Hola,

Estoy por acá nuevamente, duré mucho menos de lo que pensé (o al menos eso es lo que me gusta pensar) y les traigo nuevo capítulo. Está bastante largo, no solo por el capítulo en sí sino también por las respuestas a sus comentarios. Muchas gracias por seguir leyendo y comentando, espero disfruten. Es un capítulo importante, ya me contarán qué les pareció. Saludos.

Lizzie gza: Creo que todos tenemos esa parte soñadora en la que queremos que todo salga como lo esperamos y creo también en la parte de esforzarse hasta donde nuestra conciencia nos deje tranquilos, pero también creo que hay cosas que no tienen solución, sobretodo porque no dependen de nosotros. Estoy de acuerdo en que hay que buscar dejar el pasado atrás y buscar mejorar nuestro futuro pero repito hay cosas que no están en nuestras manos y por lo tanto no está en nosotros cambiarlas, por mucho que lo queramos. Emma y sus disculpas, muy transparente para dejar las cosas así. Todo el mundo se merece una explicación, incluso si no la comprende. Es que cuando uno quiere a una persona es imposible no preocuparse, puedes mantenerte al margen y si no sabes pues no te preocupas, pero una vez que sabes, para mí sería imposible no querer ayudar. ¿Qué pasaría si las dejara inmensamente enamoradas de otra persona? no sería trágico porque ambas serían felices, quizá sólo aportaron algo en la vida de la otra, a eso justo me refiero, la felicidad no viene de un solo camino, al menos no para mí. Pero no pensemos en eso porque van a terminar juntas, puedes dejar de preocuparte. Si las cosas no están en tus manos eso es prácticamente imposible a menos que obligues a la otra persona a pensar como tú. Tus prioridades difícilmente serán las mismas de alguien más, es la vida la que te lleva a decidir el orden de las mismas, eso creo yo. Pero bueno, me da gusto que lo hayas disfrutado y también haberte hecho reír aunque sea un poco. Saludos. Pd. Estarán juntas, estate tranquila.

mills1: Qué gusto que lo hayas disfrutado. Como todo en esta vida, supongo. Regina es sumamente complicada, sí que lo es, creo que más que correr te mantiene alejada de su espacio personal, del perímetro en el que se siente vulnerable. Para mí Emma presiona mucho a veces, por eso no congenian mucho. ¿Empiezan los problemas? un poco sí. Ya me contarás si te gustó el siguiente capítulo. Saludos. Gracias por comentar y leer.

sjl82: Es que el amor no lo puede todo, pero llegará el momento en que éstas dos estarán por fin juntas. Es que a veces se quiere pero no se puede, la vida es complicada. La parte difícil es cuando uno deja de estar enojado con alguien, cuando obtuvo su respuesta, cuando las razones tienen sentido, entonces solo queda la melancolía. ¿Demasiado inteligente? ¡Qué va! Pero me da gusto que te haya gustado. No me tomé muchos días, tan solo los necesarios. Yo también las extrañé. Muchas gracias por leer y por comentar. Espero disfrutes el siguiente. Saludos.

H : Que el aviso nunca falte. Mucho. Gracias a ti por leer y comentar. Saludos.

Guest: Pensé que sabía quién eras y por fin todo había quedado claro y de pronto todo es confuso nuevamente. No sé quién eres o creo que sí. Lamento mucho haberte hecho enojar, ¿No entiendes a Regina?, ¿La situación?, ¿La historia en si? Actualicé lo más pronto que pude. Saludos y gracias a ti por leer y comentar. Pd. Ok, Anónimo 15. Creía saber quién eras y luego no. Seguramente Regina reaccionará, estate tranquila.

kiran: Creo que lo que tiene que pasar es que necesitan aprender a encontrar un equilibrio; Regina debe resolver sus problemas, tiene que ser valiente, pero ser valiente a veces toma tiempo; Emma por otro lado debe aprender a ser más paciente, a ser más tolerante. No lo sé es lo que de pronto se me viene a la mente. Vendrán tiempos mejores, lo prometo. Muchas gracias, espero disfrutes el siguiente. Gracias por leer y comentar. Saludos.

kiandre: Lo lamento mucho. Si que son tristes, pero lo único bueno de cuando las cosas son muy obscuras es que no tarda en amanecer, así que seguramente vendrán mejores momentos. Gracias a ti por leer y comentar. Saludos.

Guest: La decisión intenté explicarla en el capítulo anterior, pero creo que la dejo un poquito más claro en éste. Vendrán tiempos mejores eso seguro, ya falta poco, tenme un poco de paciencia. Muchas gracias por seguir leyendo y comentando, espero lo disfrutes. Saludos.

Spencer Mayeen: Uy, sí que son muchos sentimientos. Me da mucho gusto hacerte sentir algo mientras me lees, eso es bueno. No estoy segura de si alguna de las dos estará con alguien o no, pero haré mi mejor esfuerzo para que, en caso de ser así, te quede un buen sabor de boca. Creo que equilibrio es la palabra, pero primero deberán arreglar sus cuestiones personales para poder comenzar, seguramente llevara su tiempo pero valdrá la pena. Regina es complicada, eso me gusta mucho de ella, las personas complejas me llaman la atención, esperamos que las razones de Regina te sean suficientes, ya llegará el momento. Zelena en definitiva tuvo algo que ver pero no estoy segura hasta que punto es responsable, ya me contarás tú qué es lo que piensas al respecto. Se dará un acercamiento pero será más bien melancólico, un tanto triste, Emma ya no tendrá razones para estar molesta, pero tampoco tendrá soluciones para nada más. Espero no haber tardado tanto, era más una cuestión de salud pero ahí la llevamos. Muchas gracias por leer y comentar. Saludos. Pd. Cierto, el que persevera, alcanza (casi siempre). Quizá le estaría haciendo más daño al estar ahí, who knows.

Guest: Lamento haberte hecho enojar, te puedo cambiar estos malos ratos por varios capítulos de inmensa felicidad, ¿Trato? Llegará el momento en que las cosas serás más fáciles, cuando más obscuro está es porque no tardará en amanecer. No estoy muy de acuerdo en cómo juzgan a Regina, pero cada cabeza es un mundo, las razones de unos difícilmente serán comprendidas por otros. Espero con este capítulo logren entenderle un poco. Te prometo mejores ratos. Muchas gracias por leer y comentar, de verdad. Espero no haber tardado tanto. Ja, 'esto urge', eso si que me hizo reír.

kykyo-chan: He tardado un poco con la continuación pero ya la tienes por aquí. Venga que ya casi terminan juntas, un poco de paciencia. Gracias por leer y seguir comentando. Espero disfrutes el siguiente. Saludos.

Guest: No tengas miedo. Vamos por partes, la situación es al menos a mi forma de ver las cosas, que uno siempre está condicionado por las experiencias que ha tenido; en el caso de Regina, ella lo está por la mala experiencia que tuvo, eso le impide entregarse a alguien que no conoce, y que en cierta forma, tampoco está plenamente convencida de querer conocer, una cosa consecuencia de la otra; no querer conocerla como consecuencia de su miedo. Sobre nuevas parejas, son simplemente cosas que pasan, uno de pronto conoce a alguien muy increíble y desea tenerlo cerca, es así de sencillo, al menos para mí. ¿Arreglar su vida? Yo no la veo muy infeliz, de hecho la veía en paz, estaba en equilibrio y Emma llegó a revolucionar esa parte, la sacó de su rutina, además, hay cosas que no tienen solución, cuando sepas qué le pasó con algo de suerte piensas igual que yo. Emma sabía en lo que se metía, no se le engañó. Regina también tiene el corazón roto, pero ella es un poco más reservada, hay que conocerla bien para darse cuenta. No creo que le queden muchos capítulos a fic, así que supongo que la oportunidad vendrá pronto y si de algo te sirve, será muy bonito, valdrá la pena la espera. ¿Te refieres a que haga algo para dejar de hacerlo o que no crees que lo haga?, no entendí esa parte, perdona. Ser valiente toma su tiempo, en determinado momento tendrá que enfrentar sus fantasmas, y lo hará, pero tiempo al tiempo, no hay que olvidar que lleva cargando con ello por diez años. Te agradezco mucho que lo compartas, es de suma importancia para mí. Entiendo perfecto que es tu punto de vista, te repito, lo valoro y lo agradezco infinitamente; por lo de la orden no te preocupes, no suelo tomar ordenes de nadie. Es darles lo que les prometí más que otra cosa, así empecé la historia, es verdad que ha ido evolucionando al igual que yo, así fue como llegamos hasta aquí; pero ahora tengo muy claro cómo terminará. La situación es que, para mí, este tipo de lecturas son las que disfruto, cuando hay una trama y las cosas se ponen interesantes, disfruto el camino y que la historia me mantenga entretenida, supongo que soy reflejo de lo que leo. Creo que andas buscando leer algo muy romántico, lo tendré mucho en cuenta para lo capítulos rosas. No me molestas, todo lo contrario, gracias por leer y gracias por comentar. Espero te encuentres bien. Saludos.

RMills: Eso es justo lo que estaba tratando de explicar. Qué gusto que lo hayas entendido así, de verdad. Creo que de las cosas más importantes es justo eso, la solución ante cualquier cosa nunca es ceder, mucho menos en cosas tan fundamentales, y no es que no quieras a la otra persona es sobretodo porque uno no puede simplemente dejar de lado sus opiniones por amor a alguien más, funcionará de forma temporal pero jamás permanente. Pudieran consensuar y es por ahí por donde pretendo tenerlas juntas nuevamente. Regina tiene que arreglar cosas en su vida, no porque fuera infeliz sino porque ahora estaba conociendo una nueva forma de vivir y tiene tanto miedo de verse vulnerable nuevamente que prefiere vivir en paz, para algunas personas vivir en tranquilidad y equilibrio es una forma de ser felices y la cuestión es que están en su derecho. Uy, yo a veces me identifico con Emma en esa cuestión, querer a alguien y no poder hacerlo debe ser una forma del infierno en la tierra, pero a veces no se puede y aunque duela uno tendrá que aprender a respetar. Algunas no están de acuerdo pero yo sigo en lo mismo, el amor muchas veces no alcanza, tienes razón, no por querer mucho a alguien va a permanecer a tu lado, pero sobretodo, no por querer a alguien tenemos que dejarnos a nosotros de lado, nuestras creencias, nuestra forma de vida, se trata de complementar a alguien, no de imponer nuevas formas de vida. Eso es verdad, prometo encontrar la forma de tenerla de vuelta juntas de una forma creíble (good luck for me). Muchas gracias, espero no haber tardado tanto. Espero disfrutes el siguiente y espero por aquí tus comentarios. Saludos.

ZellOryRegal: Creo que siempre habrá esperanza para los soñadores, así que no te preocupes les voy a dar un muy buen final, poco a poco se ha estado creando en mi cabeza, por eso también me gusta darme mi tiempo para escribir, las imágenes empiezan a dibujarse… Muchas gracias por leer y comentar. Saludos.

Gloes: Elena no es tan mala como algunas personas podrían pensar, tienes razón, lleva todas las de perder así que si quiere un día formar parte de la vida de Emma, deberá dejar que termine de cerrar con Regina, no se puede empezar un nuevo capítulo si sigues dejando marcas en el anterior. Excelente resumen del capítulo, Emma tiene un corazón bien bonito, es difícil conseguir que se vaya una vez que se siente tan comprometida y es que hay que entenderla un poco, quién no estaría locamente enamorado de alguien como Regina y no hablo solo de lo hermosa que es fisicamente, sino de una personalidad así, una mujer así te atrapa porque te atrapa. Regina no hizo nada, se lo hicieron a ella, no pretende volverse a sentir como una vez se sintió y está haciendo todo lo necesario para que sea así. Lamento hacerte sufrir pero te prometo que tendrán momentos mágicos cuando llegue el momento. Intenté ausentarme el menor tiempo posible (espero haya sido poco). No eres egoísta me ha pasado a mí también con algunas historias :). Muchas gracias por leer y comentar. No me cuesta nada hacerlo, me gusta de hecho debatir con ustedes. Qué bonita, gracias. Saludos.

Denny Malfoy: No llores, te prometo que vendrán tiempos mejores. Los cambios siempre deben ser personales, tú siempre estas primero en tu vida, antes que nadie, hacer las cosas por alguien más siempre acarreará problemas en un futuro, siempre. Gracias por leer y por comentar. Saludos.

Clara: Qué gusto que estés disfrutando de la historia Clara, el capítulo es bastante triste así que supongo que es normal, hay muchos casos como el de ella, pero le vamos a dar solución, solo ten un poquito de paciencia. Todo mundo quiere una amiga como Kat, supongo que a todos nos vendría bien una buena regañada de vez en cuando. Creo que hay momentos en que necesitamos regaños y otros que son más de abrazos, el chiste está en saber diferenciar. Parece que soy bastante obvia en mi forma de escribir porque ya adivinaron de dónde soy pero aún así vamos a ver si tú lo adivinas. Desde que empecé a contestarte estuve pensando en algo que decirte en lugar de esas dos preguntas, algo que no haya contado antes y ya lo tengo, entre mis autores favoritos está Mario Benedetti; una vez jugando fútbol me lesioné un tobillo y desde entonces me truena al caminar, soy una matraca andante. Gracias por comentar y leerme. Saludos.

Guest: Es por eso puse que era el primero, los demás creo que quedaron implícitos :). Es que tenía urgencia por subir el siguiente capítulo, debía ausentarme un tiempo y si no lo hacía en ese día no lo podría hacer hasta mucho después y no tuve mucho tiempo de pensar tu respuesta; te voy a ser muy honesta, regularmente tardo en procesar lo que escribes, te leo y te pienso y te vuelvo a leer, a veces me parece que dices algo y después entiendo qué quisiste decir, es raro, no sé si me expliqué bien. Pero eso no quiere decir que el intento no lo haga, lo hago y lo haré siempre. Aunque he seguido pensando en lo que escribiste antes y en lo que escribiste ahora, creo que no supe en qué momento se perdieron las mujeres atrevidas, quizá todo se volvió más profundo y como consecuencia más complicado. Soy complicada y mi historia también, no lo sé. Sigo pensando. Me ausentaría, por eso tenia urgencia de terminarlo, resulta que también trabajo bien bajo presión y tenía el capítulo tatuado en el cerebro desde que terminé de leer sus comentarios. Una cuestión más de salud que otra cosa pero qué más da, todo pasa. Comparto lo de las mentiras y también suelo repartir mis promesas con sumo cuidado, aunque añadiría, hacerlas únicamente cuando solo dependa de nosotros cumplirlas; siempre y cuando se diga 'no', así, de forma literal, y no se tenga ;a impresión que la otra persona lo adivinará porque tomamos ciertas actitudes, me parece la mejor forma de actuar. Cierto, fría no es lo mismo que helada, pero reitero fue un vaso de agua helada. Creo que tienes razón, justo por eso en estás semanas que llevo meditando me he leído todo lo que llevo escrito, a veces hace falta regresar a las bases para saber a donde vamos. Entonces no me supe dar a entender bien, voy a intentar explicarlo mejor; gracias por comentar aún cuando no tengas muchas ganas de hacerlo o incluso cuando tu día esté siendo un tanto complicado. Me sigues intrigando, siempre ha sido así y empiezo a creer que eso no va a cambiar. Tan cerca y tan lejos. No me hiciste sentir incomoda, es solo que soy muy sensible a los cambios en el estado de ánimo de las personas, tienes razón 'como una sombra o como una luz', solo que eres tú quien se muestra de una u otra y no yo quien interpreta. Podrías explicarme ¿Por qué la mala leche hacia Elena? una pista por lo menos. ¿Sí? ¿Por qué? ninguna de las dos cocina, en eso si que nos parecemos mucho. 'Como yo las escribo' ¿A qué te refieres? ojalá sea así, que esto sirva para algo más que recreación. La sacudida sirvió de algo, espero por lo menos haya captado tu atención un rato y haya valido la pena. Gracias a ti por leer y comentar. Saludos.

ElaQueen: Cariño. Me gusta, me gusta cómo se escucha, cariño. Siempre me dices que te han encantado, incluso cuando a mí no me han parecido nada extraordinario, eres toda linda, muchas gracias. Es que no iba a tener oportunidad de subirlo después y no podía esperar más (aunque siendo honesta tú comentario sí que lo espero). Gracias, muchas, muchas gracias. Yo creo que de todo un poco, a veces sí son factores externos y otras veces es incompatibilidad de caracteres. Cambiar siempre es un error y que no sea suficiente es la consecuencia a ese error, eso creo yo. Por supuesto, la vida es complicada. No sé, me pareció un comentario que iba un poco más allá, igual me equivoqué. Le declaro un odio profundo a esa portátil, urge una que sea aliada y no enemiga, hablo en nombre de todas las que te siguen. Estoy segura que saldrá algo mejor, te he leído, así que no tengo la menor duda. Confío en ti. Te envío dos abrazos. No lo hago y no lo haré. Pero yo no vivo en Brasil, aunque ciertamente ya lo decía yo. Jaja entendí, pero no es ¡qué buena onda! es ¡qué padre!, seguro lo has escuchado (aunque la verdad es que son las dos). Saludos.

15marday: Creo que la vas a entender un poco en el siguiente capítulo (eso espero). Creo que en cierta forma no le dio opciones porque cree que no las hay, ellas las ve irreconciliables. La cruda moral es horrible. Repito, creo que la vas a entender un poco en el siguiente, ya me contarás si lo que le pasó merece o no un luto de tanto tiempo. No quiere que la lastimen nuevamente, eso es verdad. No creo que estén separadas, ahora no están enojadas y tratando de evitarse, ahora solo están resignadas. Muchas gracias por leer y comentar. Lo valoro mucho. Saludos.

LoreLane: ¡Bien!, más que el review me quedo con que te haya servido para arreglar eso que tenias atorado (aunque valoro mucho el comentario). No voy a hacer lo mismo, voy a encargarme de que vivan felices mientras dure. Ojalá tu situación se haya arreglado de la mejor forma, lo que sea pero que te haga muy feliz, a ti, a nadie más. Lo que hace uno por amor, en eso sí que tienes razón, creo que cuando uno ya está inmiscuido con otra persona, en un nivel muy profundo, es muy complicado dejarle varado en cualquier situación que se le presente, o al menos yo no lo haría. Justo en este capítulo se enterarán de qué fue lo que le pasó a Regina ya me contarán qué les pareció. Todas las preguntas se contestan en el capítulo, espero lo disfrutes. Me gusta hacerte reflexionar, alegrarte y que compres helado, no me gusta que llores, pero espero valga siempre la pena. Muchas gracias, valoro mucho tus palabras y de verdad me reconfortan, qué gusto hacerte sentir así. No me cuesta nada, al contrario, gracias a ti por leerme y comentarme. Tsunami de abrazos de vuelta hasta Argentina. Saludos.

Guest: Una verdad del tamaño de una casa. Saludos.

Tanin 1323: Buenas; a mí me encantan, habemus debate entonces. Por supuesto, pura buena vibra acá. Perfecto, yo pongo atención, no te preocupes. Elena: Estamos completamente de acuerdo, si alguien se merecía una disculpa era ella. Supongo que era un poco de duda, en la parte de abajo lo comentas pero a veces uno lo que necesita son explicaciones para quedar tranquila y poder superar las cosas. Alejarla por ahora parecía lo indicado, no es momento de que empiecen algo si lo que se desea es que permanezca. Y tienes razón, uno nunca sabe. Ingrid: En eso tienes razón, es ella con quien Regina lograría el equilibrio que tanto busca, Ingrid la procura, la quiere, le da su espacio, trata de entenderle, Ingrid está para que Regina acuda a ella, jamás se impone, esa es la palabra, está para ella pero no se impone; ahora entiendo la parte que comentas del problema pero también hay otra vertiente, que precisamente porque ya un día pidió de más entienda que esa no es la mejor forma de quedarse en la vida de la morena y decida hacer las cosas un tanto diferentes, podría pasar, de ahí vienen las segundas oportunidades, cuando se es más maduro y se piensa diferente. Y no por ser diferente es que sea peor, es solo diferente. En un mundo utópico sí pero en la realidad siempre hay uno que da más, creo que la brecha entre lo que da uno y otro debe ser lo más pequeña que se pueda, pero siempre habrá uno más que de más, por el simple hecho de que todos somos diferentes, pensamos diferente y amamos diferente. ¿Justo?, no; pero pasa. Estoy en contra de que la gente juzgue, pero es que desea tanto la oportunidad que piensa que Emma tiene, que no le cabe en la cabeza que sea ella la que quede como amiga, desear tanto algo que ya no depende en ti obtener debe ser realmente jodido. Dicen por ahí que a uno le cuesta tolerar ciertas cosas en los demás porque nosotros haríamos, en determinado momento, lo mismo. Curioso, sí que lo es. Regina: es todo un caso, lo es. ¿Qué cosas? ¿A qué te refieres? Ahí va mi defensa, a ver si me la compras. Creo que en los dos casos (Ingrid y Kat) estaba ya demasiado inmersa en la relación, es decir, a Kat la conoció desde muy joven, es su relación más larga y profunda, Ingrid por otro lado es alguien que la cimbró tanto que pensó que podía cambiar, alguien de quien le quedaron tan buenos recuerdos que pasó años recordando lo que tuvieron, a lo que voy es que ambas estaban ya en su corazón, les tiene un cariño grande y por lo mismo no era una decisión era un obviedad hacer lo posible para que se quedaran, 'debe' ir por ellas, no puede hacer otra cosa. Ha elegido quién tiene el derecho de estar 'cerca' de ella y el hecho de tenerles cerca incluye también el dolor de perder a alguien, no sé si me explico bien, pero lo que no quiere es quererla para no tener un día que sufrir por su partida. Prescindibles e imprescindibles, la linea es muy delgada. Jaja de fábrica, ok, entiendo lo que quisiste decir, yo también soy alguien que me cuesta pedir una disculpa siempre, pero que la ofrezco cuando sé que me equivoqué, sin embargo, yo odio las excusas, las disculpas para mí deben ser eso, una disculpa y ya está. Pretextos tenemos todos pero de nada sirven cuando lastimas. Creo que lo de Regina va por ahí (le pasé ese detalle salido de fábrica), creo que nunca hace participe a nadie de sus decisiones y por tanto no da explicaciones de ellas, quizá Kat le sirva para encarrilar las mismas, como cuando te pierdes y alguien va en tu búsqueda. Jaja, comuna de caracoles, qué cosa tan mas graciosa. Aunque creo que se pueden hacer ciertas concesiones por algunas personas. Sí le ha faltado y te percataste que en el caso de Kat, decidió darle su espacio, se hizo presente y al no recibir respuesta decidió hacerse responsable de las consecuencias, pásalo extraordinario para obligarla a ceder, es justo a eso a lo que me refiero. No da pero tampoco exige. Intentarlo, justo eso. Qué bueno que entendiste lo que quizo decir Emma con la situación de las habitaciones. Estoy completamente de acuerdo porque cada quien decide qué sacrificar lo que le parezca necesario en función de encontrar su paz, su equilibrio y su felicidad, el camino hacía la felicidad no es el mismo para todos, creo firmemente que Regina intenta reconstruir su vida conforme su pasado se lo permite, y está en su derecho de dejar ir a quien crea que puede afectar eso que ha conseguido y que cree es su felicidad. Nadie tiene derecho de juzgar la forma en que decidimos ser felices, a nuestra forma, como mejor podamos, son decisiones personales. Sus problemas más grandes se generan cuando se ve forzada a entrar en esa habitación y cuando se le presiona a hablar al respecto, entonces explota y aleja a todo el mundo, no le interesa compartirlo, no le interesa confiar, en este capítulo se van a enterar por qué. Estoy de acuerdo en que sería de una ayuda inmensa esa parte y para allá nos vamos a mover, pero cuando se está lastimado, cuando te han traicionado es difícil dejar entrar a alguien, no lo consigue con Kat, menos con alguien nueva que además termina generándole muchas cosas de las cuales no tiene control. 'Dejó de ser quien era por quien no merece la pena' es justo eso, en la primer amor, regularmente uno es así, da todo y puedes tener la suerte de topar con alguien con buenas intenciones pero puedes topar con alguien que no vale la pena pero que aún así te dejará marcada siempre, nunca se vuelve igual cuando se tiene el corazón roto. Es justo eso, lo dije en algún capitulo, vive en una caja de cristal donde puedes verla y jamás tocarla, las personas más cercanas a ella pueden disfrutar de ciertos momentos, pero a la verdadera Regina nadie la conoce, cuando se siente vulnerable cierra la puerta y no permite que nadie entre. Es normal que las otras personas exijan más, deseen conocerla de verdad, por eso Ingrid sufrió a su lado, es por eso que no quiere tener a Emma, Emma toca y busca abrir la puerta a patadas y es que si entra ya no tendrá dónde esconderse. El día que Regina confíe en alguien lo suficiente para permitirle entrar será otra. Y sabe que eso hará, por eso no quiere querer. Emma es una salvadora natural, no tiene paciencia y quiere todo para ayer, por eso tienen conflictos, exige y si no se lo dan, va y lo consigue, presionar a alguien que está tan asustado regularmente sale mal. Me quedo con eso, hay que dejar que alguien toque fondo y estar ahí cuando salga, a veces querer también es eso. Creo que la gente tolera pero no cambia, hablo de lo fundamental, nuestra personalidad, vaya. Los extremos siempre son malos, aunque uno tenga las mejores intenciones. Es que el amor nunca es suficiente, es importante, mucho, pero hay que ser consiente de lo que somos y lo que estamos dispuestos a tolerar, pensar que podemos cambiar a alguien lo jode todo, pensar que solo hay una forma de compromiso, que solo se puede llegar a la felicidad por un camino es un error, no respetar a alguien, sus opiniones sobre todo, no es el camino. Es una razón para intentarlo, pero no soy de la idea de desgastar tanto algo que al final no quede nada, hay que saber retirarse antes de que solo queden cenizas, hay batallas que uno gana cuando toma la decisión de dejar de luchar. Hasta ahí quedó tu comentario, creo que no se publicó completo pero bueno muchas gracias por leerme y por escribir, lo valoro inmensamente. Definitivamente me encanta debatir. Saludos.

CAPÍTULO XXV Todo lo que se está curando, duele.

—¡Emma, cariño. Se nos hará tarde. ¿Estás lista?!—

Una rubia adormilada abrió los ojos y su expresión se tornó preocupada. Había apagado la alarma por tercera ocasión. Brincó de la cama y corrió hacía la ducha. Tenía que estar lista en tiempo récord. Quince minutos pasaron y justo al salir se topó con una morena de brazos cruzados y media sonrisa.

—Estás preciosa cuando te enojas.—

La cara se le iluminó, esa era la mujer de su vida. Caminó lentamente hacia ella, estaba ya lista pero de repente parecía haber olvidado cuál era la urgencia. La morena no cambiaba de postura, parecía molesta, pero había algo en su sonrisa que hacía imposible creerle del todo. En cuanto estuvo frente a ella le acarició el rostro, ella instintivamente cerró los ojos. Comenzó a besarle, lentamente, como quien no tiene prisa porque sabe que tiene todo el tiempo del mundo, como quien tiene la certeza de que podrá hacerlo por el resto de su vida.

—Swan.- Era evidente que estaba perdiendo la batalla. Parecía no poder concentrarse teniendo a esa rubia en frente. -Emma, por favor.- Aún tenía los ojos cerrados, todos sus sentidos parecían activarse.

La morena parecía querer poner resistencia pero poco a poco ella iba ganando terreno, paso a paso terminaron nuevamente en la cama, parecía que había olvidado el motivo por el cual iban tarde ya. La rubia comenzaba a profundizar el beso, empezaba a interesarse por su cuello, por sus hombros; la morena tenía ambas manos sobre su rostro, estaba intentando recuperar el control.

-Cariño. Vamos tarde. Emma, por... por favor.-

La rubia parecía no haberle escuchado, por el contrario había comenzado a besar su clavícula; sus manos buscaban un resquicio entre la ropa para poder rozar su piel.

-Tú no puedes mirarme así y pretender que yo no reaccione-

A penas se había separado un ápice para contestarle a su esposa.

-Swan, nos va a ver.-

La rubia se disponía a contestar cuando fueron interrumpidas. Un pequeño de apenas cuatro años estaba parado en la puerta con cara de confusión. Las miraba con esos ojos castaños tan parecidos a los de su mujer, esperaba su respuesta cruzado de brazos en el marco de la puerta.

-Mamis, ¿Volvemos a la cama otra vez?-

...-...-...-...-...

Se levantó exaltada, era todavía de madrugada, su reloj marcaba las tres en punto. Había sido un sueño. No hacía ni una semana que habían aclarado las cosas y cada noche la morena se hacía presente. Todos habían sido pesadillas, había gritos y peleas, lágrimas y desilusión. Le vino a la cabeza la expresión del niño, era evidentemente hijo de Regina, un hijo de Regina, una familia con Regina. Una sonrisa se le dibujo en el rostro sin quererlo, éste si había sido un sueño, un sueño en toda la extension de la palabra.

La conversación que habían tenido hacía tan solo una semana, había tenido el efecto contrario en ella, en lugar de empezar a olvidar no dejaba de pensarle. Pero es que ¿Cómo le iba a olvidar si Regina por fin le había dicho que la quería?, ¿Cómo se deja de pensar en alguien que se te metió en la piel? Además, había tenido que ir a la editorial prácticamente todos los días, la publicación de su libro avanzaba a pasos agigantados, y era necesaria su presencia a no ser que no formara parte en las decisiones de edición, etc. No podía creer que se encontrara ya en la fase final.

Había tenido tan solo una reunión juntas y en dos ocasiones más se la había topado en los pasillos, en cada una de ellas le había parecido verla triste, estaba no solo apagada sino demacrada. En la reunión le había mirado en tan solo una ocasión, le había mirado de verdad y le había sonreído, una sonrisa que le quitaba más de lo que le daba. Había aportado muchas ideas para lo que vendría después de la publicación, parecía que le había dado muchas vueltas al asunto; eso la ponía casi tan feliz como triste, al final de cuentas, Regina había cumplido en parte su promesa, había estado al pendiente de su libro aunque hubiera sido a la distancia. Hizo su mejor esfuerzo y trató de verse lo más profesional, que pudo, intentaba no preocuparse al verle así, intentaba hacer lo que le había pedido y concentrarse en lo importante, su libro. Pero a pesar de todos sus esfuerzos, por primera vez en mucho tiempo, su cabeza y su corazón estaban de acuerdo, Regina tenía prioridad sobre el libro, sin importar lo que pensara la morena al respecto. En las otras dos ocaciones solo habían intercambiado miradas, ninguna de las dos decía nada; en la primera había sido, Regina quien le había sonreído a forma de saludo, fue una fracción de segundo; en la segunda ocasión había intentado acercarse pero fueron interrumpidas por Ruby, la morena tenía juntas tras junta, eran días muy complicados para Regina.

No podía dejar de pensar en que ya casi se cumplía una semana de la incursión de Zelena en la editorial, si esa mujer cumplía su promesa nuevamente se presentaría a buscar a Regina; no le había advertido a la morena de la amenaza de su hermana, habían tocado temas tan fuertes ese día que lo había olvidado por completo. Quizá por eso no dejaba de soñarle, nuevamente tenía que acercarse; tenía la sensación de tener algo clavado en el pecho y lo peor es que no sabía qué era peor, el dolor que sentía en ese momento o la sensación de vacío que queda tras arrancar eso que tanto daño te hace.

...-...-...-...-...

-Buenos días, Ruby. ¿Algún pendiente para antes de la junta con Jefferson?- Eran las nueve en punto cuando cruzó el vestíbulo en dirección a su oficina, sabía perfectamente que su asistente estaría esperándola ya para informarle si había alguna novedad de la cual debiera enterarse.

-Buenos días, Regina. Jefferson aún no llega pero estoy segura que no debe tardar. Pendientes para antes, no, pero ha llamado Emma Swan.- Estaba preocupada por su jefa, físicamente no se veía bien, parecía que de pronto le hubieran caído años encima, parecía que no dormía bien y estaba segura que no comía bien, se veía no sólo cansada sino francamente demacrada. No estaba segura de qué reacción tendría con la noticia de Emma, últimamente parecía que todo había vuelto a la normalidad, la rubia había vuelto a la editorial, tenían reuniones sobre el libro de Emma y se cruzaban en los pasillos; parecía que todo era igual y sin embargo era todo era diferente.

-¿Emma?- Se giró a ver a su asistente, no esperaba una noticia así, la descoloró un poco pero en enseguida se recompuso. -¿Dijo qué necesitaba?- Durante toda esa semana habían tenido que trabajar con su libro, lo cual implicaba verle a ella. Solía involucrarse de lleno cuando el libro estaba a punto de publicarse, le gustaba que todo saliera tal y como lo esperaba y para eso las cosas siempre tenían que pasar por su escritorio. Tenía tantas cosas en la cabeza que de solo pensarlas, volvía esa migraña que se había apoderado de ella la mayor parte de sus días.

-Solo quería saber si podías atenderle el día de hoy.- El rostro de su jefa cambió, no esperaba algo así. -Dijo que era muy importante, que no importaba la hora, que no te quitaría mucho tiempo.- Regina no hablaba, parecía estar meditando qué era eso tan importante de lo que Emma deseaba hablarle con tanta urgencia. -Quedé de avisarle tu respuesta.- Sus palabras sacaron a su jefa de su ensimismamiento, últimamente parecía estar en otro lado, lejos, más lejos que nunca.

-No debo durar más de una hora con Jefferson, dile que venga a las diez, en caso de que siga metida en la junta, la haces pasar a mi privado y que me espere.- Su asistente tan solo asintió. Dio media vuelta y se encerró en su oficina. Últimamente pasaba más tiempo ahí que antes, si es que eso era posible.

¿Qué sería eso que Emma necesitaba hablar con ella?, habían quedado las cosas bastante claras la ultima vez. No habían quedado mal, tan era así que habían podido convivir en varias ocasiones sin ningún problema, por su puesto que se había percatado de las miradas que de pronto la rubia le lanzaba, llenas de tantas cosas que parecía querer decirle, pero aún así habían sabido manejarlo bien, al final de cuentas eran adultos. Lo mejor era esperar y dejar de pensar en eso, no quería preocuparse, quizá era algún comentario del libro, algo sin importancia.

Habían sido días muy complicados, el trabajo se iba acumulando y tenía la impresión de que por más que se esforzaba no lograba sacarlo a flote. Aunado a eso no dejaba de pensar en todo lo que le había ocurrido, en tan solo una semana había perdido el equilibrio que tanto le había costado conseguir, ese que había trabajado durante los últimos cuatro meses; no dormía, no comía, no hacía ejercicio; toda su rutina se vio afectada por lo ocurrido ese día. No podía dejar de pensar en la visita de Zelena, su hermana le traía lo peores recuerdos de que tuviera memoria, la diferencia de ésta vez con ocasiones anteriores, era que ya tenía una semana así y no encontraba la forma de dejarlo pasar, de enfocarse en su vida y esconder sus recuerdos en el jardín de atrás.

Iba a ser complicado tener una conversación con Emma a solas, reconocer sus sentimientos ante ella había servido únicamente para que el vacío que sentía por su ausencia se hiciera no solo permanente sino mucho más agudo. Había sido una de las peores semanas en mucho tiempo y tenía el presentimiento de que iba a ponerse mucho peor.

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Llevaba esperando a la morena quince minutos ya, desde que Ruby le había confirmado que Regina la recibiría a las diez de la mañana no había podido dejar de pensar en lo que tenía que decirle, había intentado idear una forma de hacerlo, lo más sutil posible. No había que ser un adivino para darse cuenta de que el tema era difícil para ella, ¿Cómo decirle que la persona con la que menos quería tener contacto estaba empeñada en hablar con ella, estuviera o no de acuerdo? Había pensado un plan y lo repasaba por décima vez cuando la puerta se abrió.

-Emma, buen día. Ruby me comentó que necesitabas hablar conmigo, ¿Qué puedo hacer por ti?- Había pasado de largo al entrar en su oficina, le había parecido lo mejor evitar cualquier contacto físico con la rubia. Se había sentado al frente de su escritorio y la miraba directamente a los ojos.

-Hola, Regina. Buen día, primero que nada te traje un café, no estaba segura de sí ya tendrías el tuyo pero la cafeína nunca está de más.- Hasta triste era una verdadera belleza. La morena sonrió a modo de respuesta, era la sonrisa más sincera que le había visto en los últimos días.

-Gracias, Swan. Tienes razón, la cafeína nunca está de más.- Esa mujer siempre conseguía sorprenderla. Dio un sorbo a su café y esperó.

-Perdóname por no habértelo dicho antes, pero con todo lo que ha pasado no había encontrado la forma de hacerlo.- Se detuvo y miró a la morena, su sonrisa se habían borrado y ahora la miraba entre intrigada y preocupada. -El día que Zelena estuvo aquí hablé con ella para intentar convencerla de que se fuera.- Regina se había tensado inmediatamente al escuchar el nombre de su hermana. Había cerrado los ojos y comenzaba a darse masaje en la sien. -Aceptó irse en ese momento pero me dijo que te hiciera saber que te daba una semana para comunicarte con ella o terminaría nuevamente viniendo a la editorial a buscarte.- Al escuchar esto la morena abrió los ojos y pudo ver la furia en su mirada, esa Regina que no hablaba y que parecía tragárselo todo le intimidaba, sobretodo después de haberle visto perder el control frente a esa mujer. -Me dio esta tarjeta.- Le acercó la tarjeta que Zelena le había dado ese día.- Casi se cumple la semana y no quiero que vuelva a molestarte- Regina había tomado la tarjeta, sin siquiera mirarla y la había puesto al costado de su escritorio.

-Gracias, Emma. Lamento mucho las molestias que te causé ese día, lidiar con mi hermana es siempre complicado. Y no te preocupes, yo me encargo de darle solución al asunto.- Le había sorprendido mucho lo que Emma había ido a decirle, no esperaba tener que enfrentarse a su hermana tan pronto. Nuevamente los recuerdos se arremolinaron en su cabeza, el hospital, su padre sentado al lado de su cama, Daniel y Zelena discutiendo, la pelea con su madre. Las voz de Emma la trajo de vuelta a la realidad.

-No fue ninguna molestía, Regina.- Por supuesto que había notado que de pronto la morena se había perdido en sus pensamientos. Le preocupada tanto la situación. Nunca le había visto así, tan indefensa, tan necesitada de ayuda. -¿Estás bien?- era una pregunta estúpida, era evidente que no estaba bien, no estaba bien desde hacía mucho tiempo. Ella cerró los ojos, parecía intentar contener las lágrimas. No sabía qué más decir, qué más hacer así que hizo lo que mejor le salía, intentar hacerla reír. -¿Quieres que vayamos a visitarla mis compañeros y yo? Podríamos darle un susto y conseguir que te deje en paz.- Y así, como un rayo de luz en medio de la obscuridad, una sonrisa se dibujó en su rostro.

-No estaría mal, Emma. Créeme, no estaría nada mal.- A pesar de la tristeza que parecía embargarle, Emma no perdía su sentido del humor, era una mujer sumamente especial, extraordinaria. -Pero creo que voy a pasar del ofrecimiento, ya encontraré la forma de encargarme de mi hermana.- Le encantaban los ojos de la rubia, había ocasiones en las que se perdía en ellos y así como si fuera tan fácil parecía que sus problemas desaparecían.

-Soñé contigo- No sabía por qué había dicho eso, de pronto las palabras habían salido sin poder detenerlas. Regina la miraba un poco intrigada, había entrecerrado los ojos e inclinado la cabeza como sopesando si era verdad lo que le había dicho.

-¿Ah sí?- Le había sorprendido la confesión de la rubia. Ella no había dormido prácticamente nada, las pesadillas la asaltaban cada vez que intentaba hacerlo, pero el único día que lo había conseguido la rubia también había aparecido en sus sueños.

-Fue un buen sueño.- La morena había levantado una ceja, por primera vez en muchos días había luz en su rostro y una sonrisa juguetona en sus labios. -Ey, ey, ey… no fue taaaaan bueno. Ya quisiera yo un sueño así.- Había puesto los ojos en blanco y una sonrisa también se había dibujado en su rostro. Pudo notar que las mejillas de Regina se tiñeron de rojo y que buscó levantarse para que no se le notara, le gustaba saber que aún tenía ese efecto sobre ella.

-Swan.- No dijo más, sabía que no había necesidad de hacerlo. Emma sabía perfectamente qué decir para ponerla nerviosa, eso no había cambiado y estaba segura de que siempre sería así.

-¿Qué?, es la verdad. Pero eso no es lo importante, al menos no ahora, lo importante es que en mi sueño sonreías, justo como ahora, por eso lo he recordado.- La morena se había girado hacía ella y le dedicaba una media sonrisa, no estaba segura de qué significaba y ni siquiera quería pensarlo en ese momento, solo quería disfrutarla. Estuvieron así por unos segundos hasta que de pronto pareció regresar a la realidad, no podía permanecer ahí por más tiempo, la quería demasiado, le afectaba mucho, así que se levantó dispuesta a marcharse. -Me retiro, era eso lo que tenía que decirte.- Se encaminó hacia la puerta y pudo sentir a Regina, caminando tras ella. Sin pensarlo, así como solía hacer todo lo que le resultaba dejando buenos recuerdos, se giró y le abrazó. Era evidente que la morena no se lo esperaba, pero no le importó, era de la idea que un abrazo puede decir muchas cosas pero aún así ella también necesitaba decírselas. -No estás sola. Aunque quieras empeñarte en pensar que lo estás, no lo estás. No lo olvides.- Le besó la mejilla y se separó, se giró sin esperar respuesta alguna. Abrió la puerta y justo al cerrarla pudo escuchar un susurro "Gracias". Las cosas había salido mucho mejor de lo esperado.

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Supo lo que tenía que hacer en cuanto Emma había dejado su oficina, ella no tenía la fuerza para enfrentarse a su hermana, al menos no por ahora. Así que hizo lo que nunca, pidió ayuda. Era una suerte que Kat estuviera disponible en ese momento, no le había visto desde la semana anterior, la rubia había comenzado los preparativos para su boda así que había estado sumamente ocupada. Se habían comunicado únicamente por mensajes, tenía miedo de la reacción de su amiga al verla, estaba consciente de los kilos que había perdido en esa semana y su falta de sueño no ayudaba en nada a esas ojeras que parecía no la abandonarían nunca. Kat iba a preocuparse, pero no podía solucionar lo de Zelena sola, su amiga era la única persona en la que confiaba para hacer el encargo que le iba a pedir. En eso pensaba cuando Kat, sin llamar, como siempre, irrumpió en su oficina con el rostro cargado de preocupación.

-¿Estás bien?- Desde la llamada que había tenido con su amiga a medio día se había dado cuenta que algo no andaba bien, pero al mirarla supo que las cosas estaban mucho peor de lo que pensaba. -Ok. No estás bien, ¿Qué pasa?- Regina se había levantado y se dirigía a darle un fuerte abrazo. Tenía media sonrisa dibujada en el rostro. Una sonrisa triste.

-No estoy bien, Kat, eso es evidente, pero ahora necesito tu ayuda, necesito un favor.- No quería preocupar a su amiga, pero ya estaba cansada, estaba muy cansada de fingir, ya no quería hacerlo, al menos no con ella.

-¿Qué necesitas?- Estaba claro que Regina estaba mal. Nunca antes le había pedido ayuda, nunca antes la había visto así, ni siquiera cuando se separó de Emma. Algo pasaba, algo grave pasaba.

-¿Recuerdas a Zelena, mi hermana?- Miro a su amiga, Kat asintió a forma de respuesta. -Perfecto, necesito que vayas a verla. Ella vino la semana pasada a armarme una escena a la editorial, vino a reclamarme todo lo sucedido hace trece años.- La mirada de Kat había cambiado, ahora parecía molesta e intrigada.

-¿Vino a gritarte a la editorial? Demonios, Regina, ¿Por qué no me llamaste?- Esto tenía que ver con su pasado, ¿Era su hermana también parte de lo que le había pasado a su amiga? La relación entre ella y Zelena siempre había sido cordial, pero nunca le había gustado lo caprichosa que podía ser la pelirroja cuando de conseguir lo que quería se trataba.

-Eso no importa ahora. Emma logró hacer que se marchara, pero mi querida hermana amenazó con regresar si a al término de una semana yo no me comunicaba con ella.- La cara de su amiga ahora era una mezcla de duda e indignación. Iba entendiendo qué era lo que necesitaba su amiga. -Lo de menos sería dar la instrucción de que no la dejen entrar, pero conociendo a mi hermana, encontraría la forma de acercarse y yo no puedo lidiar con ella ahora, Kat, no puedo.- La voz se le había quebrado, cerró los ojos hasta que consiguió que las lágrimas recularan y continuó. -Necesito que vayas a hablar con ella, necesito que le digas que tiene que darme tiempo, que un día vamos a aclarar las cosas pero que necesito tiempo. Necesito tranquilidad. La necesito lejos.- Su amiga estaba asintiendo, podía ver en su rostro la indignación y el coraje dibujado. -Le dejó a Emma su tarjeta, con su dirección y su teléfono, por favor Kat, necesito que me ayudes.- Su amiga se acercó y le abrazó, entonces las lágrimas cayeron por sus mejillas sin que pudiera evitarlo.

-No te preocupes cariño, yo me encargo.- Se lo había susurrado al oído. No quería abrazarle más tiempo porque no quería ponerle peor y no estar ahí para poder ayudarla. Entre más pronto solucionara el problema con Zelanda más pronto podría venir con su amiga. Así que se separó y le quitó a su amiga la tarjeta que tenía en la mano. -Estarás bien, estaremos bien.- Le sonrió y se acercó a mirarle a los ojos. Regina asintió y se limpió las lágrimas que habían caído. Se disponía a irse cuando Regina le llamó.

-¿Kat?- Su amiga se giró y la miró. -Estoy lista. Estoy lista.- Nuevamente la voz se la había vuelto a quebrar, pero lo había dicho no sólo convencida sino con la certeza de que era lo mejor. -Yo me voy a casa ahora. ¿Puedo verte ahí cuando después?-

-Soluciono lo de Zelena y nos vemos en tu casa.- No tenía la certeza de saber exactamente a qué se refería su amiga pero estaba casi segura de por donde iba el asunto. Regina no solo había pedido ayuda, sino que estaba dispuesta a repartir la carga que llevaba desde hacía tanto tiempo con ella, algo había pasado que la había hecho cambiar de opinión. -No tardo nada. No olvides que te quiero, cariño.- Dio media vuelta y salió de su oficina. Si algo en esta vida le hacía molestarse sobremanera era que alguien se atreviera a hacerle daño a su amiga, le iba a dar solución al asunto, Zelena la iba a dejar en paz y de eso se iba a encargar ella.

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La llamada que le había hecho Kat le había sorprendido por completo, estaba empezando a pensar que Regina no daría señales de vida. Le intrigaba saber qué era lo que esa mujer vendría a decirle. Su hermana nunca había sido de las personas que enviaban mensajeros, o al menos no lo hacía antes. Le había dado la dirección de su casa y estaba esperando que se hiciera presente, tenía la impresión de que iba a tener una discusión con ella, su relación con Kat nunca había sido del todo buena, simplemente no encajaban de la forma en la que ella y Regina lo hacían. El timbre sonó, respiró profundo y fue a abrir la puerta.

-Kat, ¿Cómo estás? Pasa, por favor.- Se había acercado a saludarle, ella lo había hecho casi a regañadientes, no le gustaba cómo estaban empezando las cosas.

-Hola, Zelena. Bien, gracias. ¿Tú?- Tenía demasiados sentimientos encontrados, no tener idea de qué era lo que había pasado entre ellas la confundía, no sabía qué actitud tomar. Pero en definitiva, estaba molesta, ver llorar a su amiga le partía el alma.

-Siéntate, por favor. ¿Qué te ofrezco de tomar?- No podía descifrar cuál era la actitud que tenía Kat, pero ciertamente le parecía un tanto molesta.

-No dispongo de mucho tiempo, Zelena. De hecho vengo expresamente a traerte un recado de Regina.- Evidentemente le molestaría lo que había dicho pero francamente no le importaba, no estaba dispuesta a peder más tiempo del estrictamente necesario, necesitaba volver con Regina lo antes posible.

-Ah, perfecto. Soy toda oídos.- Con que esa era la actitud que iba a tomar, perfecto, ella también podía portarse así.

-Regina necesita tiempo, necesita que le des tiempo. De momento no quiere verte, no puede verte.- La cara de Zelena le hacía creer que le estaba doliendo lo que le estaba diciendo, parecía de verdad querer entablar un conversación con su amiga.

-Ya ha tenido mucho tiempo, Kathryn. Ha tenido trece años para aclarar sus ideas.- No iba a venir nadie a echarle en cara nada, ella conocía mejor que nadie a su hermana y estaba segura de que jamás le iba a llamar.

-Pues vas a tener que darle más tiempo. No quiere verte, Zelena. No quiere hablarte, no de momento.- No levantaba la voz ni mucho menos, no estaban discutiendo, le estaba haciendo llegar el mensaje y necesitaba que le quedara bien claro.

-No está siendo justa, no es justo Kathryn. yo no tuve la culpa de lo que pasó…- La rubia levantó la mano como si no quisiera escuchar más. Pero ella necesitaba que entendiera, necesitaba que los demás entendieran.

-Alto ahí. Alto ahí, Zelena. No tengo idea de lo que sucedió entre ustedes y la verdad es que no me interesa saberlo por ti. Puedo esperar a que Regina esté lista. No importa los años que tarde,- Siempre había tenido la impresión de que había sido una infidelidad lo sucedido con Daniel, pero por la actitud de su hermana empezaba a parecerle mucho más delicado que eso. ¿Y si se había equivocado al presionar a Regina?

-¿Es en serio?, ¿No te interesa qué tengo que decir yo al respecto?- No podía creer lo que estaba escuchando, con el paso de los años la culpa había empezado a erosionar su autoestima, ya no estaba tan segura de cómo sucedieron las cosas, de haber hecho lo correcto. Es por eso que había decidido ir a buscarla, necesitaba su perdón, necesitaba a su hermana.

-No, de momento no me interesa. Únicamente he venido a darte su mensaje y a que me des tu palabra de que la vas a dejar tranquila, de que esperarás a que ella se acerque a hablar contigo, sin importar el tiempo que pase.- Zelena estaba dolida, eso estaba claro, pero no se iría de ahí sin convencer a esa mujer de dejar tranquila a su amiga.

-Si supieras lo que pasó no pensarías igual, si me permitieras explicarte…- Cómo es posible que esa mujer se pusiera de parte de Regina sin escuchar la otra parte. La rubia puso cara de molestia mientras negaba. -Yo también la quiero ¿Sabes?, la extraño.- Sus ojos se llenaron de lágrimas.

-Si de verdad la quieres déjala tranquila. Déjala superar las cosas como pueda, Zelena. Tienes que aprender a respetar las decisiones de los demás. No puedes forzarla a escucharte, no puedes pararte en su empresa y comenzar a gritarle frente a todos. Ella me ha dicho que no podía hacerlo ahora, aunque no es una promesa, es una esperanza, el tiempo cura, déjalo que la cure.- Zelena lloraba. Regina lloraba. Necesitaba ir a ver a su amiga, necesitaba verla. -Por favor, Zelena. Hazlo por ella, solo por ella.- La pelirroja se secó las lágrimas y asintió. -Gracias. Gracias.- Se disponía a levantarse e irse cuando la llamó.

-Kathryn… Dile que lo siento. Dile que nunca fue mi intención… Dile que lo siento.- La rubia asintió y se fue.- Tenía que cargar con ese sentimiento de zozobra para siempre. Esa sensación de haberle fallado a la persona que más quería. Habían pasado trece años y los recuerdos le venían como si hubiera sido ayer.

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Había destapado una botella de whisky, iba a penas por el primero. Estaba segura de que Kat conseguiría convencer a Zelena de dejarle tranquila, tenia plena confianza en su amiga, estaba tan agradecida con ella por tantas cosas, que ya había perdido la cuenta de todo lo que le debía.

Un sorbo, si de verdad le iba a contar a Kat todo lo que había pasado en ese tiempo, tendría que agarrar fuerza de algún lado. No podía dejar nada de lado, no quería repetirlo nunca más, por eso tenía que recordar todo, armar el rompecabezas del peor año de su vida…

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Faltaba tan solo un mes para la vuelta de Daniel, tenerle lejos había sido de lo más complicado que habían atravesado desde que estaban juntos. La había visitado en varias ocasiones, lo estaban llevando lo mejor posible, pero eso no quitaba lo difícil que se había vuelto todo. Estaba ya en su último año de universidad; las cosas entre ellos estaban un tanto extrañas las últimas semanas, desde la última vez que lo había visto, lo sentía distante, diferente, algo andaba mal pero no sabía exactamente qué era. Le había preguntado en varias ocaciones si algo andaba mal pero había dicho en todas que no, que eran ideas suyas, que todo estaba igual que siempre. Estaba intentando relajarse, quizá tenía razón y tan sólo era su imaginación. Todo regresaría a la normalidad una vez que le contara, hacía tan solo una semana que se había enterado. Iba a esperar para decírselo, solo faltaba un mes para volver a verle. No esperaba ese cambio en su vida, pero Daniel era una gran persona, lo mejor que le había pasado, era el hombre de su vida, quizá comenzarían su familia antes de lo esperado, pero a quien le importaba eso cuando había tanto amor de por medio y se era completamente feliz. Todo iba a salir bien, se amaban y todo estaría bien.

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Las lágrimas surcaban su rostro, no podía creer lo que estaba pasando, esa mujer, ahí, en su piso, buscando a quien había sido su novio por los últimos cuatro años, al padre de su hijo. Le había sido infiel, todo el tiempo que se había ido de intercambio había estado con esa mujer, y ahora ella venía a buscarle, tan solo tenía una semana de haber vuelto. ¿En qué momento las cosas se habían roto que ella no había sido capaz de darse cuenta? Tenía ya mes y medio de embarazo, aún ni siquiera se lo había dicho a Daniel, ahora no estaba segura de querer hacerlo. Tenía tantas cosas en la cabeza que sentía que le iba a explotar. Su vida había dado un giro de 180 grados en tan solo un par de meses. Estaba embarazada, aún no terminaba la universidad y había descubierto la infidelidad de su novio,¿Qué diablos iba a hacer ahora?

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-¿Estás embarazada?- No podía creer lo que su hermana le estaba diciendo. -Mamá te va a matar, Regina. ¿Qué diablos estabas pensando?, ¿Por qué no te cuidaste?- Conocía perfectamente a su madre, a pesar de lo mucho que apreciaba a Daniel no le haría mucha gracia que su hija favorita se hubiera embarazado antes de casarse. -¿Ya lo sabe Daniel?-

-¡¿Crees que no lo sé?! No necesito que me regañes, Zelena. Necesito que me ayudes, lo único que necesito es que mamá no se entere, por lo menos no hasta que haya terminado la escuela, ya veré cómo le hago para sacar esto adelante. Y no, Daniel aún no sabe nada, necesito tiempo para saber qué voy a hacer. Solo necesito que me ayudes con las reuniones familiares, necesito que secundes mis excusas para no presentarme sin que madre venga a buscarme, por favor Zelena.- Estaba completamente segura de que su hermana le ayudaría, siempre había sido así, incluso cuando no estaban de acuerdo con la decisión de la otra siempre se habían apoyado.

-¿Por qué no lo sabe Daniel?, quizá si madre supiera que se van a casar lo antes posible no le molestaría tanto lo de su primer nieto.- Su hermana negaba con la cabeza. No entendía por qué Regina estaba tomando esa decisión. Estaba tratando de darle soluciones, la situación era muy complicada y su hermana simplemente estaba pasando de ellas.

-Se lo voy a decir, Zelena, es solo que no es el mejor momento. Lo que te estoy pidiendo no te cuesta nada, por favor.- Su hermana no estaba segura de lo que estaba haciendo, pero al final de cuentas no tenía que estar de acuerdo, solamente tenía que ayudarle. -Además no me voy a casar con Daniel, él y yo ya no estamos juntos. Voy a hacer esto sola. No necesito de nadie, lo único que necesito es tiempo. Cómprame un poco de tiempo.- Parecía que la noticia de que no pensaba casarse con Daniel le había afectado mucho más a su hermana que el mismo hecho de que estuviera embarazada.

-¿Cómo que no están juntos? ¡Estás loca! No puedes hacer esto sola, Regina, ¿En qué diablos estás pensando?- El hecho de estar embarazada le había hecho perder la razón, su hermana estaba dañada de la cabeza, evidentemente no estaba pensado con claridad. -¿Quieres que lo busque y lo traiga?- Ni siquiera lo pensó, simplemente Regina se giró y le gritó.

-¡NO!- Se acercó a su hermana señalándole. -No te metas en lo que no conoces, Zelena.- Trató de calmarse, gritarle a su hermana no ayudaría en nada. -Déjame hacer las cosas a mi manera. Limítate a ayudarme con madre y cuando todo haya pasado, te lo contaré, lo prometo. Confía en mí. Estaré bien, lo único que necesito es que me digas que vas a ayudarme.- La cara de su hermana había cambiado, ahora sí tenía la certeza de que la ayudaría. Se acercó a ella y le abrazó. Eso era lo único que necesitaba, saber que podía confiar con ella, que pasase lo que pasase podía confiar en ella.

-Está bien. Está bien. Solo prométeme que vas a cuidarte. Prométeme que vas a estar bien.- No quería soltar a su hermana. -Prométemelo, Regina.- Estaba preocupada y ni siquiera tenía claro por qué.

-Te lo prometo. Todo saldrá bien. Estaremos bien. Además, vas a ser tía Zelena, serás la mejor tía del mundo.- Su hermana era mayor por dos años pero era siempre ella la que terminaba cuidándole. Ser valiente no era una cualidad de Zelena, pero ella podía ser valiente por las dos, solo necesitaba tiempo y estaba segura de que su hermana sería capaz de dárselo.

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Estaba feliz, las cosas iban a salir bien. Ya había hablado con Zelena y le había dicho que la apoyaría. El siguiente era su padre, estaba completamente segura de que contaría con él para lo que necesitara. Precisamente le había llamado y le había hecho prometer que la visitaría el fin de semana, iba aclarando su mente poco a poco, siempre había sido amante de los planes y ya había diseñado el suyo con el nuevo integrante de la familia. Todo iba a salir bien, estaba segura de eso.

El timbre de su piso sonó y la sacó de su ensoñación. Se levantó y se encaminó hacía su puerta. Al abrirla, la sonrisa se le borró del rostro.

-¿Por qué no me dijiste que estabas embarazada?- Hacía solo una semana que Regina había decidido terminar con él. No podía creer que Ashley lo hubiera seguido, que hubiera encontrado la forma de dar con Regina y sobre todo que se hubiera atrevido a contarle todo antes de siquiera comunicarse con él.

-¿Qué?- Zelena. La única que sabía que estaba embarazada era ella. Le había traicionado. Su hermana le había traicionado.

-¡No me mientas, Regina! ¿En qué estabas pensando? ¿Cómo terminas conmigo cuando estás esperando un hijo mío? ¿No me lo ibas a decir nunca?- No podía perderla, se había equivocado lo sabía, pero aún estaba a tiempo, aún podían salvar todo. No supo en qué momento algo de una noche se había vuelto permanente. No supo cómo pararlo. Pero era un error, solo eso, Regina era la mujer que amaba, la mujer de su vida, tenía que encontrar la forma de hacer que le perdonara.

-Sí, sí lo estoy.- No podía dejar de pensar en su hermana. No podía creerlo. -No te lo iba a ocultar, sería imposible hacerlo, no digas estupideces. Estaba esperando un poco para poder contárselo a mis padres primero, poder organizarme, tener un plan para mi nueva vida.- Lo que había pasado con Daniel le había roto el corazón, se había sentido perdida por unos días pero el pequeño ser que se estaba formando dentro de ella le daba ánimos para salir adelante. Estaba segura de no querer nada con él nunca más. Lo quería, por supuesto que lo quería, pero jamás podría confiar en él nuevamente, era el padre de su hijo pero nada más. Era una decisión tomada y nada le haría cambiar al respecto. Todo iba a estar bien, lo había ido arreglando todo poco a poco.

-Regina por favor, perdóname. Cásate conmigo. Vamos a formar una familia, yo te amo, siempre ha sido así. Sé que tu también me amas. Déjame demostrártelo, déjame demostrarte que solo fue un error. Déjame hacerte feliz, déjame hacerlos felices.- Había intentado acercarse a Regina, le había tomado de la mano.

-Suéltame. No vuelvas a tocarme. No vuelvas a hacerlo nunca.- No le gritaba ni mucho menos, estaba tranquila, tenía la certeza de haber tomado la decisión correcta y a cada minuto que pasaba le quedaba más y más claro. -Eres el padre de mi hijo y por supuesto que tendrás todos los derechos si es que así lo quieres, pero lo nuestro Daniel, lo nuestro se acabó el día que decidiste que algo de una noche era más importante que lo que estábamos construyendo juntos. Ahora haz favor de irte o la que se va a tener que ir soy yo.-

-Regina, por favor. Déjame demostrártelo. Dame una oportunidad.- Nuevamente se estaba intentando acerca a ella y ahora le parecía que la morena se estaba molestando de verdad. Su novia siempre había tenido un carácter fuerte. Así que sin siquiera darle oportunidad de decir más abandono su propio departamento dejándolo ahí.

Había decidido tomar las escaleras, el elevador tardaría demasiado y ella lo que quería era alejarse de él lo más rápido posible. No supo cómo pasó, no recordaba las cosas con claridad, eran recuerdos prestados, vecinos que los habían oído discutir y una vez que había abandonado el hospital, habían decidido hablar con ella. Había creado su historia a base de recuerdos ajenos. Nadie supo nunca que había estado embarazada. Todos pensaron que había resbalado y había caído por las escaleras sin mayores consecuencias. Todas las versiones concordaban en que Daniel no había tenido culpa alguna, iba detrás de ella cuando había ocurrido todo. Quizá si no hubiera venido detrás de ella. Quizá si la hubiera dejado tranquila cuando se lo pidió. Quizá si hubiera tomado el elevador en lugar de las escaleras. Nunca lo sabría. Pero nunca quiso hablar con él. Nunca más.

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Despertó y la primera persona que vio fue a su padre, estaba sentado a un lado de su cama en lo que parecía un hospital. No hubo necesidad de que nadie le dijera nada, ya lo sabía. Ya sabía que había perdido a su bebé. En cuanto abrió los ojos quizo volver a cerrarlos, no quería que nadie le dijera qué era lo que había pasado, no quería saber, no quería hacerlo real.

-¿Regina? ¿Me escuchas?- Su hija había abierto los ojos y esa era la mirada más triste que le había visto nunca. Se sentía fatal. Si él estaba destrozado no quería ni imaginarse cómo se sentía su hija. ¿En qué momento su pequeña había decidido pasar por ese proceso sola? ¿Por qué no había confiado en él?

-Papá…- Comenzó a llorar, el rostro de su padre siempre había sido un libro abierto para ella. No había necesidad de decir nada, los dos sabían lo que estaba pasando. Los dos sabían que ya no se podía hacer nada.

-Todo estará bien, cariño. Papá está aquí. No estás sola. Papá está aquí y nada te pasará.- Se había acostado a un lado de ella y le abrazaba, le abrazaba muy fuerte mientras su hija lloraba sobre su pecho. Las lágrimas también habían comenzado a caer por su rostro. Su niña acababa de perder a su bebé y no solo eso, había sido diagnosticada con edometriosis, ni siquiera estaba seguro de poder definir la enfermedad, pero lo que si había entendido era que le sería muy difícil volver a embarazarse. Tendría que someterse a tratamientos, primero para controlar su enfermedad y segundo para poder pensar si quiera en ser madre. ¿En qué momento la vida de su hija había dado ese vuelco? Su hija tenía el corazón roto por muchas razones y conociéndole como le conocía, estaba seguro de que Regina no volvería a ser la misma jamás.

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Ya no lloraba, las lágrimas habían dejado de salir hacía ya varias horas. Era por eso, por su supuesta tranquilidad, que su padre había decidido ir a darse un baño y descansar un poco el hotel, prácticamente se lo había tenido que ordenar. No se había despegado de ella desde lo ocurrido. Su vida había cambiado, hacia tan solo unos días era la mujer más feliz sobre la faz de la tierra y ahora, ahora le había sido arrebatado todo. Se había quedado sin nada.

Zelena y Daniel habían hecho el intento de hablar con ella, en las dos ocasiones había llamado a las enfermeras para que seguridad los sacara. No quería volver a saber nada de ninguno. Su padre había intentado abogar por su hermana pero apenas lo intentó lo había corrido también a él de la habitación. No iba a ceder en eso, la relación con Zelena estaba rota y no había forma de pegarla.

Era de madrugada, podía ver la luz de la luna entrar por su ventana. No podía dormir, era la primera noche en que habían dejado de suministrarle sedantes para hacerlo, tenía el presentimiento de que vendrían muchas noches en vela. Le había dado ya tantas vueltas al asunto que el dolor de cabeza parecía haberse vuelto parte de su día a día, había sido su culpa, ella había sido la causante de todo lo que había pasado. Ya se lo había dicho su madre en una ocasión, el amor es debilidad, ella no había querido creerlo, había conocido a alguien tan increíble que se había enamorado de él, le había dado todo lo que era, todo lo que tenía y como respuesta, le había traicionado. Había hecho tantas cosas por su hermana, en incontables ocasiones le había ayudado a solucionar sus problemas, en la universidad, con sus parejas, con su madre, con sus amistades y como respuesta, también le había traicionado. Estaba todo bastante claro para ella, el problema era lo confianza que uno tiene a la gente que tanto se ama. Había permitido que se acercaran a ella, más que nadie en el mundo y le habían destrozado. La habían dejado sin nada. Había tenido lo más valioso de toda su vida por tan solo un par de semanas y no había sido capaz de cuidarle, le había dado su confianza a quien no se la merecía y ahora estaba pagando las consecuencias. La decisión estaba tomada. Eso era algo que no le volvería a pasar, había aprendido la lección. Una nueva Regina había nacido con la muerte de su hijo. No volvería a permitir que alguien estuviera tan cerca de ella como para que pudiera dañarle nuevamente.

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El sonido del timbre la trajo de vuelta a la realidad, no estaba segura de cuántos tragos llevaba, pero eran los necesarios para comenzar a contar su historia.

...Continuará...