo, me incluyo en ese círculo, pero vale, tendré cuidado con eso, gracias por el comentario. No se va, pero no estoy segura de cuánto tiempo se quedará. Es que así somos las personas, todas, unos días sol y al otro penumbra, qué tan bueno eres con la máscara es lo que nos hace diferentes unos de otros. Paciencia, porque el 'peor es nada' puede ser 'mucho' con el paso del tiempo, las apariencias engañan. No fue esa mi intención, sólo quería mostrar lo difícil que es quedarse sin explicación cuando algo así sucede, duele quedarse así, Emma no busca rogarle y eso es muy importante, no entiende qué pasó y como no lo entiende, no puede dejarlo, es así, al menos para mí. Y tendrán a su Swan-Queen, tienen razón en que les vendí algo y luego no puedo cambiarlo, al cliente lo que pida, si algún día hay otra historia, especificaré que puede pasar cualquier cosa y ahí segura que no habrá remordimiento, porque sobre advertencia nunca hay engaño. Siento a veces mucha desesperación de por fin tenerlas juntas y eso me hace a veces querer cerrarlo rápido y darles lo que piden, yo también le daba más capítulos pero la verdad ahora no lo tengo claro; a mí me pasa igual, de pronto estoy en la intriga y al siguiente vivieron felices, me decepciono y lo dejo, ya no me cuadra y no me gusta. Encontrar gente que piensa y piensa mucho es siempre gratificante, sobre todo si discrepo, porque regularmente soy de argumentos bastante sólidos, pero me gusta que me los cuestionen, así los pienso mejor, supongo. Avientas la piedra y escondes la mano, tengo una respuesta bastante larga a esa pregunta, pero como la señorita lo pidió, imperativamente, me la quedo para mí. Gracias a ti por leerme. Pd. El primero sí, el segundo no, anotado. El titulo es bueno, habrá que hacer propio el mundo de los que nos interesen. Saludos.

ElaQueen: Pues a mí seguro me encanta el tuyo (en cuanto lo subas, claro está). Gracias, viviendo de ti, pff qué te digo, gracias.

Te compro un poco lo de que nos la complicamos, un día debatiremos del tema. Yo soy igual, hay que disfrutar siempre del camino, incluso si hay lluvia y no pinta bien, las cosas apresuradas me aturden y no me dejan pensar con claridad, y yo como mantra 'pienso, luego existo'. Y lo más triste es que terminan como dos desconocidos. Pff es buena esa, eh. Estoy esperando el capítulo. Sé que es difícil escribir, tengo paciencia pero apiádate un poco, mujer.

Tan corta la frase, tan largo el significado; si puedo ayudar en algo, lo que sea, siempre soy opción (soy buena escuchando). Los tendrás, siempre. Los espero, siempre también. Ni yo a ti, promesa. Siento cada una de ellas, yo no miento. ¡Uy, la dejaste para el final! hay opciones por las que vale la pena equivocarse, te juro que lo vale. Dos abrazos.

CAPITULO XXIII Hablándole de ti. Hablándome de ti.

A lo largo de su vida había sufrido muchas resacas, le gustaba beber, en el pasado lo había hecho con mucha frecuencia, y en varias ocasiones lo hizo de más, así que podía decirse que tenía experiencia en ellas. Sin lugar a dudas, ésta era la peor.

Siempre había estado sola, quitando a Lily, nunca había conocido a alguien que le hiciera sentir remordimiento alguno. De todas las ventajas que tenía estar soltera, su libertad era la que más valoraba. En las muchas relaciones que llegó a tener, siempre fue clara, ella era libre, eso era lo primero que pedía, libertad para hacer lo que quisiera hacer en el momento en que lo quisiera. No estaba segura de que eso pudiera contar como una relación pero las suyas siempre habían sido así. Regina, y ahora Elena, eran la excepción a la regla.

En la resaca física era experta, pero en la resaca moral ésta era su primera vez, y en definitiva la segunda era mucho peor que la primera. Lo peor de que al día siguiente el alcohol no haga correctamente su trabajo es que uno termina recordando, paulatinamente, qué fue lo que pasó la noche anterior.

Así comenzó su día, desde el momento en que abrió los ojos los recuerdos se hicieron presentes, cada uno peor que el anterior. Toda su noche tuvo llena de errores. Invitar a Elena había sido su primer error, no porque no le gustara, Dios sabía lo mucho que le encantaba, pero no era el momento y definitivamente no era el lugar. Su segundo error fue pensar que sus sentimientos por Regina estaban controlados, que era capaz de verla sin que todo se reavivara. Su tercer error fue meter alcohol en toda la ecuación. Definitivamente, la culpa la estaba matando.

El sonido de la tetera la sacó de su ensimismamiento, sabía perfectamente qué tenía que hacer para curar su resaca física, té de jengibre, nunca fallaba. La que no sabía como curar era la otra, debía disculparse con Elena, eso lo tenía claro, ¿Cómo hacerlo?, era la pregunta. No estaba segura de qué decir, no estaba segura si quería disculparse e irse o disculparse y buscar quedarse. ¿Y si Elena era la persona que podía sacarle a la morena de la cabeza?, ¿Y si intentaba acercarse, y ella no le daba oportunidad?, ¿Y si le daba una oportunidad y terminaba con el corazón roto?, ¿Y si era ella la que le rompía el corazón? estaba tan llena de dudas. El dolor de cabeza no cedía y estaba segura que tenía más que ver con todo lo que estaba pensando que con la resaca misma.

Había intentado no pensar en la nota que había encontrado al despertar, recordar el vacío que había sentido al leerla hacia que, nuevamente, se le revolviera el estómago. Se había equivocado, había hecho todo al revés, lo único que había querido era estar el menor tiempo posible en el evento e irse con Elena a otro lado, cómo era posible que la noche hubiera terminado de esa forma.

Sabía perfectamente que sus sentimientos por Regina no había desaparecido, pero había creído que era capaz de manejarlos, que podría controlar su mal temperamento tan sólo unas horas, definitivamente ver que Ingrid estaba tan cerca de la morena le había hecho perder el poco control que tenía, y es que, no paraba de recordar que Regina la había dejado ir, así, sin más, y que sin embargo, Ingrid, seguía presente en su vida.

A veces creía que sus sentimientos por Regina estaban mutando, evidentemente la seguía queriendo, pero desde lo ocurrido en el despacho, y sobre todo, después de la conversación que había tenido con Elsa días atrás, se sentía diferente, estaba dolida y muy decepcionada, en parte por la forma en que la morena le había hablado, pero sobre todo por la falta de interés. Eso era lo que la estaba matando, la indiferencia es, sin duda, el peor de los castigos.

Cerró los ojos, recordar cómo había llorado frente a ella, le hacía avergonzarse y enojarse casi al mismo nivel. Maldita la hora en que había decidido tomar de esa forma. Jamás se habría puesto así de no ser por la cantidad de alcohol que había en sus venas. Pero si dejaba de lado la vergüenza y el coraje, si trataba de ser un poco honesta con ella misma, esa pregunta la estaba carcomiendo. No había sido el momento para hacerla, ni la forma, se había equivocado absolutamente en todo la noche anterior, se arrepentía de muchas cosas, pero no de la pregunta. Ojalá Regina le hubiera contestado, quizá así, podría al fin, dejarla ir. Y es que entre más vueltas le daba a las cosas su mente se iba aclarando, no es que quisiera a la morena de regreso, no era eso, es sólo que le dolía en el alma saber, que ella, Emma Swan, no había sido suficiente para que la morena quisiera quedarse. Que todo lo que ella era, que todo lo que habían pasado, no había logrado inclinar la balanza. No significar lo suficiente para que alguien, a quien uno ciertamente adora, decida quedarse, duele, duele mucho.

Hay que ser valiente para arreglar lo que las malas decisiones arruinan, aún hacían falta por lo menos tres tazas mas de té para comenzar a hacerlo. Elena, era la primera en la lista y aún le quedaba decidir qué era lo que le iba a decir.

—-

James había insistido en llevarla hasta la dirección que le había dado la morena, estaban ya cerca cuando reconoció su auto. Casi lo mata del susto cuando le gritó que se detuviera, se despidió y rápidamente se dirigió hacia su auto, Regina estaba mal, todavía no la veía y estaba segura de que su mejor amiga estaba muy mal.

Llamó al cristal, Regina estaba con la cabeza gacha. No lloraba, lo cual le preocupaba aún más. Se giró y la vio, la relativa tranquilidad en la que su amiga se encontraba se vino abajo apenas sus ojos se cruzaron, abrió la puerta y ni siquiera permitió que se bajara, la abrazó, la abrazó muy fuerte.

-Kat… Yo… Estoy tan apenada contigo… Yo…- No sabía por donde empezar. Las lágrimas no dejaban de surcar su rostro, no podía controlarlas. Tenía tantas cosas que decirle, que realmente no tenía idea de por donde empezar.

-Para, no tienes que decir nada cariño, no ahora. Muévete, yo manejo, vamos a tu casa y cuando estemos ahí, hablamos.- Su amiga se negó, mientras intentaba recomponerse. -Regina no te estoy preguntando. Haz favor de cambiarte de lugar que me estoy muriendo de frío.- Ya empezábamos con la necia de su amiga. Había extrañado a la morena, la había extrañado mucho. Era verdad que tenían muchas cosas que aclarar, pero es que, estar enojado con alguien, no significa que se le ha dejado de querer, por el contrario, muchas veces te das cuenta de cuánto le aprecias, de cuánto le extrañas.

-Kat, no es necesario, de verdad, yo… yo sólo perdí el control.- Cerró los ojos. Evidentemente quería arreglar las cosas con su amiga, la extrañaba, mucho, todos los días. Pero ella había sido muy clara, la había lastimado mucho y tenía intención de perdonarla Ella había intentado arreglarlo en varias ocasiones y no había obtenido respuesta. No quería forzarla, nunca le pedía a nadie que se quedara, por el contrario, siempre les abría la puerta.

-¡Ya era hora de que lo hicieras! Llevo meses esperando a la verdadera Regina, porque esa que me ha llamado, esa que se pone la máscara y me habla de nuestra amistad como si fuera un negocio, esa, esa me pone los nervios de punta.- Le dedicó una sonrisa a su amiga, podía ver la confusión en sus ojos, no esperaba eso, por el contrario, esperaba verla enojada, esperaba reproches. -Así que déjate de tonterías y déjame manejar.-

-Te extrañaba.- Fue apenas un susurro, no estaba segura de que su amiga la hubiera escuchado.

-No tienes ni idea de la falta que me has hecho.- Regina ya estaba en el asiento del copiloto, sabía lo mucho que le costaba expresar sus sentimientos, así que se giró y la abrazó nuevamente. Algo le había pasado, algo tan importante que había conseguido hacerla salir del aislamiento en el que se había recluido. -Espero que tengas café en tu casa, porque ponernos al día después de tanto tiempo nos va a costar por lo menos toda la noche.-

Estuvo parloteando todo el camino, le contó a Regina de todos los chismes de su familia, quería hacerla pensar otra cosa, quería que dejara de pensar en eso que le había hecho llorar, por lo menos hasta que hubieran llegado a su casa y pudiera estar frente a ella, pudiera escucharle, sobre todo aquello que no le decía. El trayecto fue corto, a esa hora de la madrugada no había prácticamente nadie en las calles. Había estacionado el auto de su amiga en la entrada y habían entrado en la casa sin decir palabra, podía sentir el nerviosismo de su amiga, era evidente que no sabía qué esperar, no sabía qué decir después de haber pedido ayuda, después de sentirse expuesta.

-Mira Kat. Yo quería hablar contigo. Lo quise hacer desde el momento en que dejaste la oficina, ese día.- Estaba preparando el café, es más fácil decir lo que uno siente cuando no se le está mirando a los ojos a la otra persona. Estaba nerviosa pero mucho más tranquila que horas antes, no solía perder el control, podía contar con los dedos de las manos las veces que lo había hecho, pero la verdad era que cada vez que se recuperaba, lo hacía más tranquila, pero siempre sola.

-No empieces, Regina. Te lo advierto. Mira que puedo esperar unos meses más, eh.- Se había cruzado de brazos, le molestaba sobremanera esa actitud. No estaba dispuesta a volver a tolerar esos discursos que Regina solía soltar cuando se sentía acorralada, como si las relaciones fueran negocios, como si ella estuviera siempre en control de la situación. Podía engañar a todos pero no a ella, ella la conocía mejor que nadie. Era verdad que extrañaba mucho a su amiga, pero las cosas iban a cambiar, tenían que cambiar. Sintió su mirada, había dejado lo que estaba haciendo y se había girado a verla.

-Es difícil, ¿Sabes?- Siempre se había manejado así, esa su forma de reaccionar, la diferencia era que antes Kat hacía como que le creía y después le terminaba sacando la información, ahora se veía molesta y ella no estaba segura de cómo actuar con esta nueva Kat.

-Lo sé, aunque no lo parezca, sé que es difícil para ti mostrarte vulnerable, a veces sólo quisiera saber el porqué.- Estaba tocando fibras sensibles, estaba segura de que su amiga se había percatado perfectamente de a qué se refería. Regina había cerrado los ojos y se había agarrado de la barra de la cocina, era evidente que estaba intentando contener las lágrimas que pugnaban por salir.

-Sé que intentas entender. Sé que muchas veces no doy mucho. Sé que otras tantas no doy nada.- Tenía los ojos cerrados, no quería llorar, no le gustaba hacerlo y últimamente se le estaba haciendo costumbre. -No sé si un día esté lista para contárselo a alguien.- Abrió los ojos y miró a su amiga. -Pero el día que lo esté, puedes estar segura que serás la primera en saberlo. Nunca he sido buena cuando me siento presionada, Kat, nunca habías tenido tanto interés en saber de ese tema. Lidiar con eso, estando tú involucrada me está costando mucho. Sé que piensas que te estoy tratando como a cualquiera pero, Kat, a cualquiera lo habría sacado de mi vida con tan sólo mencionar el tema. Lamento mucho las actitudes que tomé contigo y la forma en la que te hablé, pero vas a tener que esperar, vas a tener que esperar a que quiera hablarlo. Vamos a tener que ceder las dos porque yo no puedo cambiar de la noche a la mañana, pero con tal de que no te vayas, te juro que haré mi mayor esfuerzo.-

-Con eso me basta. Por ahora.- La dio la vuelta a la barra y nuevamente abrazó a su mejor amiga, esta vez era diferente, no lo parecía porque al final de cuentas no le había contado nada, pero ahora la morena estaba abierta al tema, no como a ella le habría gustado pero sentía que habían avanzado. -Ahora dime, ¿Quién te hizo perder el control?- Esto se lo dijo al oido y se separó justo para ver la turbación que se había dibujado en su rostro. -No sé para qué pregunto si desde que te conozco sólo una persona ha conseguido ponerte así.- La turbación se fue y la morena puso los ojos en blanco, ¡cómo la extrañaba! -Siéntate y empieza a hablar, yo termino el café, no quiero que por estar distraída se te olvide contarme algo.-

Se desahogó. Le contó todo, desde el momento en que ellas habían discutido. Le contó de Ingrid y de cómo las cosas habían evolucionado entre ellas. Le habló de los proyectos que tenían juntas, de las reuniones que sostenían, de las cenas. Le habló de sus días en la oficina, de su nieva forma de vida. Le habló de trabajo, de los nuevos proyectos y de los viejos. Le habló de cómo había cambiado su relación con los empleados de la empresa. Le habló de sus nuevos pasatiempos y de los de siempre. Le habló de su caballo y del tiempo que pasaba cabalgando. Le habló de Ruby y de lo indispensable que se estaba volviendo últimamente. Le habló de las intenciones de ascenderla y convertirla en editora. Le reiteró lo mucho que la había extrañado y la falta que le había hecho todo este tiempo. Un peso se le quitó de encima cuando terminó, Kat la había interrumpido en contadas ocasiones para hacer comentarios burlones de algunos temas 'Ingrid y tú ¿Amigas?, ¡ja! no le creo nada.', y bastante acertados en otros 'No sé por qué no la has hecho antes, dos de tus mejores libros fueron elegidos por ella, tres si contamos el de Emma', por supuesto que se dio cuenta de como Kat había sacado a colación a la rubia, no le había hecho ningún comentario sobre ella, se estaba preparando para hacerlo, Emma entraba en otro paquete, ella solita estaba en otro tema de conversación, uno que podían durar horas discutiendo.

Iban ya por su tercer taza de café, era bastante tarde ya, Kat le había contado un poco de lo que había pasado con ella en este tiempo, le contó de James y de lo bien que estaban, de lo enamorada que se sentía, tenían planes de casarse, parecía que por fin James estaba consiguiendo convencerla, la notaba diferente, se veía muy contenta y eso la hacía inmensamente feliz, si alguien en el mundo se merecía la plenitud era Kat. La interrumpió mucho, a diferencia de Kat, ella quería saber cada detalle de lo que le había pasado en los últimos meses, era su forma de recuperar el tiempo perdido.

Tenían varios minutos que se habían quedado calladas, cada una inmersa en sus propios pensamientos. Fue Kat la que inició con la conversación que las dos estaban esperando.

-Así que la que te tiene así es Emma Swan.- Dio un sorbo a su café y sonrió ante la cara que había puesto Regina ante la mención de la rubia.

-No entiendo cómo lo haces. No entiendo cómo es que sabes qué me pasa y cuándo debes preguntar sobre el tema.- A veces creía que nadie había llegado a conocerla nunca, que siempre había conseguido esconder a la verdadera Regina, Kat la sorprendía a cada momento, ni siquiera sabía cómo conseguía hacerlo, no era que no planeara contarle, todo lo contrario, necesitaba su consejo, pero ella parecía saberlo incluso antes que ella. Tenerla en su vida le había salvado tantas veces y está parecía ser una más.

-En otro momento podremos debatir sobre cómo es que consigo leerte el pensamiento, ahora, cuéntame lo que hizo que perdieras el control y decidieras llamarme a mitad de la noche.- Miraba a su amiga con mucho interés, siempre le había intrigado su relación con Emma, y es que esa rubia había conseguido tanto en tan poco.

Y, por segunda vez en la noche, comenzó a relatar lo que había sido de su vida, la diferencia era que está vez sin Emma en ella. Le contó cómo le había hablado a la rubia el día en que ellas habían discutido. Le contó cómo había logrado mantenerse al margen con todo. Le contó que Emma también se había alejado de ella, le contó que pensó muchas veces en pedir disculpas pero que nunca lo hizo, le contó que Emma había dejado de ir a la editorial por completo y que era Sidney quien se encargaba de ella. Le contó que la extrañaba a ratos, que era por eso que había decidido mantenerse ocupada todo el tiempo, así no tendría la tentación de llamarla o de ir a buscarla.

-¡Ay Regina!- No podía creer lo que le había dicho su amiga, ella que pensaba que por lo menos las cosas con Emma estarían bien, que la rubia sería el soporte que Regina necesitaba cuando los recuerdos la atormentaban.

-Ya lo sé. Y eso que aún no te cuento lo que ha pasado esta noche.- El recuerdo de una Emma borracha, preguntándole que por qué no la quería se le vino a la cabeza y logró que los ojos, de pronto, se llenaran de lágrimas. Su amiga hizo el amago de acercarse a lo que ella la detuvo. -Déjame terminar, que si vienes y te acercas no voy a poder.-

Y comenzó de nuevo a relatar todo lo que había sucedido esa noche. Le contó que Emma había llegado acompañada. Le contó la forma en que la había tratado. Le contó como había intentado no tomársela durante toda la noche. Le contó que Cruella había estado a punto de discutir con ella y que prácticamente había tenido que ir a quitársela de encima. Le contó como Ingrid había estado a su lado. Le contó de las veces que habían cruzado mirada. Le contó que su acompañante le había dejado botada y que Emma había decidido que lo mejor era perderse en el alcohol. Le contó de cómo la buscó en el sanitario y todo lo que se habían dicho. Le contó cómo se mantuvo en la fiesta, cerca de la rubia, para poder llevarla a su casa. Le contó lo necia que podía ser Emma estando borracha. Le contó cómo los celos le nublaron la mente por gran parte de la noche. Le contó cómo tuvo que prácticamente cargarla hasta su departamento y cómo la acostó en su cama. Le contó lo que dijo Emma justo cuando pretendía irse del lugar. Le contó la pregunta que le hizo y cómo lloró apenas hacérsela. Le contó de la nota y cómo se fue sin dar más explicación.

Las lagrimas caían por su rostro conforme contaba los detalles de la noche. Cuando terminó, Kat se acercó a ella y ahora si pudo llorar tranquila, contar con Kat, era sin duda lo mejor que le había pasado en los últimos meses, no todo el mundo tenía alguien en quién pudiera confiar ciegamente. Muchos pensarán que los amigos están para apoyarnos en la decisiones que tomamos. Kat no es ese tipo de amiga, Kat es del tipo que te escucha, te abraza y después de que pasó la tormenta te cuestiona por todas las decisiones que tomaste y te obliga a justificar cada una de ellas, sin contar que es alguien muy difícil de engañar porque suele ser muy observadora y por lo tanto te conoce más que tu misma. Aún no había llegado a la parte donde le cuestionaba sus tonterías que se habían hecho, pero estaba segura de que le momento no tardaría en llegar. Aunque no había necesidad de que dijera nada, sabía perfectamente lo que le iba a decir, lo sabía porque la conocía y porque si ella fuera Kat, seguramente le diría algo parecido. Pero es que dar soluciones a problemas ajenos es de lo más sencillo del mundo, solucionar nuestros propios problemas, es ahí donde las complicaciones empiezan.

Kat suspiró, se sirvió una nueva taza, mientras ordenaba sus ideas. Dio el primero sorbo y empezó a hablar.

-Puedo entender que hayas tenido un mal día.- Dio otro sorbo más, no miraba a su amiga, caminaba por la cocina, estaba intentando entender. -Puedo intentar justificar que le hayas terminado hablando a Emma de esa forma, te he visto en tus peores momentos y sé lo que pasa cuando alguien se atraviesa en tu camino justo cuando estás a punto de reventar.- Otro más. -No estoy de acuerdo con lo que hiciste pero estoy intentando entenderte. Lo que no me ha quedado claro es ¿Por qué no le pediste una disculpa?, ¿Por qué no fuiste a intentar hablar con ella? Yo sé lo que sientes por ella, yo sé lo importante que es esa mujer para ti. ¿Cómo demonios has aguantado todos estoy meses sin su cercanía?- Ahora sí se giró hacia su amiga en espera de una respuesta.

-Emma pide demasiado. Emma pide cosas que yo no puedo darle ahora. Exige. Emma me exige.- Le pasó la taza a su amiga para que le sirviera más. -Es como si fuéramos polos opuestos, Kat, yo no soy buena cuando se me exigen las cosas. Ese día, todo se salió de control, actué mal, lo sé. Pasé muchos días pensando si había hecho lo correcto, si debía ir y buscar o dejarle marchar.- Dio un sorbo a su café, mientras encontraba las palabras para explicarle a Kat, todo lo que tenía en la cabeza, mientras intentaba darse a entender. -Para mí, lo de menos es lo que pasó ese día en la oficina, lo habríamos podido solucionar en un instante, sé que esperaba que yo saliera corriendo tras ella, no te voy a mentir, estuve a punto de hacerlo, no sólo ese día, muchos días, muchas noches.- La voz se le quebró un poco de sólo recordar lo difícil que había sido. -Pero creo que lo que no entiende es que el problema es de fondo, ella y yo somos diferentes en lo fundamental Kat, ella sólo ve la superficie de las cosas, para Emma sólo ve blanco o negro y Kat, yo soy gris, toda mi vida lo he sido, y hoy, más que nunca, estoy segura de que lo seré siempre.- Los ojos se le aguaron. Pensar en Emma siempre tenía ese efecto. Se aclaró la garganta y continuó. -Emma quiere que yo reaccione como ella espera y yo hace mucho que no actúo por complacer a alguien.-

-Entiendo. Empiezo a entender por dónde va el problema.- Se sentó en el banco que estaba frente a su amiga y la miró a los ojos. -Voy a hacerte varias preguntas, son difíciles, necesito que las medites antes de contestarme, que las medites bien y me contestes lo que de verdad sientes, sin tanto rodeo, Regina.- Pudo ver la expectación en su cara. -Si tienes tan claro por qué lo suyo no funcionaria ¿Por qué no se lo expones?, si estas tan segura de que esas diferencias no tienen solución ¿Por qué no se lo dices? así seguro te la quitas de encima, ¿Por qué le haces creer que eres la mala del cuento? ¿Por qué dejas que piense que lo único que deseabas era lastimarla? ¿Por qué dejas que crea que no le interesas? ¿Por qué haces cosas para que se vaya? ¿Por qué la tienes a prueba? ¿Por qué no le das la oportunidad de ser lo que necesitas? Empiezo a creer que lo que quieres es que te odie para que así, sea ella la que se vaya y te deje, porque casi podría firmar, cariño, que si Emma supiera cuál es el problema de verdad, buscaría arreglarlo, porque la Emma que yo conocí, veía a través de tus ojos. Creo que tienes miedo de que todos esos demonios que tienes escondidos los termine descubriendo ella, tienes miedo que cuando lo haga se vaya. Creo que nunca habías estado tan asustada como ahora lo estás, creo que quieres que te deje para que tu cabeza le pueda decir a tu corazón 'Te lo dije'. ¿Por qué no le dices que la amas tanto que prefieres dejarla ahora que lastimarla después?-

Estaba nerviosa, había pasado toda la mañana en su casa, había llamado para reportarse enferma a la estación así que prácticamente no había pensado en otra cosa que no fueran las idioteces que había hecho la noche anterior. Había pensado mucho en qué era lo que iba a hacer. Había pensado en llamarle y disculparse, había pensado en darle unos días para que las cosas se calmaran y después llamarle y disculparse. Había pensado mucho. Estaba muy nerviosa.

Llevaba media hora afuera del edificio, su escarabajo amarillo estaba estacionado a una distancia considerable de la entrada, por si decidía que lo mejor era dejarlo para después. Después de mucho meditar había decidido disculparse y contarle toda la verdad, ella siempre había sido así, dejarlo de hacer la había metido en ese problema que estaba intentando resolver. Ya sería decisión de ella si deseaba quedarse o irse. Sintió esa inyección de valentía necesaria para bajarse de su escarabajo y acercarse a la puerta. Se encaminó en dirección a la entrada, las manos le sudaban, nunca había ido a casa de una chica a pedir perdón. No era lo suyo. Y si mejor le daba algo de tiempo, las chicas siempre necesitaban algo de tiempo. Estaba a punto de darse media vuelta y volver a su escarabajo cuando la escuchó.

-¿Qué buscará Emma Swan en mi departamento después de la espantosa cita de anoche?-

Continuará

Espero hayan disfrutado.

Saludos.