Hola.
Quiero platicarles varias cosas; primero que nada les dejo el capítulo más largo que he escrito y en mi parecer el mejor, lo he disfrutado mucho las muchas ocasiones que lo he releído, espero también sea de su agrado; segundo, quiero agradecerles a todas las que han leído a todas las que han comentado el seguir al pendiente de la historia, a pesar de que en ocasiones no he actualizado tan seguido como me gustaría, espero que la historia este valiendo la pena; tercero, voy a ausentarme unos días por acá, es por eso que me he esforzado toda la semana en terminar este capítulo, no sé cuándo vaya a regresar pero espero sea muy pronto, les aclaro que la historia sigue siendo Swan-Queen y que es sólo el final de un gran capítulo, esperando a mi vuelta comenzar el segundo, solo tengan un poco de paciencia.
Nuevamente gracias por todo, espero lo disfruten. Saludos.
NatachaParedes Nunca ha sido es ami intención, lo lamento. No habrá reconciliación pronto, pero hay interacción entre las dos en el capítulo, para mí fue sumamente valiosa, espero también lo creas así. No va a llegar la morena, ni va a ser toda la misma..., eso cambiará. Llevo toda la semana dedicándome a escribir en mis ratos libres, he sacado el capítulo más largo y creo el más revelador de todos. Espero los disfrutes tanto como yo al escribirlo. Gracias por leerme y por cada comentario, lo valoro enormidades. Ya me contarás qué te pareció, gracias nuevamente. Saludos.
mills1 Jamás pensé que llegaría el día en que conseguiría que odiaran a Regina, quién lo diría. Kat es la luz en el camino de Regina, ella es indispensable en su vida, yo también me alegro de tenerla de vuelta. No creo que haya buenas y malas en general, ven la vida de forma diferente y eso quedará más claro que nunca en este capítulo. Emma es adorada por todas, tienen razón ha sufrido mucho a consecuencia de Regina, la morena le dará solución en este capítulo. Elena pago platos rotos que no le tocaban pero Emma se encargará de disculparse, es lo menos que puede hacer. Estoy de vuelta con el capítulo que más me ha costado de todos. Espero lo disfrutes. Gracias por todos los comentarios, gracias por permanecer a pesar de que a veces odias mucho a los personajes. Gracias. Saludos.
Kiandre : Algún día pero ese día no será hoy. El capítulo me pareció en verdad muy buena, h quedado satisfecha con lo que conseguí, espero ustedes también. No creo que Regina crea que no merece ser amada, va por otro lado, a lo mejor no me sé explicar bien, lo siento. No tardé nada, el capítulo es larguísimo, espero lo disfrutes. Gracias por tus comentarios y por leerme. De verdad es muy importante para mí. Saludos.
Spencer Mayeen : No creo que sea problema de autoestima, lean un poco entre lineas, va mas allá de eso. Hoy tienen el gran acercamiento con Emma y también la gran disculpa, ya me contarás qué te pareció. Emma con Elena, nada, al menos por ahora. Jaja, mucho pedir con el tema de las amistades, definitivamente eso no pasará. Jaja, no justo lo que Regina intenta es protegerla de que siga sufriendo. No hubo necesidad de que estuviera muriendo para decírselo. Muchas gracias por todo, cada comentario, por leerme, de verdad que lo valoro mucho. Espero que valga la pena el sufrimiento. Saludos.
sjl82 : Muchas gracias. Kat es una niña genio cuando el tema es Regina, la conoce mucho y sabe por donde llegarle, la hará entrar en razón. Este capitulo es una conjunción de relaciones y personajes que me han dejado muy satisfecha. Espero tu también disfrutes mucho. Lo de Elena me sonó un poco a juego mental para convencerme de sacarla de la ecuación pero por el momento estará lejos (funcionó), la verdad no creo que sean amigas pero ya veremos. Muchas gracias por seguirme desde hace ya, tanto tiempo, por leerme y dejarme lo que piensas cada capítulo. Gracias totales. Saludos.
kiandre : Creo que eres la de arriba, pero no estoy segura y una vez ya me equivoqué así que te contesto en dos mensajes mejor. Le sirvieron mucho, le aclaró la mente sobre qué camino tomar, le dio el empujón que a veces uno necesita para hacer lo que ya sabe que tiene que hacer. No piensa que no tiene derecho a ser amada, creo que va más allá, a ver si en este capitulo queda un poco más claro. El hecho de estar enamorada de Regina no es lo que le quita la paz, es no saber donde está parada lo que la tiene así de jodida (disculpa la palabra). Capítulo nuevo y fue muy pronto, tomando en cuenta lo extenso que es. Acercamiento sí, positivo a mi parecer sí pero ya me dirás tú que piensas. Muchas gracias por leerme y comentarme y por todo, de verdad que notar que se involucran en la historia me deja un buen sabor de boca. Espero lo disfrutes, saludos.
Tanin 1323 Kat es su conciencia en los momentos en que pierde la cabeza, aunque déjame decirte algo, el sentido común es el menos común de todos, cada cabeza es un mundo y una razón valiosa para alguien puede no serlo para otra, así que con pinzas lo del sentido común. ¡Uy! creo que lograste captar en esencia cuál es el problema entre las dos, qué gusto. Ok, me leí todo el párrafo para encontrar por dónde va tu idea. Concuerdo en casi todo contigo, menos en el final. Hay dos cosas, Regina, heridas tiene y a montones, si fuera una primera relación lo entiendo pero precisamente porque las personas maduramos nos pensamos mejor dónde queremos meternos y dónde no, y dos, precisamente por esa madurez sabes hasta dónde puedes o no soportar, eso es importante en este capítulo. Léelo y dime que piensas al respecto, por favor. Creo que Regina puso las cartas sobre la mesa en muchos capítulos, creo que no le dan el crédito que se merece porque es Emma la que muestra ese sufrimiento profundo, a flor de piel, para mí, en muchas ocaciones Emma escuchó sólo partes de todo lo que Regina exponía, dejando otras en el aire, como si simplemente fueran desaparecer. Sabes cuál es el problema que a pesar de que las cosas dejen en claro vengan reclamos y pleitos después, estoy de acuerdo que la otra persona puede aceptar la situación pero entonces no puedes vivir intentando cambiar esas cosas que en un principio hablaron y conocían y aceptabas, creo que por ahí esta el problema, decir sí esperando cambiar al otro con el paso del tiempo. No debe disculparse, yo concuerdo, no lo hará. Estoy deseando que leas el capítulo y me digas qué piensa, es justo todo lo que pides que hagan. Creo que desprenderse de alguien tiene más que ver con una cuestión sentimental que física y creo también que si Regina no desea estar con Emma y se lo hace saber, no es ella la que debe meterse debajo de una piedra para que Emma no la vea, son adultos y la vida es así, la indiferencia como camino para el olvido.
Pd. Dime tú, ¿correcto según quién?, ambas tienen sus razones y te juro que para mí ambas son validas. Lee el nuevo y dime qué piensas.
Pd2. Gracias. Seguramente terminaré haciendo lo que quiera, pero concuerda bastante con lo que piensas, así que con suerte igual y lo disfrutas.
Pd3. Gracias a ti por leerme y comentar tan detalladamente, me gustan estos debates. Saludos.
Lizzie gza : Hola, éste se te hará enoooorme, porque lo es. No tuviste que esperar mucha, qué tanto es una semana. Si tu comentas, yo contesto. Valoro mucho el hecho de que analices lo que escribo y me comentes lo que piensas, son importantes para mí. Difiero contigo, entonces todas las relaciones quedarían en nada, es decir, si no logras solucionar algo con alguien, si no congenian ¿preferirías sacarlo de tu vida para siempre? porque cuando las cosas se llevan al limite, casi siempre se rompen. Para mí, hay personas que valdría la pena tener en mi vida, incluso de una forma diferente a como lo pensé al principio. Hay personas que lo valen, lo juro. No lo sabía, de hecho ese fue el problema, en un capítulo creo que comenté que en esa época Kat le dio su espacio, sólo la noto extraña pero jamás preguntó. Las consecuencias de nuestros actos nos van a perseguir siempre, hay que tener cuidado con las decisiones que tomamos. No creo que Regina se auto destruya pero no todos tienen que abrirse, mira, para mí no hay bueno ni malo, cada quien es libre de librar las perdidas como pueda y nadie tiene derecho a criticarlo, en determinado caso si no esta desacuerdo puede irse, en cualquier momento. Emma es un amor, por eso todas la adoras. Te dejo por aquí el siguiente. Lo vas a sufrir en definitiva pero espero valga la pena. Quiero agradecerte por escribirme, por leerme, por no abandonarme a pesar del tiempo que tardo a veces, Gracias. Saludos.
LoreLane Ok, no es una locura y muchas gracias por hacerlo. ¡Pff! qué gusto haberte hecho pasar un buen rato. Buena forma de empezar el día, leyendo algo que una disfruta. De todo lo que me contaste me quedo con caminar escuchando música, yo lo amo. Espero los sentimientos reveladores hayan sido positivos y te hayan ayudado en tu día. Ahora entiendo por donde va lo de reveladores, esa Kat ayudando personas a través de la pantalla, es una niña genio. Pues habrá que ponerle remedio a las cosas con eso chicos, o por lo menos que el tener conciencia te sirva de algo. Primero, gracias a ti por leerme y comentarme, te prometo que es muy importante para mí y que lo valoro infinitamente. Tu escribes y yo contesto con todo el gusto, siempre será así. Gracias por lo ánimos, siempre son bien recibidos. Segundo, tanto el presentimiento que algo sentirás con el siguiente, ten listo el whisky :), ¡uy, qué rico!, yo amo los muffin de chocolate, aunque cero cocina, pero cero, cero, cero, (pues no lo sé pero a mí me gusta saber de ustedes, gracias por hacerlo), tercero, pues mira entiendo lo del hígado, pero yo solo tengo una pregunta ¿Qué tan importante es tener dos riñones?... Anyway... Gracias por todo. Saludos.
Guest Nadie sufre a lo tonto mujer, todos tendrán sus razones, es difícil superar el pasado aunque ahora tenemos otro tipo de problemas, espera a leer y veras. Este capítulo hay acercamiento, positivo, al menos para mí. Hay situaciones que se superan en soledad, no todo tiene que ser en pareja o en grupos, esa es mi percepción. La cruda moral es la peor de todas y personas como Emma no pueden con ella, así que seguro lo arregla con Elena. Muchas gracias por comentarme, por aquí te dejo el nuevo, ya me dirás qué piensas Saludos.
kykyo-chan Continuación lista, gracias por todo, lo digo en serio, todo, todo, todo.
Gloes : Hola. Qué gusto leer eso, espero con el siguiente ocurra igual. Lo peor es mostrarte vulnerable con alguien a quien crees no le interesas, eso sería lo peor para mí, pobre Emma, por supuesto. Kat es indispensable para Regina, ella es la persona por la que haría todo, hay pocas personas así en nuestra vida, una tontería sería dejarla ir. Yo también me alegro que estén de nuevo juntas, son adorables. Es más una disculpa que otra cosa, pero uno nunca sabe. Nada de eso, muchas gracias as ti por leerme, por tomarte el tiempo de comentar qué piensas de lo que escribo. Gracias infinitas por todo, no sabes lo mucho que lo valoro. Gracias por los ánimos, y la verdad es que últimamente no soy mucho de magia, prefiero la realidad. Pero ese comentario que me acabas de decir, pfff de verdad gracias. Espero disfrutes el siguiente y me comentes qué te pareció, Saludos.
15marday Elena fue la mas afectada de todo. Lo de Emma, muy mal, estoy de acuerdo, aunque a veces no se puede evitar, ten un poco de consideración con la rubia. ¿Debido a ella? mmm no comparto eso, cada uno debe absorber las consecuencias de sus actos, no nos pueden encajar reproches de acciones que son consecuencia de decisiones nuestras, Emma estaba ahí por gusto, es el riesgo que se corre, eso creo yo. A ver qué piensas del siguiente, ya me contarás. Muchas gracias por leerme y por comentarme, de verdad, Saludos.
Guest : Te percibo diferente. No lo es, en eso tienes razón. Auch, ahí va el primero. Ya veremos a dónde me lleva la historia. Yo soy bastante práctica, creo que se refería a la media, porque ciertamente pocas son prácticas. Pero sí, unas mas detallistas que otras. En ese ámbito yo tuve suerte, no me puedo quejar. Aprender a estar sólo es siempre fundamental, eso creo. Esa es una verdad del tamaño de una casa; expectativas, la madre de todos los vicios. Cierto, la indiferencia como camino al olvido. No sentirse importante para alguien a quien se quiere, deja una herida muy profunda. Concuerdo, todos están de su lado, como si fuera una lucha; ya lo dijiste tú, la desesperación no es buena consejera, entre más involucrado se está, encontrar la claridad se vuelve más complicado (pensé que el problema era Elena, pero ya vi que es más profundo que eso). Kat is definitely a keeper, pocas, muy pocas como ella. No he logrado procesar bien todo lo que has escrito, así que aún no sé qué decir al respecto. Un vaso de agua helada, sí; pero ya lo dijiste tú 'es una sacudida' para no perder el camino, para que no haya confusión, supongo, no lo sé. Muchas gracias por tus comentarios, son infinitamente agradecidos, me sirven mucho porque quiero mejorar; por lo comentario de aspectos de la vida; por los consejos, por todo. Gracias totales, por leer y continuar y no faltar a tu palabra, aunque, como hoy, a aveces sea complicado (creo que sabes a qué me refiero). Gracias a tu por leer, siempre. Saludos.
RMills: Hola. Pues qué gusto que te hayas decidido, gracias por darle la oportunidad. Espero no tardar tanto en terminarla, pero no prometo nada. Muchas gracias por lo de bien escrita, es normal identificarse con algún personaje, te confieso que Regina también es mi favorita, por complicada. A veces la gente no entiende eso, que alguien te quiera tanto como para dejarte ir, eso sí que les de valientes. Kat es indispensable para la vida de Regina, sin ella sí estaría completamente perdida, esa es la función de los mejores amigos y justo en el capítulo habló de ello, dolores distintos pero muy intensos los dos. A mi también me resulta algo impulsiva, pero es que hay personas que así suelen vivir la vida y eso está bien, mientras les funcione y consigan ser felices, no veo por qué deban cambiar. No estoy de acuerdo, la distancia muchas veces es necesaria, te da perspectiva, a veces uno está tan inmerso en algo que no ve claro. No te preocupes, Emma se va a portar bien. Regina va a ir arreglando las cosa, no estoy muy segura de que estén de acuerdo de las decisiones que tomó pero ya me contarás que te pareció. ¡Uy! gracias por las palabras, hoy más que nunca las valoro mucho. Ojalá hayan sido buenas reflexiones y te sirvan para ser mejor y sentirte mejor. Ya tengo capítulo nuevo, espero lo disfrutes que con la salud mental no se juega. Me gustan las cartas. Gracias por darle la oportunidad a la historia y espero de verdad no te decepcione, gracias por el comentario, no estaremos leyendo. Saludos.
Capítulo XXIV
A veces, el amor no alcanza.
-¿Qué buscará Emma Swan en mi departamento después de la espantosa cita de anoche?-
Su corazón se aceleró, jamás pensó topársela tan pronto, estaba preparando aún el discurso, es más, aún estaba decidiendo si era el mejor momento o no. Cerró los ojos y se giró, abrió primero un ojo, como esperando el golpe, ambas manos estaban en las bolsas traseras de su pantalón. A pesar de lo molesta que Elena parecía, era realmente hermosa, no llevaba maquillaje, vestía ropa deportiva; aunque ahora que lo pensaba mejor, su mirada más que molesta mostraba decepción.
-Realmente fue muy mala ¿Verdad?- Alternaba la mirada entre los ojos chocolate de la morena y el suelo. Estaba muy apenada con ella. No hubo respuesta de parte de Elena, la miraba entre incomoda y expectante, como queriendo saber qué era lo que había ido a hacer a su casa. -Ay Elena, yo… yo… yo sólo quería disculparme contigo, nunca fue mi intención hacerte sentir mal… yo… yo… yo lo lamento tanto, no sé qué diablos me estaba pasando por la cabeza.- Se le caía la cara de vergüenza. Qué forma la suya de arruinarlo en tan sólo unas horas.
-No me dijiste que estabas con alguien. Yo no me habría metido en eso, Emma. No me interesa. - No le había gustado lo que había visto la noche anterior, ni sentirse cómo se sintió, ni ver a Emma en el estado en que la vio; se había sentido completamente fuera de lugar, no estaba acostumbrada a ello. Todo había salido mal. Tener expectativas sobre algo o sobre alguien siempre traía consecuencias, en su opinión, casi siempre eran negativas.
-No estoy con nadie, Elena, a decir verdad, nunca hemos estado juntas.- Ahora si había levantado la vista y buscaba que la mirara a los ojos, quería que viera que estaba diciendo la verdad. -Nuestra historia ha sido complicada, desde un principio…-
-¿Qué estás haciendo aquí, Emma Swan?- No le gustaba jugar, empezaba a creer que todo era un juego para ella. Le gustaba catalogar sus relaciones, las de un rato, las de una noche, las serias, esas que valían la pena, había pensado que ella podía entrar en esta última. Desde el principio había sentido que Emma era diferente, le había gustado mucho, demasiado, por eso se había acercado a ella, por eso le había dado su teléfono después de la noche que habían pasado juntas, por eso había accedido a salir con ella a pesar de todo el tiempo que pasó esperando la llamada. Definitivamente desde que la conoció supo que Emma Swan era alguien especial.
-Vine a pedirte disculpas. Yo… yo vine a decirte que lo siento.- Era verdad, no estaba diciéndolo sólo para sentirse mejor o hacerla sentir mejor, de verdad sentía haber arruinado las cosas. -Mira sé que no me lo merezco, si yo fuera tú seguramente estaría mucho peor. Sólo déjame explicarte, déjame explicarte… yo no soy así.- Sus manos continuaban en las bolsas traseras de sus pantalones, la miraba expectante. No volvería a tomar, no volvería a tomar en mucho tiempo, estaba decidido.
-Pasa.- No estaba segura de estar haciendo lo correcto, no estaba segura de por qué la estaba invitando a su casa pero por alguna extraña razón a ella también le interesaba saber qué demonios había ocurrido la noche anterior.
-Gracias.- Se hizo a un lado para dejar pasar a la morena. Iba a ser una tarde interesante.
—-
-¿Cuánto tiempo tengo para contestar?- Levantó ambas manos en señal de rendición y una sonrisa se dibujó en su rostro. Sabía que, en el momento en que le contara todo a su amiga, ésta la sometería a un interrogatorio, la conocía muy bien como para darse cuenta de lo que le esperaba. -Vienes con todo ¿Eh?- Sabía que tenía que empezar a aclarar todo, su cabeza era un desastre y necesitaba a alguien que le dijera eso que no le gustaba escuchar. Definitivamente en la ausencia se valora la presencia, gracias a Dios, Kat estaba de regreso.
-Sabes perfectamente que no me gustan los rodeos, además, creo que tú tienes bastante claras las cosas es sólo que tienes miedo, es normal tener miedo, sobre todo cuando uno está frente a alguien que podría cambiarte la vida, alguien diferente, especial.- Estaba segura de que su amiga se había hecho, si no las mismas preguntas, unas muy parecidas, Regina era alguien que solía darle muchas vueltas a las cosas, seguramente le había dedicado noches enteras a pensar en Emma Swan.
-'¿Por qué no le digo que no va a funcionar?' Se lo he dicho, Kat, se lo he dicho muchas veces. Pero nunca me escucha, cree que estoy bromeando o que estoy exagerando o peor aún cree que ella va a ser la persona que va a liberarme de todos mis problemas…- No pudo evitar recordar la noche que Emma y ella estuvieron hablando, justo en esa misma cocina, recordar la forma en que Emma le prestaba atención, la forma en que solía mirarla, la forma en que la besaba, le nublaba la mente y de pronto llegaba el vacío. Cerró los ojos. -Y no es que quiera que lo crea, es que soy la mala del cuento, lo soy, siempre lo he sido y no me interesa dejar de serlo.- Los abrió de nuevo y miró a su amiga que negaba y la miraba con una cara de no creer lo que estaba escuchando. -Y no me mires así Kat, mira nada más las actitudes que tengo, no sólo con ella, contigo también, con Ruby, con Ingrid, con todas las personas que me rodean.- Era verdad que muchas de las ocaciones en las que terminaba reventando con alguien no era su intención lastimarle, pero eso no tenía por qué saberlo su amiga, además de qué servia no tener la intención de lastimar a alguien si al final de cuentas lo terminabas haciendo. Eso siempre le había sonado a pretexto y ella odiaba los pretextos. Hacerse responsable de las consecuencias de sus actos lo había aprendido de Cora, su madre.
-Regina no digas tonterías por favor, eso no es verdad.- A veces su amiga aparentaba ser dura y sin sentimientos, que si uno no la conocía podía llegar a convencerte, pero si tenías la suerte de poder estar cerca, definitivamente, no querrías irte nunca. Sus muros eran muy altos, incluso para ella, traspasar uno requería de mucha entereza, era como si cada uno fuera una prueba, de que uno valía la pena, de que no la dejarías. -Eres de las mejores personas que conozco, con un genio de los mil demonios, sí, pero eso no tiene nada que ver con ser mala persona, Regina, por Dios. Además, mira nada más cómo estás por haber lastimado a Emma, a Ruby, la misma Ingrid, por haberme lastimado a mí; tú crees que una 'mala persona' estaría preocupada por haber actuado de esa forma. Todos nos equivocamos, cariño, nadie es perfecto. Yo lo que no entiendo es por qué no quieres arreglar las cosas, por qué prefieres dejarlas así, inconclusas, como esperando que se vayan pero deseando que se queden.-
-Por supuesto que pido disculpas, lo hice con Ruby, con Ingrid, contigo…- Había intentado que su tono sonara un tanto ofendido, sin embargo, la cara de Kat lo decía todo, la miraba entre divertida e incrédula. No decía nada, evidentemente estaba esperando que mencionara a la rubia. -Es sólo que con Emma no sé cómo hacerlo. No sé qué decirle, ¿Sabes? Lo único que quiero es llevar las cosas con calma, mucha, y ella quiere todo, lo quiere ya en ese momento, que deje de ver a Ingrid, que le diga cosas de mi vida, que qué pasó contigo, que por qué estoy enojada…- Dio un suspiro y miró a su amiga. -A veces quisiera llevar las cosas con calma y otras me siento tan asfixiada que lo único que quisiera es mantenerme al margen, esperar a que los sentimientos que me provoca se vayan; pero no funciona, lo he intentado y no funciona. Así estuvimos por meses Kat, no hablamos por meses enteros y apenas la volví a ver todo se vino abajo. Me preocupa, me preocupa cómo está, qué hace, no pude dejarla ahí en la fiesta, no pude hacerlo. -
-Creo que deberías verla para aclarar bien las cosas, incluso si decides dejarlo por la paz. Seamos honestas cariño, Emma no se merece que la dejes así, es evidente que ella no te ha olvidado y si pusiera un poquito de atención se daría cuenta que tú tampoco lo has hecho, pero bueno, tampoco es que sea muy observadora si me lo preguntas.- Regina sonrió y puso los ojos en blanco. -En serio Regina, si de verdad quieres que te olvide y olvidarla tienes que hablar con ella; ella no lo hará si la tienes con la maldita duda, dicen que los borrachos siempre dicen la verdad, la pregunta que te hizo tiene sentido y si de verdad no la has buscado en todo este tiempo, es normal que no entienda nada. Quieres que te deje de verdad, mátale la esperanza. Habla con ella, se lo debes.-
-¿Buscarla?, ¿Yo?- Estaba meditando las palabras de su amiga, sabía perfectamente que tenía razón, no sólo porque había hecho todo mal, sino también porque no había hecho nada para remediarlo. De las cosas que más orgullosa estaba era de que siempre había sido clara, en los negocios, con sus amistades, y por supuesto, en sus relaciones. No le gustaban los engaños, había sufrido uno y los aborrecía. Con Emma no había sido clara, o más bien, había intentado serlo, y la rubia simplemente rebatía cada uno de sus argumentos, no aceptaba lo que le decía, y es que, además, si la tenía cerca no pensaba con claridad, Emma conseguía que olvidara todas esas diferencias que tenían, Emma conseguía que se olvidara de todo. -No me gusta buscar a las personas, Kat. Lo sabes. Quien se quiera ir siempre tendrá la puerta abierta.-
-Por supuesto que lo sé. Esperé meses para lograr que Regina, mi mejor amiga, se decidiera a buscarme. Pero en las relaciones con las demás personas cuando uno se equivoca tiende a pedir una disculpa, no se dejan las cosas así porque cuando no se cierran bien, las relaciones te persiguen toda la vida.- Había hecho ademanes de estarle explicando las cosas a un niño. La morena la miraba con cara de pocos amigos, sabía perfectamente por donde iba. -Tranquila, dejo el tema por la paz, no tienes por qué molestarte, cariño. Sólo quiero que entiendas que si uno quiere terminar una relación siempre debe hacerlo de frente, tú eres de las que piensa eso Regina, por Dios, eso has hecho siempre. A menos que no quieras terminar la relación y sea eso lo que te detenga.- Se giró rumbo a la cafetera, como quien avienta la piedra y esconde la mano, quería que su amiga meditara lo que acababa de decir.
-Ni una cosa ni la otra.- Puso los ojos en blanco, a veces Kat resultaba un tanto dramática. -Sólo estoy dejando que la vida siga su curso, que se quede quien se tenga que quedar y de igual forma se vaya quien se tenga que ir. Hace mucho tiempo decidí que no iba a intentar retener a nadie a mi lado, no porque no lo quisiera, sino porque ese tipo de decisiones son personales. Tú sabes que siempre fui mas de quedarme que de irme, de estar hasta que ya nada más quedo yo.- La verdad era que muchas personas terminaban dejándola después de haber sido clara con ellas, a las personas no les gusta escuchar la verdad, no les gusta escuchar que a veces no se piensa igual que ellas; y es que estaban en su derecho de irse, nadie tiene que aguantar nada de nadie, pero para ella era diferente, ella siempre había logrado adaptarse lo que fuera necesario para mantener a ciertas personas en su vida, ésa era la diferencia. -Mira Kat, si Emma considera que para quedarse yo tengo que cambiar mi forma de pensar, tengo que contarle todo mi pasado, explicar el porqué soy como soy, no me interesa. No soy así y nunca lo voy a ser. Pero ciertamente sí que le debo una disculpa, así que tienes razón, voy a ver a Sidney para que la haga ir a la oficina y poder abordarle ahí, la verdad es que no sé si me cogería el teléfono.-
-¿Te convencí?- Hizo cara de sorpresa, como si no pudiera creer lo que estaba ocurriendo. -Creo que voy a llorar.- Se acercó a su amiga y le dio un abrazo, un abrazo fuerte, de los que intentan unir los pedazos rotos que uno tiene a veces. -Todo saldrá bien, tanto si decides tener algo con ella como si decides dejarlo por la paz. Ella vino a cambiarte, incluso si no se queda en tu vida, te ha dejado cosas buenas, cosas en las que puedes reflexionar. Siempre he pensado que estar confundido da un poco de esperanza, estar confundido es dudar sobre si lo que estás haciendo es lo mejor o lo que deseas hacer, es darte una sacuda que te haga salir de la rutina, de una rutina que quizá no te está haciendo feliz. Si no viene para quedarse, ten por seguro que no serás la misma después de ella.-
-¿En qué momento te convertiste tú en la madura de las dos?- Se limpió una lágrima que había recorrido sus mejillas tras escuchar a su amiga. En su parecer, esa es la función de las mejores amigas, recordarle a la otra el tipo de persona que es, porque de pronto, ciertas circunstancias hacen que uno olvide quién es o para donde va. Las mejores amigas están para cuando nosotros no estamos; nos buscan y nos traen de regreso.
-Pues es que ya estoy a punto de comprometerme, ¿Sabes?, eso te cambia.- Se separó de su amiga y miró que Regina sonreía. -¡Deja de burlarte!, aunque debo reconocer que de no ser por ti, habría dejado a James hace mucho tiempo, te debo mi felicidad actual, así que no es nada, seguro en unos meses enloquezco de nuevo y tú vuelves a traerme a la realidad.- Encogió los hombros como dejando claro que era una posibilidad.
-Vamos ya a dormir, es muy tarde y mañana tengo que trabajar.- Se levantó y se dirigió hacía las escaleras que conducían a su recamara.
-Regina mañana es domingo por Dios, ¿Cuándo vas a dejar de ser una maniaca del trabajo?- No hubo respuesta, en lugar de eso la morena comenzó a subir las escaleras. -Pues mañana no vas a trabajar, que lo sepas, nos levantaremos tarde y desayunaremos tarde y haremos todo tarde y a deshoras, y además no correremos. Te va a venir bien un poco de descontrol.- Estaba segura que ante eso su amiga si que se giraría a replicar.
-Empiezo a reconocer a la Kat de siempre.- Puso los ojos en blanco mientras seguía subiendo las escaleras. Había sido de los mejores días que podía recordar a su lado, quería que estuviera cerca siempre y haría lo necesario para que así fuera.
—
-Déjame ver si te entendí.- Empezó a darse un masaje en la sienes, esta situación comenzaba a ser demasiado para ella.- ¿La tal Regina no es tu ex sino alguien con el que estuviste saliendo un tiempo?- Emma asintió. Llevaba un buen rato en su casa, primero pidiendo disculpas de todas las formas posibles y ahora tratándole de explicar la situación en la que estaba inmersa. Definitivamente estaba empezando a darle jaqueca. -¿Y me estás diciendo todo esto por…?-
-Pues porque quiero pedirte disculpas, quiero que sepas que no suelo actuar así, que sepas que no sé en qué demonios estaba pensando para llevarte a esa fiesta, que sepas que lo lamento de verdad.- Estaba haciendo el ridículo, estaba segura de que probablemente Elena la mandaría al demonio después de lo que le estaba diciendo. Además no estaba segura de que le hubiera entendido una sola palabra, lo decía todo muy rápido como si quisiera terminar de decir lo que tenía que decir antes de que decidiera correrla de su casa. -Escucha Elena, ya sé que parece que estoy un poco loca, es sólo necesito que no me odies.-
-No te odio, Emma. Es sólo que de verdad no quiero meterme en algo así. Mira, tú me gustas, me gustas mucho y te lo dije. Lo que yo no sabía, o más bien, tú no me dijiste, es que venías saliendo de una relación y peor aún estás en ella, no estoy interesada en quedar a la mitad de algo así. Lo mejor es que resuelvas lo que sea que tengas con esa mujer.- Le estaba costando decirle eso, de verdad le gustaba y de verdad le habría encantado tener algo con ella, pero sabía que era lo correcto, sabía que iba a terminar muy lastimada si se metía en eso.
-Entiendo, entiendo perfectamente.- Se levantó del sillón, se le había hecho un nudo en la garganta y no estaba muy segura del porqué. Levantó la vista y la miró a los ojos. -Sólo una cosa, entre ella y yo no hay nada, me lo ha dejado muy claro en repetidas ocasiones y tú también me gustas mucho, no sabes cuánto lamento que se termine así.- Se acercó a la morena y la besó, se giró y salió del departamento. Mientras bajaba las escaleras no podía quitarse ese sabor a despedida de los labios.
—
Había resultado un domingo reparador, tenía muchas semanas que no dormía de la forma en que lo había hecho, definitivamente el hecho de que Kat estuviera de vuelta en su vida le había dado la tranquilidad que necesitaba para al fin, descansar un poco. Habían desayunado tarde, por supuesto, y no había tenido intensión alguna de hacer su rutina de ejercicios. Hablaron, mucho, de temas más ligeros que los de la noche anterior pero no por eso menos importantes. Después de pasar prácticamente, hasta media tarde en casa, decidieron ir donde James y salir a comer juntos. La plática había sido realmente amena, tanto que había llegado bastante tarde a su casa. Le había parecido un domingo familiar, hacía mucho que no tenía uno de esos, prácticamente desde que su padre había muerto, y lo había disfrutado enormemente.
Desde lo que pasó con su familia sus domingos eran exclusivos para su padre, llevaba ya diez años de fallecido, justo el tiempo que tenía con la editorial, fue él quien siempre le insistió en el proyecto, si alguien confiaba ciegamente en su capacidad, era él. No pasaba un sólo día en que no dedicara, al menos unos minutos, a pensarle. Su padre había estado a su lado durante los tres años siguientes a la separación, en varias ocaciones intento hablar con ella, pedirle que arreglara las cosas con su hermana y su madre, nunca lo escuchó, siempre que hablaban del tema terminaban discutiendo, así que con el paso del tiempo dejó de insistir y simplemente disfrutaban el tiempo uno junto al otro. Su muerte la dejó devastada durante muchos años, con el paso de los días le quedó claro que jamás podría superarlo, hay pérdidas que nunca se superan, sólo se aprende a vivir con la ausencia.
Había llegado antes que nadie a la editorial, era más que suficiente un día de descontrol para ella. Su rutina había empezado como siempre, ejercicio por la mañana, una buena ducha, para después, encaminarse a su trabajo. En esta ocasión había decidido darse una vuelta por el café de la esquina, tenía tanto tiempo que no se paraba por ahí que hasta estuvo hablando con el barista por largo rato. Su humor era diferente, definitivamente se sentía mucho más tranquila. Ruby también había notado su cambio de humor, desde la conversación que habían tenido todo estaba volviendo a la normalidad entre ellas, no sabía en qué momento le propondría ser una más de sus editores pero esperaba poder hacerlo pronto. Necesitaba encontrar quien la supliera, iba a ser complicado pero esperaba encontrarla lo más pronto posible. La iba a extrañar por supuesto, pero así es la vida. Desde que llegó la puso al tanto de todo lo que había escrito la prensa sobre la fiesta de presentación, resultó que incluso la revista donde trabajaba Cruella había publicado maravillas, había tenido tanta buena suerte que no había mención alguna del pequeño altercado que había habido entre Emma y ella.
Por supuesto que había dedicado tiempo a pensar en la rubia, desde su conversación con Kat estaba decidida a aclarar las cosas de una vez por todas, necesitaba tener su tranquilidad de regreso y es que Emma se había convertido para ella en una congoja que minaba los cimientos de su equilibrio espiritual. Tenía que darle remedio y tenía que hacerlo lo más pronto posible.
Toda la mañana había estado ocupada, no había tenido oportunidad de hablar con Sidney sobre Emma, él iba a ser su intermediario para lograr ver a la rubia, no quería verle en un lugar donde no pudiera controlar sus sentimientos, prefería hacerlo en su oficina, rodeada de personas. Estaba pensando en eso cuando llamaron a su puerta.
-Adelante.- Levantó la vista de los documentos que estaba revisando y vio entrar a asistente. -Ruby, qué bueno que te veo. ¿Está Sidney ocupado? Necesito hablar con él de unos pendientes.-
-Está esperando a un escritor, pero no estoy segura…- No sabía cómo decirle a su jefa quién la estaba buscando. Tenía el presentimiento de que se avecinaba una tormenta. -Regina…-
-¿Qué pasa?- Algo pasaba, algo malo pasaba. Bastaba verle la cara a su asistente para darse cuenta de ello. -¿Ruby?- Esto último lo dijo con un todo más alto, no le gustaba que la hicieran esperar cuando solicitaba respuestas.
-Hay una persona afuera que dice ser su tu hermana. Se llama Zelena, insiste en que quiere pasar y hablar con contigo…- Sabía que tenía una hermana, pero nunca había conocido a ninguna familiar de su jefa, bueno, únicamente a su padre pero fue tan sólo en una ocasión, cuando fueron a ver las oficinas donde se instalaría la editorial. Supo que falleció tan sólo unos días después, nunca supo la causa, pero Regina no había sido la misma desde entonces. -¿La hago pasar?- Su jefa estaba shock, no le contestaba nada.
-No.- Se levantó como si hubiera un resorte en su silla. ¿Qué diablos hacía Zelena en su empresa? -Por supuesto que no la hagas pasar. Dile que necesita cita, que tengo todo el día ocupado.- De pronto se había mareado, usó la mesa como apoyo mientras pasaba. No esperaba ver a su hermana, dos veces en los últimos seis meses, era demasiado, no la había visto más que para el funeral de su padre hacía diez años ya.
-Eso es justo lo que le he estado diciendo los últimos diez minutos, pero me dijo que tenía todo el tiempo del mundo, que no importaba lo que le tomara necesitaba hablar contigo, por eso he optado por venir a avisarte.- De pronto Regina se había puesto blanca, era evidente que la visita le estaba afectando mucho. -¿Quieres que llame a seguridad? Digo, sé que en estos casos tengo que hacerlo, pero como dijo que era tu hermana.-
-No. No te preocupes, Ruby. Yo me encargo.- El mareo estaba pasando, ahora sentía como le empezaba a hervir la sangre, cómo se atrevía a venir a imponerle su voluntad; era de las cosas que no toleraba de su hermana, incluso antes de que la sacara de su vida. Respiró profundo y se repuso, a paso firme, salió de su oficina.
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No estaba segura de qué era peor, cómo habían terminado las cosas con Elena o el hecho de que cabía la posibilidad de encontrarse a Regina en la editorial. Desde que había dejado la casa de la morena no paraba de pensar en todo lo que había pasado. Desde la charla que había tenido con su amiga había empezado a sentirse mejor, las cosas mejoraban y de pronto tuvo que verle de nuevo y todo se vino abajo.
Se había disculpado y aún así no se sentía mejor, por el contrario, parecía que había ido para terminar de estropear las cosas, el vacío era mayor. La llamada de Sidney la había sacado de ensimismamiento, le había informado que había unos temas que aclarar con ella sobre el diseño de la portada de su libro, que el diseñador estaba bastante ocupado y se rehusaba a dejar la oficina, era ella quien tendría que ir a la editorial a platicar del proyecto que les estaba presentando. Había intentado convencer a su editor de que cambiara de opinión, pero debido a que había cedido tantas veces en verse en otro lado, por petición de ella, no le sorprendió su negativa absoluta. Lo de menos era dejar que las decisiones las tomaran entre los dos, pero era su libro, había trabajado tanto en él que pensar en que alguien más decidiera sobre cualquier cosa sin consultarle, hacía que sintiera un pinchazo en el corazón. Tendría que ir a la editorial y con un poquito de suerte entraría y saldría de ahí sin siquiera mirar a Regina.
Llevaba toda la mañana con un humor que no se aguantaba ni ella sola. Ya no estaba tan segura de querer pararse en la editorial, con la suerte que tenía últimamente seguro que se topaba con la morena, y es que además de lo sentida que aún estaba con ella, le avergonzaba demasiado lo que había pasado el día de la fiesta, la forma en que se había expuesto a ella. Pero ya no podía hacer nada, la cita estaba hecha para el medio día y si le cancelaba a Sidney de última hora estaba segura que se iba a meter en problemas, quizá hasta tomarían represalias con la portada de su libro y eso sí que no lo permitiría.
Iba tarde, regularmente no llegaba tarde pero ahora sí que iba tarde, su estúpido escarabajo se había negado a encender de último momento y había tenido que tomar taxi. Todo el camino venía maldiciendo lo oportuno que era siempre su escarabajo. Pagó y se bajó del taxi rumbo al edificio, prácticamente saludó a la recepcionista mientras pasaba corriendo frente a su escritorio, justo bajaban unas personas del elevador y ella entró casi patinando al mismo. No había tenido tiempo de ponerse nerviosa hasta ese momento, con lo de su escarabajo había estado muy ocupada tratando de llegar como para pensar en la morena, pero ahora sí que pensaba en ella. Quería verle y al mismo tiempo deseaba no hacerlo más. Estaba en esa lucha cuando las puertas se abrieron, ahí estaba, Regina. Algo andaba mal. Algo andaba muy mal.
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En cuanto la vio todos los recuerdos se arremolinaron en su cabeza, esa era una de las razones por la que simplemente no quería ni mirarla, verle siempre era recordar lo ocurrido. Vestía un conjunto en tonos verdes, su color favorito, pelirroja, cabello recogido en un moño, sus ojos claros contrastaban con lo obscuro de los suyos.
-Zelena.- Se cruzó de brazos y se plantó a una distancia prudencial de su hermana. No toleraba tenerle cerca, el efecto que esa mujer tenía en ella le asustaba. La sacaba de quicio en cuestión de segundos.
-Lo que uno tiene que hacer para poder hablar contigo, hermanita.- Saltaba a la vista que Regina no estaba para bromas, pero las cosas tampoco habían sido fáciles para ella, estaba cansada de tener el papel de villana, porque francamente para ella no lo era.
-No puedo atenderte ahora Zelena, estoy muy ocupada. Si quieres hacer una cita, dale a Ruby tus datos y ella se comunicará contigo apenas tenga un tiempo libre.- Las manos comenzaban a hormiguearle, sentía como el calor se le subía a las mejillas, era muy buena ocultando lo que sentía, pero era evidente que su hermana le afectaba demasiado, tanto, que le resultaba muy difícil controlarse.
-¿Le dijiste a Ingrid que no querías que me dijera nada de tu vida? ¿Por qué, Regina? ¿Cómo es posible que aún no lo superes?- No podía creer que después de tanto tiempo Regina estuviera tan enojada como el primer día. Le había dolido mucho lo ha que Ingrid le había dicho, ella siempre había tratado de mantenerse al tanto de cómo estaba su hermana y ahora ni siquiera eso tenía permitido.
-Lárgate. Lárgate de mi empresa.- No levantaba la voz pero la miraba directamente a los ojos. No le interesaba tener ningún contacto con ella, lo había dejado claro con el paso de los años.
-Estoy cansada de esa actitud tuya, ¿Por qué tengo que cargar yo con la culpa de todo?- Estaba cansada de asumir papeles, que a su parecer, no le correspondían, ella no había estado de acuerdo con todo lo que había dicho su madre en aquella pelea, y sin embargo, le había tocado soportar el desprecio de la morena.
-Cállate, Zelena. Cállate y lárgate.- No gritó. No dio ni un sólo paso en dirección a su hermana. Era una amenaza y cualquier persona que lo conociera un poco sabía que ella nunca amenaza en vano.
-Nunca me diste la posibilidad ¿Sabes?, de explicarte cómo sucedieron las cosa, tú simplemente…- El elevador abrió sus puertas y la rubia con la que había visto a su hermana en el restaurante emergió de él.
-No te atrevas a decir una sola palabra, Zelena.- ¿Emma? ¿Qué diablos hacía Emma en la editorial? Había visto a la rubia salir del elevador pero eso no le importaba ahora. Necesitaba que Zelena se largara de su empresa antes de que comenzara a hablar frente a todos sus empleados, ella siempre tan privada quedaría expuesta ante todos.
-¿De qué forma tengo que decirte que nunca fue mi intención…?- Se había empezado a acercar a su hermana mientras terminaba su pregunta cuando vio el fuego en sus ojos.
-¡Cállate y lárgate de aquí sino quieres que te saque yo misma!- Ahora sí había elevado su tono de voz. Empezó a caminar en dirección de Zelena. Había perdido el control, estaba claro, si tenía que sacarle con sus propias manos, lo haría, ya lo había hecho en una ocasión; desde entonces no había vuelto a poner un pie en su casa. Su hermana la miraba entre sorprendida y temerosa, no la creía capaz de volverlo a hacer, pensó que con el tiempo quizá pensaría diferente, no era así. Estaba a punto de llegar a ella cuando vio a Emma cruzar la estancia e interponerse entre las dos. Le puso una mano sobre el pecho y con la otra acarició su mejilla.
-Mírame.- Desde el momento en el que había salido del elevador se había dado cuenta de que algo grave estaba pasando, esa mujer era la hermana de Regina y tenía la impresión de que estaban discutiendo. Jamás había visto a Regina así, no gritaba, la forma en que le hablaba a Zelena era clara, tenía la sensación de que esa Regina era mucho más peligrosa que la que un día quizo golpear a un automovilista frente a ella. -Regina. Mírame.- Varias personas habían salido de la oficina para ver qué era lo que estaba ocurriendo, estaba segura que si no ponía freno ahora la morena se iba arrepentir. Los ojos de la morena se desviaron y se posaron sobre los suyos. -No vale la pena. Te juro que no lo vale. Lo sabes. Te vas a arrepentir.- Nunca había visto tanto dolor en sus ojos, tantos sentimientos encontrados, tanto coraje, tanta rabia. Comenzó a acariciar su mejilla, no quería que la conexión se rompiera. -Déjame ayudarte.- Ahora era duda lo que había en su mirada. -Déjame hacerlo, por favor. Ve, yo lo arreglo todo. Por favor.- La morena le dedicó una última mirada a su hermana, dio media vuelta y entró a su oficina.
-Mira Zelena, no te conozco, ni sé qué demonios pasó entre ustedes pero lo mejor es que te vayas.- Se acercó a la pelirroja y le hablaba en apenas un susurro. -Voy a intentar hablar con ella, pero yo creo que ya fue suficiente.- La miraba a los ojos, como tratando de traer cordura a una situación que estaba fuera de control.
-Dile que voy a volver y que no me voy a ir hasta que hablemos de esto.- Abrió su bolsa y le extendió a la rubia una tarjeta con su teléfono. -Le doy una semana para que se comunique conmigo.- Se dio media vuelta y se fue.
Se guardó la tarjeta en la bolsa trasera de su pantalón. Eso parecía un circo, muchos de los editores y diseñadores habían salido de sus oficinas para ver quién se estaba pelando.
-¡Se acabó la función!- Le habló a todos y a nadie en particular. -Todos a trabajar.- Los empleados la miraban como diciendo '¿Tú quién eres para darnos ordenes?' -¿Quieren que vaya por la jefa?- Todos empezaron a moverse tumbo a sus oficinas a paso lento y cuchicheando. En qué momento Zelena se había venido a parar a la oficina a armar un escándalo.
-Ruby le puedes decir a Sidney que voy a estar con Regina, que si no puede cambiar para otro día la reunión con el diseñador entonces que decidan lo que quieran sobre la portada, no me interesa.- La asistente estaba sorprendida por todo lo que había pasado, parecía que las palabras no le salían así que sólo asintió. -Perfecto. Gracias.- Respiró profundo y se adentró en la oficina.
De todos los probables escenarios, de cómo sería el encuentro que tendría con Regina en caso de encontrársela en la editorial, éste era el menos probable de todos. La morena estaba sentada en el piso, estaba recargada en la pared donde colgaba su precioso espejo, ambos brazos estaban sobre sus rodillas y su frente recargada sobre ellos. Se acercó y se hincó frente a ella.
-¿Regina?- Lo dijo suave. Empezó a acariciar lentamente su cabeza. La morena no respondía. -¿Qué hago? dime, ¿Qué necesitas?- La respuesta le cayó del cielo. Se pegó en la cabeza con la palma de la mano. -¡Claro! Yo sé lo que necesitas. Ven.- La morena levantó la cabeza y se le quedó mirando, expectante. -¡Anda! Yo sé lo que necesitas.- Se levantó y le tendió las manos para ayudarla a levantarse. La morena las tomó y se puso en pie. -Todo estará bien.- Se acercó a ella, tomó su rostro entre sus manos y la miró a los ojos. -Te sentirás mejor apenas estemos ahí. Lo sé.- Estar tan cerca de ella hacía a su corazón palpitar. Quería abrazarla y no soltarle nunca. Sacudió al cabeza y se separó de ella, empezaba a perderse en esos ojos chocolate que tanto extrañaba. -¿Qué necesitas?, ¿Tu cartera?, ¿Tu abrigo?- Se giró a verla y notó que se había acercado al espejo, el reflejo le decía que no se estaba mirando, estaba pensando, seguramente en todo lo que acababa de pasar. Suspiró profundo, empezaba a recomponerse.
-No tienes que hacer esto, Emma. Estoy bien.- Siempre había sido sumamente privada, no le gustaba que nadie la viera mal. Mucho menos ella, después de todo lo que había pasado entre ellas.
-No tienes que contarme nada, no tienes que decirme nada, sólo déjame llevarte. Yo sé qué podría hacerte sentir mejor. Déjame ayudar.- Se fue acercando a ella mientras iba diciendo todo esto. El cumulo de sentimientos que había visto en sus ojos minutos atrás habían desaparecido, ahora estaba más tranquila. La morena se giró hacía ella, no estaba segura. -Déjate ayudar. Déjame ayudar. Te dejo ahí y me marcho.- Había metido las manos en sus bolsillos traseros, como hacia cuando estaba nerviosa. Esperaba su respuesta.
-Vale. Vamos.- Tomó su cartera y su abrigo. Se giró hacía la rubia, Emma no se movía y la miraba como deseando saber que pasaba por su mente. -Estoy lista.-
-Perfecto.- Sacudió la cabeza. Se había perdido otra vez en esa mujer. Se acercó a ella y le ofreció su mano. La miró a los ojos y una media sonrisa se dibujó en su rostro. La morena no sonreía, pensó que la dejaría nuevamente así, se equivocó, Regina tomó su mano, aunque seguía igual de seria. -Vamos.-
Salieron de la oficina tomadas de la mano. No se toparon con nadie, sólo Ruby, que se había sorprendido al verla pero intentó fingir lo mejor que podía.
-Emma. Me dijo Sidney que no puede cambiar la reunión, dijo que tendrás que aceptar lo que decidan ellos.- Se había levantado de su asiento e intentaba ignorar el hecho de que su jefa estuviera tomada de la mano con la rubia.
-No importa Ruby, no te preocupes.- Se encogió de hombros. -Muchas gracias.-
-Me voy, Ruby. No voy a regresar hoy. No me llames, resuelve cualquier cosa que se presente como consideres.-
-Claro que sí, señora.- Su jefa se giró y la miró, no dijo nada pero entendió perfectamente. -Perdón, Regina. Yo… yo quería disculparme por permitir que las cosas se pusieran así, debí llamar a seguridad antes.- Estaba un tanto apenada, todo el mundo en la oficina estaba hablado del tema y era evidente que su jefa le había afectado mucho.
-No importa, Ruby. No es tu culpa. Nos vamos.- No se sentía bien. Quería irse, no tenía ánimos de hablar con nadie.
-Que descanses, Regina.- Emma le sonrió y ambas subieron al elevador. Ojalá la rubia consiguiera ayudar a su jefa, la había visto molesta en muchas ocasiones, demasiadas para su gusto. Pero jamás la había visto perder el control ante nadie, ella era de las personas que imponían con su presencia, no tenía necesidad de gritar para imponer respeto; no quería ni pensar qué hubiera pasado si no hubiera llegado Emma.
El elevador se detuvo en el estacionamiento. Emma nunca había estado ahí pero reconoció el auto de la morena, no le había soltado la mano, evidentemente Regina tenia puesto preferencial pues su auto estaba a un palmo.
-Yo manejo. No estás en condiciones de hacerlo.- Le soltó la mano, sintió de inmediato que algo le hacía falta. Se dirigió a la puerta del conductor. -Pero voy a necesitar de tu ayuda, no sé la dirección del hípico al que sueles ir.- Se giró para ver la cara de la morena. Ésta ya se había girado a mirarla, había inclinado la cabeza hacía un lado y le pareció que una sonrisa se quería dibujar en su rostro. Cerró los ojos y negó.
-Eres increíble, Swan.- Abrió el auto y se subió. No dijo más, no había necesidad de hacerlo. Emma la sorprendía siempre, ese era precisamente el lugar al que habría corrido de no haber estar ella ahí.
Todo el camino lo hicieron en silencio, la morena le indicaba el camino, pero no hablaban de nada más. Regina miraba a través de la ventana, parecía estar perdida en sus pensamientos, como si no hubiera nadie más con ella. A veces le resultaba tan transparente, como cuando la miró a los ojos en la oficina y en otras ocasiones se volvía un enigma completamente, justo como ahora. Estaba tan llena de facetas, era tantas cosas al mismo tiempo, le intrigaba, lo había hecho desde el principio, llegar a conocerla era todo un reto.
-Llegamos.- La rubia se giró hacía Regina y esta pareció salir del letargo en el que estaba desde que habían salido de la editorial. Estaba pálida y parecía realmente afectada por lo que fuera que venía pensando en el camino. -¿Estás bien?- Frunció el ceño, quizá no debieron venir hasta ahí, quizá debió llamar a Kat y dejar que ella se encargara del asunto.
-Sí, estoy bien Emma, gracias. No sólo por preguntar sino por todo, gracias de verdad.- Estaba infinitamente agradecida con ella, no estaba segura de lo que hubiera sido capaz si Emma no hubiera llegado a tranquilizarla en ese momento. Siempre había tenido que lidiar con Zelena a solas, hacerlo frente a todos sus empleados le había hecho perder el control.
-No tienes que agradecerme, no fue nada.- Ahora no sabía bien qué decir, le había dicho que la dejaría sola apenas llegaran pero la verdad era que en ese momento más que en ningún otro, deseaba estar a su lado. -¿Dónde puedo encontrar un taxi?- Había hecho ademán de bajarse del auto cuando sintió como la morena la tomaba del brazo.
-No tienes que irte. Necesito hablar contigo. Necesito disculparme contigo. Acompáñame, déjame mostrarse mi lugar favorito en todo el mundo.- Miraba a la rubia, que al escuchar sus palabras había cambiado su semblante, era evidente que estaba recordando la pelea que habían tenido meses atrás. -Por favor.- La rubia la miró y tras varios segundos, asintió.-
Ambas se bajaron del auto, Emma le hizo saber que no sabía cabalgar, por lo tanto tendrían que ir en el caballo de la morena, ésta se había encargado de pedir que se le prestara la ropa adecuada. Ambas entraron a los vestidores y en cuestión de minutos estaban ya listas para partir.
El día era perfecto, el cielo estaba despejado y los rayos del sol inundaban el paisaje con su luz. Adoraba los días así, procuraba ir al hípico cuando le iba a ser posible observar el atardecer. Seguramente el de ese día sería increíble. Y es que para ella no había mejor antidepresivo que alejarse de la ciudad. Trajeron a Rocinante y ella se acercó a hacer las presentaciones. Le indico al encargado que estaría fuera más tiempo de lo normal, que no se preocupara por ellas. Se subió al caballo, seguida de Emma a quien el mismo encargado ayudó.
Emma como acto reflejo se había abrazado de la morena, el paisaje era verdaderamente hermoso y la compañía hacía que fuera un día digno de recordar. Regina por otro lado intentaba dejar de lado todo lo que había pasado en el día y concentrarse en lo que iba a decirle a la rubia, esta vez, no quería dejar cabos sueltos, le había costado mucho hacerlo en ocasiones anteriores. Quería dejarlo todo claro, sobre advertencia nunca hay engaño. Empezaba a divisar su lugar preferido, estaba todo en calma, el lugar perfecto para decir lo que tenía que decir.
-¡Regina, este lugar es precioso!- Estaba realmente sorprendida de lo hermoso que era ese lugar, nunca había sido muy fanática de la naturaleza pero con algo así, uno fácilmente lo sería.
-¿Te lo parece? Para mí es reparador, en todos los sentidos. Pero bueno, bienvenida a mi lugar favorito.- Se acercó a la orilla del río y se acostó en el pasto, no era algo que soliera hacer pero ese día era diferente.
-¡Claro! Pues mucho gusto, si no hubiera necesidad de cabalgar para llegar a él, seguramente también sería el mío.- Caminó hasta donde estaba la morena y se tiró a su lado. Qué extraño estaba resultando ese día.
-Puedo compartirlo, puedes venir el día que lo necesites.- Lo decía de corazón. No solía compartir sus lugares especiales con nadie, pero Emma era diferente y especial para ella, se merecía eso, eso y muchas otras cosas más.
-Un día, quizá.- Su tono cambió, se le estaba acabando la euforia que había sentido de llegar a un lugar así.
-No sé por donde empezar. Siempre he sabido lo que tengo que decir en cada situación y contigo no todo siempre me resulta más difícil.- Había notado el cambio en el tono de la rubia.
-Siempre es bueno comenzar por el principio.- Ambas miraban el cielo, es siempre más fácil hablar de esa forma, sin la presión de una mirada que a aveces exige respuestas.
-Discúlpame. Lamento mucho la forma en la que te hablé aquel día. Supongo que ese es el principio.- Se giró hacia la rubia pero ésta no lo hizo, seguía mirando al cielo, como esperando la continuación de la disculpa. -Nunca fue mi intención lastimarte. Tampoco soy fanática de los pretextos y no viene al caso el motivo por el cual estaba molesta. Pero ciertamente no tenía nada que ver contigo.- Se giró y volvió a mirar el cielo, era su turno.
-No era la forma, Regina, sin importar el motivo, no es forma de tratar a alguien.- Lo dijo muy seria, ella sabía perfectamente que algo había ocurrido ese día, algo grave, tan grave que Kat había salido echa una furia y Regina casi en llanto.
-Tienes razón. No eran formas y me disculpo por ello, debí pedirte que te fueras de otra forma. Porque Emma, me arrepiento de la forma en que te lo dije pero no de la petición. Necesitaba estar sola; yo, para poder aclarar mi mente, necesito hacerlo en soledad.- Esa era una afirmación importante, era de las cosas que más claro le habían quedado con el paso de los días, presionarle nunca había sido buena idea. Quería darse a entender, para ella, cuando la tristeza era profunda raramente necesitaba espectadores. Emma no respondía, parecía que estaba procesando las palabras que había escuchado. Ella continuaba mirando el cielo, esperaba.
-No lo entiendo y tampoco lo comparto.- No entendía la forma de pensar de la morena y evidentemente no estaba de acuerdo con ella. Había comenzado a apretar los puños. -Lo único que yo quería hacer ese día era ayudar, ayudarte.- Ahora era ella quien se había girado a ver a la morena. Regina miraba el cielo mientras negaba con la cabeza.
-Es que yo no quería tu ayuda. Emma, debes entender que a veces, uno no está ni para que lo ayuden.- Se giró y se topó con su mirada. La estaba lastimando, al menos eso le parecía. - Yo en especial suelo recomponerme en soledad. Te repito, que jamás fue mi intención hablarte de esa forma, perdí completamente los estribos en cuestión de un segundo y arruiné no sólo lo que tú y yo estábamos construyendo, sino muchas cosas más.- Se giró de nuevo y continuó mirando el cielo.
-¿Debo entonces pedir disculpas por intentar ayudarte?- No compartía la forma de pensar de la morena. Tenía la impresión de que Regina quería tener separados todos sus entornos, un habitación para cada uno y que ninguno se mezclara con el otro; ella entraba y salía de cada una, pero apenas ella había intentado asomarse en una, había terminado expulsada de la vida de la morena; definitivamente, no la entendía.
-No, no te confundas, Swan. No tienes que pedir disculpas por nada, aquí la que se está disculpando soy yo, la que se equivocó en la forma en la que hizo las cosas fui yo.- Nunca encontraba la forma de darse a entender, al menos cuando hablaba con la rubia, a veces tenía la impresión de que hablaban idiomas diferentes.
-¿Por qué no me buscaste en todo este tiempo?- Eso era lo que más dolía. La falta de interés. Necesitaba hacer la pregunta, sin embargo, tenía terror de escuchar la respuesta.
-Lo pensé, ¿sabes?, lo pensé muchas veces, ir a verte, hablar.- Suspiró, recordaba la cantidad de noches que no durmió pensando en ella. -Pero te había lastimado ya muchas veces, no quería hacerlo una vez más. Estabas mejor sin mí, me refiero a antes de conocerme. Yo soy como soy porque he vivido lo que he vivido Emma, no puedo cambiar mi pasado, me ha marcado de tantas formas diferentes. No quería hacer lo mismo contigo, no quería marcarte de tal forma que ya no tuviera solución-
-Debiste hacerlo. Debiste buscarme. Me merecía una explicación.- Se giró a mirarla nuevamente. -No hay nada que puedas hacer que consiga que me olvide de ti, no se puede regresar el tiempo, Regina. No puedo hacer como si jamás te hubiera conocido, eso es imposible. Te me has metido por debajo de la piel.- La morena se giro ante esto último, podía ver en sus ojos que su confesión la había sacudido, estaba pensando la respuesta. -¿Ingrid si te entiende?- Se equivocó con esa pregunta y lo supo desde el momento en que salió de su boca.
-Otra vez con la misma tontería.- Regina cerró los ojos y comenzó a negar. Esas cosas eran las que la sacaban de quicio. Esas actitudes eran las que le costaba tolerar. -Mira Emma, escúchame bien porque te lo voy a decir una sola vez, no voy a volver a tocar este tema contigo; Ingrid, Ingrid es y será mi amiga, he pasado muchas cosas a su lado y ahora que la he recuperado no pienso perderla, las cosas con ella están más que claras desde hace ya bastante tiempo.- Había empezado a darse masaje en la cienes.
-¿Por qué con ella si pudiste continuar una relación y conmigo no?- Le molestaba sobremanera la forma que tenía la morena de hablarle algunas veces, como si estuviera hablando con un adolescente al cual tenía que explicarle las cosas con manzanas.
-Porque no siento por Ingrid lo que siento por ti. ¿No lo entiendes? Tú también te me has metido debajo de la piel, Emma. No eras la única en esto. No estabas sola.- Podía sentir la mirada de Emma, ella seguía mirando el cielo, sentir el sol sobre su piel era una sensación que siempre le había gustado, le daba paz, le hacia sentir viva. -Además, Ingrid conoce mis limites, los respeta, tú jamás lo has hecho. Presionas constantemente, si uno no piensa como tú, entonces inicias una campaña de convencimiento hasta conseguir lo que te propones. -
-¿Has intentado ponerte en mi lugar?, es difícil saber que puedes estar cerca de ella y de mí no.- Eso también le dolía mucho, pensar que Regina si podía convivir con Ingrid y, sin embargo, a ella sí la dejaba fuera de su vida.
-¿Que no me pongo en tu lugar?- Se giró hacía la rubia que ya la miraba. -Emma por favor, si hago lo que hago justo porque estoy pensando en ti. Te quito más de lo que te doy, me pides cosas que no soy capaz de darte, no soy capaz. ¿Te has puesto a pensar que todas las discusiones que tenemos es porque nunca te doy lo que esperas?-
-¿Por qué no me hablaste de todo esto antes?- Era verdad lo que le había dicho Regina, sus discusiones siempre eran relacionadas con el hecho de que la morena era un enigma, costaba mucho conseguir algo de ella y le costaba mucho lidiar con eso.
-Lo intenté, muchas veces, pero Emma, cada vez que yo te tengo cerca dejo de pensar con claridad y cedo ante ti, ante lo que me pidas; empiezo a creer que soy capaz, que soy capaz de cambiar por ti, de ser lo que quieras que sea, pero luego ocurren cosas como la de la oficina y me doy cuenta de que no, que soy así, que voy a lastimarte porque no soy lo que necesitas. No soy la buena persona que creo que piensas que soy.- Se estaba sincerando con Emma como nunca lo había hecho antes, le estaba abriendo su corazón, le estaba exponiendo sus miedos.
-No eres una mala persona, Regina. Las buenas personas también lastiman.- Le dolía mucho lo que la morena le estaba diciendo, pero por primera vez, comenzaba a entender el porqué de sus actitudes, porque parecía que la alejaba cada vez que se sentía cerca. Qué diferentes se veían las cosas cuando uno las ponía en perspectiva. -Podría intentar llevarlo con calma, ¿Sabes?-
-No tienes idea de lo que soy capaz. No me conoces aún.- Tenía ambas manos sobre el pasto, sentir el roce de la de Emma la hizo girarse hacía ella. -No.- Los ojos de Emma se llenaron de lágrimas. Para decir lo que tenía que decir necesitaba no mirarle, se giró y volvió a mirar el cielo. -Tú, Emma Swan, necesitas ciertas cosas para ser feliz, no debes ceder a esas necesidades por nadie, mucho menos por mí.- Le tomó la mano y la apretó con fuerza. Seguía sin mirarle. -Modificarte por alguien nunca debe ser opción, los cambios son personales y jamás deben estar influenciados por complacer a nadie, porque de ser así, tarde o temprano, llega el momento en que todo se viene para abajo.- La vista se le nubló, de pronto era ella la que tenía los ojos llenos de lágrimas.
-Somos muy diferentes.- Ahora más que nunca estaba segura de eso. Sus diferencias eran abismales y ahora le parecían irreconciliables.
-Sí que lo somos.- Tenía un nudo en la garganta y el problema de los nudos en la garganta es que muchas casi siempre son personas. La rubia levantó el brazo y se giró hacía ella.
-Parece una despedida.- Se le quebró la voz.
-Sí que lo parece.- Fue tan sólo un susurro.
-Ven.-
No hubo necesidad de que dijera más, Regina se acercó y se recostó sobre ella. Así estuvieron largo rato, ninguna de las dos hablaba, procesaban la información que cada una se había transmitido. Regina le acariciaba el cuello y Emma le acariciaba el brazo. Ninguna de las dos decía nada, la melancolía estaba en el aire.
El sol comenzó a caer y juntas miraron el atardecer. Los colores con los que el cielo se pintó eran dignos de recordar, era la forma que tenía la naturaleza de decirles que nunca olvidarían ese día en ese lugar, como si hubiera alguna posibilidad de que alguna de las dos lo hiciera. Fue Regina la que se levantó primero, preparó al caballo y juntas partieron hacía el hípico, ninguna de las dos dijo nada más, tenían la impresión de que todo estaba dicho.
No estuvieron más de diez minutos ahí, ambas se vistieron y emprendieron camino a la ciudad. Las palabras sobraban y en ocasiones intercambiaban miradas cargadas de sentimientos. Esta vez fue Regina quien condujo de regreso, cada una inmersa en sus propios pensamientos. No hubo más pleitos ni desencuentro, lo único que era palpable en el ambiente era la sensación de perder lo que nunca se tuvo, la sensación de conocer el problema y no tener solución para él, la sensación de saber que a veces la respuesta es 'no' y no se puede hacer nada al respecto.
Llegaron a casa de Emma y fue Regina la primera en bajar del auto, se acercó a la entrada del edificio donde Emma ya estaba abriendo la puerta. La rubia se giró y miró los ojos vidriosos de la morena. se acercó y susurró.
-Te quiero.- Una caricia en la mejilla que esperaba dijera todo eso que se estaba tragando.
-Te quiero.- Se acercó y la beso. Las lágrimas resbalaron por sus mejillas. La rubia rompió el contacto y entró en el edificio sin mirar atrás. Le había dicho que la quería pero es que ese no era el problema, el problema es que a veces, el amor no alcanza.
Continuará
